Voces

Friday 19 Aug 2022 | Actualizado a 15:54 PM

¿De quién es la tierra?

/ 3 de octubre de 2021 / 00:11

No es ninguna novedad que el fascismo en Bolivia vuelva a vociferar y medios de comunicación amplifiquen esos ruidos estridentes, que crispan las luchas justas que el pueblo boliviano en jornadas largas e históricas realizó. Con el objetivo de establecer qué, en este territorio de Abya Yala hay dignidad, sueños, capacidad, inteligencia y creatividad.

La nueva asonada fascista evidencia elementos que me parecen importantes de reflexionar. Las mujeres y hombres de ideología fascista —que es ideología dictatorial— son gente que necesita la muchedumbre para actuar. Mujeres y hombres que son lamebotas de sus patrones, que son unos cuantos. Patrones que les dan sobras y limosnas de sus banquetes lujosos a los cuales los y las fascistas no están invitadas e invitados. Esto aclaro para quien no sabe qué quiere decir fascista y cree que es un halago.

Los y las fascistas son los sirvientes de la burguesía colonialista. Los burgueses o aburguesados colonialistas de Bolivia no se ensucian ni las manos ni el zapato, son a los que apoyan los fascistas. La burguesía colonialista en Bolivia se puede vestir de demócratas porque la democracia, cuando no se posiciona y no dice del “gobierno de cuál pueblo” se está hablando, da para cualquier cosa. Los y las burgueses, colonialistas además de demócratas, se pueden vestir de feministas ecologistas, de LGBT. Porque el feminismo, el ecologismo y las llamadas diversidades sexuales también dan para todo y finalmente dan para combinar — como anillo al dedo— con el fascismo boliviano. Así nos explicamos que famosas feministas hayan apoyado y apoyen golpes fascistas y dictaduras.

Las características de un “facho” son: 1) creer ( fe en un cristo, y creen todo lo que les dicen); 2) obedecer (no funciona ni su cerebro, ni su raciocinio, cumplen órdenes); 3) combatir (son los y las que están orgullosos de matar, torturar, abusar). Fascistas, en idioma italiano, puede tener varias traducciones en contexto, puede ser banda, “manojo de gente que combate”, o también podemos decir pandilla de paramilitares waykeadores, patoteros, dedicados a matar a quien piensa distinto a ellos. Son un grupo de gente que actúa en grupo para abusar. Que hay indios e indias fachos, sí, claro que sí, y son indígenas tanto de oriente como de occidente.

Lo que es importante al analizar la coyuntura, son los discursos sobre la tierra, que hoy son apoyados por los burgueses colonialistas y por indígenas. Los discursos de la propiedad privada de la Madre Tierra. Ese es el centro de la discusión. El proceso de cambios desde la Asamblea Constituyente empezó la discusión sobre el latifundio, la propiedad privada de la Madre Tierra y el territorio. Como pueblos originarios de occidente no estamos libres de tener dentro de nuestras concepciones también esta concepción de la propiedad privada de la tierra. La reforma agraria del MNR hizo un excelente trabajo para hacernos olvidar que la tierra es Madre Tierra y que las mujeres no tenían derecho a la tierra. Esa es —a nuestro juicio— la principal discusión para todos los 36 pueblos originarios de Bolivia.

La Madre Tierra no es de nadie, es la madre. Sus hijas e hijos pedimos permiso para vivir bien, en su abrigo y regazo. ¡Jallalla proceso de cambios!

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Bolivia gana tres títulos en el Chuquiago Junior Open

Los tenistas nacionales de Sub-16 obtuvieron el primer lugar en el torneo paceño que terminó este sábado y que forma parte de la Gira Cosat y del ITF World Tennis Tour.

La ganadora del torneo.

Por Julieta Paredes

/ 22 de mayo de 2022 / 09:26

Bolivia conquistó tres títulos de los 12 que estuvieron en juego en el Chuquiago Junior Open, torneo válido por la Gira de la Confederación Sudamericana de Tenis (Cosat) y por la ITF World Tennis Tour Junior, que terminó este sábado en las canchas del Club Alemán de La Paz.

Fue una semana de competición la que se vivió en la zona sur de la urbe paceña con el mejor tenis juvenil a nivel internacional.

Hubo tres categorías habilitadas: Sub-14 y Sub-16 (ambos por la Cosat), además del Sub-18 (ITF), tanto en damas como en varones en las modalidades de singles y dobles.

Los vencedores por parte de Bolivia fueron: Nathalie Marinovitch (en Sub-16), Dayanara Velasco con Flavia Villegas (dobles Sub-16 damas) y Santiago Lora con el brasileño Joao Didoni (dobles Sub-16 varones).

Marinovitch arrancó el cuadro principal como la segunda sembrada y gracias a ello debutó directamente en segunda ronda, instancia en la que venció a la boliviana Natalia Salinas (6-1 y 6-0), en cuartos de final derrotó a la peruana Valeria Casusol (6-0 y 6-3) y en semifinales ganó a la boliviana Isabella Canedo (un doble 6-2).

La final tuvo como protagonistas a dos tenistas nacionales. Su rival en el duelo decisivo fue Velasco, quien cayó por 6-4 y 6-3.

Por esta misma categoría, pero en dobles, Velasco y Villegas conformaron la segunda mejor pareja. En su primer duelo superaron a la boliviana Canedo y a la peruana Casusol (6-1 y 6-0), mientras que en “semis” se impusieron ante las nacionales Nicole Bares y Danara Marcos, quienes se retiraron previo al duelo.

El encuentro por la corona fue ante las bolivianas Marinovitch y Alexandra Ortiz, a quienes vencieron por 7-5 y 6-2.

Lora y Didoni comenzaron en segunda ronda del Sub-16 masculino al ser los mejores sembrados. Ganaron en cuartos a los bolivianos Matías Peñaranda y Diego Villafañe (7-5 y 6-2) y en semifinales a los brasileños Caio Dourado y Felipe Moretti (6-1, 5-7 y 10-8).

En la final derrotaron al boliviano Pablo Serrano y al peruano Joaquín Rodríguez (3-6, 6-2 y 12-10).

Los vencedores de las demás categorías por la Gira Cosat fueron: el brasileño Didoni (singles Sub-16), los mexicanos Mauricio Schtulmann y Hanne Estrada (ambos en singles Sub-14); Schtulmann con el guatemalteco Harold Cotom y Estrada con su compatriota Azul Vázquez (dobles Sub-14).

Los ganadores de las categorías que pertenecen al ITF World Tennis Tour Junior fueron: el peruano Josué Guzmán y la argentina Lourdes Ayala (singles Sub-18); los brasileños Kaua Lopes con Henrique Hamamoto y la ecuatoriana Tania Andrade con la argentina Ayala (dobles Sub-18).

El circuito de tres torneos internacionales que se realizarán en el país continuará en Cochabamba con el Tunari Junior Open que arrancó este sábado y concluirá el sábado 28.

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Opinión

Proletariado machista

/ 1 de mayo de 2022 / 02:12

Será necesario ubicar las formas y métodos que tiene el sistema de poder para darle la vuelta a las conquistas que los pueblos realizamos, como por ejemplo leyes o la conciencia de clase, para tratar de convertir estos instrumentos en inútiles para el uso constructivo de los pueblos.

Las leyes, en origen, son un armazón hecho por los sectores dominantes para evitar que el pueblo pueda obtener justicia. A través de ellas el sistema se cuida, por eso que las propuestas de reformas a las leyes o las leyes nuevas, propuestas dentro del proceso de cambios, tienen que ser luchadas palmo a palmo y ni así salen como queremos, son modificadas en la Asamblea plurinacional, en la práctica real de la llamada democracia, donde las minorías fascistas patalean y logran hacer retroceder normas importantes: recuerden que se desechó la modificación del Código Penal, que traía importantes cambios para la aplicación de las leyes.

El pueblo trabajador lucha para lograr sus reivindicaciones, lo recordamos este 1º de mayo, será necesario entonces, en este contexto de luchas, afirmar que las mujeres somos la mitad de la fuerza trabajadora de Bolivia, vivimos y sufrimos los ataques del capitalismo en la explotación, con la diferencia de que a las mujeres se nos explota mucho más, porque, por ejemplo, se nos paga menos por igual trabajo que los hombres. Claro, también analizar que el sistema patriarcal, a través de la cultura machista, ya se ocupó de instaurar en los hombres —también en los hombres del pueblo trabajador— la idea de que todo lo que hagamos las mujeres es de peor calidad y no merece respeto.

En este análisis sobre cómo el sistema da la vuelta las luchas, tenemos que decir que el sistema también usa a los hombres trabajadores, como ejecutores y cómplices, para debilitar a la mitad de la fuerza revolucionaria del proletariado. El patriarcado colonialista, capitalista y neoliberal, a través de hombres machistas, está matando a las mujeres del pueblo trabajador en sus propias casas, son los feminicidios. El sistema patriarcal explotador y racista —a través de los hombres proletarios y trabajadores— está debilitando y torturando a la mitad de la fuerza revolucionaria de Bolivia, que son las mujeres, golpeándolas, violándolas, humillándolas como forma de amedrentar a la mitad del pueblo trabajador.

Nuestros compañeros hombres pueden ser, de boca para afuera, muy revolucionarios y con “conciencia de clase” este 1º de mayo, pero mientras no se discuta políticamente, y con la seriedad que merece, el machismo feminicida del proletariado boliviano; si no se discute políticamente los comportamientos machistas de nuestros compañeros de clase; mientras la COB no incorpore como parte de la formación política la lucha contra el machismo, de la misma manera que luchamos contra el fascismo, estamos más bien siendo contrarrevolucionarios, cómplices del sistema de dominación y opresión.

¿Entonces cuál conciencia de clase? Cada muerte de las mujeres en manos de los hombres del pueblo trabajador es una traición a la clase trabajadora y una complicidad con el sistema explotador, fascista y racista. No nos engañaremos, compañeros.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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La revolución es del pueblo

/ 2 de abril de 2022 / 23:36

Las prácticas de justicia son conocidas por la impunidad y la manipulación que las y los operadores de justicia —jueces y fiscales—, todos abogados con títulos, realizan desde la fundación de la República. Prácticas de apropiación de tierras, gente, trabajo, bienes que la Madre Tierra dio a los pueblos, son impunes en la historia. También han quedado impunes asesinatos, feminicidios, genocidios, torturas, desapariciones.

El aparato judicial, con algunas excepciones, siempre estuvo subordinado al poder político. Es a partir del proceso de cambios cuando hay un quiebre y un vacío que algunos operadores políticos trataron de llenar, manteniendo las prácticas, pero cambiando de gobierno. La mayoría del pueblo boliviano no estábamos en eso, nos convocamos a la primera Cumbre de Justicia realizada en Sucre, en 2016, que fue la culminación de una etapa de remover y proponer soluciones a esas prácticas mañudas y serviles de la Justicia.

Las conclusiones finales, leídas por el entonces vicepresidente Álvaro García, al culminar la cumbre, no recogían lo que de verdad se había discutido en las mesas, las propuestas revolucionarias planteadas. Era mejor dejar tal cual los documentos de cada mesa para la lectura en plenaria, conservando el espíritu de las reflexiones. Se forzó un único documento que era el maquillaje que el aparato judicial necesitaba.

Desde ningún gobierno se hará revoluciones, los gobiernos del pueblo pueden facilitar los procesos revolucionarios, pero las revoluciones vienen de los pueblos organizados. Por eso, que el Gobierno suspendiera justamente ahora la posibilidad de hacer la segunda Cumbre de Justicia, obedece a un cálculo político, donde el Gobierno juzga que puede ser peligroso para la correlación de fuerzas de la gobernabilidad.

Entonces es el momento de retomar la iniciativa política y la autonomía organizativa popular, nos parece de importancia vital generar los espacios de reflexión y propuestas sobre los caminos de reformas y principalmente de revolución de la Justicia. Por ejemplo, las prácticas de usos de la Ley 348 son de lo más deplorable, jueces y fiscales ignorantes de la norma no se quieren mover de su zona de confort y entender qué tipo de norma es la 348. Un instrumento de lucha contra la impunidad que las mujeres tenemos ante la violencia machista de los hombres, se convierte en espacio de uso para fines de lucro y venganza personal, entre otros.

Muchos abusos y manipulaciones están dando vueltas en los juzgados y no es la reflexión, ni el sesudo juicio los que triunfan en los tribunales, es un vaivén entre la corrupción de la coima y el show mediático, de oportunistas en las calles. Las reales víctimas continúan arrastrando su dolor, como cruz, en cada audiencia.

No es el Gobierno el que facilitará el camino de construir otra justicia —suspendieron la cumbre—, mucho menos harán la revolución de la Justicia. Seremos las organizaciones del pueblo, que debemos reunirnos autónomamente en diferentes espacios para reflexionar, realizar las propuestas y finalmente sacar de sus puestos a quienes están manipulando la Justicia. Nosotras y nosotros los pusimos, nosotras y nosotros los sacaremos, como lo hicimos con los gobiernos neoliberales. Tendrán que rendir cuentas y reparar a la sociedad por el mal que nos están haciendo.

Vamos a construir el thaki, el camino de la Cumbre de Justicia de los Pueblos, es una propuesta del feminismo comunitario de Abya Yala. ¡Jallalla proceso de cambios revolucionarios!

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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De justicia vamos

/ 5 de septiembre de 2021 / 00:23

Los medios de comunicación que están al servicio político de una derecha miope, que no defienden argumentos y que se empantanan hasta el cuello, repitiendo neuróticamente sus consignas aprendidas, tratando de generar eco en la opinión pública, insistiendo en que vuelvan las hordas fascistas a las calles a sembrar muertos, detenidas/os políticos, terror y corrupción. Supuestamente para defender libertades… sí claro, defender la libertad de los fascistas, el libre albedrío fascista de golpear a la gente con cara de indio, golpear a las mujeres de pollera e indígenas.

Estas hordas de fachos se sienten también encarcelados como la J. Áñez y por eso su desesperación, expresada en manotazos de ahogados por la culpa. Quieren salir de la cárcel, quieren salir de su derrota política, quieren salir y ser heroínas y héroes, por eso se victimizan sin ningún elemento de la realidad que muestre su supuesto “calvario”. Típico de cobardes que cuando no pueden abusar, atacando en grupo pandillero a una sola persona que no sabe cómo defenderse, si no tienen esas condiciones, mañudean para no responder por sus actos criminales.

La última novedad. Dicen que para juzgar a la golpista dictadora J. Áñez, la derecha condiciona su voto —para aprobar dicho juicio— a una reforma de la Justicia. Reforma que debería realizarse —dicen— con participación ciudadana de grupos paramilitares (plataformas 21F, Comité Cívico pro Santa Cruz) y de los partidos políticos de derecha. Quieren cosechar hoy el trabajo de los movimientos sociales de denunciar un aparato judicial manipulable. Todos los análisis, las críticas, denuncias y propuestas que el pueblo organizado hizo en su momento, acumulación que llegó a la Cumbre de Justicia que se realizó en Sucre en 2016.

Claro que sabemos que los operadores de justicia están mal, que hay corrupción y tráfico de influencias. Pero… ¿quiénes, desde movilizaciones, pararon por ejemplo una parte de las reformas judiciales, como el nuevo Código Penal?… Pues nadie más que la derecha.

¿Quiénes no quisieron reformas para juzgar a los médicos por negligencia?… La derecha. Esas también son reformas judiciales. No solo cambiar jueces y fiscales. En realidad, lo que quieren los fachos es cuotear, quieren tener jueces y fiscales que les obedezcan a ellos, no es que quieran idoneidad, profesionalidad, meritocracia, etc. Pretextos.

La Áñez no debe salir de la cárcel, debe ser juzgada por sus actos como dictadora, si hay alguna queja debe hacerla llegar al facho Camacho o al Mesa y todos y todas las que le inficionaron e hicieron creer que ella era llamada por Dios, para ser dizque “la presi”, no pues… Le contaron cuentos de grandeza y ella —la Áñez— y su familia se lo creyeron. ¿Acaso no tienen dos dedos de frente? Incluso el novio de su hija, ¿dicen que era un cabezón en tecnologías? Por qué no le preguntaron a esa “eminencia”, si eso de hacerse “la presi” estaba bien, si matar indígenas estaba bien. Si perseguir, herir, cercar y matar estaba bien. Bueno, la engañaron y ahora por gil tiene que responder desde la cárcel.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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¿Qué es Bolivia?

/ 8 de agosto de 2021 / 00:23

Estamos en fechas en las cuales salen a relucir las distintas concepciones sobre lo que es o lo que debería ser Bolivia. Ciertamente es un tiempo en el que se aprovechan los patrioteros que pretenden enmascarar —bajo el supuesto amor a la “patria”— el racismo, el clasismo y los comportamientos fascistas. La utilización que los golpistas de 2019 hacen de la bandera rojo, amarillo y verde fue la misma que hicieron los militares y dictadores, que bajo el discurso de la defensa de la tricolor contra el llamado “trapo rojo” del comunismo proporcionaron un justificativo al odio, las masacres, torturas y cárcel para miles y miles de bolivianas y bolivianos. ¿Qué es Bolivia y qué queremos que sea? Todavía es un proceso por resolver.

Desde el inicio de la república en 1825, un pequeño grupo se apropió para su beneficio del sueño de un pueblo de reorganizar el espacio territorial, para garantizar condiciones del vivir y auto-organizarse. Espacio que, a pesar de la invasión colonial sufrida y con todo el régimen de opresión, explotación y aniquilamiento que vivieron los pueblos originarios, fue de permanente disputa. ¡Nunca se dejó de luchar! Como ejemplo, las diferentes sublevaciones indígenas.

La república plasmó la negación de los derechos y la desigualdad entre la gente que vivía en la joven Bolivia. Los beneficiarios fueron los hijos de los colonizadores, hombres españoles nacidos aquí, quienes sinvergüenzamente excluían a los y las indígenas, y a las mujeres. La mayoría de los habitantes de Bolivia no formaban parte de la ciudadanía. Fue una mamada la república de 1825, se luchó, se murió, se propuso, pero el resultado fue —de otra manera— lo mismo que la colonia o peor porque ya confundieron y callaron al pueblo con la “independencia” y la “democracia”.

Hace 196 años que estamos luchando contra el engaño que fue la consolidación de la república de exclusiones, con grupos de gente que todavía se piensan “legítimos y legítimas herederas” de privilegios. ¡Qué absurdo! Recordar que las prácticas de la democracia estuvieron al servicio de los intereses de los grupos dominantes de poder, como los terratenientes, los capitalistas, los serviles al imperialismo norteamericano, los neoliberales de las transnacionales. Es la historia de un pueblo con una pluriversidad de pertenencias e identidades, frente a un grupo reducido de usufructuarios del sistema de poder y la violencia legalizada instaurada a través de militares y policías.

Por eso el proceso de cambios revolucionarios protagonizado por el instrumento político del pueblo, el MAS, nos da esperanza nuevamente. Retoma las esperanzas de cambiar la vida en Bolivia, abre un espacio para dignificarnos, para discutir en igualdad de condiciones cómo queremos vivir. Los pilares de la descolonización y la despatriarcalización apuntan a las profundas heridas de nuestra historia, por eso tiene —este proceso de cambios— el apoyo de mujeres y hombres honestos del pueblo boliviano. ¡Jallalla Bolivia!

Julieta Paredes es feminista comunitaria

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