Voces

jueves 2 dic 2021 | Actualizado a 23:46

Aprender a estar bien en sindemia

/ 26 de noviembre de 2021 / 01:00

En la actualidad, muchos investigadores afirman que el COVID-19 en realidad es sindemia y no pandemia. Sindemia, anglicismo derivado de dos palabras: sinergia y epidemia, según su creador, el antropólogo médico Merrill Singer, ocurre cuando “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma”. No solo enfrentamos una enfermedad de carácter biológico con funestas consecuencias, sino también a una enfermedad social expresada en pobreza e inequidad, carencia o debilidad de servicios básicos, así como con grandes problemas socioemocionales. Asumir un enfoque “sindémico” supone una visión amplia que involucra acciones en el sector salud y en la generación del bienestar físico, mental y social de los individuos y la comunidad, lo que supone estrategias de carácter multidisciplinario, donde la educación tiene un papel fundamental.

El COVID-19 trastocó absolutamente todo, la cotidianidad de las personas y sus familias, y la dinámica de los países y el mundo. Además de afectar la salud y pervivencia, en el sector educativo, ha puesto en serio riesgo la continuidad de los procesos formativos, la protección y bienestar de los estudiantes. También originó un fuerte impacto psicológico en la comunidad educativa, según Unesco, “El cierre de los centros educativos, la necesidad del distanciamiento físico, la pérdida de seres queridos, del trabajo y la privación de los métodos de aprendizaje convencionales han generado estrés, presión y ansiedad, especialmente entre los docentes, el alumnado y sus familias.” El coronavirus, entre otros aspectos, además originó: a) “Fatiga sindémica”, la excepción se alarga y crea incertidumbre causando cansancio expresado en cefalea, ansiedad, insomnio, dolores musculares, pérdida de apetito, temor, además que deriva en maltrato y violencia; y b) “Ensimismamiento tecnológico”, muchos estudiantes han convertido su habitación, la internet y televisión “en su mundo”, perdiendo capacidades de socialización y convivencia. De manera directa, la situación socioemocional de estudiantes, maestros y familias afectó a la calidad de los aprendizajes e incrementó en las tasas de acceso, permanencia y término de los sistemas educativos.

En tiempos que se propone revisar la currícula, leyendo tiempos y contextos, además de cuidar un mejor desarrollo de aprendizajes cognitivos es prioritario que el sistema educativo escuche y entienda la situación de los estudiantes y, de manera sistemática e intencionada, colabore a desarrollar capacidades y habilidades sociales y emocionales que necesitan para relacionarse y desarrollarse en bien de su formación integral. La incorporación de la Educación Socioemocional contribuirá a que los aprendizajes de los estudiantes integren a su vida valores, actitudes y habilidades que les permiten comprender y manejar sus emociones, coadyuvando a construir su identidad personal, cuidado, convivencia, a analizar la realidad y tomar decisiones, y fundamentalmente a ser resilientes, tan necesarios en la actualidad. La Educación Socioemocional es tan importante como aprender a hablar, escribir o cualquier otro conocimiento intelectual considerando que las emociones influyen en cada cosa que hacemos. En tiempos de sindemia las y los estudiantes tienen que aprender a estar bien.

Considerando las consecuencias de la sindemia: ¿Volvemos a la misma educación o hacemos cambios de trascendencia en la currícula y gestión? Por supuesto, para contribuir al desarrollo de capacidades sociales y emocionales de los estudiantes tenemos que realizar ajustes de relevancia en la currícula. Por ejemplo, tenemos que: fortalecer el desarrollo de comunidades en los que los aprendizajes sean construidos en la interacción social; sabernos poner en el lugar del otro desde principios de solidaridad; trabajar en el cuidado y la formación de maestros y familias, su ejemplo ante la incertidumbre es valioso. En el caso específico del desarrollo profesional de equipos directivos y maestros, debemos desarrollar procesos formativos en temas como Pedagogía de la vida y Educación socioemocional.

Lo que es primordial, hay que generar una pedagogía de la vida, donde la vida de todos los seres vivientes sea la base de la construcción de nuevos saberes y conocimientos. En términos de sinergia, la educación debe contribuir a vivir en armonía interna y con la comunidad, madre tierra y cosmos, y a curarnos entre unos y otros.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Educación permanente

/ 12 de noviembre de 2021 / 02:15

Hace dos semanas, en un artículo publicado por La Razón me refería a La otra educación, a aquella que, a pesar de su importancia, valor social y pertinencia, es ignorada. Hoy retomo el tema, me referiré a la “educación permanente”. Posiblemente, a primera impresión, pensará que es la educación que se desarrolla de manera continua. Desde la estructura del Sistema Educativo de Bolivia, es algo de eso pero es mucho más…

En el “mundo” de la educación existen poblaciones no estudiantes, como organizaciones sociales y de productores, que por ese carácter precisan de procesos educativos cuyo punto de partida son sus necesidades, expectativas e intereses concretos ligados a su cotidianidad. Por ejemplo, una asociación de productores de papa, cuya actividad en el sector data de hace 20 años en promedio, por supuesto que requiere procesos formativos, pero no de todo sino de temas concretos sobre cómo mejorar la calidad y dar valor agregado a sus productos. Entonces, ¿qué formación se requiere? Por supuesto, no puede ser con un currículo pre-establecido, tampoco un horario y una cantidad de horas de formación definidos “en gabinete”. Para desarrollar procesos de formación hay que partir del ciclo productivo propio, los saberes y conocimientos de los propios productores, la lectura de las condiciones de producción y mercadeo, las características de la comunidad de productores, etc. En otras palabras, hay que adecuarse a la población. Esta es la “educación permanente” en Bolivia y por supuesto que existe, en muchos casos se le denomina educación comunitaria, educación no formal e inclusive educación popular.

La “educación permanente” es uno de los grandes cambios de la educación en Bolivia de los últimos años por sus objetivos, relación con los sujetos de los procesos formativos y sus comunidades, metodología de educación en y desde la práctica, y rompe la vieja concepción colonial de una única forma de educación. La propia Constitución Política del Estado sostiene: “El Estado, a través del sistema educativo, promoverá la creación y organización de programas educativos a distancia populares no escolarizados, con el objetivo de elevar el nivel cultural y desarrollar la conciencia plurinacional del pueblo” (artículo 90, III). Su naturaleza es el desarrollo de la educación no escolarizada, caracterizada fundamentalmente por asumir que: La educación es mucho más escuela, por lo tanto educación no es sinónimo de escuela. Todos tienen algo que enseñar y algo que aprender en una interacción comunitaria. La persona está en un constante proceso de aprendizaje, no hay etapas especiales. Los tiempos y espacios para el aprendizaje no están totalmente definidos. Se reconocen otras formas de educación sustentadas en la vida, en la experiencia cotidiana. (Ministerio de Educación de Bolivia, Lineamientos Metodológicos del Área de Educación Permanente)

Estas definiciones están respaldadas por la Ley de la Educación “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”, la “educación permanente”, como un componente de la estructura educativa, es definida como aquella “destinada a toda la población, donde se promueven procesos formativos no escolarizados, integrales, y desarrollan la conciencia crítica en respuesta a las necesidades, expectativas e intereses de las organizaciones, comunidades, familias y personas, en su formación socio-comunitaria, productiva y política” (artículo 24).

La “educación permanente” desarrolla procesos formativos con distintos programas como: 1) Formación de facilitadores comunitarios; 2) Fortalecimiento de organizaciones sociales y comunitarias; y 3) Educación permanente productiva comunitaria, en todos los casos para servicio de comunidades y organizaciones sociales, de pueblos indígena originarios y de productores, desde una perspectiva comunitaria y no tanto individual. Es uno de los principales componentes de “la otra educación” que ha tenido una importante evolución en su oferta educativa. Se ha convertido en una alternativa a formas de educación escolarizadas y se construye desde las organizaciones y comunidades para garantizar el ejercicio del derecho a la educación de todas y todos con pertinencia cultural y relevancia social. Es la reivindicación del derecho a la educación desde el trabajo, desde las distintas formas de organización, desde la formación de líderes y lideresas para fortalecer su organización y comunidad. Es una expresión de la educación de la vida y en la vida, para “vivir bien”.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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La otra educación

/ 29 de octubre de 2021 / 01:58

Educación es lo mismo que escuela? ¿Los sistemas educativos estatales reconocen y asumen la responsabilidad de “una sola educación”? ¿La educación formal, regular o escolarizada es la única? En los tiempos actuales, a fuerza de repetirnos y de construir falsos imaginarios, con rasgos coloniales que establecen supuestas jerarquías y validez entre distintas acciones de la sociedad, se ha llegado al convencimiento de que la única educación válida es la escolarizada y, lo que es peor, se considera que escuela es sinónimo de educación. La otra educación, pese a su importancia, en los hechos es reconocida con un aire asistencialista y no cuenta con significativa preocupación de las políticas públicas.

Esa otra educación, desde las políticas públicas e inclusive desde la falsa percepción de ciertos sectores de la sociedad, es negada en su identidad propia, es más, se la subordina a la educación escolarizada. Un ejemplo puede confirmar esta argumentación. La Reforma Educativa boliviana, nacida en las políticas neoliberales y puesta en práctica entre 1994 y 2005, en uno de sus principales instrumentos normativos, el Reglamento sobre Organización Curricular promulgado por Decreto Supremo 23950 de 1 de febrero de 1995, en su artículo 58, de manera textual señala: “La Educación Alternativa es un área suplementaria y complementaria a la educación formal…”, luego en el artículo 60 determina: “La organización curricular y los planes y programas de la Educación Alternativa, sobre todo en sus modalidades de Educación de Adultos y de Educación Especial se rigen en términos generales por lo estipulado por la Educación Primaria, la Educación Secundaria y la Educación Técnica de la Educación Formal…” Los hechos también pueden confirmar el supuesto carácter asistencial, remedial y supletorio asignado a esa otra educación cuando la gestión educativa e institucional es desarrollada como remedo a la educación formal; cuando se nombra directivos y educadores al margen de la valoración de su experiencia y formación en esta otra educación; cuando los presupuestos a esta educación son asignados como remanentes de otras políticas; cuando las políticas de manera excesiva se concentran en la educación escolarizada; cuando no se atienden las necesidades y expectativas emergentes de la población, etc.

No se trata de una disputa con la educación regular, formal o escolarizada, es cuestión de asegurar el derecho a la educación de toda la población a lo largo y ancho de la vida como lo establece el artículo 1, numeral 3, de la Ley 070 de la Educación “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”, aprobada en diciembre de 2010 que, ratificando el mandato de la Constitución Política de Estado, determina que “El Estado y la sociedad tienen tuición plena sobre el sistema educativo, que comprende la educación regular, la alternativa y especial, y la educación superior de formación profesional. El sistema educativo desarrolla sus procesos sobre la base de criterios de armonía y coordinación”. Resalto el mandato de la Ley 070 que afirma que el sistema educativo debe desarrollarse “sobre la base de criterios de armonía y coordinación”. También se trata de poner en práctica lo dispuesto por la Constitución promulgada el 7 de febrero de 2009, que en su artículo 90, parágrafo III, manifiesta: “El Estado, a través del sistema educativo, promoverá la creación y organización de programas educativos a distancia y populares no escolarizados, con el objetivo de elevar el nivel cultural y desarrollar la conciencia plurinacional del pueblo”. Norma que reconoce de manera plena los programas educativos a distancia y populares no escolarizados.

Aún más, valorar la otra educación supone hacer realidad el derecho a la educación pertinente y con valor social de las personas con discapacidad y de las personas mayores de 15 años que quieren dar continuidad a sus estudios, de las organizaciones sociales, pueblos indígena originario campesinos, productores, adultos mayores, personas que por su situación de salud no pueden asistir a una unidad educativa, personas en situación de encierro, etc. También es la valoración y homologación de los aprendizajes desarrollados en la vida y el trabajo; de las metodologías, espacios (no siempre en la infraestructura de una escuela) y actores en su diversidad. Al final de cuentas, es una cuestión de equidad e inclusión, de justicia social, y de acercar la educación a la vida y al pueblo.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Ética y Papeles de Pandora

/ 15 de octubre de 2021 / 01:13

Hace tan solo unas semanas se dio a conocer la investigación internacional denominada Los Papeles de Pandora (Pandora Papers), un estudio del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que pone al descubierto un entramado de turbias operaciones en paraísos fiscales que permite mantener fortunas en secreto a más de 300 personalidades del mundo público, entre ellos presidentes, monarcas, ministros y políticos vinculados a sectores conservadores, así como empresarios, artistas, futbolistas y modelos. Más de 11,9 millones de documentos confidenciales han salido a la luz y destapado los negocios offshore de algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo. Aunque no hay certeza de las fortunas que se ocultan bajo este mecanismo, el FMI estima que cada año hay una merma de $us 600.000 millones de impuestos perdidos por los gobiernos de todo el planeta. Este tipo de sociedades, radicadas en países distintos del domicilio fiscal de sus administradores, son legales siempre que el propietario las declare allí donde resida. El problema comienza cuando lo que se busca es anonimato y nula tributación. Las consecuencias de los paraísos fiscales se traducen en que las personas más ricas, aproximadamente el 1%, tienen la posibilidad de elegir dónde pagar sus impuestos; cuando los pagan, eso significa que terminan pagando menos impuestos e inclusive evaden la tributación. Este hecho no es reciente, menos único, según especialistas en el tema tienden a convertirse en acciones recurrentes.

Lo extraño es que, pese a las magnitudes de los montos y las consecuencias identificadas, autoridades, opinión pública y medios de comunicación social, entre otros, no le dan el tratamiento suficiente y adecuado. Siendo un asunto que no solo compromete los ingresos de los países, sino que también se convierte en un accionar carente de ética de precisamente personalidades del mundo público que están llamadas a convertirse en referentes de la sociedad. La ética no solo es cuestión de lecciones de moral, es fundamentalmente una praxis de conciencia propia de las y los seres humanos. Lo que significa la existencia de elementos éticos que en la práctica, en la vida diaria, también se hacen públicos, como parte inmanente de toda persona que se precie como tal.

Ocultar la posesión de ingentes recursos financieros, recurriendo a operaciones de dudoso mecanismo, no es ético, todo lo contrario, ratifica un accionar carente de principios, valores, coherencia entre lo que se dice, piensa y hace, y fundamentalmente evidencia la intencionalidad de encubrir información con fines personales. Tampoco contribuye a la construcción de una cultura de transparencia y disminuye credibilidad. Para los Estados, estas acciones con paraísos fiscales expresan las conductas que tienen sus contribuyentes, así como el conocimiento de las estrategias que utilizan para no pagar impuestos.

Recurrir a negocios offshore en países distintos a los de origen de los recursos financieros con fines de anonimato y buscar una nula tributación, no contribuye al bien común. No pagar tributos como corresponde, no permite el desarrollo de políticas económicas y sociales para beneficio del conjunto de la población. Tampoco es patriota, como suelen manifestar precisamente las personas vinculadas al mundo público, mucho más de aquellas que repiten con frecuencia su supuesto “amor por la patria”, es una acción para servir a sus intereses y no para el bienestar de la patria.

Quedan muchas acciones por hacer, las más dependen de la ética y coherencia de vida de las personas involucradas con los paraísos fiscales, pero también de normas que generen una cultura de ética y transparencia. Habrá que promover la continuidad de investigaciones, como las realizadas por el ICIJ, definir normas que contribuyan a una mayor transparencia, la creación de una comisión internacional para regular estas acciones, ya que el capital se moviliza de manera global. Urge reformar las reglas impositivas internacionales, garantizando que los países se involucren en su elaboración y aplicación. Como dice Dereje Alemayehu, presidente de la Alianza Global para la Justicia Fiscal, corresponde “Encontrar una solución global a la evasión y la elusión impositiva global será sin duda un proceso difícil, desordenado y prolongado. Pero la transparencia y el compromiso de todos los países son fundamentales, como así también el compromiso de la ONU”.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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¿Diálogo con las personas sordas?

/ 1 de octubre de 2021 / 01:30

Las personas somos seres sociales, es casi imposible que vivamos fuera de los grupos sociales. Aprendizaje, cultura, comportamientos y relaciones son parte de la vida humana. Pero no podríamos constituirnos en seres sociales si no somos capaces de comunicarnos, no solo para conversar sino fundamentalmente para construir diálogos de saberes y culturas, encuentros y praxis en comunidad orientados a transformar la realidad. El diálogo es un desafío para abrir mentes y corazones para revisar creencias y posiciones, pero también es la búsqueda comunitaria para encontrar nuevos caminos que nos permitan ser parte plena de la humanidad.

Eso en teoría, en los hechos existen muchas personas que no pueden ejercer plenamente su derecho a convivir, comunicarse y dialogar con todos los seres humanos, sean éstos de su familia, cuando siguen los medios de comunicación social, cuando estudian, cuidan su salud, precisan justicia y cuanta actividad requieren en su diario vivir, parte de esta realidad es la cotidianidad de las personas sordas. Por esas razones, la Federación Mundial de Sordos, en coordinación con la Organización de Naciones Unidas (ONU), con el propósito de aumentar la conciencia pública sobre la lengua de señas y su importancia vital para los derechos fundamentales, así como para apoyar y proteger la identidad lingüística y la diversidad cultural de todas las personas sordas y otros usuarios, ha instituido que el 23 de septiembre se conmemore el Día Internacional de las Lenguas de Señas.

La identidad lingüística para las personas sordas no es un asunto únicamente de comunicación, es la afirmación de su cultura y es primordial para la constitución de una sociedad inclusiva y con equidad; para ello, es necesario entender lo que supone su diario vivir y comprensión del mundo. Una aproximación a esta realidad se puede encontrar en los relatos de Emmanuelle Laborit, francesa, sorda de nacimiento, que publicó su libro El grito de la gaviota a sus 22 años como testimonio de una joven que conoció la soledad absoluta, duda y desesperación, pero también la dicha, solidaridad y gloria, así como su lucha por subsistir en un mundo «diferente» y por el reconocimiento de los derechos de las personas sordas.

Emmanuelle, en el libro mencionado, entre muchos otros temas, afirma de manera contundente: “Mi lengua de señas es mi verdadera cultura», “Las palabras son una cosa rara para mí desde la infancia. ¿Qué querían decir aquellos gestos de la gente que había a mi alrededor, con sus bocas en forma de círculo, o estiradas en muecas diferentes, con los labios en posiciones curiosas?”, demostrando la profunda relación entre la lengua de señas y la cultura de personas sordas, así como el significado de la palabra hecha gesto. También nos habla del desarrollo de un fuerte instinto de supervivencia a través del diálogo con los demás: «Vivo con los que oyen, me comunico con ellos; vivo con los sordos, me comunico todavía mejor; es lo normal. Pero el esfuerzo necesario para esta comunicación siempre lo tenemos que hacer nosotros», afirma convencida sobre la relación entre comunicación y vida. También nos explica las otras maneras de ver la vida desde la perspectiva de la persona sorda, “Ser alguien, comprender que se está vivo. A partir de ahí pude decir ‘YO’. Antes decía ‘ELLA al hablar de mí”, “Los conceptos más sencillos eran aún más misteriosos… Mi cerebro funcionaba en el presente. ¿Qué significaban el pasado y el futuro?”, “¿Quién soy? Yo, que me creía única y destinada a morir niña, como imaginan muchos niños sordos… Soy sorda no quiere decir: Yo no oigo. Quiere decir esto: He comprendido que soy sorda.” Aspectos que explican por qué la lucha de Emmanuelle es política y por su comunidad: «Año de compromiso ‘político’ también. Participo en manifestaciones a favor del reconocimiento de la lengua de señas», manifiesta.

Así, con la premisa de que nuestro propósito es el diálogo equitativo con las personas sordas, la lucha por sus derechos y por la valoración de la lengua de señas y la cultura sorda para seguir construyendo, nuestro Estado Plurinacional, Intra e Intercultural, y Plurilingüe está vigente. Es necesario que, tanto la sociedad como las instancias estatales, comprendamos esta situación y actuemos en consecuencia. Al final de cuentas, no podrá haber inclusión si no se reconoce como idioma oficial a la Lengua de Señas Boliviana.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Leyendo a Paulo Freire desde Bolivia

/ 17 de septiembre de 2021 / 01:33

El 2021 trae consigo una crisis civilizatoria de múltiples efectos incrementados por la pandemia, que para muchos es una sindemia, el virus se debe analizar y enfrentar desde la salud y todos los ámbitos del quehacer humano. Sin embargo, en medio de la incertidumbre, en palabras de Paulo Freire, siempre hay esperanza crítica para seguir construyendo historia, el inédito viable. Al final de cuentas, somos seres inacabados y éticos. Esa esperanza, desde las culturas del Abya Yala, está en nuestros orígenes y pasado para entender el futuro, nos hace entender el significado de los 100 años de nacimiento de Paulo Freire, “figura paradigmática de los 70, sus prácticas y su pensamiento fueron un refugio placentero y desafiante para miles de latinoamericanos, no solo en el ámbito de la educación, sino también en el de las luchas sociales y políticas…” (Roberto Iglesias) que construyó sus experiencias y propuestas en Brasil, su país de nacimiento, y en el exilio vivido en Bolivia, Chile y Europa. Así como la trascendencia de los 90 años de la creación de la Escuela Ayllu de Warisata, una de las experiencias educativas más significativas de Bolivia y América Latina, por transmitir los principios de libertad, solidaridad, reciprocidad, revalorización de la identidad cultural y producción comunal en armonía con la Madre Tierra. La Escuela Ayllu fue fundada en 1931 y destruida físicamente por las fuerzas conservadoras en 1940, falsa ilusión de los represores, en sus ideales y principios, hoy sigue viva en el Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo que se ejecuta según la Ley de la Educación 070 “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”, principales creadores de la experiencia.

Ese el sentido del presente artículo, leer la historia y contexto de la pedagogía liberadora de América Latina desde dos experiencias de profunda trascendencia para nuestra realidad: Las luchas, vivencias y pensamiento de la Escuela Ayllu de Warisata- Bolivia y la educación popular, con base en los postulados de Freire, asumiendo que la realidad, junto a la educación, “se rehace constantemente en la praxis y que para ser tiene que estar siendo”.

Entre la lectura crítica de la realidad y la construcción de experiencias “educativas” con intencionalidad política. La Escuela Ayllu de Warisata nació en una época de “humillación y explotación inhumana” (Simeón Villca). “Los que se atrevieron a fundar escuelas fueron torturados y encarcelados. Los hacendados eran los principales enemigos de la educación india… La fundación de la Escuela de Warisata fue parte de la lucha por la recuperación de tierras…” (Raúl Zibechi). Por su parte, Freire comienza a estructurar sus análisis, propuestas y una campaña de alfabetización en el nordeste brasileño, una de las regiones más pobres de América Latina, cortadas abruptamente por un golpe militar (1964) y el exilio que termina expresándose en el libro La pedagogía del Oprimido (1970) dedicado “A los desharrapados del mundo y a quienes descubriéndose en ellos, con ellos sufren y con ellos luchan” (Paulo Freire). Ambas experiencias no se quedan en la palabra, leen el mundo y constatan discriminación, marginación y opresión, en el que la educación es parte de la lucha por la liberación y transformación social con los movimientos populares, en el caso de Warisata, desde la propia Ulaka, Parlamento Amauta, que discute y toma decisiones sobre la organización, trabajo comunitario y reivindicaciones sociales-políticas.

La lectura crítica, desde la praxis, contribuye a generar un proyecto educativo holístico, liberador, transformador e inclusivo. La Escuela Ayllu une práctica con teoría, hace evidente el “aprender haciendo”; el aula se une al taller y sembrío; genera la formación integral; desarrolla la complementariedad entre pisos ecológicos y núcleos- escuelas seccionales; la educación es más que escolaridad; y la producción, intra e interculturalidad es parte de la vida de los procesos educativos. Desde Freire se desarrolla la pedagogía dialógica, concienciación, praxis y metodología dialéctica que parte de la práctica, se hace teoría y retorna a la práctica para transformarla, además que es profundamente humana.

Los caminos se encuentran e invitan a pasar de la resistencia a la re-existencia, a recrear experiencias para fortalecer la educación liberadora y el pensamiento latinoamericano. Compromiso para seguir en la lucha. Homenaje al centenario de Paulo Freire.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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