Voces

martes 24 may 2022 | Actualizado a 11:23

¿Qué hay más allá de la paridad?

/ 23 de enero de 2022 / 01:13

La paridad es un dispositivo político- institucional. Expresa una conquista de derechos de las mujeres. Es también un valioso resultado (al menos numérico). Antes de la paridad hubo cuotas: acciones afirmativas que, en su momento, pese a los límites, significaron un avance respecto a la exclusión. Ha sido, continúa siendo, un largo camino sembrado de obstáculos. Y después de la paridad, ¿qué hay?, ¿qué sigue? Hay una buena idea, sigue un horizonte en construcción.

De esta cuestión trata ampliamente el informe La paridad más allá de la paridad. Participación política de las mujeres en el largo camino hacia la democracia paritaria intercultural en Bolivia, que acaba de publicarse. El estudio propone no solo una puesta al día en la materia, sino una apuesta radical: que la paridad sea intercultural, que la interculturalidad sea paritaria. Ello implica articular la equivalencia de condiciones y la demodiversidad, principios ineludibles.

Claro que para trascender la paridad se requiere asumir desafíos que abonen un proyecto de transformación política. Un proyecto con igualdad sustantiva en el que converjan las luchas de despatriarcalización y de descolonización. Un proyecto para transformar las relaciones de poder. Nada menos. Cierto que hay avances, pero las barreras persisten. Las normas, en camino incremental, produjeron resultados. No bastan. Es necesaria una nueva generación de reformas.

Allende las reglas, prevalecen obstáculos que limitan el acceso y la permanencia de las mujeres en el campo político. Ahí continúan, impunes, el acoso y la violencia. Pesa también el trabajo de cuidados, sin corresponsabilidad. Y los prejuicios sobre las mujeres políticas: son sensibles, carecen de experiencia, se pelean entre ellas, en fin, no son “merecedoras”. En el núcleo, teñidos de androcentrismo, están los partidos muralla. Y en las asambleas la paridad tropieza en su ejercicio.

Celebramos la paridad democrática, que llegó para quedarse. ¿Y después? Cuenta el para qué. Importa el después. Y es aquí donde el informe impulsado por Oxfam en Bolivia, la Coordinadora de la Mujer y el CESUUMSS quintuplica la apuesta. El camino andado ha sido largo y difícil, el camino por venir también: ir más allá de la paridad, ocupar nuevos espacios, despejar obstáculos, democratizar las organizaciones políticas, generar condiciones paritarias. Tenemos luchas para rato.

Más allá de la paridad habita una buena idea. O mejor: un horizonte en construcción (y en disputa) llamado democracia paritaria intercultural. Hay que radicalizar la paridad. Es imprescindible radicalizar las democracias.

FadoCracia antivacunal

1. A la primera dosis le sigue, obviamente, la segunda. Por si fuera poco, se inventaron una tercera, dizque de refuerzo. Luego piensan inyectarnos un chip. Ah, cabrones. Y al final nos van a robotizar. 2. Todas estas vacunas aparecieron en tiempo récord: millonario negocio de las farmacéuticas. Y experimentan con nosotros. ¿Qué carajo somos? ¿Sus ratones de laboratorio? 3. Uno se vacuna para no contagiarse. ¿No ve? Pero igual el bicho te cae encima. Ahora quieren que nos vacunemos apenas para no morir. 4. Nuestro cuerpo es sagrado. Dios lo hizo así. Y no quiere que lo profanemos con agujas. Vade retro, marca de la bestia. 5. Los gobiernos nunca hicieron nada por nuestra salud. Ahora están ansiosos por vacunarnos. Hay un complot mundial. No les creemos. 6. Es mi decisión personal. Nadie puede obligarme. Respeten mi libertad. Con mis hijos no te metas. 7. La vacuna no protege. Prefiero la inmunidad natural, el consumo diario de dióxido de cloro, la covirginidad. Que su carnet de vacunación se vaya un poquito a la mierda. Y amén.

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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Recordando el 4M

/ 15 de mayo de 2022 / 00:45

La noticia llegó este viernes, 14 años después, en medio del olvido. No es un problema de lentitud en la agenda informativa, sino un nuevo caso de retardación de (in)justicia. Un juzgado absolvió —en realidad declaró “sin responsabilidad penal”— al exprefecto cruceño Rubén Costas, y otros 10 sindicados, por la realización, el 4 de mayo de 2008, de un referéndum para la aprobación del estatuto autonómico departamental. Hasta ahí la noticia.

Haré una afirmación terminante para luego introducir matices y, si acaso, atenuantes: en mayo de 2008 las élites cruceñas forzaron una consulta ilegal (debía ser convocada por el Congreso Nacional, no por las autoridades departamentales) a fin de legitimar un estatuto inconstitucional (tanto así que les tomó varios años adecuarlo a la Constitución). El modus operandi, como parte de las acciones de la “media luna”, fue replicado en junio de ese año en Tarija, Beni y Pando.

La realización atropellada de cuatro referéndums aprobatorios de estatutos departamentales, más allá de la legítima demanda autonómica, tenía el propósito declarado de activar el “proceso estatuyente” como alternativa al proceso constituyente. O más claro: era el último intento por buscar el fracaso de la Asamblea Constituyente, que trataron de boicotear y abortar desde el primer día. Había que frenar, como sea, la aprobación de un nuevo texto constitucional.

En ese marco, los prefectos de la “media luna” (Costas, Cossío, Suárez y López), con la complicidad de sus cortes departamentales electorales, que actuaron por fuera de la institucionalidad electoral del país, apostaron todo para la “aprobación y puesta en vigencia” de sus estatutos autonómicos. Con tal propósito dispusieron de recursos públicos. A ello responde la acusación y procesos penales por los delitos de malversación de fondos del Estado y conducta antieconómica.

Con más agotamiento fantasma que rugido de león, el exprefecto-exgobernador cruceño reivindicó el referéndum del 4 de mayo como “mandato del pueblo”. Y en efecto, las banderas de la autonomía departamental tuvieron la legitimidad de la plaza pública y de las urnas (aunque la consulta haya sido ilegal). Claro que luego les tocó reconocer la decisión mayoritaria del país, que aprobó una nueva Constitución cuyo modelo de Estado es plurinacional y con autonomías (en plural).

Catorce años después, el episodio solo cabe en una noticia/decisión judicial. Los referéndums de 2008 habitan en la memoria de la disputa política, aunque no existen en la historia electoral del país. Quedan los procesos, claro. Persisten las tensiones irresueltas de la historia larga. Sigue la apelación a la sentencia sobre el 4M.

FadoCracia memoriosa

1. En sus Observaciones preliminares (diciembre 2019), la CIDH caracterizó de manera inequívoca las masacres de Sacaba y Senkata. Luego el Informe Defensorial Crisis de Estado (septiembre 2020) las documentó ampliamente. 2. Quedaron en evidencia así las falacias de Murillo-López, repetidas por sus operadores mediáticos, de “fuego cruzado” o, peor, “se dispararon entre ellos”. 3. En su tardía Memoria del “Proceso de pacificación” (junio 2021), la Conferencia Episcopal solo recuerda “enfrentamientos violentos”, en Sacaba; y “terribles sucesos”, en Senkata. 4. La omisión/ silencios de los obispos y de otros actores políticos tiene diferentes versiones: “choque entre FFAA y manifestantes” (sic). 5. El Informe del GIEI (julio 2021) puso las cosas en su lugar al demostrar torturas, masacres, ejecuciones sumarias desde la fuerza pública amparada en un decreto del régimen de Áñez. 6. ¿Algo que decir, señora de la APDHB? “Los militares y policías pudieron cometer muchos errores (sic), libres deben seguir luchando por su pueblo”. 7. Ni una palabra de justicia, ni medio premio “Libertad”, para los masacrados, que ya no pueden defenderse.

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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Autorregulación de Amalia

/ 1 de mayo de 2022 / 02:16

En su más reciente resolución, el Tribunal Nacional de Ética Periodística (TNEP) recomendó a la periodista Amalia Pando observar en su trabajo cuatro principios éticos fundamentales: informar con veracidad, contextualizar los hechos, cuidar el equilibrio informativo y respetar la diferenciación entre información y opinión. Según el tribunal, Amalia, conocida y experimentada periodista, vulneró esos deberes éticos en una nota difundida en su espacio Cabildeo Digital.

Si bien las resoluciones del TNEP no tienen efecto vinculante y son de carácter moral, su fortaleza radica en el hecho de ser públicas. De algún modo, el tribunal es el garante de que los medios y periodistas del país, sin excepción, realicen su labor con apego a las normas del Código Nacional de Ética Periodística. Así, sus fallos “encuentran sentido y autoridad en el respeto y protección del ejercicio ético y responsable del periodismo”. Valiosa apuesta por la autorregulación.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando una resolución recomendatoria del TNEP, que implica haber comprobado la veracidad de la denuncia, es desechada por el medio de comunicación o periodista? ¿Qué ocurre cuando en lugar de rectificar y en su caso pedir disculpas, la denunciada responde con altanería: no, “Tribunal de Honor” (sic), se equivocaron de destinatario? ¿Puede hacer algo el TNEP para que su resolución no sea papel mojado y se ponga en cuestión su propia existencia?

Hay un viejo debate sobre regulación versus autorregulación de los medios de comunicación, como si fuesen excluyentes. No le tengo miedo a normas que garanticen en democracia el ejercicio ciudadano de los derechos constitucionales a la comunicación y a la información. Claro que respecto al oficio periodístico siempre será preferible optar por la autorregulación, los códigos deontológicos, los tribunales de ética. Sin libertad de expresión, ya se sabe, no hay democracia.

Enhorabuena entonces por el Consejo Nacional de Ética Periodística y su tribunal, que llegaron al país luego de un largo recorrido. La autorregulación constituye en esencia una buena idea. El problema surge cuando no funciona, como en el caso que nos ocupa (ego mata ética). Claro que la sanción moral queda, aunque pocos medios difundan las resoluciones del tribunal (con decir que la 005/2022 sobre Amalia Pando ni siquiera está en la web del Consejo Nacional).

Más allá de la casuística, el riesgo mayor de que algunos medios/periodistas se pasen por el forro los principios y mecanismos de autorregulación radica en sus efectos: la percepción de un periodismo cada vez más alejado de la ética, jodido, sin responsabilidad, envanecido, opaco.

FadoCracia VIP

1. El Diario Menor nos regaló tremenda noticia sobre la primera autoridad de Santa Cruz: “El gobernador destila amor en el cumpleaños de la exreina del Carnaval”. 2. En un escenario marcado por la polarización, publicidad e ítems fantasma y disputa entre logias, nada mejor que contar con información relevante: “Camacho le dedicó un post en Facebook a su pareja, tiene más de 10 mil interacciones y casi mil comentarios”. 3. No faltan los críticos, envidiosos, que hablan de frivolidad y degradación del oficio periodístico. No entienden que al público hay que darle lo que le gusta. 4. Y el público agradece. La noticia Los sentimientos del gobernador cruceño hacia la bella modelo fue la tercera entre las seis más leídas, solo superada por el asesino de un fraile y un robo violento, y seguida de un atraco, la balacera contra un camión y la muerte de un hombre en operativo. 5. Entretanto disparo, sangre y muerte, bienvenidos los post de amor. Propio de gente muy importante. 6. Es de suponer que, además de destilar mensajes, el gobernador hace gestión. 7. Es de suponer que, además de sus notas VIP, el diario verde informa.

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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El dedo de Jeanine

/ 17 de abril de 2022 / 00:45

En su briosa declaración en el ámbito del juicio Golpe de Estado II, la exsenadora/expresidenta Jeanine Áñez hizo una importante revelación (auto)exculpatoria: “no he movido un dedo”. Expresaba así el núcleo de su defensa: asumió la Presidencia porque “le tocaba”, casi obligada. Claro que para diseñar/operar su veloz autoproclamación concurrieron muchos dedos: políticos, cívicos, eclesiales, militares, policiales, diplomáticos, mediáticos… y los de ella misma.

El 10 de noviembre de 2019, poco después de las renuncias de Morales y García Linera, se movió el primer dedo con sello de Unitel. Áñez se puso en la línea de sucesión: “Me toca asumir” (la Presidencia). Y subrayó el procedimiento: “Primero tengo que convocar a la Asamblea para considerar las renuncias. En ese sentido, viene la sucesión constitucional, así lo establece la propia Constitución”. Lo ratificó con lágrimas al día siguiente, temprano antes de su vuelo desde Trinidad.

Al mismo tiempo, se activó la primera reunión en la UCB. Según la memoria de los obispos, allí se movieron los dedos de cinco miembros de la Conferencia Episcopal, cuatro embajadores, un representante de los cívicos y otro del Conade y uno de CC. Se trazó el llamado “Plan B” y se lo preguntaron a Jeanine mediante llamada telefónica. ¿Estaría dispuesta a asumir? “Aquí estoy”, respondió. Los siguientes días hubo otras dos reuniones con más políticos (incluidas tres masistas).

El 11 de noviembre, ya estaba en curso el operativo a cargo de dedos militarespoliciales: recibieron a Áñez en helicóptero, la llevaron al Colegio Militar, “le mandaron decir” que debía reunirse con Camacho, la trasladaron a la Academia de Policías, donde la esperaban Murillo y Ortiz. En la tarde, la llevaron a la Asamblea. “Voy a asumir primeramente la Presidencia del Senado”, anunció llorosa. En la noche, los dedos de Tuto operaron con la FAB la salida del fugitivo Evo. Y luego el comunicado del TCP.

Hasta aquí, en efecto, casi un objeto, Jeanine no movió un dedo. Pero el 12 de noviembre los movió todos para “instrumentalizar las normas” (sic) y ejecutar el Plan B: autoproclamación ipso facto. Se descartaban así los planes A: sucesión constitucional y C: junta cívico-militar. Sin cuórum, sin admitir las renuncias, sin votación, sin debate, Áñez se nombró Presidenta del Senado en 37 segundos y luego se proclamó Presidenta de la República en 269 segundos.

Ya en Palacio, Biblia en mano, Jeanine prometió pacificar el país y elecciones el 22 de enero. Lo primero que hicieron sus dedos y los de 11 ministros fue promulgar el decreto que amparó las masacres de Sacaba y Senkata. Y, en enero, no hubo elecciones, sino el anuncio de su candidatura. Dedos.

FadoCracia carajeadora

1. “Dónde estaban ustedes, carajo, cuando nos estaban humillando”, increpó la alcaldesa Eva a unos vecinos que reclamaban obras. Varios hombrecitos, como el latas Santos, salieron a insultarla. 2. El carajear como arma político-discursiva no es nuevo. Carlos Diego, sin ruborizarse, lo usó en su campaña: “No tenemos miedo, ¡carajo!”. 3. También lo hizo el fallido candidato Waldo: “No me bajo. Uno actúa pensando en la población y a estos carajos les vale un pepino la salud”. Luego el carajo se bajó nomás. 4. El carajear también puede ser ofensivo, a lo Marco Antonio: “Nuestro pariente Camacho les ha hecho leer la Biblia a los herejes, carajo”. O defensivo, como Jhonny, el gobernador ambulancia fantasma: “No me importa, carajo, lo que digan los medios”. 5. Sin duda, el más célebre fue Samuel, hacedor de memes, en su video autobiográfico: “Carajo, no me puedo morir”. 6. Y así: “No estás solo, carajo”; “Que renuncie, carajo”; “La Wiphala se respeta, carajo”. 7. Yo me quedo con el grito en las marchas: “¡Cuándo, carajo! ¡Ahora, carajo!”. Sin carajear no hay democracia, carajo.

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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Medios que polarizan

/ 2 de abril de 2022 / 23:39

Si hubiese que poner un titular tendríamos algo así: “Los medios, desde sus intereses, promueven el enfrentamiento”. Y entonces, para mayor sugestión, se podría preguntar, a lo Vargas Llosa: ¿En qué momento se jodieron los medios? Claro que decir “los medios” es una generalidad (como decir “los partidos”). ¿Cuáles medios? ¿Qué intereses representan? ¿Con qué agenda? ¿Cuán jodidos están? A reserva del debate, veamos algunas percepciones sobre el campo mediático.

El último estudio cualitativo Delphi de la Fundación Friedrich Ebert (FES Bolivia), con datos de marzo, incluyó por primera vez una sección con algunas preguntas sobre medios de comunicación. El resultado es muy crítico para la credibilidad y el desempeño del campo mediático en el país. Debiera preocuparnos como sociedad. Y tendría que provocar, lo menos, alguna reflexión y autoexamen en el gremio periodístico, tan dado a mirarse/acariciarse el ombligo.

¿Qué dice el informe Delphi a partir de las percepciones de un grupo selecto y plural de actores políticos, analistas, periodistas y especialistas en diferentes ámbitos? Hay cuatro mensajes. El primero es que la sensación de confianza en los medios es de regular a muy baja. El segundo es que los medios informan en función a su propia agenda e intereses (71,6%) o, directamente, manipulan la información (16,4%). Solo un insignificante 3,5% cree que los medios informan con veracidad. Tremendo.

Tercer mensaje crítico: el 83% de las personas consultadas responde que los medios promueven enfrentamientos y conflictos en el país. Otros estudios ya mostraron que diferentes medios de comunicación están polarizados/alineados y, desde esa condición, polarizan. Por último, hay la percepción mayoritaria (85%) de que algunos medios se desempeñan como si fuesen actores políticos. Se sitúan como operadores mediáticos con trinchera, habrá que decir.

Estas percepciones, aunque atenuadas, están presentes también en la opinión pública. Una encuesta nacional realizada en noviembre pasado por la FES y Naciones Unidas muestra que, en general, se percibe que los medios manipulan la información, tienden a empeorar el conflicto, y algunos actúan como oposición política. Es evidente que estamos en una fase agravada de lo que fue identificado hace tiempo como “crisis de representación mediática” (Rocha).

Las consecuencias son evidentes. El campo mediático no está contribuyendo al diálogo plural y la participación informada en democracia. Peor todavía: degrada la conversación pública. Y, con respetables excepciones y valiosos esfuerzos de ejercicio del oficio, continúa jodiéndose. Que el debate en el gremio desplace al silencio.

FADOCRACIA

Mestiza

1. Ni mestizo-aymara ni mestizo-europeo (sic). Aunque nací en la hoyada, de familia tarijeña, me gusta declararme chaqueño en ejercicio. Es más bien una querencia que un rasgo de identidad. 2. Que recuerde, no he sido discriminado por mi color de piel, ni por mi apellido (de origen sirio). En mi niñez resultaban curiosas mis geografías: en La Paz era cha-paco; en Tarija, colla. 3. No me considero perteneciente a ninguna nación o pueblo indígena. Claro que en mi otra vida soñaba con ser mataco, habitar a orillas del Pilcomayo y dedicarme a la pesca de sábalo. 4. Siempre he vivido en la ciudad, pero reivindico con alegría mi origen provinciano: padre entrerriano, madre sanlorenceña. 5. Si me preguntaran, creo que diría: “mestizo”. Sin olvidar que esta categoría encubre grandes diferencias coloniales y raciales. Y es “la guarida de la Bolivia que no quiere admitir su lado indio” (Mamani Magne dixit). 6. Plurinacional-popular, eso me identifica. 7. Suscribo las palabras de Boaventura: “Tenemos derecho a ser iguales cuando la diferencia nos inferioriza y derecho a ser diferentes cuando la igualdad nos descaracteriza”.

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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Circunscripciones de paz

/ 20 de marzo de 2022 / 02:25

Mientras regímenes, países, presidentes, corporaciones y alianzas militares desatan/alientan criminales invasiones, guerras, masacres de población civil (véase Ucrania, Irak, Siria, Libia, Yemen, Nigeria, Congo, Somalia, Burkina Faso, Malí, Afganistán, Palestina…), hay trincheras pequeñitas pero muy simbólicas en favor de la paz. Una de ellas son las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP), que se estrenaron el pasado domingo en las elecciones legislativas en Colombia.

Las CITREP son resultado de los Acuerdos de Paz de 2016. Se trata de 16 cupos, de los 187 que hoy componen la Cámara de Representantes, reservados para las víctimas de las regiones más afectadas por el conflicto armado. Constituyen una medida de satisfacción, reparación y garantía de no repetición. Estuvieron bloqueadas cuatro años por el uribismo y los señores que boicotean la paz, pero fueron posibles este año por una acción de la Corte Constitucional.

La razón de adoptar circunscripciones de paz, que son temporales (dos periodos constitucionales), es incluir la presencia directa de poblaciones y regiones, en este caso víctimas del conflicto armado, nunca antes representadas. Más todavía: cerca de 1,3 millones de pobladores rurales de 167 municipios en 19 departamentos se habilitaron para votar por primera vez. Hasta ahora, la democracia colombiana no había instalado ni una mesa de sufragio en esos territorios.

Con las CITREP entonces se garantiza el derecho de las víctimas a elegir y ser elegidas, a llevar su voz al Congreso de la República. No es algo menor. Las CITREP también inauguraron las listas paritarias en Colombia: cada organización debía postular una mujer y un hombre. Hubo 204 listas de organizaciones de víctimas, campesinas, consejos comunitarios, resguardos indígenas y organizaciones sociales. Es un avance en la lenta y difícil implementación de los Acuerdos de Paz.

Claro que entre el reconocimiento del derecho y su ejercicio hay distancia. Solo acudieron a las urnas el 43% de las personas habilitadas (45% a nivel nacional). Se eligieron 13 hombres (alguno más victimario que víctima) y solo tres mujeres. Peor todavía: en los últimos años se han producido decenas de masacres. El asesinato de líderes sociales, campesinos, ambientalistas y defensores de derechos humanos no cesa. 34 pueblos indígenas están en peligro de extinción por violencia.

Tuve el privilegio de acompañar las elecciones del anterior domingo. Aunque las estructuras de dominación son fuertes, se respiran aires de cambio, de dignidad y de esperanza. Las circunscripciones de paz son una muestra de que otra Colombia es posible.

FadoCracia rusófoba

1. Las sanciones contra Rusia por la deplorable invasión de Ucrania se multiplican como bombas de racimo. Era previsible.Claro que una cosa es sancionar merecidamente al régimen de Putin y sus oligarcas, y otra distinta castigar todo lo que sea o parezca ruso. 2. Las sanciones económicas, financieras, legales, militares, empresariales y etcétera se entienden, aunque suelen afectar más a la población (incluso de los países sancionadores) que a sus gobernantes. 3. Como sea, llaman la atención algunos excesos y desvaríos. 4. Que McDonald’s, Coca-Cola y Cía. abandonen Rusia parece saludable (para la población). ¿Pero vetar a pensadores, artistas, deportistas solo por su nacionalidad? ¿Prohibir la exhibición de películas (como la clásica Solaris, de Tarkovski)? ¿Cancelar un curso sobre Dostoievski? ¿Expulsar a Tchaikovsky del repertorio? ¿En serio? ¿En nombre de la libertad? 5. Ni hablemos de la “histeria mediática” de Occidente (Boaventura), que no tiene límites (“hay que matar rusos”, convocan en un programa de televisión). 6. Se llama rusofobia. Se escribe caza de brujas. Y está mal.

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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