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domingo 22 may 2022 | Actualizado a 00:40

La mano invisible de Smith y de los fantasmas

/ 25 de enero de 2022 / 02:18

La pasada gestión y a comienzos de la presente, varios analistas destacaron un supuesto “modelo económico cruceño” (MEC), que en la teoría económica vendría a ser solamente una réplica del modelo económico neoliberal, que por cierto aprovecha las bondades del modelo económico que el gobierno denomina “Modelo Económico Social Comunitario Productivo”, el cual prioriza el mercado interno.

Recordemos que una de las primeras medidas, en este modelo, fue la reducción de las tasa de interés activa de los créditos de vivienda y productivos (D.S. 1842), las protestas no se dejaron esperar, argumentaron que los bancos entrarían en pérdidas, que se crearía un mercado negro financiero y otras cosas. Nada de eso sucedió, es más, los bancos ganaron como nunca y el MEC se benefició con el acceso a créditos para ampliar y renovar sus activos productivos.

Desde 2005 se subvenciona el precio a los carburantes y más aún el diésel oil, el cual además tiene que ser importado (el precio no sufrió modificación desde 2005), de no existir esta subvención el costo de producción, sobre todo de la agro industria cruceña, se incrementaría de forma significativa, por tanto el MEC es uno de los principales beneficiarios de esta medida.

Así podríamos enumerar los beneficios de un modelo económico estatal que beneficia al supuesto MEC pero que jamás lo mencionan; sin embargo, la premisa fundamental es la iniciativa privada para el desarrollo económico, vale decir que el “egoísmo privado” beneficia al bienestar colectivo, la “mano invisible” del mercado arregla los problemas económicos.

El liberalismo económico admira a los que se “hacen ricos” por sus iniciativas, que generalmente no son investigadas, es decir uno puede decir que acumula varios milloncitos de $us, vendiendo tarjetas telefónicas y la sociedad y las autoridades no tienen por qué dudar, también pueden trabajar en gobernaciones y municipios y argumentar que su sabiduría en la administración de sus sueldos hace que puedan comprarse vehículos y casas, como la base de todo sistema judicial predica: “la inocencia mientras no se demuestro lo contrario”.

El caso de los ítems fantasma, parece ser que la mano invisible de éstos solucionaron el problema económico de algunas personas, que hasta antes del escándalo eran respetadas y admiradas en la sociedad cruceña y en los entornos políticos de varias autoridades, es más, en el gobierno de Añez fueron posesionados en RRHH de la Caja Nacional de Salud, vaya uno a saber con qué fin.

Pero esto no solo se da en el MEC, se da en la mayoría de las sociedades neoliberales, estas ilegalidades de acumulación de recursos se ha denominado lavado de dinero. Para combatir este hecho, en la mayoría de los países se aplican leyes anticorrupción, sin embargo en Bolivia se paró dicha medida, coincidentemente el principal núcleo de rechazo fue en Santa Cruz.

El departamento de Santa Cruz, como parte importante de Bolivia, es el eslabón principal en el desarrollo económico del país, se beneficia de varias medidas y su aporte en la producción es la más importante. El tratar de diferenciarse del resto del país solo es incentivado por algunas personas que buscan beneficio personal y/o partidario.

Miguel Ángel Marañón Urquidi es economista.

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Reducir la desigualdad y la pobreza

/ 22 de marzo de 2022 / 02:14

Los seguidores del neoliberalismo han iniciado una campaña en la cual pretenden hacernos creer que el modelo económico que actualmente se viene ejecutando en el país ya no tiene vigencia y que la mejor y única opción es el liberalismo económico, nos ilustran con ejemplos de países y personajes internacionales que no tienen nada que ver con nuestra realidad.

Podría ser evidente que no nos importe si Bill Gates gana 100 o 1.000 veces más que nosotros, pero lo que sí debe ser evidente es que el hijo de Bill Gates no tendrá problemas para acceder a financiamiento para emprender cualquier proyecto, mientras que el hijo de un gremial o de un obrero boliviano no podrá acceder a ello porque el sistema le exigirá contraparte monetaria, garantes y otros requisitos imposibles de cumplir.

En este aspecto, la medida del Gobierno de exigir a las instituciones bancarias financiar el 100% de proyectos productivos y viviendas sociales con una parte de sus ganancias, facilitará el acceso al financiamiento, esto no significa que se esté “regalando o donando” ese monto porque se pagará con una determina tasa de interés, vale decir que no se está dando el pescado al hambriento, se está dotando de la caña de pescar.

Mencionan que cobrar el impuesto a las grandes fortunas es malo, pero pareciera que no leen a los sujetos de sus propios ejemplos, ya que en 2019 Bill Gates, junto a otros grandes empresarios, pidieron “que se aumenten los impuestos a los ricos para hacerle frente a la desigualdad social en los EEUU”; dicha sugerencia es aplicada por varios países, no solo Bolivia, y lo más sorprendente es que en el país se supera el monto y el número de aportantes proyectados.

Si en el país “insignia” del capitalismo, los mismos millonarios hablan de hacer frente a la desigualdad social, en países como Bolivia con más razón se debe implementar políticas económicas que tengan por objetivo una mayor igualdad económica y social. La aplicación de las teorías que fueron estructuradas y realizadas en países europeos o norteamericanos responden a esa realidad, y querer aplicarlas o adaptarlas a la realidad nacional ya demostraron (aplicadas antes de 2006) que solo traen atrasos y pobreza.

El modelo económico actual, que fue elaborado por bolivianos para los bolivianos, ha demostrado sus beneficios y logros en lo económico y social, resultados que son reconocidos por organismos internacionales (ideológicamente contrarios) como el FMI, el Banco Mundial y la CEPAL, pero lo más importante es el reconocimiento de los bolivianos, que dieron su respaldo en las últimas elecciones al Modelo Económico Social Comunitario Productivo.

Las regulaciones laborales que aplica el Gobierno (salario mínimo, beneficios sociales, segundo aguinaldo y otros) han logrado que los bolivianos tengamos más platita en los bolsillos para que podamos consumir la producción de nuestros empresarios, o sea que esas regulaciones también benefician a nuestros productores y empresarios, ya que cuentan con consumidores con un poder adquisitivo bueno.

Los cupos de exportación no son una prohibición a las exportaciones, simplemente son un incentivo a que los productores puedan incrementar su producción, ya que cuentan con un mercado interno con un buen poder adquisitivo (el cual deben abastecer prioritariamente), y si quieren exportar solo tienen que incrementar su producción. En tiempos de guerra esta política amortiguará los efectos económicos internacionales.

Miguel Ángel Marañón Urquidi es economista.

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Guerra, comunicación y economía

/ 8 de marzo de 2022 / 02:12

En octubre de 1962 se originaba la crisis de los misiles en la cual Estados Unidos inicia un bloqueo naval militar que evitó la instalación de misiles soviéticos en Cuba, debido a que disminuirían el poder de reacción de los norteamericanos en caso de una guerra; 60 años después, ocurre lo mismo con la inversión de papeles, ahora es Rusia la que trata de impedir que Estados Unidos, a través de la OTAN, instale misiles en Ucrania, porque la capacidad de reacción rusa se vería seriamente afectada.

Esta nueva confrontación de potencias mundiales está demostrando que las guerras actuales no solo utilizan armamento convencional, sino también “armas” comunicacionales y económicas, que bien utilizadas y manipuladas pueden causar igual o más daño al enemigo que las balas, pueden causar desmoralización de las tropas o desabastecimiento de las mismas.

En este aspecto, Europa y Estados Unidos decidieron proscribir las emisiones y reportajes en sus territorios de los medios de comunicación pro rusos (Sputnik y Rusia Today), vale decir que la población europea y norteamericana solo tendrá acceso a información que emitan las corporaciones como CNN, BBC, El País y otros, no podrán saber cuál es la posición de Rusia respecto al conflicto, les convencerán que históricamente Ucrania fue pretendida por Rusia, pero jamás les dirán que en 2014 el Gobierno ucraniano asesinó a 36 personas (la mayoría del Partido Comunista ucraniano, que fueron quemadas vivas).

Estas corporaciones (poseedores de la única verdad) dirán que la planta nuclear de Zaporizhzhia fue incendiada por el ejército ruso (puede que sea cierto), pero nunca podrán considerar la versión de que haya sido un accionar de las milicias ucranianas, ni qué decir de un aspecto racista de la Policía ucraniana que impidió la salida de estudiantes africanos de color bajo la consigna de que los negros tienen que defender Ucrania; los países “democráticos” y defensores de la libertad restringen la misma prohibiendo que sus ciudadanos conozcan la otra versión del conflicto, por más equivocados que estén.

En el tema económico se tiene un bloqueo financiero, sin embargo no se bloquea el abastecimiento de gas ruso a Europa; pese a esas acciones el precio del petróleo y el gas se disparó: solo como ejemplo, el precio del millar de metros cúbicos para Europa se elevó de $us 2.170 a $us 3.009, precio que debe pagar sobre todo la población europea; mientras que en EEUU la subida del crudo beneficia directamente a las exportaciones norteamericanas, y el desabastecimiento ruso del trigo a Europa también le beneficia ya que EEUU es uno de los mayores productores.

Ni qué decir del negocio de las armas, en el cual nuestros amigos norteamericanos son los que más se benefician; su industria armamentística nunca entró en déficit, el movimiento militar ahora no solo está en los ejércitos de los países, ya se tiene empresas privadas que ofrecen sus servicios de mercenarios profesionales para participar en guerras a favor de los que más pagan, y dentro de sus servicios también están los magnicidios.

La guerra es la peor expresión del salvajismo civilizado, muestra cómo los intereses de las potencias están por encima del sufrimiento humano, no hay nada más importante que expandir su hegemonía política y militar.

Miguel Ángel Marañon es economista.

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Nadie quiere comprar los Bonos Soberanos

/ 1 de marzo de 2022 / 04:12

Los eternos agoreros de las crisis económicas, ahora nos salen con que el Gobierno Nacional fracasó en su intento de colocar los Bonos Soberanos en el mercado financiero internacional; algunos más osados, como siempre, tratan de convencernos de que este indicador financiero es otra señal de la crisis económica y que ahora sí va a llegar la catástrofe financiera al país; aseguran que el Gobierno sube la tasa de interés a 7,5% para, un poco más, rogarles a los financiadores internacionales que adquieran dichos bonos.

Los Bonos Soberanos son un instrumento financiero mediante el cual los países pueden captar recursos de “libre disposición”, que en la mayoría de los casos, y como es el de Bolivia, se utilizan en proyectos productivos. La tasa de interés que acompañan estos bonos va de acuerdo a la calificación de entidades internacionales que miden el “riesgo país”.

En este sentido, en la gestión 2012, cuando se emitieron los Bonos Soberanos y que tienen como finalización la presente gestión, la tasa de interés fue 4,87% y la calificación del país llegaba a BB; con el gobierno de facto, sumado a las consecuencias de la pandemia, la calificación de entidades internacionales como Moodys y otras redujeron dos peldaños, vale decir que según estas entidades internacionales se incrementó el riesgo de invertir en el país, por tanto la tasa de interés de los bonos se incrementó.

Existen otros factores a nivel internacional que también influyen en las tasas de intereses del sistema financiero internacional. Por ejemplo, tenemos la inflación, por la cual se vio afectada la economía estadounidense, (situación que no ocurrió en 40 años), la crisis de Rusia y Ucrania que tiene su efecto en Europa y que también hace que las tasas de interés se incrementen por la incertidumbre que generan en el mercado. En este sentido, estos agoreros pretenden confundir a la ciudadanía ocultando estos factores internacionales y ligando el incremento de la tasa de interés a un supuesto mal manejo de la economía nacional.

Pese a esa disminución en la calificación de organismos internacionales, la mayoría de los inversores vuelven a confiar en el desempeño económico del país mediante la recompra de los Bonos Soberanos (por $us 850 millones), recompra que no significa incremento de la deuda, ya que el monto adeudado solo recorre en la fecha de finalización; la certidumbre que ofrece al país mediante el gobierno democráticamente elegido genera expectativas positivas a nivel internacional, lo que no ocurrió con la asonada de noviembre de 2019 y la posterior imposición de una presidenta apoyada por militares y policías que solo demostró un pésimo manejo de las finanzas públicas.

Aunque nuestros eternos analistas económicos que auguran la crisis económica desde hace 15 años traten de confundir a la población analizando y mostrando algunos datos aislados y no la globalidad de los mismos, la población, organismos internacionales, inversores y países sí confían en los resultados sociales y financieros del país, lo cual se expresa en que Bolivia vuelve a ser un país que tiene un desempeño económico adecuado y que cuenta con el respaldo de la mayoría de sus habitantes.

Miguel Ángel Marañon es economista.

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Los bancos siempre ganan

/ 14 de febrero de 2022 / 00:44

En la gestión 2021 la ganancia de los bancos llegó a Bs 1.541 millones ($us 325 millones), muy superior a los Bs 960 millones ($us139 millones) de la gestión 2020, utilidades que se dieron pese al diferimiento, reprogramación y refinanciamiento de los créditos; estos resultados van de la mano con la recuperación y reconstrucción de la economía, tanto en el aspecto social como en el financiero.

Los bancos nacionales han logrado utilidades muy significativas con la aplicación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo y sus tres principales pilares: la intervención del Estado en las tasas de interés y niveles de préstamos del sector productivo y viviendas sociales, la redistribución del excedente económico y el fortalecimiento de la moneda nacional.

En 2013, mediante el Decreto Supremo N° 1842, el Estado establece tasas de interés máximas (de 5,5% a 6% anual) para la adquisición de viviendas sociales y créditos productivos, la primera reacción de los empresarios bancarios fue la de predecir que el sistema financiero entraría en quiebra y que se debería seguir con la libre oferta y demanda de los créditos; sin embargo, los resultados fueron sorprendentes, ya que los bancos generaron utilidades elevadas nunca antes logradas.

Debemos recordar que en el periodo neoliberal, para poder acceder a un crédito de $us 10.000, el prestatario debía tener garantías de $us 9.500 y tener ingresos que respalden el pago de dicho crédito, o sea, que a los créditos solo podían acceder los empresarios y/o familias “acomodadas”. Con la intervención del Estado, la mayoría de la sociedad (sobre todo la clase media y pequeños empresarios) ya podía obtener con mucha más facilidad los créditos.

La redistribución del excedente económico, mediante el establecimiento de salario mínimo, bonos sociales y otras medidas sociales, logró que los ingresos de los bolivianos se incrementen, haciendo que una parte de esos ingresos sean destinados al pago de créditos y/o ahorros, lo cual se refleja en el índice de mora bancaria que en 2021 solo llegó a 1,56% (de 100 prestatarios, menos de 2 personas no pueden pagar sus créditos) muy inferior al de la gestión 2003, que llegó a más del 20% (de 100 prestatarios más de 20 no podían cumplir el pago de sus créditos) o el 2005, que llego a 13%.

El fortalecimiento de la moneda nacional no solo beneficia a la mayoría de la población nacional respecto al poder adquisitivo, sino también contribuye a un mejor desempeño del sistema financiero nacional, ya que los problemas y perturbaciones del mercado financiero internacional tienen menor impacto en la economía boliviana. Cerca del 90% de los ahorros y créditos están en moneda nacional, los precios de los inmuebles y vehículos y otros activos se cotizan en dólares americanos, pero el pago y los créditos se realizan en moneda nacional, esto debido a que el boliviano mantiene su poder adquisitivo.

Es evidente que los bancos, tanto en el periodo neoliberal como en la actualidad, obtuvieron utilidades, sin embargo, cuando el Estado “obliga” a que los empresarios bancarios den mayor facilidad al acceso al crédito, no solo gana la sociedad, también ganan los bancos; las expectativas positivas de los agentes económicos fortalece al sistema financiero y al mismo tiempo la economía, que son la base para una estabilidad económica, política y social del país.

Miguel Ángel Marañón Urquidi es economista.

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¿Qué son las crisis económicas?

En nuestro país la mayoría de la población confía en la estabilidad económica a futuro.

/ 25 de mayo de 2016 / 02:25

Desde una perspectiva netamente teórica, no existe una definición unívoca de que lo que es una crisis económica. Algunos la definen como la recesión cíclica de la economía, tiempo en el que se atraviesa inestabilidad en los procesos de producción, intercambio y consumo de bienes y servicios. La famosa crisis de los años 30 se dio por la sobreacumulación de la producción de las industrias norteamericanas. Al tener una gran cantidad de stock acumulado, los dueños de las fábricas despidieron no solo a gran parte de los obreros, sino también a una buena parte de los profesionales administrativos, lo cual ocasionó un desempleo masivo con la consecuente imposibilidad de que los ciudadanos consuman los productos almacenados. En América Latina atravesamos una crisis similar en los 80 que dio lugar a la “década perdida”. Este periodo se caracterizó por un fuerte endeudamiento, un alto déficit fiscal y elevada inflación; lo que se tradujo en la disminución de los salarios, la caída de las exportaciones y el cierre de varias empresas estatales y privadas.

Aparte de las variables ya mencionadas, un factor común presente en los anteriores ejemplos, así como en la mayoría de las crisis económicas, es la falta de expectativas positivas entre los agentes económicos (la ciudadanía), lo que genera inestabilidad social y política, además de profundizar la crisis económica, pues la población al no tener perspectivas positivas, en general migra hacia otras regiones o se dedica a actividades que tienden a ser ilícitas.

En la actualidad algunos economistas afirman que nuestro país está en crisis, observando (en la mayoría de los casos) solamente una variable, como es la disminución de la renta petrolera, pero al mismo tiempo olvidan que las recaudaciones internas (impuesto y aduanas) lograron recaudar más de lo proyectado durante la gestión 2015. Prueba de ello es que el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas registró en el presupuesto de las gobernaciones y alcaldías recursos adicionales tres veces mayores de lo previsto por coparticipación tributaria.

Los analistas mencionan asimismo que nuestros ingresos por exportaciones de gas natural cayeron de forma alarmante, debido a la baja de los precios de los hidrocarburos, pero no por la disminución en la producción; también mencionan que el crecimiento de nuestra deuda es consecuencia de la crisis, y no lo entienden como un instrumento de inversión.

Pero la variable más importante que olvidan en sus análisis son los agentes económicos. En nuestro país la mayoría de la población confía en la estabilidad económica a futuro. Los créditos de vivienda y vehículos con plazos mayores a los cinco años corresponden a familias en las que la edad de los jefes del hogar se encuentra entre los 30 y 35 años, lo que da a entender que esa parte de la ciudadanía ve con buenos ojos su estabilidad laboral. De igual manera sectores como el gastronómico, el turismo interno y otros han incrementado sus actividades, generando una dinámica interna muy interesante.

En este sentido, los autoridades financieras del país tienen una gran responsabilidad, debido a que si los análisis de las variables económicas indican que se aproxima una crisis, nuestro deber tendrá que ser elaborar propuestas que consigan mitigar esta tendencia negativa, para beneficio de la población; pero para ello deben ser propuestas que estén libres de contenido partidario.

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