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lunes 23 may 2022 | Actualizado a 03:11

El ejército de ocupación israelí: entre la mentalidad sangrienta y la movilización criminal

/ 27 de enero de 2022 / 01:15

Las violaciones y los crímenes de las fuerzas de ocupación y de las milicias de colonos terroristas israelí contra los ciudadanos palestinos indefensos y sus tierras son una política sistemática israelí cuyo objetivo es destruir lo que queda de la cultura de paz en la conciencia de los ciudadanos palestinos; es una llamada explícita a la violencia y al caos para implementar el mapa de los intereses coloniales expansionistas de Israel en la tierra del Estado de Palestina. También se considera una incitación y obstrucción deliberada a cualquier esfuerzo internacional para reactivar el proceso de paz y las negociaciones de acuerdo con las referencias internacionales de paz, especialmente el principio de la solución de dos estados. La potencia ocupante continúa su rebelión contra el derecho internacional y se comporta como un estado por encima y al margen de la ley.

La cosecha de violaciones y crímenes cometidos por Israel contra nuestro pueblo durante el pasado año 2021 confirmó un aumento significativo en los niveles de agresión israelí contra el pueblo palestino, sus tierras, propiedades y lugares sagrados. Más de 2.800 arrestos en la ciudad de Jerusalén, la aprobación de la construcción de 12.000 nuevas unidades de asentamiento y la demolición de 177 viviendas palestinas, además del asesinato de 357 palestinos con una elevada tasa de niños y mujeres entre las víctimas.

La Comunidad Internacional no debe aceptar las declaraciones y posiciones engañosas del gobierno de ocupación y no debe perder de vista la realidad de lo que Israel está haciendo como potencia ocupante al imponer nuevos hechos sobre el terreno con el único fin de evitar un estado palestino independiente con Jerusalén Oriental como capital. La Corte Penal Internacional y todos los organismos internacionales, comenzando por el Secretario General de Naciones Unidas, la presidencia del Consejo de Seguridad, la presidencia de la Asamblea General de Naciones Unidas, el Consejo de Derechos Humanos, los líderes y funcionarios de los países de la comunidad internacional deben asumir sus responsabilidades legales y morales y deben esforzarse por refutar la justificación y narrativa engañosas de la ocupación a nivel internacional, deben revelar el verdadero rostro del gobierno israelí, un gobierno de asentamientos y colonos que presenta ante el mundo, de forma deliberada e intencionada, su debilidad en lo que respecta a los derechos palestinos y a la paz y, al mismo tiempo, muestra su gran fuerza con el robo de tierras palestinas y la construcción de asentamientos, con el objetivo de cambiar la realidad demográfica y geográfica del territorio palestino ocupado. La batalla debe dirigirse contra los asentamientos, la confiscación de tierras palestinas y la anexión progresiva y gradual de la Cisjordania ocupada.

El silencio y la parcialidad de la Comunidad Internacional hacia las autoridades de ocupación y la ausencia real del proceso de paz, que se encuentra completamente congelado y estancado, sin lograr ningún avance en el proceso de arreglo político, anima a Israel a seguir con su agresión. La Comunidad Internacional, haciendo uso de sus responsabilidades, debe tomar acciones urgentes para intervenir y detener todas las formas de genocidio y prácticas inhumanas que existen en Palestina, debe imponer sanciones apropiadas al estado ocupante, a su ejército y a sus líderes y poner fin a este terrorismo bárbaro practicado por el estado ocupante contra el pueblo palestino. La potencia ocupante debe rendir cuentas por estos crímenes y éstos no deben quedar impunes. Estas graves violaciones del derecho internacional alcanzan la categoría de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

Las posiciones de la Comunidad Internacional, hasta el momento, son insuficientes y no están a la altura de los ataques, crímenes y violaciones a los que está sometido el pueblo palestino a menos que vayan acompañadas de medidas prácticas y capaces para obligar a la potencia ocupante a detener todas sus actividades de asentamientos, demoliciones de casas y confiscación de tierras y obligándola a participar en un proceso de paz con negociaciones reales y serias bajo la supervisión del Cuarteto Internacional, dentro de un plazo específico para poner fin a la ocupación de la tierra del Estado de Palestina, con Jerusalén Este como capital.

A pesar de la inacción internacional, el pueblo palestino no convivirá con la ocupación y los colonos.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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74 Años de la Nakbah Palestina

Nakbah (catástrofe): éxodo de población palestina, entre 1946 y 1948, a raíz de la guerra árabe-israelí.

La Nakbah (catástrofe) es un día de luto nacional para los palestinos por la huida de su tierra en 1948.

/ 15 de mayo de 2022 / 21:57

DIBUJO LIBRE

El 15 de mayo el pueblo palestino conmemora 74 años de la Nakbah, la gran catástrofe, que supuso el refugio, desplazamiento y persecución del pueblo palestino sometido a la mayor conspiración de la historia de la humanidad moderna. Durante estos años, nuestro pueblo ha forjado el mito de su constancia, supervivencia y lucha, y ha preservado el sueño de retornar a sus hogares de todos los que fueron expulsados por la fuerza militar a mano de las bandas sionistas de Israel, y que los convirtieron en refugiados.

Hace unos días, Israel, la potencia ocupante, conmemoró el Holocausto; a pesar de nuestra condena por su horrible monstruosidad y denuncia por ser un crimen contra la humanidad, Israel, a los ojos de las víctimas palestinas del sionismo, utiliza esta conmemoración solo como una cortina de humo para encubrir sus masacres y sus barbaridades contra el pueblo palestino, sintiéndose propietario de la tierra en la que se estableció. El sionismo sigue siendo un movimiento antisemita que manipula la narrativa religiosa judía y la explota a favor de los intereses políticos coloniales del Estado de Israel.

El establecimiento del Estado de Israel provocó la muerte y heridas de cientos de miles de palestinos. Causó la destrucción de 531 aldeas palestinas, el control por la fuerza y el terror sobre el 78% de la tierra histórica de Palestina; se perpetraron 71 sangrientas masacres que mataron a casi 15 mil palestinos y causaron el refugio de más de 950.000, que actualmente viven en condiciones infrahumanas en campos de refugiados. Al día de hoy, después de 74 años de la Nakbah, se han superado los siete millones de refugiados palestinos distribuidos por todo el mundo, la mayoría de los cuales todavía vive en 58 campos de refugiados en Palestina y en los países limítrofes.

Tommy Lapid, padre del actual canciller israelí, fue uno de los sobrevivientes de los campos de Hitler y fue Ministro de Justicia en Israel; en 2003, cuando vio a las mujeres palestinas en Gaza buscando cajas de medicamentos bajo los escombros de las casas demolidas por excavadoras israelíes, dijo que en ese momento se acordó que su abuela buscaba medicamentos en los campos de Hitler.

Inmediatamente los medios hebreos lo atacaron; el grupo de Netanyahu y la derecha sionista lo insultaron, él se negó a retractarse de sus palabras. Hoy, parece que el canciller israelí olvidó lo que había dicho su padre.

El difunto sir Gerald Kaufman, un político judío de los líderes del partido laborista inglés y, lo más importante, amigo de Israel, dijo dirigiéndose a sus colegas en el Parlamento británico: “Reconozco que Israel es un estado terrorista. Mi abuela estaba enferma en cama cuando los soldados nazis llegaron a su pueblo y un soldado nazi le disparó y la mató. Mi abuela no murió para servir de excusa a los soldados israelíes para que mataran a las abuelas palestinas”. La identidad religiosa o los orígenes genéticos no son lo que determinan la identidad intelectual política o las prácticas de las personas.

Por otro lado, Jacob Sharett, hijo de un excanciller y segundo primer ministro del Estado de Israel, declaró en el diario Corazones (19/9/2021) que “Israel nació en pecado… Estoy cooperando con un estado criminal”. También lo que dijo el historiador judío Ilan Pappé, que mencionó en muchos de sus libros que la narrativa sionista es una historia llena de mentiras y engaños, no sólo engañando al mundo, sino también engañando a los propios judíos al servicio de la ideología sionista que dio a luz a Israel en el pecado.

La Nakbah fue una gran operación de limpieza étnica organizada para conseguir el desarraigo demográfico, la destrucción de la historia, la cultura y el patrimonio palestino. Este crimen que cometió Israel no se detuvo, los supervivientes del holocausto nazi lucharon contra los palestinos, ellos y sus nietos continuaron la serie de asesinatos y crímenes contra los palestinos. La masacre de Qibya en 1953 a manos de Ariel Sharon fue solo una de las docenas de masacres cometidas por el estado ocupante, como también lo fueron las de Deir Yassin, Kafr Qassem, Al-Dawaima, Sabra, Shatila, el campo de Jenin, entre otras; esta serie de crímenes ha continuado y no se ha detenido al día de hoy; la destrucción en Gaza da testimonio de ello.

La insistencia de Israel por acabar con la solución internacional de Dos Estados y su rechazo a lo que podrían considerarse oportunidades de paz, es porque la paz contradice la esencia del pensamiento sionista.

El Holocausto debe ser una ocasión para recordarle a Israel y a todos los judíos del mundo que la Nakbah (catástrofe) del pueblo palestino aún continúa y que debe cesar, no debe servir para encubrir los crímenes de la ocupación sionista contra el pueblo palestino y, al mismo tiempo, no debe utilizarse como chantaje contra todos aquellos que defienden la paz justa y el derecho internacional.

(*)Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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¡La historia se repite, y vuelta la burra al trigo!

/ 9 de mayo de 2022 / 01:09

A principios del siglo XX, el imperio de turno, Gran Bretaña, solicitó la ayuda del Sheriff Hussein en la Primera Guerra Mundial para acabar con el imperio otomano, a cambio de otorgar la libertad e independencia de los países árabes del imperio turco. Como consecuencia, el imperio inglés comenzó a instalar el nuevo Estado de Israel en el territorio palestino con la promesa del primer ministro británico Lord Balfour.

Posteriormente, en 1947 y después de la Segunda Guerra Mundial, en la asamblea de las Naciones Unidas, los países coloniales votaron a favor de la Resolución 181 para dividir el territorio palestino en dos estados: el 54% de la superficie de Palestina para el nacimiento del Estado de Israel y el 44% para el Estado de Palestina, Como consecuencia, los países coloniales legitimaron internacionalmente el reconocimiento del Estado de Israel y la catástrofe para Palestina y su pueblo.

Veinte años más tarde, en 1967, Israel ocupó el 100% de territorio palestino y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dictó la Resolución 242 que exigía la retirada de Israel de los territorios ocupados en Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental, que suponía el 22% de la superficie de Palestina. A raíz de ello, los países coloniales armaron a Israel con los armamentos más sofisticados, incluido el nuclear, sin dar ninguna protección al pueblo palestino.

En 1987 se produjo la primera intifada palestina que acabó con la Conferencia Internacional de Paz de Madrid (1991) y, posteriormente, con los acuerdos de Oslo (1993). Dichos pactos dictaban el establecimiento del Estado de Palestina en un periodo de cinco años en los territorios ocupados en 1967; sin embargo, lejos de cumplirse los acuerdos, los países coloniales miraron hacia otro lado mientras Israel sembraba Cisjordania y Jerusalén de colonos y asentamientos y, como consecuencia, cerraban las puertas al establecimiento del Estado de Palestina.

Todavía hoy los países coloniales no han reconocido al Estado de Palestina ni han obligado a la retirada de Israel de los territorios palestinos para establecer dicho Estado, mientras que estos mismos países coloniales, y por la fuerza militar, establecieron nuevos Estados en el sur de Sudán y en la antigua Yugoslavia.

El presidente estadounidense aceptó la invitación de Neftalí Bennett, el primer ministro de la entidad sionista que ostenta el estatus de colono en los territorios palestinos, para visitar Israel a finales del próximo junio; la presidencia palestina también recibió una llamada de la administración estadounidense informando que el presidente Joe Biden visitará Ramallah durante su estancia en la región.

¿Qué tiene Biden en el bolsillo con respecto al conflicto y para poner fin a la ocupación más fea y antigua del mundo? Hay muchas preguntas obligadas por la tensa realidad que se vive en Palestina y la región, así como por los cambios y el desarrollo de la situación regional e internacional, y por los resultados de la crisis de Ucrania y sus importantes repercusiones en el futuro de los países en la región.

La región se ha convertido en una zona caliente debido al extremismo del gobierno de ocupación sionista, sus posturas y sus acciones condenables, contrarias a las reglas más simples del derecho internacional y de legitimidad internacional que lastiman los sentimientos de musulmanes y cristianos por igual.

¿Rectificará la administración estadounidense sus errores del pasado y reactivará el proceso de paz y el arreglo político sobre una base correcta para adoptar un arreglo aceptable que respete las normas del derecho internacional y las resoluciones de legitimidad internacional?

Todo esto depende de la sólida necesidad de poner fin a la ocupación y permitir que el pueblo palestino disfrute de sus derechos inalienables: al retorno, a la igualdad, a la libre determinación y el establecimiento de un Estado palestino independiente en las fronteras reconocidas internacionalmente en 1967, con su capital Jerusalén Oriental.

El colonialismo de ayer es el mismo colonialismo de hoy aunque maquille sus métodos, formas y tecnologías. Parece claro que el colonialismo no cambiará ni sus principios ni sus objetivos, siempre con la pretensión de esclavizar a los pueblos y robarles sus recursos, usando nuevas normas, leyes, alianzas, mercados, monedas, bloqueos, confiscación de recursos y también la fuerza militar para conseguir su objetivo. Los pueblos de los países en vías de desarrollo deben unirse en una verdadera lucha justa para defender su libertad, soberanía y sus recursos naturales; si no lo hacen, nuevamente volverán a ser esclavos, pero esta vez con ropa limpia y con teléfono móvil.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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¡Hay que detener la escalada militar israelí a tiempo!

/ 11 de abril de 2022 / 02:58

Las peligrosas prácticas del gobierno de ocupación israelí en Palestina y su desafío a la comunidad internacional, y el último anuncio del primer ministro de nuevas miles de unidades de asentamientos en Cisjordania se han convertido en un obstáculo y en una grave crisis que perjudicará a la región ante la falta de un horizonte político y la continua escalada israelí.

Israel está escalando deliberadamente a la luz de sus engañosas llamadas a la calma. Los crímenes diarios perpetrados por los colonos conducen a la confrontación y a incrementar la tensión en los territorios palestinos ocupados. Estas acciones son incompatibles con los esfuerzos realizados por alcanzar la tregua para hacer que el sagrado Mes de Ramadán y la Semana Santa transcurran en paz y tranquilidad.

La última manifestación de la escalada israelí fue la provocativa incursión del ministro de Relaciones Exteriores israelí, Yair Lapid, en la ciudad vieja de Jerusalén, ocupada por el régimen de apartheid israelí, el 3 de abril. Ese mismo día, Aviv Kohavi, jefe de Estado Mayor del ejército de ocupación israelí, dijo que había dado instrucciones al ejército para que se preparara para la “operación militar en Gaza”; asimismo, el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, también emitió una amenaza a Gaza y dijo que los palestinos saben muy bien lo que sucederá en la Franja de Gaza si la situación en Cisjordania se escala. Paralelamente, el extremista primer ministro israelí, Neftalí Bennett, y su Ministra del Interior están llamando a los civiles israelíes a portar armas en el proceso oficial más claro de incitación a la violencia y al asesinato, brindándoles protección y otorgándoles los permisos necesarios para continuar con sus agresiones y con los continuos ataques de terror, mientras que los civiles palestinos indefensos siguen bajo la opresión del ejército de ocupación y las organizaciones de asentamientos sin recibir protección de nadie. Las intenciones y planes israelíes apuntan a escalar la situación del conflicto, empujándolo hacia la violencia para servir a los intereses de la ocupación y a sus proyectos coloniales expansionistas en el territorio del Estado de Palestina.

La ocupación y sus prácticas son la causa básica de la violencia y un motivo de gran preocupación. Dichas prácticas deben eliminarse para crear una nueva realidad más tranquila y pacífica. El gobierno de ocupación es el responsable de esta escalada y de sus repercusiones. Sus medidas y prácticas no cambiarán la identidad de la tierra y no desalentarán a los palestinos para adherirse a su derecho a la resistencia popular pacífica y legítima en defensa de sus derechos nacionales.

Todo ello prueba la falsedad de los llamamientos israelíes a la calma y sus reclamos de preocupación por esta situación, en un engañoso intento de responsabilizar a los palestinos por la escalada de tensión que el gobierno de ocupación y sus colonos practican contra el pueblo palestino.

Hasta este momento, la parte israelí no ha abierto ni una sola investigación sobre estos crímenes, es más, todos ellos se llevan a cabo en presencia y con la protección del ejército y de la policía de ocupación que vigilan y observan los ataques de los colonos y elementos del terrorismo brindándoles protección. El gobierno de ocupación ofrece cobertura legal, apoyo de seguridad y protección, interviniendo para reprimir cualquier intento palestino de autodefensa y permitiendo la práctica de estos crímenes a la vista de las instituciones internacionales.

La comunidad internacional no se debe dejar llevar por la engañosa propaganda israelí con respecto a la tregua, tiene que responsabilizar al gobierno israelí por la escalada y por sus crímenes. Es necesario brindar protección internacional a los palestinos para frenar a la institución ocupante. Hay que detener esta política que empuja a una situación explosiva y de tensión en el área. El terrorismo israelí y la política de apartheid practicada por el gobierno ocupante son innegables. No es posible permanecer en silencio ante estos crímenes. Hay que recordar a la comunidad internacional su reciente actuación ante otros conflictos, guerras y crímenes de lesa humanidad cometidos en otras partes del mundo, debe tenerse presente que la diferenciación entre unas víctimas u otras es una forma de romper el equilibrio legal y moral. La comunidad internacional debe ser audaz para trascender la política de doble moral y triunfar a la legitimidad y sus decisiones que enfatizaron la justicia de la causa del pueblo palestino y su legítima lucha por la libertad y la independencia.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Palestina siempre paga el precio de las guerras

/ 28 de marzo de 2022 / 02:30

La Primera Guerra Mundial concluyó con el cumplimiento de la promesa del primer ministro británico Balfour de crear un Estado judío en Palestina. Al finalizar dicha guerra, el mandato británico comenzó a facilitar la llegada de inmigrantes judíos de toda Europa hacia Palestina, construyéndoles asentamientos y entrenándoles militarmente para su nuevo destino.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, todos los vencedores dieron reconocimiento oficial al nuevo Estado de Israel que ocupaba más de la mitad de las tierras palestinas y comenzaron a ayudarle económicamente, a darle tecnología avanzada y a suministrarle armamento de última generación, incluido armamento nuclear y de destrucción masiva, aparte de la cobertura política en todas las organizaciones internacionales, incluida la ONU y su Consejo de Seguridad.

La ‘Tercera Guerra Mundial’ ha comenzado en el campo económico y espero que no llegue al campo militar. ¿Qué piensan hacer las potencias ganadoras de la Primera y Segunda Guerra Mundial con lo que queda de Palestina y su pueblo? ¿Volverá Palestina a ser la víctima que paga el precio de esta guerra? ¿Qué pasará? Al día de hoy ya han llegado a Tel-Aviv más de 12.000 refugiados judíos (de un total de 100.000) de los países del conflicto para ser instalados en nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada por el ejército israelí, además se le está dando al Gobierno israelí el importante papel de intermediario internacional para pacificar el conflicto y es el receptor de la fuga de billones de dólares a la banca israelí para fortalecer aún más su economía.

Lo determinante de las relaciones internacionales son los intereses nacionales, las normas de compromiso con la Carta de las Naciones Unidas y lo específicamente estipulado en el Pacto Internacional de Derechos Humanos, en especial el derecho a la autodeterminación, el derecho internacional y las resoluciones de la ONU relacionadas con las causas de los pueblos. Las buenas relaciones con todos se asientan sobre los cimientos de la verdad, la justicia y la dignidad nacional. Las relaciones no se basan únicamente en intereses comunes sin mirar los valores y principios que impulsan las políticas exteriores.

Palestina no tiene la capacidad, en el sentido económico o militar, para ser determinante en la defensa de sus intereses frente a ningún país, no tiene una base de producción excedentaria para la exportación ni los ingredientes para el intercambio comercial positivo en diferentes sectores como agricultura, gas, turismo, industrias pesadas, alta tecnología o industrias varias; Palestina no puede implementar mecanismos de desarrollo mientras haya una ocupación que se interponga como obstáculo para lograrlo, una ocupación que trabaja duramente para mantener su economía dependiente y apegada a pesar de los intentos por desvincularnos. Palestina todavía está en la etapa de liberación nacional, tiene a su favor los elementos para defender una causa nacional justa para un pueblo que aún está sujeto a las peores formas de colonialismo y de terrorismo de Estado por parte del Estado ocupante y de apartheid.

Del lado palestino están las fuerzas democráticas reales, las fuerzas del progreso, la justicia, la paz y la lucha contra el racismo en el mundo, apoyado por el derecho internacional que defiende los derechos políticos nacionales inalienables de su pueblo. Del otro lado están aquellos con doble moral o la hipocresía política a pesar de su apoyo verbal al principio de la solución de dos Estados. Dichas declaraciones y posiciones son insuficientes y su repetición sin ser puestas en práctica supone el vaciamiento de su verdadero contenido; con el paso del tiempo y fruto de esa repetición pierden brillo convirtiéndose en frases repetitivas utilizadas para librarse del bochorno mediático o político, especialmente a la luz de la escalada que está ejerciendo el estado de ocupación para profundizar y ampliar las operaciones de asentamientos e implementación de más proyectos coloniales expansionistas a expensas de la tierra del Estado de Palestina. Estas declaraciones a favor de los derechos del pueblo palestino deben traducirse en el terreno; debe reconocerse explícitamente el Estado de Palestina y hablar claramente sobre las fronteras del 4 de junio de 1967 y sobre Jerusalén Este como su capital.

El mundo no va a quedar tal y como ha estado durante las últimas décadas y los pueblos conquistarán sus derechos en el orden mundial multipolar.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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El doble rasero de la comunidad internacional

/ 11 de marzo de 2022 / 02:05

La política de doble rasero practicada por la comunidad internacional al tratar asuntos y conflictos internacionales se ha convertido en una tapadera de las violaciones y crímenes de la ocupación israelí contra los derechos del pueblo palestino, ante la explotación que ejerce Israel como potencia ocupante, su persistencia en el robo de tierras palestinas, su rebeldía al cumplimiento de los acuerdos firmados, al derecho internacional y a las resoluciones de las Naciones Unidas para alcanzar una paz justa.

Cuando el color, la religión y la raza se convierten en una identidad, los valores, la moral y la humanidad se pierden, y cuando la legitimidad se basa en dobles varas de medir, la justicia se pierde, la verdad se falsifica y el poder se tiraniza.

Decenas de resoluciones internacionales se han perdido y se han visto pisoteadas ante el poder de la fuerza y por su falta de implementación. El pueblo palestino sigue siendo víctima de la ocupación y de la ausencia de justicia y necesita protección internacional mientras se encuentre ocupado y oprimido por Israel, que practica en su contra todas las formas de abusos: matanzas, torturas, desplazamientos y demolición de viviendas, imponiendo un régimen de apartheid contraviniendo los derechos humanos más básicos.

El problema no se limita únicamente a un doble rasero, equivale a la complicidad del sistema internacional que apoya al régimen colonial y de apartheid por las relaciones de intereses que les unen a Israel.

¿La sangre palestina es de segunda clase? ¿La humanidad se clasifica según la raza y el color? El mundo debe elevar un grito real frente al ocupante israelí para poner fin a la ocupación del Estado de Palestina, miembro observador de las Naciones Unidas.

Los organismos internacionales toman posiciones efectivas y rápidas ante las crisis inmediatas, al tiempo que se abstienen de tomar una posición firme frente a la ocupación israelí y sus crímenes que se prolongan por más de siete décadas, lo que refleja el doble trato y la ausencia de justicia con la causa palestina.

La comunidad internacional ha demostrado recientemente su capacidad para tomar medidas para proteger a los civiles. El problema no es tanto la falta de herramientas como la ausencia de voluntad, ya que las reglas del derecho internacional son claras en lo que respecta a un crimen internacional. El hecho de que la comunidad internacional no implemente sus decisiones en Palestina, alienta a Israel a cometer más crímenes. El que no aplica el derecho internacional en Palestina no tiene derecho a hablar del derecho internacional en otras partes del mundo, es una hipocresía y no puede ser tomado en serio.

¿La comunidad internacional necesita que alguien la chantajee para cumplir con sus deberes? ¿Es una comunidad internacional racista y selectiva que diferencia entre las víctimas?

A pesar de la documentación aportada por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch sobre crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Palestina, el mundo hasta ahora se ha negado a imponer sanciones a Israel; existe una negativa a investigar estos crímenes por parte de Naciones Unidas a pesar de los avances logrados por los palestinos en este expediente. La protección e impunidad que goza Israel se debe a la complicidad internacional con su régimen.

Salir de las garras de la política de doble rasero requiere tomar conciencia de que las relaciones internacionales se basan en intereses, lo cual exige utilizar los intereses propios para lesionar los intereses de otros, ya sean económicos o mediáticos, además de valerse de la opinión pública mundial.

Si hay un cambio cualitativo y radical en el mundo frente a cualquier ocupación existente ¿qué pasa con Israel? ¿Se respeta el derecho internacional? ¿Incluye principios y reglas generales que son vinculantes? ¿Se aplica en todos los lugares, tiempos y circunstancias? ¿O solo se aplica en algunos casos y a otros se los excluye? ¿Y los asentamientos que están definidos como un crimen de guerra que no admite ninguna duda o discusión sobre su ilegalidad?

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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