La célebre frase de un locutor deportivo, “qué lindo que es el fútbol, pibe”, hace referencia a la magia que crea este deporte en los aficionados al balompié: un hincha acérrimo del club The Strongest publicó en su cuenta de Facebook “qué lindo es tener estadio”, en directa alusión a su rival de la acera del frente.

Qué lindo que mi país no esté en guerra o qué lindo que las mujeres de mi país puedan salir a la calle con libertad, o qué lindo es que las “caseritas” del mercado llamen tu atención con frases como “ven joven lindo, te voy a yapar”, “caserito churro, cómprame pues”, o qué lindo es despreocuparse cuando nuestros hijos asisten a sus centros de estudio…, son cosas obvias para muchos que hemos tenido la suerte de nacer en esta parte del mundo; pero esto se debe también a que se está implementando una serie de medidas para mejorar la calidad de vida de la población, referidas a vacunas gratuitas para prevenir el coronavirus, que en algunos casos ya cuentan con una cuarta dosis; o el aumento de las rentas mensuales que perciben los adultos mayores jubilados; o el incremento del salario mínimo nacional que procura establecer un nivel base para trabajadores asalariados; o medidas económicas que posibilitan la devolución de aportes efectuados a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP); o niveles inflacionarios bajos que permiten mantener el poder adquisitivo de los recursos familiares; o el refinanciamiento/ reprogramación de créditos de acuerdo a la capacidad de pago; o la implementación de mejoras tecnológicas como la Subasta Electrónica, el mercado virtual, el Compro Hecho en Bolivia… que pretenden impulsar la producción nacional y, por ende, la demanda agregada.

Estas medidas soberanas son implementadas en un escenario donde los precios se mantienen estables, pese a las presiones inflacionarias externas, lo que reduce la incertidumbre de la población sobre el poder adquisitivo de sus recursos y, por ello, en su forma de vida.

La situación del país, la forma de vida de sus habitantes, el abastecimiento de los mercados — a pesar de un contexto internacional desfavorable—, la estabilidad económica, entre otras, son consecuencia del trabajo desarrollado por servidores públicos comprometidos con la visión de un Estado pacifista con igualdad de derechos entre hombres y mujeres, que en su trabajo diario, independientemente de su jerarquía, aportan ese granito de arena para concebir, analizar e implementar medidas que permitan al colectivo general despreocuparse de un conflicto bélico, o de la forma de su vestimenta, o de la expresión de sus ideas sin reparo alguno, o asistir a un espectáculo en el que pueda decir “qué lindo que es el fútbol, pibe”.

En consecuencia, comparando nuestro contexto con el mediático internacional, podemos señalar “qué linda que es mi Bolivia”.

Carlos Silva es economista.