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Tuesday 9 Aug 2022 | Actualizado a 00:56 AM

¿Aún debe importarnos la guerra entre Rusia y Ucrania?

/ 29 de junio de 2022 / 02:58

Un día despertamos y nos enteramos del primer bombardeo de Rusia a Ucrania, acontecimiento que marcó el inicio de la guerra. Todos anonadados comenzamos a seguir a diferentes medios de comunicación a objeto de informarnos sobre qué estaba sucediendo, también comenzó la especulación sobre lo que acontecería en los siguientes días y si esto sería el inicio de una Tercera Guerra Mundial, o no.

Con relación a los posibles efectos de la guerra, es y será siempre importante analizar a la economía. Seguramente muchos se preguntarán ¿por qué la economía?, pues, siguiendo algunas ideas de El economista camuflado, en todas nuestras acciones podemos evidenciar un hecho económico, desde comprar un dulce de nuestra casera hasta realizar grandes inversiones. No nos desviemos del tema, volvamos al conflicto bélico y su efecto en la economía.

Muchos organismos internacionales, países, analistas, investigadores, entre otros, manifestaron los efectos negativos de la guerra sobre la economía mundial, destacando: reducción del crecimiento económico, incremento de los precios de los alimentos, desabastecimiento de combustibles, incremento de la pobreza, reducción de exportaciones y otros fenómenos que solo los entendidos o interesados le prestarán atención.

¿Debería importarnos la guerra entre Rusia y Ucrania? Pienso que la respuesta es afirmativa, por los efectos que podría tener este conflicto sobre la economía de nuestro país. Usted se preguntará ¿qué efectos?, si no se dio cuenta hace un tiempito atrás el precio del maíz subió un poco, entonces estaba latente un posible incremento del precio del pan y el pollo. Si esto sucedía, estábamos fritos, porque muchos productos serían más caros y esto afectaría nuestros bolsillos. Es algo serio.

Afortunadamente, la repuesta del Gobierno fue oportuna debido a que se aplicaron diferentes medidas para controlar el precio del maíz, resaltando: la aplicación de subvenciones (que actualmente es recomendada por varios organismos), control de fronteras (para evitar que los productos nacionales vayan a otros países), ejecución de operativos para evitar el agio y la especulación, entre otros.

El conflicto entre Rusia y Ucrania aún sigue, y los efectos sobre la economía mundial continúan; sin embargo, Bolivia demostró estar preparada para resistir los efectos de esta contienda bélica, aspecto que es afirmado por The Economist Intelligence, que posicionó a nuestro país como la economía mejor preparada ante los efectos de la guerra.

Esto no es un hecho aislado, porque Bolivia tiene una de las tasas de inflación más bajas “del mundo”, es decir que los precios no se incrementaron significativamente. Asimismo, es importante también señalar que, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en uno de sus últimos reportes, manifestó que en América Latina existirá un retroceso en la lucha contra la pobreza y la pobreza extrema, hecho que no sucede con nuestro país, puesto que, de acuerdo con datos del señalado organismo, la pobreza total disminuirá de 31,2% a 30,3%.

Ciertamente hay muchos temas pendientes que los hacedores de política deben atender, pero hoy contamos con la seguridad de que el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania no será significativo en nuestro país.

Ivan Machicado Quiroga es Economista.

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El presupuesto, guía de la gestión pública

/ 21 de enero de 2022 / 03:21

El presupuesto público es uno de los instrumentos más importantes de la política fiscal y la política económica, y es producto de la evolución de las instituciones públicas y del Estado. Inicialmente el presupuesto era un plan financiero anual que contenía el registro de los ingresos y gastos; asimismo, cuando se realizaron los primeros presupuestos en diferentes economías estos eran “pequeños” o “reducidos” por la limitada cantidad de instituciones que eran consideradas en él.

Posteriormente, con el desarrollo de la sociedad los presupuestos públicos fueron creciendo debido, entre otros factores, a la ampliación de las funciones o responsabilidades de los gobiernos, quienes incrementaron sus ingresos por la evolución de los sistemas tributarios, reflejándose en un aumento de los gastos, haciendo que los presupuestos sean más “grandes” y se conviertan en instrumentos esenciales de la gestión macroeconómica y la planificación.

Por otro lado, la planificación, que en la gestión pública se entiende de diferentes maneras, se refleja en diferentes instrumentos como el presupuesto, de esta forma se tiene una visión consolidada de las políticas públicas. Considerando que la planificación se realiza en el corto, mediano y largo plazo, el presupuesto se adaptó a esto, es por eso que ya no se realizan únicamente los presupuestos anuales, sino que la gestión pública se ve complementada con presupuestos multianuales o plurianuales.

Después de una breve revisión histórica y teórica nos preguntamos: ¿es una guía el presupuesto en Bolivia?, para responder a esta interrogante revisemos algunos aspectos. Considerando que la presupuestación ya no es un simple proceso de consolidación de ingresos y gastos, y ésta debe obedecer a una visión de país y/o un plan, vemos que, en el caso boliviano, el reciente Presupuesto General del Estado (PGE) 2022 es concordante con el Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) 2021-2025, y esto puede ser fácilmente verificado en las metas planteadas, crecimiento económico promedio anual del 5,1%, inversión pública de $us 5.015 millones (que en el quinquenio se planifica llegar a $us 33.197 millones), cambiar la matriz productiva a través de proyectos de inversión orientados hacia la industrialización con sustitución de importaciones, entre los más importantes en el ámbito económico.

Asimismo, podemos evidenciar que en las distintas defensas y socializaciones que realizó el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) sobre el PGE 2022, se presentaron varias de las políticas, nuevas y de continuidad, que se ejecutarán en la presente gestión, mismas que abarcan áreas sociales, como educación y salud, sectores que representan el 10,8% y 10,0%, respectivamente, del presupuesto consolidado, pensiones, transferencias condicionadas (bonos sociales), proyectos de inversión, transferencias a las entidades subnacionales, entre otros.

Por otro lado, considerando que la Autoridad Presupuestaria Central (el MEFP), de acuerdo a las Directrices de Formulación Presupuestaria, captura datos para el presupuesto plurianual, ésta tendría información complementaria para la evaluación de mediano plazo de diferentes políticas públicas y garantizar la sostenibilidad fiscal.

Todos los elementos señalados muestran que el presupuesto boliviano presenta un esquema de reflejo de las políticas gubernamentales, puesto que ya no se hace una exposición puramente numérica, y además se desprende de los planes de mediano y largo plazo. Ciertamente, este instrumento, al considerar diferentes ámbitos de las políticas públicas, es un buen referente de la gestión del Gobierno para este año, y es importante resaltar y destacar el gran cambio que tiene la composición de la inversión pública, debido a que a partir de 2022 los proyectos productivos tendrán una mayor participación, mismos que contribuirán positivamente al crecimiento y desarrollo económico.

Finalmente, tomando en cuenta que el avance de la teoría muestra que “el presupuesto es el instrumento y/o herramienta de planificación integral, a través del cual se plasman en acciones las ideas de los gobiernos, a través de la asignación de fondos públicos a las actuaciones que se quieren llevar a cabo”, respondemos la interrogante planteada de la siguiente manera: el presupuesto público en Bolivia si es una guía para la gestión pública.

Iván Israel Machicado Quiroga Es economista.

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