Voces

Monday 15 Aug 2022 | Actualizado a 00:26 AM

La ocupación israelí, ¡hasta cuándo!

/ 1 de julio de 2022 / 01:16

El mundo entero es consciente de que todas las acciones y prácticas de la ocupación israelí en los territorios palestinos ocupados son “contradictorias con las normas más básicas del derecho humanitario y el derecho internacional”. Son más de 700 resoluciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas, 90 resoluciones en el Consejo de Seguridad y 90 resoluciones en el Consejo de Derechos Humanos, las resoluciones de legitimidad internacional relacionadas con el tema palestino. Ninguna de éstas permite la anexión de las tierras palestinas por la fuerza y todas ellas prohíben y tipifican como delito los ataques a la propiedad pública y privada, incluidos los lugares de culto, culturales, patrimonio, instalaciones sociales y de antigüedades. El país ocupante debe preservar la vida de los residentes de los países ocupados y no ponerlos en peligro o intimidarlos o imponerles sus leyes de ninguna manera. ¿Qué ocurre con las prácticas de la ocupación israelí en relación con estas resoluciones?

Queremos que la comunidad internacional implemente solo una de estas resoluciones que se han ido adoptando durante 74 años. Es triste que seamos el único pueblo del mundo que no obtuvo la implementación de ninguna de las resoluciones de legitimidad internacional. Como ejemplo está la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU que fue adoptada por unanimidad y, sin embargo, tampoco ha sido implementada. Como no obtuvimos justicia en el Consejo de Seguridad, ni en la Asamblea General, ni en el Consejo de Derechos Humanos, entonces ¿hacia dónde vamos y qué debemos hacer?

Pero a pesar de toda la injusticia que estamos soportando, adoptamos la política de resistencia popular porque queremos justicia, pero si no la obtenemos, ¿dónde tenemos que buscar la justicia?

La comunidad internacional hasta ahora no ha podido brindar protección al pueblo palestino ni disculparse ante él. No se ha trabajado para hacer justicia a la víctima, para acabar con la soberbia de esta entidad canalla y para detener las continuas agresiones y sus ataques diarios. Como consecuencia, Israel continúa con su provocación descarada y prosigue con sus acciones criminales, que son calificadas como crímenes de guerra, desafiando a la comunidad internacional y a sus decisiones. Todo ello es fruto de la red de apoyo y seguridad que le brindan los países coloniales. Una demostración de todo lo expuesto es el uso excesivo del derecho de veto y la amenaza de utilizarlo siempre para anular cualquier decisión que imponga sanciones en su contra o la emisión de cualquier decisión que pueda conducir a poner fin a la ocupación y la inadmisibilidad de anexarse las tierras de los palestinos por la fuerza, así como el asentamiento en las tierras palestinas ocupadas para hacer justicia a la víctima (el pueblo palestino), al permitirles el retorno y la autodeterminación.

Todo lo expuesto no significa una falta de interés por las normas del derecho internacional, por los acuerdos, tratados y resoluciones internacionales que Israel y sus aliados buscan eludir, sino la necesidad de trabajar en implementarlos y activarlos para enfrentarse a él, haciéndole responsable de sus acciones, obligándole a cumplir las normas y trabajar para hacerlas efectivas.

Las autoridades de ocupación corren a contrarreloj para perpetuar la realidad del apartheid y aplicar la política de extremismo del Gobierno israelí que está supeditada a la aplicación de los planes del bloque extremista del Gobierno. Esta frenética campaña de asentamientos está siendo practicada por las autoridades de ocupación a la luz del continuo apoyo de la comunidad internacional, lo que sienta un peligroso precedente en el tratamiento de asuntos internacionales. Estas prácticas están generando preocupación especialmente por la política de doble moral y su contradicción con las leyes y legislación internacional.

Por lo tanto, señalamos que la ocupación debe terminar lo antes posible. Basta de ignorar, postergar y fabricar pretextos endebles para perpetuarla. El pueblo palestino debe obtener sus derechos plenos íntegros, desde el derecho al retorno, la igualdad y el derecho a la autodeterminación hasta el establecimiento de un Estado palestino libre, independiente y soberano con Jerusalén Oriental como su capital. Solo así la paz y la seguridad prevalecerán en la región.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Biden y su décima visita

/ 18 de julio de 2022 / 02:06

La visita del Presidente estadounidense a la región árabe llamada “Nuevo Oriente Medio” se repite con la misma mentalidad que la de sus predecesores y con el mismo método; dicha visita fue precedida por las de ocho presidentes estadounidenses, algunos de ellos acudieron más de una vez, siendo la constante de todas ellas la afirmación de la profundidad de las relaciones estadounidense-israelíes y culminando cada visita con más negocios de armas y con apoyo financiero a Israel. Algunos presidentes como Carter, Clinton, Obama y Trump llevaron proyectos para una solución política al problema palestino, proyectos que tenían como objetivo gestionar el conflicto, pacificar la situación política en la región protegiendo a la entidad sionista, sin una intención real de poner fin al conflicto para lograr que los palestinos alcancen sus mínimas demandas políticas basadas en la solución de dos Estados. El patrocinio estadounidense de los Acuerdos de Oslo y las negociaciones palestino-israelíes a través de Wye River, Camp David, Annapolis y otras rondas, han puesto a prueba a las sucesivas administraciones estadounidenses dejando en evidencia su parcialidad ilimitada hacia el Estado ocupante y su indiferencia hacia las condiciones y peticiones del pueblo palestino que tiene a favor la legitimidad internacional y las decisiones del derecho internacional.

Entonces, ¿en qué se diferenciará la visita de Biden de la de los presidentes estadounidenses anteriores? ¿Qué quiere Estados Unidos del Medio Oriente? En primer lugar, lograr los intereses israelí-estadounidenses, como claramente indicó Biden, y la continuación del apoyo ilimitado a Israel, sobornar y engañar a la región. El presidente Biden dijo: Mi administración aprobó el mayor paquete de apoyo a Israel de la historia que está estimado en más de $us 4.700 millones.

La décima visita del presidente Biden a la región después de nueve visitas como vicepresidente, con su amplio conocimiento del conflicto y sabiendo cuál es el camino para resolverlo justamente, es una cuestión de relaciones públicas y del arte de la gestión de conflictos para ganar tiempo y despejar el camino para que Israel complete la implementación de sus planes de asentamientos para judaizar las tierras palestinas, principalmente en Jerusalén. En conclusión, que no trae nada nuevo, se repite el mismo disco rayado estadounidense con respecto al tema palestino.

Durante su visita de dos días a Israel y de dos horas a Palestina, Biden no mencionó la ocupación ilegal israelí de las tierras palestinas, que es la raíz del conflicto, pero sí firmó la “Declaración de Jerusalén” que destaca las «relaciones inquebrantables» entre ellos, «el continuo compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Israel» y que Estados Unidos «reitera su firme compromiso de mantener y mejorar las capacidades de Israel para disuadir a sus enemigos y defenderse de cualquier amenaza”.

Los palestinos no están satisfechos con la administración estadounidense por no presentar ninguna iniciativa política para lanzar un proceso de paz o implementar sus promesas con respecto a la cuestión palestina para obligar a Israel a cumplir los acuerdos.

Los palestinos han pedido repetidamente a la administración de Biden que reabra el consulado norteamericano en Jerusalén Oriental y la oficina de la OLP en Washington, el levantamiento de la etiqueta de terrorista que hay sobre éste, detener la construcción de asentamientos, que presione a Israel para que mantenga el statu quo en Jerusalén y para que detenga sus medidas unilaterales, liberar los fondos de impuestos palestinos retenidos por el Gobierno israelí y que apoye el presupuesto de la Autoridad Palestina. Antes de la visita, el Gobierno israelí colapsado rechazó una propuesta estadounidense para celebrar una cumbre tripartita con los palestinos, consideró esta propuesta como una «mala idea» porque parecía una iniciativa para entrar en un proceso de paz entre las dos partes sin la posibilidad de su éxito.

Esperamos ver medidas prácticas sobre el terreno que reflejen las posiciones de la administración estadounidense, que se traduzcan sus palabras y posiciones en acciones y que no se queden en meras declaraciones vacías de contenido como las que se han venido haciendo hasta ahora. En consecuencia, las declaraciones deben ir unidas a una traducción práctica porque después de tanto tiempo la posición estadounidense está comenzando a perder brillo y significado ante el vacío de hechos que demuestren una verdadera voluntad de cambio en la región.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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La nominación errónea de Erdan

/ 13 de junio de 2022 / 02:28

El martes 7 de junio, Gilad Erdan, el embajador de Israel ante las Naciones Unidas, fue elegido a la vicepresidencia de la Asamblea General de esta organización, coincidió con la emisión de un informe de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos declarando que la continuación de la ocupación israelí y sus crímenes en los territorios palestinos es la razón de la inestabilidad en la región. Esta elección del señor Erdan supone un medio adicional para otorgar inmunidad a los criminales israelíes y sus representantes, ampliando el área de impunidad de la responsabilidad y el castigo internacional.

La nominación de un grupo de países para presentar a Israel (la autoridad de ocupación colonial) en las Naciones Unidas como candidato del grupo para el cargo es una legitimación del sistema de ocupación colonial. Y una parte de este grupo todavía se niega a reconocer el Estado de Palestina y se reiteran presentando la candidatura de las autoridades de ocupación colonial a influyentes cargos internacionales. Esta designación se considera como un intento de normalizar el crimen y la impunidad en el sistema internacional, máxime cuando se produce en el contexto de una serie continua de intentos frenéticos por parte de los gobiernos de estos países para encubrir la ocupación colonial y protegerla de la rendición de cuentas por sus crímenes sistemáticos y crecientes contra el pueblo palestino y sus derechos nacionales.

Este paso y otros muchos que lo precedieron ponen de manifiesto la falsedad de las afirmaciones que se hacen por parte de estos países en cuanto a respetar y preservar los derechos humanos, así como la doble moral en el tratamiento de las cuestiones de derechos humanos a nivel internacional, lo que ahoga el sistema internacional de derechos. Este comportamiento se produce en un momento en que se impone un cerco político y financiero al pueblo palestino por parte de una serie de organismos internacionales que castigan a la víctima queriendo subyugar su voluntad política y falsificar su historia a favor del verdugo.

Elegir (el representante del Estado ocupante) en las Naciones Unidas como vicepresidente de la Asamblea General contradice la moral y la política de valores estipulados en la Carta de las Naciones Unidas, que exige un enfoque en sentido de hacer justicia a la víctima y no de recompensar al criminal por sus crímenes, de acuerdo con el papel de las Naciones Unidas como encargado del mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional.

El Estado de Palestina instó a los Estados miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la necesidad e importancia de detener las políticas de doble moral y de aplicación selectiva del derecho internacional, así como del cumplimiento honesto y sincero de sus obligaciones morales y legales hacia los derechos del pueblo palestino.

La situación actual en Palestina no puede tolerarse con una ausencia de un horizonte político y sin la protección internacional al pueblo palestino. Las autoridades de ocupación israelíes evaden sus obligaciones conforme a los acuerdos firmados y a las resoluciones de legitimidad internacional. La continua escalada israelí contra el pueblo palestino, la demolición de sus casas, el asesinato diario de niños de nuestro pueblo indefenso, los crímenes de los asentamientos y el terror de los colonos, son una flagrante violación al derecho internacional. Todo esto lo practica Israel en Palestina y puede extenderse a muchos países de la región si el mundo no actúa antes de que sea demasiado tarde; las consecuencias serán nefastas para el mundo y no solo para los pueblos de la zona. No es posible seguir practicando la injusticia y repetir la tragedia de la Nakbah (La Catástrofe) del pueblo palestino.

Hay que trabajar para activar todas las herramientas políticas y legales, incluido el llamado a la Corte Penal Internacional a continuar con sus gestiones para enjuiciar y detener a la potencia ocupante para que rinda cuentas por sus crímenes y por el terrorismo organizado contra el pueblo palestino porque éste es el camino más corto para lograr la justicia. Erdan y otros líderes de la ocupación deberían estar en el banquillo y no en el asiento al frente de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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74 Años de la Nakbah Palestina

Nakbah (catástrofe): éxodo de población palestina, entre 1946 y 1948, a raíz de la guerra árabe-israelí.

La Nakbah (catástrofe) es un día de luto nacional para los palestinos por la huida de su tierra en 1948.

/ 15 de mayo de 2022 / 21:57

DIBUJO LIBRE

El 15 de mayo el pueblo palestino conmemora 74 años de la Nakbah, la gran catástrofe, que supuso el refugio, desplazamiento y persecución del pueblo palestino sometido a la mayor conspiración de la historia de la humanidad moderna. Durante estos años, nuestro pueblo ha forjado el mito de su constancia, supervivencia y lucha, y ha preservado el sueño de retornar a sus hogares de todos los que fueron expulsados por la fuerza militar a mano de las bandas sionistas de Israel, y que los convirtieron en refugiados.

Hace unos días, Israel, la potencia ocupante, conmemoró el Holocausto; a pesar de nuestra condena por su horrible monstruosidad y denuncia por ser un crimen contra la humanidad, Israel, a los ojos de las víctimas palestinas del sionismo, utiliza esta conmemoración solo como una cortina de humo para encubrir sus masacres y sus barbaridades contra el pueblo palestino, sintiéndose propietario de la tierra en la que se estableció. El sionismo sigue siendo un movimiento antisemita que manipula la narrativa religiosa judía y la explota a favor de los intereses políticos coloniales del Estado de Israel.

El establecimiento del Estado de Israel provocó la muerte y heridas de cientos de miles de palestinos. Causó la destrucción de 531 aldeas palestinas, el control por la fuerza y el terror sobre el 78% de la tierra histórica de Palestina; se perpetraron 71 sangrientas masacres que mataron a casi 15 mil palestinos y causaron el refugio de más de 950.000, que actualmente viven en condiciones infrahumanas en campos de refugiados. Al día de hoy, después de 74 años de la Nakbah, se han superado los siete millones de refugiados palestinos distribuidos por todo el mundo, la mayoría de los cuales todavía vive en 58 campos de refugiados en Palestina y en los países limítrofes.

Tommy Lapid, padre del actual canciller israelí, fue uno de los sobrevivientes de los campos de Hitler y fue Ministro de Justicia en Israel; en 2003, cuando vio a las mujeres palestinas en Gaza buscando cajas de medicamentos bajo los escombros de las casas demolidas por excavadoras israelíes, dijo que en ese momento se acordó que su abuela buscaba medicamentos en los campos de Hitler.

Inmediatamente los medios hebreos lo atacaron; el grupo de Netanyahu y la derecha sionista lo insultaron, él se negó a retractarse de sus palabras. Hoy, parece que el canciller israelí olvidó lo que había dicho su padre.

El difunto sir Gerald Kaufman, un político judío de los líderes del partido laborista inglés y, lo más importante, amigo de Israel, dijo dirigiéndose a sus colegas en el Parlamento británico: “Reconozco que Israel es un estado terrorista. Mi abuela estaba enferma en cama cuando los soldados nazis llegaron a su pueblo y un soldado nazi le disparó y la mató. Mi abuela no murió para servir de excusa a los soldados israelíes para que mataran a las abuelas palestinas”. La identidad religiosa o los orígenes genéticos no son lo que determinan la identidad intelectual política o las prácticas de las personas.

Por otro lado, Jacob Sharett, hijo de un excanciller y segundo primer ministro del Estado de Israel, declaró en el diario Corazones (19/9/2021) que “Israel nació en pecado… Estoy cooperando con un estado criminal”. También lo que dijo el historiador judío Ilan Pappé, que mencionó en muchos de sus libros que la narrativa sionista es una historia llena de mentiras y engaños, no sólo engañando al mundo, sino también engañando a los propios judíos al servicio de la ideología sionista que dio a luz a Israel en el pecado.

La Nakbah fue una gran operación de limpieza étnica organizada para conseguir el desarraigo demográfico, la destrucción de la historia, la cultura y el patrimonio palestino. Este crimen que cometió Israel no se detuvo, los supervivientes del holocausto nazi lucharon contra los palestinos, ellos y sus nietos continuaron la serie de asesinatos y crímenes contra los palestinos. La masacre de Qibya en 1953 a manos de Ariel Sharon fue solo una de las docenas de masacres cometidas por el estado ocupante, como también lo fueron las de Deir Yassin, Kafr Qassem, Al-Dawaima, Sabra, Shatila, el campo de Jenin, entre otras; esta serie de crímenes ha continuado y no se ha detenido al día de hoy; la destrucción en Gaza da testimonio de ello.

La insistencia de Israel por acabar con la solución internacional de Dos Estados y su rechazo a lo que podrían considerarse oportunidades de paz, es porque la paz contradice la esencia del pensamiento sionista.

El Holocausto debe ser una ocasión para recordarle a Israel y a todos los judíos del mundo que la Nakbah (catástrofe) del pueblo palestino aún continúa y que debe cesar, no debe servir para encubrir los crímenes de la ocupación sionista contra el pueblo palestino y, al mismo tiempo, no debe utilizarse como chantaje contra todos aquellos que defienden la paz justa y el derecho internacional.

(*)Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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¡La historia se repite, y vuelta la burra al trigo!

/ 9 de mayo de 2022 / 01:09

A principios del siglo XX, el imperio de turno, Gran Bretaña, solicitó la ayuda del Sheriff Hussein en la Primera Guerra Mundial para acabar con el imperio otomano, a cambio de otorgar la libertad e independencia de los países árabes del imperio turco. Como consecuencia, el imperio inglés comenzó a instalar el nuevo Estado de Israel en el territorio palestino con la promesa del primer ministro británico Lord Balfour.

Posteriormente, en 1947 y después de la Segunda Guerra Mundial, en la asamblea de las Naciones Unidas, los países coloniales votaron a favor de la Resolución 181 para dividir el territorio palestino en dos estados: el 54% de la superficie de Palestina para el nacimiento del Estado de Israel y el 44% para el Estado de Palestina, Como consecuencia, los países coloniales legitimaron internacionalmente el reconocimiento del Estado de Israel y la catástrofe para Palestina y su pueblo.

Veinte años más tarde, en 1967, Israel ocupó el 100% de territorio palestino y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dictó la Resolución 242 que exigía la retirada de Israel de los territorios ocupados en Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental, que suponía el 22% de la superficie de Palestina. A raíz de ello, los países coloniales armaron a Israel con los armamentos más sofisticados, incluido el nuclear, sin dar ninguna protección al pueblo palestino.

En 1987 se produjo la primera intifada palestina que acabó con la Conferencia Internacional de Paz de Madrid (1991) y, posteriormente, con los acuerdos de Oslo (1993). Dichos pactos dictaban el establecimiento del Estado de Palestina en un periodo de cinco años en los territorios ocupados en 1967; sin embargo, lejos de cumplirse los acuerdos, los países coloniales miraron hacia otro lado mientras Israel sembraba Cisjordania y Jerusalén de colonos y asentamientos y, como consecuencia, cerraban las puertas al establecimiento del Estado de Palestina.

Todavía hoy los países coloniales no han reconocido al Estado de Palestina ni han obligado a la retirada de Israel de los territorios palestinos para establecer dicho Estado, mientras que estos mismos países coloniales, y por la fuerza militar, establecieron nuevos Estados en el sur de Sudán y en la antigua Yugoslavia.

El presidente estadounidense aceptó la invitación de Neftalí Bennett, el primer ministro de la entidad sionista que ostenta el estatus de colono en los territorios palestinos, para visitar Israel a finales del próximo junio; la presidencia palestina también recibió una llamada de la administración estadounidense informando que el presidente Joe Biden visitará Ramallah durante su estancia en la región.

¿Qué tiene Biden en el bolsillo con respecto al conflicto y para poner fin a la ocupación más fea y antigua del mundo? Hay muchas preguntas obligadas por la tensa realidad que se vive en Palestina y la región, así como por los cambios y el desarrollo de la situación regional e internacional, y por los resultados de la crisis de Ucrania y sus importantes repercusiones en el futuro de los países en la región.

La región se ha convertido en una zona caliente debido al extremismo del gobierno de ocupación sionista, sus posturas y sus acciones condenables, contrarias a las reglas más simples del derecho internacional y de legitimidad internacional que lastiman los sentimientos de musulmanes y cristianos por igual.

¿Rectificará la administración estadounidense sus errores del pasado y reactivará el proceso de paz y el arreglo político sobre una base correcta para adoptar un arreglo aceptable que respete las normas del derecho internacional y las resoluciones de legitimidad internacional?

Todo esto depende de la sólida necesidad de poner fin a la ocupación y permitir que el pueblo palestino disfrute de sus derechos inalienables: al retorno, a la igualdad, a la libre determinación y el establecimiento de un Estado palestino independiente en las fronteras reconocidas internacionalmente en 1967, con su capital Jerusalén Oriental.

El colonialismo de ayer es el mismo colonialismo de hoy aunque maquille sus métodos, formas y tecnologías. Parece claro que el colonialismo no cambiará ni sus principios ni sus objetivos, siempre con la pretensión de esclavizar a los pueblos y robarles sus recursos, usando nuevas normas, leyes, alianzas, mercados, monedas, bloqueos, confiscación de recursos y también la fuerza militar para conseguir su objetivo. Los pueblos de los países en vías de desarrollo deben unirse en una verdadera lucha justa para defender su libertad, soberanía y sus recursos naturales; si no lo hacen, nuevamente volverán a ser esclavos, pero esta vez con ropa limpia y con teléfono móvil.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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¡Hay que detener la escalada militar israelí a tiempo!

/ 11 de abril de 2022 / 02:58

Las peligrosas prácticas del gobierno de ocupación israelí en Palestina y su desafío a la comunidad internacional, y el último anuncio del primer ministro de nuevas miles de unidades de asentamientos en Cisjordania se han convertido en un obstáculo y en una grave crisis que perjudicará a la región ante la falta de un horizonte político y la continua escalada israelí.

Israel está escalando deliberadamente a la luz de sus engañosas llamadas a la calma. Los crímenes diarios perpetrados por los colonos conducen a la confrontación y a incrementar la tensión en los territorios palestinos ocupados. Estas acciones son incompatibles con los esfuerzos realizados por alcanzar la tregua para hacer que el sagrado Mes de Ramadán y la Semana Santa transcurran en paz y tranquilidad.

La última manifestación de la escalada israelí fue la provocativa incursión del ministro de Relaciones Exteriores israelí, Yair Lapid, en la ciudad vieja de Jerusalén, ocupada por el régimen de apartheid israelí, el 3 de abril. Ese mismo día, Aviv Kohavi, jefe de Estado Mayor del ejército de ocupación israelí, dijo que había dado instrucciones al ejército para que se preparara para la “operación militar en Gaza”; asimismo, el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, también emitió una amenaza a Gaza y dijo que los palestinos saben muy bien lo que sucederá en la Franja de Gaza si la situación en Cisjordania se escala. Paralelamente, el extremista primer ministro israelí, Neftalí Bennett, y su Ministra del Interior están llamando a los civiles israelíes a portar armas en el proceso oficial más claro de incitación a la violencia y al asesinato, brindándoles protección y otorgándoles los permisos necesarios para continuar con sus agresiones y con los continuos ataques de terror, mientras que los civiles palestinos indefensos siguen bajo la opresión del ejército de ocupación y las organizaciones de asentamientos sin recibir protección de nadie. Las intenciones y planes israelíes apuntan a escalar la situación del conflicto, empujándolo hacia la violencia para servir a los intereses de la ocupación y a sus proyectos coloniales expansionistas en el territorio del Estado de Palestina.

La ocupación y sus prácticas son la causa básica de la violencia y un motivo de gran preocupación. Dichas prácticas deben eliminarse para crear una nueva realidad más tranquila y pacífica. El gobierno de ocupación es el responsable de esta escalada y de sus repercusiones. Sus medidas y prácticas no cambiarán la identidad de la tierra y no desalentarán a los palestinos para adherirse a su derecho a la resistencia popular pacífica y legítima en defensa de sus derechos nacionales.

Todo ello prueba la falsedad de los llamamientos israelíes a la calma y sus reclamos de preocupación por esta situación, en un engañoso intento de responsabilizar a los palestinos por la escalada de tensión que el gobierno de ocupación y sus colonos practican contra el pueblo palestino.

Hasta este momento, la parte israelí no ha abierto ni una sola investigación sobre estos crímenes, es más, todos ellos se llevan a cabo en presencia y con la protección del ejército y de la policía de ocupación que vigilan y observan los ataques de los colonos y elementos del terrorismo brindándoles protección. El gobierno de ocupación ofrece cobertura legal, apoyo de seguridad y protección, interviniendo para reprimir cualquier intento palestino de autodefensa y permitiendo la práctica de estos crímenes a la vista de las instituciones internacionales.

La comunidad internacional no se debe dejar llevar por la engañosa propaganda israelí con respecto a la tregua, tiene que responsabilizar al gobierno israelí por la escalada y por sus crímenes. Es necesario brindar protección internacional a los palestinos para frenar a la institución ocupante. Hay que detener esta política que empuja a una situación explosiva y de tensión en el área. El terrorismo israelí y la política de apartheid practicada por el gobierno ocupante son innegables. No es posible permanecer en silencio ante estos crímenes. Hay que recordar a la comunidad internacional su reciente actuación ante otros conflictos, guerras y crímenes de lesa humanidad cometidos en otras partes del mundo, debe tenerse presente que la diferenciación entre unas víctimas u otras es una forma de romper el equilibrio legal y moral. La comunidad internacional debe ser audaz para trascender la política de doble moral y triunfar a la legitimidad y sus decisiones que enfatizaron la justicia de la causa del pueblo palestino y su legítima lucha por la libertad y la independencia.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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