Voces

Monday 15 Aug 2022 | Actualizado a 00:26 AM

Ecuador, el mejor ejemplo

/ 2 de julio de 2022 / 02:02

Resulta paradójico cómo algunos líderes políticos y seguidores de los gobiernos neoliberales guardan silencio frente a la crisis social que actualmente sufre el Ecuador, país en el cual se viene aplicando el modelo económico neoliberal, defendido y vanagloriado en nuestro país por varios analistas económicos políticos opositores; así tenemos como ejemplo que un conocido empresario y político que siempre candidatea a presidente, publicó en su cuenta de Twitter: ¿Qué debemos aprender de la crisis del Ecuador?, y se respondió: que “los subsidios a los combustibles son cruciales para la estabilidad”.

Debemos aclarar que la política neoliberal aplicada por Guillermo Lasso se ejerce con mucha disciplina bajo los principios y designios del FMI y el Banco Mundial, por ejemplo la política de precios para los combustibles se da cada fin de mes, ajustando su precio interno de acuerdo con la variación internacional; con esta medida la mano invisible actúa subiendo los precios en toda la economía, vale decir que el poder adquisitivo de los ecuatorianos se reduce. Como ejemplo, aun con la reciente disminución del 10% el precio de la gasolina en Ecuador, tendría su equivalencia en Bs 4,52, superior a los Bs 3,71, que es precio actual que no sufrió alteración en más de 10 años en nuestro país.

Pero bien sería que el incremento de los precios de los hidrocarburos genere el alza de los precios en similar proporción o equivalencia, lamentablemente los productores incrementan un tanto, los intermediarios otro tanto y los detallistas otro, vale decir que el poder adquisitivo de los ecuatorianos entra en un círculo vicioso que reduce mucho más su poder adquisitivo. En este aspecto uno de sus principales pedidos es el control del agio y la especulación, sobre todo de los artículos de primera necesidad por parte del Estado, lo cual es una política contraria al neoliberalismo.

Como todo buen neoliberal, Lasso implementó la privatización de sectores estratégicos de la economía, como el servicio eléctrico, carreteras, salud, entre los principales, lo cual repercute sobre el incremento del costo de vida. Se debe tener en cuenta que todo empresario privado busca la maximización de sus ganancias, por tanto a ellos no les interesa, ni es su función subvencionar el precio de sus servicios, ellos dan su servicio a quien pueda pagar.

Estos aspectos descritos, sumados al cierre de varios negocios, hacen que se incremente la desocupación, la cual es base para que las protestas sociales sean multitudinarias, que actualmente son encabezadas por el sector indígena, seguido por estudiantes; y lo sorprendente es que la clase media va tomando partido en apoyo del mencionado movimiento, todo esto por el constante deterioro de la economía ecuatoriana.

Estos movimientos sociales no pueden atribuirse a un financiamiento externo. Las redes sociales y algunos políticos desubicados tratan de desprestigiar estas protestas, atribuyéndolas a un “plan internacional” muy bien organizado que tiene por objetivo principal generar malestar y la desestabilización política y social en los gobiernos neoliberales; nada más falso, las protestas sociales se deben principalmente a la desesperación de los ciudadanos cuando ven que su dinero ya no les alcanza para mantener a sus familias, mientras unos cuantos tienen mucho más de lo que necesitan y llegan a darse lujos extravagantes, lo cual desemboca en la elección de partidos y movimientos de izquierda; ya pasó en Chile y Colombia, y se tiene la perspectiva que Brasil y Ecuador seguirán ese camino.

Miguel Marañón Urquidi es economista.

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Fábulas neoliberales

/ 7 de junio de 2022 / 03:05

Nuestros eternos analistas económicos que predicen el catastrófico futuro económico del país —por cierto, hace más de 10 años, pero que no se cumplen—, ahora tratan de convencernos a los bolivianos que el modelo económico aplicado en nuestro país ahora sí colapsará, indican que los datos que muestran reflejan que ahora sí, es “fija” que nuestra economía colapsará.

Hace varias gestiones atrás nos indicaban que nuestra economía sufriría el bloqueo internacional; al no cumplirse esa predicción, empezaron a decir que el crecimiento económico era porque se tenía mucha suerte, ya que los precios de las materias primas alcanzaron récords históricos, pero cuando los precios se redujeron buscaron otros datos y empezaron con que los porcentajes de crecimiento disminuían —si en una gestión crecimos 6% y ahora crecemos 4%—, lo cual era un síntoma claro de que el modelo no funciona, es más, trataron de engañar a la gente indicando que esos dos puntos porcentuales eran un retroceso o decrecimiento.

Ya que los bolivianos no entendemos sus teorías y predicciones, empiezan a tratar de imponer la desconfianza en la economía con similitudes de cuentos y fábulas infantiles, a ver si de esta manera “entendemos” sus teorías económicas, que según ellos nuestro país se encamina a la catástrofe.

Hacen referencia, por ejemplo, a que nuestras reservas internacionales disminuyeron de $us 14.000 millones a $us 5.000 millones, como si en el neoliberalismo hubiéramos tenido ese nivel de reservas —antes de 2005 la reservas apenas se aproximaban a $us 4.000 millones—, pero también ignoran y ni siquiera hacen referencia a la crisis financiera internacional, no mencionan que países con mayor desarrollo, como Brasil, Chile, Perú y otros, disminuyeron sus reservas, se incrementó el déficit gubernamental y ni qué decir de la inflación, con las consecuencia ya conocidas de un malestar económico y sobre todo social.

También se rasgan la vestiduras indicando que el tipo de cambio no podrá ser sostenido por el Gobierno, pero olvidan que el precio de un bien se incrementa cuando sube su demanda y en nuestro país la demanda de dólares no es alta, ya que los bolivianos confiamos en nuestra moneda porque su poder adquisitivo se mantiene, vale decir que con Bs 100 podremos comprar lo mismo dentro de tres o seis meses, entonces no necesitamos tener ni comprar dólares y por tanto el tipo de cambio no sufre modificaciones.

Todos estos logros son por la aplicación del modelo económico actual, el cual tiene como pilar fundamental el potenciamiento del mercado interno (demanda y oferta), incrementar los ingresos de los bolivianos mediante la redistribución de las utilidades y aumentar el fomento de las inversiones mediante la flexibilización impositiva y aduanera de importación de maquinaria productiva y, sobre todo, el acceso a créditos productivos.

Sin embargo, las condiciones financieras internacionales y sobre todo las condiciones de los países vecinos, donde los precios suben a niveles históricos, va a hacer que varios malos empresarios quieran acaparar productos (sobre todo agrícolas) para poder exportar de forma ilegal y de esta forma obtener una ganancia adicional; en este aspecto la función de la Aduana debe ser efectiva y drástica, para continuar con el crecimiento económico nacional.

Miguel Marañón Urquidi es economista.

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Economía destacada a nivel internacional

/ 22 de mayo de 2022 / 00:15

Días atrás el país se informaba respecto al resultado de un estudio realizado por The Economist Intelligence Unit, el que calificaba a Bolivia como el mejor país en América Latina para hacer frente a los impactos económicos financieros del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

Esta calificación se la realiza a través del análisis de variables económicas. Así tenemos la baja inflación, en la cual juegan aspectos como abastecer prioritariamente el mercado interno, el incremento de la productividad y sobre todo el proceso de industrialización en la sustitución de importaciones, acciones que ocasionan que los precios tengan estabilidad. Otra variable es el cumplimiento del pago de los créditos que fueron destinados a la instalación de plantas productivas y otros activos que ya generan ingresos.

Pero esta entidad no solo realiza el análisis de las variables “positivas”, sino también el de amenazas, entre la que destaca la inestabilidad política y social no solo en Bolivia, sino en América Latina, que podría convertirse en un factor que desencadene protestas, manifestaciones y desconfianza de la ciudadanía contra las políticas económicas ejecutadas.

Este aspecto es muy bien aprovechado por analistas contrarios al Gobierno, políticos de oposición y también por algunos medios de comunicación; un claro ejemplo, las noticias falsas, ahí tenemos el ultimo rumor que “salió” como noticia sensacionalista de que a los trabajadores se les descontaría de sus salarios un 3% para pagar la Renta Dignidad, no tardaron en aparecer los eternos analistas que se llenaron la boca indicando que era un claro indicio de que el modelo económico ya no funcionaba, que la iliquidez ya se estaba expresando después de un supuesto “despilfarro” de nuestros ingresos, muletillas que las venimos escuchando desde hace 15 años.

Pero este accionar no es accidental ni casual, es algo premeditado de algunos actores sociales que al ver su incapacidad de demostrar a la ciudadanía que el modelo no funciona, se aferran a mentiras divulgadas por las redes sociales o muestran datos aislados de algunas variables; no se cansan de expresar que el endeudamiento del país prácticamente se duplicó de 2005 a 2021, pero jamás mencionan que en el mismo periodo el PIB de Bolivia casi se cuadruplicó. Nos juran que el déficit fiscal (gastos mayores a los ingresos) se da de forma constante desde hace seis años y que traerá graves consecuencias a las finanzas públicas, pero se olvidan decirnos que dicho déficit es destinado a la construcción de carreteras, plantas industriales y otros activos que ya están generando ingresos.

The Economist Intelligence Unit es una entidad internacional que realiza análisis de los resultados económicos, financieros y sociales de la mayoría de los países, destacando y elogiando las políticas económicas acertadas, así como identificando las posibles amenazas que involucraría un deterioro del desempeño económico a nivel internacional. Bolivia recibe la mejor calificación respecto a las políticas económicas aplicadas para hacer frente a las dificultades ocasionadas por el conflicto bélico, logros que también son reconocidos por otros organismos como el Banco Mundial, el FMI y la CEPAL; lo lamentable, que internamente nuestros analistas buscan encontrar defectos al modelo económico para de esta forma crear una desconfianza en la ciudadanía y ver llegar su tan ansiada crisis económica.

Miguel Marañón Urquidi es economista.

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La guerra y el modelo económico

/ 26 de abril de 2022 / 01:53

El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania ocasionó el incremento de los precios del petróleo y sobre todo de la producción agrícola, lo cual trajo procesos inflacionarios en la mayoría de los países, los cuales causan malestar social, como pudimos ver recientemente en Perú: debido al aumento de precios de los carburantes se generó una inflación de 6,2%, lo que derivó en protestas sociales con varios heridos y muertes.

En contraposición, en nuestro país se registró la inflación más baja de la región, con 0,7%, frente al 10,5% del Brasil, el 8% de Colombia o el 9,3% del Paraguay, pero este resultado económico se debe principalmente al modelo económico que viene desarrollando Bolivia, no olvidemos que el fortalecimiento del mercado interno (oferta y demanda) hace que los bolivianos podamos consumir la producción de nuestros empresarios a un precio justo.

Sin embargo, los empresarios expresaron recientemente su rechazo a esta priorización del mercado interno; para ellos, que el Gobierno no permita la libre exportación de sus productos genera “perdidas irreparables” para sus ganancias y para el país, empero, tendrían que analizar mucho más allá de simplemente pedir una libre exportación, sobre todo de los productos agrícolas.

Podría ser cierto que los exportadores generen mayores ingresos con una libre exportación, sin embargo, el rubro que olvidan analizar es la subvención a los hidrocarburos, sobre todo el diésel, que es un insumo muy importante en su cadena productiva, de lo cual surge la siguiente interrogante: si los exportadores exportan libremente, ¿tendrá que seguir la subvención a los hidrocarburos?

Es evidente que los empresarios exportadores responderán que ya no existe la subvención, porque ellos compensarán la subida de los precios con los precios internacionales, pero la mayoría de los bolivianos soportaríamos el incremento de los precios, vale decir, que con la misma cantidad de dinero compraríamos menos productos y cuando esto sucede, la gente, para preservar el valor de su dinero, comienza a comprar dólares, lo cual traerá irremediablemente el descalabro del mercado financiero, ya que la gran mayoría de los créditos y ahorros están en bolivianos. Y de producirse una devaluación, como quedarían los créditos —¿se convertirían en dólares?— y los ahorros —¿se crearía un corralito?

Ahora bien, no es cierto que el Gobierno prohíbe las exportaciones, simplemente prioriza el mercado interno. Los empresarios, para generar mayores exportaciones, solo deben incrementar y mejorar su producción; no sería justo que el sacrificio del pueblo boliviano —que a través del Gobierno subvenciona la producción de los empresarios, no solo con los hidrocarburos, sino también con otras medidas, como ser la excepción tributaria y arancelaria—, solo beneficie a los exportadores.

Los bolivianos gozamos de una estabilidad económica y financiera muy sólida, los resultados positivos no solo son económicos, sino también mejoraron las condiciones sociales. La inversión privada debe acompañar a la inversión pública, las condiciones inmejorables que tienen los empresarios deben ser mejor utilizadas para que ellos incrementen sus ganancias y de esa manera contribuir al crecimiento económico.

Miguel Marañón Urquidi es economista.

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El yuan, el rublo, el dólar y la guerra

/ 11 de abril de 2022 / 02:48

El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania trajo consigo alteraciones económicas no planeadas, así tenemos una inflación de 6% en Estados Unidos (la más alta desde 1992), el incremento de los precios del petróleo superando los $us 110 por barril y de los productos agrícolas, así como el de los servicios básicos en Europa, entre los más importantes; todo esto sumado a las restricciones impuestas a Rusia por Estados Unidos y Europa, sanciones que tienden a empeorar más que a solucionar esta crisis.

Una de las medidas es el bloqueo comercial de los productos rusos, sobre todo los agrícolas, pero más que perjudicar a Rusia está perjudicando a Europa, puesto que su precio alcanzó récords históricos en los mercados europeos.

Otra de las restricciones impuestas es la exclusión de Rusia de la red internacional de comunicaciones financieras (SWIFT), medida que ya tiene su contraparte, ya que Moscú está exigiendo a los países consumidores de su gas y petróleo el pago en rublos y no así en dólares, poniendo entre la espada y la pared sobre todo a países europeos, ya que deberán elegir entre aceptar la medida o buscar otros abastecimientos que implican mayor costo, ya que no es lo mismo recibir el producto mediante un gasoducto que mediante buques: el costo implica por lo menos un 40% más.

Con estas medidas y contramedidas, el país que ve de palco el desarrollo de la crisis financiera internacional es China, uno de los principales compradores no solo de gas y petróleo ruso, sino también de hierro y otras materias primas, y China le vende computadoras, electrodomésticos aparatos de comunicación; asimismo, su relación comercial con Europa y Estados Unidos es muy importante.

En este entendido, China no tiene ningún inconveniente en recibir como pago de sus exportaciones el rublo, de igual forma Rusia se apoyaría en el yuan para realizar su comercio, sobre todo con otros países como India. Debemos recordar que antes de la guerra China ya creó y probó su propio SWIFT, conjuntamente a Rusia e India, es en este sentido que con la coyuntura actual podría volver a poner en marcha su red de comunicación financiera sin desligarse de los beneficios del comercio con occidente, siempre y cuando estos países no incluyan al gigante asiático en sus restricciones y sanciones económicas. De incluirla en sus sanciones, China, Rusia e India se verán obligados a hacer funcionar este SWIFT en el menor tiempo posible.

También debemos recordar que Estados Unidos sancionó económicamente a varias naciones, el caso más llamativo es Cuba y en más de 60 años no logró sus objetivos principales; a esto se suman Venezuela, Irán, Afganistán, Nicaragua y otros que sin importar el tamaño de sus economías y comercio serían otros beneficiarios del nuevo sistema de comercio internacional, reduciendo aún más la importancia del dólar en el sistema financiero internacional.

De continuar todo este accionar internacional, el proceso anteriormente descrito se estaría concretando en un mediano plazo, acciones que, como ya dijimos, fortalecerán al yuan y desplazaran al dólar y al euro, sin embargo se debe considerar que una mayor radicalización de las sanciones ocasionará una reacción también radical que solo acelerará las alternativas comerciales de los países sancionados.

Miguel Marañón Urquidi es economista.

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Nuevas autoridades y presupuesto

/ 5 de junio de 2021 / 01:42

Conforme se posesionaban las nuevas autoridades subnacionales en sus despachos, escuchábamos decir a todas que su presupuesto es muy reducido y que el Gobierno no les transfería lo presupuestado; es más, algunos se atrevieron a dar porcentajes indicando que el Ejecutivo dejó de transferirles 40% o 50% de sus recursos programados.

En este aspecto, los nuevos gobernadores y alcaldes cometen tremendo error al pensar que el presupuesto es una obligación que el Estado debe cumplir en su totalidad, ya que es la herramienta financiera mediante la cual se proyectan los ingresos y gastos que podrían realizar las entidades, la que está sujeta a variables que ningún gobierno puede controlar.

Por ejemplo, el precio de las materias primas. Supongamos que el Estado proyectó vender para este año 100 barriles de petróleo a un precio de $us 50, tendría un presupuesto de $us 5.000 (proyectado), sin embargo debido a que la economía china se ralentiza, el precio internacional rebaja a $us 45 y la recaudación será de $us 4.500, o sea la diferencia de $us 500 no puede ser considerada como deuda o como una reducción de presupuesto.

Lo mismo sucede con los recursos de coparticipación tributaria, se proyecta recaudar una determinada cantidad producto de los impuestos nacionales, pero viene una pandemia y baja la actividad económica en 50%, e igual se tendrá una diferencia entre lo presupuestado y lo recaudado, sin que esto signifique una deuda.

El anterior ejemplo es sencillo, pero el Presupuesto General del Estado (PGE) va más allá. Una de sus características es que está constituido por beneficiarios, así tenemos que las recaudaciones se dividen entre municipios, gobernaciones, universidades públicas y el Gobierno, vale decir que cuando disminuyen se ven afectados todos estos actores, y el Gobierno tiene obligaciones irrenunciables como el pago de los maestros, médicos, policías, Fuerzas Armadas y otras de carácter social.

La operatividad de la distribución de los recursos se da cuando las entidades encargadas de las recaudaciones (YPFB-hidrocarburos, Impuestos Nacionales- tributos) realizan depósitos al BCB, que abona de forma automática a las cuentas de los beneficiarios, vale decir que no necesita autorización de ninguna autoridad para esta operación: si se recauda 1.000 se distribuye 1.000, si se recauda 500 se distribuye 500.

Sin embargo, el presupuesto de los municipios, gobernaciones y universidades también incorpora sus recursos propios. En el caso de las gobernaciones tenemos la administración de campos deportivos, recaudaciones por personerías jurídicas, entre otras; en los municipios, impuestos sobre bienes inmuebles y vehículos; en universidades, matrículas, cursos de posgrado. No escuché a ninguna de las nuevas autoridades referirse a este dinero, se olvidan de la autoevaluación y solo exigen al Gobierno.

La pandemia ocasionó que la economía mundial se vea afectada en todas sus áreas, la disponibilidad de los pocos recursos debe ser bien utilizada, ahora más que nunca veremos la eficiencia y eficacia con la que actuarán nuestras autoridades, las prioridades que deberán asumir son muy delicadas, sobre todo en el área de salud pública, sin descuidar la educación, la seguridad, entre otras.

Miguel Marañón es economista.

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