Voces

Tuesday 26 Jul 2022 | Actualizado a 01:31 AM

La leche y la mujer que grita

/ 26 de julio de 2022 / 01:31

Queso por queso y bolsa de leche por bolsa de leche, cada producto de los subsidios fue sacudido ante las cámaras y los ojos estupefactos de los internautas. Cada paquete era acusado de “tener sobreprecio” y ser “un robo” a las madres.

A gritos y empujones, clamando “corrupción” a voz en cuello, la mujer que grita difundió en sendos videos que paquetes de 40 pañales habían sido reetiquetados, indicando “50 unidades”.

De nada valió que las madres beneficiarias expliquen que en el paquete había efectivamente 50 pañales. Ya era tarde, el objetivo político de marcar agenda y agitar la opinión pública, había sido logrado.

Las funcionarias que trataban infructuosamente de explicar las bondades de los productos o de justificar los precios fueron olímpicamente ignoradas y, tras preguntarles el monto de sus sueldos, vilipendiadas y recriminadas.

La mujer que grita no quiso escuchar que los alimentos con los que comparaba precios, eran diferentes en calidad y cantidad. Tampoco que los proveedores cumplen normas o que se debe incluir en los costos los envases y la distribución entre otros.

Entregar alimentos a las mamás gestantes de todo el país, es una política dirigida a cuidar la salud y reducir la mortalidad de madres y bebés. Requiere investigación, una importante logística, acuerdos con productores, con empresas procesadoras, personal especializado y sistemas de distribución, entre otros requerimientos. Claro que todo ello, a María Galindo, la tiene sin cuidado.

Su campaña continuó para plantear un dilema. Exigió que, en lugar de alimentos, se entregue a las madres gestantes una billetera móvil. Muchas no están de acuerdo, porque con la billetera sería fácil comprar bebidas alcohólicas en lugar de alimentos, dijeron.

A las marchas, contramarchas y plantones de las “beneficiarias”, se sumaron otras de empresarios nacionales que proveen al Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (Sedem). Entre ellos, los productores de miel señalaron que subsisten con sus familias al tener un mercado asegurado para sus productos.

Al contrario de tanta violencia, en la otra cara de la moneda está el grato recuerdo del expresidente de Uruguay José Mujica, quien afirmó, en un video de 2018, que el subsidio universal para madres gestantes era una medida “humana, la más trascendente o de las más trascendentes” implementadas por el Gobierno de Bolivia.

La sabiduría y nobleza de Mujica no solo son balsámicas, sino que demuestran que, cuando se tiene la razón, no es necesario acudir a los gritos.

Patricia Montaño Durán es licenciada en Historia.

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Efeméride de La Paz, pero el Alcalde no lo sabe

/ 16 de julio de 2022 / 02:21

La Paz, la valiente ciudad que se levantó contra el saqueo colonial en 1809, merecería celebrar los 213 años de su gesta heroica con obras, pero éstas no existen y su Alcalde, no sabe lo que celebramos este 16 de julio.

El desconocimiento de lo más básico de la historia paceña por parte del burgomaestre Iván Arias se evidenció en su cuenta de Twitter, cuando hace pocos días escribió: “El 16 de julio es aniversario de la ciudad de La Paz y el 20 de octubre es el aniversario del departamento”.

Tal vez alguien pueda explicarle que, en Bolivia, desde el siglo XIX, las efemérides departamentales se realizan en la fecha de sus respectivas revoluciones, dejando en segundo plano a las fechas de las fundaciones coloniales de sus ciudades. Y que, por eso, las fiestas julias corresponden a la efeméride departamental de La Paz.

Lamentablemente, en los últimos años, no le va bien a la ciudad de La Paz con sus alcaldes. El anterior alcalde se encuentra a buen recaudo, no se sabe dónde, y en más de un año, el actual no ha realizado obras, pero sí endeudado más a la ciudad. Según los concejales, los Bs 175 millones de crédito adquiridos por Arias, equivalen al 50% de la deuda dejada por su antecesor.

La actual gestión municipal no comenzó bien aspectada. Debutó dejando muertos a 90 animales del zoológico, ocasión en que, extrañamente, las ONG y fundaciones “ambientalistas”, extremadamente escandalosas en otros casos, brillaron por su silencio ante el biocidio.

Este año, la Alcaldía no generó políticas contra el COVID-19 y menos infraestructura hospitalaria. Su única propuesta, rechazada por el COED, fue el “encapsulamiento” de la ciudad. Y justamente, cuando el Alcalde pedía el encierro colectivo de los paceños, fue visto en una rumbosa fiesta en el barrio de Cota Cota.

Si no hubo gestión en salud, ni qué decir de educación, obras estructurales, estabilización de suelos o reactivación económica, que ni siquiera están en proyección.

Una de las últimas ideas del Alcalde fue la de cobrar más impuestos a quienes no pinten la fachada de su casa, pero ante la protesta colectiva, tuvo que contradecirse. Los internautas criticaron “su irrespeto a la normativa urbana por la falta de liderazgo y autoridad”.

Nuestra hermosa La Paz, la heroica, merece, indudablemente, una mejor suerte. Este 16 de julio La Paz no estrenará obras. No hay dinero, dicen, pero se gastará una millonada en conjuntos musicales para dos verbenas, justo en medio de la quinta ola.

Patricia Montaño Durán es licenciada en Historia.

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De grabaciones e injerencias

/ 4 de junio de 2022 / 01:59

Una mujer se encuentra en el avión “casualmente” con el Ministro de Justicia de Bolivia, le increpa —teniendo el cuidado de hacer la grabación correspondiente—, luego hace viral su hazaña en redes sociales y garantiza primeras planas en varios medios de comunicación.

Podría pensarse que actúa sola, pero el golpe de Estado de 2019 está muy fresco en la memoria de los bolivianos.

Como se supo después del golpe, la Autoproclamada fue designada en la Universidad Católica por un conjunto de políticos que no eran parlamentarios, algún embajador extranjero y la bendición de la Iglesia Católica.

El perfil definido en aquella ocasión, para el o la presidenta de facto, era, según María Galindo: “alguien funcional a todos, dispuesto a matar gente por si hubiera alguna revuelta, dispuesto a asumir con los militares en las calles, alguien que se dejara imponer gabinete de asesinos y asaltantes”.

Fue así que se concretó el más grande de los crímenes del siglo XXI contra el pueblo boliviano. La Autoproclamada, con sus cómplices, salió al balcón del Palacio Quemado y blandió una Biblia gigante, pretendiendo justificar con el libro, un acto ilegal e injustificable.

El primer país en reconocer al gobierno de facto fue Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, felicitó a los militares: “Estados Unidos aplaude al pueblo boliviano por exigir libertad y a los militares bolivianos por acatar su juramento de proteger no solo a una sola persona”.

El encargado de Latinoamérica en el Departamento de Estado de EEUU, Michael Kozak, pretendió dar legitimidad al gobierno de facto diciendo mendazmente que Áñez había sido “presidenta interina del Senado”. “Esperamos con interés trabajar con ella y otras autoridades civiles del país mientras organizan elecciones”, dijo. Siguieron las felicitaciones de los gobiernos de Gran Bretaña y de Brasil.

Directamente desde la Embajada de EEUU en La Paz, el funcionario Érick Foronda ingresó al Palacio con el cargo de Secretario Privado de la Autoproclamada y desde EEUU llegó Mohammed Mostajo como flamante Embajador de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Las redes sociales apoyaron a la Autoproclamada, pero meses después se supo que las miles de cuentas de Facebook no eran de paceños, cochabambinos o cruceños, sino que operaban directamente desde Miami y eran propiedad de la empresa estadounidense CLS Strategies.

Bastó un año para que se paguen sendos beneficios millonarios en Entel, “prescriban” impuestos de ciertos empresarios, se compren gases lacrimógenos con sobreprecio y la estatal petrolera suscriba adendas lesivas al Estado, entre otros delitos. Sin embargo, lo peor de todo, fue el asesinato de decenas de hermanos bolivianos.

Ahora, en junio de 2022, el venezolano “disidente” Leopoldo López y algún trasnochado ultraderechista europeo defienden a la Autoproclamada. Entretanto, la hija, con lágrimas en los ojos, se encuentra casualmente con un ministro de Bolivia para acusarlo de injerencia en la Justicia, mientras prepara su viaje a un foro en Estados Unidos.

Patricia Montaño Durán es licenciada en Historia.

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Valverde y la posverdad

/ 23 de febrero de 2018 / 04:57

Los primeros días de febrero de 2016, justo antes de Carnaval, el periodista Carlos Valverde anunció que el presidente Evo Morales tenía un hijo, para dos meses después decir que el hijo no existía y escapar. Y con esas acciones, nos dio una de las más importantes lecciones de vocabulario: nos enseñó lo que es la posverdad.

En ese par de meses, tras las primeras declaraciones de Valverde, se desató una tormenta de declaraciones y rumores que se fueron desenvolviendo en una trama telenovelesca. El ataque, además, estuvo acompañado por una enorme campaña de desinformación en las redes sociales. Nos bombardearon con  tuits y mensajes de WhatsApp que habían sido elaborados con premeditación, para atacar nuestra confianza.

La posverdad de Valverde tuvo un importante eco no solo en los opositores, sino también en sus medios de comunicación. Por todas partes se produjeron grandes cantidades de información; y en la mayoría de los casos ni siquiera los ojos de los analistas más entrenados pudieron discernir lo verdadero de lo falso. También se supo, aunque tardíamente, que antes de lanzar su mentira Valverde se había reunido con funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, lo que confirmó que la campaña de desinformación estaba dirigida desde ese país.

El Gobierno, sorprendido, actuó de manera errática en principio, para luego acudir a la Justicia, que de manera paquidérmica comenzó sus investigaciones, las que esclarecieron la verdad meses después, muy posteriormente al referéndum del 21 de febrero. La mentira provocó que el 21F la población no estuviese en condiciones de emitir un voto sereno, ocasionando que el “No” gane por un mínimo margen, y que los líderes de la oposición se aferren a ese resultado, obtenido mediante uno de los recursos más bajos.

Vimos con asombro, que al manipular las emociones humanas, la posverdad puede destruir desde dignidades hasta gobiernos, y gran parte de lo que consideramos importante en nuestras vidas, nuestras instituciones y hasta nuestras familias. Aunque la derecha ganó la batalla del 21F, no cabe duda de que todo lo acontecido nos hizo reflexionar. No solo ganó el imperialismo, sino que se creó un falso equilibrio entre la mentira y la verdad como si fuesen entidades igualmente importantes.

Dos años después, con el presidente Evo Morales habilitado a postularse nuevamente, el pueblo ha recobrado su capacidad de elegir y de decidir su futuro, y la posverdad ha caído por su peso. Sin embargo, ningún otro acontecimiento como el 21F define con mayor precisión el neologismo “posverdad”, un eufemismo para una de las armas más bajas de la política: la mentira.

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Miss Chile contra el sistema

/ 13 de noviembre de 2017 / 12:20

Cuando la miss Chile Valentina Schnitzer dijo que “el mar es de Bolivia”, seguramente no se imaginaba que sus palabras iban a desencadenar una tormenta en la clase política de su país, ni que le iban a causar el linchamiento mediático que está sufriendo en estos momentos. Pese a ello y ya en medio del vendaval, la reina de belleza tuvo el coraje de mantener su opinión y de reiterar su respaldo a la causa marítima boliviana.

La valentía de la Miss Chile hace honor a su nombre y causa admiración y respeto. Es deplorable el rosario de insultos que la joven se encuentra recibiendo en las redes sociales, en las que sus compatriotas la tildan cuando menos de “tonta” e “ignorante”; cuando en todo caso son ellos los que demuestran una bajeza deplorable al ensañarse con una mujer. Y también una elocuente falta de conocimiento histórico al negar que el mar le fue arrebatado a Bolivia mediante una invasión infame.

Quienes quieren ofender a Valentina deben saber que no es la primera ni la única chilena que apoya la causa marítima boliviana, sino que hubo y hay muchos chilenos que lo han hecho públicamente. Entre ellos se encuentran notables intelectuales entre los que hay que destacar a Pedro Godoy, historiador y director del Centro de Estudios Chilenos (Cedech), y a decenas de personalidades como el reconocido pianista Roberto Bravo y la cantante de rap Ana Tijoux, quienes coincidieron en la importancia de otorgar a Bolivia un acceso soberano al mar y criticaron la situación política de su país.

Pero ahora las redes sociales están siendo utilizadas por cobardes que se esconden en el anonimato para agredir verbalmente no solo a Valentina, sino también a muchos que nos atrevemos a decir en voz alta lo que pensamos. Acertadamente, el escritor y filósofo italiano Umberto Eco dijo que internet es “una invasión de imbéciles”, porque las redes sociales están dando a esta legión de imbéciles el mismo derecho a la palabra que a un Premio Nobel.
Miss Chile está ahora viviendo un calvario por haber tenido el coraje de decir la verdad y enfrentarse a la clase política de su país. En eso me recuerda al norteamericano Edward Snowden y al australiano Julian Assange, quienes están pagando cara su osadía de haberse enfrentado al sistema y que son perseguidos por el Gobierno de Estados Unidos por haber revelado sus vergonzosos secretos.

Seguramente, la persecución a Valentina no llegará a esos extremos, pero resulta preocupante, porque ella es particularmente vulnerable por su condición de mujer y de joven, y porque no se sabe qué se puede esperar de una clase política chilena que tiempo atrás apresó durante meses a un grupo de funcionarios de la Aduana boliviana y que ahora pretende silenciar hasta al mismo Papa.

Al haber tenido el coraje de decir lo que piensa y de no retractarse, Valentina está escribiendo una nueva página en la historia de la dignidad del ser humano. Por ello, el corazón de los bolivianos está hoy con Valentina.

*es periodista e historiadora.

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El Che en el gobierno

‘Sean capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte’ (Che Guevara).

/ 20 de octubre de 2017 / 04:08

El 8 de enero de 1959, Fidel Castro realizó su entrada triunfal en La Habana e instauró gobierno. El Che fue enviado por Fidel a una gira como embajador itinerante de Cuba que duraría tres meses. En la República Árabe Unida se entrevistó con Gamal Abdel Nasser; en India se reunió con Nehru e Indira Gandhi. También visitó Birmania, Tailandia, Japón, Indonesia, Singapur, Hong Kong, Yugoslavia, Italia y España, despertando simpatía por la Revolución cubana en el extranjero.

En noviembre de 1959, Ernesto Che Guevara fue nombrado presidente del Banco Nacional de Cuba, cargo en el que desarrolló una actividad frenética. Hablaba en actos públicos, escribía un libro y numerosos artículos, dirigía el Departamento de Industrialización y participaba en las jornadas de trabajo voluntario de construcción de escuelas. Aunque tenía un alto cargo, conservó la austeridad espartana de los tiempos de la guerra, se negó a cobrar sueldos por los diferentes cargos y solo cobraba el de comandante de 440 pesos, que apenas le alcanzaban.

En octubre de 1960, tras dejar sus funciones en el Banco Nacional, emprendió un viaje a Europa oriental con la misión de obtener ayuda soviética, créditos y una salida comercial para los productos cubanos bloqueados. En Moscú, Nikita Kruschev le ofreció su apoyo, y el Che firmó convenios que dieron salida al azúcar cubana, abastecimiento petrolero, créditos para fábricas y auxilio técnico para la minería. Fue invitado a participar en el desfile por el aniversario de la Revolución de octubre y su presencia provocó una enorme ovación. En noviembre visitó China para conseguir créditos blandos y fue recibido calurosamente por el pueblo chino. Durante su entrevista con Mao Tse-Tung sufrió un acceso de asma que le provocó un desmayo y un ataque cardiaco.

En febrero de 1961 fue nombrado Ministro de Industria de Cuba, con la misión de abastecer al país y viabilizar una industria dependiente y bloqueada. El trabajo del Che era de hasta 20 horas por día visitando fábricas, buscando soluciones para los problemas y propiciando la participación de los trabajadores. Comía en la cafetería del ministerio como cualquier trabajador, haciendo colas con su plato de aluminio. Los domingos, al finalizar la jornada de trabajo voluntario, se ponía a leer informes de pie y con la punta de la silla en la espalda para no quedarse dormido. Los tiempos eran duros, había racionamiento, pero él rechazó una cuota adicional de alimentos: “Todo lo que haya se va a repartir entre todos los que somos”.

En abril de 1961 el Che se desempeñó como comandante de occidente en el desembarco de Bahía de Cochinos. Experimentó con una máquina para cortar caña. Trabajó en ese proyecto personalmente y cortó en dos semanas, con jornadas de 13 horas diarias, más de 100.000 arrobas, a pesar de que la nueva herramienta era todavía defectuosa.

En marzo de 1964 viajó a Nueva York para participar en la Conferencia de Comercio y Desarrollo de la ONU, en la que denunció el bloqueo contra Cuba. Su discurso fue profético: “El imperialismo estadounidense ha pretendido hacer creer que la coexistencia pacífica es de uso exclusivo de las grandes potencias de la tierra (…) me siento tan patriota de Latinoamérica como el que más, y en el momento que fuera necesario estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie”. Probaría su sinceridad partiendo primero al Congo para unirse a la guerrilla y después a Bolivia, donde encontraría la muerte.

Una vez había escrito a sus hijos: “Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”.

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