Voces

Monday 3 Oct 2022 | Actualizado a 23:18 PM

Olvidar el 2 de agosto de 1953

/ 7 de agosto de 2022 / 00:54

Hay memorias que precisan que perduren; pero hay otras experiencias del pasado que ya no vale la pena que sigan en nuestra evocación. ¿Cuál es la fecha que ha caducado? El 2 de agosto de 1953, la firma de la Ley de la Reforma Agraria de 1953, ocurrida en Ucureña, Cochabamba. Fue una de las principales medidas del régimen del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Existen varias investigaciones que afirman que la dictación de la ley fue más para frenar las tomas de haciendas de los indígenas campesinos, que por la convicción del gobierno del MNR.

La dirigencia indígena campesina que luchó contra el sistema de las haciendas, apostó por la revolución agraria que por la simple reforma agraria. Se proponían abolir la servidumbre o el “colonato” campesino indígena, para poner término al régimen de hacienda y proporcionar tierra a los que no la poseían. En gran medida lo consiguieron, sobre todo en la región andina, donde se logró expropiar las haciendas, transformando a los antiguos “pongos” o colonos en propietarios, con lo que desaparecieron también las anteriores relaciones de servidumbre, salvo en algunas áreas donde se mantuvo bajo modalidades restringidas.

Pero no todo fue hacienda en la región andina, pues había muchos ayllus y comunidades originarias que resistieron y no cayeron en manos de los hacendados; pero después de la revolución de 1952 no fueron considerados como tales, sino parte de las políticas campesinistas generalizadoras del MNR. La Ley de la Reforma Agraria de 1953 fue muy ambigua con los ayllus y comunidades originarias. Esta falta de claridad no permitió brindar mejoras a los comunarios/ as, aunque se toleró su reproducción como sistema socio-económico y político local.

Pero ¿por qué olvidar la reforma de 1953? Sencillamente apostó por el agro liberal y mediante la reforma, que ya fue planteada en el país desde mediados del siglo XIX. Así lo manifestó públicamente Víctor Paz Estenssoro en 1955: “La reforma agraria no implica necesariamente un criterio socialista, es un criterio liberal; representa salir del régimen feudal superado ya en muchas naciones, pero que en los países atrasados económicamente como son los de Latinoamérica en su mayoría, persiste todavía. La subdivisión de la tierra es la clásica proposición de reforma agraria del tipo liberal.”

El Estado de 1952 generó todo un imaginario en torno a las tierras bajas y sus pobladores originarios. La política de la “marcha al oriente” estaba orientada a la colonización interna de estos territorios. Se pensaba que las tierras amazónicas, orientales y chaqueñas eran vírgenes y con pocos habitantes, como expresa la Ley de Reforma Agraria de 1953, en su “Capítulo III. De las reducciones selvícolas”. El artículo 129 indica: “Los grupos selvícolas de los llanos tropicales y subtropicales, que se encuentran en estado salvaje y tienen una organización primitiva, quedan bajo la protección del Estado”.

Se conocía muy poco a los pueblos indígenas de las tierras bajas y esa es una las explicaciones de por qué tanta ignorancia al calificar a los originarios de “salvajes”. El Estado de 1952, que se vanagloriaba de ser moderno y mestizo, actuó con una mentalidad arcaica y colonizadora al declararse “tutor” de quienes “se encuentran en estado salvaje”.

En los últimos años, se ha tratado de refuncionalizar al 2 de agosto de 1953, buscando varios adjetivos, en el intento de desmarcarse de la denominación del día del indio y día del campesino. Últimamente se ha llamado “el día de la revolución agraria, productiva y comunitaria”, en fin. Seguir recordando la institucionalización de una ley agraria que fue absolutamente liberal y modernizante, es seguir imbuido en la mentalidad agrarista colonialista de una reforma, que fue un total fracaso en el país.

Sabemos también que un 2 de agosto de 1931 se fundó la escuela ayllu de Warisata, encabezada por Avelino Siñani y Elizardo Pérez. Si se quiere continuar que la memoria del 2 de agosto no se borre en nuestro imaginario, el acto educativo anticolonial posiblemente sea el más propicio para reencauzar el horizonte del suma qamaña o sumaj kawsay. Pues sobre todo en las áreas rurales y periurbanas se hacen grandes desfiles más en la línea educativa, que la agraria.

Jichhurunakanxa armasjañasawa uka riphurma ajrariyatxa. Uka lurawinakaxa, ñanqha thkakhir sarayatawa.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

Comparte y opina:

Racismo, violencia y discriminación en el fútbol

/ 2 de octubre de 2022 / 01:45

Hace buen tiempo que se manifiestan públicamente en las prácticas del fútbol profesional boliviano varias formas de racismo, violencia y discriminación. Hay casos que se denunciaron y enjuiciaron y no se sabe de sus resultados, al menos no se conocen públicamente. Aunque en determinado momento los acusados hicieron las disculpas como los directores técnicos Mauricio Soria y Erwin Sánchez. ¿pero con una disculpa se subsana la práctica racista? Un jugador involucrado en varias oportunidades es el caso del brasileño Serginho, perteneciente al club Wilstermann de la ciudad de Cochabamba. Hace poco el Tribunal Disciplinario falló en contra del club Bolívar de La Paz, porque en un partido algunos hinchas de este club insultaron al jugador Sergihno.

En medio de escándalos, despido del director técnico, hace pocos días se suscitó otro hecho de acusaciones en un club profesional de la ciudad de La Paz, Always Ready. Hay profundas acusaciones entre el ex director técnico Julio Cesar Baldivieso y el jugador ecuatoriano Jhonatan Borja, que ha derivado en una contraacusación del jugador de xenofobia contra el ex director técnico. Hay dichos y entredichos entre jugadores, dirigencia e incluso el aficionado de la ciudad de El Alto, a la que representa el indicado club.

Nos interesa escudriñar la acusación del jugador Borja, por su condición de origen afroecuatoriano. En una conferencia de prensa, Borja, acompañado de sus abogados, explicó varios detalles a la prensa y una de las más fuertes fue cuando dijo que Baldivieso lo excluyó del trabajo en grupo, haciéndolo entrenarse en cancha de tierra y por la que tuvo un accidente y la lesión respectiva, y que esta forma de actividad no le habría permitido integrarse al equipo por no estar en condiciones físicas requeridas.

¿La separación o bajar a otra categoría a un jugador profesional es tipificable como acto de racismo? Si lo que dijo el jugador Borja es cierto, se habría producido una especie de segregación racial, famosa en la década de los años 50 del siglo XX en los Estados Unidos, donde los negros no podían estar junto con los “blancos” en espacios públicos ni el transporte.

El extécnico, en otra conferencia de prensa, señaló que Borja tuvo actos de indisciplina (¿consumo de alcohol, drogas u otros?), sin especificar qué es la indisciplina en este caso. Sin lugar a duda, el exfutbolista mostró una especie de soberbia contra el jugador indicado y dijo que demostrará su acusación a las instancias que correspondan. Sabemos que el señor Baldivieso en muchas oportunidades manifestó su crítica y hasta rechazo a los directores técnicos extranjeros, ¿extensiblemente a los jugadores? El exjugador de The Strongest Rolando Blackburn arremetió contra Baldivieso al comentar una posible xenofobia en el fútbol boliviano. Dijo: “Desde que lo que vi pareciera que fuera así, yo no tuve una buena relación con él y preferí dejar las cosas así, y es con el único técnico que tuve inconvenientes. Los jugadores nacionales me decían que era xenofóbico y eso es triste”.

Después de oír ambas declaraciones uno podría deducir que hay un fuerte enfrentamiento; pero varios medios de comunicación, sobre todo en programas deportivos, mostraron abrazones entre Baldivieso y Borja, cuando este último anotó un gol en un partido en El Alto. ¿Ese abrazo fue un mero teatro? ¿Para qué? ¿Para mayor protagonismo o sacar réditos económicos a las demandas jurídicas en curso? En fin.

¿Cómo enfrentar estas formas de discriminación y racismo en el fútbol profesional? Tenemos una ley de lucha contra el racismo, incluso la FIFA tiene otra parecida. Pero en la realidad no funcionan, porque el gran problema es cómo juzgar en medio de una masa aficionada que se manifiesta xenofóbicamente. ¿Cómo identificas a los racistas en medio de la masa?, aunque no sé si en los estadios existen cámaras que brindarían gran apoyo. Lo más lógico sería que al no existir una instancia que regule, el problema sea atacado por diferentes flancos, como la difusión de la ley indicada en los estadios, pero sobre todo en los medios de comunicación deportivos. Pero también capacitación de los futbolistas, árbitros y barras.

En estos últimos partidos, tan pronto se implantó el VAR. los árbitros, sobre todo de origen indígena, fueron vapuleados no solo en palabra en la cancha por los jugadores “blancos”. No sabemos exactamente qué les dicen a los árbitros, pero por la gesticulación de los jugadores no son palabras agradables.

Muruq’u mat’aqirinakaxa wali jisk’achasipxi, wali thuthupxi. Ma pitaya jark’aqataspa ukham sarnaqiwinakxa.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

Comparte y opina:

¿Del rechazo a la concertación traidora?

/ 18 de septiembre de 2022 / 00:34

Es una lectura desde fuera de Chile, a la votación del 62% que no aceptó el borrador de la Constitución Política del Estado (CPE), surgida a través de una Asamblea Constituyente. La pregunta es ¿qué es lo que pasó? Si tanta movilización del pueblo, sobre todo estudiantil, que originó la elección del presidente actual Gabriel Boric, con una votación sin precedentes. Se esperaba desde la lógica que, si Boric ganó recientemente las elecciones, se repita la votación por el sí a la CPE.

Hoy la vida en las sociedades es una maraña entre la producción de la información y el miedo. Es una elaboración que, en gran medida, está liderada por las grandes empresas de información y estas casi siempre son alejadas de la realidad. Para el caso chileno, estuvieron presente estas redes de información y apostaron por el rechazo. Pero también hubo otros factores internos que contribuyeron decisivamente para el fracaso. La herencia de 50 años de la política dictatorial de Pinochet y sus seguidores, que está asentada en la CPE totalmente neoliberal y hoy resulta difícil cambiar mediante una consulta popular. No será muy sencillo barrer de un día para otro esta bandera ultracapitalista. En 50 años existen, al menos, tres generaciones que ven como algo natural la política de la exclusión, la privatización y la pobreza.

La nueva CPE es un peligro para los que privatizaron y sus seguidores, como también lo es la apuesta al retorno a la educación estatal y para el pueblo. Otro factor que ayudó en la pérdida es el miedo, la psicosis de la incertidumbre, de perder privilegios de una clase y ciudadanos que ven la política progresista como peligrosa. Por ejemplo, aferrarse a la centralidad de la capital Santiago. Incluso ¿fue un rechazo a la presencia del presidente Boric, que no es oriundo de la capital? En fin, uno puede seguir enumerando muchos otros componentes.

La definición de la ciudad de Santiago como el gran conglomerado humano y poblacional votante, frente a las periferias regionales y de otras ciudades del país, fue determinante. La presencia indígena en Chile es poco decisiva, a pesar de la lucha histórica del pueblo mapuche, la más combativa en la historia de Chile. Aunque el pueblo mapuche, hoy está diseminado, expulsado y obligado a vivir en ciudades como Santiago, no puede influir más allá de sus posibilidades minoritarias. A esto se suma la división interna entre los mapuches. Una gran muestra es la radicalidad versus el proceso gradual de reivindicaciones. Los más fundamentalistas votaron en contra del sí. Los otros pueblos, como los aymaras, son minorías en población y su influencia es en sus lugares de origen.

El Chile capitalista hoy se vanagloria del triunfo, porque indudablemente invirtieron mucho dinero en la propaganda de la mentira y la desinformación. ¿Cuánto erogó económicamente esta rémora social y política, triunfalista del sistema liberal? El solo mencionar que se convertirían formalmente en un Estado social e incluso plurinacional, les asustó mucho, en una sociedad acostumbrada al neoliberalismo extremo y el de creerse “avanzada” de América del Sur. Aunque las enormes movilizaciones de los últimos años nos han mostrado la profunda pobreza y formas de racismo imperantes, en una sociedad construida sobre gran cantidad de inmigrantes europeos.

¿Ahora, qué hacer? Gabriel Boric convocó a una especie de concertación con los partidos tradicionales. No le queda más que negociar una salida más digna o ¿tal vez traicionera? Creo que habría varias salidas al rechazo que ha generado una crisis. El primero, dejar en status quo hasta que los movimientos sociales se reorganicen e insistan con una nueva constituyente. Segundo, en la negociación se cederá, pero ¿cuál es el límite de esa concesión? Incluso habría una tercera opción, que las fuerzas sociales se reorganicen y que la lucha política siga en las calles. Pero la gran paradoja del presidente Boric es que no puede fomentar las movilizaciones, como lo ha manifestado públicamente, en el aniversario del golpe de Estado de Pinochet de la década de 1970. Entonces ¿cómo serán las acciones políticas hacia adelante?

Chile anqa markanxa, qamirinakawa jan mistuñ munapkiti jach´a irnaqawinakata. Janiwa, sasaw sawayapxatayna, ukhamaraki llunk’unakapaxa yanapapxarakitaynawa una sarawiruxa.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

Comparte y opina:

Entre polémicas, disculpas y una creatividad cuestionada…

/ 4 de septiembre de 2022 / 00:35

Hace pocos días la profesora Inés Peredo, oriunda de Minero del departamento de Santa Cruz, por pedir una muestra seminal a sus estudiantes de quinto de secundaria, fue cuestionada y casi sancionada por los padres de familia, el Ministerio de Educación y la sociedad en general. La profesora hasta pidió disculpas, pensando que había cometido un delito. En una sociedad donde la investigación no es lo más importante, como debiera ser en todos los niveles de educación en el país, aparecen autoridades/ burócratas y padres de familia de la peor calaña, intentando sancionar, porque supuestamente habría cometido una contravención a las normas.

Lo más sencillo para la profesora Peredo era que enseñe a sus estudiantes de manera teórica y hasta con dibujitos en PowerPoint. En tiempos del COVID-19 se ha puesto de moda esta forma de enseñanza del show y el espectáculo, que es solicitado por algunos estudiantes y profesores, aunque no se enseñe casi nada por esta vía. Incluso tenía otra opción, de llevarlos a algún laboratorio, que no sé si existe en Minero, para que algún biólogo o químico les explique técnicamente lo que es el semen.

Pero Peredo se atrevió a pedir a los estudiantes un producto de nuestro cuerpo y esa petición, que es una especie de autoinvestigación, fue tipificada como delito. Vaya cinismo e ignorancia de los grupos sociales que se creyeron y aún se creen los “sabelotodos” o autoridad en los temas, y juzgan persiguiendo con amenazas, como sufrió, incluida la familia de Inés. La política de la investigación en nuestro país es la más ausente. Un(a) docente en todos los niveles no está encaminado por esta vía del conocimiento, a excepción de algunos(as) y que creo es por propia iniciativa, que relacionan la enseñanza con la investigación. Decisiones loables como de la profesora Inés son cuestionadas e incluso amenazadas y sancionadas no solo en el ámbito educativo sino en el ámbito social.

Los medios de comunicación, a excepción de algunos responsables, han hecho una noticia roja y central. En estos medios jamás se preguntan ¿qué daños han causado a la profesora Peredo estas sindicaciones temerarias? ¿Será que en algún momento la Justicia se preocupe de oficio por los daños y perjuicios ocasionados en este tipo de suposiciones sin ningún fundamento? Creo que si el Gobierno decide darle algún premio por la iniciativa de educación sexual, sería una forma de lavar la imagen negativa generada. Pero, ni esa acción permitirá reparar los daños psicológicos causados. Aunque desde la simple razón, se debería sancionar a los que han causado los perjuicios y ¿cómo hacerlo en términos reales y concretos?

Imaginemos profesoras como Peredo con gran iniciativa y buena formación en investigación, tendríamos estudiantes conocedores profundamente de su realidad, incluidos nuestros cuerpos. Pero en una sociedad de doble moral y mucho cinismo, sobre todo en ciertos estratos sociales, parece ser normal. Esto explica que los padres, madres, estudiantes, mototaxistas y hasta el Alcalde del municipio cruceño de Minero terminaron marchando en “apoyo” a la profesora de biología Inés.

Inés tiene el espíritu de una investigadora nata y los(as) propugnadores de esta forma de conocimiento siempre fueron cuestionados, perseguidos, amenazados y hasta sancionados en todo el mundo. Solo cuando afloraron sus investigaciones para el bien de la humanidad y la naturaleza se reconocieron sus logros como hazañas, vaya paradoja.

Aún se habla de que se investigará a Inés Peredo, pero ¿quién o quiénes la investigarán? ¿Los mismos que denunciaron? ¿De qué se le acusará? Lo que queda claro, los que denunciaron quedarán en la impunidad, esperando otro momento para seguir acusando a otros que creen que son infractores de cualquier iniciativa de otra forma de educación o sencillamente contra los que no les “caen bien”.

Khaysa Santa Cruz tuqinxa, ma lup’ir warmiruwa wali phiñasipxatayna. Jallalla Ines, sarantaskakima.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

Comparte y opina:

Más allá de la Feria de Libro

/ 21 de agosto de 2022 / 00:30

Del 3 al 14 del presente mes, se realizó la 26 versión de la Feria del Libro en la ciudad de La Paz. Después del impacto negativo de la pandemia del COVID-19, ésta es la exposición del libro donde se ha tratado de recuperar la dinámica cultural, sobre todo apostando en las presentaciones de nuevas producciones y el contacto directo con el público interesado.

La feria está organizada por la Cámara Departamental del Libro y, por lo tanto, tiene una apuesta principalmente económica. Este año, a pesar de esta intención mercantil, hubo la presencia de algunos autores de libros denominados “independientes”. Fue interesante ver a escritores de diferentes lugares del país, como novelistas de Santa Cruz, incluso a un grupo de militares escritores que enseñaban su producción de manera llamativa. Pretendían vender un libro sobre el juicio del mar de Bolivia contra Chile en la Corte de La Haya, con la propaganda del “por qué se perdió”. Vaya divulgación, de creerse los sabelotodo sobre este delicado tema de nuestro país.

La presencia del grupo Historias de Oruro, procedente de la ciudad de Oruro, me llamó la atención. Las revistas sobre Oruro en varios números son muy interesantes y el número 1 de Historias de la Guerra del Chaco, es digna de destacarse. Es una producción en base a testimonios y fotografías. Después de acceder a esta publicación, surge la afirmación “¡Qué bueno que se siga escribiendo y publicando sobre la Guerra del Chaco contra Paraguay, entre 1932 y 1935!” Para que las nuevas generaciones conozcan otros testimonios y otras fotos.

El afán comercial, creo fue quebrado por la presencia del Ministerio de Culturas. Este espacio permitió la presentación de libros que no estuvieron en el programa oficial de la Cámara, incluso con trasmisiones en vivo mediante el canal cultural del ministerio, que fue otra forma de cobertura. El ministerio acogió a varios productores y autores de libros. Pero fue más allá del libro, como apostar por otras formas de conocimiento, por ejemplo, mediante el arte del tejido, el teatro, la música y las fotografías. Gran acierto del ministerio en organizar e invitar la presencia de tejedoras del pueblo yampara del departamento de Chuquisaca. Ver otros lenguajes como el arte textil es otra manera de descolonizar la bibliografía estrictamente basada en las letras.

Es preciso hacer alguna reflexión sobre la infraestructura donde se realizó la feria. Considero que no es la adecuada, porque existe tan poco espacio para la exposición de libros. Incluso pareciera que el material con el cual fue construido el edificio no da muchas garantías para una eventualidad cuando existe mucha gente. Es preciso que haya otro lugar, más céntrico y con espacio para que la gente pueda disfrutar plenamente de la feria, que ya no es de La Paz sino del país.

Estamos a dos años del bicentenario del país, no tanto en el sentido de la herencia republicana y neoliberal, sino en la perspectiva de cómo podemos seguir rediseñando otras maneras de convivencia societal, a partir de las ideas interculturales, que puedan estar expuestas en libros, los tejidos, etc. Esto supone apostar por mucho diálogo. A la Cámara no creo que le interesa auspiciar estos diálogos interculturales y descolonizadores, y es preciso que el Estado, desde el Ministerio de Culturas e incluso el de Educación asuman y tengan espacios amplios como los que hemos mencionado. Además de profundizar con muchas publicaciones, aquí la Editorial del Estado tiene el reto de publicar mucho y vender a precios muy accesibles.

Es importante destacar alguna iniciativa privada, por ejemplo, la editorial GUM que reeditó varios libros y realmente a precios accesibles. Esta política editorial es digna de imitarse, porque el dueño (Gustavo Urquizo) tiene la mentalidad de que el libro no puede ser objeto de lujo y caro. Solo los que aman la cultura desde la producción bibliográfica pueden apostar por esta forma de aporte cultural al país.

Uka panka qhathuxa ma tuqitxa wali kusawa, maysa amuyutxa jani sumakirakiti.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

Comparte y opina:

La situación de los indios en el debate para la primera Constitución Política del Estado boliviano

Por Esteban Ticona Alejo

/ 6 de agosto de 2022 / 03:29

Bolivia, 197 años de independencia

Entre 1825 y 1826 hubo un debate muy interesante de los primeros diputados del país que discutían el contenido de la primera Constitución Política del Estado. El qué hacer con los indios, sobre todo, a lo referido a su condición de contribuyentes económicos y su aptitud de ciudadano es de profunda preocupación. En el libro Trabajos de la Diputación permanente se da cuenta de la instalación y el debate de los primeros diputados de la nueva República, iniciado con la primera sesión el 9 de noviembre de 1825 y finalizado el 31 de diciembre de 1826. Las 972 páginas de este documento, más su índice, nos permite evaluar cómo fueron las sesiones y los temas que se discutieron acaloradamente en más de un año de trabajo del Poder Legislativo del flamante Estado boliviano.

Hay varios temas de disputa que nos llaman la atención, pero para esta oportunidad nos interesa acercarnos al debate sobre los indígenas. Dos temas se discuten ampliamente: el incremento del pago de impuestos a los habitantes ancestrales y por el otro, su calidad de ciudadanía.

Los debates están llenos de frases y comparaciones entre el pasado colonial y el presente nacional, además de las múltiples secuelas de la guerra de los 15 años. También se puede evaluar las categorías sociales vigentes y sobre todo la estratificación social de la República de Bolivia con un alto espíritu imitativo a lo europeo y liberal.

Sobre el pago de impuestos al flamante Estado, el representante Callejo expresaba: “Los indios son más recargados porque a más de la contribución personal tienen que pagar la industria y de sus propiedades, cuya suma es mucho mayor que los tributos anteriores; las demás clases son impuestos con tres pesos…” (pág. 248).

Hay que recordar que en la época colonial los indios pagaban tributo entre los 18 y 50 años de edad, pero en la República este pago se extendió a entre los 18 y 60 años. Indudablemente este ensanchamiento en tiempos marcaba una de las diferencias o “castigos” respecto a los otros sectores sociales que apenas contribuían con tres pesos, como mencionaba el diputado Callejo.

PAGO. En la discusión se busca el pago directo de los indios y no el indirecto, porque el Estado no encontraba un sustento seguro para sobrevivir en los primeros años de la vida republicana. Otros diputados como Molina justificaban “el gasto de ahorros de los indios” porque en sus fiestas efectuaban borracheras y desórdenes. Textualmente dice: “Si algún ahorro podían hacer los indios de todo esto en el curso de algunos años, era para dar una fiesta en la que nos pagaba por el culto, que por la satisfacción de sus borracheras y desórdenes…” (pág. 262).

Tildar a la fiesta de los indios como la generadora de borracheras y desórdenes fue seguir pensando y actuando con el profundo desprecio del comportamiento negativo en los inicios de la sociedad boliviana. Este legado e imaginario aún se manifiesta actualmente.

Como sabemos por varios estudios, durante el siglo XIX el Estado boliviano vivió de los tributos de los indios, aunque se llamaba “contribución indigenal”. En las discusiones de los representantes se alude a mostrar cifras y realizar censos para una mejor justificación del cobro directo a los indios.

Indudablemente el debate más importante y acalorado que tuvieron los representantes fue el referido a la otorgación de la calidad de ciudadanía de los indígenas. Son absolutamente conscientes que son la mayoría de la población de la flamante sociedad boliviana, pero no sabían leer ni escribir el español.

Por ejemplo, el diputado Aguirre señalaba: “… que estando la mayor parte de la Nación compuesta de la clase indíjena no parecía regular, el que, sin tener culpa alguna de no saber leer, ni escribir, se lo privase del único derecho de que podía gozar…” (pág. 418). A pesar de esta justificación y comprensión del diputado Aguirre, éste sugiere 10 años de gracia para estimular a los indios para que se instruyan en la lectoescritura dominante.

Bozo, otro representante en el Congreso, expresaba sobre el analfabetismo de los indígenas: “…que esta calidad no se ecsijía por castigar a los indios, porque se les consideraba, y eran en efecto muy estúpidos y semejantes a los niños…” (pág. 418). Esta calificación a los indios de estúpidos y su semejanza con los niños no era la adjetivación del momento, sino que venía desde la mentalidad social y jurídica colonial. Considerar al indio como niño dio sustento al derecho colonial, la justificación de tener tutores.

ROLES. Lo que se devela también en estos debates es uno de los roles de los curas de la época con respecto a los indígenas: la educación y el adoctrinamiento. El mismo Bozo, refiriéndose a un caso, expresaba: “…el de un indio de la provincia Larecaja, a quien sus paisanos lo habían quemado como a un brujo…” (pág. 419). Atribuyó la incapacidad del indígena al descuido de los curas, que no le enseñaban “las buenas costumbres coloniales”. Aquí reluce la política de la “extirpación de la idolatría”, porque sencillamente el afectado era yatiri, pero es tildado de brujo. En el presente aún existe esta profunda confusión entre yatiri y brujo.

El indio no solo era borracho, estúpido, niño, brujo, sino que en la primera Constitución que se proyectaba podía ser peligroso también, porque era la población mayoritaria. El diputado Molina expresaba al respecto: “…había en las demás partes de la Constitución una popularidad ecsesiva…” (pág. 419).

Otro diputado, Calvo, en tono sarcástico, dijo: “…ya se hacía necesario el ocurrir a Roma para que otro Paulo V declarase racionales a los indíjenas. Que estos eran dueños del país y más naturales que los blancos, por lo que era injusto privarles de esta prerrogativa.” (pág. 420) Esta ironía de Calvo era la realidad, pero por la situación de la dominación colonial no era posible ese reconocimiento pleno a los pueblos ancestrales, en términos formales. Aunque los pueblos indígenas siempre lucharon para ser reconocidos como actores y contribuyentes de la Bolivia india.

¿Desde qué año se prohibió que las personas que no sabían leer ni escribir en castellano no fueran consideradas ciudadanos? La primera Constitución Política del Estado de Bolivia de 1826, en su artículo 14 señala que para ser ciudadano es necesario saber leer y escribir el castellano, pero “que esta calidad solo se exigirá desde el año mil ochocientos treinta y seis” (CPE, 1826. En Gaceta Oficial de Bolivia, 2019:7).

En las Constituciones Políticas del Estado de 1831 y 1834 no se hace ninguna mención al tema. Entre la década de 1826 y 1836 se hizo una pausa para que los indios aprendan a leer y escribir el castellano. En términos formales, la indiada podía votar en estos años mencionados. ¿Lo hicieron? Si fue así, ¿cómo fue esa experiencia? ¿Cómo fue la política de incentivo del Estado y la sociedad boliviana para que los indios aprendan a leer y escribir en español?

La Constitución de 1839, en su artículo 12, expresa: “Solo los ciudadanos que sepan leer y escribir, y tengan un capital de cuatrocientos pesos…gozan del derecho de sufragio en las elecciones” (en Gaceta Oficial de Bolivia, 2019:109). La Carta Magna de 1839 da el inicio formal a la prohibición para las personas que no sabían leer ni escribir. Pero ¿por qué se explicitó en 1839? ¿Por el fracaso del Estado en la educación castellanizante, sobre todo a los indios? O ¿fue una decisión política de racismo contra los indios?

Volviendo al debate de los primeros diputados, Callejo, a pesar de su denuncia a favor de los indios, no deja de ser excluyente cuando hace referencia a los “cholos” como “tribus errantes” o que los “africanos y sus descendientes son generalmente improductivos”, y para frenar sugiere la implantación de catastros y censos para cobrar un sistema de rentas (pág. 282).

Hay otros temas que nos llaman la atención, por ejemplo, las adjudicaciones del territorio de los Yuracarés y el inicio de la construcción del camino a Mojos, acompañado de por medio por una especie de cruzada cristiano-católica mediante misiones como la de San Francisco, la Asunción y Chimoré. El flamante Estado boliviano de 1826, mediante sus representantes, tenía el imaginario de que las tierras y los pueblos de la Amazonía eran casi inexistentes y habría que colonizarlas. Aquel ficticio argumento se reeditó con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) post 1952.

En conclusión, los primeros representantes políticos heredan todo el prejuicio racial colonial, a excepción de algunos diputados que tratan de entender a los indios. Prevalece la idea de la búsqueda de personas cultas e inteligentes para ser consideradas ciudadanos plenos, frente a la gran mayoría de indios que supuestamente no lo eran y que sencillamente son tildados de borrachos, estúpidos, niños, brujos, irracionales, etc. Está claro que la religión católica es parte activa de estas preocupaciones como parte del Estado, con profundo cimiento colonial, aunque se llame republicano. El debate no solamente fue entre los diputados, sino también con los representantes del Poder Ejecutivo, aunque estuviesen en calidad de invitados en algunas sesiones.

Esteban Ticona Alejo es sociólogo y antropólogo. doctor en estudiosculturales latinoamericanos. docente enlauniversidad mayor de san andrés (umsa) y autor de varios libros sobremovimientos indígenasycampesinos e investigación cualitativa. cofundador del taller dehistoria oral andina (thoa).

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Últimas Noticias