Voces

Monday 3 Oct 2022 | Actualizado a 20:56 PM

Inflexión de la hegemonía cruceña

/ 15 de agosto de 2022 / 00:02

En el primer día del paro cívico cruceño, un puñado de jóvenes —aparentemente unionistas— estaban pertrechados al frente del domicilio del alcalde cruceño, Jhonny Fernández, en una situación de apronte, lanzando petardos, bloqueando las arterias del barrio en automóviles lujosos y sin placas en una actitud intimidadora e inclusive vengativa por aquellos grupos de poder que consideraban como su aliado natural a la autoridad edilicia para afianzar su proyecto político y económico, pero hoy es considerado “traidor de Santa Cruz” por no seguir las directrices del ente cívico.

Este acto violento se erige en una especie de metáfora de lo que está sucediendo en la actualidad en Santa Cruz: el resquebrajamiento de la hegemonía de los sectores elitistas. Siguiendo a Antonio Gramsci, la construcción de la hegemonía es la supremacía de un grupo social dominante sobre otros grupos subalternos, para ello entra en escena la hegemonía cultural por la vía de la manipulación de un sistema de valores y costumbres de un grupo social, el dominante en función de una cosmovisión o proyecto social, y, por lo tanto, político.

Siguiendo estas disquisiciones gramscianas, el cruceñismo que alude a la identidad regional era un dispositivo ideológico con una gran capacidad movilizadora que hacían uso las élites cruceñas para “subordinar” a otros sectores sociales, sobre todo subalternos en aras de su proyecto social. El discurso del “ser cruceño” fue crucial, entre otras cosas, para la movilización en noviembre de 2019 que, posteriormente, decantó en un golpe de Estado.

Al parecer, la hegemonía de los sectores elitistas está en un momento de inflexión. Esta conclusión hipotética se desprende de los últimos acontecimientos sociopolíticos en Santa Cruz. Sociológicamente, los “nuevos cruceños”, o sea, aquellos migrantes pobres, muchos de ellos de origen andino, que en las últimas décadas han poblado Santa Cruz fueron constituyendo un bloque social importante. Entre ellos, comerciantes y transportistas, no solo en Santa Cruz, sino en otras regiones del país son actores sociales importantes en la política.

Obviamente, estos sectores sociales son los más afectados económicamente por las movilizaciones convocadas por la dirigencia cívica cruceña, que estaban huérfanos de un liderazgo propio que los representara políticamente. El Movimiento Al Socialismo (MAS) no logró capturar a este bloque social en Santa Cruz. Hasta que reapareció políticamente el Alcalde cruceño que después de “coquetear” con los sectores elitistas (su hija, por ejemplo, es senadora por el partido del Gobernador) volvió a las raíces del liderazgo de su padre, Max Fernández, que en la década de los 90 se proyectó políticamente gracias a una estrategia populista logrando que muchos sectores populares sean su base electoral.

Esa hegemonía del liderazgo cívico hoy se está desportillando y se expresó, entre otras cosas, en la aceptación popular del actual burgomaestre edil por los “nuevos cruceños” y los comicios electorales de 2020 fueron su correlato, donde Fernández obtuvo la victoria en la ciudad capital.

Esa crisis hegemónica, además, se ilustra en el cuestionamiento del Alcalde a las “logias cruceñas” —como las caracterizó él mismo— porque se sienten “dueñas de Santa Cruz”. Más allá de esa interpelación, lo interesante es lo que representa sociológicamente el Alcalde y su efecto identitario en el campo político regional. Ese “pueblo” —como prefiere denominar el burgomaestre— hoy está poniendo en vilo a la hegemonía de los sectores elitistas cruceños.

Yuri Tórrez es sociólogo.

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China y su reto para los servicios de Inteligencia

/ 3 de octubre de 2022 / 00:53

Durante las tres décadas de carrera en el Servicio de Inteligencia Secreto del Reino Unido, China nunca fue considerada una gran amenaza. Si perdíamos el sueño era por desafíos más inmediatos, como el expansionismo soviético y el terrorismo transnacional. El surgimiento vacilante de China de la caótica era de Mao Zedong y su aislamiento internacional después de que soldados chinos sofocaran las manifestaciones prodemocracia en la Plaza de Tiananmén en 1989 hicieron que pareciera un páramo insular.

Hoy vemos un panorama distinto. China ha adquirido influencia económica y diplomática global, lo que permite que se establezcan operaciones encubiertas que van mucho más allá de la recopilación tradicional de inteligencia, que están creciendo a gran escala y amenazan con rebasar a las agencias de seguridad del mundo occidental.

Los líderes de las agencias de inteligencia estadounidense y británica —Christopher Wray, director del FBI, y Ken McCallum, director general del MI5— advirtieron en julio que tienen una preocupación cada vez mayor por esta situación durante una conferencia de prensa conjunta sin precedentes en la que advertían de un “asombroso” esfuerzo chino, como dijo Wray, para robar tecnología e inteligencia económica e influir en la política internacional a favor de Pekín. El ritmo se estaba acelerando y el número de investigaciones del MI5 sobre presuntas actividades chinas, dijeron, se habían multiplicado por siete desde 2018.

La cultura del Partido Comunista de China siempre ha tenido una naturaleza clandestina. Pero desde que el presidente Xi Jinping asumió el poder hace una década, el partido se ha convertido en una fuerza aún más dominante en China, lo que ha hecho metástasis en las instituciones estatales. China puede describirse mejor como un Estado de inteligencia. El partido considera que el negocio de adquirir y proteger secretos es una labor de toda la nación, al punto de que se ofrecen recompensas a los ciudadanos por identificar posibles espías e incluso se enseña a los estudiantes a reconocer las amenazas.

China puede estar en ventaja ahora, pero hay herramientas que las agencias de inteligencia y seguridad occidentales implementan, como proporcionar a los miembros de sus habilidades lingüísticas personales necesarias y el conocimiento sobre China y el funcionamiento del Partido Comunista. Pero necesita ayuda.

Las democracias liberales no pueden limitarse a estar a la defensiva; los líderes políticos deben promover una mayor capacidad de inversión en recopilación de inteligencia ofensiva y programas de divulgación que les enseñen a las empresas, organizaciones políticas y otros objetivos potenciales sobre su vulnerabilidad. También se necesitan sistemas para evaluar las implicaciones de seguridad nacional de lo que de otro modo podrían parecer actividades comerciales normales por parte de empresas chinas o entidades no chinas que actúan como fachadas de Pekín.

Es vital una nueva legislación y más efectiva que se ajuste a esta dinámica cambiante. El Reino Unido está dando un paso en la dirección correcta. Al parecer, el país está listo para promulgar un proyecto de ley de seguridad nacional que ampliaría la definición de espionaje y emprendería medidas para crear, como lo expresó el Ministerio del Interior, “un entorno operativo más desafiante” para quienes actúan como agentes de intereses extranjeros. Australia promulgó una ley similar en 2018 para detener la influencia política encubierta extranjera después de que surgieron preocupaciones sobre la actividad china.

Contrarrestar a Pekín será una difícil maniobra de equilibrio, especialmente en países con grandes poblaciones de la diáspora china. Un ejemplo fue el programa del FBI para prevenir el robo de inteligencia económica y científica de las universidades estadounidenses, iniciado por el gobierno de Donald Trump bajo la Iniciativa China. El programa tuvo un efecto alarmante en los científicos e ingenieros de origen chino, quienes sintieron que fueron victimizados de manera injusta. Este año fue cancelado. Los países occidentales no provocaron tener miedo de emprender acciones audaces. Las maniobras como la expulsión masiva de funcionarios soviéticos de inteligencia por parte del Reino Unido en 1971 después de un aumento de la actividad de espionaje casi nunca surge, si es que alguna vez lo hacen, las relaciones más generales. Tampoco debe exagerarse el impacto del espionaje y la subversión. La Unión Soviética no perdió la Guerra Fría por sus operaciones de inteligencia, que fueron buenas, sino por el fracaso de sus ideales de gobierno.

Lo mismo puede resultar cierto con China. Los legisladores y los servicios de inteligencia occidentales deben innovar y adaptarse. Pero también deben asegurarse de que las estrategias que utilizan sigan los ideales de libertad, apertura y legalidad que representan la mayor amenaza para el partido-Estado chino.

Nigel Inkster es columnista de The New York Times.

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Dos años de Lucho: lo bueno, lo malo y lo feo

/ 3 de octubre de 2022 / 00:52

Hace una semana, el presidente Luis Arce estuvo de visita en Nueva York para su participación en la Asamblea General de la ONU. También dio una charla en la Universidad de Yale, que tuve el honor de sugerir y organizar. En menos de dos meses, se cumplirán dos años del quinquenio del exministro de Economía de Evo Morales. ¿Cuál es el balance de su liderazgo que se pueda presentar al mundo?

El 8 de noviembre de 2020, Bolivia recuperó la democracia. Después de un año nefasto del gobierno de facto de Jeanine Áñez, se pudo regresar a la senda democrática e institucional a través de las urnas, no de los tanques o las balas. En un país con una historia tan caótica como lo es Bolivia, esa fecha es un hito histórico que no se puede infravalorar.

Tuve la suerte de poder acompañar al proceso de la recuperación democrática desde la campaña electoral de Luis Arce. A principios de 2019, en plena crisis nacional, un amigo que trabajaba en YPFB me conectó con gente de la campaña de Arce.

Algo que me pareció evidentemente bueno de Arce en el primer evento virtual que organicé para él con la Universidad de Texas fue que estaba dispuesto a hablar con cualquier grupo de cualquier país, ya que Bolivia no tiene relaciones diplomáticas formales con EEUU. También quedó claro que, luego de esas reuniones, Arce es un intelectual de alto nivel. No es un líder populista. Trata temas técnicos, sobre todo en lo económico, con una mente fría y aguda. Organicé otro evento con el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz en abril de 2021.

Es menester subrayar la mano dura para los golpistas que deben ser castigados para evitar nuevos golpes. Personalmente, estoy completamente de acuerdo con esa firmeza, porque yo tuve que salir de Bolivia con asilo político, ya que mi padre Arturo fue perseguido por la dictadura militar de García Meza. Es por eso que también organicé una reunión virtual telefónica entre Arce y Bernie Sanders en junio de 2021, mientras me encontraba en Ámsterdam (para una reunión con gente de la empresa rusa Uranium One) para que traten el asunto del golpe de Áñez y la respuesta de la OEA.

En julio y agosto de 2020 ya había surgido el tema de otro posible golpe: los mercenarios que habían asesinado al presidente de Haití estaban listos para una intervención paramilitar si es que el MAS volvía a ganar las elecciones de noviembre. Luego de recibir una nota misteriosa por Facebook de un boliviano que supo del complot, tuve una conversación telefónica con Arce y su hijo Marcelo quien, en esa época, era uno de sus asesores de la campaña. Salió a la luz a través de las investigaciones del periodista Laurence Blair del diario The Guardian de Inglaterra, que luego fueron publicadas en The Intercept.

Otra cosa positiva es que se ha prestado mucha atención a lo que realmente puede transformar al país entero: el litio. Desde abril de 2021 se ha avanzado mucho y lo he visto de cerca, puesto que hice contactos para el Gobierno con empresas de varios países. El lado negativo del proceso de selección de las empresas EDL, en general, es que no ha existido mucha transparencia a lo largo del proceso de parte de YLB. Solo una de ellas envió maquinaria a Uyuni, y demostró excelentes resultados con más de 300 pruebas, bajó uso del agua y se dio más del 94% de recuperación de litio. Aun así, quedó eliminada a pesar de estar en Uyuni unos cinco meses. Por razones de equilibrio geopolítico, Bolivia debería tener acuerdos con Rusia, pero quizás en el ámbito nuclear y educativo. La guerra contra Ucrania ha sido un gran error de Putin y eso puede perjudicar a Bolivia.

Por otra parte, el artículo sobre el litio boliviano en el New York Times de diciembre de 2021 causó olas innecesarias dentro del gobierno. En lugar de aprovechar de la primera plana como una vitrina para hacer propaganda para el país, algunos se fijaron en detalles ínfimos de algunas líneas del artículo para generar una especie de paranoia política, recelos absurdos y pugnas interinstitucionales.

Queremos confiar que, como tecnócrata, más temprano que tarde, Arce se dará cuenta de que esas lagunas en algunas áreas de la administración pública, o posibles casos de nepotismo, deben ser eliminadas para que no perjudiquen al país ni a su legado. Para lograr esto, debe escuchar las opiniones de diferentes asesores que no simplemente repitan coros ideológicos.

El gran Chato Peredo dijo antes de fallecer: el MAS debe aclarar y afirmar sus principios socialistas y evitar que aparezcan roscas. Como me decía una brillante joven líder socialista cruceña en la pizzería Inboccalupo en agosto de 2021: el socialismo es, en esencia, la provisión de salud, vivienda y educación de calidad para todos. Si eso se pierde de vista, el rumbo se puede tornar derechista. Para Marx, la autocrítica es parte esencial de la praxis revolucionaria. Un verdadero socialista no le debe tener miedo.

Diego von Vacano es docente de Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Texas A&M, Estados Unidos.

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Juego

/ 3 de octubre de 2022 / 00:52

El juego ha sido el modelo sobre el cual se han levantado muchas intuiciones teóricas. Por ejemplo, se dice que Ludwig Wittgenstein tuvo una revelación un día que miró, de paso, un partido de fútbol. Así como un grupo de personas juegan al fútbol con un conjunto de reglas y de significaciones, de la misma manera los seres humanos juegan con las palabras, pensó Wittgenstein.

Para el filósofo austriaco, en el lenguaje hay múltiples juegos, cada uno de ellos contiene reglas, expresiones y giros gramaticales que le son propios y que, en consecuencia, suponen una historia detrás. Extrapolar una expresión fuera del juego de lenguaje al que pertenece puede generar descontextualizaciones, problemas y confusiones complejas.

Por ejemplo, los múltiples juegos de cartas, pese a que usan los mismos instrumentos (naipes), difieren en las reglas. En un sentido similar, el lenguaje que nos sirve como un instrumento común, produce una variedad de significaciones y sentidos que dependen de los juegos en los que participa. De ahí que, para saber qué sentido tienen las expresiones y palabras, hay que analizar el juego que jugamos al utilizarlas.

El francés Pierre Bourdieu también recurre a la metáfora del juego para explicar uno de los conceptos centrales de su teoría de campos sociales, la noción de habitus.

El habitus es la manera de ser y de comportarse en un campo social determinado. Bourdieu lo explica como el sentido del juego, es decir, quien aprendió a jugar sabe cómo comportarse, qué reglas seguir, qué significa transgredir las reglas y qué castigos hay. Puede hacer cálculos. La práctica continua de jugar permite, por ejemplo, que un jugador de fútbol esté parado justo donde caerá la pelota, y no en otro lugar.

Posiblemente, quien ha teorizado más sobre el juego haya sido el holandés Johan Huizinga en su hermoso texto titulado Homo ludens. Basta con leer el nombre que eligió Huizinga para comprender que, además, de homo sapiens u homo faber, somos homo ludens. Para el pensador neerlandés el juego es uno de los formantes centrales de toda cultura, y una de las matrices necesarias para comprender los elementos constitutivos de una cultura. El juego para Huizinga presenta una aparente contradicción, pues si bien es una actividad libre, esta solo se desarrolla en los márgenes de un orden absoluto y propio, que le da sentido al juego. Podríamos decir que somos libres en el juego cultural al que pertenecemos.

En materia jurídica la matriz del juego ha permitido formular uno de los modelos de análisis más interesantes, basado en la teoría de juegos y en el llamado dilema del prisionero, se ha erigido desde unos 50 años el análisis económico del derecho.

Analizar el juego nos permite comprender que detrás de él hay mucho más que solo distracción o entretenimiento.

Farit Rojas T. es abogado y filósofo

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Pregunta sobre la adicción

/ 3 de octubre de 2022 / 00:51

A pesar de que las muertes por sobredosis vayan en aumento, hay algunas buenas noticias importantes relativas al abuso de los opioides. Las tasas de consumo no médico entre los estudiantes preuniversitarios han disminuido en cerca del 83% desde 2002, cuando el 14% declaraba haber intentado alguna vez drogarse con analgésicos recetados. En 2021, ese porcentaje se había reducido al 2%. El consumo de heroína también presenta un acusado descenso: en 2021, solo el 0,4% de los estudiantes preuniversitarios declaraba haberla probado.

Esto es especialmente una buena noticia porque el consumo entre los adolescentes es un excelente predictor del rumbo de una epidemia de drogas: la inmensa mayoría de las adicciones comienzan en los últimos años de la adolescencia o en los primeros de la edad adulta. Dado que los opioides más mortíferos, como el fentanilo, se suelen vender bajo la capa de la heroína o los analgésicos con receta, esto es un buen augurio para la reducción de las muertes por sobredosis.

Sin embargo, para traducir este cambio positivo en una reducción de las adicciones duradera, es importante saber cómo varían las pautas del consumo de droga a lo largo del tiempo, en vez de contemplarlas como crisis aisladas asociadas a sustancias concretas.

Hoy, cuando el consumo de opioides entre los jóvenes va en descenso, puede que Estados Unidos se encuentre en otro punto de inflexión. “Con demasiada frecuencia, las epidemias de consumo de drogas siguen la curva clásica”, dijo Samuel K. Roberts, profesor adjunto de historia y ciencias sociomédicas en la Universidad de Columbia, que definió como aquellas que comienzan lentamente, alcanzan un pico y después decaen.

Una de las razones que explican este patrón puede ser la creciente visibilidad de los daños asociados a su consumo, en los medios y —quizá más importante— entre los familiares y amigos. “Lo que provoca su disminución es normalmente una serie de cosas, pero una de ellas suele ser el surgimiento de una percepción negativa de una droga concreta”.

“Sobre todo la gente joven está muy preocupada”, dijo Jeremy Sharp, quien moviliza a los jóvenes para que luchen por unos enfoques más compasivos en relación con las drogas. “Creo que muchos han sido testigos de lo que le ha ocurrido a gente de mi edad, o más joven, y que eso les quita mucho las ganas”. Sharp, quien tiene 35 años, dijo que había perdido a siete amigos por sobredosis en los dos últimos años.

Al igual que los jóvenes de la época del crack, esto no significa que los de hoy no estén tomando otras drogas. Existe un fenómeno conocido como “olvido generacional”, que identificó por primera vez Lloyd Johnston. Consiste en que los jóvenes suelen evitar la droga que en ese momento sea la más temida; sin embargo, como tienen escasa experiencia con las que habían sido populares antes, son menos conscientes de sus peligros potenciales.

Esto da lugar a un ciclo ampliamente definido en el que, más o menos cada 10 o 15 años, se produce una epidemia de una droga distinta. La heroína, por ejemplo, fue el demonio de las drogas en la década de 1970; el crack, en la de 1980; la heroína, otra vez en la de 1990; la metanfetamina, en la de 2000; los opioides con receta, en la de 2010; y ahora, el fentanilo y otros opioides que se están vendiendo como heroína. Al considerar y atender cada crisis como si fuesen causadas por una sustancia concreta —sin comprender por qué persiste la adicción— perdemos la oportunidad de dirigir las políticas a reducir los daños asociados.

Las personas consumen drogas por un motivo. Normalmente, las que se vuelven adictas están lidiando con la desesperanza, el trauma o la enfermedad mental, y muchas veces con las tres cosas. Este dolor económico y social es el elemento común de todas las crisis de consumo de drogas. Mientras los legisladores no prioricen la mitigación del estrés que provoca que personas y comunidades concretas, enfrentándose a las pérdidas económicas y al trauma, sean especialmente vulnerables a la adicción, este ciclo vicioso no hará sino continuar.

Maia Szalavitz es columnista de The New York Times.

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Racismo, violencia y discriminación en el fútbol

/ 2 de octubre de 2022 / 01:45

Hace buen tiempo que se manifiestan públicamente en las prácticas del fútbol profesional boliviano varias formas de racismo, violencia y discriminación. Hay casos que se denunciaron y enjuiciaron y no se sabe de sus resultados, al menos no se conocen públicamente. Aunque en determinado momento los acusados hicieron las disculpas como los directores técnicos Mauricio Soria y Erwin Sánchez. ¿pero con una disculpa se subsana la práctica racista? Un jugador involucrado en varias oportunidades es el caso del brasileño Serginho, perteneciente al club Wilstermann de la ciudad de Cochabamba. Hace poco el Tribunal Disciplinario falló en contra del club Bolívar de La Paz, porque en un partido algunos hinchas de este club insultaron al jugador Sergihno.

En medio de escándalos, despido del director técnico, hace pocos días se suscitó otro hecho de acusaciones en un club profesional de la ciudad de La Paz, Always Ready. Hay profundas acusaciones entre el ex director técnico Julio Cesar Baldivieso y el jugador ecuatoriano Jhonatan Borja, que ha derivado en una contraacusación del jugador de xenofobia contra el ex director técnico. Hay dichos y entredichos entre jugadores, dirigencia e incluso el aficionado de la ciudad de El Alto, a la que representa el indicado club.

Nos interesa escudriñar la acusación del jugador Borja, por su condición de origen afroecuatoriano. En una conferencia de prensa, Borja, acompañado de sus abogados, explicó varios detalles a la prensa y una de las más fuertes fue cuando dijo que Baldivieso lo excluyó del trabajo en grupo, haciéndolo entrenarse en cancha de tierra y por la que tuvo un accidente y la lesión respectiva, y que esta forma de actividad no le habría permitido integrarse al equipo por no estar en condiciones físicas requeridas.

¿La separación o bajar a otra categoría a un jugador profesional es tipificable como acto de racismo? Si lo que dijo el jugador Borja es cierto, se habría producido una especie de segregación racial, famosa en la década de los años 50 del siglo XX en los Estados Unidos, donde los negros no podían estar junto con los “blancos” en espacios públicos ni el transporte.

El extécnico, en otra conferencia de prensa, señaló que Borja tuvo actos de indisciplina (¿consumo de alcohol, drogas u otros?), sin especificar qué es la indisciplina en este caso. Sin lugar a duda, el exfutbolista mostró una especie de soberbia contra el jugador indicado y dijo que demostrará su acusación a las instancias que correspondan. Sabemos que el señor Baldivieso en muchas oportunidades manifestó su crítica y hasta rechazo a los directores técnicos extranjeros, ¿extensiblemente a los jugadores? El exjugador de The Strongest Rolando Blackburn arremetió contra Baldivieso al comentar una posible xenofobia en el fútbol boliviano. Dijo: “Desde que lo que vi pareciera que fuera así, yo no tuve una buena relación con él y preferí dejar las cosas así, y es con el único técnico que tuve inconvenientes. Los jugadores nacionales me decían que era xenofóbico y eso es triste”.

Después de oír ambas declaraciones uno podría deducir que hay un fuerte enfrentamiento; pero varios medios de comunicación, sobre todo en programas deportivos, mostraron abrazones entre Baldivieso y Borja, cuando este último anotó un gol en un partido en El Alto. ¿Ese abrazo fue un mero teatro? ¿Para qué? ¿Para mayor protagonismo o sacar réditos económicos a las demandas jurídicas en curso? En fin.

¿Cómo enfrentar estas formas de discriminación y racismo en el fútbol profesional? Tenemos una ley de lucha contra el racismo, incluso la FIFA tiene otra parecida. Pero en la realidad no funcionan, porque el gran problema es cómo juzgar en medio de una masa aficionada que se manifiesta xenofóbicamente. ¿Cómo identificas a los racistas en medio de la masa?, aunque no sé si en los estadios existen cámaras que brindarían gran apoyo. Lo más lógico sería que al no existir una instancia que regule, el problema sea atacado por diferentes flancos, como la difusión de la ley indicada en los estadios, pero sobre todo en los medios de comunicación deportivos. Pero también capacitación de los futbolistas, árbitros y barras.

En estos últimos partidos, tan pronto se implantó el VAR. los árbitros, sobre todo de origen indígena, fueron vapuleados no solo en palabra en la cancha por los jugadores “blancos”. No sabemos exactamente qué les dicen a los árbitros, pero por la gesticulación de los jugadores no son palabras agradables.

Muruq’u mat’aqirinakaxa wali jisk’achasipxi, wali thuthupxi. Ma pitaya jark’aqataspa ukham sarnaqiwinakxa.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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