Voces

Thursday 24 Nov 2022 | Actualizado a 20:10 PM

Matria íntima

/ 25 de septiembre de 2022 / 02:32

Agobiado por un tinnitus desatado por las ingestas descontroladas en las fiestas de devoción al Tata Santiago- Tata Illapa, fuimos a buscar una sierra de carpintería de 42 cm a las ferreterías antiguas de la avenida Buenos Aires. Dicha excursión fue un fracaso, otra había sido realizada semanas antes en la inmensa feria de la 16 de Julio, también infructuosa. Decidí volver a mi favela de la ladera y para ello monté a un minibús al lado del maistrito conductor, furibundo fan de la cumbia y así, con el volumen a todo ku’chi de sus temas favoritos, recorrimos ese tramo de comercio endiablado donde cada espacio está ocupado y el abigarramiento no deja resquicio alguno en este textil humano.

Con un mohín de molestia, le rogué al conductor que bajara el volumen de su radio, me dirigió una mirada de paramilitar y cambió de emisora a una religiosa, en ella un pastor alertaba sobre la inminente llegada de Jesucristo para meter en una gigantesca hoguera a todos los pecadores. Durante el trayecto, escuchamos la cadena de torturas y padecimientos a los que serían sometidos todos los herejes y paganos que quemaban mesa para la Pachamama e iban a los prestes a pecar y rendir devoción a estatuas de yeso. Por supuesto yo era un candidato perfecto para tal venganza celestial. Pensé, en ese momento, que era mejor escuchar a David Castro, Luna Cruel o a cualquier grupo de bulliciosos cumbieros que hacen de su ritmo percutivo una especie de mantra que nos hipnotiza en las fiestas. Sin embargo, nadie escuchaba, era solo un acompañamiento al viaje porque todos los pasajeros estaban presos de sus celulares. Recientemente había perdido a mi comadre Wendy, componente de nuestra cofradía de devotos del Tata y de Amaru, el hijo del músico Adrián Villanueva, mi compañero de colegio. Escoltado por estos sentimientos y el irritante tinnitus, arribé a mi ladera, divisé un saco del que emergían unas papas de piel dorada y me acerqué a mi casera Lidia que me recordó: —¡Por qué no has escrito la semana anterior! Y recién me percaté de mi olvido y pensé: —Ya estoy kaivo, ¡Cómo me olvidé! Lidia me relató que ya había sembrado la papa en su comunidad y que para noviembre estará lista la cosecha. Me enseñó que la papa es siempre hembra y que se la debe respetar y festejar para que sus frutos alimenten a las personas. Compré una cuartilla y la cociné, era sabrosa y harinosa y puede servir para puré o fritura, en tanto bullían me puse a revisar el calendario de festividades en septiembre: el 8 fue de la Virgen de la Natividad, en la zona Luis Espinal de El Alto, en Peñas, Kasani, Chuchulaya; del Señor de la Exaltación en Central Dolores en El Alto, Santiago de Machaca, Garita de Lima, en Obrajes, Vino Tinto, Calamarca, en Cota Cota, Villa Ingavi en El Alto, Rosas Pampa, Sorata, en Tiwanaku, Villa Exaltación en El Alto, Caja Ferroviaria; el Señor de Lagunas, en Alto Tejar; del Apóstol San Mateo, en el Cantón Sivicani; la Octava de Exaltación en Puerto Chaguaya. Viene la fiesta de mi virgencita, la Mechita, la patrona de los presos, en Valencia, Chiaramaya, Karhuisa, Villa Esperanza, en la penitenciaría de San Pedro, Centro de Orientación Femenina de Obrajes; y finalmente la fiesta de San Miguel, en Iruma, provincia Aroma y en Palomar, río Abajo. Como se podrá apreciar, los candidatos a arder son millares y forman ese entramado íntimo que la patria oficial desconoce. Patria es, popularmente, la tierra natal o adoptiva, ordenada como nación, a la que se siente arraigada el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y, sobre todo, en las clases populares, afectivos.

En cada barrio, como en el mío, el entramado humano se vuelve casi familiar, aquí viven personas de todas partes y el afecto que cultivamos entre compadres y amistades con los que convivimos es sustancial. El aislamiento de la pandemia y las turbulencias políticas generaron una ruptura; ahora estamos sanando las heridas porque nos necesitamos entre todos. El espíritu comunitario nunca se extinguió y el valor de la vida prevalece en esta Matria íntima que nos cobija como una madre.

Édgr Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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Las mentiras no tienen patas

No sabemos si los asesores del Presidente están enterados del perfil humano del gobernador cruceño Camacho.

/ 20 de noviembre de 2022 / 00:54

Hace muchos años, en una charla que dio Marcelo Quiroga en la Escuela Fabril, remarcó un aspecto ético de los revolucionarios: “Aunque la verdad esté en contra de un revolucionario, este no debe mentir porque provocará descreimiento y desconfianza. Mentir al pueblo es una afrenta que puede ocasionar, inclusive derramamiento de sangre”. Esas palabras siguen resonando hasta ahora.

Una de las fragilidades más evidentes en los dos años de gobierno del presidente Luis Arce es la ineficiencia de varias instituciones estatales, entre ellas el Instituto Nacional de Estadística (INE) que juró y rejuró que el Censo estaba listo para este año en noviembre, es decir, nos estaban engañando porque no era cierto.

El director ejecutivo no fue capaz de informarle al Presidente que eso no era posible por las limitaciones de varios órdenes; prefirió seguir mintiendo hasta ofrecer en bandeja un argumento estupendo a los opositores que recibieron esta oferta para reorganizar a las fuerzas de la ultraderecha con el pretexto censal y mentir ocultando los verdaderos propósitos de la movilización. No sabemos si los asesores del Presidente están enterados del perfil humano del gobernador cruceño Camacho, con el que deben negociar y que se devela exteriormente por estos rasgos: colecciona armas de fuego, automotores y matrimonios, lleva constantemente una especie de rosario, muy parecido al que cargaba Guillermo Bedregal, el genocida de la masacre de Todos Santos (1979). La Biblia, como instrumento de temor y persuasión a la sociedad empobrecida, siempre es utilizada por los sectores conservadores para engatusar. No sabemos si conocen el versículo que dice que no se debe mentir porque: “El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios no hablen engaño; apártese del mal, y haga el bien; busque la paz y sígala” (1 Pedro. 3:10-11). Así, el Antiguo Testamento condena la mentira en cuanto contradice y, de manera especial cuando destruye: “No darás falso testimonio contra tu prójimo” (Éxodo 20:16; Levítico19:12).

Como estos versículos existen decenas y se considera un pecado venial que nadie teme.

Otro tanto ocurrió con la ley de ganancias ilícitas, las autoridades anunciaron que estas medidas fueron socializadas y no era real; la oposición también recibió un regalo estupendo para erosionar la gestión del oficialismo.

Así como se miente en los ministerios troncales del Estado, en los niveles pequeños o michi poderes de la gestión pública, las prácticas mentirosas sirven para salir del paso y solo evidencian la pésima gestión en la mayoría de las reparticiones estatales y devela la podredumbre moral. Siglos de ineficiencia y desorden repercuten en la debilidad del Estado que no termina de consolidarse.

Por ejemplo, hace dos años que intentamos sanear la compra de un lote adquirido de una federación en 2001. Después de un agotador periplo por notarías, abogados, federaciones, alcaldías, no logramos nada. Este extremo se volvió un argumento superior a la célebre novela de Kaffa, El proceso, cuando un error simple de una escritura pública era imposible de enmendar, pese a que existe un acápite de la ley que otorga competencia a la notaría de hacerlo; el error fatal es que en ella dice solteros y no casados. Ante la negativa de la enmienda tuvimos que recurrir a la Dirnoplu (Dirección del Notariado Plurinacional) para que la autoridad ejecutiva, como fiscalizadora, verifique que la notaría está incumpliendo su competencia. Pasó casi un mes y nos informaron que la respuesta estaba lista; no era cierto, nos engañaron. Cuando conversamos con un “servidor público”, el abogado Boris Díaz nos dijo que esos reclamos los consideraba escritos en papel higiénico, en un manifiesto desprecio por el público que se ve impotente ante la incompetencia y menosprecio. Es fácil imaginarse el trato a los bolivianos que llegan del área rural a reclamar por sus trámites. ¿Confiarán en un Estado con esa clase de funcionarios? ¿Sabrá la máxima autoridad ejecutiva de la Dirnoplu, el exsenador Barón, el nivel ético de sus funcionarios? ¿Estará enterado el presidente Arce Catacora que en muchos ministerios e instituciones del Estado este tipo de funcionarios le erosionan su gestión y son parte de una silenciosa campaña de desprestigio?

Édgar Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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Wist’u Estado

/ 6 de noviembre de 2022 / 00:40

Como República, hemos nacido con una cesárea mal practicada. Un grupo de exrealistas devenidos en independentistas que no querían perder sus privilegios, ignoraron a nuestros progenitores para el alumbramiento: Juana Azurduy, Gregorio Lanza, Cumbaé, Lira, Arenales, Juan Maraza y las naciones indígenas que eran mayoría en estos territorios, no participaron del alumbramiento.

Esa sangre del mal parto todavía corre por las calles y campos de lo que hoy llamamos Bolivia. Las últimas fueron en 1979, en la Masacre de Todos Santos, 43 años atrás que una bala del Regimiento Tarapacá atravesó nuestro cuerpo y el de centenares de bolivianos. Todos los genocidas siguen impunes. Después, embebidos de sangre, tramaron otras en 1980 y 1983, y la primera del siglo XXI, en 2019. Los autores siguen siendo los mismos, no aceptan que su proyecto de Estado republicano ya no existe más, pero tienen en las FFAA a grupos de cachorros adiestrados que roen el hueso de la impunidad con el encargo de cuidar los privilegios de una casta decadente y lejos de su compromiso formal de enaltecer su proyecto de Estado; todo lo contrario, lo depravaron hasta vivir en un espejismo demencial.

Nuestros orígenes históricos, tal como lo definiera Vásquez Machicado, está en la unificación del oriente y el occidente generada por la corriente conquistadora procedente del Río de La Plata, cuando llegó hasta las tierras del Guapay, el 15 de febrero de 1560, Ñuflo de Chávez y fue nombrado por el Virrey del Perú, lugarteniente del gobernador de la provincia de Moxos, con lo cual se desprendían todo el oriente y el Chaco de la órbita de Asunción del Paraguay y quedaban bajo el gobierno del Virreinato de Lima. Según este historiador, el factor que unió estas dos grandes regiones fue la riqueza del Cerro de Potosí que generaba un mercado para la producción agrícola y ganadera de Santa Cruz, ejerciendo de esa manera una influencia aglutinante sobre la economía del oriente. Otro factor fue la creación de la Audiencia de Charcas que implantó una autoridad centralizadora, administrativa y jurídica en todo el territorio, con una jurisdicción de Arica a Montevideo. Toda esa estructura fue demolida a medias durante la creación de la República y los resabios fueron adaptados a la primera Constitución que cuidaba los privilegios de una casta que excluyó a las mayorías indígenas y a las clases empobrecidas.

Para Zavaleta Mercado, estas asimetrías condujeron a la conformación de una sociedad abigarrada entendida como la sobreposición de diversos tipos de culturas y sus respectivos modos de producción que coexisten de manera desarticulada, estableciendo relaciones de dominación y distorsión de una sobre otras.

Esta vieja estructura, corroída por estas distorsiones, después de la Guerra del Chaco (1932-1935), generó las condiciones para la Revolución de 1952 y la Reforma Agraria. Fue otro espejismo que permitió una nueva colonización con la otorgación de préstamos de honor (Banco Agrícola) en el oriente. Otro Ñuflo de Chávez, propietario de grandes extensiones, entonces al frente del Ministerio de Asuntos Campesinos, no tocó las grandes propiedades, a decir de varios economistas, sino que fueron entregadas a extranjeros en desmedro de los empresarios bolivianos. Eso se puede constatar fácilmente leyendo la lista de las corporaciones agroindustriales y comercializadores en los apellidos extranjeros de segunda generación. El proyecto del MNR de crear una burguesía nacional asimilada al proyecto revolucionario burgués fue fallido: creó un Estado dentro de otro y confirmó lo que Zavaleta Mercado decía: La oligarquía boliviana es ajena en sangre y hueso a la cultura boliviana.

En el occidente, la Reforma Agraria más bien destruyó los cimientos de las unidades de producción, convirtiendo a los comunarios en propietarios unipersonales de minifundios, estimulando la distorsión territorial.

La dependencia de estos grupos del oriente que monopolizan la producción capitalista de alimentos los convierte en un poder que permite poner en jaque al Estado; sin embargo, existe un escenario con actores sociales nuevos que aíslan a estas élites que persisten en una actitud conservadora y feudal, aferrados al pasado.

Una razón de Estado, ahora, es promover otros polos de desarrollo agroindustrial en territorios que fueron excluidos, como el sur y norte de Bolivia y articular las diversas formas de sociedad.

Édgar Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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El laberinto envilecido

/ 23 de octubre de 2022 / 00:12

Quienes, por desgracia, caemos en el laberinto de la burocracia judicial boliviana, sabemos que no podremos salir de ella si no contamos con amigos influyentes o, sobre todo, con mucho dinero y un canalla a nuestro servicio.

El envilecimiento del Poder Judicial viene de lejos, desde la creación del emprendimiento bautizado como República de Bolivia, en la que hábiles pendolistas y tinterillos sin escrúpulos, ratificaron los innumerables bienes que los colonizadores habían acumulado en varios siglos y consolidaron su viejo poder con un barniz de renovación. Es decir, legitimaron la estructura piramidal de la sociedad colonial y la traspasaron a la republicana. Sin duda, esta estrategia creativa y habilísima para no perder privilegios, fue complementada con el control de ciudadanos de buenas intenciones que se creyeron el discurso del patriotismo y, ante cualquier intento de modificar las reglas del juego, fueron eliminados, comprados o excluidos. Así, la historia de Bolivia está plagada de personajes zafios, brutales y aviesos que contrastan con otros de niveles humanos contrapuestos.

Los primeros son la mayoría e hicieron un enorme daño al concebir, meticulosamente, estancos, islas de poder desconectados de la sociedad, a tal extremo que las FFAA tienen su propio tribunal de justicia, lo mismo que la Policía, las universidades públicas y, por supuesto, el propio Poder Judicial. Estas republiquitas jurídicas no chocan entre sí (en la intimidad de sus grupos de poder) recomponen las desavenencias, delitos y acciones mafiosas, de tal manera que facilitan la impunidad que la opinión pública desconoce. Nos tienta hacer un listado de estos atropellos que continúan en la impunidad y que se quedaran así, desgraciadamente, por los siglos de los siglos…

Fuimos testigos, hace más de una década, cómo una empresa periodística reclutaba a sus abogados. Se había lanzado la convocatoria para un asesor jurídico y abogado sagaz para defender al medio de juicios y, sobre todo, de enfrentarse a un Estado con miles de trabas que el mismo Josef K. de la novela El Proceso de Kafka, quedaría enloquecido antes de intentar llegar al primer juez. El director de dicho medio solicitó a su equipo de calificación de méritos, ciertos requisitos ineludibles, y así ordenó: Quiero a un abogado que haya hecho juicios en su etapa de estudiante a sus docentes, que haya sido dirigente estudiantil 10 años y se haya aprovechado del comedor universitario sin merecerlo. Quiero a ese tipo. ¡Busquen!

Intrigado por su manera de entender la meritocracia, me dirigí al director y le dije que estaba intrigado por su solicitud. Me tomo de un hombro, y en su oficina, con tono paternal me respondió: Édgar, eres un joven con ideales, no conoces tu país. ¿Sabes por qué requiero de un profesional así? Porque debemos enfrentarnos a un consorcio de delincuentes sin principios morales. ¡A unos canallas! Para eso requiero otro canalla.

Mientras recordaba este suceso, regresaba de Derechos Reales, una de las instituciones más ineficientes que es el rotundo resabio de la colonialidad. Pese a los esfuerzos del Gobierno por establecer su función efectiva, no es posible porque la institución es un ente jurídico manejado por seres humanos susceptibles de corrupción y frágiles profesionalmente por la intrincada selva de normas y contra normas. Los ciudadanos que hayan tenido la desgracia de obtener un bien o cuya documentación tenga una borradura o un ligero error, el calvario que les espera requiere de una gran fortaleza y de un gran sentido del humor, ya que deberán hacer excursiones de notario que te manda donde otro, y así hasta que la mayoría de los litigantes muere y los herederos deben recorrer el mismo camino. Para abreviar el camino solo hay una solución mañosa: contratar un canalla.

Cualquier proyecto de reformas al Poder Judicial, sobre todo en Bolivia, requiere de un enorme esfuerzo que un grupo de abogados no podrá hacerlo, porque no es una competencia privativa de su sector profesional, sino de la sociedad en su conjunto.

Si los bolivianos sobrevivimos a la canalla, es porque todavía existen profesionales probos, que deben estar arrinconados o ignorados. Estas corporaciones enquistadas en notarías y juzgados y policías, son logias que no quieren perder sus privilegios y sobreviven a todos los gobiernos.

Édgar Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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Pachanga, política y andropausia

/ 9 de octubre de 2022 / 05:45

Me topé en la calle con un amigo que tenía la apariencia de un peón de albañilería y se declaraba, sin ruborizarse, como un “jailón”. Tal vez quería decir que era jailón porque jala cocaína o es que su altanería es fruto innegable de la andropausia o climaterio masculino que tiene que ver con la androsterona, la hormona sexual masculina derivada del metabolismo de la testosterona. En el lenguaje popular decimos a las señoras que se acercan al climaterio, luego de los 40, que están Filomenas, o sea al borde de la menopausia y Andrónicos a los hombres mayores de 50 que están cerca de la andropausia. Ya nos tocó pasar ese fatigoso periodo de la vida.

Ambos estados fisiológicos ocasionan trastornos en las conductas, debido a que nuestros cuerpos sometidos al tren de la vida, sufren modificaciones psicológicas y anatómicas; esto es patente más aún los políticos y figuras públicas que irresponsablemente polarizan sus acciones. El caricaturista alemán Haitzinger apostrofa estos comportamientos con esta frase: “… ciertas constelaciones políticas básicas siempre se repiten”. Así, los Andrónicos sienten que no se les valora lo suficiente, intentan una retrospección sobre su vida y lo que han producido durante su juventud. Generalmente pierden los estribos, están de mal humor, están a la defensiva y casi siempre a la ofensiva. Un ejemplo es el otrora excelente futbolista, llamado Platiní Sánchez que, en estado andropáusico, protagonizó un sinnúmero de berrinches, desatando un vendaval de excusas ante su fracaso como director técnico del popular club cruceño Oriente Petrolero; asimismo, varios políticos sueltan sus canes furiosos porque se sienten ofendidos y humillados (dixit Dostoievski).

Los demonios azules del oficialismo, luego de ejecutar exitosamente la táctica trotskista (quedarse en sala de sesiones en vez de ir de pachanga), pudieron completar el proceso de designación de Defensor del Pueblo, dejando patidifusos a los pachangueros de la oposición y energúmena a su candidata. Este fracaso ocasionó que una correligionaria de CC pida la renuncia de su jefe de bancada, el legislador Alarcón, por la liviandad con que actuó a la hora de ser lactados durante su ausencia. Parece que Comunidad Ciudadana, organización política llamada popularmente Club de Cuates, tiene sus fisuras. Asimismo, el legislador Bazán, conocido en los corrillos del cubo legislativo de las 32 bolas y ningún árbol, como el monaguillo del gobernador Camacho, no está satisfecho con la conducta de sus fieles de Creemos. Éste, luego de varios sermones y con la Biblia por delante, conminó a su feligresía que no deben confiar en los demonios azules y deben estar alertas y evitar las pachangas y no ser sorprendidos en su “buena fe”.

La lucha libre entre demonios azules ha convertido la política en un espacio donde los combates por el michi poder ha desbocado los combates cabellera contra máscara, así cayó por decisión unánime, como presidente del Consejo de la Magistratura, el luchador Marvin Molina, abatido por un celular y suelto de lengua, igual que el vociferador rudo Rómulo Calvo, quien desafió a un combate al técnico Richter y luego reculó, desautorizado por sus managers ante su pobre performance. Fue censurado para hablar sobre el Censo.

El caos mundial que se vive por la multipolaridad, la pandemia y la guerra entre rusos y ucranianos tiene su versión plurinacional. Los otrora aliados “ponchos rojos” exigen una fuerza armada exclusivamente para ellos y no sería de extrañar que también pidan a que se entrene a un jiliri mallku como el primer astronauta.

Los municipios también son un ring de luchas y, en medio, los oportunistas que sacan rédito y aprovechan del pugilato verbal y corporal. A veces una loseta de cemento puede ser protagonista de un debate sobre patrimonio, dejando de lado problemas trascendentes. Esta crispación social se devela en todos los ámbitos de la sociedad, desde los conflictos en las universidades públicas, el fútbol, el transporte y recala en los mercados de abasto. Esta mezcla de pachanga opositora, de chismografía convertida en farándula, sumada a las marchas y contramarchas, es un reflejo del caos mundial en otra escala, donde no solo intervienen celos andropáusicos, los protectores del michi poder y los intereses corporativos sobre las tierras fiscales. En este escenario los discursos ideológicos suenan a vacío.

Édgar Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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Pitoniso informático

/ 28 de agosto de 2022 / 00:37

Las sorpresas que me depara encontrarme con mi compadre Teo siempre son turbadoras, así en nuestro último encuentro, me presentó a un joven ingeniero de sistemas que, para ganarse el sustento, practica la prospectiva, o sea es un analista del conjunto de estudios realizados sobre la economía, la política nacional e internacional, además de explorar todos los sucesos y eventos para predecir lo que puede pasar o no en determinada materia. El desprestigio de los magos exnarcotraficantes en sus vaticinios electorales o las madames que aseguran que con el auxilio de un chamán experto en las siete fumadas poderosas reconquistarán amores perdidos, ha permitido a este pitoniso informático generar una clientela que confía más en las computadoras que en las bolas de cristal, las cartas y los consabidos mates de calzón. O algunos de los analistas políticos que más bien parecen militantes y sus “análisis” no son otra cosa que campañas para impulsar a sus empleadores o desprestigiar a sus oponentes. Este joven profesional, a través de informaciones que incorpora a la memoria de su impresionante equipo computacional, cuya cabina parece un módulo interespacial en reemplazo de las calaveras, velas y fotografías del Tata Santiago y del compadre Palenque, ha logrado montar un consultorio acorde a los tiempos que vivimos.

Como era de suponer, las consultas amorosas y los problemas económicos son las vertientes más ricas para mantener su consultorio sin necesidad de ponerse turbantes, capas ni anillos como danzarín de kullagua. Intrigados por los rumores sobre una división del oficialismo, cada vez más cercanos a la consolidación en hechos de los mismos, le preguntamos qué pasará antes de 2025, entre otras dudas y posibles circunstancias que solo el azar podrá cambiar. Más o menos esto nos dijo sobre nuestro interrogatorio:

“La oposición es la más interesada en que Evo Morales se postule en 2025, de esa manera los militantes masistas que le echan en cara a Evo su afán de perpetuarse en el poder puedan corroborar otra vez que su error proporcionó en bandeja a sus adversarios los argumentos para que la derecha radical y las logias cruceñas puedan capitanear su caída. Ese grupo crítico está en torno al presidente Arce Catacora y trata de ganar más espacios y, sobre todo, conquistar los sectores campesinos originarios que agrupa el vicepresidente Choquehuanca. Así, los evistas llaman ‘traidores’ a los que criticaron la cuarta postulación, mientras que los críticos estigmatizan la forma extraña de entender la lealtad al proceso político y los llaman llunk’us. Las subjetividades son múltiples, si bien antes Evo tenía la virtud de unir esa diversidad de marxistas ortodoxos, indianistas indeterministas, tendencias social demócratas y a los oportunistas de siempre sin formación ideológica y menos ética y son los primeros en corromperse, ahora el panorama es otro.

La oposición no tiene argumentos fuertes para criticar al Gobierno, sus antecedentes más cercanos que trata de ocultar de la memoria con el asalto al Estado por parte de la derecha reaccionaria en 2019, le despoja de autoridad moral, y recurre a la adjetivación y no a propuestas que puedan generar expectativas populares. Especulan que la postulación de Evo les dará la única oportunidad con el fraccionamiento del MAS (IPSP) porque tienen la esperanza de un liderazgo restaurador con Manfred Reyes Villa, avalado por el Imperio e impulsado por Sánchez Berzaín. Camacho y Mesa no tienen el potencial para aglutinar una fuerza capaz de enfrentarse a un oficialismo unido.

Según las encuestas, Lula puede volver a ser presidente del Brasil, lo que fortalecerá y mejorará la economía boliviana y dejará más huérfana a la derecha proimperialista de Latinoamérica. Esa perspectiva internacional repercutirá globalmente, habida cuenta que con la guerra de Rusia y Ucrania ha generado una multipolaridad y Bolivia puede aprovechar este momento con la vigorización de sus proyectos del litio. Si el gobierno de Arce logra emplazar una industria en alianza con Chile y Argentina su prestigio subirá y puede ser un aliciente para una repostulación exitosa”.

A estas alturas, la clientela de nuestro pitoniso exigía atención, así que abandonamos su nave y nos fuimos a seguir especulando mientras degustamos un wallake, deporte muy querido por los bolivianos que creemos en todo y en nada a la vez.

Édgar Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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