En noviembre se han presentado publicaciones, reportes, informes y notas de prensa respecto a la seguridad alimentaria, hambre y pobreza en el mundo. Algunos medios de comunicación nacionales, artículos de opinión y analistas económicos dieron su punto de vista respecto a estas publicaciones, indicando un contexto nacional sin progreso, sin desarrollo y sin avances económicos y sociales en las últimas dos décadas, mostrando una mirada incompleta de los datos, confundiendo a la población.

Por tanto, en este artículo daré una mirada más amplia a los resultados publicados por estos organismos. El primero es el Índice Global de Hambre (IGH) de las organizaciones Ayuda en Acción, Helvetas Bolivia y Welt Hunger Hilfe; que combina una inadecuada oferta alimentaria, la desnutrición infantil y la mortalidad infantil.

La principal conclusión de este informe es que el país ha mejorado considerablemente el IGH en las últimas dos décadas, aunque existen asimetrías al interior del país. Sin embargo, aquí debo agregar aspectos que deben ser tomados en cuenta en el análisis. En 2000, Bolivia era el país de la región con el IGH más alto, ocupando la última posición en el vecindario, anotando cerca de 28 puntos, con una amplia brecha respecto a otros países como Argentina, Chile o Uruguay, ubicando al país en una escala “Grave”.

En 2022, este indicador mejoró significativamente, llegando a 13 puntos, y un aspecto a resaltar es que Bolivia ya no ocupa la última posición en la región. Es más, el país fue uno de los que más aceleró esta reducción del IGH en más de la mitad junto a Perú entre 2000 y 2022, y tuvo su mayor disminución entre 2007 y 2014, con una caída de 7,3 puntos. Estos resultados no solo fueron destacables a nivel Sudamérica, sino a nivel América Latina.

A nivel departamental, las reducciones también son evidentes, y fueron plasmadas en el informe del IGH, se rescatan dos aspectos. El primero tiene que ver con el comportamiento histórico del IGH de cada departamento, donde en general se registraron reducciones significativas hasta 2019 (con excepción de La Paz, Chuquisaca y Tarija, donde encontraron su menor nivel en 2016). El segundo aspecto es que, debido a la pandemia del COVID-19, el IGH departamental se incrementó (con excepción de La Paz). Pero el mensaje es evidente, existe una mejora del IGH nacional y departamental hasta 2019, una recuperación de la misma en 2021 respecto a 2020 en la mayoría de los departamentos, y en general se pasó de un estado “Grave” a una situación “Moderada”.

El segundo documento tiene como encabezado        de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés). Aquí se destaca lo siguiente: la prevalencia de la subalimentación de la población total, que hace referencia a la privación de alimentos, se dedujo de manera importante en el país, pasando de un 27% entre 2004 y 2006 a 14%, en el periodo 2019- 2021, una reducción de 13 puntos porcentuales (pp), la caída más importante a nivel Latinoamérica, seguida por Perú (-10,5 pp).

Asimismo, la población subalimentada de Bolivia se redujo en el periodo 2019-2021 respecto a 2004-2006, según el informe de la FAO, el país fue uno de los que más contrajo el número de personas subalimentadas, de 2,5 millones a 1,6 millones, que en porcentaje respecto de la población sería de 27% a 13,7%.

Estos resultados son consistentes con la política social aplicada desde 2006, aunque tuvieron un retroceso en 2020 debido al COVID-19, lo que es mostrado en los documentos descritos en este artículo. Por lo tanto, es más sensato mencionar que Bolivia avanzó en cuanto a la seguridad alimentaria, acceso a la alimentación, desnutrición en niños y mortalidad infantil, siendo uno de los países que más redujo este último indicador.

Por último, el Banco Mundial, en su documento Pobreza y prosperidad compartida 2022, destacó el incremento de los ingresos del 40% de la población más pobre, con un 2,2%, el más elevado a nivel Sudamérica para el periodo 2015-2020, que trasciende a una disminución de la pobreza a nivel nacional, difiriendo con artículos de opinión que señalaron que la pobreza se incrementó.

Los resultados obtenidos por estos organismos internacionales y la reducción de la pobreza y desigualdad, demuestran que Bolivia tiene avances importantes y destacables en materia social. No obstante, las políticas implementadas para este logro deben seguir avanzando a un mayor desarrollo económico y social.

Álvaro Aruquipa es ingeniero comercial y analista económico.