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Wednesday 1 Feb 2023 | Actualizado a 20:12 PM

Día de Solidaridad con el Pueblo Palestino

/ 2 de diciembre de 2022 / 02:29

El 29 de noviembre es el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino y tras 75 años desde la injusta Resolución 181 de las Naciones Unidas de 1947, el pueblo palestino sigue sufriendo a causa de los efectos catastróficos que tuvo dicha resolución, dejando un rastro de crímenes de guerra contra la humanidad perpetrados en su patria bajo el gobierno de la entidad de ocupación y la violación colonial perpetrada por los colonos racistas israelíes. El pueblo palestino fue sometido a manos de la entidad colonial sionista, racista y expansionista, con el apoyo de las potencias coloniales occidentales que hicieron la vista gorda ante el sistema internacional existente y sesgado, a la alienación, a la falta de vivienda y obligados al refugio en los campos de la diáspora como consecuencia de los delitos de violación, desplazamiento y limpieza étnica.

Con estos antecedentes, ¿qué significado tiene el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino de las Naciones Unidas, si esta solidaridad no conduce a la libertad e independencia del pueblo palestino, si no se trabaja por su retorno a sus hogares, por poner fin a la ocupación de sus tierras y por empoderarlos con el derecho a la libertad, a la igualdad y a la autodeterminación en un Estado independiente y totalmente soberano?

¿Qué clase de justicia es esta que utiliza una doble moral? Cuando la entidad racista disfruta de membresía en las Naciones Unidas y del apoyo y patrocinio oficial de todos los países occidentales que reclaman democracia, justicia, libertad e igualdad, pero no actúan para que se lleve a cabo estos derechos básicos cuando se trata del pueblo palestino.

No queremos una solidaridad internacional con el pueblo palestino que sea solo formal, propagandística y mediática, queremos una solidaridad internacional que sea efectiva y fructífera, que conduzca a disuadir la agresión, que obligue a la entidad ocupante a implementar las resoluciones de legitimidad internacional para lograr el derecho legítimo e inalienable del pueblo palestino al retorno, la libertad, la igualdad, la autodeterminación y al establecimiento de un Estado palestino independiente, libre y soberano con las fronteras del 4 de junio de 1967, reconocidas internacionalmente según la Resolución 242 del Consejo de Seguridad, con su capital Jerusalén Oriental, así como su membresía plena en las Naciones Unidas.

Las políticas de hipocresía política internacional y de doble moral no han llevado a la justicia y la paz y solo conducirán a que la entidad usurpadora persista con los crímenes de guerra que viene cometiendo contra el pueblo palestino de forma continuada desde hace 75 años, sin respetar el derecho internacional humanitario y las decisiones de legitimidad internacional, cuya legitimidad, integridad, titularidad y justicia ya están cuestionadas.

¿Despertará y triunfará hoy la conciencia global por los derechos humanos del pueblo palestino? ¿Declarará abiertamente que la entidad usurpadora es una entidad colonial, racista, expansionista que debe ser sitiada y castigada por la comunidad internacional? ¿La entidad colonial será boicoteada y se ejercerá una presión política y económica efectiva sobre ella hasta que se rinda y reconozca la plena implementación de las resoluciones de legitimidad internacional sin menoscabo, hasta que respete y se adhiera a las normas del derecho internacional de modo que el sufrimiento del pueblo palestino termine?

Solo entonces la solidaridad con el pueblo palestino tendrá un significado efectivo, justo e influyente. De lo contrario, la hipocresía política exacerbará la crisis y la tragedia del pueblo palestino alentando a la entidad sionista a continuar con su agresión, con políticas expansionistas y racistas contra el pueblo palestino.

Esta tragedia, esta catástrofe en curso continuará, no terminará a menos que el pueblo palestino disfrute plenamente y sin menoscabo de sus derechos legítimos en su patria, Palestina, hasta que se reconozca el derecho al retorno de conformidad con la Resolución 194, el derecho a la igualdad, la libertad, y el derecho a la autodeterminación en un Estado plenamente soberano. Solo entonces las Naciones Unidas habrán respetado sus decisiones y demostrado su solidaridad con el pueblo palestino.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Netanyahu y su nuevo gobierno más extremista

/ 5 de enero de 2023 / 02:10

El líder extremista israelí y jefe del partido Likud, Benjamin Netanyahu, prestó juramento de su sexto mandato el 29 de diciembre, siendo nombrado como el actual jefe del Gobierno israelí, el más extremista de su historia, en asociación con los fascistas, Itamar Ben Gvir como ministro de Seguridad Nacional y Bezalel Smotrich como “coordinador de las acciones de gobierno en los territorios palestinos ocupados”. Netanyahu vuelve así al cargo que dejó hace aproximadamente un año y medio, tras estar 15 años al frente de distintos gobiernos de manera intermitente. El parlamento israelí, “la Knesset”, dio su confianza al 37º gobierno de Israel con una mayoría de 63 votos y con la oposición de 54 miembros.

El nuevo gobierno de Netanyahu está formado por 31 ministros, incluidos legisladores condenados por cargos penales y figuras involucradas en el extremismo, la incitación, el asesinato y el terrorismo. Recientemente la “Knesset” había aprobado en varias sesiones una serie de leyes que permitían a los condenados por cargos de corrupción ocupar una cartera ministerial o cambiar de cargo entre las distintas instituciones.

Netanyahu publicó a través de Telegram que su gobierno preservará el carácter judío del Estado y su visión, posiciones y políticas hacia los palestinos, perpetuando la ocupación de la tierra del Estado de Palestina y profundizando el asentamiento en ella y que completaría el establecimiento del régimen de apartheid en la Palestina ocupada. Dichos planes están diseñados para ganar el tiempo necesario para completar el futuro arreglo de las cuestiones del conflicto unilateralmente y por la fuerza de la ocupación, lo que llevará a socavar la oportunidad de encarnar el Estado Palestino en las fronteras de 4 de junio de 1967, con Jerusalén Este como capital, en aplicación del principio de la solución de dos Estados.

El objetivo de este gobierno es la continuación de la política de abuso y genocidio del pueblo palestino que solo conoce el lenguaje de la fuerza, de dominación y de control militar, en grave violación del derecho internacional, del Cuarto Convenio de Ginebra y de la Carta de las Naciones Unidas, así como de muchas resoluciones de su Consejo de Seguridad y de la Asamblea General.

La política israelí del nuevo gobierno de Netanyahu confirma de manera práctica que no hay un socio israelí para hacer la paz; el gobierno de ocupación se niega incluso a reconocer las resoluciones de legitimidad internacional relacionadas con la cuestión palestina y el principio de la solución de dos Estados, adoptando las ideas del extremismo fascista e ignorando al pueblo palestino y su historia en Palestina y combatiendo la resistencia a la ocupación.

El silencio de la comunidad internacional respecto a las políticas del nuevo gobierno de Netanyahu, Ben Gvir y Smotrich en relación con la cuestión palestina, es una prolongación de la doble moral internacional y una forma de protección de las próximas violaciones y crímenes de la ocupación, así como de las prácticas de los neofascistas. Todo ello exige una acción internacional efectiva que salga del círculo del diagnóstico y reclamos; deben expresar preocupaciones y temores relacionados con las dimensiones del conflicto y algunas de sus consecuencias, y hacer un esfuerzo real y efectivo para resolver el conflicto, tomando las medidas y presiones necesarias para obligar al Estado ocupante a participar en un proceso político real que conduzca a poner fin a la ocupación de la tierra del Estado de Palestina, de conformidad con las resoluciones de legitimidad internacional.

Israel se ha dado cuenta de que sus crímenes reciben un silencio internacional injustificado y como la comunidad internacional, a través de la política de doble moral, ha dejado claro que está muy lejos de responsabilizar a los líderes de la ocupación por sus crímenes y de llevarlos a la Justicia, indirectamente impulsa al Gobierno israelí a que prosiga ignorando el derecho internacional y a continuar aplicando la política de ejecuciones a sangre fría, la política de depuración étnica y apartheid sin disuasión ni rendición de cuentas.

El pueblo palestino se aferra a su derecho a la independencia de acuerdo con la legitimidad internacional y no está dispuesto a pagar con la vida de sus hijos. El pueblo palestino se niega a vincular su libertad e independencia a la naturaleza de los sucesivos gobiernos israelíes.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Lectura de resultados de las elecciones israelíes

/ 8 de noviembre de 2022 / 01:26

El Comité Electoral de Israel publicó el pasado jueves por la noche los resultados finales de las 25 elecciones al parlamento israelí (la Knesset), que dieron como resultado el triunfo del bloque extremista de Benjamin Netanyahu, quien ganó con una mayoría de 64 escaños de un total de 120. Netanyahu vuelve al poder más fuerte que antes y con él una coalición de gobierno que es la más extremista en la historia del Estado sionista, un libre ascenso del fascismo.

Los resultados finales fueron los siguientes: Likud, 32; Yesh Atid, 24; Sionismo religioso, 14; Campamento Nacional, 12; Shas, 11; Judaísmo Unido de la Torá, 7; Israel Beitenu, 6; Lista consolidada, 5; Frente/cambio árabe; 5; y laboristas, 4.

La participación general de votantes en Israel al cierre de las urnas alcanzó el 70,6%, según los datos publicados por el Comité Electoral Central; votaron 4.793.641 de los 6.788.804 electores. Los sobres inválidos ascendieron a unos 30.000 votos. El número de votos que necesitaban los partidos para superar el umbral electoral (3,25% de los votos válidos) alcanzó los 154.820, mientras que el indicador de votos que necesitaban los partidos para obtener un escaño parlamentario fue de 36.213,66. El número de votos obtenidos por los partidos que no superaron el umbral electoral fue de 418.055, mientras que el número de votos válidos obtenidos por los partidos que lograron llegar al Knesset fue de 4.345.639.

En la práctica, el número de diputados israelíes de derechas supera los 70 miembros de un total de 120 del Knesset, siendo los que deciden las posiciones y orientaciones que influyen en la elaboración de políticas y toma de decisiones en Israel; por otro lado, los que se identifican como miembros de izquierdas son menos de 10 diputados. En lo referente al problema palestino, todos los partidos israelíes, tanto de derechas como de izquierdas, son dos caras de la misma moneda.

La fuerza del extremismo en la sociedad israelí alcanza más de dos tercios, una realidad que probablemente no cambiará, excepto a peor, en los próximos años.

Quedó claro que los resultados de las elecciones israelíes prueban que la sociedad israelí elige el racismo, lo que refuerza la continuación de los mecanismos de opresión y abuso y la práctica del terrorismo de Estado organizado contra el pueblo palestino y los santos lugares islámicos y cristianos. El proceso de paz en la región no ha sufrido ningún progreso significativo desde hace años, sin embargo, ha sido testigo de la destrucción y muerte generalizadas del espíritu y la iniciativa de paz árabe.

El nuevo gobierno, con todos sus componentes racistas, elige el camino del fascismo, del extremismo, de la ocupación y de los asentamientos. El votante israelí no eligió la paz, votó a favor del derramamiento de sangre, del asesinato, de la violencia y del terrorismo organizado practicado por su ejército contra el pueblo palestino, que exige su derecho a la autodeterminación y al establecimiento de su Estado palestino independiente. Todo ello supone un certificado de muerte para el proceso de paz, que refleja negativamente el futuro de toda la región.

La posibilidad inequívoca de un gobierno israelí fascista puede obligar a cambiar el discurso de las grandes potencias para acabar con la ocupación, no necesitarán mucho esfuerzo para demostrarle al mundo la ausencia de un socio israelí que pueda hacer las paces, máxime si al gobierno israelí se le suma el colono extremista Ben Gavir cuya pretensión, si llega a ser ministro de Seguridad Interna, es “la acción urgente, inmediatamente después de asumir el cargo, de cambiar las órdenes de tiro y otorgar inmunidad a los oficiales y soldados”, lo que facilitará los procedimientos para fusilar a los palestinos.

Según las primeras declaraciones de Netanyahu, pretende cancelar el acuerdo de gas firmado recientemente con el Líbano y patrocinado por EEUU, añadiendo que dicho acuerdo debe ser vaciado de su contenido, tal y como hizo con “los Acuerdos de Oslo” firmados con Palestina, lo que Netanyahu llamó el “Desastre de Oslo”.

Hoy es necesario redoblar los esfuerzos hacia una solución a través de la intervención internacional y exigir que se active el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, que llama a la presión internacional y a su intervención para lograr la paz y la seguridad frente a los países que violan convenios internacionales y que amenazan la paz y la seguridad internacional.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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El olvido internacional del pueblo palestino

/ 24 de octubre de 2022 / 00:58

El prolongado terrorismo de estado israelí, practicado por el gobierno de ocupación contra el pueblo palestino, es terrorismo organizado. Actualmente la ocupación israelí está realizando ejecuciones, asesinatos en sus prisiones, y disparando balas reales a los manifestantes, rechazando los programas de paz y el cese de los asentamientos. Este escenario se prolonga a lo largo de los 75 años de la ocupación, fruto de la mentalidad de ocupación que rechaza la paz y niega los derechos de los palestinos, lo cual equivale a crímenes de guerra, genocidio y limpieza étnica.

El Gobierno israelí es el responsable de las campañas de escalada en curso; dicha escalada es una política oficial destinada a implementar la mayor cantidad posible de proyectos coloniales expansionistas de Israel para anexarse más tierras palestinas y asignarlas en beneficio de los asentamientos. Nuestro pueblo está expuesto a violaciones y crímenes diarios que resumen el enfoque del Gobierno israelí para profundizar el régimen del apartheid en la Palestina ocupada. La escalada actual es una evidencia concluyente de la ausencia de un socio de paz israelí. Además, los partidos israelíes que compiten en las elecciones del próximo noviembre, comercian con el sufrimiento y la sangre palestina en su campaña electoral.

La ocupación es el principal problema y la agresión contra el pueblo palestino es la base del conflicto. Comercializar y apoyar la ocupación a expensas de la sangre palestina, proteger y sostener la ocupación pone fin a la solución de dos Estados. El gobierno de ocupación continúa con su política, engaña al mundo, manipula y miente para seguir engañando a la opinión pública y tratando de socavar los legítimos derechos palestinos en encarnar un Estado palestino independiente en las fronteras del 4 de junio de 1967.

El 9 de octubre de 2022, el Secretario General de las Naciones Unidas llamó a la comunidad internacional para enviar fuerzas destinadas a apoyar a Haití, que había solicitado asistencia para enfrentar a las bandas criminales, Guterres entregó al Consejo de Seguridad un mensaje en el que se esbozaban opciones para mejorar el apoyo a la seguridad en Haití tal y como solicitó el Consejo en su resolución 2645 (2022).

En principio, el Secretario General de las Naciones Unidas tiene derecho a trabajar en las tareas para las que fue elegido en el cargo de la ONU y si no lo hace, debe rendir cuentas de conformidad con el derecho humanitario internacional; por ello, su actuación rápida hacia Haití frente al “crimen y el cólera” merece un reconocimiento. No obstante, lo que resulta paradójico es que el Secretario General no mencionó ese “orgullo humano” ni una sola vez al referirse al pueblo palestino, que enfrenta diariamente crímenes de guerra contra personas y tierras, siendo quizás Palestina el único pueblo que pague tal impuesto en nuestro planeta.

Lo más sorprendente es que el Secretario General respondió de inmediato a una solicitud de “protección internacional” de la ONU en Haití, pero no recordó que hay un Estado, Palestina, que es miembro observador y que está sometido al “crimen organizado” y al “terrorismo colectivo” infligido por el Estado de Israel, miembro de la misma organización.

El 23 de septiembre de 2022, el Presidente palestino exigió desde la plataforma de las Naciones Unidas que el secretario general Guterres debería trabajar en el desarrollo de una hoja de ruta para poner fin a la ocupación de la tierra del Estado de Palestina y que, hasta que se complete la implementación de dicha hoja de ruta, deberían proporcionar una “fuerza de protección internacional” para el pueblo palestino.

El hecho de que el Consejo de Seguridad de la ONU no ejerza sus responsabilidades y que no cumpla con sus obligaciones con respecto a la causa palestina, así como la adopción de una política de doble moral en el tratamiento de cuestiones y conflictos y principios de derechos humanos a nivel internacional, empuja a que la ocupación pueda llevar a cabo más agresiones y planes coloniales en el territorio palestino ocupado. Es hora de que la comunidad internacional sea audaz y responsabilice a Israel por la escalada actual y la detenga de inmediato antes que sea demasiado tarde, y actúe con la seriedad y firmeza necesaria para poner fin a la política de impunidad que las fuerzas de ocupación han explotado para atrincherarse durante más de 75 años de ocupación.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Palestina en la sesión 77! de la Asamblea de la ONU

/ 29 de septiembre de 2022 / 01:07

El consenso internacional del que fue testigo el septuagésimo séptimo periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas expresó su compromiso de permitir y apoyar todos los esfuerzos para lograr una paz justa y duradera en el Medio Oriente sobre la base del derecho internacional, las resoluciones del Consejo de Seguridad y la reafirmación internacional sobre la importancia de trabajar de acuerdo con una solución de dos Estados negociada únicamente sobre la base de las fronteras del 4 de junio de 1967, que garantice el establecimiento de un Estado palestino independiente, soberano y viable que conviva en paz y seguridad con Israel. Se puede considerar que este lenguaje es un paso en la dirección correcta para garantizar el establecimiento de una paz justa y duradera para todos los pueblos en la región.

No hay duda de que el mensaje de paz palestino transmitido en el discurso del presidente Mahmoud Abbas expresó claramente los objetivos y aspiraciones del pueblo palestino dondequiera que esté, ya sea dentro o fuera del país. Liberación, retorno y establecimiento del futuro Estado palestino, con Jerusalén Oriental como su capital.

En su discurso, el Presidente palestino dijo que la Nakba es una vergüenza para la humanidad, especialmente para aquellos que conspiraron, planearon y ejecutaron este crimen desde su creación en 1948; detalló que Israel ha cometido diversos crímenes contra nuestro pueblo cuando destruyó 524 aldeas palestinas y desplazó a 950.000 palestinos, y perpetrando más de 50 masacres. Hizo un llamado a Israel para que reconozca su responsabilidad en la destrucción de aldeas, la realización de masacres y el desplazamiento de palestinos. Lo que se requiere es una disculpa a nuestro pueblo y asumir su responsabilidad legal, política, moral y material.

Abbas subrayó: “Nuestra confianza en lograr la paz basada en la justicia y el derecho internacional se está desvaneciendo”. Dijo “anhelamos la paz por el bien de las generaciones futuras y de los pueblos de la región, queremos la paz y luchamos contra el terrorismo, no recurriremos a las armas ni a la violencia ni al terrorismo, pero queremos que las Naciones Unidas protejan a nuestro pueblo”.

Añadió que Israel con sus prácticas en el terreno no nos deja otra opción, es un país ocupante y nuestro pueblo está bajo ocupación, exigimos a la comunidad internacional que lo trate en base a esta premisa. Indicó que Israel está liberando las manos de los colonos terroristas para que maten a nuestra gente, roben sus tierras, su agua y quemen sus hogares. Afirmó que hay grupos terroristas como Hilltop Youth, Pagar el Precio, Lahava y Temple Trustees, dirigidos por miembros del Parlamento (la Knesset) israelí y exigió a la comunidad internacional que dichos grupos terroristas israelíes sean incluidos en las listas del terrorismo internacional.

Especificó que Israel no nos dejó nada sobre el terreno para establecer nuestro Estado… ¿Dónde estableceremos nuestro Estado independiente para vivir en paz con ellos cuando los colonos constituyan el 25% de la población total en Cisjordania?

Agregó que Estados Unidos brinda apoyo ilimitado a Israel y lo protege de la rendición de cuentas y que los países como Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel, que fueron socios en la emisión de decisiones que causaron la difícil situación a los palestinos, son responsables de esta situación y deben reconocer su responsabilidad por el crimen contra nuestro pueblo.

Hizo hincapié en que Estados Unidos y varios países europeos abogan por una solución de dos Estados pero solo reconocen a Israel, apuntó que ya es hora de que reconozcan al Estado de Palestina y que no deben vetar nuestros esfuerzos para obtener la membresía plena en las Naciones Unidas, deben poner fin a la política de doble moral.

El Presidente hizo un llamado al Secretario General de las Naciones Unidas a trabajar para desarrollar un plan internacional para poner fin a la ocupación de la tierra del Estado de Palestina con el fin de lograr la paz, la seguridad y la estabilidad en la región, en base a las resoluciones de legitimidad internacional y a la Iniciativa de Paz Árabe.

El presidente Abbas dijo: “La verdadera prueba de la seriedad y credibilidad de la posición del primer ministro israelí en relación a su posición a favor de la solución de dos estados, es sentarse a la mesa de negociaciones para implementar la solución de dos Estados”.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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El 29° aniversario de los Acuerdos de Oslo

/ 15 de septiembre de 2022 / 00:54

Con motivo del 29º aniversario de los Acuerdos de Oslo firmados entre palestinos e israelíes y patrocinados por la comunidad internacional, el 13 de septiembre de 1993, el balance es que Israel no ha ejecutado nada del acuerdo, ha cancelado la mayoría de sus compromisos sin tener en cuenta su perspectiva política, económica y geográfica y se abstuvo de negociar los temas de la fase final, continuando con sus medidas unilaterales, prosiguiendo con sus confiscaciones financieras en una clara violación del acuerdo y también detuvo la liberación del cuarto grupo de prisioneros que supuestamente incluiría presos enfermos.

La escalada israelí actual ha causado este año 132 muertos y 4.550 detenidos palestinos, entre ellos 175 menores de edad. Todo ello forma parte de una receta en busca de una gran explosión alimentada por su gobierno de coalición con diversos partidos que se esconden ante la ausencia de un horizonte político, arrojando una sombra de desconfianza, estabilidad y seguridad en el conflicto. Dicha escalada se considera un llamamiento oficial israelí a un ciclo interminable de violencia en ausencia de un proceso de paz serio y significativo que requiere una acción internacional urgente, con el objetivo de restaurar el horizonte político para resolver el conflicto y obligar al Estado ocupante a detener sus proyectos coloniales expansionistas a expensas de la tierra del Estado de Palestina, así como detener todas las formas de ataques bárbaros cometidos por el ejército y por los colonos israelíes. La calma se logra restableciendo el horizonte político para que haya una solución justa del conflicto.

La preocupación del mundo por la guerra en Ucrania y encontrarse ante unas nuevas elecciones israelíes el próximo noviembre, no puede ser una tapadera para los crímenes de la ocupación. Es necesario que el mundo despierte y vea lo que Israel está haciendo contra el pueblo palestino. Israel le dice al mundo que quiere fortalecer la posición del Gobierno palestino, pero lo que Israel está haciendo es una acción continua y constante para destruirlo y dañar sus instituciones. El asedio a Gaza debe acabar, debe finalizar la agresión contra Jerusalén y deben detenerse los asentamientos. Las violaciones y crímenes de la ocupación y las milicias de colonos armados y organizados contra los ciudadanos palestinos, sus tierras, bienes, hogares y lugares sagrados para controlar sus vidas y sus movimientos, destruyen los cimientos de su existencia nacional y humanitaria y el futuro de sus hijos. La inmoralidad de las milicias de colonos y sus elementos terroristas, sus repetidos ataques contra ciudadanos palestinos bajo la protección del ejército de ocupación, son reflejo de una clara distribución de roles entre los batallones de colonos armados y las fuerzas israelíes en sus formas más atroces de opresión y abuso para perpetuar la limpieza étnica contra la presencia palestina en Jerusalén y Cisjordania, donde se han instalado 750.000 colonos en 158 asentamientos desde la firma de los Acuerdos de Oslo.

Los prisioneros palestinos enfermos luchan contra la muerte, las madres esperan enterrar los cuerpos de sus hijos muertos que están retenidos en los refrigeradores de los hospitales y de las prisiones israelíes. El hecho insólito de encarcelar a un cadáver no se produjo durante la era de la colonización más horrible de la historia, pero está sucediendo actualmente en Israel. El asesinato a sangre fría y la política de golpear para matar se está llevando a cabo en Israel. El pueblo palestino es firme, no se someterá y no se rendirá hasta que la ocupación sea derrotada.

Todo esto está ocurriendo en medio de los represivos intentos oficiales israelíes de responsabilizar a la parte palestina por la escalada de la situación y de eludir su responsabilidad por estas violaciones y crímenes ante la comunidad internacional. El Estado ocupante está tratando por todos los medios desempeñar el papel de víctima, la forma más atroz del verdugo, y busca convertir a la víctima palestina en sospechosa, en una horrible campaña de desinformación mediante el uso de muchas declaraciones y acusaciones de antisemitismo.

A Israel le decimos que queremos nuestros derechos nacionales, queremos que termine esta ocupación, queremos que prevalezca la legitimidad internacional y que la ley internacional sea la regla. Nuestro pueblo no aceptará la continuación de la agresión contra sus tierras y su juventud.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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