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Tuesday 20 Feb 2024 | Actualizado a 20:45 PM

Señales de alivio y estabilidad financiera

/ 3 de diciembre de 2022 / 01:21

Lamentablemente, noviembre se caracterizó por el daño económico generado por el paro cívico en Santa Cruz, el cual fue impulsado por el gobernador Luis Fernando Camacho y el presidente del Comité pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, sin tener consideración de las consecuencias que desembocarían por la paralización de las actividades productivas y comerciales en dicho departamento.

Situación que penosamente afectó en mayor medida a los hogares más humildes que generan sus ingresos con mucho esfuerzo día a día. El paro cívico gestado en Santa Cruz tuvo particularidades sumamente preocupantes que solo reflejaron el verdadero rostro e intenciones de estos grupos minoristas, como el racismo, machismo, delincuencia e intentos de sabotaje social y económico.

La economía boliviana perdió más de $us 1.000 millones por los 36 días de paro cívico, además, desde una perspectiva microeconómica, varios productores pequeños y medianos vieron mermados sus recursos, de tal manera que muchos de estos emprendedores presentaron complicaciones en su capacidad de pago ante sus obligaciones crediticias.

La respuesta oportuna ante dicho contexto por parte del Gobierno fue la de emitir una circular a través de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), en fecha 11 de noviembre de la presente gestión, la cual instruye a todas las entidades de intermediación financiera (EIF) la atención de solicitudes de reprogramación de créditos.

Pero ¿qué es una reprogramación de créditos? ¿Es la mejor solución ante esta situación a la que nos orilló el Gobernador de Santa Cruz y el Comité Cívico de dicho departamento? La respuesta ante la segunda pregunta es que sí, no olvidemos que el esquema de reprogramaciones y/o refinanciamiento de créditos con periodo de gracia ya fue implementado con éxito anteriormente como respuesta ante la política financiera improvisada de diferimientos que impulsó el anterior gobierno durante 2020.

La reprogramación de créditos consiste en la modificación de condiciones del contrato de préstamo entre el banco y prestatario, donde se brindarán soluciones ante complicaciones en la capacidad de pago que puede generarse por diferentes situaciones (por ejemplo, la prohibición forzada de actividades productivas y comerciales en Santa Cruz).

Entre los beneficios de la reprogramación de créditos que lo diferencia respecto a la política de diferimientos, es que no se interrumpirá la relación prestatario-entidad financiera, tampoco se deteriorará la cultura de pagos y por ende tampoco se verá afectada la calificación crediticia del prestatario, es decir, aún se considerará como cartera vigente (al día).

Se trata de un instrumento versátil que se ajusta a las necesidades y/o condiciones de cada prestatario, donde posiblemente se reduzca la cuota mensual de pago, se amplíe el plazo del crédito e inclusive se defina un periodo de gracia en beneficio del consumidor financiero. En consecuencia, se refiere a una medida responsable de alivio para todos los prestatarios que presentaron un deterioro en su nivel de ingresos y por ende en su capacidad de pago de créditos.

En esa línea, algunos políticos y analistas sugieren la realización de una política de diferimientos, sin embargo, se debe considerar que dicha situación ya se presentó durante 2020, como una medida improvisada por parte del anterior gobierno; la cual solo deterioró la cultura de pagos de los prestatarios, cortó la relación prestatario y EIF —no posibilitaba la solicitud de nuevos créditos como brinda el esquema de refinanciamiento—, además de generar un riesgo sobre los ahorros del público. Por lo tanto, el mecanismo de reprogramación de créditos es una medida responsable en el marco de la protección del consumidor financiero sin afectar negativamente el desempeño financiero.

Finalmente, es importante resaltar que dicha medida se encuentra dentro de los principios del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) de generar servicios de intermediación financiera con función social, que a la fecha han dado resultados óptimos con un índice de mora por debajo del promedio en la región y una universalización de los servicios financieros para toda la población. Actualmente contamos con un sistema financiero que se articula a las fuerzas motrices de impulso del crecimiento y desarrollo económico. Posiblemente exista cierto deterioro producto del paro cívico en Santa Cruz, empero, contamos con un Gobierno nacional responsable que actúa oportunamente en beneficio del pueblo boliviano y más aún de los sectores vulnerables y humildes.

Miguel Clares es economista.

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Economistas visionarios

Los resultados del MESCP han alcanzado niveles históricos en diversos indicadores económicos

Miguel Clares

/ 2 de octubre de 2023 / 08:36

A lo largo de la historia, los héroes que dejan una huella imborrable suelen estar imbuidos de un fervoroso deseo por el cambio positivo. Donde los deseos vacilantes conducen a resultados mediocres, aquellos anhelos que arden con intensidad dan lugar a logros notables. Sin embargo, la mera fuerza de voluntad no basta; se requiere una motivación arraigada, un anhelo que pulse en el corazón. Así nació el Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP), una visión audaz forjada a partir de la pasión inquebrantable de dos distinguidos economistas bolivianos, Luis Arce Catacora y Carlos Villegas Quiroga.

El MESCP representa una transformación trascendental de la economía boliviana, dejando atrás el legado del neoliberalismo que solo ha traído consigo sufrimiento y desdicha. Este modelo, con raíces profundamente bolivianas, ha sido concebido para el bienestar de la nación, con un enfoque que trasciende lo económico para abrazar lo social.

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Este innovador modelo se enorgullece de promover la justicia social, la equitativa distribución de la riqueza y el desarrollo sostenible en Bolivia. Fue gestado por dos economistas valientes que osaron desafiar las corrientes convencionales y crear algo auténticamente boliviano. A pesar de los recientes intentos de un exmandatario por atribuirse sus logros, es esencial recordar que el MESCP tiene únicamente dos artífices, cuyo compromiso con el pueblo boliviano es indiscutible.

El MESCP ha transformado la vida de los bolivianos al restaurar nuestra soberanía económica y preservar nuestros recursos naturales. Ha demostrado su resiliencia ante las adversidades internacionales, asegurando la estabilidad macroeconómica y amparando a los hogares y empresas bolivianas en tiempos de crisis global.

Este modelo se basa en la reducción de la desigualdad económica y social en Bolivia a través de la redistribución de los ingresos. Fomenta la inversión en la producción nacional y fortalece nuestro mercado interno. Respaldando sectores cruciales como la agricultura, la industria y la manufactura, disminuye nuestra dependencia de las importaciones y estimula la producción local. Además, busca la participación activa de las comunidades y los pueblos indígenas en la toma de decisiones económicas y políticas.

El MESCP es un modelo participativo que aspira a forjar una sociedad solidaria, participativa y justa. Ha sido objeto de estudio y admiración por parte de organismos internacionales y universidades en todo el mundo debido a sus logros notables en términos de estabilidad económica, reducción de la pobreza y disminución de la desigualdad económica.

Recientemente, los resultados del MESCP han alcanzado niveles históricos en diversos indicadores económicos. El PIB ha alcanzado un récord de $us 44.315 millones en 2022, mientras que el PIB per cápita se ha situado en $us 3.691, ambos marcando hitos históricos. La tasa de desempleo se ha mantenido baja, registrando un 3,76% en agosto de 2023, y la inflación se ha sostenido en un mínimo del 1,6% en ese mismo mes, a pesar de un contexto internacional desafiante.

El MESCP se erige como el mejor regalo que la economía de nuestro país ha recibido y merece el reconocimiento por el incansable trabajo de estos dos intrépidos economistas, Arce y Villegas, cuya visión y dedicación han transformado de manera significativa la calidad de vida de nuestra población.

(*) Miguel Clares  es economista

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Las misteriosas ecuaciones del amor

/ 27 de agosto de 2023 / 00:24

Jugar con los límites del corazón, sumergirse en emociones como enigmas sin resolver. El amor, como las matemáticas, es un terreno complejo y profundo. Sin embargo, en su complejidad reside su belleza, como un fractal de sentimientos entrelazados que nos desafían a entender.

Universo de conexiones invisibles, donde dos almas se encuentran en una danza cósmica. Es un idioma único, que trasciende barreras y que solo se entiende cuando se experimenta. El amor, como las ecuaciones, no siempre tiene una respuesta clara, pero su misterio es lo que lo hace atractivo.

Declaraciones sutiles como integrales indefinidas, momentos compartidos que se acumulan en la línea del tiempo. En el caos aparente de las emociones, encontramos patrones que solo el corazón puede comprender. Las ecuaciones del amor, como las derivadas, capturan los cambios sutiles que nos hacen sentir vivos.

Incluso cuando las variables del amor parecen incomprensibles, algo místico nos impulsa a seguir explorando. Como los números complejos, hay una parte de lo desconocido en cada conexión. Amar puede parecer irracional, pero en esa irracionalidad descubrimos la magia que nos hace humanos.

Transcender las limitaciones de la lógica y rendirse al poder del corazón. Así como en las matemáticas avanzamos hacia lo desconocido, en el amor nos aventuramos en un viaje incierto. Es un salto de fe, un cálculo que no se puede resolver en una hoja de papel, sino en el tejido de nuestras vidas.

Hilos invisibles nos conectan, como líneas en un plano cartesiano, trazando rutas inesperadas. El amor, como las coordenadas en un gráfico, nos guía hacia lugares que nunca imaginamos. A veces, la conexión entre dos personas es una ecuación que ni siquiera los propios amantes pueden descifrar.

Aceptar la incertidumbre, abrazar el caos que viene con el amor. Como en la estadística, nunca podemos predecir completamente el resultado de nuestros esfuerzos. Pero, al igual que en la matemática más abstracta, la búsqueda en sí misma es gratificante y revela verdades que no se pueden capturar con números.

Perdernos en la paradoja de amar, donde las respuestas lógicas se vuelven insuficientes. Como los problemas no resueltos en la aritmética, el amor puede desconcertarnos. Sin embargo, en esa confusión encontramos un sentido más profundo, una razón emocional que trasciende la mente.

Amores imposibles como divisiones por cero, desafíos que parecen insuperables. Pero al igual que las soluciones imaginarias en las ecuaciones, hay un aspecto mágico en enfrentar lo imposible por amor. Es en esos momentos en que nos damos cuenta de que el amor no se rige por reglas rígidas, sino por la capacidad de creer en lo inalcanzable.

Zambullirse en el océano del amor, sin preocuparse por la brújula de la lógica. Como en las matemáticas abstractas, a veces debemos dejar de lado las fórmulas y permitirnos sentir. No se trata de resolver el problema perfectamente, sino de encontrar la alegría en la búsqueda misma.

Al final, el amor es un enigma que no necesita una solución definitiva. Como las ecuaciones que nunca pueden ser completamente resueltas, el amor es una experiencia en constante evolución. En su misterio y en su belleza, las misteriosas ecuaciones del amor nos muestran que quizás no necesitamos entenderlas por completo sino simplemente abrazarlas con todo nuestro ser.

Miguel Clares es economista.

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Reflexiones sobre la deuda externa

Los pagos de intereses por la deuda pública son un indicador clave de una gestión prudente

Miguel Clares

/ 13 de julio de 2023 / 07:31

En los últimos días, la deuda pública externa de Bolivia ha sido objeto de especulaciones infundadas, generando desinformación en la población. Sin embargo, es crucial señalar que el crecimiento económico del país ha superado ampliamente el endeudamiento público externo, lo que garantiza la capacidad de pago de la deuda y fortalece la confianza en la economía nacional.

Un análisis riguroso del ratio de deuda pública externa en relación al tamaño de la economía revela que Bolivia se encuentra por debajo de los niveles promedio registrados entre 1985 y 2005, cuando la deuda representaba en promedio el 67% del Producto Interno Bruto (PIB). En contraste, en 2022 la deuda pública externa de Bolivia representó el 30% del PIB, e incluso a mayo de 2023 alcanzó el 29,2% del PIB, lo cual demuestra una mejora significativa en la sostenibilidad de la deuda.

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Estas cifras se ajustan a las buenas prácticas internacionales. El Marco de Sostenibilidad de la Deuda del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional recomienda que la deuda pública externa en términos del PIB no supere el 40%. De manera similar, la Comunidad Andina establece un límite recomendado del 50% del PIB, y el Tratado de Maastricht de la Unión Europea sugiere un umbral de referencia del 60% del PIB. Por lo tanto, Bolivia ha logrado mantenerse por debajo de estos límites de endeudamiento, posicionando su deuda pública externa como saludable y manejable.

La relación entre el crecimiento económico y la dinámica de la deuda pública es un aspecto que se debe considerar. En los últimos años, el PIB de Bolivia ha experimentado un crecimiento promedio del 4,5%, superando las tasas de interés promedio de la deuda contraída. Esto refleja la solvencia de la deuda y la capacidad del país para hacer frente a sus obligaciones de crédito de manera responsable.

Además, los pagos de intereses por la deuda pública son un indicador clave de una gestión prudente. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, los pagos de intereses no deben exceder el 3% del PIB para evitar cargas excesivas. En el caso de Bolivia, estos pagos representan aproximadamente el 1% del PIB, evidenciando una administración responsable y saludable de la deuda.

La solidez en la gestión de la deuda pública externa desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la estabilidad financiera y el fortalecimiento de la confianza en la economía nacional. Un enfoque de endeudamiento sostenible, respaldado por un sólido crecimiento económico y pagos de intereses manejables, constituye la base necesaria para hacer frente a los desafíos económicos y sociales que se presentan.

Asimismo, es fundamental utilizar los recursos adquiridos de manera eficiente y direccionarlos hacia inversiones productivas y programas que impulsen el desarrollo socioeconómico. De esta manera, se genera un retorno positivo para el país y su población, maximizando el impacto de la deuda pública en beneficio de toda la nación.

En consecuencia, es fundamental reconocer los logros y la solidez de la gestión de la deuda pública externa por parte del actual Gobierno. La deuda pública externa saludable, respaldada por un crecimiento económico sólido y una administración responsable, es un factor clave para fortalecer la estabilidad financiera y fomentar un desarrollo socioeconómico sostenible en beneficio de toda la población boliviana.

(*) Miguel Clares es economista

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Economía boliviana en ascenso

La administración de las finanzas públicas también ha contribuido al sólido desempeño macroeconómico

/ 1 de julio de 2023 / 00:52

El progreso económico alcanzado en Bolivia bajo el Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) es notable. A diferencia del antiguo modelo neoliberal, el MESCP ha generado un sólido crecimiento económico promedio del 4,7% (2006-2019). Estos resultados reflejan el impacto positivo de las políticas implementadas en el país, que han impulsado una economía más dinámica y resiliente. El enfoque del MESCP ha demostrado su efectividad al superar significativamente el promedio de crecimiento económico del modelo anterior, que se situaba en un 3% (1985-2005). Esta diferencia en los resultados económicos subraya la importancia de un enfoque basado en la comunidad, la producción sostenible y la equidad social para el desarrollo de Bolivia.

Como analistas económicos, es nuestro deber expresar opiniones fundamentadas que eviten la propagación de desinformación. Lamentablemente, algunos colegas se convierten en cómplices de medios de comunicación tendenciosos que generan pánico y especulación. Es necesario aclarar ciertos aspectos que reflejan la realidad económica, política y social de nuestro país.

Los indicadores presentados recientemente por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) destacan el crecimiento en las ventas de pasajes aéreos, servicios de restaurantes y hotelería, entre abril de 2022 y 2023. Los pasajes aéreos han experimentado un aumento del 14%, mientras que los servicios de restaurantes y hotelería han crecido un 17% cada uno.

Estos resultados reflejan la consolidación de la reconstrucción económica y el proceso de reactivación en el que se encuentra inmerso nuestro país. Son consecuencia directa de un incremento en el consumo de la población, impulsado por el aumento de los niveles de ingresos y la preservación del poder adquisitivo, a diferencia de lo que ocurre en nuestros países vecinos.

Las medidas implementadas por el Gobierno, tanto en la demanda como en la oferta, están generando un mayor dinamismo económico en los hogares y fortaleciendo la capacidad productiva de las empresas. Estos logros se reflejan en diversas cifras macroeconómicas.

En el ámbito financiero, el ahorro y la cartera de créditos han experimentado un crecimiento del 2% y 8%, respectivamente, entre marzo de 2022 y 2023. Estos indicadores reflejan un entorno de certidumbre económica, donde la población confía en el sistema financiero y este último confía en la mejora de la actividad económica al otorgar préstamos.

En términos de comercio exterior, Bolivia ha logrado alcanzar un superávit comercial en abril, con un monto de $us 71 millones. Este resultado se debe al dinamismo positivo en las exportaciones, especialmente en el sector de la industria manufacturera, lo que evidencia el avance hacia la industrialización y la diversificación de la matriz productiva.

La administración de las finanzas públicas también ha contribuido al sólido desempeño macroeconómico. La asignación eficiente de recursos para la inversión pública ha impulsado la actividad económica y generado nuevas fuentes de empleo. Hasta abril de 2023, Bolivia ha registrado un superávit fiscal global del 0,3% del PIB y un superávit fiscal corriente del 1,6% del PIB.

Como ciudadanos bolivianos, es crucial evitar ser influenciados por opiniones y noticias tendenciosas que buscan desestabilizar políticamente y socialmente al país. Estas acciones malintencionadas son promovidas por grupos reducidos que solo persiguen sus intereses personales, sin considerar el bienestar de toda la población.

Nuestra responsabilidad radica en proteger la estabilidad económica del país mediante argumentos e información responsable. El éxito del MESCP demuestra que Bolivia está avanzando hacia adelante, promoviendo un crecimiento económico sostenible y equitativo que beneficia a todos los bolivianos.

Miguel Clares es economista.

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Hablemos de las finanzas públicas

El Gobierno ha demostrado su capacidad para asignar eficientemente los recursos disponibles

Miguel Clares

/ 14 de junio de 2023 / 08:30

Desde la asunción del presidente Luis Arce, Bolivia ha presenciado una notable transformación en la gestión de sus finanzas públicas. El Gobierno ha mostrado un compromiso incansable para corregir de manera gradual el alarmante déficit fiscal heredado del gobierno de facto de Jeanine Áñez, que llegó a alcanzar el 12,7% del Producto Interno Bruto (PIB). Mediante la implementación de medidas prudentes y una administración eficiente del gasto, el país ha logrado avances significativos en su proceso de recuperación económica, generando crecimiento, empleo y estabilidad financiera.

Enmarcado en una política de austeridad del gasto, el Gobierno ha trabajado arduamente para asegurar una administración responsable de los recursos públicos. Esta estrategia ha permitido abordar progresivamente el déficit fiscal sin descuidar la inversión pública, la cual ha sido y sigue siendo una variable clave para el fomento del crecimiento económico.

Como resultado de estas acciones, se ha logrado una reducción significativa del déficit fiscal. En 2021, el déficit se situó en un 9,3% del PIB, y posteriormente, en 2022, se redujo aún más, llegando al 7,1% del PIB. Estos resultados demuestran el compromiso del Gobierno en corregir gradualmente la situación heredada, superando incluso las expectativas establecidas en el Programa Fiscal-Financiero (PFF) 2022, el cual estimaba un déficit del 8,5% del PIB.

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La administración responsable de las finanzas públicas también ha contribuido a un aumento en los ingresos tributarios de Bolivia. Durante 2022, las recaudaciones tributarias alcanzaron cerca de los Bs 60.000 millones, reflejando un crecimiento del 20% en comparación con el año anterior. Este incremento refleja el sólido desempeño de la actividad económica y el cumplimiento de las obligaciones tributarias por parte de los contribuyentes.

Hasta abril de 2023, el Sector Público No Financiero (SPNF) ha registrado un superávit del 0,3% del PIB en términos fiscales globales. Además, se ha logrado un superávit fiscal corriente del 1,6% del PIB, lo que indica que el Estado cuenta con ingresos suficientes para cubrir sus gastos operativos.

Es destacable el sólido desempeño macroeconómico y la saludable administración de las finanzas públicas de Bolivia en un contexto internacional desfavorable, caracterizado por fluctuaciones constantes de precios. Mientras otros países vecinos enfrentan desafíos significativos, Bolivia ha demostrado una gestión económica estable y responsable, evitando que el peso de la crisis recaiga sobre los hogares y las empresas.

Estos resultados positivos en la administración de las finanzas públicas son una manifestación clara del enfoque acertado del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP). Este modelo ha permitido generar un crecimiento económico sostenido con justicia social, gracias a una adecuada administración de los recursos del país.

En concordancia con las palabras del reconocido economista R. Musgrave, el Estado desempeña tres funciones fundamentales: asignación, distribución y estabilización. En este sentido, el Gobierno ha demostrado su capacidad para asignar eficientemente los recursos disponibles, asegurando que lleguen a los sectores más necesitados y promoviendo la equidad en la distribución de la riqueza.

Asimismo, el Gobierno ha desempeñado un papel activo en la estabilización económica mediante la implementación de políticas fiscales prudentes, las cuales han contribuido a mantener la solidez económica del país y a proteger la economía de los vaivenes de la economía global. Estas funciones desempeñadas por el Estado han dado lugar a una gestión favorable para el conjunto de la población boliviana, promoviendo el bienestar y la justicia social.

(*) Miguel Clares  es economista

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