Voces

Friday 3 Feb 2023 | Actualizado a 09:59 AM

Cristina

/ 7 de diciembre de 2022 / 01:17

Denuncio la corrupción de la Justicia argentina, manipulada por una oligarquía antipatria que ha creado un Súper Estado para supeditar los intereses argentinos a los de un pequeño grupo de mafiosos que se hacen pasar por empresarios y que lucran con las vidas del pueblo trabajador.

Este Súper Estado es un Estado sobre otro Estado. Es un Estado que nadie eligió pero que opera sobre las instituciones de la democracia.

Es un poder que se ejerce fácticamente mas no legalmente, mucho menos legítimamente.

Este poder es el que maneja los hilos de los medios de comunicación, la Justicia y la economía, sin haber ganado el voto de la mayoría de los argentinos.

Es un poder que se consolidó en el gobierno de Mauricio Macri con el endeudamiento desproporcionadamente irracional con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Es el mismo poder al que se enfrentaron Néstor y Cristina cuando trataron de regular al principal monopolio mediático de Argentina, Clarín, y al sector sojero del país que mediante su política de monocultivo extranjeriza un recurso estratégico para su pueblo.

Este mismo poder, mafioso, es el que ha vuelto para cobrar venganza. Llegando incluso a financiar, por parte de un grupo de empresarios amigos de Macri, a un grupo violento para matarla.

Contra el pueblo trabajador que osó disputarle la riqueza de su fuerza de trabajo a esa corporación de delincuentes. Pero también es el mismo pueblo que volvió a elegir a Cristina y a un gobierno popular, después de cuatro años desastrosos de Macri.

Eso no se lo perdonan al pueblo que se atrevió a elegir nuevamente a su lideresa.

Pretenden escarmentar a Cristina por representar los intereses del pueblo argentino.

Para dejar en claro que quien se atreva a tocar los intereses de la mafia del Súper Estado oligárquico, pagará con su libertad.

Pero Cristina no está sola, y mucho menos su pueblo la abandonará. El próximo 12 de diciembre, en la convocatoria del acto en el que Cristina será la única oradora, será el momento para demostrarlo.

A Cristina tratan, fundamentalmente, de sacarla de las elecciones. La verdadera sanción no es que vaya presa, sino que no pueda ser candidata. Los jueces contra toda lógica, sin elementos, terminaron dándole seis años de cárcel, buscando ilegalizarla.

No la castigan por cosas que supuestamente habría hecho mal. La castigan por haber hecho las cosas bien, en favor de su pueblo.

Ariel Basteiro es embajador de Argentina en Bolivia.

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Campeones

/ 19 de diciembre de 2022 / 02:40

No todos los años hay mundiales, una verdadera desgracia, como dice mi nieto, debería haber mundiales todos los años. Y mucho menos es habitual que un equipo representativo de un país… Lo gane seguido, más vale solo una vez que se repitió un bicampeonato. También poco habitual que para un argentino promedio uno lo vea fuera del país, salvo que con previsión haya sacado los ticket de entrada y tenga la solvencia para verlo desde Qatar, lo otro verlo reunido con amigos, en familia, solo, acompañado, en un bar, en una casa dentro del país, o como muchos de los argentinos que vivimos en La Paz en la residencia de la embajada argentina, en donde partido a partido se fue poblando de amigos muchos argentinos, también bolivianos y representantes de otros países que vinieron, como dice la canción muchachos, a alentar a Lionel, como hace el Diego desde el cielo… La fiesta que se fue generando partido a partido en el barrio de Sopocachi hará que quede como hermoso recuerdo de este Mundial que ganó La Scaloneta.

Del balance de este torneo, podemos decir muchas cosas y hasta ponernos en analistas deportivo y decir que el equipo fue de menor a mayor, que Messi deslumbró, tanto como Julián Álvarez o el ‘Dibu’ Martínez, De Paul, o Di María…. A decir verdad, todos los que entraron poco o mucho al terreno de juego cumplieron con el cometido de aportar el grano de arena para hacer la muralla defensiva rechazando y atajando casi todo lo que le tiraran, la amalgama en el medio campo o destruir defensas atacar y convertir. Hoy, todos ellos son tan campeones como el mismísimo Messi, quedarán en el recuerdo de muchas generaciones de argentinos y se ganarán con el correr de las horas un lugar en el Olimpo de los dioses, que en Argentina siendo jugador de fútbol y campeón mundial está muy cercano a lograrse. Lo de Scaloni es un punto aparte, sin experiencia de dirigir en primera división, con el periodismo en contra que lo fustigó durante los últimos tres años y 11 meses, recién se dieron cuenta del manejo del grupo y la perspicacia y profesionalismo del técnico cuando contaron los 36 partidos invictos y cuando en Qatar más allá del tropiezo con Arabia, les ganó a todos los que se le cruzaron.

Siempre es bueno ganar y festejar, Bilardo técnico del Argentina 86 a como diera lugar, Menotti técnico del campeón 78 haciendo juego bonito como premisa, Scaloni es la complementación de ambos, garra, lucha, toque y golazos a través de jugadas perfectas.

Lo de Messi para destacar siguió sorprendiendo, rompiendo récord y logrando lo único que le faltaba una copa del mundo…. Ahora sí está para discutirle a Maradona el liderazgo del mejor en la historia del fútbol mundial… Y sino como argentino, mejor decir que ambos comparten el cetro…

Argentina campeón mundial, alegría y felicidad para que le sirva al pueblo argentino para avanzar con toda la fuerza después de estos años de pandemia y neoliberalismo de macrista, triunfos de este tipo ayuda a cambiar el humor social y como hicieron estos jugadores campeones, como hizo el Diego, hacerse grande contra los que se dicen poderosos…

Ariel Basteiro es embajador de Argentina en Bolivia.

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El Deber de informar y hacer justicia

/ 26 de septiembre de 2022 / 01:49

El último lunes 12 de septiembre, con estupor vimos cómo un periodista de El Deber, desde su cuenta de Twitter (@msuarez_ED), decía: “Eso le faltó al anterior, ensayar”, en respuesta al tuit del periodista Carlos Montero donde citaba una noticia que titulaba “Vandalizaron un monumento a Néstor Kirchner: ¿Fue atacado a balazos?”.

Ante este gravísimo hecho al que podemos calificar como apología del delito, nos comunicamos con el director general del diario El Deber para solicitarle que se repudiara o se acusara que no se compartía dichas posturas.

La respuesta fue que el sacaría una aclaratoria al respecto y quedaba a disposición para que desde la Embajada tuviéramos derecho a réplica sobre otros artículos publicados en el diario en cuestión. Desde el día 14 al día de hoy, fue infructuoso poder comunicarnos con el señor Rivero, por lo cual nos vemos en la obligación de contestar ante tamañas agresiones publicadas en un diario que dice ser democrático y respetuoso del debate de ideas y pluralidad de opiniones, hechos que no son asumidos cuando se solicita acusar actos graves como estos.

A más de tres semanas del intento de magnicidio a la vicepresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, la solidaridad del pueblo boliviano no solo se hizo sentir con los mensajes de sus principales autoridades nacionales, sino también por la ciudadanía en general y sus organizaciones sociales en las puertas de la Embajada Argentina en Bolivia, el pasado viernes 2 de septiembre.

El pueblo argentino se viene movilizando por más de cuatro semanas en defensa de la Vicepresidenta desde que la Fiscalía colonizada por Mauricio Macri pretende dictar una sentencia de 12 años de prisión, sin tener pruebas y usando la figura de “asociación ilícita”, mecanismo ya reconocido en la justicia argentina para procesar a alguien cuando no hay pruebas.

Los fiscales pretenden hacer creer que Néstor Kirchner fue electo presidente en 2003 y Cristina Fernández en 2007 y en 2011 con el 54% de los votos, con el único objetivo de crear una asociación ilícita, con el agravante de que todos los actos de esos periodos hubieran sido ilícitos, incluso el nombramiento del fiscal Lucíani cuya designación fue firmada por Cristina y hoy es quien la acusa.

¿Pero por qué este poder judicial sometido los grupos concentrados de la economía y los monopolios mediáticos, se enfrenta alevosamente contra Cristina Fernández?

Cristina representa la amenaza a los intereses de corporaciones monopólicas en Argentina y a los sectores especulativos de las finanzas, que tienen un prontuario de políticas de endeudamiento odioso en países subdesarrollados; sometiéndolos a reajustes económicos que afectan al bolsillo del pueblo trabajador.

Cristina, durante su gobierno, logró que los trabajadores se beneficien en la distribución de la riqueza con un 51% a su favor y 49% para las patronales. Esos números, durante el gobierno de Macri, se revirtieron en 57% en favor de las patronales y 43% para los trabajadores.

Hay algunos voceros que pretenden enlodar el legado de Cristina con falsas acusaciones, pretendiendo justificar el intento de magnicidio. Véase el artículo escrito por Javier Medrano en el periódico El Deber, “¿Quién es Cristina Fernández? Una política del melodrama y el teatro”, donde el autor afirma que:

“Lo sucedido en Argentina, con el intento de magnicidio de Cristina Fernández de Kirchner… es una clarísima muestra del riesgo de estos hechiceros de la política, que pueden conducir a la gente a realizar actos de violencia pura, como es el intento de un asesinato”.

Por “hechiceros” no se refiere a los medios de comunicación y políticos que echan leña al fuego todos los días para alimentar los discursos de odio y la división en las sociedades, no, sino que para el autor: “…Lo único cierto es que ella (Cristina) es culpable de haber abierto una grieta profunda de odio y revanchismo.”

Intentan convertir a la víctima en victimaria, curiosa forma de analizar un intento de magnicidio.

Si uno dice defender a la democracia y sus instituciones, lo primero que debe hacer es defender la presunción de la inocencia, y así no caer en la lapidación mediática que lo único que busca es inocular odio en las sociedades para justificar magnicidios.

En definitiva, si uno dice defender a las instituciones, lo último que puede hacer es justificar un intento de magnicidio a una autoridad electa por el elemento más sagrado de la democracia: el voto.

Todo esto, sin sumar la actitud de algunos “periodistas”, que en sus redes sociales inflan la llama del odio con comentarios que por lo menos deberían ser repudiados por los medios en donde trabajan.

Ariel Basteiro es embajador de Argentina en Bolivia.

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2 de abril: Héroes

/ 2 de abril de 2022 / 02:43

Hablar de Malvinas cuando se cumplen 40 años de una guerra donde murieron 649 soldados argentinos, como también de la invasión que el Reino Unido llevó adelante —y que generó el reclamo argentino por la soberanía de nuestras islas— hace 189 años, en el momento que el mundo se horroriza por el conflicto armado que se vive entre Rusia y Ucrania, hace que analicemos la perspectiva de esa invasión británica de 189 años y la doble vara con la que Inglaterra hoy reclama ante el avance ruso sobre territorio ucraniano.

Seguramente el derecho de integridad territorial que Argentina reconoce en Malvinas y Ucrania, es el que se debe sostener en ambos casos y el horror que generan bombas y muertes dadas por un ejército más fuerte y con mayor poder bélico, es igual hoy que hace 40 años.

También vale rescatar que a pocos días del inicio de las acciones bélicas, ya hay mesas de negociación y de avances para encontrar una salida para la paz, algo que Argentina le viene reclamando a Inglaterra hace 189 años.

Dicho esto, queda claro que Argentina siempre llevó esas negociaciones a través de la vía diplomática y el reclamo ante los organismos internacionales, solo un gobierno militar, una dictadura, surgida de un golpe de Estado rompió esa constante práctica que fue recuperada por la democracia argentina en forma permanente.

Según un sondeo realizado recientemente, más del 90% de los argentinos respaldan el reclamo de soberanía por la vía diplomática, la totalidad de los argentinos conocen y reivindican las Malvinas Argentinas, siendo uno de los temas que rescatan posturas colectivas dentro de la sociedad.

Por asentarse en un lugar estratégico, cerca de la Antártida, reserva mundial de agua dulce, ser el único paso interoceánico natural entre Atlántico y Pacífico, y que en la plataforma continental argentina en donde se encuentran las islas es la reserva ictícola más importante del mundo, con potencialidad hidrocarburífera, hace que lleve a Inglaterra defender esa usurpación por haber montado ahí la base de la OTAN más grande del Atlántico Sur, violando el Tratado de Tlatelolco que prohíbe la proliferación de armas nucleares en nuestros mares.

El reclamo argentino está claramente justificado por la historia, al ser parte las islas de los territorios heredados de los dominios españoles y de haber Inglaterra desalojado a la población preexistente, por la geografía, al estar las islas sobre nuestra plataforma marítima a 400 km de nuestra costa y ser continuidad y extensión de nuestra Patagonia, y porque el mundo acompaña nuestro reclamo con más de 40 asambleas de la ONU que exigieron al Reino Unido iniciar negociaciones sobre la soberanía de las islas.

En definitiva, otro nuevo año de reclamo y reivindicación de los héroes que dieron su vida por defender un derecho que está arraigado en la conciencia y el corazón de los argentinos, la causa Malvinas ya no solo le pertenece a la Argentina, es una causa de Latinoamérica y de los pueblos libres del mundo que piden terminar con el colonialismo, al ser éste una forma anacrónica con la que se intenta sostener e imponer dominación por la fuerza.

Durante los enfrentamientos en el Atlántico Sur, casi toda Latinoamérica acompañó a la Argentina. En Bolivia se ofrecieron miles de ciudadanos para combatir dando una verdadera muestra de la existencia de la Patria Grande en el corazón de cada uno de ellos. A Bolivia y a ellos tan solo les puedo decir: ¡Gracias! Por eso Bolivia empieza a poblarse de plazas que llevan el nombre de Malvinas Argentinas.

Quiero finalizar resaltando que toda guerra es una locura, y más cuando va contra una causa noble como es el deseo de su pueblo de lograr la justa integridad territorial de un país. Es por ello que, en este día tan especial para todos los argentinos, quiero recordar el valor de los caídos y de los veteranos de la Guerra de Malvinas, quienes a los ojos de todos los argentinos y del mundo fueron, son y serán: Héroes.

La memoria de los caídos, el derecho internacional y nuestra historia así lo reclaman…

Ariel Basteiro es embajador de Argentina en Bolivia.

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Nunca más

/ 24 de marzo de 2022 / 00:42

Este 24 de marzo, en Argentina se recuerda el Día Nacional de la Memoria, Verdad y Justicia, fecha que rememora el inicio de la dictadura militar en una de las etapas más sangrientas y dolorosas que se vivieron a lo largo de toda su historia.

No será un día más o igual a otros que se vienen conmemorando, sobre todo después de la interrupción de dos años donde no se pudo marchar a causa de la pandemia que azotó a la humanidad y por ende, Madres, Abuelas, organismos de derechos humanos, movimientos sociales, partidos políticos y la ciudadanía toda, volverán a ocupar las calles y plazas para proclamar “Nunca más”.

Hace 46 años un golpe de Estado cívico- militar-clerical atacó a la democracia argentina, terminando de manera violenta y anticonstitucional con un gobierno recientemente electo. Este golpe dejó secuelas muy profundas en la sociedad argentina con 30.000 desaparecidos, 500 niños secuestrados y separados de sus familias, miles de presos políticos, exiliados, y el desconocimiento de la Constitución Nacional para imponer un programa económico de dependencia en el cual se profundizaron políticas neoliberales con consecuencias catastróficas para el país.

Por ello es que la sociedad argentina, después de vivir esta amarga experiencia, recuperó y reivindica la democracia, los derechos humanos y con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno, se convirtió en política de Estado la defensa de la memoria, verdad y justicia, volviendo a activar juicios por el esclarecimiento de crímenes de lesa humanidad que llevaron a que en la actualidad, aproximadamente más de mil genocidas militares, civiles y clérigos estén en la cárcel, cumpliendo penas por los crímenes que cometieron.

Un pueblo sin memoria está condenado a repetir su historia, por eso es que para todos los países de la región que sufrieron golpes de Estado y represiones a su población con cárceles, desapariciones y muerte, se hace imprescindible no dejar impunes estos actos de violación a los derechos humanos.

Sin ir más lejos, en 2019 Bolivia vivió un golpe de Estado, razón por la cual el Gobierno argentino refugió a Evo Morales y Álvaro García Linera junto a muchos otros bolivianos que escaparon de la persecución ilegal que se atravesaba. Finalmente, a partir de la lucha de su pueblo, se logró recuperar la democracia y avanzar en el procesamiento penal de aquellos que actuaron en contra de la Constitución.

El ejemplo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo fue fundamental para que hoy la sociedad argentina recuerde y repudie el golpe militar de marzo de 1976. Solo los sectores que cometieron tales delitos no reconocen lo trascendente de la decisión de conmemorar esta fecha.

En febrero de 2002, siendo diputado, voté la ley que proclama al 24 de marzo como Día de la Memoria, Verdad y Justicia, esta no fue pensada en el Parlamento y aceptada por la sociedad, sino que el Parlamento se hizo cargo de la demanda de la sociedad que con el ejemplo de Madres y Abuelas lograron instalar movilizaciones multitudinarias que desde hace más de 40 años se llevan adelante para reclamar juicio y castigo a los responsables de los crímenes atroces cometidos contra el propio pueblo argentino.

Argentina se siente orgullosa por su lucha de memoria, verdad y justicia, ejemplo internacional respecto del castigo a genocidas, situación que no tiene antecedentes en el contexto mundial.

Por eso hoy, Bolivia también empieza a marcar un precedente histórico, y es saludable para la democracia, la justicia y la verdad que la impunidad ya no sea aceptada por nuestros pueblos, solo la participación popular garantiza un “Nunca más”.

Ariel Basteiro es embajador de Argentina en Bolivia.

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Malvinas: 189 años de una usurpación

/ 4 de enero de 2022 / 00:48

El 3 de enero de 1833, las Islas Malvinas fueron ilegalmente ocupadas por fuerzas británicas que desalojaron a las autoridades argentinas allí establecidas legítimamente. Este acto de fuerza, llevado a cabo en tiempo de paz, fue inmediatamente rechazado y protestado, y desde entonces todos los gobiernos argentinos han reafirmado ininterrumpidamente sus derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Vale recordar que Bolivia fue el primer país en solidarizarse con la Argentina luego de la usurpación británica de 1833. El entonces ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, don Mariano Enrique Calvo, manifestó el 14 de junio de ese año: “La ocupación de la Soledad, sin previo reclamo, sin alegar título alguno y sin otro que el apoyo que el abuso de la prepotencia, ha sido en extremo sensible al gobierno de Bolivia, que respetando sobremanera los derechos de toda nación quisiera que todas ellas se desterrasen las vías de puro hecho, tan contrarias a la razón y a las luces del siglo. En violación tan manifiesta del derecho de gentes hay que considerar no sólo el ultraje hecho a la República Argentina, sino también el desprecio que envuelve hacia las demás naciones americanas”. Al momento, gobernaba en Bolivia el Mariscal Andrés de Santa Cruz, quien envió cartas de protesta a la entonces Reina de Inglaterra y al Primer Ministro, por la usurpación realizada en los primeros días de 1833.

Posteriormente, fue reconocida la existencia de la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 2065 (XX), adoptada en 1965, que consagra el llamado de la comunidad internacional a proceder sin demora a negociaciones bilaterales para encontrar una solución pacífica a la disputa, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las Islas.

En cumplimiento de la mencionada resolución, desde 1966 y durante 16 años, ambos países llevaron a cabo negociaciones para alcanzar una solución a la disputa de soberanía. No obstante, y pese a las innumerables invitaciones de la Argentina y a la exhortación de las Naciones Unidas, el Reino Unido se niega de manera sistemática a retomar las negociaciones.

La comunidad internacional ha reiterado la necesidad de reanudar las negociaciones bilaterales a la brevedad posible, lo que fue expresado en 10 resoluciones de la Asamblea General y en 39 resoluciones del Comité Especial de Descolonización de la ONU, así como en numerosas declaraciones de foros regionales y multilaterales. La negativa británica se encuentra agravada por la continua introducción de actos unilaterales. Estas acciones incluyen la exploración y explotación de recursos naturales —que la Argentina ha rechazado ininterrumpidamente—, así como una injustificada y desproporcionada presencia militar en las Islas. Todos estos actos son contrarios a la resolución 31/49 de la ONU y han suscitado múltiples expresiones de preocupación y rechazo por parte de la comunidad internacional.

La Argentina advierte con preocupación que aún hoy se ejercen con discrecionalidad políticas migratorias restrictivas que limitan la posibilidad de establecer residencia, adquirir tierras, contraer empleo o iniciar actividades comerciales o profesionales en las Malvinas, en particular respecto de los argentinos provenientes del territorio continental.

Finalmente, y a 189 años de la usurpación, el Gobierno y el pueblo argentinos reafirman una vez más sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. La recuperación del ejercicio efectivo de la soberanía sobre estos territorios, conforme el derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes, es un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino, tal como se encuentra plasmado en la Constitución Nacional y constituye una política de Estado.

Ariel Basteiro es embajador de Argentina en Bolivia.

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