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Thursday 22 Feb 2024 | Actualizado a 01:11 AM

Modelo cruceño, cartel de la mentira

Uno de los libros deja de explicar el MDC para referirse a testimonios personales e institucionales

Fernando Chuquimia

/ 5 de junio de 2023 / 08:14

Recientemente acabé de leer dos libros, el primero, Modelo de desarrollo cruceño, 110 años del Memorándum de 1904, del Comité Pro Santa Cruz (2014), y el segundo, Modelo de Desarrollo Cruceño: Factores y valores que explican su éxito, de los autores Barbery C., Mendieta P., Rodríguez G. y Soruco O. (2021), con el fin de entender y contrastar la concepción del Modelo de Desarrollo Cruceño (MDC) con la realidad socioeconómica.

Desde una perspectiva académica, ambos textos no exponen claramente la base teórica, ni la formalización matemática del MDC, aspectos que son fundamentales para entender la relación entre las variables, lo cual no permite diagnosticar una situación o fenómeno en particular, restringiendo el pronóstico del comportamiento futuro de las variables, así como la imposibilidad de diseñar políticas económicas.

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De manera subjetiva, dichos libros tratan de explicar el funcionamiento del MDC, señalando que Santa Cruz no aspira a vivir del Estado. Asimismo, establecen que el modelo ha desarrollado su actividad productiva, comercial y de prestación de servicios basado en factores productivos (recursos naturales, recursos humanos, financiamiento, innovación e institucionalidad), además de sustentarse en valores (libertad, individualidad, competitividad, cooperativismo e integración), permitiendo el progreso económico y social de la población cruceña.

Pero la realidad es otra. Afirmar que el MDC representa a Santa Cruz y busca el bienestar de su población sería una gran mentira, por cuanto este modelo solo representa una forma de organización de sociedad, donde determinados sectores privilegiados, conformados por familias tradicionales con poder económico, así como ciertos sectores de la oligarquía, se han apropiado de la representación política, dominando las principales instituciones bajo el formato de logias.

Evidentemente, dicho departamento oriental contribuye a la productividad económica, no obstante, llama poderosamente la atención que, los recursos se concentren en pocas manos, sin considerar un factor de distribución, razón por la cual el MDC es sinónimo de exclusión del resto de las familias cruceñas, restringiendo la participación de grandes sectores sociales, preservando la institucionalidad cruceña para ciertos grupos elitistas.

Para rematar, uno de los libros deja de explicar el MDC para referirse a testimonios personales e institucionales, señalando que “los cruceños tenemos un paradigma de desarrollo, quizá un estilo de desarrollo cruceño, pero que a la fecha no tenemos algún documento que explique, en el marco de la teoría económica”. Al respecto, me deja en la incertidumbre ¿a qué se refieren con “estilo de desarrollo cruceño?

Ante esta incógnita, será que se refieren a: vivir del Estado y decir que no lo hacen; realizar hechos de corrupción como los ítems fantasmas; apoderarse de instituciones (CRE, Saguapac, Cotas, colegios de profesionales, cámaras industriales y la Gobernación); o tal vez, enriquecer a la oligarquía en desmedro de los ahorros de la población. En resumidas cuentas, el MDC es un grupo de personas (en su mayoría extranjeras) que han adquirido y acumulado su capital a costillas del Estado, es decir, a costa de todos los bolivianos.

Finalmente, ante un modelo que no refleja la realidad socioeconómica de las familias cruceñas, el MDC tiene la necesidad de democratizar el poder político, económico, social e institucional de Santa Cruz, por cuanto en la actualidad dicho modelo está concentrando en poderes privados de las logias, con apoyo de todas las instituciones cruceñas, por lo que urge la inclusión de los sectores sociales, populares, de los diferentes estamentos de la sociedad.

(*) Fernando Chuquimia es especialista financiero

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Aceptar lo inaceptable

Bolivia ha mantenido la estabilidad de precios con crecimiento económico

Fernando Chuquimia

/ 30 de enero de 2024 / 07:30

Muchos escritores y pensadores, tanto antiguos como modernos, nos llevan a entrenar y poner en práctica la aceptación, es decir, que admitamos lo que nos ocurre, que no nos resistamos a la realidad, es decir, que dejemos que las cosas fluyan. Tal es el caso de una teoría tan compleja como sencilla; una idea profunda que en ocasiones es entendida de forma superficial, ocasionando restricción en su esencia, por hacerla más asequible. Sin embargo, el pensamiento es exigente, y la aceptación es una de las prácticas sapienciales más productivas.

En 2023, a nivel internacional, el conflicto constante en Ucrania y Palestina ha seguido generando repercusiones negativas en materia económica; asimismo, las turbulencias en el sistema bancario de los Estados Unidos tensionaron el sistema financiero mundial, así como el aumento histórico de tasas de interés restringieron las condiciones de financiamiento. Estos aspectos ocasionaron desaceleración global y las tensiones geopolíticas ralentizaron los volúmenes de comercio exterior.

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A nivel interno, la población boliviana vivió un sabotaje a la economía por parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que frenó la aprobación de leyes, bloqueando el acceso a financiamiento externo. En este sentido, bloquear el canal al financiamiento de recursos para la inversión pública reduce la producción y los ingresos del país. Adicionalmente, se presentaron fenómenos naturales como sequías e incendios forestales, que también tuvieron sus efectos sobre el desempeño económico nacional.

No obstante, a pesar del contexto externo e interno desfavorable, Bolivia ha mantenido la estabilidad de precios con crecimiento económico. ¿Cómo lo hizo?, pues lo logró mediante la aplicación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP), así como la ejecución de políticas sociales y económicas implementadas por el gobierno nacional, y gracias al trabajo y esfuerzo del pueblo boliviano.

El Producto Interno Bruto, al tercer trimestre de 2023, creció en 2,3%, donde el mercado interno incidió para ese crecimiento en 6,6%. Otros servicios presentaron un aumento de 9,5%; electricidad, gas y agua 5,8%; establecimientos financieros 4,0%; construcción 3,4%, entre los principales rubros. Con este nivel de crecimiento registrado, Bolivia se mantiene entre la tercera economía con mejor desempeño a nivel de la región.

Con relación a la inflación, el gobierno nacional garantizó la estabilidad de precios, manteniendo el poder adquisitivo de las familias bolivianas, logrando una tasa de inflación de 2,12% al cierre del 2023. Este indicador fue resultado de las siguientes medidas: subvenciones a los combustibles y alimentos; vacunación en granjas de aves mitigando el brote de la gripe aviar; ejecución del plan de corto plazo para combatir la sequía; operativos de control en puntos fronterizos para frenar la salida ilegal de producción ilegal; realización de ferias denominadas “del campo a la olla”; y comercialización de productos a precio justo, frente a escenarios de agio y especulación.

Otro de los indicadores fue la reducción de la pobreza moderada, que disminuyó de 39% en 2020 a 36,4% en 2023, con una disminución de 2,6 puntos porcentuales. Respecto al mercado laboral boliviano, el mismo se recuperó postpandemia, destacando a nivel regional con una baja tasa de desempleo, con 3,6% al tercer trimestre de la gestión pasada.

Para la presente gestión y en aplicación del MESCP, se prevé crecimiento económico con una inflación baja y controlada; se profundizará el proceso de industrialización con sustitución de importaciones; se dará continuidad a las políticas de redistribución de excedentes, que coadyuvarán al incremento del ingreso, reduciendo la pobreza, el desempleo y la desigualdad económica. Finalmente, el lector está invitado a poner en práctica la aceptación, admitiendo y comparando sobre lo que está ocurriendo en la realidad socioeconómica internacional respecto a nuestro país.

(*) Fernando Chuquimia es especialista financiero

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Presupuesto para el pueblo

La inversión pública registra $us 4.274 millones, de los cuales se destinarán $us 2.375 millones al sector productivo

Fernando Chuquimia

/ 12 de diciembre de 2023 / 09:50

La Constitución Política del Estado (CPE) establece que la administración económica y financiera del Estado y de todas las entidades públicas se rige por su presupuesto; asimismo, la CPE señala que el Órgano Ejecutivo presentará a la Asamblea Legislativa Plurinacional, al menos dos meses antes de la finalización de cada año fiscal, el proyecto de ley del presupuesto para la siguiente gestión anual.

En este contexto, el Presupuesto General del Estado (PGE) se constituye en el instrumento más importante de la política fiscal para el desarrollo de la economía boliviana, priorizando la asignación de recursos a inversión pública, seguridad alimentaria y energética, políticas sociales, así como la subvención a los hidrocarburos, alimentos, servicios básicos, entre otros programas de interés social y de necesidad poblacional.

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El proyecto de PGE 2024 tiene entre sus objetivos asegurar la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de las finanzas públicas; profundizar la industrialización con sustitución de importaciones que permita robustecer la soberanía productiva; fortalecer el aparato productivo e industrial, impulsando la productividad y el mayor rendimiento; consolidar la política de acceso universal y gratuito a la salud y educación; y continuar con la implementación de políticas sociales, buscando la equidad en la redistribución de recursos para disminuir la pobreza y la desigualdad.

El PGE refleja el impacto de la intervención del Estado en la economía, asumiendo con responsabilidad el papel protagónico para la implementación y aplicación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, convirtiendo al sector estatal en planificador, empresario, inversionista, regulador, benefactor, promotor y banquero del país. El proyecto de PGE 2024 prevé una tasa de crecimiento del PIB de 3,71%, una tasa de inflación del 3,60%, una inversión pública de $us 4.274 millones, un resultado fiscal de -7,80% y estabilidad en el tipo de cambio.

En la siguiente gestión, la economía seguirá expandiéndose con estabilidad de precios, mejora en los mercados laborales, incremento de las recaudaciones tributarias y la consolidación de las bases para una Bolivia industrializada, razón por la cual, el presupuesto agregado de 2024 presenta un crecimiento del 7,3% respecto a 2023, de Bs 317.129 millones a Bs 340.318 millones, y un presupuesto consolidado que aumenta en 8,9%, de Bs 243.950 millones a Bs 265.558 millones.

La inversión pública registra $us 4.274 millones, de los cuales se destinarán $us 2.375 millones al sector productivo, para proyectos del sector agropecuario, industrial, hidrocarburos, turismo, minería y energía; $us 962 millones para el sector social, destinados a proyectos de educación, cultura, salud, seguridad social, deportes, saneamiento básico, urbanismo y vivienda; $us 690 millones para el sector infraestructura, para proyectos en comunicaciones, recursos hídricos y transportes; y $us 248  millones para el multisectorial.

Se garantizan los recursos económicos para dar continuidad a las políticas sociales como el pago de los bonos Juancito Pinto y Juana Azurduy, la Renta Dignidad, además de la ayuda económica para las personas con discapacidad grave y muy grave. Asimismo, en el marco de la CPE, se priorizarán los recursos para educación y salud, destinando Bs 28.760 millones y Bs 26.866 millones, que representan el 10,8% y el 10,1%, del PGE consolidado, respectivamente.

Finalmente, el proyecto permitirá continuar en la senda del crecimiento económico sostenido, con una inflación baja y controlada; y se dará continuidad al proceso de industrialización con sustitución de importaciones, así como las políticas económicas y sociales con redistribución de excedentes, que coadyuvarán al incremento del ingreso, la reducción de la pobreza extrema, la disminución del desempleo y de la desigualdad económica. 

(*) Fernando Chuquimia es especialista financiero

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Tres años de gestión de Arce

La política de Industrialización con Sustitución de Importaciones permitirá tener una economía diversificada

Fernando Chuquimia

/ 8 de noviembre de 2023 / 09:37

Este 8 de noviembre se cumple el tercer año de gestión del presidente Luis Arce, quien fue elegido democráticamente con el respaldo mayoritario del pueblo boliviano, con un histórico triunfo que superó el 55% de la votación, recuperando de esa manera el orden constitucional, tras su ruptura y la toma de mando del gobierno de facto.

A tres años de la posesión presidencial, es importante un balance de lo que hizo el gobierno de Arce, así como la proyección para los próximos dos años, rumbo al Bicentenario en 2025. En este sentido, con el objeto de que dicho balance sea serio y objetivo, inicialmente expondré las condiciones económicas y sociales en las cuales se encontró al país.

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Durante el gobierno de facto, Bolivia inició un periodo de incertidumbre con terribles impactos negativos en su economía y en la calidad de vida de la población, sumado a este escenario el arribo del COVID-19 y la pésima administración pública, llevando a la economía a una profunda crisis con un acentuado decrecimiento de -8,7%, que significó una pérdida de más de $us 4.000 millones; el déficit fiscal alcanzó 12,2%, traducido en un pronunciado descenso de ingresos y retroceso de gastos de capital, desplomando la ejecución de inversión pública a 52,7%, de $us 3.769 millones (2019) a $us 1.784 millones (2020), y una tasa de desempleo que se incrementó a 11,6%.

Al ver un país con indicadores económicos críticos, los cuales se tenían en tiempos neoliberales, indudablemente el gobierno de Arce implementó medidas económicas y sociales para la reconstrucción y la reactivación de la economía, con pilares basados en el restablecimiento del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP), sin descuidar la salud de la población, mediante la ejecución del plan estratégico de lucha contra el COVID-19.

Producto de las acertadas políticas y la administración responsable con soberanía de las finanzas públicas, el país logró el crecimiento económico en 2021, superando el 6%; en 2022, alcanzó el 3,5%. Al segundo trimestre de 2023, y pese al contexto internacional adverso con desaceleración económica mundial, Bolivia se mantiene en la senda del crecimiento, registrando un incremento del 2,21%, aspecto que permite situar al país entre las primeras economías con mayor expansión económica a nivel de Sudamérica.

Asimismo, ante el aumento de precios a nivel mundial, Bolivia ha mantenido una inflación baja y controlada. En 2021, esta variable fue inferior al 1%; en 2022, se cerró con 3,1%. A septiembre de 2023, la inflación se sitúa en 1,5%, uno de los indicadores más bajos de la región y del mundo, gracias a las medidas implementadas por el Gobierno para preservar la estabilidad de precios y cuidar la economía familiar. Se destaca el descenso de la tasa de desempleo y la pobreza extrema, así como el cierre progresivo de brechas de desigualdad.

Por otra parte, el horizonte hacia el Bicentenario es la Industrialización con Sustitución de Importaciones (ISI), que es la segunda fase del MESCP, donde se está consolidando las bases para una Bolivia industrializada, mediante el aprovechamiento de todas sus potencialidades y fortalezas productivas, con más de 130 plantas en el país y una importante inversión, a fin de crear una economía de base ancha en diversos rubros orientados a dinamizar y beneficiar a la población.

En este marco se tienen importantes resultados traducidos en la producción de urea, industrialización del litio, construcción de plantas de biodiésel y HVO para obtener diésel ecológico, además de la nueva planta de zinc y la culminación de la planta del Mutún, entre otras. La política de ISI permitirá tener un país con una economía diversificada, industria con valor agregado, generando ingresos y empleo para los bolivianos, disminuyendo la dependencia de insumos y productos importados.   

Finalmente, estos tres años de gestión del presidente Arce han permitido devolver a la población la esperanza y la estabilidad, por cuanto Bolivia está retornando a la senda del crecimiento económico sostenido, con una inflación baja y controlada. La continuidad del MESCP prioriza la demanda interna y garantiza la distribución de recursos para reducir la pobreza y la desigualdad, por cuanto la administración de la economía es efectuada de manera soberana.

(*) Fernando Chuquimia es especialista financiero

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Sembrador de esperanza

Un 8 de noviembre de 2020, el presidente Arce fue elegido democráticamente con el respaldo mayoritario del pueblo boliviano

Fernando Chuquimia

/ 27 de septiembre de 2023 / 07:44

Tradicionalmente, el cumpleaños es el aniversario del nacimiento de una persona, institución u organización. Respecto a las personas, en muchas culturas es costumbre celebrar el cumpleaños con una fiesta, acompañada de familiares y amigos, donde se dan regalos a la persona homenajeada. En este sentido, el 28 de septiembre, el presidente Luis Arce celebra sus 60 años de vida y, para la ocasión, quiero compartir con los lectores los siguientes párrafos para dicha autoridad. Un 8 de noviembre de 2020, el presidente Arce fue elegido democráticamente con el respaldo mayoritario del pueblo boliviano (55,11%), recuperando el orden constitucional, tras su ruptura y la toma de mando del gobierno de facto (GF), debido a los conflictos sociales y políticos de octubre y noviembre de 2019.

Durante el GF, Bolivia inició un periodo de incertidumbre e inseguridad, con terribles impactos negativos en su economía y en desmedro de la calidad de vida de la población, sumado a este escenario el arribo del COVID-19 y la pésima administración pública del GF, llevando a la economía nacional a una profunda crisis con un acentuado decrecimiento económico, déficit fiscal traducido en un descenso de ingresos y retroceso de gastos de capital, desplomando la ejecución de inversión pública y una tasa de desempleo que incrementó.

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Al ver un país con indicadores económicos desalentadores, los cuales se tenían en el viejo modelo neoliberal (1985-2005), de manera inmediata, el Gobierno del Estado Plurinacional implementó medidas económicas y sociales para la reconstrucción y la reactivación de la economía, con pilares basados en el restablecimiento del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP), sin descuidar la salud de las bolivianas y bolivianos mediante la ejecución el plan estratégico de lucha contra el COVID-19.

Producto de las acertadas políticas y la administración responsable con soberanía de las finanzas públicas, la economía boliviana bajo el liderazgo del presidente Arce fue distinguida por distintas instituciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, The Economist Intelligence Unit, BBC Mundo, Sputnik y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, a pesar de la coyuntura mundial compleja.

Es así que Bolivia, al ser destacada por su economía y la resiliencia del MESCP ante shocks externos e internos, ha dado mucho de qué hablar a nivel mundial. Por lo que el jefe del Estado participó en julio en la primera jornada de la Tercera Cumbre de la Unión Europea y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, donde expuso la propuesta de reactivación económica para encarar las distintas crisis globales, en un contexto marcado por la crisis climática, social, económica, energética y política, mismas que requieren de acciones conjuntas.

Asimismo, en agosto, la máxima autoridad del país participó en la decimoquinta cumbre de los países miembros del BRICS y en su intervención destacó las virtudes del MESCP, siendo éste un modelo económico que permitió la redistribución de excedentes, la disminución de la pobreza y empleo, así como la diversificación de la economía y la industrialización de los recursos con sustitución de importaciones.

Finalmente, los mejores regalos para el presidente Arce estarán guardados para siempre en su memoria y corazón, por lograr la recuperación de la democracia y la reconstrucción económica del país. Además de ser sembrador de vida, estabilidad, justicia social y esperanza, para un futuro prometedor en favor del pueblo boliviano.

(*) Fernando Chuquimia es especialista financiero

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¿Objetividad o intereses ocultos?

¿Las CR están efectuando un trabajo objetivo?, o ¿existe otros tipos de intereses?

Fernando Chuquimia

/ 19 de julio de 2023 / 08:06

En 1971, Estados Unidos suspendió la convertibilidad del dólar en oro, perdiendo el poder de regulador a los grandes bancos centrales, y generó desde 1973 la globalización especulativa, es decir, el eurodólar, los petrodólares y la ola de créditos a deudores soberanos potencialmente insolventes. Consecuentemente, en 1975 se creó las «organizaciones calificadoras reconocidas en escala nacional» (NRSRO, en inglés), donde emergió el oligopolio rentable en favor de las calificadoras de riesgo (CR) Moody´s, S&P y Fitch.

Al respecto, ninguna de las CR explica en sus informes el detalle de criterios para calificar, por ejemplo, cuando las instancias evaluadas no contestan todo el cuestionario, se ignora qué preguntas quedan fuera, ni cuáles han permitido sacar conclusiones. Las CR tampoco están obligadas a divulgar informaciones y compartir datos con otros analistas del mercado. En rigor, las calificadoras gozan de algunos privilegios, por cuanto, en casi todas las demandas radicadas por evaluaciones erróneas o sesgadas, las agencias invocan la libertad de opinión para salir indemnes.

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Las agencias calificadoras de riesgo son fuertemente cuestionadas por su falta de objetividad y el sesgo ideológico que las guía, a cuyo efecto, en un escenario óptimo, la tarea de los EEUU sería poner las finanzas al servicio de la producción, el comercio y el empleo. Dicha labor es indispensable en la actualidad, cuando existe un escenario mundial con ralentización de la economía, altas presiones inflacionarias y tasas de interés elevadas.

Lamentablemente, ese escenario no existe debido a que las CR generan especulación e información sesgada. Es importante recordar al lector que, en años pasados, sobre lo sucedido en las hipotecas subprime (2008), el Senado estadounidense concluyó que dos importantes CR ayudaron a los bancos a ocultar los riesgos de inversiones que estos promocionaban poco antes de que estallara la crisis financiera en EEUU. Asimismo, en octubre de 2022, específicamente Moody´s anunció la mejora en un escalón de todas las calificaciones Deutsche Bank, debido a su mejora financiera; sin embargo, cinco meses después, el mencionado banco se desplomó, arrastrando a otros bancos europeos. 

Entonces, ¿las CR están efectuando un trabajo objetivo?, o ¿existe otros tipos de intereses? En el caso boliviano, Moody´s recientemente cambió de perspectiva de «ratings en revisión» a «negativa». Este aspecto no es casualidad, es causalidad, y lo explico en un artículo publicado en este prestigioso medio, con el título No es casualidad, es causalidad (marzo de 2022). Por lo que esta calificadora no ha tomado en cuenta las variables macroeconómicas positivas que se han logrado gracias al modelo económico social, comunitario y productivo, reinstaurado desde noviembre de 2020. 

Según Moody´s, la baja de calificación responde a los riesgos crediticios en curso asociados con la alta exposición de Bolivia a los shocks políticos y económicos internos, así como los persistentes riesgos fiscales y externos a la baja en ausencia de políticas que aborden de manera efectiva los desafíos crediticios subyacentes.

Una vez más, esta calificadora emite opiniones sesgadas, por cuanto el país demostró un crecimiento económico por encima del endeudamiento externo, aspecto que garantiza la capacidad de pago de la deuda y fortalece la confianza en la economía boliviana. La administración responsable de las finanzas públicas bajo el liderazgo del presidente Luis Arce se traduce en una gestión sólida de la deuda externa, la cual desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la estabilidad financiera, bajo el enfoque de endeudamiento sostenible, permitiendo el desarrollo económico y social, así como la consolidación de las bases de la industrialización.

(*) Fernando Chuquimia es especialista financiero

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