Durante siglos el ser humano transmitió su cultura a través de la palabra, la música y la pintura, entre otras disciplinas. En el siglo XV, la llegada de la imprenta logró de a poco materializar y distribuir miles de historias que habían sobrevivido el paso del tiempo a través del boca en boca.

Aproximadamente 400 años más tarde, la humanidad logró registrar el sonido en un soporte físico. La música, gran reina sonora, encontró un medio para no perecer. Hoy en día, es difícil encontrar algo que las personas no puedan capturar, guardar y perpetuar. De todos modos, aún en los albores de la inteligencia artificial donde la cultura parece estar al borde de resignificarse completamente, podemos observar una escena casi idéntica a la que pudieron vivenciar nuestros ancestros: una persona cuenta algo y un grupo a su alrededor escucha atentamente.

En la antigüedad eso podía ocurrir en una plaza pública. A lo largo de la historia en aulas escolares o reuniones familiares. En el siglo XX la radio se posicionó como el medio sonoro en donde los oyentes se sentaban alrededor de un mueble a escuchar una novela diaria. Hoy ocurre a través de los podcasts. Casi todas las personas pueden pensar en una figura cercana que tiene habilidad para sostener la atención de un público —pequeño o masivo— durante un tiempo determinado. ¿Qué secreto guardan esas personas capaces de conquistarnos con solo palabras? ¿Cuál es la maestría capaz de alimentar nuestra imaginación, la que nos permite transportarnos y maravillarnos con mundos que no existen, la que nos cuenta la realidad que vivimos diariamente, pero de una forma nueva? La oratoria, disciplina estudiada por los griegos, continúa maravillando a niños y adultos y sigue siendo una herramienta fundamental en los medios de comunicación.

Recientemente, a través del podcast, el universo del sonido está experimentado una segunda era dorada. Alrededor de 100 años después de la primera época gloriosa sonora que trajo la radio, el comienzo del siglo XXI propone un retorno a la escucha. Según estadísticas, el consumo de formatos sonoros está lejos de destronar al mundo audiovisual, pero lleva años en ascenso. Formatos como el daily podcast, los documentales sonoros, las series de ficción sonoras, los podcasts de entrevistas e incluso los segmentos conversacionales se encuentran en ebullición. Crece la demanda y la oferta bajo la idea que el podcast apela a un contenido específico, incluso de nicho. Hay un podcast para cada uno, dice la profecía, distanciándose del formato radial en el cual un mismo programa proponía tocar muchos temas de interés general.

Es así como las nuevas generaciones se han volcado a consumir y a producir sus propios contenidos sonoros. ¿Qué resulta atractivo de los podcasts? ¿Por qué los jóvenes nacidos este siglo siguen eligiendo un formato sin imagen? La respuesta es que cambia el medio, pero la idea sigue siendo la misma. Escuchar historias, buenas historias, es algo que no envejece. El arte de hablar correctamente, de saber construir un personaje, elaborar un conflicto y un desenlace, siguen siendo herramientas fundamentales para cualquier comunicador.

El periodismo siempre utilizó estas herramientas para narrar la realidad. La cuestión es que ahora la realidad de los medios es distinta. El panorama multimedia dentro del cual se inscriben muchos medios en la actualidad empuja a muchos periodistas a generar contenido sonoro o audiovisual. Para aquellos que vienen de la gráfica resulta un desafío adaptarse a un nuevo formato. Escribir para la oralidad no es lo mismo que escribir un texto para que luego sea leído.

Este nuevo desafío que proponen los formatos modernos no implica otra cosa que volver a las bases. Nos posiciona ante la misma vieja situación de contar con sonido, como si contáramos una historia milenaria, buscando atraer, maravillar y sostener la atención y el interés de quienes nos escuchan. La técnica del storytelling sigue más vigente hoy que nunca. Convertirnos en mejores oradores depende de nuestra práctica y entusiasmo para poder llegar a una generación sedienta de nuevas historias.

(*) Tomás Martini es docente del Programa Internacional de Periodismo Digital, organizado por Tigo y dictado por la Universidad Austral