Voces

Sunday 21 Apr 2024 | Actualizado a 16:25 PM

Comienza la Barbieheimer

En internet lo llaman Barbieheimer y la estrategia para publicitarlas ha sido espectacular

Eduardo Silva

/ 21 de julio de 2023 / 08:02

Empieza la lucha entre Oppenheimer y Barbie, así que si no tienes planes para este finde, ir al cine no es mala opción. Pero vamos un poco más allá de la recomendación para pasar el tiempo.

En internet lo llaman Barbieheimer y la estrategia para publicitarlas ha sido espectacular. Seguro que conoces a alguien que quiere ver una o la otra (o las dos).

A la industria del cine le ha ido de lujo en su lucha por competir con las plataformas de streaming y recuperar el vínculo que tenía con la audiencia. ¿Qué más?

El enfrentamiento en internet entre Barbie de Greta Gerwig y Oppenheimer de Christopher Nolan comenzó desde que anunciaron su fecha de estreno: 21 de julio.

Lea también: La tragedia del Titán y su comunicación

No es raro que los estudios de cine programen estrenos de películas de diferentes géneros en un mismo fin de semana, pero las marcadas diferencias entre una película intensa y seria sobre el hombre que supervisó el desarrollo de la bomba atómica y una antropomorfización alegre y rosada de una muñeca de la infancia, se convirtió rápidamente en algo ultraviral.

Hay quienes dirán que Barbie le gana a Openheimer por goleada, en cuanto a su comunicación se refiere. Ambas películas han generado mucho revuelo y la comunicación detrás de ellas ha sido un factor clave para generar emoción y anticipación.

A pesar de sus temas muy diferentes, ambas películas han generado mucho entusiasmo entre las personas. Barbie ha sido elogiada por sus temas feministas y su elenco estelar, que incluye a Emma Stone, Margot Robbie y Florence Pugh. Oppenheimer, por otro lado, ha sido elogiada por su precisión histórica y su interpretación de una de las figuras más importantes del siglo XX.

En una era donde la tecnología desplaza a los juegos tradicionales, reaparece Barbie para decirnos “dentro de cada mujer no importa su edad, hay una Barbie”. Mucha gente ha opinado en redes sociales que la campaña ha sido tan masiva y tan buena, que la gente ni siquiera está esperando que la película sea buena; solo quieren verla y creo que están dispuestos a aceptar lo que sea que venga de Barbie.

Otros piensan que la película es el rescate perfecto para un producto que había caído en ventas, es decir una obra maestra del marketing para Mattel.

Los números hablarán por sí solos y veremos si este despliegue se traduce en la taquilla, por lo pronto le está trayendo, a las dos películas, miles de conversaciones y de audiencias súper complementarias.

El presupuesto de marketing de Barbie, por ejemplo, supera los $us 100 millones y se ha gastado en casi todos los rincones del mundo. Hace poco veíamos en Bolivia a la tiktoker potosina Albertina Sacaca en una gala previa al estreno, junto a otras celebrities. Sin duda, Albertina arrasó frente a sus compañeras de pasarela. Le puso a la Barbie lo que no tenía, piel morena, autenticidad y humildad. Resultado: mucha más conversación sobre Barbie.

Ambas películas han hecho uso de las redes sociales para promocionarse e interactuar con los fans. Barbie tiene una fuerte presencia en Instagram, donde ha compartido fotos y videos detrás de escena del elenco y el equipo. Y en cada país, se aportó al tema desde sus acciones de márketing específicas.

Oppenheimer también usó Instagram para compartir fotos del set y promover la precisión histórica de la película.

La atención no podría ser mayor, la conversación no podría ser más fuerte y eso que ninguna de las películas tiene reseñas oficiales todavía.

Barbie ha mostrado tener infinitas oportunidades para fotografías muy rosadas y brillantes, asociaciones con marcas para aparentemente todo, desde ropa interior hasta flotadores de piscina, eventos de fans a gran escala con firmas de autógrafos, etc. En otras palabras, la campaña de Barbie se volvió nuclear (irónicamente).

Oppenheimer tiene en cambio la bomba, el misterio seductor y el gancho de la pantalla grande, pero no es el tipo de película que se presta, digamos, a una colaboración con una gaseosa, un helado o unos jeans.

Si somos francos, mucha gente planea ver ambas películas, sin ruborizarse. Tom Cruise, cuya Mission: Impossible-Dead Reckoning Part One se estrenó hace poco más de una semana antes del enfrentamiento del Barbieheimer, dijo en su debut que planea ver ambas películas el día de su estreno, probablemente comenzando con Oppenheimer, que parece ser el orden de visualización preferido por la gente, según los comentarios de las redes sociales.

Bueno, vayan preparando la billetera para comprar un combo doble de pipocas.

(*) Eduardo Silva es especialista en gestión de la reputación empresarial y COO de WeCom Bolivia

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Francia vs. Shein: el ‘fast fashion’ al debate

Eduardo Silva

/ 12 de marzo de 2024 / 06:41

La creciente preocupación ambiental ha elevado la importancia de la sostenibilidad en el ámbito empresarial europeo. Un reflejo de esto es la reciente iniciativa de Francia de aprobar una ley en marzo imponiendo un impuesto de 5 euros por prenda a las empresas de fast fashion, entre las que se encuentra Shein, conocida por lanzar hasta 1.000 nuevos modelos diarios al mercado.

Shein se encuentra en la mira como la primera plataforma de e-commerce afectada por esta nueva legislación francesa, después de experimentar un crecimiento meteórico a nivel mundial. Sin embargo, su posición como referente del fast fashion ha generado inquietudes en cuanto a aspectos de RSE, abordando tanto la legislación laboral como el innegable impacto ambiental de este tipo de prendas de consumo rápido.

En Bolivia, Shein es conocida gracias a Marcelo Claure, un exitoso empresario boliviano designado hace poco como el nuevo vicepresidente ejecutivo mundial de la empresa. Claure está liderando la formación de una junta consultiva en Latinoamérica e invertirá más de $us 100 millones en la compañía, comprometiéndose a abrir 2.000 fábricas y generar más de 100.000 empleos, según su reunión con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

La medida, impulsada por diputados conservadores como Antoine Vermorel Marques bajo la etiqueta #StopShein, busca frenar el impacto negativo de la moda rápida en la industria textil francesa y el medio ambiente, argumentando que la moda ultrarrápida contribuye al desperdicio al generar prendas de un solo uso.

Existen opiniones divididas entre los consumidores: algunos dicen que el impuesto limitaría la capacidad de elección y acceso a la moda para aquellos con menos recursos, mientras que otros lo ven como una medida necesaria para contrarrestar los efectos perjudiciales de la moda rápida en el medio ambiente y la industria local.

En respuesta a las críticas, Shein ha defendido su modelo de negocio y rechazado la etiqueta de “cultura del descarte”. La marca argumenta que el impuesto propuesto puede perjudicar al consumidor y destaca su papel en la transformación del mercado de la moda.

En el horizonte empresarial del siglo XXI, la sostenibilidad emerge como una fuerza impulsora crítica que redefine las reglas del juego. No es simplemente una tendencia, sino una genuina preocupación de la población en torno al cuidado del medio ambiente y la reducción de desperdicios a nivel masivo.

Es crucial analizar detenidamente las acciones de las empresas que se autodenominan sostenibles o eco-amigables, evitando caer en prácticas de greenwashing. De hecho, el Parlamento Europeo ha aprobado una nueva directiva contra el greenwashing para combatir estas malas prácticas.

La propuesta de Francia de establecer un impuesto a las empresas de moda rápida es solo un ejemplo de cómo la sostenibilidad está dejando su huella en el mundo del comercio electrónico.

Comparte y opina:

La tragedia del Titán y su comunicación

No hubo ningún portavoz oficial, ninguna aparición pública de la compañía OceanGate

Eduardo Silva

/ 6 de julio de 2023 / 07:46

Leí muchas noticias sobre el tema, blogs de expertos, reportes, etc., y ahora que ha pasado algún tiempo escribo estos apuntes sobre el manejo de la crisis de comunicación en torno a la tragedia del sumergible Titán, algo sobre lo que prácticamente todo el mundo se enteró.

Comienzo, a que no sabías que: la esposa del CEO de OceanGate Expeditions, Wendy Rush, era la directora de comunicación de la compañía; solo difundió un comunicado, parco y escueto, de cuatro puntos durante los cinco días que duró la crisis y nada más; demoró más de ocho horas en dar aviso de alerta para iniciarse las labores de rescate; y solo después que el contralmirante de la Guardia Costera de EEUU John Mauger diera una conferencia de prensa el jueves 22 de junio, el cofundador de OceanGate, Guillermo Sohnlein, hizo declaraciones diciendo que no se hagan especulaciones sobre el origen de la implosión.

Lea también: Reputación en tiempos de incertidumbre

Analizando el caso, se ve que hay una suma de errores en el manejo comunicacional sobre el hecho. Me llamó mucho la atención la ausencia de comunicación por parte de la compañía, la reacción inicial y la postura adoptada durante los cinco largos y angustiosos días hasta la confirmación del desenlace fatal.

Este caso sirve para poner en valor la importancia de la comunicación en la gestión de una crisis, o en una catástrofe, y de contar con una metodología previa de gestión de riesgos que incluya la importante dimensión de la reputación. Algo que, por la reacción de la compañía, ha quedado patente que no existía. Seguro muchos estarán pensando automáticamente en lo que pasó en estas latitudes con el Banco Fassil.

La incertidumbre reinó durante todo el tiempo y los silencios de la empresa fueron llenados por otros, con sus intenciones y sus expectativas. Esto nunca debió pasar. La incertidumbre solo se arregla con comunicación; las presiones y la incertidumbre se adueñan de la situación ante la falta de certezas y la ausencia de comunicación.

Hubo al menos estos errores: En primer lugar no hubo agilidad, es decir que no se actuó con rapidez ya que demoraron más de ocho horas en dar la alerta e iniciar el rescate (aspecto apuntado más arriba). Esto muestra la inexistencia de una metodología para sucesos así y de acciones específicas vinculadas al manejo de la crisis desde el punto de vista de la comunicación. También se notó que no tenían un manual de crisis, lo cual es incomprensible habida cuenta que el “servicio” de la empresa era altamente riesgoso.

Por otro lado, hubo falta de transparencia y mucho silencio: OceanGate solo difundió un comunicado el 19 de junio (un día después de informado el hecho) sin firmar y lo hizo por Twitter, no lo pusieron en su página web ni lo difundieron por otras vías. Luego de eso… silencio, como el de las profundidades del mar donde estaba el Titán.

Asimismo, no hubo empatía: No se vieron muestras de sensibilidad en el comunicado, mucho menos condolencias después de conocida la implosión, tampoco muestras de ser empáticos, de apoyo a las familias y a los equipos de rescate en todos los días angustiosos y, mucho menos, disculpas por la terrible situación que estaban viviendo los familiares que contaban cada minuto que transcurría.

Finalmente, no se vio un vocero oficial a cargo: No hubo ningún portavoz oficial, ninguna aparición pública de la compañía. Han sido la Guardia Costera de EEUU y las autoridades de Canadá las que actuaron como voceros ofreciendo información actualizada y dando conferencias de prensa. Simultáneamente, se multiplicaron rápidamente por todo el mundo los portavoces no oficiales como oceanógrafos, militares marinos, extrabajadores de la compañía, etc., que opinaban y daban su versión de los hechos. OceanGate perdió el control de la narrativa del hecho.

En cuanto a los aprendizajes podemos anotar estos, ineludibles: si no se informa, si no se comunica, es imposible liderar la narrativa del hecho; los silencios los llenan terceros con sus propios intereses; siempre se buscan y se necesitan explicaciones; no hay que entrar en las especulaciones pero sí comunicar desde la verdad y los hechos confirmados; sin comunicación aumenta la falta de credibilidad y otras narrativas, usualmente negativas, se posicionan en el imaginario de las audiencias.

También podemos mencionar los siguientes: sin comunicación se rompe la confianza; no hay nada más rentable que invertir en la anticipación, en saber manejar situaciones críticas desde la comunicación y, finalmente, la reputación es el activo intangible más importante para una compañía.

(*) Eduardo Silva  es especialista en gestión de la reputación empresarial y COO de WeCom Bolivia

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Reputación en tiempos de incertidumbre

/ 1 de abril de 2023 / 01:20

En un contexto político y económico complicado y crítico como el boliviano, la reputación de las empresas se vuelve aún más crucial. La forma en que una empresa es vista por su público puede tener un gran impacto en su éxito o fracaso en el mercado, y esto es especialmente cierto en tiempos difíciles. Por lo tanto, es fundamental que las empresas bolivianas presten atención a la gestión de su reputación, y que lo hagan de manera consciente y estratégica.

Las empresas que logran mantener una buena reputación, a menudo se benefician de una mayor confianza y lealtad de sus clientes, lo que puede traducirse en un aumento de las ventas y la fidelización de los clientes. Además, una buena reputación también puede ser un factor determinante para atraer y retener a los mejores talentos del mercado, lo que puede ser un factor clave para la capacidad de la empresa de innovar y crecer.

En un entorno político y económico inestable, la gestión de la reputación también puede ser un factor clave para minimizar riesgos y reducir la volatilidad. Las empresas que se preocupan por su reputación suelen estar más atentas a los cambios en el entorno político y económico, lo que les permite tomar medidas proactivas para mitigar los riesgos asociados.

Por ejemplo, en un entorno político en el que las relaciones entre empresas y gobierno pueden ser especialmente tensas, una empresa que cuide su reputación puede ser vista como un actor más confiable y transparente por el público y por las autoridades. Del mismo modo, una empresa con una buena reputación puede ser vista como más estable y menos riesgosa por los inversores y otros stakeholders clave, lo que puede ayudar a mantener una base sólida de apoyo en momentos difíciles.

En resumen, en un contexto político y económico complicado y crítico como el boliviano, la gestión de la reputación es más importante que nunca.

Por el contrario, si las empresas no gestionan adecuadamente su reputación en tiempos de incertidumbre o crisis, pueden enfrentar varios riesgos importantes.

En primer lugar, una mala reputación puede llevar a una disminución de las ventas y la pérdida de clientes. Si los consumidores perciben que la empresa no está operando de manera ética o responsable, pueden decidir no hacer negocios con ella, no comprar sus productos. Esto puede tener un impacto significativo en los ingresos y la rentabilidad de la empresa.

En segundo lugar, una mala reputación puede afectar la capacidad de la empresa para atraer y retener a los mejores talentos del mercado. Si la empresa es vista como poco ética o poco responsable, puede ser más difícil atraer a los candidatos adecuados y retener a los empleados existentes. Esto puede limitar la capacidad de la empresa para innovar y crecer, y puede ser especialmente problemático en un entorno económico difícil, como el que estamos atravesando.

En tercer lugar, una mala reputación puede llevar a la pérdida de la confianza y el apoyo de los stakeholders clave, incluyendo inversores, proveedores, reguladores y la comunidad en general. Si estos grupos pierden la confianza en la empresa, pueden tomar medidas para reducir su relación con ella o incluso hacerle frente.

Eduardo Silva es especialista en gestión de la reputación empresarial y COO de WeCom Bolivia.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Apuntes sobre la crisis de Fassil

/ 18 de marzo de 2023 / 01:03

No me cabe duda que el manejo comunicacional del Banco Fassil ante el problema que protagoniza en estos días y que es de conocimiento de todos, es un caso de estudio sobre lo que nunca se debe hacer.

Ante una crisis de esta envergadura, lo único que conocimos fue un comunicado mal hecho y difundido a destiempo, y esto es completamente insuficiente. Ya en el escenario de la comunicación de crisis, la recomendación sería que el banco tome medidas inmediatas para recuperar la confianza de sus clientes y restaurar su reputación. Pero no están haciendo nada de eso, siguen promocionando la cuenta Fabulosa y eso irrita aún más.

Paradójicamente, ese producto sumó 700.000 nuevos clientes al banco, cantidad que pareciera estar en franca disminución en estos días.

En primer lugar, es esencial que el banco reconozca públicamente la situación y se disculpe sinceramente por los inconvenientes causados a sus clientes. Es decir, hacer un mea culpa, pero esto no ha ocurrido aún, a una semana de iniciado el problema.

Además, debe explicar claramente qué sucedió y qué medidas se están tomando para evitar que este tipo de situaciones se repitan en el futuro.

Para lograr esto, el banco debería lanzar una campaña de comunicación proactiva, utilizando diversos canales de comunicación, incluyendo redes sociales, correo electrónico y mensajes de texto para llegar a sus clientes, pero también a la opinión pública. En la campaña, el banco debe enfatizar, con humildad, el error que cometieron: encarar un mejoramiento de su APP y otros sistemas internos sin prever que algo podría salir mal y sin tener un plan de contingencia, más aún en un momento económico nacional tan delicado como el actual.

También debe manifestar su compromiso con sus clientes, con la seguridad y la confianza de ellos y asegurarles que están tomando todas las medidas necesarias para garantizar que sus ahorros estén seguros. La Asfi les dio una mano en eso, tal vez no con la celeridad que el caso aconsejaba.

Toda esta comunicación debe ser “humana”, no a través de un comunicado puro y simple, es decir que la gente está esperando que la cabeza del banco o un vocero autorizado ejerza la vocería de la entidad, demostrando y visibilizando lo anotado líneas arriba: cercanía, calidez y empatía.

Además, el banco podría ofrecer incentivos a sus clientes para fomentar su fidelidad y confianza. Por ejemplo, podrían ofrecer tasas de interés más altas o recompensas por el mantenimiento de un cierto nivel de depósitos en sus cuentas.

Por último, el banco debe asegurarse de que su equipo de atención al cliente esté preparado y totalmente alineado para responder a las preguntas y preocupaciones de sus clientes de manera efectiva y empática. Esto ayudará a restaurar la confianza de los clientes y mejorar su imagen.

Pero nada de lo apuntado arriba, que son solo apenas algunas reflexiones que la teoría obliga a tener en cuenta y también el sentido común, se está haciendo y la conversación en redes gira, con sorna, en torno a si el sorteo de la cuenta Fabulosa se mantendrá o no.

En conclusión, lo que el Banco Fassil está haciendo, o mejor dicho lo que no está haciendo, puede decodificarse como soberbia, falta de empatía, negación y desorientación.

Eduardo Silva es experto en reputación y comunicación estratégica, y COO de la agencia WeCom Bolivia.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

En Bolivia, la radio es el medio que genera mayor confianza

En el encuentro se abordaron los desafíos para el periodismo digital en un entorno de profunda transformación digital y el rol de la data en la estructuración de contenidos.

Antonio Miranda, CEO de OMG para Perú y Bolivia.

/ 12 de noviembre de 2022 / 03:09

Según el estudio 100 bolivianos dicen, realizado por la agencia OMG (Omnicom Media Group), en Bolivia la radio es el medio que mayor confianza genera entre quienes consumen información, seguido de la televisión abierta y los periódicos. El estudio fue desarrollado en octubre de este año.

“No obstante, la televisión es el principal medio para mantenerse informado, mientras que los medios digitales son consumidos más más bien para entretenerse”, dijo Antonio Miranda, CEO de OMG para Perú y Bolivia, en su participación en el evento digital internacional Periodismo digital: reconfigurando los modelos del negocio, realizado recientemente.

Dicho evento contó con el apoyo de la Fundación para el Periodismo y el periódico argentino Clarín, en el que participaron además el reconocido periodista Tuffí Aré, la periodista y directora de La Razón, Claudia Benavente y Marcelo Rizzi, experto digital de Clarín.

En el encuentro se abordaron los desafíos para el periodismo digital en un entorno de profunda transformación digital y el rol de la data en la estructuración de contenidos.

En la visión de Carlos Gill, presidente del Directorio de La Razón, quien fue invitado para dar unas palabras en el evento, “la transición de la prensa escrita al mundo digital no se ha logrado de manera eficiente en casi ningún país, enfrentando un daño financiero al no poder trasladar los fondos de la publicidad tradicional al mundo digital”.

Asimismo, Aré comentó que para los medios “esta es una era digital líquida, que exige enorme capacidad de cambio, adaptación e interacción”.

“Si uno le pregunta al consumidor qué medios de comunicación ha consumido el último mes en Bolivia aparecen las redes sociales como principal medio de consumo, primero las plataformas digitales con mayor fuerza. Pero consumen para entretenerse y usan los medios tradicionales para informarse”, reiteró Miranda.

Para Rizzi, con casi 80 años, dijo que Clarín es un gran ejemplo de que la transformación digital es posible, así como revertir la generación de ingresos para que la mayor parte provenga del área digital. “Entre las claves está enfocarse en los individuos más que en las audiencias y manejar bien el sistema de suscripciones para la generación de ingresos”, comentó.

Para Carlos Gill, los entornos son desafiantes y han puesto enormes desafíos a todos los medios de comunicación en todo el mundo, quienes están ensayando estrategias que les permitan ser relevantes y sostenibles.

Benavente hizo énfasis en que “la disrupción digital es un terremoto y apenas comienza” en un contexto poblacional, dice Miranda, que refiere un 75% de población urbana con una digitalización en ascenso exponencial, pero que aún se evita pagar por los contenidos que se consumen.

Con relación a los influenciadores, Miranda comentó que estos entretienen, pero aún no logran la credibilidad que quisieran.

Comparte y opina: