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Tuesday 23 Jul 2024 | Actualizado a 02:28 AM

Los riesgosos caminos de Milei

Jaime Jordán Costantini

/ 9 de marzo de 2024 / 03:26

Milei está imbuido por la religiosidad judía, pero además está involucrado con la comunidad judía Lubavitch, un grupo ultraconservador, sionista que opera a escala mundial. El sionismo no es una corriente mayoritaria del pueblo judío, se estima que tan solo hay dos millones de sionistas de una población judía de 16 millones. El grupo Lubavitch es hábil para crear vínculos entre grupos económicos sionistas, apoyar políticos, actividad que está al margen de la espiritualidad judía.

Por tanto, no es sorpresivo que la primera visita internacional de Milei como presidente en ejercicio haya sido precisamente a Israel. Visita que, por cierto, no tuvo gran significación, ya que el país está hondamente preocupado por la guerra en Gaza como para prestar atención al presidente de un país subdesarrollado. Milei consideró esa visita como una oportunidad para apoyar a Israel en su conflicto con los palestinos, y manifestar el alineamiento del nuevo gobierno argentino con Estados Unidos.

Sin embargo, estas intenciones no parecen estar en la dirección correcta, veamos por qué. En primer lugar, porque el presidente Biden ha manifestado su posición en favor de la existencia de un Estado palestino vecino a Israel y la convivencia pacífica entre ambas naciones. Esta propuesta ha sido rechazada por Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí, quien no concuerda con la existencia de un Estado palestino.

En segundo lugar, porque la Argentinian Israeli Collective, que representa la comunidad judía-argentina, desautorizó a Milei declarando lo siguiente: “Repudiamos el uso y abuso de la apropiación de la identidad judía por parte de Milei y decimos, Milei no representa a los judíos. Rechazamos la visita entendiendo que busca profundizar los vínculos con la derecha extremista y mesiánica, lo que solo acentuará los conflictos existentes en la región”.

Por su parte, el grupo armado Hamás escribió un comunicado oficial: «Condenamos y denunciamos enérgicamente el anuncio del presidente de Argentina sobre su intención de trasladar la embajada de su país a la entidad nazi-sionista en Jerusalén ocupada, y consideramos que esto infringe los derechos de nuestro pueblo palestino sobre su tierra y viola las normas del derecho internacional que consideran a Jerusalén como tierra palestina ocupada».

Colocar en extenso ambas citas es importante para demostrar la dinámica contradictoria y altamente conflictiva en que participa Milei. En el pasado, Argentina experimentó actos de violencia en su territorio, con atentados terroristas a la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, y la Asociación Mutualista Israelí Argentina (AMIA), en 1994.

Lo más preocupante es que la política de Milei no tiene fundamentos que estén en línea con el progreso económico de Argentina. De acuerdo con datos del INDEC, el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la Argentina, las exportaciones al Medio Oriente, Egipto y el Magreb alcanzaron a $us 8.607 millones en 2022 y se tradujeron en un saldo comercial positivo en favor de la Argentina de $us 4.808 millones. Los países musulmanes representan una parte importante de este saldo ($us 6.921 millones en 2022). ¡Nada menos que dos terceras partes! Como complemento se debe destacar que los embarques de productos argentinos a Israel apenas alcanzaron $us 106 millones en el mismo año.

Como puede apreciarse, los caminos escogidos por Milei están llenos de riesgos y no tienen promesas económicas alentadoras. Pero lo más peligroso es que los conflictos del Medio Oriente entrañen la posibilidad de actos violentos para Argentina, como sucedió en el pasado.

Jaime Jordán Costantini es doctor en Economía y docente universitario.

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La recuperación del ideario liberal

La nueva versión del Partido Liberal resucitado precisa reflexionar sobre nuestra realidad para orientarse a soluciones reales

Jaime Jordán Costantini

/ 26 de junio de 2024 / 09:55

El proyecto de Milei es crear un sistema económico con las características que existía en la gloriosa década de los 80 del siglo XIX, en Argentina. Atribuye el inicio de la decadencia económica de Argentina al presidente Hipólito Yrigoyen, quien propuso al Congreso la jornada de trabajo de ocho horas, el descanso dominical y creó el Ministerio de Salud. La férrea oposición conservadora del Congreso argentino de entonces impidió que se aprobaran las leyes propuestas por Yrigoyen. Recién en 1949, con el primer gobierno peronista, se logró la aprobación de esas leyes de protección a los trabajadores.

La historia de Bolivia es otra. El presidente Bautista Saavedra —apodado El Cholo— iniciaría su mandato en 1920, después de derrocar al último presidente liberal que cerró dicho ciclo político. La diferencia más saliente de Saavedra con los liberales fue su política de solidaridad interclases sociales, su apertura a permitir los sindicatos y dar atisbos de protección al sector laboral. Emergen de allí las desavenencias con los empresarios mineros en diversos tópicos. Fue el punto de inicio de una larga lucha por el poder, que finalmente culminaría con la revolución de 1952.

Revise: Ironías de la historia boliviana

Los liberales bolivianos que están emergiendo son una copia mímica en relación a las propuestas de Milei. Se trata simplemente de resucitar el Partido Liberal que murió hace un siglo, que fue defensor de ignominiosas instituciones heredadas del pasado colonial. 

La premisa básica de los liberales del presente es que los problemas económicos de Bolivia son resultado de un aparato estatal grande que no puede sustentarse. Antonio Saravia, líder del Partido Liberal, en una exposición en la TV propuso que se redujera la cantidad de empleados públicos, despidiendo a 200.000. Imitando la propuesta de Milei, expresó que la educación y la salud pública no son un derecho ciudadano; por tanto, sugirió privatizarlas. Eso significa que si usted tiene que hacerse una cirugía que cuesta $us 10.000 y no dispone de ese dinero, sencillamente se muere.

En un país democrático como Bolivia, la postulación de ideas liberales del siglo XIX está amparada en la libertad de expresión, que permite que se expresen ideas aun cuando se basen en una idea fantasiosa de la realidad nacional. Por ejemplo, Saravia sostiene que el Estado representa 80% de la economía. El gasto público en Bolivia, en 2022, fue de 34% del PIB. Este mismo indicador es de 42,5% en Argentina. La inversión privada en Bolivia, entre 1988 y 2021, fue el 47% de la inversión total, un porcentaje altamente significativo. En una entrevista en el programa de Óscar Ortiz, en Santa Cruz, Saravia declaró que Bolivia tiene 80 años de estatismo. Esto no es cierto, ya que entre 1985 y 2005 existieron 20 años de libre mercado. Pero el aliento a la inversión privada no solo se dio en el período 1985-2005. En los gobiernos militares de Banzer y Barrientos se promovió fuertemente la iniciativa privada. 

Otro tema recurrente de los liberales actuales es abrir la economía a la competencia internacional para que el consumidor se beneficie del consumo de productos extranjeros. Esta es la sugerencia más extraña, ya que es difícil encontrar una economía con las fronteras más abiertas a la competencia internacional que la boliviana.

En resumen, la nueva versión del Partido Liberal resucitado precisa reflexionar sobre nuestra realidad para orientarse a soluciones reales, en vez de fantasías o copias de lo que dice o hace Milei. Personalmente estoy interesado en conocer una buena justificación del por qué resulta oportuno revivir un partido político sepultado hace más de 100 años, liderado por personajes de tan triste trayectoria como Ismael Montes, que como presidente suscribió el Tratado de Paz con Chile, que nos privó del litoral.

(*) Jaime Jordán Costantini es doctor en Economía y docente universitario

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Ironías de la historia boliviana

Quedará grabada en piedra en la biografía del titular del Senado el bloqueo de los recursos externos

Jaime Jordán Costantini

/ 11 de junio de 2024 / 06:34

“Hegel observa en una de sus obras que todos los personajes de gran importancia en la historia del mundo ocurren por así decirlo dos veces. Se olvidó agregar la primera vez como tragedia y la segunda como farsa”. Karl Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte.

Es maravilloso verificar cómo se cumple la cita que precede este artículo en nuestra realidad, rememorando la historia una vez más.

Lea: Riqueza para pocos o liberalismo de kínder

El 6 de agosto de 1956, se produciría el primer cambio de mando en el orden político del MNR. El presidente Víctor Paz transfirió el gobierno a Hernán Siles, quien tendría que lidiar con graves desequilibrios macroeconómicos. En esas circunstancias, Paz era el presidente inflacionista y Siles, el deflacionista. Veintinueve años después, en 1985, justamente un 6 de agosto, nuevamente ambos personajes se encontrarían, pero con los papeles intercambiados. En esa época, Siles era el inflacionista y Paz, el deflacionista.

La historia mira irónicamente a ambos personajes. El drama estuvo a cargo del presidente Siles, quien tuvo que aceptar muchas imposiciones de los poderes fácticos, que precipitarían la división del MNR con el mundo sindical y minero. Marcaría el fin del MNR como fuerza detrás del nacionalismo revolucionario. A Víctor Paz le tocó la farsa dicha con acento provinciano de sur del país: “Bolivia se nos muere”, y que ahora está siendo repetida para crear pánico económico por los voceros de la derecha.

Nuevos personajes de la política boliviana representarán escenas análogas: Andrónico Rodríguez y Jorge Quiroga. El tema no es la inflación. Ahora el asunto es el endeudamiento externo.

El presidente del Senado, Rodríguez, con los senadores de derecha y los de la corriente evista del MAS están en la antesala de la escena. Andrónico juega un papel importante para bloquear los créditos externos, porque es moneda de intercambio en la política boliviana.

Quiroga es un referente de peso en la oposición; pero claro, insignificante electoralmente. En un programa de TV argentina y boliviana planteó una visión geoestratégica global. Asocia a Corina Machado, la líder opositora venezolana en el norte, y a Javier Milei, en el sur, como los nuevos libertadores que terminarán con los gobiernos de orientación de izquierda en América Latina. Con relación a nuestro país, afirma que Bolivia debe tocar las puertas del FMI para obtener un crédito de $us 12.000 millones para salvar su macroeconomía.

En este caso, la tragedia está representada por Rodríguez. Quedará grabada en piedra en la biografía del titular del Senado el bloqueo de los recursos externos. Los efectos económicos los sentirá el nuevo gobierno que asuma el poder en 2025, el cual independientemente de su orientación política, estará sin recursos financieros externos. Los organismos internacionales de financiamiento —conscientes que están siendo utilizados como instrumentos de la política boliviana— serán extremadamente conservadores para asumir riesgos en el futuro de Bolivia. Frente a problemas de pagos en 2025, en la búsqueda de culpables, el dedo índice apuntará en dirección de Andrónico. Rédito doble para Evo Morales, bloquea al actual Gobierno y manda al tacho de basura a un potencial competidor dentro del MAS.

A Quiroga le corresponde la farsa. Entra abiertamente en contradicción con los senadores de derecha. Es evidente que tiene otras lealtades que van más allá de las fronteras del país. La lucha del poder por la súper estructura jurídica es irrelevante frente al trasfondo económico. Por eso la institucionalidad que construye la derecha es siempre frágil y desechable. En similares proyectos se mostró exitoso, en Argentina, el dilecto amigo de Quiroga, Mauricio Macri. En el gobierno de Macri, Argentina contrató un crédito de $us 47.000 millones con el FMI, que creó importantes restricciones de ese país para seguir políticas soberanistas en el gobierno peronista de Alberto Fernández.

Pero en esta obra falta un personaje muy importante, el pueblo de Bolivia, que, a través de sus organizaciones políticas, sociales y sindicales, lucha por un proyecto soberanista. La victoria de este proyecto depende de la lucidez de sus líderes para conducir con generosidad un proyecto de unidad, como fue desde 2006 en adelante.

(*) Jaime Jordán Costantini es doctor en Economía y docente universitario

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Libertarios: Riqueza para pocos o liberalismo de kínder

La causa libertaria está bastante lejos de ser convincente y no deja de ser un discurso ideológico muy elemental

Jaime Jordán Costantini

/ 14 de mayo de 2024 / 09:39

De pronto emergieron los libertarios en el país, aparentemente emulando a Milei. Los libertarios se basan en su creencia fanática de que las fuerzas de mercado, actuando espontáneamente, crean riqueza sin requerir la participación del Estado.

Las propuestas libertarias para crear abundancia y capital comprenden eliminar impuestos y aranceles, disminuir burocracia, privilegiar al capital extranjero, respetar el derecho a la propiedad. Y el milagro tendrá lugar, la abundancia de capital vendrá.

Estoy plenamente de acuerdo en el respeto a la propiedad privada; es más, creo que la propiedad privada es uno de los fundamentos más maravillosos de la convivencia humana. Toda persona aspira a tener una casa bien montada, un empleo, crear una familia y llevar una vida laboral decente. Pero eso no significa que esté de acuerdo con crear una concentración de propiedad en beneficio de una oligarquía que domine la vida política y económica.

Revise: Instintos básicos e imaginación de la derecha

En este artículo entregaré información adicional sobre la creación de riqueza en la práctica, en base a dos experiencias históricas que ha vivido Bolivia: el período 1986-2005, de políticas neoliberales, y el periodo 2006-2019, donde se coloca de relieve la importancia del Estado.

Vamos a entender por riqueza el stock de capital de una sociedad, definido por un diccionario de economía como “el valor de máquinas y equipos en fábricas, construcciones, medios de transporte de cargas y pasajeros, red vial y ferroviaria, viviendas, redes de agua potable y alcantarillado, tierras habilitadas para la producción agrícola, edificios y otro conjunto de activos que ayudan al proceso productivo”. 

La información sobre stock de capital se encuentra procesada y sintetizada por la Universidad de Groningen, en lo que los economistas popularmente llamamos las tablas de PennWorld. En ellas están las series del stock de capital de Bolivia, entre otros países, a las que se puede acceder en el sitio web: pwt10.01/Penn World Table and Development Center.

Los datos son muy reveladores. Cuando reinaba el libre mercado en la economía boliviana (de 1986 a 2005), la riqueza del país aumentó en $us 39.317 millones, eso significa que en promedio se adicionaban a la riqueza nacional $us 2.069 millones por año. Sin embargo, entre 2006 y 2019, ese incremento fue de $us 100.889 millones, o sea que cada año se agregaban a la riqueza nacional $us 7.761 millones. Lo que quiere decir que entre 2006 y 2019, cada año se aumentó a la riqueza nacional casi cuatro veces más que en la época de libre mercado. Son datos duros y reales, y desmienten las conclusiones libertarias.

¿Esto quiere decir que entre 2006 y 2022 la inversión privada desapareció? ¡No! En esos años la inversión privada fue un 44% de la inversión total, de acuerdo con las cuentas nacionales que elabora el INE. Es de sobra conocida la evidencia de que la dinámica de la inversión pública y privada está relacionada. Un aumento de inversión pública trae  oportunidades para la inversión privada.

¿Eso significa que a los libertarios no les interesa crear riqueza? ¡No! Les interesa muchísimo, pero solo para algunos pocos. ¿Cómo se puede probar este punto? Con el índice Gini de concentración de renta. Este índice sube cuando hay una mayor concentración de la renta. Entre 1990 y 2005, el índice Gini aumentó desde 42 a 58, eso quiere decir que el nivel de concentración de la renta se elevó y, por tanto, la escasa riqueza que se creó fue a parar a pocas manos. Otro indicador es la extrema pobreza que, de acuerdo con el INE, en 2005 comprendía a 38,2% de la población y en 2018 bajó a 15,2%. Los libertarios son bastante buenos para crear pobreza.

Francamente, la causa libertaria está bastante lejos de ser convincente y no deja de ser un discurso ideológico muy elemental y muy apartado de la realidad. Es simplemente una defensa de las élites privilegiadas para crear un sistema económico que acumula capital en su beneficio y crea pobreza para la mayoría.

(*) Jaime Jordán Costantini es doctor en Economía y docente universitario

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Instintos básicos e imaginación de la derecha

La oposición no se atreve a entregar sus propuestas económicas que tiene en mente

Jaime Jordán Costantini

/ 29 de abril de 2024 / 11:59

A partir de marzo de 2023, se manifestó la escasez de dólares en el país y algunos economistas y líderes políticos, sin quererlo, han puesto al descubierto sus intenciones políticas. La expresión más clara fue la edición en las redes sociales del discurso del expresidente Víctor Paz, en agosto de 1985, donde anunció la puesta en marcha el DS 21060. Este discurso fue titulado por los autores como “Bolivia se nos muere 2.0”. ¡Sí! algunos quieren dar a entender que estamos al borde de un proceso híperinflacionario, al igual que en 1985.

En repetidas veces, el Gobierno ha dado a conocer la variación del índice de precios que muestra estabilidad de precios, al margen que en algunas circunstancias se producen alzas puntuales y temporales de precios en algunos productos.

Lea: Los riesgosos caminos de Milei

Nuestra intención es explicar por qué hay fundamentos para la estabilidad de precios, que desde luego es la expresión de un fenómeno monetario, sobre el cual los economistas de oposición callan.

Un punto de partida es explicar que una caída de divisas de las reservas internacionales se traduce en que los tenedores de moneda nacional la entregan al Banco Central de Bolivia (BCB) a cambio de dólares. Muchos preguntarán: ¿Y qué hace el BCB con esos bolivianos? Los coloca en el sector privado o público y si estos dos ítems son superiores a la reducción de reservas internacionales, entonces hay una expansión de dinero que puede elevar los precios.

Para saber lo que realmente ocurrió hay que examinar los factores de expansión y contracción del dinero, información que se encuentra en la tabla número 1.08 del boletín del BCB que tiene los datos de enero a septiembre 2023. Se debe destacar que esta tabla se obtiene de una combinación de los balances del BCB y el sistema bancario a fines de cada mes y, por tanto, son variables de stock a una fecha determinada. Es similar al balance de una empresa que refleja activos y pasivos a fin de año. El BCB y los bancos hacen balances mensuales y en base a esta información se construye la tabla que citamos. Los factores de expansión del dinero son los activos internacionales y el crédito que el BCB otorga a los sectores público y privado.

El análisis es el siguiente: Entre enero y septiembre de 2023, los activos internacionales netos, que son las reservas en dólares expresadas en moneda nacional, se redujeron en Bs 13.880,6 millones. Esa enorme cantidad de dinero en moneda nacional estaba en poder del público y fue a parar a las manos del BCB, que entregó dólares a cambio de los bolivianos.

Por su parte, el instituto emisor aumentó sus créditos al sector público en Bs 14.609 millones y redujo el crédito al sector privado en 4.939,5 millones, con lo cual por ambos conceptos el resultado fue un aumento del crédito entre ambos sectores de 9,670 millones (14.609 millones menos 4.939,5 millones), que es una cifra menor de lo que representaron para el BCB los activos internacionales expresados en bolivianos. Esto significa que en 2023 hubo una reducción de la cantidad de dinero, que explica la estabilidad de precios en 2023 y que es permanente en los tres primeros meses de 2024.

Conclusiones: No puede pensarse en inflación, en la medida en que existe una reducción de la cantidad de dinero. Sugerir que hay en perspectiva una inflación es una enorme incultura económica y pretender que alguien crea esa patraña es un acto insano.

Detrás de esa campaña hay algo más sustantivo sobre lo cual incido. La oposición no se atreve a entregar sus propuestas económicas que tiene en mente, que apuntan a implementar políticas de ajustes brutales como las que se aplican actualmente en Argentina, que entre otros factores ya han generado un 60% de pobreza en ese hermano país.

¿Por qué la oposición de derecha no tiene el coraje de hablar claro? Digan las soluciones para los problemas económicos de Bolivia: ¿aumentar el precio del diésel a Bs 6 el litro, devaluar el boliviano y llevar el tipo de cambio a Bs 10 bolivianos, paralizar la inversión pública en los próximos años, despedir a miles de empleados públicos?

Esto es más honesto y genuino que pasar mensajes como reeditar el discurso del expresidente Paz. Es previsible que desempolvaron el DS 21060 y le pondrán versión 2.0. ¡Qué imaginativos!

(*) Jaime Jordán Costantini es doctor en Economía y docente universitario

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Consecuencias económicas del bloqueo

El bloqueo liderado por Andrónico Rodríguez en el Senado afecta al crecimiento económico

Jaime Jordán Costantini

/ 2 de febrero de 2024 / 09:18

Bolivia está en una lucha por el poder político y una de las armas que tiene la derecha (Creemos, CC y senadores serviles a Evo Morales) es bloquear iniciativas del Poder Ejecutivo en la Cámara de Senadores. Aparentemente se trata de dañar el desempeño de la economía, para que el Gobierno pierda popularidad y la derecha reconquiste el poder que perdió en la pasada elección presidencial. El deseo más ambicionado por la derecha es que se genere inflación, volatilidad en el mercado cambiario, desempleo y un caos económico para que emerja el Milei Boliviano.

Ilustraré estos efectos considerando el rechazo por parte del Senado a la contratación de créditos externos. Se estima que el Senado impidió que ingresaran al país cerca de 800 millones de dólares de desembolsos de crédito, situación que agravó el ingreso de capitales del exterior, que entre otros efectos podría haber aumentado las restricciones de moneda externa en Bolivia.

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El efecto más directo fue que la agencia de medición de riesgo país Stándar and Poor’s, en su informe del 22 de noviembre de 2023, rebajó el riesgo crediticio de B- a  ‘CCC+’  de sus activos en moneda local y extranjera, informando lo siguiente:

“La perspectiva negativa indica el riesgo de un mayor empeoramiento de la liquidez externa, lo que podría afectar la capacidad del gobierno para pagar plenamente su deuda. Los desacuerdos políticos, incluso dentro de la coalición gobernante, han debilitado la capacidad del gobierno para obtener financiación externa y frenar la erosión de su perfil externo” (Traducción libre del autor ver en https://disclosure.spglobal.com/ratings/en/regulatory).

Pero los efectos no terminan aquí. Si el riesgo del país aumenta, también se incrementan los riesgos de las empresas privadas del país. De acuerdo a las prácticas usuales de las clasificadoras de riesgo, no puede existir una empresa privada que tenga un riesgo menor al riesgo país, por lo que la clasificación de riesgo país se redujo ‘CCC+’ para las empresas bolivianas. Específicamente, los bancos nacionales también incrementan sus riesgos y, por tanto, la obtención de líneas de crédito externas se hace más difícil y en condiciones más onerosas.

Esto también se ve reflejado en un informe de Stándar and Poor`s sobre el sistema bancario.  Lo mismo se puede decir de las primas que las empresas de seguro deben pagar a las re-aseguradoras extranjeras. Evidentemente, el valor de mercado de los bancos nacionales y compañías de seguro disminuye. La cadena del daño llega necesariamente a las pequeñas empresas, que se ven enfrentadas a condiciones de financiamiento más duras, lo que pone en riesgo sus derechos de propiedad sobre sus limitados patrimonios por el efecto de las dificultades en rembolsar créditos. 

¿Qué conclusiones y recomendaciones se pueden hacer? Desde mi perspectiva es necesario tomar cinco iniciativas: Primera, en la esfera pública, el gobierno debe crear un equipo técnico de economistas para evaluar y cuantificar los efectos económicos del bloqueo del Senado. Segunda, este tipo de evaluaciones deben ser difundidas y debatidas en las organizaciones laborales y en los gremios empresariales. Tercera, se deben identificar los sectores populares afectados, que en última instancia sufren las consecuencias de los bloqueos senatoriales. Cuarta, el gobierno debe comunicar al público el doble discurso de sus críticos, que -por un lado- reclaman al gobierno por la falta de dólares y —por la otra— boicotean el desembolso de créditos externos. Finalmente, las organizaciones sociales que representan al pueblo deben movilizarse reclamando sus derechos y reclamando por el daño generado.

El bloqueo liderado por Andrónico Rodríguez en el Senado afecta al crecimiento económico y golpea el patrimonio de los emprendedores más pobres de Bolivia, y eso requiere una respuesta política de los movimientos sociales.

(*) Jaime Jordán Costantini es doctor en Economía y docente universitario

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