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Sunday 21 Jul 2024 | Actualizado a 16:34 PM

Rózsa

La toma estratégica implicaba el control sobre la tierra y los recursos naturales

César Navarro

/ 25 de abril de 2024 / 11:34

Volvió a ser agenda mediática lo sucedido en el hotel Las Américas en abril de 2009, pero modificando el escenario, convirtiendo en samaritanos a los extranjeros y eximiendo de responsabilidades a los actores regionales de ese momento.

La presencia del grupo Rózsa en Bolivia no se entiende sin describir la coyuntura de 2008, que definió y marcó indefinidamente el tiempo de la revolución democrática cultural.

Consulte: ‘Fake news’

Los grupos de poder del oriente son los hijos putativos del centralismo y se constituyeron en el núcleo articulador del Estado, principalmente desde la dictadura militar de Banzer hasta la huida de Sánchez de Lozada, y la desaparición del viejo sistema político.

En 2005, las derechas —políticas y económica—, ante su inminente derrota, decidieron la retirada táctica del Estado y la toma estratégica de los departamentos, a eso se debe que los principales dirigentes de las derechas fueron candidatos a prefectos.

La toma estratégica implicaba el control sobre la tierra y los recursos naturales, sin ello no se entendía la noción oligárquica del poder regional; la autonomía era la excusa, el objetivo, el federalismo. Para lograr esta meta tenía que fracasar la Asamblea Constituyente y derrocar al gobierno indígena de izquierda anticolonial.

Durante décadas construyeron y dirigieron “su” institucionalidad, constituyéndose en la plataforma “civil” como “gobierno moral”, es decir, ser el guía espiritual que impone y preserva la ética de la cruceñidad del establishment, las autoridades políticas: parlamentarios, gobernadores, alcaldes subordinados al orden instituido; el corporativismo empresarial, síntesis del modelo de desarrollo y la sociedad urbana, el rostro de su modernidad.

En enero de 2008 decidieron la ruptura constitucional. Con el control político sobre la Corte Electoral Departamental, convocaron al referéndum anti e inconstitucional sobre el estatuto autonómico que tenía un triple efecto: desconocer la Asamblea Constituyente y al proyecto de CPE, invalidar explícitamente la condición de autoridad gubernamental del Presidente y el Vicepresidente, y poner en duda la unidad territorial.

Después de la derrota que sufrieron las derechas en el referéndum constitucional que ratificó al Presidente/Vicepresidente con el 67%, los cuatro prefectos de la “media luna” decidieron en reunión (agosto 2008) el desconocimiento y el desacato a los resultados del referéndum nacional, con bloqueo de carreteras, toma de instituciones públicas nacionales. El objetivo del control cívico-político de los cuatro departamentos era el despliegue del golpe cívico-prefectural, se manifestó en la represión/masacre por instrucción del prefecto de Pando contra los campesinos que marchaban rumbo a Cobija para su ampliado departamental y la toma violenta de las instituciones gubernamentales en Santa Cruz.

El escenario que presentaban de Bolivia era de crisis estatal. Santa Cruz y el Gobierno enfrentados, al borde de la violencia militar-civil, con esta narrativa e imagen trajeron a Eduardo Rózsa Flores al país, él reconoció esta radiografía en la entrevista que concedió al periodista húngaro András Kepes: “Me llamaron para organizar o ayudar a organizar la defensa de la ciudad de Santa Cruz, así como la de la provincia. Teniendo en cuenta que se puede contar con la actuación del gobierno central, con la intervención del ejército, y diferentes milicias indígenas”, es decir, en la opinión de Rózsa, el Gobierno estaba por intervenir con militares e indígenas armados, por lo tanto se tenía que organizar la defensa en esa misma condición. 

Rózsa continuó su relato: “La relación entre las dos partes del país se empeoró a tal profundidad que solo se puede solucionar la situación, uno, arrasando la mitad de la población, manteniendo unido al país de modo violento”. Según su percepción, con la violencia armada era la única forma que el Presidente podía gobernar. Además, Rózsa describió qué hacer: “Hay que llevar la situación, con recursos políticos, pero señalando la fuerza y estamos preparados (para) que dentro de un par de meses lleguemos a que, si no hay autonomía, si no hay convivencia con autonomía, proclamaremos la independencia y fundaremos un país nuevo”.

La meta trazada es explícita, no venía a un viaje de visita familiar o turística, sino que lo “convocaron” y trajeron por la experiencia militar que tenía en la Guerra de los Balcanes que terminó en la ruptura territorial de la ex Yugoslavia, por el origen cruceño y la identificación que tenía con la visión de las élites que impulsaban el conflicto/enfrentamiento contra el Presidente indígena del centralismo “colla/aymara”. Crisis, terrorismo y separatismo, era el escenario que quisieron imponer.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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El agitador

El agitador cumple su rol, ahora desde otra palestra y su público está cautivado, porque ya no habla el político, sino el presidente

César Navarro

/ 18 de julio de 2024 / 06:59

¿Líder de gobierno o agitador político? Cuál es la característica que define a Milei, una interrogante que no surge de una confusión, sino de la observación al libertario en sus presentaciones públicas dentro y fuera de su país. 

En la campaña electoral impuso su estilo: descalificación con adjetivos al oponente y exaltar sus frases anti-Estado, ultracapitalistas, machistas, racistas, xenófobas, antiderechos.

Consulte: Insubordinación militar, campanada de golpe

Ideológicamente es de extrema derecha, la narrativa discursiva describe lo que piensa y refleja la forma de crear relaciones con el entorno político, mediático, académico, empresarial, social que le es afín y opuesto a él.

Es el outsider para las derechas y el “enviado” para las extremas derechas, es lo que necesitaban en tiempos de vaciamiento ideológico, no para proponer un ideal político alternativo a la izquierda o la derecha, sino para agitar el campo político generacional que no está cautivado por la izquierda y no se siente representado por la derecha institucionalista, para impulsar sentimientos individuales y colectivos que exaltan la violencia como forma “legal” de manifestación social.

El enemigo es el estado de situación, pero personificado ideológicamente en quienes dirigieron el gobierno las dos últimas décadas, es decir no es una crítica a la situación económica, sino una interpelación a las nuevas generaciones poniendo como enemigo de su situación a la izquierda, son pasos similares a los que dio el fascismo de Mussolini y el nazismo de Hitler previos a tomar el control absoluto del Estado.

Como identifican materialmente a la izquierda no es a partir del precepto ideológico, sino de los dispositivos sociales, descalifican al Estado, desde el keynesianismo posguerra hasta la versión neoliberal con cierto acento social del Estado, reducen al Estado a ser institución de orden vertical que cuide el capital, exaltan la familia religiosa patriarcal, declaran enemigo de su forma de vida a la ideología de género, el racismo y xenofobia como forma absoluta y natural de superioridad, consideran que los derechos sociales son concesiones del Estado que atentan al capital, rechazan los derechos LGTBI porque alteran al género humano

Para Milei todo lo que es derechos es de izquierda y comunismo, sin mayor fundamentación o explicación que la adjetivación y la descalificación.

Insultó a los presidentes de México, López Obrador, Sánchez de España y a su esposa, Petro de Colombia, Lula de Brasil, Xi Jinping de China, al papa Francisco, aplaude la masacre y genocidio del gobierno sionista israelí contra el pueblo palestino, se siente identificado con el nazismo del presidente ucraniano Zelenski, en el último atentado se solidarizó de pasada con el expresidente Trump y culpó del hecho sin mayor argumento a la “izquierda y al comunismo”.

El eslogan que utiliza reiterativamente cuando concluye sus intervenciones en los diferentes foros de extrema derecha: en EEUU donde participó Trump, en España con Vox, en Brasil con Bolsonaro es “viva la libertad, carajo”, no lo utiliza como frase de autoidentificación sino como la consigna que exalta las pasiones negativas y vengativas de los participante y oyentes.

Ayer era un político que estaba en los medios de comunicación criticando y descalificando a los peronistas y macristas, los definía como la “casta que vive y se enriquece en el gobierno,” hoy es el político/presidente que cogobierna con una parte de la casta que hasta ayer descalificaba, pero tiene el mismo comportamiento, de agitador ahora como presidente.

No es un estilo de gobernar, es la forma de crear atención hacia él, no brilla por lo que propone, sino por el sensacionalismo de lo que dice, en el corto tiempo los hilos invisibles del poder y del márquetin crearan la falsa idea de “mileinismo”, como el referente regional del sur junto a “bolsonarismo” para darle sentido a su sin-razón.

No buscan votos, sino adherentes fanáticos, motivados por varios factores que no necesariamente son comunes, pero la imagen del mensajero —Milei o Bolsonaro— genera comunión forzada de esas identidades dispersas contra el enemigo identificado a destruir.

La razón está en la motivación negativa, por ello lo que buscan es generar movimientos reactivos y violentos que aplaudan y vitoreen en el corto tiempo cualquier acción propia de la extrema derecha como “justa y necesaria”.

El agitador cumple su rol, ahora desde otra palestra y su público está cautivado, porque ya no habla el político, sino el presidente.     

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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Insubordinación militar, campanada de golpe

Para las derechas, ‘superar la crisis’ pasa por desplazar al MAS, al bloque indígena popular del Estado

César Navarro

/ 4 de julio de 2024 / 07:05

El debate sobre el alzamiento y la insubordinación militar está centrado en golpe o autogolpe, sin más explicación que la justificación de quien expresa la opinión.

Los hechos están más allá de la narrativa, la lectura del comunicado de las FFAA del 9 de noviembre de 2019, expresando que “estaban subordinados al pueblo y harán cumplir y respetar la CPE”, la declaración del Gral. Zúñiga que las FFAA son “el brazo armado del pueblo y del Estado” y que “están para hacer cumplir la CPE” representa la subjetividad política conservadora de las élites o grupos de militares que lideran y comandan a las tres fuerzas; no es una reiteración de frases como imagen institucional, el enunciado explícito es que el “valor y fuerza del cumplimiento a la CPE” no descansa en la autoridad legítimamente constituida, sino en la autoridad militar.

Lea: Jadue, un comunista que incomoda

Un alzamiento o golpe militar fallido no significa un fracaso político/militar, por el contrario, es la constatación fáctica del tipo de reacción y del comportamiento del núcleo político/social en el poder; es también el termómetro que requiere la derecha para calibrar el tipo de sujeto militar que requiere un golpe con proyección de poder.

El Gral. Barrientos fue el ensayo democrático para la vicepresidencia de Paz Estenssoro, pero fue la respuesta militar de derecha a la crisis de MNR en el gobierno a través del golpe militar de 1964.

La muerte trágica del Gral. Barrientos frustró temporalmente el proyecto militar/nacionalista de derecha, fue sustituido por su vicepresidente, el doctor Siles Salinas, quien tenía solo imagen y no liderazgo. El Gral. Ovando, que era de la corriente institucionalista militar, lideró inmediatamente el golpe de Estado para recuperar la titularidad militar en el gobierno, sin más proyección que el prestigio de Ovando.

Era el tiempo de la derecha y extrema derecha militar, el Gral. Rogelio Miranda, que representaba esta facción, derrocó a su colega militar institucionalista; no logró imponerse y fue derrocado por el Gral. JJ Torres, progresista que tenía el respaldo de sectores sindicales y populares.

Militares en el poder, pero de facción ideológica de extrema derecha, era la tragedia continental, por ello con el auspicio de la Embajada, apoyado en los grupos de poder militar de extrema, con el asesoramiento del criminal de guerra nazi Klaus Barbie que vivía en Santa Cruz y con la complicidad política del MNR y la Falange, el Gral. Banzer dio el golpe militar con características fascistas a Torres. Este golpe reencauzó el sentido militar/nacionalista, pero de extrema derecha, en el poder.

Banzer fue derrotado por la huelga de hambre liderada por mujeres mineras obreras y derrocado por el Gral. Pereda Asbún. Este ensayo de gobierno militar continuaba con la lógica banzerista en el poder, porque Pereda fue ministro de Banzer y su presidencia duró un suspiro, fue derrocado por el Gral. David Padilla, de la facción nacionalista, quien convocó a elecciones nacionales.

El primer atisbo de democracia fue interrumpido por otro golpe liderado por el Cnel. Natusch Busch, que no duro más de 15 días criminales. Esta experiencia aparentemente negativa fue asimilada por el Gral. García Meza y el Cnel. Arce Gómez.

El nuevo golpe partió primero por imponer a la presidenta Gueiler el control de las FFAA por estos militares de extrema derecha, luego la toma militar armada de la COB, la FSTMB, centros y radios mineras, las universidades, porque fue el núcleo donde se concentró la resistencia al golpe de Natusch.

En el golpe de 2019, los militares se insubordinaron al mando civil constitucional del MAS, pero se alinearon al mando civil de derecha, de Camacho, de los civiles que comandaban las reuniones en la Universidad Católica, y luego al de Áñez, desde el lunes 11 de noviembre, aun cuando era senadora y luego de su autoproclamación.

En la movilización militar del 26 de junio se insubordinaron al mando constitucional, amenazaron al líder del MAS con las mismas características que hizo García Meza a Marcelo Quiroga Santa Cruz. No fue un ensayo militar frustrado, fue el termómetro para medir la intensidad de la reacción ante un eventual golpe.

Para las derechas, “superar la crisis” pasa por desplazar al MAS, al bloque indígena popular del Estado y anularlo para las próximas elecciones, los métodos que usen serán los que les garantice el éxito de su estrategia, el golpe es una posibilidad que no descartan y lo harán en nombre de la “democracia y la libertad” como el justificativo que valide sus acciones. 

Históricamente, las facciones militares de derecha siempre conspiran contra el mando civil de izquierda y progresista.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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Jadue, un comunista que incomoda

La lucha por la causa palestina es una motivación ideológica para buscar su encarcelamiento e inhabilitación

César Navarro

/ 20 de junio de 2024 / 10:09

La llaga que abrieron las dictaduras militares en nuestra región no solo tiene que reducirse a ver el comportamiento de gobiernos dictatoriales, sino también por su vínculo con grupos económicos, mediáticos, políticos, religiosos de poder, además que impulsaron y construyeron subjetividades fascistoides en diferentes sectores de las sociedades. Estos dos últimos ejes justifican el sentido político del poder que trasciende el tiempo militar en los gobiernos y se instalan indefinidamente en el presente como actores decisivos reconvertidos en demócratas.

Revise: La recolonización de extrema derecha

Chile es un ejemplo presente. En octubre de 1988, un plebiscito decidió poner fecha de vencimiento a la dictadura de Pinochet, pero cerca del 43% estaba de acuerdo con mantener la dictadura hasta 1997; el pinochetismo derechizó la ciudadanía a través del voto, que definía la conformación del poder político chileno.

El último gobierno del multimillonario Piñera y la candidatura del ultraderechista Kast, que perdió en segunda vuelta presidencial contra Boric, sintetizan el nivel de politización de la sociedad y la ciudadanía chilena.

En el primer gobierno de Piñera, el sociólogo Daniel Jadue, descendiente palestino y coordinador general de la Juventud Palestina para América Latina y el Caribe, militante del Partido Comunista de Chile, se postuló y ganó las elecciones en la comuna Recoleta de Santiago en 2012, con el 42%, en 2016 fue reelecto con el 56%, en 2021 fue ratificado como alcalde con el 64%. Jadue es hijo de la resistencia y lucha democrática, en las primarias presidenciales de 2021 del frente de izquierda Apruebo Dignidad, disputó la postulación contra Gabriel Boric; la proyección del alcalde comunista es nacional y su liderazgo resuena como opción en las próximas elecciones. Pero la forma de impedir su candidatura está en la inhabilitación a través de la encarcelación.

El alcalde comunista tuvo la capacidad de no dejarse absorber por la maquinaria política, burocrática, invisible del Estado, además, trastocó el rol subsumido de la comuna al Estado; desde su liderazgo municipal luchó contra el lucro y el monopolio capitalista de las farmacias privadas que definían el costo del medicamento en función de la utilidad privada, en desmedro del derecho a la salud, fundó y formó “farmacias populares” pensando en el ser humano y en el derecho a la salud; esta iniciativa fue asumida por cerca de 170 municipios de Chile, de todos los colores políticos, y fundaron la Asociación Chilena de Farmacias Populares. Esto afectó a una de las cadenas capitalistas: Farmacias  Ahumada, de la cual es socio accionista el empresario y expresidente Sebastián Piñera (+).

Jadue ha sido denunciado por la empresa privada. Las autoridades de la Fiscalía y jueces, con la celeridad que corresponde al poder, han acusado al alcalde comunista de “administración desleal y fraude fiscal”, es decir, la imputación está en que la comuna impulsó la compraventa de medicamentos a un precio inferior al que imponía el monopolio privado de farmacias; como afectó la utilidad privada, lo denominaron “administración o competencia desleal”  

La lucha por la causa palestina es una motivación ideológica para buscar su encarcelamiento e inhabilitación, el centro sionista Simón Wiesenthal y recientemente el Departamento de Estado de los EEUU acusó a Jadue de ser antisemita, por acusar a Israel de cometer un genocidio en Gaza.

Jadue en un obstáculo comunista a eliminar, la complicidad es judicial y política, en este andamiaje están interesados el pinochetismo, también en cierto nivel el gobierno. El alcalde de Recoleta es crítico a Boric y la cúpula política del poder “izquierdista”, en las internas tiene todas las posibilidades de desplazar de la carrera electoral al revisionismo comunista, a los socialistas de centro y ser la opción presidencial. 

La derrota de la Constituyente, el sentido funcional del gobierno de “izquierdistas” al Estado que se construyó y emergió de la dictadura, son la característica de la ofensiva de derecha para la reproducción del poder. Las próximas elecciones, eliminando judicialmente a Jaude, son el escenario para que el pinochetismo recupere la titularidad del poder político sin intermediarios.

La certeza parte del efecto político y penal del lawfare, la inhabilitación es la necesidad que requiere el poder y le posibilita cierta izquierda que aprendió a hacer política siendo engranaje del poder conservador.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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La recolonización de extrema derecha

En nuestro país, las derechas fueron absorbidas por la extrema derecha, sus ejes discursivos están en sintonía con códigos ultraconservadores

César Navarro

/ 6 de junio de 2024 / 11:36

La recolonización europea/americana partió por instalar en los territorios independientes repúblicas coloniales, capitalistas y confesionales, sus agentes fueron los criollos y mestizos autoproclamados republicanos independentistas; nos impusieron y las élites asumieron que fuimos y somos periferia de Europa y de los EEUU. Esa condición colonial y de dependencia también es cultural e ideológica.

La construcción de los Estados en los países de nuestra América tiene sus propias peculiaridades, pero con grandes similitudes, y es la importación del fascismo italiano del nazismo alemán, de la Falange española a nuestra región, e impuesta por los golpes militares impulsados por los EEUU para instalar no solo sistemas de terrorismo de Estado, sino para anular y en lo posible aniquilar a los movimientos de liberación que se fueron construyendo en el seno de las sociedades latinoamericanas.

Consulte: Las derechas periféricas

Nuestra historia en el siglo XIX se caracterizó por tener movimientos independentistas anticoloniales; en el siglo XX, la lucha contra las oligarquías y las dictaduras militares, la lucha de los pueblos, de los campesinos, del proletariado, de sectores urbano-populares; en el siglo XXI contra el neoliberalismo, fueron luchas por derechos principalmente políticos, sociales, culturales, colectivos. Los movimientos indígena-campesinos del anterior y del actual siglo se caracterizaron por luchas anticoloniales, por los derechos de los seres vivos: humanos, animales y de la Madre Tierra, por el reconocimiento de los pueblos como sujetos políticos de derechos.

Nuestras luchas de siglos fueron por la vida, la forma para validar nuestros movimientos era ser Estado, es decir, llegar a ser las autoridades políticas electas democráticamente para que dirijan los gobiernos. Cada uno de los gobiernos progresistas y de izquierda electos en este siglo fueron sujetos de presión externa constante, de golpes civil-militar-parlamentarios e intentos de golpes, derrocamiento y encarcelamiento de presidentes. Los gobiernos que no pudieron ser derrocados fueron sometidos hasta ahora a bloqueos inhumanos a nombre de la libertad y la democracia; el derecho a ejercer la soberanía nacional fue sancionada por las potencias imperiales con la complicidad de las élites políticas, oligárquicas, eclesiales, mediáticas criollas.

Europa dio un giro hacia la extrema derecha, en España Santiago Abascal, líder de Vox; en Francia, Jean-Marie Le Pen del Frente Nacional; Thierry Baudet, líder del partido Foro para la Democracia en Holanda; Viktor Orbán, primer ministro húngaro; el exprimer ministro polaco Jaroslaw Kaczyński; la primera ministra italiana heredera del fascismo de Mussolini, Giorgia Meloni; los herederos del nazismo en Alternativa para Alemania (AfD). En las elecciones parlamentarias europeas a realizarse en junio, la extrema derecha será una de las principales fuerzas, estos liderazgos y partidos son movimientos civiles políticos cada vez más influyentes. Lo común de estos movimientos es que son xenófobos, antimigrantes, racistas, anticomunistas, religiosos, expresan su superioridad por la blanquitud de su piel.

Estos movimientos también tienen su incidencia en nuestra región, los exponentes influyentes son Bolsonaro, que ha instalado el bolsonarismo más como forma de acción y reacción violenta en sectores urbanos con el apoyo de iglesias evangélicas; Milei, el outsider que reivindica la dictadura, niega los más de 30.000 desaparecidos y proclama su admiración a Margaret Thatcher; José Antonio Kast, del Partido Republicano de Chile, que disputó la segunda vuelta presidencial contra Boric, su plataforma es Pinochet; en El Salvador, Nayif Bukele fue reelecto presidente exhibiendo la violación de derechos humanos como plataforma electoral; en Ecuador, Daniel Noboa, el presidente millonario que ingresó militar y violentamente a la embajada mexicana en Quito violando la Convención de Viena; en Perú, Dina Boluarte, la presidenta luego de la represión y asesinato de decenas de peruanos, se mantiene en el poder con el sustento del fujimorismo.

La frecuencia y la forma con que se presentan estos hechos y temas que eran la imagen y recuerdo negativo de un tiempo: fascismo, nazismo, genocidio, desapariciones, racismo, violencia… se están constituyendo en cierta normalidad en esta coyuntura de manera indefinida.

En nuestro país, las derechas fueron absorbidas por la extrema derecha, sus ejes discursivos están en sintonía con los códigos ultraconservadores. La recolonización es una constante, las matrices ideológicas siguen siendo euroamericano-céntricas.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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Las derechas periféricas

No será nada extraño que asistamos las y los ciudadanos al maximalismo discursivo ultraconservador como oferta electoral

César Navarro

/ 23 de mayo de 2024 / 07:03

En estas semanas circuló información sobre una reunión en EEUU convocada por una fundación a varios partidos de derechas para buscar una fórmula unitaria para las próximas elecciones, unos salieron a validar la información y resaltaron el hecho, otros no quisieron darle mucho realce y los que no participaron descalificaron el evento; cada facción dio su versión y el tono folklórico de la reunión. Pero qué son las derechas en nuestro país. La matriz de estas corrientes ideológicas gira en torno al Estado, la raza, la clase, la religión, el regionalismo y la supremacía urbana sobre lo rural, sin estos ejes es imposible entender a las derechas en la política y el poder.

Además, las derechas siempre fueron colonias ideológicas y políticas de la metrópoli imperial, su accionar nunca estuvo en función del interés del criollaje local, porque los grupos económicos y políticos actúan como la periferia, pero se autoconsideran clases dominantes y dirigentes.

Revise: Sionismo

La titularidad en el poder de las derechas en el siglo pasado se restituyó a través de los golpes de Estado, fue la reapropiación militar con características fascistas del control estatal que no perdieron las derechas con la democracia; por el contrario, fue un viraje en la forma de acceder al poder, es decir las derechas siempre estuvieron en el Estado y su reproducción en el poder dependía de su control y presencia estatal.

En 2005, la élite eterna del poder fue sustituida por la movilización social. Los movimientos sociales campesino, urbano, populares y el soberano, a través de voto; este hecho es trascendental, porque no hacemos referencia solo a un resultado electoral sino a la construcción activa de la autoconciencia de los sectores subalternos, ello implica que estamos superando la visión lineal de la democracia representativa y vamos describiendo que la noción de pueblo y democracia tiene sentido por la constitución del sujeto histórico como movimiento social anticolonial.

Las derechas creyeron que su derrota era electoral y en esa dimensión elaboraron su respuesta con diferentes frentes políticos desde 2005, se organizaron al calor del corto tiempo electoral, duraron mientras existe campaña y las elecciones, es decir menos que una estación del año. El apelativo de autonombramiento es ser “oposición”, porque no tienen otra forma de presentarse públicamente.

Ahora que estamos en la fase preelectoral, la agenda es reiterativa de anteriores elecciones, discursiva y emotivamente tiene la misma connotación, hablan de unidad para “recuperar la democracia y la libertad, liberar a Bolivia del totalitarismo masista y de la dictadura sindical”. Los convocantes y convocados son siglas con y sin personalidad jurídica, plataformas ciudadanas, cada uno tiene el cartel rimbombante que unirá a las oposiciones y será el salvador del país; ofrecen una cartelera sin contenido, son organizaciones sin militantes, evitan presentarse ideológicamente, puede ser por vergüenza o porque no tienen la capacidad de autoidentificarse, pero su narrativa  exacerba el “anti” izquierdismo indígena acompañado de adjetivos raciales, regionales, religiosos, como el sumun de la verbalización política. 

La fraseología empleada es válida para estar en los medios de comunicación, pero no es el factor de cohesión alternativa, si quieren tener alguna posibilidad electoral necesitan tutela imperial, como lo tienen todas las derechas de la región, por ello no es casual ni novedoso la noticia difundida sobre la reunión y la firma secreta del “Pacto de Washington”.

Los voceros y las cabezas de las diferentes facciones están reafirmando lo que naturalizaron como forma de vida las derechas, ser la periferia colonial de la metrópoli imperial, los pasos que dan tienen huellas impuestas y aceptadas sumisamente, saben que sin la intervención del padrinazgo del norte no irán más allá de la retórica, por ello las reuniones dentro y fuera del país se irán dando con mayor frecuencia, necesitan forzar un acuerdo, imponer o fabricar una candidatura, inventar la narrativa que les dé la plataforma ideal para las elecciones.

En la ruta delineada, la extrema derecha absorberá a las derechas, no será nada extraño que asistamos las y los ciudadanos al maximalismo discursivo ultraconservador como oferta electoral con similitudes a Trump, Bolsonaro y Milei, graficando dramáticamente la condición servil de las múltiples derechas criollas bolivianas.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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