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‘Micromangement’ maternal

/ 25 de mayo de 2024 / 09:19

Las madres, al menos quienes somos millennials, hemos escuchado, ejercemos o tratamos de ejercer «una crianza respetuosa», tarea no sencilla, pero que se compara fácilmente con un liderazgo efectivo en el mundo laboral.

Estamos lejos de querer ser madres controladoras. Juramos muchas veces no repetir patrones de nuestro legado; en pocas palabras, no queremos ser las micromanagers de nuestros hijos, porque el mundo laboral nos ha mostrado que el micromanagement limita el crecimiento, elimina la autonomía y reduce la motivación.

Un estudio de una importante universidad encontró que colaboradores que se sentían micromanageados tenían un 50% menos de probabilidades de estar motivados y un 60% más de probabilidades de renunciar. Además, este estudio de la Universidad de Michigan revela que el micromanagement daña la creatividad y la innovación de los equipos.

Las y los colaboradores que son micromanageados no suelen crecer —o sentir que están creciendo—, o adquirir nuevas habilidades porque, claramente, no se les permite experimentar, equivocarse o tomar decisiones. Además de sentirse constantemente supervisados, incluso en actividades operativas, lo que mina su autoestima y eleva sus niveles de estrés.

Un micromanager y una madre controladora comparten una negativa característica: la falta de confianza en su equipo, o en sus hijos. Quieren que sus hijos ganen una BMX, pero no los dejan ni montarse en un triciclo y van solas al velódromo. Quieren que su restaurante tenga una estrella Michelin, pero solo está permitido cocinar su comida favorita y debe ser ella, personalmente, quien coloque los condimentos. Quieren que ganes un Pulitzer, pero no sin antes cambiar cada una de las comas de tu artículo.

Si eres un o una micromanager, no esperes tener un equipo que te hable con honestidad o que confíe en ti. Esos colaboradores te dirán lo que saben que quieres escuchar. Probablemente no es miedo lo que sienten, pero saben que no vale la pena exponer un punto que no será escuchado. Es como cuando los hijos te responden con monosílabas, porque saben que usualmente no los escuchas.

Probablemente esos colaboradores micromanageados estén con LinkedIn abierto buscando otro trabajo, mientras esperan a que les digas exactamente qué es lo que quieres que hagan. Porque la iniciativa y la creatividad ya no existen o por lo menos, no hay cabida para ellas. Son como esos hijos que solo esperan salir de casa porque la relación con su madre es insostenible. Quizás no puedan irse cuando quieran, pero lo harán en cuanto puedan.

No es fácil ser madre, no es fácil ser líder, pero en ambas posiciones puedes ser inspiración y confiar y dejarte sorprender es mucho más productivo, a todos los niveles, que querer hacerlo todo tú, o a tu manera.

Y tú, si sientes que no estás creciendo en un ambiente laboral, quizás no sea tu culpa. No puedes cambiar de mamá, pero sí de trabajo.

Nabilia L. Rivero
es madre y comunicadora estratégica.

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‘Lo aprendí siendo mamá’

/ 27 de mayo de 2023 / 02:19

Hay muchos estudios que demuestran que la maternidad puede potenciar habilidades necesarias para el mercado laboral, desde la comunicación asertiva, la gestión de conflictos, el uso de tiempo y el famoso multitasking, lo que, por supuesto, nos convierte en un grupo altamente productivo.

Hago una pausa para aclarar que lo anterior no significa que las mujeres no madres sean menos productivas o eficientes, eso está claro. Sin embargo, las mujeres no madres suelen tener más oportunidades de crecer en el mercado laboral, aunque muchas veces menos que los hombres, y probablemente menos que hombres que son padres.

Lo que a través de estudios se sostiene, no me lo tiene que contar nadie y seguro a ustedes tampoco. Lo veo día a día y lo he evidenciado en todos mis años de experiencia laboral. He tenido el privilegio de tener colegas que son el típico: ¿Cómo lo logran? Son las mamás que llegan corriendo a recoger al nene del jardín, con su traje sastre sorteando las baldosas con sus tacones. Son las que se dan el trabajo de repasar las tablas matemáticas y conseguir la cartulina que los chicos olvidaron al salir de la oficina. Son las que responden un mail en el celular mientras preparan una comida y las que llegan a su escritorio a sacarle el jugo a las ocho horas laborales porque no quieren llevarse trabajo a casa.

Pero son también esas madres que tienen una brecha en el CV de meses o años, dedicados a un trabajo que, si bien no vienen acompañados de un certificado laboral, ha sido probablemente el trabajo más demandante y desafiante, el trabajar como mamá tiempo completo. O son esas otras mujeres que durante su baja de maternidad han sido apartadas de proyectos clave.

Lo cierto es que son pocas las madres que no se han sentido en algún punto expulsadas del mundo laboral o en peligro de estarlo. Por las normas patriarcales de nuestra sociedad, las mujeres en la región cargamos con el doble de trabajo doméstico no remunerado y esto se repite en todos los estadios sociales y económicos. Una manera de abordar este problema es dejando de expulsar a las madres del mercado laboral y más bien incentivando y propiciando que los padres se involucren en las tareas de cuidado, solo así podemos hablar de un punto de partida igualitario.

Siendo madre, he aprendido a gestionar mi tiempo de una manera que no hacía antes de ser madre, porque siempre quiero ganarle horas al día. He lidiado con berrinches en el supermercado que me han permitido entender que los adultos también tenemos berrinches en el trabajo y, aunque no se vean igual que los de un niño de dos años, pueden ser abordados a través de una escucha afectiva y negociación. He potenciado mis habilidades para trabajar en equipo, así como en casa mi esposo, yo y la familia que nos apoya con el cuidado de nuestro hijo tenemos roles y tareas; en el trabajo es igual, es imposible pensar que alguien puede hacer algo completamente solo y todas las partes son fundamentales.

Dicen que las madres tenemos un sexto sentido, en el mundo laboral yo le llamo prevención, mitigación de riesgos y flexibilidad. He desarrollado la capacidad de pensar en los planes A, B y Z en todos los escenarios y también a improvisar cuando hace falta, como cuando enseñas origami en la mesa de un restaurante para que tu hijo no se aburra.

En este tiempo, además de cuidar y ver crecer a mi proyecto personal más importante, mi hijo, he tenido la oportunidad de aportar desde mi trabajo a proyectos con una mirada fresca y llena de herramientas que me ha dado la maternidad. Espero que muchas otras madres puedan hacerlo también y que muchas y muchos empleadores hagan una pausa en el día de las madres, no para llenarnos de flores y festejos en las oficinas, sino para observar y tomar conciencia de las habilidades de las madres en sus equipos y como éstas suman y mucho. Y valorar, con el rigor que se debe, la experiencia previa en el trabajo de maternar.

Nabilia Rivero es madre y comunicadora estratégica.

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FAM envía informe al OEP advirtiendo ‘politización’ y ‘manipulación’ en Cabildo cruceño

La Federación de Asociaciones Municipales envio una nota oficial al Órgano Electoral Plurinacional aclarando que las decisiones de esa manifestación no pueden ser vinculantes y no fueron democráticas.

Una imagen del Cabildo del pasado viernes.

/ 3 de octubre de 2022 / 07:45

El director de la Federación Asociativa de Municipalidades (FAM), Rodrigo Puerta, informó que se envió un informe al Órgano Electoral Plurinacional (OEP) advirtiendo sobre la “politización y manipulación” del cabildo que se desarrolló en la urbe cruceña.

“Aclaramos a la población que los cabildos no tienen un carácter vinculante, ahí podemos evidenciar una primera manipulación, varios actores políticos y también del comité cívico han manifestado que las determinaciones del cabildo son de cumplimiento obligatorio y no es verdad”, afirmó el director de la FAM.

Reprochó que la elite cruceña pretenda confundir a la población al señalar que con la presencia de representantes del Tribunal Electoral Departamental ese cabildo tendría un carácter obligatorio.

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Además de señalar que el Gobierno incumple con la realización del Censo.

“Lo que se trata de decirle a la población que el Censo es un derecho y que el Gobierno estaría incumpliendo con ese derecho, eso es absolutamente falso, porque no hay un incumplimiento, la realización cada 10 años estaba plasmado en una norma que fue abrogada, entonces ese es un elemento de manipulación, hacer creer que se les estaría vulnerando derechos”, advirtió.

Recalcó que no se puede dar un “ultimátum” en cuanto a medidas que vayan a afectar derechos de la mayoría de la población, como evitar el derecho de circulación o al trabajo con paros.

En pasados días, la FAM-Bolivia, manifestó su preocupación por que pese a que el cabildo fue convocado con el propósito de hablar sobre el Censo de Población y Vivienda, solo sirvió para “ratificar siete puntos que responden a decisiones políticas previamente acordadas de manera engañosa”.

Además, señala que el cabildo cruceño realizado el 30 de septiembre, no tuvo un espacio de deliberación y lo convirtieron en un “movimiento político”.

“Comunicamos al Órgano Electoral Plurinacional estos extremos y advertimos la politización y manipulación de un mecanismo democrático como es el cabildo. Llamamos a la reflexión a los actores políticos que intentan perjudicar a la población en el arduo trabajo de la reactivación económica del país”, señala el pronunciamiento oficial de la FAM.

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Conexión en tiempos del COVID-19

Este es un momento clave para que las instituciones y empresas renueven la manera en la que gestionan sus recursos humanos.

/ 20 de mayo de 2020 / 07:09

La pandemia desatada por el COVID-19 ha sacudido al mundo, y estamos enfrentando una realidad que hasta hace pocos meses solo existía en la cabeza de Soderbergh y demás cineastas. Esta no es la primera pandemia que vive el mundo, pero sí es la primera que enfrentamos en un mundo hiperconectado.

Esta hiperconexión nos ha permitido saber de la existencia del nuevo coronavirus mucho antes de tener que usar barbijos, y nos permite conocer casi en tiempo real el número de casos positivos en lugares que quizás no lleguemos a visitar nunca. Y es ese mismo nivel de conexión el que permite que miles de empresas en el mundo sigan operando y brindando servicios, mientras miles de organizaciones, como el PNUD Bolivia, sigan trabajando para responder a esta crisis a través del teletrabajo, cosa impensada décadas atrás.

En un contexto sin crisis el teletrabajo presenta desafíos: desde los más básicos como contar con una banda ancha apropiada de internet para poder sostener teleconferencias, o tener un smartphone para poder contestar correos electrónicos. Y más importante aún, la capacidad de encontrar un equilibrio entre el trabajo, el espacio personal y la vida familiar.

Casi todas las personas que cuentan con correos electrónicos corporativos pueden acceder a éstos en sus celulares, y es muy probable que lo hagan fuera de horarios de oficina, aún sin ser urgente. Sumado a esto, aplicaciones como WhatsApp son usadas cada vez más para atender asuntos relacionados con el trabajo. En otras palabras, el teletrabajo es algo que veníamos haciendo mucho antes de la pandemia, pero hoy el confinamiento nos debe llevar a pensar que la conciliación entre el trabajo y vida familiar, cuando ambos transcurren bajo el mismo techo y de manera simultánea, desata nuevos desafíos para las organizaciones.

¿Cómo asegurarnos que se está alcanzando un equilibrio? La respuesta es: la conexión. Para poder alcanzarla, es clave conocer cuáles son los elementos centrales de la concatenación. Es decir, conocer las condiciones en las que cada uno de los funcionarios viven, sus realidades familiares, si tienen una condición de base o tienen a su cargo bebés, niños, personas con discapacidad o de la tercera edad.

Solo así podremos diseñar estrategias integrales para seguir operando. Estrategias que tomen en cuenta las realidades diversas de todo el personal. Por ejemplo, al momento de colocar plazos para entregas de productos es clave conocer cuál es el horario de mayor productividad de cada uno de los miembros del equipo. De igual manera resulta central medir la efectividad del número de teleconferencias que estamos agendando y en los horarios que lo estamos haciendo. Conectar con el personal es vital para medir los niveles de estrés, que hoy son mucho más elevados, con hijos que no asisten a la escuela, días de abastecimiento signados por largas filas y, por supuesto, el tiempo extra que dedicamos a medidas de bioseguridad en nuestras propias casas.

Hoy más que nunca se debe hacer un llamado a las organizaciones a visibilizar y reconocer las tareas domésticas y de cuidado, que por patrones culturales recaen mayoritariamente en las mujeres. Es necesario hacer una radiografía para identificar cuáles son los incentivos y las flexibilidades que estamos dando al personal, con el fin de promover la corresponsabilidad en la crianza de los hijos y en las tareas domésticas, para asegurar un equilibrio entre el trabajo y la familia para que miles de mujeres que han decidido continuar con su vida profesional fuera de casa puedan hacerlo sin trabas.

Toda crisis debe llevarnos a transitar hacia una nueva y mejorada manera de hacer las cosas, innovando para encarar lo que en poco tiempo será un nuevo normal. Este es un momento clave para que las organizaciones, empresas e instituciones, sin importar su rubro o tamaño, renueven su modo de operar y de gestionar sus recursos humanos. De esta manera tendremos a personas conectadas con las visiones y misiones organizacionales durante y después de la pandemia.

Nabilia L. Rivero, comunicadora estratégica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bolivia.

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