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Sunday 21 Jul 2024 | Actualizado a 20:07 PM

¿Crisis económica? Preguntemos a las ollas

Finalmente la gente sabe si está mejor, igual o peor que hace un mes, que hace dos años, hace 10 o hace 20 años

Drina Ergueta

/ 6 de junio de 2024 / 11:31

Hace ya varias semanas o meses, inclusive años, en espacios de opinadores e interesados se habla de la crisis económica que vive Bolivia y se esgrimen una serie de argumentos, cifras y pronósticos, unos para afirmar que existe y otros para refutarla, según cada quien y en qué posición política se encuentre, sea el oficialismo o la oposición.

Es que ser economista no significa que su argumento sea “objetivo” o “verdadero” o “científico”, no. No tengo la intención de desmerecer el trabajo de economistas, sino decir que la economía es una herramienta importantísima que se utiliza de una u otra manera para aplicar políticas. Entonces, no se trata de sumar 2 + 2, sino de ver quién tiene esos doses, cómo se los distribuye y, si hay beneficios, ¿para quién son?, ¿para unos pocos, para quienes se lo ganaron de alguna manera o para todos? Y así, según criterios políticos.

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Cuando en gran parte de los 14 años de gobierno de Evo Morales hubo un crecimiento económico de un 5% anual (algo menos), la oposición argumentaba que era por factores favorables externos y no por sus políticas económicas. Hoy, el entonces ministro de Economía es Presidente del país plurinacional, Luis Arce, y en los años que lleva como tal mantiene un crecimiento económico en Bolivia, aunque ya no con cifras tan optimistas. Además, la inflación se ha controlado bastante en relación a países vecinos, eso se dice desde posiciones próximas al Gobierno. Igualmente hay crisis, afirman los opositores y se habla de la caída de las reservas internacionales, de la reducción de las exportaciones de gas, de los problemas para conseguir carburantes, la extraña ausencia de dólares en el mercado.

¿Quién sabe si hay crisis económica? Además, ¿a partir de qué momento hay crisis? Cuando hay pérdidas en la economía del país, ¿allí hay crisis? Eso aún no ha pasado. Y en un país con índices de pobreza altos, porque el hecho de que se hayan reducido de manera importante no significa que se haya eliminado la pobreza, la crisis económica es permanente en estos sectores desfavorecidos. Y no hay que olvidar que, en general, quienes viven en mayor situación de pobreza son las mujeres. A la crisis por desventajas económicas se suma las de género.

¿A quién preguntar? Una opción es hacerlo directamente a las ollas que con su gran boca siempre abierta nos sabrán decir la verdad, sin ocultar nada. Unas ollas que habitualmente las utilizan las mujeres, salvo algunos varones que les gusta lucirlas y rara vez lavarlas… pero el problema está en que estas ollas están en la intimidad de los hogares y tendrían que hablar a través de las personas que las utilizan diariamente.

Para hacer hablar a las ollas, ¿habría que preguntar a las mujeres, que son las que más las utilizan? El otro problema, que es prácticamente insalvable, está en que las mujeres y hombres escuchan la radio, ven la televisión, leen poca prensa y están muy atentos a las redes sociales y a lo que allí se comparte. Además, muchas veces se creen lo que escuchan y ven en estos espacios comunicacionales. Entonces, ¿será posible obviar a esas voces contradictorias, gritonas y omnipresentes y prestar atención a las discretas ollas?

Como ya se ha dicho, Bolivia es un país con una pobreza que en su grado extremo bajó del 33% en 2006 al 12% en 2022, según el Instituto Nacional de Estadística. Por otra parte, en 2000, el 66% de la población estaba en riesgo de pobreza, mientras que en 2021 es el 36%. Las ollas de estas personas siempre han estado en crisis, pero en menor magnitud en los últimos 20 años. Veinte años han pasado y ¿qué tan larga es la memoria de los estómagos siempre demandantes?

En las actuales circunstancias, para saber si hay crisis, hace falta un ejercicio de sordera hacia voces interesadas, por un lado, y de honestidad por el otro ¿Qué es lo que me dice la olla? ¿Está más vacía que antes o no? ¿Me es más difícil llenarla que antes, sabiendo que muy rara vez ha estado en niveles satisfactorios? ¿Qué perspectivas tengo de llenarla más a mediano plazo?

En la Bolivia de hoy vociferan posiciones enfrentadas; sin embargo, más allá de ello, finalmente la gente sabe si está mejor, igual o peor que hace un mes, que hace dos años, hace 10 o hace 20 años. Las cifras y datos seguirán bailando y circulando, contradiciéndose unos a otros. Para saber si hay crisis, busquemos más honestidad, menos voces interesadas.

(*) Drina Ergueta es periodista y antropóloga

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Lamine, Nico y Bolivia

Ser deportista, y en especial ser futbolista, otorga a éste un áurea especial ante la sociedad

Drina Ergueta

/ 18 de julio de 2024 / 06:55

Muchas portadas de medios de comunicación físicos y digitales, además de las redes sociales, han destacado las imágenes de los futbolistas españoles Lamine Yamal y Nico Williams como protagonistas del campeonato europeo de fútbol y lo han hecho tanto por la calidad de su participación deportiva como por su particularidad de ser negros en una selección blanca. Esta inusual aparición puede extrapolarse a Bolivia.

Una parte de esa repercusión mediática y de redes fue de rechazo por razones racistas, ya que “ese tipo” de representación nacional no podía concebirse ni permitirse; la otra, era para destacar la diversidad de una selección y de un Estado que, para algunos, tiene también diversidad de naciones, entre ellas les correspondería por nacimiento la vasca a Williams y la catalana a Yamal.

Revise: Si Zúñiga fuera mujer

Ese rechazo ya lo pasaron las selecciones francesas, alemanas o inglesas (donde una buena parte de sus integrantes tiene raíces africanas, turcas o árabes), con más años de migración extranjera en sus territorios. En España es un hecho que podría considerarse reciente, de este siglo, siendo Cataluña una de las que más registra con un 24% de población proveniente de otros países.

En Bolivia la migración es insignificante; al contrario, es un país de emigrantes, por lo que la comparación con lo que ocurre en la selección española y las reacciones racistas que produce solo puede hacerse no con la población que llega sino con la originaria. Se podría decir que la selección de fútbol boliviana es el reflejo de la revolución republicana criolla de hace 200 años, donde la indianidad no tiene cabida.

No hay futbolistas que apelliden Mamani o Quispe o Choque en la selección boliviana y eso no es un hecho casual, es la consecuencia de un marginamiento consuetudinario histórico. Ni la resistencia física ni las capacidades lo justifican, solo se trata de un resultado de discriminación social.

Por otra parte, ya se conoce la discriminación que por razón de género existe en el fútbol, ya que se trata de un deporte marcadamente masculino y masculinizado. Las conquistas de los equipos y selecciones de fútbol femeninas son recientes y muy importantes, especialmente en España donde han ganado un peso y presencia mediática y publicitaria relevantes. En este aspecto, en Bolivia no hay comparación posible, el impacto de los equipos y selección femeninos es mínimo y eso también es consecuencia de una discriminación social, esta vez por razón de género.

A las mujeres no les corresponde las luces del éxito deportivo, de la competencia y representación, mucho menos los premios y pagos económicos que generan. La población LGTBI está excluida, no puede caber gente que no sea hombre en el fútbol masculino, por eso solo se hacen explícitas otras opciones sexuales en las selecciones femeninas.

El deporte tiene la facultad de otorgar a deportistas una representación identitaria de un grupo, un gremio, un barrio, una ciudad, un país, según el nivel de la competición. Las personas que hacen fútbol, al recibir esa idolatría por ser representantes sociales en una lucha contra otras representaciones, tienen (o tendrían) que ser ejemplares en su desempeño deportivo y también en su comportamiento personal. Además, el deporte no está al margen de un mundo de códigos estéticos corporales muy definidos por la moda y concepciones raciales, allí ciertos fenotipos tienen menos éxito que otros.

Ser deportista, y en especial ser futbolista, otorga a éste un áurea especial ante la sociedad, unos brillos que seducen y por los que sueñan desde muy jóvenes muchos chicos y chicas. Por ello, quien puede paga por un aprendizaje y entrenamiento y aquí vuelven a salir las condiciones sociales discriminatorias que relegan a quien no tiene recursos.

Durante el gobierno de Evo Morales se construyeron infinidad de canchas de fútbol en poblaciones urbanas y rurales, lo que fue muy criticado en su momento. En Bolivia hay gran afición por el fútbol, como deporte, por lo que tener cierta infraestructura es positivo. El problema está en que hace falta un sistema de escuela deportiva seria y estatal (ya hay privadas) que ofrezca oportunidades a toda la población, en su diversidad social, racial y de género, de lograr una profesionalización y una conformación de equipos competitivos y con representatividad social real y no elitista de la población.

(*) Drina Ergueta es periodista y antropóloga

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Si Zúñiga fuera mujer

Es así que Juana Josefa Zúñiga es una de las contadas militares de carrera durante varios años

Drina Ergueta

/ 4 de julio de 2024 / 07:00

El general Juan José Zúñiga Macías está hoy detenido preventivamente en la cárcel de El Abra, de máxima seguridad en Bolivia, luego de ser el protagonista de un intento de golpe de Estado. Le podrían caer 20 años de prisión por “haber atentado contra la democracia y la Constitución” el 26 de junio de este año. Pero, ¿sería posible acabar así, si fuera mujer?

Juana Josefa Zúñiga Macías (Ay, no se ofenda, general, ni familiares, amistades u otros militares, se trata de un ejercicio de imaginación muy útil. Además, ¿por qué es ofensa ser mujer?) ya, de entrada, no podría ser militar. Para serlo, le cambiamos un poco la edad que la que tiene su versión masculina y se coloca en “la primera versión de mujeres militares” que ingresaron al Colegio Militar del Ejército boliviano, entre 1979 y 1985.

Consulte: Imperdonables

En esos años, se abrieron las puertas de las Fuerzas Armadas a las mujeres y se graduaron un total de 47. Las abrió el gobierno de facto del general David Padilla Arancibia, quien también propició el regreso a la democracia, pero su sucesor Hernán Siles Zuazo las cerró en 1983. Fue en 2003 que Gonzalo Sánchez de Lozada vuelve a permitir el ingreso de mujeres en las Fuerzas Armadas por esa incipiente, y ridícula para muchos, razón de equidad de género.

Es así que Juana Josefa Zúñiga es una de las contadas militares de carrera durante varios años y, aunque poco a poco ve a más mujeres en ese espacio masculino, éstas siguen siendo escasas: en 2021 solo llegarán a ser el 10% del total, con proyecciones de que sumen 1.643 en 2025.

Pero no es cuestión de entrar al Colegio Militar, y ya, y de competir con sus colegas, que también, es hacerlo siendo mujer en un espacio masculino y tradicionalmente machista: una lucha constante ya que “algunos instructores y compañeros nos discriminaban y decían que solo íbamos a servir de personal de apoyo y jamás llegaríamos a cargos de decisión” (militar entrevistada por La Razón, 07/06/2022), lo que dificultó su ascenso, por lo que llegar a coronela le tomó sufridos 30 años, algunos de estos, a veces, muy duros.

Cuando era joven fue violada por un superior. Ya se había “acostumbrado” a cierto tipo de acosos sexuales por parte de algunos compañeros, acosos que a veces eran abiertos, naturalizados, y que causaban la risa de sus colegas. Ella optó por naturalizarlos también y reírse igualmente, endurecerse, volverse macho para sobrevivir. Pero la violación la hizo tambalear y pensar en dejarlo todo. Denunciar no era una opción, nadie la oiría, se calló y aguantó que su impune violador actuara como si hubiera sido una relación ocasional consentida.

Muchos años después, en 2020, muy tarde para ella y otras, se creó el Consejo Nacional de Género del Ministerio de Defensa y se establecieron ciertos protocolos de atención de casos de discriminación, acoso y violencia sexual en las Fuerzas Armadas. Según publicaciones, entre 2019 y 2021 se atendieron 340 casos. Tomando en cuenta que en 2021 había 1.443 mujeres en el Ejército boliviano y que ese año hubo 81 denuncias, y que en 2019 hubo 168 casos, se podría decir que en promedio una de cada 10 mujeres militares sufrió alguna de estas discriminaciones y violencias machistas. Zúñiga las padeció, pero como no denunció no cuenta.

Para hacer carrera, no se casa ni tiene hijos y siendo una de las contadas mujeres coronelas, en 2015 la nombran generala, junto a Gina Reque Terán. Zúñiga mujer ocupaba el puesto 20 de su promoción de 60 militares, trabajó mucho más para ello porque las discriminaciones de género la obligaban a demostrar más.

Al contrario de su versión masculina, nunca fue nombrada comandante general del Ejército boliviano por ningún gobierno. Podría ser posible que una mujer llegue a ese cargo, ya que, según cómo se mire, sería políticamente interesante para un gobierno progresista; sin embargo, eso probablemente no lo soportaría una institución tan masculina.

En junio de 2024 es el comandante general quien le dice que lo respalde en una acción que llama “de defensa del pueblo” ante la inestabilidad política, “la ineficiencia de los de siempre” en el Gobierno y la irresponsabilidad de los políticos. Le propone ser ministra de su gabinete, cuando tome el poder. Ella sabe que la usa porque por su trayectoria tiene buena imagen, pero, a la vez, asumir un cargo así le tienta… ¿Aceptará? Bueno, sea lo que sea que decida, una parte de la población dirá que participó en un autogolpe ya que se acomoda mejor a su imaginario. 

(*) Drina Ergueta es periodista y antropóloga

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Imperdonables

La Iglesia Católica tiene culpa y ha pecado, sus pecados son mortales. Imperdonables

Drina Ergueta

/ 20 de junio de 2024 / 10:04

¿Por qué el cura Luis María Roma Padrosa confesó la continuada violación de decenas de niñas, principalmente indígenas, en Bolivia? Se moría y amparado en su fe, con la confesión, buscaba el perdón. Seguramente, admitir y relatar, ante notario, los nauseabundos hechos cometidos fueron parte de su penitencia para, con la clemencia divina, asegurarse el cielo. Muy fácil e impune.

En la educación cristiana está instituido que “no hay ninguna falta por grave que sea que la Iglesia no pueda perdonar”, por lo que: «No hay nadie, tan perverso y tan culpable, que no deba esperar con confianza su perdón, siempre que su arrepentimiento sea sincero» (Catech. R. 1, 11, 5). Esto se basa también en que: “Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que, en su Iglesia, estén siempre abiertas las puertas del perdón a cualquiera que vuelva del pecado” (cf. Mt 18, 21-22).

Consulte: ¿Crisis económica? Preguntemos a las ollas

La culpa y el temor al infierno después de la muerte persiguen a la gente católica, ya que no hay acto que no vea un dios omnipresente, ni siquiera se le escapa un pensamiento. En el credo, se nace sucio por el pecado original, por ello urge el bautismo que se constituye en un renacimiento en la pureza de la fe, luego irremediablemente se peca como parte de la condición humana, pero está la opción de la confesión y el arrepentimiento, entonces se aplica una penitencia y se perdona. Así, hasta la última confesión, en la extremaunción de ser posible. De esa manera, se muere en paz, yendo el alma al cielo. Un esquema finalmente conveniente si se ha vivido en pecado constante, como muchos sacerdotes.

Roma Padrosa, religioso español, murió a los 84 años en 2019 y confesó tres meses antes porque sabía que ya no le quedaba tiempo, necesitaba ese perdón. En su larga vida fue sembrando el mal por donde pasó, abusó en Bolivia de unas 70 niñas (aunque se cree que fueron cientos) de entre ocho y 11 años, a quienes fotografiaba y filmaba para seguirse recreando luego con las imágenes. No es el único, ya se conoció sobre los abusos cometidos por el jesuita Alfonso Pedrajas, cuyos actos también salieron a luz a través del diario El País de España. Este martes, en un documental de la televisión catalana TV3 aparecen las víctimas en Catalunya y en Bolivia de los sacerdotes Lluís Tó y Francesc Peris. Y lo que faltará por conocer.

No es solo que se trate de hombres que sometieron a niños y niñas a vejámenes sexuales, amparados por la superioridad física, tenían la investidura de un poder institucionalizado sobre quienes eran sus víctimas, ellos eran los representantes de dios. En Bolivia, además, abusaron de infantes en situación de gran vulnerabilidad por su situación social de pobreza y su condición de indígenas, que aún es sinónimo de relegación. En la Iglesia lo sabían y, en algunos casos, teniendo denuncias en España los enviaron a Bolivia. ¿Aquí el pecado es menor? Seguramente la impunidad sí.

La Iglesia Católica tiene culpa y ha pecado, sus pecados son mortales. Imperdonables, en la misma medida que los de estos curas que protegieron. Y lo son desde hace siglos. Ya lo eran en el siglo XVI cuando vendían indulgencias a quienes podían pagar por sus pecados, lo que provocó la Reforma Protestante obligándoles a realizar el Concilio de Trento e instituir nuevas formas de hacer frente a sus pecados internos y a los de sus fieles.

Las mujeres han sido igualmente víctimas constantes de la Iglesia Católica, los abusos hacia ellas por parte de sacerdotes también aparecen en páginas de diarios y documentales en televisión, aunque tienen menos efecto frente al que provoca el abuso de infantes. Los abusos, además, tienen que ver con su consideración histórica de que ellas son seres naturalmente inferiores, en su momento ni alma tenían, por lo que no pueden asumir cargos. La iglesia, la mayoría de ellas, son espacios de poder masculinos y hacen uso de él en diferentes proporciones. En la Iglesia Católica con gran impunidad, ya que los actos indebidos y también los delitos se suelen resolver internamente, ocultos bajo la alfombra.

El expresidente boliviano Eduardo Rodríguez Veltzé ha pedido que la Fiscalía active sus competencias para la reparación de las víctimas de Roma, se entiende que también a todas las de los otros pedófilos abusadores seriales amparados en su sotana. Es necesario; pero, ¿cómo reparar? Económicamente, es una manera. Hay bienes de la Iglesia que se podrían expropiar, vender; hay impuestos que se deberían cobrar. Tras años de impunidad, son imperdonables.

(*) Drina Ergueta es periodista y antropóloga

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Una hija en Onlyfans

Esta plataforma y quien allí ofrece sus imágenes se vende también con un discurso de empoderamiento de las mujeres

Drina Ergueta

/ 23 de mayo de 2024 / 07:00

Hace unos días, varios medios informaron que la hija de uno de los integrantes de un famoso grupo musical boliviano había anunciado que abría una cuenta en la plataforma OnlyFans en su sección de venta de imágenes eróticas, lo que provocó una gran cantidad de comentarios en las redes sociales, ya que es un tema que tiene un efecto de alta polémica por su relación con la prostitución y la pornografía.

Onlyfans es una plataforma nacida en Inglaterra que principalmente permite a personas, fundamentalmente mujeres (97% según un estudio español de la Federación de Mujeres Jóvenes), ofrecer imágenes suyas en fotografías o vídeos, eróticas o sexuales a un público (casi un 100% hombres) que paga por verlas. La plataforma cobra un porcentaje por ello y la otra parte es para quien se expone públicamente, aunque desde esa especie de protección que aparentemente da lo online.

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El estudio denominado Onlyfans, un espacio blanqueado del negocio del sexo, al que hace referencia el diario 20minutos, afirma que allí se mueven verdaderos proxenetas que captan mujeres jóvenes para hacerlas “modelos”, “creadoras de contenidos” o camgirls, glamurizando la pornografía y la prostitución que resulta de venderse, aunque no de la manera clásica en la calle y sin que exista contacto físico.

¿Dónde está el límite en la venta del cuerpo? En un mundo cada vez más virtualizado en las relaciones humanas ¿debe necesariamente haber acceso carnal para llamársele prostitución? ¿Si hay amistades y noviazgos online, acaso no corresponde también que haya prostitución en ese marco? Por otra parte, ¿cuál es la línea que marca y define la prostitución? Si se ha vendido una sola vez ¿es prostituta? Si se casó por necesidad o ambición económica, ¿acaso no se vendió también? En ese sentido, del altar a la esquina de una calle es cuestión de grado, ¿y en lo virtual también?

Por los comentarios de gente de a pie, en las redes, parecería que lo relevante de participar en Onlyfans es la exposición, el hacerlo público. “¡Qué vergüenza para sus padres!”, dicen. Si bien las concepciones culturales, que incluyen lo que se considera moral o no, en una sociedad son relevantes, porque la constituyen, aquí desechamos la moralidad por varias razones que sería largo de explicar y nos centramos en aspectos que ponen en cuestión a la prostitución: su carácter de explotación, de coerción y violencia y de subordinación siendo, en la inmensa mayoría, las mujeres las que tienen la posición de desventaja.

Esta plataforma y quien allí ofrece sus imágenes se vende también con un discurso de empoderamiento de las mujeres, en sentido de que son dueñas de su cuerpo, hacen con él lo que creen conveniente y logran ingresos económicos que posiblemente no obtendrían con un trabajo común y corriente. Si bien las mujeres pueden obtener ingresos con su cuerpo, con ese mismo cuerpo obtienen cuantiosas sumas el propietario de la plataforma, las empresas de marketing Onlyfans, fotógrafos y camarógrafos y otros que muchas veces gestionan las cuentas y captan mujeres jóvenes para que participen. A título de empoderamiento se monta un aparato en el que muchos logran beneficios, ¿hay explotación?

También se habla de libertad de hacer lo que se desea. En la prostitución se cuestiona que las mujeres se vean obligadas por necesidad, por coerción o por violencia a ejercer la prostitución, en el caso de Onlyfans se supone que las mujeres se muestran por decisión propia. ¿Que acaso no hay un discurso hegemónico que marca estándares de belleza femenina y motiva a quienes no lo cumplen a tenerlo en base a cirugías y, luego, a exhibirlo como forma incluso de un tipo de ascenso social basado en la cosificación de las mujeres?  Quienes están en Onlyfans ¿acaso no reciben constantes propuestas de pasar de lo online a lo físico? ¿Qué no reciben mensajes violentos, de negarse, que hacen que sientan ansiedad y miedo? ¿Y de acceder, realmente ellas eligen? ¿Qué edad tenían para hacerlo? Cuando pasen los años y las imágenes queden ¿seguirán pensando lo mismo?

Era una chica “magnífica”, era la hija de la niñera boliviana de una artista colombiana, era la hija de un artista de Bolivia… todas entraron en esta plataforma y los medios difundieron la noticia de manera “objetiva”, pero sin añadir todos los bemoles y notas disonantes al discurso de “empoderamiento” de las mujeres por esta vía.  

(*) Drina Ergueta es periodista y antropóloga

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Eva Pueblo

Hay mujeres que lideran en política, son pocas y les ha costado llegar, y les cuesta mantenerse o subir a primerísima línea

Drina Ergueta

/ 9 de mayo de 2024 / 06:55

En la tradición católica, Eva es la primera mujer creada por Dios y lo hace a partir de la costilla de Adán, el primer hombre, para que le haga compañía. Una historia que refleja siglos de pensamiento dominante, que quitándole lo religioso se afianzó en la Ilustración, y desde esa vieja Europa se ha trasladado a todas sus colonias, perviviendo hasta ahora en todas las manifestaciones sociales. Incluso en los congresos del dividido partido que gobierna Bolivia y la política en general del país.

Evo Pueblo es el nombre “comercial” y político que como eslogan se usa desde quienes apoyan a Evo Morales para que lo represente públicamente y para que, a su vez, él represente al pueblo, a ese pueblo que le sigue y que se lo muestra con rostro fundamentalmente indígena, pobre, marginado y también luchador y reivindicativo. Un pueblo que es fundamentalmente masculino, aunque hay también mujeres en calidad de costillas, de acompañantes de segunda línea, pese a que en las luchas suelen estar también en la aguerrida delantera.

Lea: Milei, Abascal y… ¡Andrónico!

Pasa lo mismo con todas las tiendas políticas que mostraron intención de presentarse a las próximas elecciones generales de 2025. No hay nada oficial, pero hace meses se habla de 14 posibles candidatos (J.L. Exeni 18/20/2024 La Razón), todos varones, no mujeres. Aunque surge, todavía tímidamente, alguna mujer: la alcaldesa Eva Copa o la economista Amparo Ballivián como posibles candidatas, y también se habla de alguna acompañante, como la diputada Luisa Náyar, que podría ir de vicepresidenta de Carlos Mesa. “Puntos de color” en el panorama masculino.

El escenario político actual está pendiente de lo que pasa con el partido de gobierno, el MAS-IPSP, dividido en al menos dos fracciones lideradas por Evo Morales, por un lado, y el presidente Luis Arce, por el otro. Este último grupo, este fin de semana, eligió la nueva directiva del partido presidida por, evidentemente, un varón: Gróver García. Con relación a este hecho, en un diario como La Razón, en dos días hacen declaraciones o se mencionan nombres de solo hombres: el senador William Tórrez; los vocales Israel Campero, Alexis Angles, Francisco Vargas y Tahuichi Tahuchi; el ministro Iván Lima, el dirigente de los interculturales Vidal Gómez; el secretario de Cámara Fernando Arteaga… y así, hombre tras hombre en representación de todo el pueblo o la parte de éste que les toque.

Que no haya mujeres no es porque no estén en la vida política. Generalmente las mujeres ocupan gran parte de la base de toda entidad de la sociedad civil y de la política haciendo, eso sí, las labores menos visibles y, generalmente, las menos agradecidas. Que la ley obligue a las tiendas políticas a que haya paridad de género en el parlamento hace posible que ellas estén allí, generalmente a pesar de ellos, y es entonces que pareciera que aceptan incluir a las menos problemáticas, a las que puedan controlar. Hay ejemplos de que a las rebeldes las marginan o les hacen la vida muy difícil.

Esta lógica de entender la representación pública encarnada naturalmente en lo masculino es parte de la construcción de lo que es ciudadanía, que llega desde las conquistas de la Revolución Francesa y los derechos “universales”, donde todos son iguales siempre que sean hombres y no sean pobres y, en el caso de Bolivia, que no sean indios. Pese a las conquistas feministas de los años transcurridos, aún queda mucho por superar: en ciertos espacios se mantiene muy fuerte la idea de que lo racional es masculino y por ello también el espacio público, mientras que lo natural e irracional es lo femenino, por lo que se debe mantener en el espacio doméstico.

Por esa tradición, el ciudadano tiene también un aire más elitista, ya que llega con la idea de alguien con cierta ilustración y posición, además de ser hombre, mientras que el pueblo es una imagen vaga pero llena de gente de todo tipo, incluidas las mujeres. Pero estas mujeres de pueblo cumplen roles que les toca: madres, esposas y cuidadoras del hogar y la familia. Las que no están allí, son consideradas excepciones temporales.

Hay mujeres que lideran en política, son pocas y les ha costado llegar, y les cuesta mantenerse o subir a primerísima línea. Falta mucho por hacer y, en el caso de hombres, privilegios por dejar. A la sociedad y la historia les queda dejar atrás esa idea de costilla y asumir lo que es: mujer creadora y protagonista. Ya toca unas Eva Pueblo, María Gente o Juana Ciudadanía.

(*) Drina Ergueta es periodista y antropóloga

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