La Revista

martes 28 sep 2021 | Actualizado a 12:59

Cochabamba y Oruro viven sus festivales de teatro

Eventos. Ambas actividades ofrecerán por diez días obras de diferentes compañías bolivianas

/ 20 de septiembre de 2014 / 07:03

El XXIII Premio Nacional de Teatro Peter Travesí comenzará el domingo 28 con diez elencos nacionales en Cochabamba. En Oruro, desde el jueves tiene lugar el cuarto Festival de Teatro Nacional de Invierno Alalao.

“Diez compañías de La Paz, Cochabamba y Sucre han sido seleccionadas a través de una convocatoria. Llegaron 24 postulaciones”, explicó Sofía Orihuela, organizadora del premio Peter Travesí de Cochabamba. El evento se inaugurará con la puesta en escena de Peligro, creación de la compañía El Altoteatro.

El 22 se presentará La hermandad, el 23 For Export, el 24 Los infelices, el 25 Invisibles y Los suplicantes. El 26 El Pacto, el 27 Gingulber y Dime que me quieres; y el 28 se clausurará con Romeo y Julieta, de Diego Aramburo.

“Se pretende apoyar el teatro boliviano. A las diez compañías seleccionadas se les otorga 950 dólares”, aclaró Orihuela. El jurado también determinará categorías como Mejor Obra, Mejor Actor y Actriz en una premiación. Los escenarios de las actuaciones serán el Teatro Adela Zamudio, el mARTadero y la Alianza Francesa.

El abono para las diez funciones cuesta Bs 100, por separado, la función está a Bs 20. “Tendremos un descuento especial para personas con capacidades especiales, ciclistas y estudiantes”.

Este año se sumará a la iniciativa el grupo de ciclistas Masa Crítica de Cochabamba, que busca la concientización del uso de transportes alternativos que no producen dióxido de carbono. “Esperamos tener más de 100 ciclistas para el día de la inauguración”, indicó Orihuela. 

Mientras tanto, en Oruro se desarrolla desde el jueves el Festival de Teatro Nacional de Invierno Alalao, en su cuarta versión, que durará hasta el domingo 28; en él se presentarán elencos teatrales del país.

“Serán días de cultura en los que noche tras noche se presentarán grupos teatrales en el Paraninfo Universitario”, explicó el director de Extensión Universitaria, Maclovio Marconi.

Anunció que en forma simultánea, los directores y actores de teatro darán charlas, cursos, seminarios y talleres sobre teatro, dirigidos a todos los amantes de las artes escénicas y en especial a elencos teatrales locales. En el festival Alalao participarán al menos 150 integrantes de grupos de Cochabamba, Chuquisaca, Potosí, Santa Cruz, La Paz y Oruro, además habrá poesía.

Distinción

Premios

El 29 será la premiación a los ganadores del Peter Travesí en la Gobernación de Cochabamba.

Elencos

La Paz

El Altoteatro, Grito, Ruedo y El Pacto son los cuatro elencos que participan del Peter Travesí.

Bolivia

Elencos

De Sucre: El Animal y Teatro de Títeres. De Cochabamba están Masticadero, Colectivo G, Puesta y Kikin Teatro.

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La vida hecha añicos de Radwin, mujer trans en Afganistán

En la sociedad afgana, muy conservadora, las personas transgénero no gozan de ningún tipo de reconocimiento. La homosexualidad y todas las cuestiones vinculadas a la comunidad LGTBIQ+ (lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales y queers) son un completo tabú.

Radwin, mujer transgénero afgana, entrevistada por la AFP el 20 de septiembre de 2021 Foto: AFP

Por AFP

/ 28 de septiembre de 2021 / 11:57

«Dios me creó así, así soy, pero nadie lo entiende». Para Radwin, mujer transgénero afgana, la llegada de los talibanes al poder se produce después de años de sentirse perseguida y sus opciones son tres: esconderse, huir o morir.

«Nadie nos ayuda, nadie escucha nuestro grito. Antes de que los talibanes nos maten, habrá que huir», dice, en una entrevista con la AFP.

Desde la llegada al poder del movimiento islamista radical a mediados de agosto, «no puedo salir de casa, literalmente», explica desde este lugar secreto en el que se realiza esta entrevista. Radwin tampoco se llama Radwin, pero es un nombre falso que elige para protegerse.

«Si salgo, tengo que estar totalmente cubierta para que nadie pueda identificarme», dice.

En la sociedad afgana, muy conservadora, las personas transgénero no gozan de ningún tipo de reconocimiento. La homosexualidad y todas las cuestiones vinculadas a la comunidad LGTBIQ+ (lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales y queers) son un completo tabú.

Con el gobierno depuesto, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo eran «ilegales» y quienes se exponían a ellas corrían el riesgo de ser perseguidos y discriminados constantemente, por ejemplo en el trabajo y en el acceso a atención médica.

Con la llegada de los talibanes, las amenazas se multiplican ya que el movimiento predica una interpretación estricta de la sharia o ley islámica. Cuando los fundamentalistas ostentaron el poder entre 1996 y 2001, las relaciones homosexuales podían merecer la pena de muerte.

Violaciones

Radwin asumió su identidad hace cinco años, cuando decidió aparecer como una mujer en público. Desde entonces su vida diaria se convirtió en un sinfín de amenazas y agresiones sexuales, algunas de ellas muy violentas.

«Intentaron violarme varias veces», cuenta. «Pasó en varias ocasiones, pero en algunos casos no lo consiguieron», dice, con pudor.

Hace dos años, cuando caminaba por la calle con una amiga, varios hombres armados que se desplazaban en moto la atacaron con un cuchillo y la obligaron a acompañarlos fuera de la ciudad. Fueron drogadas «e hicieron con nosotras lo que les vino en gana», recuerda.

Tras esta violación, marcada por una crueldad extrema, Radwin fue ingresada en un hospital por las heridas sufridas. La policía abrió una investigación y se comprobó que había sido drogada. La familia de Radwin fue avisada, pero nunca se encontró a los culpables.

Hace algunas semanas, fue de nuevo golpeada en la cabeza cuando caminaba sola por la calle. Las cicatrices de esta última agresión están aún frescas.

Pero en esta vida de miedo constante, Radwin encontró también algunos espacios para la libertad y la alegría, sobre todo cuando algunos allegados aceptaron que apareciera ante ellos como una mujer.

«Antes de la llegada de los talibanes iba a casa de mis amigos vestida como una mujer y me sentía muy bien», recuerda.

Oscuridad

Pero Radwin teme no poder volver a disfrutar de esta libertad nunca más y verse de nuevo presa en su sexo de asignación, el que se da a las personas al nacer en función de sus genitales.

«Quiero volver a vestirme con ropa bonita que elegiré yo misma. Quiero ser maniquí y enseñar danza», sueña en voz alta. «Pero eso no ocurrirá nunca», admite, rapidamente, con rostro serio.

A menos que Radwin consiga huir. «No puedo quedarme y destruir mi vida porque aquí nunca tendré la vida que quiero», afirma.

Pero ¿cómo marcharse de Afganistán? La minúscula comunidad transgénero del país no tiene ya ninguna red de apoyo. La mayoría de sus miembros huyeron al extranjero, muchos a Irán.

«No queda nadie para ayudarnos aquí», dice Radwin, que afirma haber contactado en vano a ONGs europeas.

Los talibanes pueden subrayar que su gobierno será más moderado en esta ocasión, pero para Radwin todo es una «fachada».

«Dentro de algunos días veremos que son aún peores que antes», asegura. «No veo cómo podría arreglarse todo esto. Solo veo oscuridad», afirma.

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Origen, historia y exposiciones universales más destacadas

La precursora de las exposiciones universales se celebró en París en 1798.

París. La Torre Eiffel en una orilla del río Sena. Foto: Archivo EFE

Por AFP

/ 28 de septiembre de 2021 / 11:31

Organizadas bajo el auspicio de la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE), las exposiciones universales atraen cada cinco años a millones de visitantes, en una gran ciudad, en torno a un tema de «actualidad».

He aquí el origen, la historia y la organización de estos grandes encuentros internacionales:

Ancestro parisino. La precursora de las exposiciones universales se celebró en París en 1798. «La exposición de los productos de la industria francesa» tenía por objeto ofrecer a los visitantes un «panorama» del saber hacer y de los conocimientos técnicos nacionales, en vísperas de la revolución industrial.

Esta cita parisina se celebrará, de forma irregular, hasta 1849.

Palacio de Cristal de Londres. Inglaterra retoma la idea francesa pero también invita a expositores de todos los países. Una «gran exposición de los trabajos de la industria de todas las naciones» tiene lugar en Londres en 1851, marcando el nacimiento de las exposiciones universales.

El punto culminante del evento es un inmenso palacio de cristal, construido en tiempo récord. Construido en Hyde Park, en el corazón de Londres, Crystal Palace alberga a casi 14.000 expositores, la mitad de ellos provenientes de 40 países.

Este monumento, reconstruido en el sur de Londres, quedó destruido por un incendio en 1936.

Respuesta de París. El evento londinense es un éxito considerable, con seis millones de entradas vendidas. Entre los visitantes, Luis Napoleón Bonaparte, futuro Napoleón III, decide crear a su vez una exposición universal.

En 1855, la exposición universal de París se celebra en un inmenso edificio, el Palacio de la Industria y de las Bellas Artes, cerca de los Campos Elíseos, que será demolido a finales del siglo para dar paso al Grand y Petit Palais.

Decenas de millones de visitantes. Desde entonces, estas grandes citas internacionales reúnen a multitudes que se apresuran a admirar los fastos y las extravagancias técnicas. Treinta y dos millones de personas asisten al evento parisino de 1889, 51 millones al de 1900.

La Expo de Shanghái, con 73 millones de visitantes, ostenta el récord de afluencia de los tiempos modernos.

Actos de propaganda. Estas exposiciones son a la vez símbolo de una modernidad triunfante y actos de propaganda. La exposición universal parisina de 1867 celebra las victorias de Napoleón III, la de 1889 -boicoteada por varios países-, conmemora la Revolución francesa.

La Expo Universal de París de 1937 se recuerda como lugar de confrontación visual entre el Tercer Reich y la Unión Soviética, cuyos pabellones respectivos se encontraban al pie del Trocadero.

El pabellón español expone Guernica, inmenso lienzo de Pablo Picasso que denuncia las violencias franquistas.

Monumentos emblemáticos. Las exposiciones universales dejaron muchos monumentos convertidos en atracciones turísticas o espacios de exposición. La Torre Eiffel fue, en 1889, el punto culminante de la exposición universal de París ese año.

También en París, el Grand y Petit Palais, el Palais de Chaillot y de Tokio son herederos de exposiciones universales.

Con sus grandes bolas de acero, el Atomium, construido en Bruselas para la exposición universal de 1958, se convirtió en el símbolo de la capital belga.

Convención Internacional. Desde 1928, una convención internacional y un organismo común -la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE, con sede en París)- regula las exposiciones universales.

La elección de las ciudades anfitrionas de este evento, en el que participan 170 países, es objeto de una votación en la Asamblea General del BIE.

Desde 2000 se celebran exposiciones internacionales cada cinco años.

La pandemia de COVID-19 obligó a Dubai (Emiratos Árabes Unidos) a posponer un año la edición 2020.

La edición 2025 está prevista en Osaka, Japón.

«Promover el progreso». Una exposición universal debe ser organizada en torno a un tema «de actualidad correspondiente a las expectativas de la sociedad contemporánea», según los estatutos del BIE.

Los temas abordados tienen por objeto «mejorar los conocimientos, responder a las aspiraciones humanas y sociales y promover el progreso», como «alimentar el planeta» (Milán en 2015), «mejor ciudad, mejor vida» (Shanghai en 2010) o «sabiduría de la naturaleza» (Aichi en Japón en 2005).

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Ketchup, teléfono o noria: grandes innovaciones presentadas en exposiciones universales

La Expo 2020, que durará seis meses, debería permitir descubrir numerosas innovaciones, como fue el caso en otras exposiciones universales.

La Torre Eiffel de París, en una imagen del 16 de julio de 2021 Foto: AFP

Por AFP

/ 28 de septiembre de 2021 / 11:25

Después de un año de espera debido a la pandemia de coronavirus, los Emiratos Árabes Unidos se preparan para acoger la próxima semana la exposición universal 2020 en Dubai. La Expo 2020, que durará seis meses, debería permitir descubrir numerosas innovaciones, como fue el caso en otras exposiciones universales.

He aquí cinco creaciones reveladas en anteriores exposiciones universales:

La Torre Eiffel. Sin duda la más conocida, la exposición universal de París de 1889 reveló la Torre Eiffel, creada por el ingeniero e industrial Gustave Eiffel.

Apoyada en cerca de 18.000 piezas de hierro, debía ser inicialmente una estructura temporal pero fue preservada y sirvió como antena de radio gigante.

Con 324 metros de altura, la Torre Eiffel fue la estructura más alta del mundo hasta 1929. Hoy, es el Burj Khalifa de Dubai, que, con sus 828 metros, es el edificio más alto del mundo.

Pero la Torre Eiffel, convertida en símbolo de la ciudad de París, sigue atrayendo a millones de visitantes cada año.

Teléfono. En la exposición universal de 1876 en Filadelfia, Estados Unidos, Alexander Graham Bell reveló su teléfono al público. Casi 100 años más tarde, en 1970, durante la exposición de Osaka, en Japón, un prototipo de teléfono inalámbrico causó sensación.

Es la misma tecnología la que está en el origen de los primeros teléfonos móviles.

Ketchup. «Catsup» y no ketchup es el nombre dado por su fabricante estadounidense Heinz a la salsa roja en su gran debut en la exposición universal de Filadelfia en 1876.

Pero no fue hasta 1893, en la exposición universal de Chicago, que el ketchup se hizo famoso. Sus inventores, cuyo quiosco estaba mal situado, distribuyeron a los transeúntes pequeños adornos gratuitos en forma de pepinillos. En total, se entregaron más de un millón de adornos durante la exposición.

Entre los alimentos que se presentaron o se hicieron famosos gracias a las exposiciones universales figuran: los conos de helado, las hamburguesas, los perros calientes, la mantequilla de maní, el algodón de azúcar y el sándwich club.

Noria. En 1893 en Chicago, Estados Unidos, George Washington Gale Ferris diseñó la «Ferris wheel», de 80 metros de altura, para competir con la Torre Eiffel.

Con 36 coches, cada uno con capacidad para 60 personas, la rueda tenía una capacidad total de 2.000 personas. Fue la atracción más popular de esta exposición, que también acogió el «Midway Plaisance», un camino de 1,6 kilómetros dedicado al entretenimiento, precursor de los parques de atracciones.

A diferencia de la Torre Eiffel, la noria de Chicago no se eternizó. Fue desmantelada y luego restablecida en 1904 para la exposición de Saint Louis (Missouri) en Estados Unidos.

Dos años más tarde, fue demolida y sus piezas enviadas a la chatarra.

Rayos X. La máquina de rayos X, hoy presente en casi todos los hospitales y aeropuertos del mundo, fue revelada por primera vez en la exposición de Saint Louis en 1904.

El alemán Wilhelm Roentgen descubrió la tecnología «por accidente» en 1895, hallazgo por el cual obtuvo en 1901 el primer Premio Nóbel de Física.

La tecnología se desarrolló luego en Estados Unidos, donde muchas empresas comenzaron a fabricar máquinas de rayos X a principios del siglo XX.

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Zona Azul de Costa Rica, el hábitat natural de los mayores de 90 años

A fines del siglo XX, el demógrafo Michel Poulain y el médico Gianni Pes marcaron en un mapa con un lapicero de tinta azul la región de Barbaglia en Cerdeña, Italia, donde encontraron población sumamente longeva.

Saturnino López Hernández, de 94 años, junto a una pila de leña en su casa en Nicoya, Costa Rica, el 27 de agosto de 2021 Foto : AFP

Por AFP

/ 28 de septiembre de 2021 / 11:19

A sus 94 años, don «Sato» dice que puede caminar 4 kilómetros en un día. Despierto desde temprano, corta leña en su casa en la Península de Nicoya, Costa Rica, una de las zonas con los habitantes más longevos del planeta.

Es uno de los 1.010 costarricenses mayores de 90 años que habita en una de las cinco «Zonas Azules» en el mundo, como se identifican los lugares con población de amplia esperanza de vida. No es que se mudaron allí. Allí vivieron siempre.

«A mi edad me siento bien porque el Señor me da fuerzas para caminar tranquilo. Voy, puedo llegar tal vez a 1 kilómetro, 4 kilómetros, y vuelvo para atrás, tranquilo», cuenta Saturnino López, «Sato».

Su casa, en el pueblo de Dulce Nombre, es una especie de refugio natural, donde el covid no hizo estragos. Las viviendas, de madera, concreto y hasta de palos y barro, están rodeadas de vegetación, donde los chirridos de las cigarras son continuos.

«Durante el día si hay que barrer un patio, lo barro; si hay que picar leña, se pica, también. De todo un poquito», explica.

Zonas azules

A fines del siglo XX, el demógrafo Michel Poulain y el médico Gianni Pes marcaron en un mapa con un lapicero de tinta azul la región de Barbaglia en Cerdeña, Italia, donde encontraron población sumamente longeva.

En 2005, el estadounidense Dan Buettner halló similares características en Loma Linda, California, Estados Unidos; en Icaria, Grecia; en Okinawa, Japón; y en Nicoya.

¿Cuál es el secreto? «La primera comida es arroz, frijoles. Un poquito de carne, fruta, aguacate, y todo eso uno lo come, eso dicen que es [gran] alimento», cuenta «Sato».

Una dieta similar a la de sus vecinos Clementina, de 91 años; y al esposo de esta, Agustín, de 100.

Clementina tuvo 18 hijos; le sobreviven 12. Con pasos cortos, sigue lanzándole maíz a sus gallinas, prepara alimentos y lava los platos.
Su energía rebate cualquier cifra de esperanza de vida: la de Costa Rica, de 80 años, y la global, de 72, según la OMS.

«En el campo se vive más tranquilo, no como en los centros que uno anda con aquel cuidado, ¿verdad? Uno vive más tranquilo y no tiene tanto peligro», dice.

Un propósito de vida

Mantener objetivos es clave para el sano envejecimiento, considera Aleyda Obando, jefa de Trabajo Social de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) de Nicoya.

«Ellos agradecen a Dios de que los tiene vivos y hacen planes de sembrar algo, de ver a sus amigos (…) Es la suma de varios factores que hace que esta población dure más», detalla.

También poseer una red de apoyo, hacer actividad física, alimentarse orgánicamente y bajar el estrés.

«Sembrábamos maíz, arroz, frijoles, todo. Criábamos lo que comíamos», cuenta Clementina, quien es cuidada por su hija María.

Su esposo Agustín, uno de los 53 centenarios de la zona, perdió la visión y sufrió un derrame cerebral. Pese a ello, reacciona dócilmente a caricias de Clementina.

Alguna vez a caballo

José Villegas, «Pachito», otro centenario, vive en el pueblo vecino de San Juan de Quebrada Honda, con una de sus ocho hijas.

Espera que en su cumpleaños 105 el próximo 4 de mayo, pueda volver a montar a caballo, actividad con la que se ganó la vida, arreando animales. Aunque sus piernas se resienten por momentos.

«Para mí es una gran cosa (tener 104) porque Dios me ha dado mucha vida. No fue brillante, pero no fue mala», dice Pachito, sentado en la misma finca en la que nació.

«Ahora la forma de vida ha cambiado, ya no es igual que antes. Antes todo era sano y la gente se quería un poco más», añade. Viudo desde hace siete años, acompaña sus tardes con música ranchera de la radio.

Cerca de allí, en Puerto Humo, Talía, de 93 años y madre de 14, prepara tortillas. «Uno puede decir: llego a 100 años y no llega (…) lo que Dios diga, hasta donde él diga, llegamos».

Para siempre

Para el demógrafo de la Universidad de Costa Rica, Gilbert Brenes, esta zona azul aún puede crecer «por el momentum poblacional y por la mayor fecundidad que había antes». Pero «solo podrá ser sostenible por 20 o 30 años más».

Sucede que las nuevas generaciones «no tienen prácticas alimenticias tan buenas», además de que desarrollan enfermedades como obesidad o diabetes y cada vez menos gente cultiva lo que come.

«Sato», padre de nueve hijos, mientras tanto, sigue activo.

«Mis hijos dicen: ‘usted no trabaje ya, nosotros tenemos que trabajar para mantenerlo’. Pero a mí no me gusta, porque sé lo que me da aliento (…) Pegar aunque sea unos dos machetazos y ya está».

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París rinde homenaje a la locura creadora de Thierry Mugler tras largos meses de confinamiento

Thierry Mugler fue uno de los modistos fetiche de iconos como Madonna, más adelante de Beyoncé, o de tops models como Linda Evangelista. Era la época dorada de los desfiles espectaculares, lujosos, sin reparar en gastos ni pequeños o grandes escándalos.

Unos vestidos de Thierry Mugler expuestos en el Museo de Artes Decorativas de París, en una imagen del 28 de septiembre de 2021 Foto: AFP

Por AFP

/ 28 de septiembre de 2021 / 11:11

La Semana de la Moda de París rinde homenaje a la exuberancia y la locura creadora de Thierry Mugler, diseñador de moda, artista y fotógrafo que marcó época en los años 1970 y 1980 con sus espectaculares desfiles, tan alejados del mundo virtual que trajo el COVID-19.

«Es importante mostrar lo que representa Thierry Mugler en 2021 para las nuevas generaciones, que son quizás más uniformes y menos proclives a la creatividad en una moda más comercial», explica a la AFP Thierry-Maxime Loriot, comisario de la exposición homenaje que se abre el jueves en el Museo de Artes Decorativas.

Thierry Mugler fue uno de los modistos fetiche de iconos como Madonna, más adelante de Beyoncé, o de tops models como Linda Evangelista. Era la época dorada de los desfiles espectaculares, lujosos, sin reparar en gastos ni pequeños o grandes escándalos.

Vestido quimera

Y un ejemplo de esa creatividad sin freno es el «vestido quimera» escogido para ilustrar la exposición: cada escama fue realizada y pintada a mano. Un trabajo de dos años, para que fuera admirada por el público solamente dos minutos en la pasarela.

Otras locuras fueron el vestido «insecto» que portó Jerry Hall en 1997, o el corsé en forma de manillar de moto (con retrovisores incluidos) de Emma Sjöberg en 1992, utilizado en el videoclip «Too Funcky» de George Michael…

Mugler hizo y deshizo hasta que se retiró de la moda en 2002. Pero estrellas adictas de la moda como Lady Gaga, Cardi B o Kim Kardashian sacan sus trapos en las grandes ocasiones, para recordar que no hace mucho, la extravagancia era la norma.

«Yo no hacía moda, no seguía ninguna tendencia. Explicaba una historia, y la perpetuaba de alguna manera», recuerda Thierry Mugler (ahora con 72 años) en el catálogo de la exposición.

Sus corpiños eran de metal o de plexiglás, sus vestidos usaban el caucho, el látex en lugar del cuero, las falsas pieles encima de los trajes chaqueta de vinilo. Y toneladas de maquillaje sobre las modelos, en una hipersexualización de la mujer que la volvía más poderosa si cabe.

Su estilo dejó estela, pero comercialmente solo queda un testigo, su línea de perfumes. En 1992 lanzó «Angel», un perfume en el que metió una molécula utilizada para los caramelos. Resultado: le disputó el primer lugar de ventas al mítico Chanel nº 5.

«Mugler quería salirse de la alta costura, que correspondía a una élite, y demostrar que los jóvenes también podían vestirla, y que podía ser algo más que un vestido para ir a una velada chic», destaca Thierry-Maxime Loriot.

Su audacia provocó revuelo en los lugares más insospechados. En 1985, el entonces ministro de Cultura francés, Jack Lang, fue abucheado en la Asamblea Nacional francesa a causa de su traje estilo Mao, sin corbata, firmado por Mugler.

La exposición de Thierry Mugler será presentada como una «ópera en nueve actos» con instalaciones y efectos visuales.

«La gente ya no va al cine porque tiene Netflix. Pues aquí van a poder descubrir el universo Mugler a través de fotos, cuadros y fragmentos de cortos», destaca el comisario de la exposición.

Toda una declaración de principios en un mundo en el que lo más importante es «ser amado en las redes sociales», explica.

«A todos nos gusta escuchar música en la radio, mirar una película en la pantalla del ordenador, la moda de forma virtual. Pero la verdadera emoción es la que vives cuando estás en contacto directo con la creación», añade el director del Museo de Artes Decorativas, Olivier Gabet.

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