La Revista

miércoles 26 ene 2022 | Actualizado a 09:56

Ex director afirma que no hay recursos en Patrimonio

Albarracín renunció por "motivos personales" después de dos meses

/ 29 de abril de 2010 / 05:00

El ex director de Patrimonio, Juan Albarracín, quien renunció al cargo el lunes, señaló que la dependencia estatal necesita más fondos para encarar los proyectos que tiene a su cargo. Asimismo, informó que su renuncia responde a «motivos personales y otras oportunidades que surgieron».

El antropólogo estuvo al mando de la Dirección de Patrimonio, dependiente del Ministerio de Culturas, por dos meses. Ese tiempo le llevó a ver que la dependencia necesita más recursos para poder encarar temas pendientes ligados al desarrollo nacional. «Los grandes desafíos están presentes en el Ministerio de Culturas y para encararlos hay que reforzar primero financieramente. Esto debería requerir mayor atención de las autoridades», dijo.

Indicó también, que la intervención que se realiza a la Unidad Nacional de Arqueología (Unar) podría verse afectada por la falta de recursos. «La intervención está tratando de sistematizar los datos, pero una Unar que no tiene fondos no va a poder dar los frutos que el país necesita».

El viceministro de Interculturalidad, Miguel Peña, sostuvo que esperan cubrir la acefalía del Director de Patrimonio «en estos días». Expresó que se llamará a convocatoria pública e invitó a alguna organización que quiera postular a alguien con el perfil para que  asuma el cargo. «Tendría que ser un antropólogo o un arqueólogo».

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Un joven alteño cuenta en 46 poemas sus vivencias en el servicio militar

Erwin Fher Masi, más conocido como Bohemio Rojo, presenta Pohemia, un libro artesanal que trata sobre la cotidianidad de los soldados y la lejanía del hogar.

El autor del libro sostiene una bandera.

Por Marcela Ossio

/ 25 de enero de 2022 / 13:31

Pohemia es el nombre del libro que contiene 46 poesías escritas por el joven alteño Erwin Fher Masi, o ‘Bohemio Rojo’, durante su servicio militar obligatorio en Cochabamba.

La obra se presentará a las 19.00 el viernes 28 de enero en Sultana Café Art (calle Ecuador, esquina Belisario Salinas) y el sábado 29 de enero en Amta Café Cultural (avenida Juan Pablo II, El Alto).

El título del libro se origina en un juego de palabras que hace el escritor al fusionar las palabras poema y bohemia. Alas, Cuervos blancos, Balas, Armario toráxico, El herrante y su guadaña, Puños de tierra y La garita mayor son algunos de los títulos de las propuestas que contiene el poemario, que será presentado por Alexis Argûello y Daniel Averanga, en La Paz y El Alto.

“Es un poemario con 46 poesías que escribí durante mi estancia en el servicio militar obligatorio. Trata sobre lo cotidiano que viven los soldados y sobre lo que significa estar lejos de casa. Yo soy de El Alto e hice mi servicio militar en Santivañez, Cochabamba”, dijo el autor.

El libro es artesanal y se presentó por primera vez en el espacio cultural Mercado Kinsamolle, en Sucre, en 2017. En esa ocasión, el primer tiraje tenía solamente 50 ejemplares y por ese motivo no se realizaron más presentaciones. Este año, el autor, junto a Ediciones Pakochi y Gataller, tienen un tiraje de 100 textos, lo cual permitirá realizar las presentaciones mencionadas en La Paz y El Alto.

Erwin Fher Masi o ‘Bohemio Rojo’ nació en El Alto en 1997. Participó en certámenes de poesía como el concurso Pluma de Plata y, actualmente, trabaja en la Biblioteca Crispín Portugal en su ciudad.

El libro Pohemia es artesanal. Foto: Bohemio Rojo

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En China, el poder gana al final de ‘El club de la lucha’

En China, la acción termina con el asesinato de Durden. Entonces, la película se funde a negro y aparece un mensaje: "La policía rápidamente descubrió todo el plan y detuvo a todos los criminales, evitando con éxito que la bomba estallara".

China cuenta con uno de los sistemas de censura más estrictos del mundo y solo permite el estreno de unas pocas películas extranjeras cada año.

Por AFP

/ 25 de enero de 2022 / 12:49

Con un mensaje transgresor y anarquista, «El club de la lucha» se convirtió en una película de culto tras su estreno en 1999. Ahora llega a las televisiones chinas con un final alternativo en el que el poder termina imponiéndose al caos.

La estricta censura en China solo permite el estreno de un puñado de películas extranjeras y, en ocasiones, con importantes cortes. Entre las útimas cintas modificadas está la dirigida por David Fincher, con Brad Pitt y Edward Norton de protagonistas.

Los cinéfilos chinos se dieron cuenta durante el fin de semana de que la versión de la película disponible recientemente en la plataforma Tencent Video cuenta con un retoque final que transforma el mensaje anarquista y anticapitalista que la convirtió en un éxito global.

En el desenlace original, el personaje de Norton, el Narrador, mata a su alter ego imaginario Tyler Durden (Brad Pitt) y contempla la explosión de múltiples edificios, sugiriendo que su plan para acabar con la civilización moderna está en marcha.

En China, la acción termina con el asesinato de Durden. Entonces, la película se funde a negro y aparece un mensaje: «La policía rápidamente descubrió todo el plan y detuvo a todos los criminales, evitando con éxito que la bomba estallara».

Además, añade que Tyler, un producto de la imaginación del Narrador, fue enviado a un manicomio y después liberado.

El nuevo final en el que el poder triunfa ha provocado indignación entre los internautas chinos, muchos de los cuales ya habían visto versiones piratas de la cinta original. «Es intolerable», comentó un usuario en Tencent Video.

«No solo eliminan escenas, también añaden nuevas al argumento», criticó otro usuario.

Tencent no hizo ningún comentario sobre la cuestión y no está claro si el cambio fue ordenado por los censores del gobierno chino o decidido por los productores originales de la película.

Los estudios de Hollywood suelen lanzar versiones alternativas de sus producciones con la esperanza de esquivar la censura china y obtener jugosos beneficios en un mercado de millones de consumidores.

En 2019, por ejemplo, múltiples escenas de la película «Bohemian Rhapsody» que hacían referencia a la homosexualidad de Freddie Mercury (una parte fundamental de su biografía) fueron eliminadas en su versión para China.

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La lucha por el derecho al aborto tiene destaque en el festival de Sundance

El festival trae estas producciones al tiempo que se cumplen 49 años del caso Roe v. Wade, con el que la Corte Suprema sentó jurisprudencia para avalar el derecho al aborto en Estados Unidos.

La actriz Elizabeth Banks protagoniza "Call Jane" que retrata el colectivo homónimo que en los años 1960 en Chicago ayudaba a mujeres embarazadas a entrar en contacto con doctores que trabajaban encubiertos.

Por AFP

/ 25 de enero de 2022 / 12:33

Con el derecho al aborto bajo amenaza en Estados Unidos, las directoras trajeron al festival de Sundance tres películas que destacan los peligros históricos que las mujeres enfrentan al someterse a procedimientos ilegales.

El documental «The Janes» y la película llena de estrellas «Call Jane» retratan al colectivo homónimo que en los años 1960 ayudaba en Chicago a mujeres embarazadas a entrar en contacto con doctores que trabajaban encubiertos, mientras que el premiado drama «Happening» sigue a una joven que arriesga todo para abortar en la Francia de esa misma década.

«Habiendo vivido esa época, créeme, no queremos volver a eso», dijo Sigourney Weaver, que protagoniza «Call Jane».

«Espero que podamos involucrar a la generación más joven que siempre ha contado con esto y que puede estarlo tomando por sentado. Colocar de nuevo el foco en la mujer», agregó.

El festival trae estas producciones al tiempo que se cumplen 49 años del caso Roe v. Wade, con el que la Corte Suprema sentó jurisprudencia para avalar el derecho al aborto en Estados Unidos.

Este derecho constitucional está bajo ataque, en momentos en que varios estados dominados por el Partido Republicano aprueban leyes que dificultan a las mujeres el acceso a un aborto.

Los defensores del derecho al aborto temen que la actual configuración de la Corte Suprema, que incluye tres jueces conservadores nominados por el expresidente republicano Donald Trump, restrinja o incluso elimine ese derecho.

Phyllis Nagy, directora de «Call Jane», dijo que estaba «impactada por la necesidad de contar una historia acerca de mujeres que permita a otras mujeres emanciparse, y quería hacerlo con humor, con un toque de ligereza, y con cierta urgencia».

«Creo que hay muchas películas, porque es un tema importante. Esto es extremadamente necesario para que nuestro preciado derecho a elegir no desaparezca de inmediato», comentó.

«Pensábamos que habíamos ganado»

El colectivo «Jane», que emergió a fines de los años 1960 enraizado en los movimientos de los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam, operó hasta 1973, cuando el aborto fue legalizado.

En aquella época, voluntarios, en su mayoría mujeres, daban asesoramiento telefónico y ofrecían sus apartamentos para improvisar clínicas. Usaban sus carros para trasladar a las mujeres embarazadas y ayudaban a quienes no tenían recursos colectando dinero para pagar por estas operaciones ilegales.

Algunas de las «Janes» incluso aprendieron a realizar los procedimientos.

«Sin estas mujeres yo no habría podido disfrutar de las libertades de las cuales disfruté toda mi vida», dijo Elizabeth Banks, protagonista de la cinta.

Varios miembros del grupo fueron entrevistados para la grabación del documental de HBO «The Janes», que se estrenó este lunes.

Entre ellos, Heather Booth, quien fundó el colectivo al encontrar un médico que atendió a la hermana de una amiga que comenzó a tener pensamientos suicidas después de quedar embarazada.

«Incluso hablar sobre realizar un aborto era considerado una conspiración para cometer un crimen», recuerda Booth.

Para cuando el fallo de Roe v. Wade sentó jurisprudencia y volvió innecesario su trabajo, varios miembros del grupo habían sido arrestados e inculpados.

«Estábamos emocionados, y pensamos que había acabado. ¿Quién sabía lo que vendría después? Pensamos que habíamos ganado», dijo otra integrante del grupo identificada apenas como «Jeanne».

«Deber»

«Happening», de la periodista francesa Audrey Diwan, conquistó el León de Oro a la Mejor película en el festival de Venecia el año pasado.
Basado en la novela autobiográfica de Annie Ernaux, captura no sólo los riesgos de la cárcel o incluso la muerte que enfrentaban quienes se involucraban en un aborto ilegal, sino también el rechazo, la soledad y el estigma que sufrían las jóvenes embarazadas en los años 1960.

«Mi expectativa es que la gente que no está de acuerdo conmigo vea esta película y ver cómo reaccionan», dijo Diwan en entrevista con AFP.
«Una cosa es decir ‘estoy contra el aborto’, pero ¿estás de acuerdo con que un ser humano tenga que atravesar por todo eso?».

La película fue lanzada en Sundance antes de su estreno en Estados Unidos, previsto para la primavera boreal.

«En los años 1960 en Francia, las leyes eran realmente estrictas. Incluso tratar de ayudar a alguien a abortar podría llevarte a la cárcel», dijo Diwan.

«Y digo esto porque infelizmente sé que esto pasa en otros países actualmente».

Anamaria Vartolomei, la protagonista de la película, dijo que sintió «un cierto deber» por tener una hija de 22 años «con derechos, libre».

«Es destinada a impulsar el debate, por lo que espero que lo haga. Estoy contenta de ver cómo guiará el debate sobre este tema en Estados Unidos».

El festival de Sundance, que exhibe lo mejor del cine independiente, se extiende hasta el 30 de enero.

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Actriz india absuelta en juicio por beso con Richard Gere en 2007

Los ataques contra Shilpa Shetty permanecieron en el sistema jurídico de India hasta que fueron abandonados por un tribunal de Bombay la semana pasada, 15 años después, declarando las denuncias "infundadas".

La estrella de cine india Shilpa Shetty

Por AFP

/ 25 de enero de 2022 / 12:22

Un tribunal de Bombay absolvió a la estrella de cine india Shilpa Shetty de las acusaciones de obscenidad que se le imputaban desde 2007, por dejarse abrazar y besar por el actor hollywoodiense Richard Gere, en una gala de sensibilización contra el sida.

La actitud de las estrellas había escandalizado a grupos hindúes radicales en India y había provocado manifestaciones alegando que ambos actores habían perjudicado los valores y la cultura de India.

A raíz de múltiples denuncias por obscenidad e indecencia, un juez indio había emitido órdenes de detención contra las dos estrellas.

Los cargos contra Richard Gere fueron rápidamente retirados, y el actor -uno de los budistas más conocidos del mundo- pudo viajar a India para reunirse con el Dalai Lama.

Sin embargo, los ataques contra Shilpa Shetty permanecieron en el sistema jurídico de India hasta que fueron abandonados por un tribunal de Bombay la semana pasada, 15 años después, declarando las denuncias «infundadas».

Según la decisión de la justicia hecha pública el martes, «Shilpa Shetty fue víctima del presunto acto del acusado Nº1 (Richard Gere)», indica la orden.

Shilpa Shetty, de 46 años, no hizo ninguna declaración sobfre el fallo.

Según imágenes de la época, Shetty y Gere, invitados a un acto sobre el sida en India, subieron al escenario, donde súbitamente Richard Gere besó la manto de la actriz y luego la abrazó y le dio sendos besos en las mejillas.

«Ella no protestó cuando fue besada por el coacusado», explicó el abogado de la actriz, «pero esto no la convierte en una conspiradora o en la autora de ningún crimen».

En 2007, Shilpa Shetty defendió la actitud de Richard Gere y culpó a la «franja lunática» de India.

Por su parte, Richard Gere se disculpó por su exuberancia.

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Un virtuoso mantiene con vida la música afgana lejos de los talibanes

Afganistán se encuentra en medio de una crisis humanitaria y su rica cultura también está amenazada desde el regreso en agosto de los talibanes, que en su primer régimen entre 1996 y 2001 prohibieron la música profana.

El músico afgano Homayoun Sakhi (izq.) toca el rubab y Adib Rostami el kamancheh durante una prueba de sonido del concierto benéfico para Afganistán "Songs of Hope" el 22 de enero de 2022 en el centro Barbican de Londres

Por AFP

/ 25 de enero de 2022 / 12:12

Homayoun Sakhi cierra los ojos mientras los manos bailan entre las cuerdas de su rubab, un instrumento de madera con incrustaciones de nácar. «Me siento como si tuviera a mi Afganistán entre las manos», asegura el virtuoso.

Considerado uno de los mejores intérpretes del instrumento nacional afgano, Sakhi hace sonar por todo el mundo la música de su tierra, considerada como un pecado por los talibanes.

Acude a su cita con AFP en Londres todavía bajo los efectos del desfase horario. Acaba de llegar de California para actuar en el centro Barbican londinense en un concierto solidario para recoger fondos para su país natal.

Afganistán se encuentra en medio de una crisis humanitaria y su rica cultura también está amenazada desde el regreso en agosto de los talibanes, que en su primer régimen entre 1996 y 2001 prohibieron la música profana.

Aunque los nuevos dirigentes no han legislado sobre esta cuestión, todavía consideran que escuchar música no religiosa contraria a su visión del islam.

Numerosos músicos huyeron del país y videos ampliamente compartidos en redes sociales mostraron a los seguidores del movimiento islamista rompiendo y quemando instrumentos.

«En este momento, no hay música en Afganistán», asegura Sakhi. «Es verdaderamente difícil porque no hay conciertos, no hay música, y (para los músicos) es muy duro estar sin dinero y sin trabajo. Por ello intentan ir a otras partes a tocar», explica.

«En casa»

En los últimos veinte años de intervención occidental, la música estaba permitida en Afganistán. La televisión local incluso difundía un concurso en el que se buscaban nuevos talentos de la canción.

Pero tras el regreso de los talibanes, la música tradicional afgana sobrevive solo a través de sus apasionados artistas instalados en el extranjero.

Entre ellos destaca Homayoun Sakhi, que ha regalado una nueva juventud al rubab, un instrumento de cuerdas cuyo origen se remonta a miles de años.

Nacido en Kabul, el virtuoso dejó Afganistán con su familia y se dirigió a Pakistán en 1992, en el caótico periodo que siguió a la retirada soviética.

Después se instaló en Fremont, una ciudad de California conocida por su gran comunidad afgana. Allí creó una academia para enseñar a tocar el rubab.

«Cada vez que toco, estoy en casa. Siento que estoy en Afganistán», asegura.

El sábado participó en el concierto bautizado «Songs of Hope» (Canciones de esperanza) organizado en el Barbican por Afghanistan International TV, una cadena con sede en Londres creada por la sociedad de medios Volant, que también gestiona una cadena en persa para los iraníes.

En marzo está prevista la difusión de un documental de este concierto.

Patrimonio cultural

En la primera mitad, Sakhi interpretó fragmentos de clásicos afganos y después transitó hacia la música folk.

Lo acompañaron el británico Shahbaz Hussain con la tabla, un instrumento de percusión, y el iraní Abib Rostami con el kamanché, un instrumento de cuerda.

Este concierto «es la única cosa que podía hacer como músico», dice Rostami, organizador del evento y periodista para Volant.

Para él, la situación actual de los músicos bajo el régimen de los talibanes es «un regreso a los años 1990». «La mayoría de músicos intenta dejar el país», explica.

En diciembre, un grupo de alumnos y profesores de una escuela nacional de música de Kabul llegaron como refugiados a Portugal tras la toma del poder de los talibanes.

La primera orquesta femenina de Afganistán, Zohra, creada en 2016 y bautizada en honor a la diosa persa de la música, hizo las maletas en dirección Catar.

Aunque «la música esté actualmente prohibida en Afganistán, no pueden prohibirla a la gente de todo el mundo», asegura Rostami. «Tenemos que intentar como músicos, como melómanos, de encontrar un modo de preservar este patrimonio cultural para el futuro», confía.

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