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Por arriba, el Chapaco Fernando Salinas era imparable

Salinas destacó en filas de Bolívar durante los años 80 y 90

/ 28 de mayo de 2020 / 10:59

Una lesión en su rodilla apresuró el retiro del gran goleador de Bolívar y de la selección

A sus 60 años cumplidos hace poco, Fernando Salinas disfruta de la vida en su natal Tarija, donde trabaja con su hijo Fernando, quien es ingeniero civil. Ambos se han lanzado a la construcción de obras.

Fue notable goleador del fútbol boliviano. Destacó sobre todo en Bolívar, cuya camiseta lució durante 13 años. También jugó en la selección nacional.

Lo que hace ahora es diferente. La cancha y la pelota están lejos. Hoy son la verificación de las obras, los cálculos de la inversión, los materiales de construcción.

“Es complicado, porque se deben cumplir plazos de ejecución, no es fácil; pero hasta ahora tuvimos mucha suerte y logramos siempre cumplir”, afirma.

Con su esposa Maritza López tienen cuatro hijos: Fernando y Gabriel son ingenieros civiles, Lorena está por titularse como ingeniera comercial y además es modelo y Christian es capitán de Policía.

Los recuerdos

“Llegué a Bolívar el año 80 y jugué hasta el 92. Me fui debido a una lesión en la rodilla, pues constantemente tenía derrame del líquido sinovial. En el segundo semestre del 93 colgué los cachos en Ciclón, cerré mi carrera muy joven por esa molestia física”.

El ‘Chapaco Salinas’ hacía saltar de sus asientos a los hinchas celestes cada que convertía goles. Es uno de los máximos artilleros de la historia del fútbol boliviano. Su fuerte era el cabezazo.

“Compartí con compañeros de gran calidad humana y capacidad futbolística, era complicado mantenerse en la titularidad, pero yo tenía la facilidad de manejar ambas piernas y de un buen remate, pero con la cabeza era más certero, me elevaba bien. Siempre dije que el que va a cabecear tiene que tener un buen cálculo del tiempo y distancia, son conceptos fundamentales; además, tienes que estar con los ojos bien abiertos para saber golpear la pelota y colocarla donde quieres. Cuando estás arriba, en el aire, tienes un excelente panorama de la ubicación del arquero, entonces puedes darle dirección al balón y creo yo que era más preciso en esas jugadas”, rememora.

En su posición de centrodelantero tuvo mucha competencia. “Siempre Bolívar tuvo grandes nueves, como Jesús Reynaldo, Juan César Silva, Raúl Horacio Baldessari, Víctor Hugo Antelo, Álvaro Peña o Miguel Sanabria, pero siempre terminé siendo titular. También en esa época jugábamos con dos punteros bien abiertos que hacían una gran labor, como Luis Enrique Padilla, Raúl Alberto Morales, Carlos Borja, Porfirio Tamayá Jiménez, que fueron los derechos; y Juan José Urruti, Jorge Hirano, Miguel Aguilar, grandes jugadores, hábiles por la izquierda. Ellos facilitaban las jugadas de gol”.

Salinas también jugó en la selección. Foto: Fernando Salinas

Gracias a Barack

Da un dato que quizás es escasamente conocido. Habla del técnico peruano Moisés Barack, el que a Gustavo Quinteros lo convirtió de delantero a zaguero en The Strongest con gran éxito.

“Recuerdo que cuando llegué a Bolívar jugaba de mediocampista, como 8 o 10. Precisamente debuté reemplazando a Édgar Pacho Góngora y de entrada marqué un gol. Pero cuando llegó Barack, me vio y me dijo: ‘Usted desde hoy juega como centroatacante’, me puso en esa posición y nunca más la dejé, incluso a la selección nacional fui en ese puesto, llegué a jugar siete eliminatorias y dos copas América”.

En su recuerdo también están los “clásicos 10”. Hábiles con el balón, buen manejo de tiempo y espacio, pelotas al vacío.

“Tuve la suerte de jugar con hombres de gran calidad técnica, comencé con Édgar Góngora, luego aparecieron Carlos Aragonés, Ovidio Messa, Carlos Ángel López, con quien compartí muchos años, y también estuvieron Marco Etcheverry, Francisco Takeo, Julio César Baldivieso, Luis Abdeneve y Erwin Romero. Chichi Romero fue de los mejores 10 que pasaron por Bolívar. Todos ellos te facilitaban la labor, eran grandes asistentes y sobre todo no eran egoístas, eran muy generosos. Con esa clase de jugadores cómo no ibas a ser goleador”, matiza.

Una postal de la familia Salinas. Foto: Fernando Salinas

No se olvida

Se hizo jugador “en una cancha cuadrada del barrio de La Pampa”, donde nació.

En Bolívar tuvo “grandes momentos”, fue cinco veces campeón nacional, goleador en tres ocasiones, disputó cinco ediciones de la Copa Libertadores de América y con la selección nacional también fue uno de los grandes.

Han pasado los años. El 18 de mayo cumplió 60. Es feliz en su natal Tarija, pero no se olvida de La Paz: “La Paz es tierra de grandes oportunidades, a mí me dio una imagen jugando en Bolívar, allí conocí a mi esposa Maritza, me dio grandes satisfacciones. Mi segundo hijo, Cristhian, nació allá, así que para mí La Paz tiene una gran historia familiar”.

El juvenil Flores se formó en Bolívar y llegó al primer plantel

Después de 19 años un futbolista que pasó por todas las categorías menores de la Academia está en el primer plantel. El anterior fue Daner Pachi.

Mateo Flores, durante un anterior entrenamiento con Bolívar.

Por Jaime Ayllón

/ 17 de junio de 2020 / 11:53

En el fútbol boliviano son pocos los futbolistas que surgen de las divisiones menores y llegan al plantel profesional. En Bolívar el último fue Daner Pachi y 19 años después lo hizo Mateo Nicolás  Flores Cuevas (La Paz, 29 de enero de 2001), quien hizo realidad su sueño.

“Siento alegría y orgullo porque desde muy pequeño luché por algo hasta conseguirlo, al igual que Pachi, de quien hablaban porque su recorrido fue desde abajo. Uno siente que hizo la forma correcta para conseguir lo que siempre quiso: jugar a nivel profesional utilizando los conceptos que me inculcaron desde mi niñez en las escuelas”, señala Mateo, de 19 años.

Pachi, quien se formó en la Academia por seis años y debutó  profesionalmente el año que Mateo nació, es un jugador a seguir para el joven futbolista, ya que se destacó en el país, llegó a la selección nacional e incluso se fue a jugar a Ecuador.

La historia de Mateo en el conjunto celeste empezó cuando era muy pequeño, en las escuelas de formación. “Ingresé a los tres años, me llevó mi papá Milton para empezar a darle al balón en principio como todo niño a fin de jugar y luego pasando las diferentes categorías pude avanzar, aprender nuevas cosas con el apoyo de mi familia y de los profesores que tuve hasta que por mis condiciones me ascendieron cada temporada hasta hacerme jugador profesional”, indica el futbolista paceño.

Su paso por las diferentes categorías fue difícil porque jugó en varias posiciones al pedido de sus entrenadores. “En las escuelas jugué hasta los 12 años en el centro de la cancha como volante mixto, posteriormente en la preprofesional el profesor Óscar Villegas me hizo jugar en diversos puestos: desde lateral por derecha, volante en el medio sector hasta llegar a ser delantero, puesto en el que juego en la actualidad”, cuenta.

Mateo (izq.) sostiene un trofeo. Foto: Mateo Flores

Salto

En 2018 dio el salto al primer equipo de la mano del entrenador uruguayo Alfredo Arias, quien vio en él buenas condiciones.

Su debut fue el 30 de noviembre de ese año en el torneo Clausura frente a Blooming en Santa Cruz, donde jugó 23 minutos.

En el Apertura 2019 fue parte de tres encuentros ante Wilstermann, Blooming y Guabirá, en los que disputó 45 minutos ya de la mano del argentino César Vigevani.

En la temporada actual que se llevó adelante hasta la duodécima jornada para después entrar en pausa por la pandemia del coronavirus, fue suplente en cinco encuentros sin poder sumar minutos, pero ello no le quita el sueño de ganarse un puesto entre los titulares con base en el esfuerzo y trabajo que realiza a diario.

“Uno cuando debuta siempre quiere tener continuidad, sabemos que para ello hay que trabajar bastante en la semana, hay que aplicarse en la parte táctica y tener mucha disciplina, como nos inculcaron desde pequeños. Sabemos que es sacrificio y esfuerzo para buscar sostenerse en el primer equipo. Bolívar es un club grande donde hay mucha competencia, incluso entre los juveniles. El plantel siempre tiene jugadores de élite con los que hay que pelear por un puesto y tratar de aprender de ellos”, señala. 

Formación

Mateo Flores tuvo una buena formación en la Academia no solo por la calidad de entrenadores que le tocaron en todas las categorías, sino que trabajó junto a Óscar Villegas, un especialista en divisiones menores, además de haber jugado y destacado en la Copa Nissan Intercolegial.

“Fue muy lindo, porque tuvimos profesores que habían jugado fútbol y que nos transmitieron sus vivencias y nos enseñaron sus experiencias desde muy pequeños, ya que nosotros queríamos llegar a ser como ellos. Había muchos profesores que jugaron en Iberoamericana, incluso en las etapas más avanzadas nos enseñaban cómo uno debía manejarse en un camarín profesional”, cuenta el delantero.

Pero su máximo nivel fue cuando tuvo como DT a Villegas, quien lo llevó al plantel pre profesional, de donde el uruguayo Alfredo Arias lo vio para hacerle dar el salto al primer plantel en 2018 y posteriormente debutar.

Antes jugó varias ediciones de la Copa Nissan, torneo de fútbol que organiza la empresa automotriz desde hace años y que está enfocado en las categorías infanto-juveniles.

Flores fue uno de los destacados de dicho torneo, en el que llegó a ser goleador del conjunto celeste, característica que sin duda llamó la atención de Villegas, Arias, el argentino César Vigevani, quien lo hizo jugar tres partidos en 2019, y su compatriota Claudio Vivas, que lo convocó para cinco partidos en esta gestión, aunque no pudo entrar a la cancha.

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Carlos Tenorio: ‘Los títulos con Bolívar me marcaron en el fútbol boliviano’

El "demoledor" que asistió al Mundial de 2006 con Ecuador dice que lleva en su corazón a los amigos que hizo en el país.

Carlos Tenorio dejó huella en Bolívar

Por Jaime Ayllón

/ 14 de junio de 2020 / 19:07

Carlos Tenorio tuvo un transitar no muy largo por el fútbol boliviano; eso sí, lo suficiente como para hacerse querer sobre todo por la gente de Bolívar. También jugó en Sport Boys, aunque fue en la Academia donde el ecuatoriano dejó algo de su huella goleadora antes de retirarse del fútbol.

“El deporte me ha permitido ‘coleccionar’ personas y amigos en todas partes, y sobre todo seres humanos extraordinarios. En el caso de Bolivia y de Bolívar tengo muchos y toda esa gente está siempre en mi corazón porque ha sido parte de mi historia deportiva”, enfatiza.

“El demoledor” le decían por su implacable juego ofensivo, un apelativo que se quedó para siempre. Hace tres años se retiró definitivamente de las canchas a nivel profesional, aunque a sus 41 sigue jugando torneos de barrio en su natal Esmeraldas.

Hombre dedicado al marketing deportivo, también ocupa su tiempo en una fundación creada para favorecer a niños y jóvenes ecuatorianos.

“Dejé el fútbol por decisión propia, entendí que era el momento y que había que aceptar que el deporte también es pasajero en la vida de uno. Hoy intento ayudar a las nuevas generaciones. Yo tuve la oportunidad de jugar durante muchos años y quiero que eso suceda ahora con nuevos futbolistas”.

Carrera

Su debut se produjo en Liga Deportiva Universitaria de Quito y desde ahí su carrera se hizo extensa: Al-Nassr de Arabia Saudita, AlSaad de Qatar, Sienna de Italia, Lille y Oympique Sporting de Francia, Vasco Da Gama de Brasil, El Nacional de Ecuador, Bolívar y Sport Boys, en Bolivia, y el ecuatoriano Atlético Saquisili de la segunda división, donde concluyó su carrera. Fue seleccionado ecuatoriano durante varias temporadas y actuó en el Mundial de 2006.

“Todos tenemos un sueño, pero son pocos lo que en realidad están dispuestos a pagar el precio y sacrificio que cuesta alcanzarlo. Gracias a Dios en mi casa me inculcaron valores y principios como la disciplina, que es factor importante en este deporte, entonces desde mi niñez tomé con mucha seriedad y responsabilidad ese concepto para entender que es la gran base para ser exitoso. Me quedo contento con todo lo que el fútbol me dio, por lo que pude ganar, lo que aprendí y siempre digo que me dio una parte de lo que representan mis 41 años de vida”.

Bolívar fue lo más destacado de los últimos pasos que dio en el fútbol. “En mi trayectoria siempre tuve respeto por el club que me contrató y por el país que me dio la oportunidad de jugar, y eso me pasó también en Bolivia. Recuerdo mucho a la hinchada bolivarista, a su dirigencia que me abrió las puertas, a mis compañeros, a los periodistas. Creo que en Bolívar y en Sport Boys demostré valores humanos más allá de lo futbolístico”.

Con la Academia fue bicampeón boliviano. “En esos títulos dejé marcado algo de mi historia como futbolista y eso me va a permitir estar siempre ligado a Bolivia”.

Fluyen los recuerdos de ese caminar por las canchas nacionales. “De entrada pasé un momento hermoso en mi debut, le marqué un gol al clásico rival The Strongest; luego le anoté a San Lorenzo cuando llegamos a semifinal de Copa Libertadores,  ese triunfo reflejó la alegría de la gente y del pueblo boliviano. Y por supuesto los títulos fueron los momentos que más me marcaron en el fútbol boliviano”.

Carlos Tenorio acompañado por sus dos hijos y esposa. Foto: Familia Tenorio

Política

Carlos Tenorio incursionó en la política de Ecuador. Una vez retirado de la actividad futbolística se animó a ser candidato para prefecto de Esmeraldas. No ganó, pero el ‘bichito’ ya le picó.

“El año pasado fui candidato a la dirección de la Prefectura de mi provincia. Aunque no logré ganar quiero practicar una política de servicio, de un liderazgo comprometido con el arte de servir y ayudar con transparencia. No descarto el volver a participar en alguna otra elección. Obtuve el tercer lugar y logré incomodar a las personas que ganaron. Espero que las autoridades estén para servir y no para enriquecerse con los recursos que le pertenecen al pueblo”, enfatiza.

Ahora está plenamente dedicado a su Fundación. “Trabajo con pequeños en la formación. Trato de que las cosas materiales que logré en mi carrera sirvan para formar a las generaciones que vienen”.

Retomó sus estudios de marketing deportivo y, de paso, le da más tiempo que antes a su familia.

“Estoy a disposición de las nuevas generaciones, todo lo que he aprendido lo transmito y trabajo en el fortalecimiento de valores. Gracias al fútbol tuve experiencia en muchos campos durante 20 años, que es el 50% de mi vida hasta hoy, y eso trato de transmitir a los niños y jóvenes de mi tierra”.

(14/06/2020)

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Los hinchas extrañan ir al fútbol y se amartelan

A estas alturas del año el torneo Apertura en Bolivia, suspendido en marzo, ya debía terminar.

Hinchas de Bolívar y The Strongest

/ 3 de junio de 2020 / 13:18

Hinchas de La Vieja Escuela, la barra organizada de Bolívar, aseguran que han compuesto “nuevas canciones” para alentar a su plantel, pero tendrán que esperar para estrenarlas debido a que no hay fútbol.

Los de The Strongest, por su parte, afirman que extrañan “sobremanera” el ir al estadio, instalarse en la curva sur del Hernando Siles y desde allí alentar a su equipo, uno de los líderes del torneo.

Son voces de aficionados que hace dos meses y medio no pueden ir a la cancha, como era su costumbre, debido a la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus.

Entre el 15 de marzo, cuando se jugaron hasta ahora los últimos partidos, y este inicio de junio, el Apertura ya tendría que haber acabado (la fecha 26, la última, estaba programada para el 27 de mayo) con un campeón; pero el certamen fue suspendido luego de la jornada 12 y no se sabe cuándo va a regresar.

“Extrañamos el estadio, que es nuestra casa los domingos y en cada día que hay partidos. Estamos ansiosos por volver. Muchos compañeros de la barra han trabajado arreglando los bombos, las banderas que utilizamos, y otros han compuesto canciones que están listas. Además, hemos fortalecido nuestra plataforma virtual, hasta ahora tenemos más de 100.000 visitantes”, cuenta Israel Zambrana, jefe de La Vieja Escuela celeste.

El amartelo

“Me siento amartelado, extraño a mi equipo y sufro no poder ir a verlo. Veo partidos pasados, no hay fin de semana que no recuerde a mi plantel. Ojalá esto pase pronto, los problemas de salud sean superados y el fútbol pueda regresar”, afirma el también académico Rodrigo Parra.

Para René Gabriel Villegas, exintegrante de La Gloriosa Ultra Sur, la barra organizada de The Strongest, “es difícil vivir sin fútbol en esta época de cuarentena, porque cualquier hincha, de cualquier club, siempre tiene el deseo de ver a su equipo y además tiene la tendencia de seguir todas las ligas del mundo, incluso de jugar, de estar metido en lo que es fútbol, pero ahora no se puede”.

Ángel Careaga, integrante de la Ultra Sur 34 y editor del portal Área atigrada, asegura que “es demasiado no poder ir al fútbol ni compartir con los amigos un fin de semana. Extraño las previas con La Gloriosa, desde las caravanas, el ingreso al estadio, ver al equipo de mis amores cada domingo o miércoles”.

El pasado

Según su compañero de barra Ariel Juárez, “por ahora no queda más que ver videos de juegos pasados, de otros campeonatos. Nosotros como La Gloriosa Ultra Sur sacábamos antes DVDs, yo tengo toda la colección. Partidos que jugaba el equipo, viajes de la barra, campeonatos, partidos importantes de Libertadores, Sudamericana, clásicos, así que en esta época de cuarentena estamos reviviendo esos momentos”.

Las barras, tanto la celeste como la atigrada, no dejan de estar en contacto. En ambos casos tienen grupos a través de redes sociales que les permiten hablar de lo coyuntural y pensar en lo que viene. Pero todo indica que el fútbol todavía va a tardar.

Ni Bolívar ni The Strongest han comunicado aún algún plan para favorecer a sus abonados. La venta hecha a comienzo de año incluye el ingreso a todos los partidos de la temporada como locales, de los torneos domésticos e internacionales.

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Bolívar: personal de BAISA SRL será el primero en volver al trabajo

El club aplicará medidas de bioseguridad para sus trabajadores e iniciará la logística del protocolo destinado al primer plantel

Las oficinas de BAISA SRL en la zona Sur de La Paz

Por Jaime Ayllón

/ 31 de mayo de 2020 / 11:04

Bolívar comenzará a aplicar un protocolo de bioseguridad desde este lunes 1 de junio, cuando se prevé que personal de BAISA SRL, la empresa que administra al club, vuelva al trabajo. Así arrancarán los cuidados de salubridad que luego serán puestos a disposición del primer plantel a la hora de su regreso a los entrenamientos, debido a la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus.

Las oficinas ubicadas en el quinto piso del Edificio Mario Mercado, donde funciona desde este año BAISA SRL, son las primeras en ser adecuadas, como también el bus, que por lo general está al servicio de los jugadores y que ahora transportará a los trabajadores administrativos.

El lunes también comenzará el diseño de bioseguridad en los ambientes del estadio Simón Bolívar: vestuarios, gimnasio, sala de videos, etcétera. Habrá incluso una señalética que marcará las diferentes fases y controles que deberán pasar los jugadores, cuerpo técnico y gente de apoyo.

«El borrador de bioseguridad consensuado por los médicos ya fue entregado a la Federación Boliviana de Fútbol y los clubes ya debemos ir delineando los pasos a seguir en nuestros escenarios habituales de trabajo. Aunque aún no se sabe cuándo volverán las prácticas, el tiempo transcurre rápido y debemos tomar recaudos para estar listos», dijo Freddy Patti, médico de la Academia.

(31/05/2020)

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Cuatro jugadores de Bolívar asisten a las sesiones de la selección

Juan Carlos Arce encabeza la nómina celeste de los futbolistas que a diario también trabajan al mando de Farías.

(De izq. a der.) Arce, Gutiérrez, Castellón y Ábrego

Por Jaime Ayllón

/ 29 de mayo de 2020 / 18:05

Al menos cuatro jugadores de Bolívar se «desdoblan» a diario para asistir a las prácticas del primer plantel celeste y a las que realiza la selección nacional, en ambos casos por videoconferencia.

Si bien se trata de sesiones en horarios diferentes, tanto el esfuerzo que hacen los jugadores como el tiempo que le dedican es el doble.

La nómina académica la encabeza el capitán y delantero Juan Carlos Arce, y entre los que también son tomados en cuenta están el zaguero Luis Gutiérrez, además de los delanteros Víctor Ábrego y Vladimir Castellón.

En medio de la emergencia sanitaria por el coronavirus, casi todos los clubes de la División Profesional «conectan» a sus jugadores vía Zoom, y lo propio hace la selección encabezada por el técnico César Farías.

En la Verde, Farías toma en cuenta a unos 70 jugadores, que son «candidatos» a ser convocados cuando se reanuden las competencias.

(29/05/2020)

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