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domingo 15 may 2022 | Actualizado a 14:39

Dueño de televisora crítica del gobierno es acusado de ‘terrorismo’ en Nicaragua

El arresto del periodista coincide con una arremetida del gobierno de Ortega contra medios de prensa y organismos de derechos humanos.

/ 22 de diciembre de 2018 / 20:54

El periodista nicaragüense Miguel Mora, dueño del canal independiente de cable 100% Noticias, fue acusado este sábado de «conspiración» y «terrorismo» tras el cierre de esa televisora crítica del gobierno de Daniel Ortega, en medio de denuncias de una escalada para acallar a la prensa independiente.

Mora «está siendo presentado por la dirección de Auxilio Judicial ante el Juzgado Sexto de Distrito Penal de Audiencia por delitos de conspiración y terrorismo», informó el abogado Pablo Cuevas, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

Autoridades del complejo judicial negaron acceso al abogado Julio Montenegro, también de la CPDH, para asumir la defensa de Mora, según el jurista.

Custodiado por policías con pasamontañas y armados con fusiles, Mora fue trasladado vistiendo un uniforme azul de presidiario, con las manos esposadas en la espalda y tirado en la tina de una patrulla, como suelen llevar a los reos comunes.

El arresto del periodista coincide con una arremetida del gobierno de Ortega contra medios de prensa y organismos de derechos humanos. Esta semana fueron expulsadas de Nicaragua dos misiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que monitoreaban la situación en el país.

Mora se convirtió en el primer periodista y propietario de un medio de comunicación en ser acusado por los mismos cargos que han sido atribuidos a líderes y participantes de las protestas contra el gobierno, que en ocho meses han dejado más de 320 muertos, centenares de detenidos y miles de refugiados.

El periodista, quien tiene medidas cautelares dictadas por la CIDH, fue detenido la noche del viernes, tras el allanamiento y cierre de la televisora, durante un amplio operativo policial. También fue detenida la directora de prensa de 100% Noticias, Lucía Pineda, quien tiene doble nacionalidad costarricense y nicaragüense.

El gobierno de Costa Rica pidió a Nicaragua proporcionar información sobre el paradero de Pineda, y activó los mecanismos que dispone para la protección de sus nacionales en el exterior.

«Deploro la escalada de represión y la persecución a la prensa», tuiteó el presidente costarricense, Carlos Alvarado, y reiteró la preocupación de su gobierno por el deterioro de los derechos humanos en Nicaragua.

La periodista y presentadora Verónica Chávez, esposa de Mora, fue también detenida el viernes y liberada poco después.

«Llegaron como 40 antimotines dando patadas, armados, (diciendo) ‘tírense al suelo’ y con las manos empujaban, todo aquello brusco. Estamos en un país sin ley, no hay (organismos) de derechos humanos, nada que te defienda», contó Chávez sobre la ocupación del canal.

Dijo desconocer el paradero de Pineda, luego de que la policía las separó cuando las trasladaron a la cárcel El Chipote, en el centro de Managua.

La policía desactivó los equipos, se llevó el control máster del canal y colocó láminas de zinc a la entrada del local, donde permanecen agentes de la policía en custodia, relató en tanto el periodista Luis Galeano, quien tenía un programa de opinión en ese canal.

La detención y procesamiento de Mora se produce después de varias semanas de asedio en su contra, con persecución, requisas a su persona y vehículo, y vigilancia en su domicilio y oficinas a través de drones.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) repudió el «cierre forzoso y la detención» de Mora y Pineda.

Ola de represalias

El canal 100% Noticias, que estuvo cerrado en los primeros seis días de las protestas antigubernamentales que estallaron en abril pero mantuvo su cobertura a través de redes sociales, alcanzó desde entonces cerca de 80 millones de visitas, según la televisora.

La acción contra este canal es la de mayor envergadura contra un medio de comunicación en la última semana, durante la que se dio la ocupación del diario digital Confidencial y dos programas televisivos, todos del periodista Carlos Fernando Chamorro.

Organizaciones de periodistas y dueños de medios de comunicación han denunciado hostigamientos personales, bloqueo de frecuencias de radio y televisión y allanamientos a sus locales.

El gobierno no se pronunció sobre la acción contra 100% Noticias, y los medios oficiales no han informado de los hechos.

El viernes el diario popular Q’Hubo, con tres años de circulación y propiedad del mismo grupo editorial de El Nuevo Diario, cerró su publicación impresa arrastrado por la crisis política y problemas de acceso a tinta y papel, según anunció a sus lectores.

El diario La Prensa hizo público este sábado que el gobierno mantiene retenida desde septiembre la tinta y el papel, así como  repuestos para el mantenimiento de la maquinaria de impresión.

«Ese tipo de acciones es querer tapar el sol con un dedo porque de todas maneras la información seguirá llegando, tenemos dos millones de visitantes únicos al mes» en la plataforma digital, dijo el gerente de La Prensa, Hugo Holmann, en declaraciones que publicó su diario.

«Este es un método que se está usando no solo en Nicaragua, ya vimos el caso de El Nacional, en Venezuela, que fue obligado a parar su impresión», dijo Holmann.

«Esto obviamente es un ataque más a la libertad de prensa y a nuestros derechos», apuntó. (22/12/2018)

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Nicaragua rompe relaciones diplomáticas con Taiwán y reconoce ‘una sola China’

El gobierno de Taiwán reaccionó casi de inmediato a la decisión de Managua con "sincero dolor y pesar por la decisión unilateral de Nicaragua de romper relaciones diplomáticas"

/ 9 de diciembre de 2021 / 21:44

Nicaragua pone fin a más de dos décadas de relaciones diplomáticas con Taiwán tras reconocer que, para el gobierno de Daniel Ortega, «en el Mundo existe una sola China» dirigida por Pekín, en momentos que el país es objeto de sanciones por Estados Unidos.

Nicaragua «rompe a partir de hoy las relaciones diplomáticas con Taiwán y deja de tener cualquier contacto o relación oficial», aseguró Moncada en una declaración oficial.

«La República Popular China es el único Gobierno legítimo que representa a toda China y Taiwán es parte inalienable del territorio chino», añadió.

La decisión llega en un momento de creciente tensión entre China y Estados Unidos por Taiwán, pero también tras el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra Ortega, que fue reelecto en noviembre para un cuarto mandato consecutivo con la mayoría de sus rivales presos.

Este mismo jueves, el presidente estadounidense, Joe Biden, advirtió sobre «desafíos continuos y alarmantes» para la democracia en el mundo, durante una cumbre en la que fue anfitrión y en la que no convidó a China, a la que califica como una autocracia.

Por el contrario, sí invitó a Taiwán, una isla gobernada separadamente de China desde 1949, cuando al fin de la guerra civil se refugió allí el gobierno nacionalista derrotado por los comunistas.

El gobierno de Taiwán reaccionó casi de inmediato a la decisión de Managua con «sincero dolor y pesar por la decisión unilateral de Nicaragua de romper relaciones diplomáticas» con Taipéi, indicó el ministerio de Asuntos Exteriores de la isla.

El sociólogo y economista Oscar René Vargas estimó que esta ruptura se produce como efecto de las sanciones de Estados Unidos a Nicaragua, por las cuales Ortega, al verse aislado, busca el «apoyo político de China».

El mandatario de 76 años, según Vargas, quiere con esta movida diplomática acercarse «a Rusia y China, en la creencia de que ese es un paraguas y que le permite tener un espacio internacional, al menos en Naciones Unidas».

Tras esta ruptura de relaciones, a Taiwán le quedan Honduras, Guatemala y Belice como aliados en Centroamérica.

No obstante, la presidenta electa de Honduras, Xiomara Castro, dijo durante su campaña que abriría relaciones con China continental -en contraste con el presidente saliente Juan Orlando Hernández, quien visitaba Taipéi antes de las elecciones para reafirmar su compromiso con la isla.

Tras la victoria de Castro el 28 de noviembre, la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, confió en Twitter en que su par hondureña opte por «profundizar los vínculos tradicionales que siempre han unido Taiwán y Honduras».

Relaciones fluidas

Taiwán había mantenido hasta ahora una fluida cooperación con Nicaragua en campos como la salud, agricultura, tecnología y proyectos sociales, principalmente de vivienda.

Varias empresas de maquila de origen taiwanés operan y generan empleo en el país desde finales de la década de 1990.

El balance comercial entre Nicaragua y Taiwán supera los 100 millones de dólares, con productos como café, mariscos, azúcar y carne de bovino, según datos de medios afines al gobierno.

La isla también fue un apoyo importante de Managua tras el azote de los huracanes Eta e Iota hace un año en el Caribe, así como durante la pandemia del covid-19.

El embajador de Taiwán Jaime Chin Wu-Mu culminó su misión en Managua el 12 de noviembre y fue distinguido por las autoridades nicaragüenses.

Al llegar al poder en el 2007, el exguerrillero Ortega del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda) había expresado su deseo de establecer relaciones con China y Taiwán al mismo tiempo, «sin condiciones excluyentes».

Pero China exige a sus aliados diplomáticos que no mantengan lazos oficiales con Taiwán.

Durante el primer gobierno sandinista (1979-1990), Nicaragua estableció relaciones con China (1985), pero éstas fueron suspendidas durante la administración de la expresidenta Violeta Chamorro (1990-1997), quien a su vez estableció lazos con Taiwán que se habían mantenido de forma ininterrupida hasta la fecha.

Los otros miembros de Naciones Unidas con los que mantiene relaciones son Paraguay, en Sudamérica; Haití, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, en el Caribe; Islas Marshall, Nauru, Palau, Tuvalu, de Oceanía; y Eswatini, en África.

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Nicaragua vive ‘tragedia humana’ por represión que deja 121 muertos

Adicionalmente, unas 1.300 personas resultaron heridas en la oleada de protestas contra el gobierno de Ortega.

/ 6 de junio de 2018 / 00:28

Nicaragua vive una «tragedia humana» por la represión desatada por el gobierno contra manifestantes que piden la salida del poder del presidente Daniel Ortega y que ha dejado al menos 121 muertos en casi dos meses, dijo este martes un organismo de derechos humanos.

Adicionalmente, unas 1.300 personas resultaron heridas en la oleada de protestas contra el gobierno de Ortega.

«Esta ya es una masacre, una tragedia humana donde se busca exterminar a todos los jóvenes que piensan diferente o son críticos a una gestión de gobierno», dijo a la AFP la secretaria ejecutiva del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Marlin Sierra, al dar cuenta del nuevo balance de 121 fallecidos.

Los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden continuaron este martes con un menor fallecido en la turística ciudad de Granada por una herida de bala, según el Cenidh.

El párroco de la iglesia Xalteva de Granada, Wilmer Pérez, dijo al canal 100% Noticias que el menor quedó en medio de un enfrentamiento entre manifestantes y grupos de choque afines al gobierno que trataban de despejar una barricada en esa ciudad, 45 km al sur de la capital.

Desde que comenzaron las protestas el 18 de abril, hay un promedio de 2,5 muertos por día a manos de fuerzas irregulares, como los grupos de choque, paramilitares y efectivos antimotines, denunció Sierra.

Amnistía Internacional (AI) señaló en un comunicado publicado en México que Ortega «no ha mostrado la menor inclinación a poner fin a su política sistemática de represión violenta que ya se ha cobrado más de 100 vidas en menos de dos meses, con un saldo que sube cada día».

Los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) «no deben darle la espalda al pueblo nicaragüense en su hora de necesidad», dijo la directora de AI para las Américas, Erika Guevara Rosas, sobre un proyecto de declaración de apoyo al pueblo de Nicaragua que se trata en la asamblea general de esa entidad, en Washington.

El gobierno inicialmente no se pronunció sobre la denuncia de Amnistía Internacional.

Aumenta la represión

A partir del 23 de mayo, cuando la Conferencia Episcopal suspendió el diálogo entre el gobierno y la oposición por falta de consenso sobre la agenda, aumentó la represión, que tuvo su momento más crítico el 30 de mayo, cuando 16 personas murieron durante manifestaciones contra el gobierno por el día de la madre en varias ciudades.

Tras esas muertes, los obispos católicos anunciaron que no se reanudarán las conversaciones mientras siga la represión contra la población.

Pero en lugar de frenar la represión de parte del gobierno se observó un aumento de la violencia contra la población, como los ataques del fin de semana en Masaya, donde hubo 10 muertos, dijo la activista.

Sierra consideró que la magnitud de esta tragedia va más allá de las muertes porque unas 20 personas quedaron mutiladas, otros quedarán inválidos o con balas alojadas en sus cuerpos por disparos de francotiradores.

«Esta es una tragedia que está causando mucho luto y dolor en la población, en la practica hay un terrorismo de estado», concluyó Sierra. (05/06/2018)

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Nicaragua vive ‘tragedia humana’ por represión que deja 121 muertos

Adicionalmente, unas 1.300 personas resultaron heridas en la oleada de protestas contra el gobierno de Ortega.

/ 6 de junio de 2018 / 00:28

Nicaragua vive una «tragedia humana» por la represión desatada por el gobierno contra manifestantes que piden la salida del poder del presidente Daniel Ortega y que ha dejado al menos 121 muertos en casi dos meses, dijo este martes un organismo de derechos humanos.

Adicionalmente, unas 1.300 personas resultaron heridas en la oleada de protestas contra el gobierno de Ortega.

«Esta ya es una masacre, una tragedia humana donde se busca exterminar a todos los jóvenes que piensan diferente o son críticos a una gestión de gobierno», dijo a la AFP la secretaria ejecutiva del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Marlin Sierra, al dar cuenta del nuevo balance de 121 fallecidos.

Los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden continuaron este martes con un menor fallecido en la turística ciudad de Granada por una herida de bala, según el Cenidh.

El párroco de la iglesia Xalteva de Granada, Wilmer Pérez, dijo al canal 100% Noticias que el menor quedó en medio de un enfrentamiento entre manifestantes y grupos de choque afines al gobierno que trataban de despejar una barricada en esa ciudad, 45 km al sur de la capital.

Desde que comenzaron las protestas el 18 de abril, hay un promedio de 2,5 muertos por día a manos de fuerzas irregulares, como los grupos de choque, paramilitares y efectivos antimotines, denunció Sierra.

Amnistía Internacional (AI) señaló en un comunicado publicado en México que Ortega «no ha mostrado la menor inclinación a poner fin a su política sistemática de represión violenta que ya se ha cobrado más de 100 vidas en menos de dos meses, con un saldo que sube cada día».

Los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) «no deben darle la espalda al pueblo nicaragüense en su hora de necesidad», dijo la directora de AI para las Américas, Erika Guevara Rosas, sobre un proyecto de declaración de apoyo al pueblo de Nicaragua que se trata en la asamblea general de esa entidad, en Washington.

El gobierno inicialmente no se pronunció sobre la denuncia de Amnistía Internacional.

Aumenta la represión

A partir del 23 de mayo, cuando la Conferencia Episcopal suspendió el diálogo entre el gobierno y la oposición por falta de consenso sobre la agenda, aumentó la represión, que tuvo su momento más crítico el 30 de mayo, cuando 16 personas murieron durante manifestaciones contra el gobierno por el día de la madre en varias ciudades.

Tras esas muertes, los obispos católicos anunciaron que no se reanudarán las conversaciones mientras siga la represión contra la población.

Pero en lugar de frenar la represión de parte del gobierno se observó un aumento de la violencia contra la población, como los ataques del fin de semana en Masaya, donde hubo 10 muertos, dijo la activista.

Sierra consideró que la magnitud de esta tragedia va más allá de las muertes porque unas 20 personas quedaron mutiladas, otros quedarán inválidos o con balas alojadas en sus cuerpos por disparos de francotiradores.

«Esta es una tragedia que está causando mucho luto y dolor en la población, en la practica hay un terrorismo de estado», concluyó Sierra. (05/06/2018)

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Comenzó diálogo en Nicaragua entre reproches y ambiente crispado

Ortega y su esposa y vicepresidente, Rosario Murillo, llegaron al lugar de la reunión a bordo de un jeep Mercedes Benz con las ventanas cerradas y una caravana de vehículos de la policía, lo que no impidió que pobladores le gritaran "íAsesinos!".

/ 17 de mayo de 2018 / 02:48

Un esperado diálogo nacional comenzó este miércoles en Nicaragua con un presidente Daniel Ortega duramente cuestionado y quien no logró calmar los ánimos tras casi un mes de protestas contra su gobierno que dejan al menos 58 muertos.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que preside el cardenal Leopoldo Brenes, es mediadora en las pláticas, en las que los sectores estudiantiles, empresarios y grupos de la sociedad civil que se oponen al gobierno buscan una democratización e incluso la renuncia del mandatario.

Las conversaciones se realizaron en el seminario de Nuestra Señora de Fátima, en el suroeste de Managua, donde se desplegó un amplio operativo de seguridad, incluso aérea, mientras manifestantes se mantenían en puntos de la ciudad a la espera de las pláticas.

Ortega y su esposa y vicepresidente, Rosario Murillo, llegaron al lugar de la reunión a bordo de un jeep Mercedes Benz con las ventanas cerradas y una caravana de vehículos de la policía, lo que no impidió que pobladores le gritaran «íAsesinos!».

Exigencias

Ortega inició su discurso desconectado de la actual crisis, evocando la guerra que dejó 50.000 muertos contra la dictadura de la familia de los Somoza (1934-1979) y sus siete años en la prisión.

Pero fue interrumpido varias veces con gritos de «cese la represión» y «asesino», por parte de representantes estudiantiles en las conversaciones.

«Venimos a exigirle ahora mismo que ordene el cese inmediato de los ataques. Usted es el jefe de los paramilitares, de sus tropas y turbas adeptas al gobierno», increpó a Ortega el dirigente de la coalición universitaria, Lester Alemán.

El obispo de Estelí, Abelardo Mata, agregó que «esta no es una petición. Es una exigencia que pide la Conferencia Episcopal: que se retire la policía a sus cuarteles, y que dejemos actuar a la CIDH», exhortó el prelado en alusión a la esperada misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Mata señaló que si el gobierno quiere desmontar las protestas, «no es con bala de goma ni de plomo (…) escuche al pueblo (…) ha comenzado una revolución no armada; aquí no esta ejército contra ejército, es una población que esta desarmada».

La misión de la CIDH, integrada por 11 miembros llegará el jueves a Managua y permanecerá en el país del 17 al 23, confirmó en la noche el canciller Denis Moncada.

Sangre derramada

Ante las recriminaciones, Ortega se vio obligado a detener su discurso en las pláticas para afirmar que «no debe seguir corriendo la sangre de hermanos en Nicaragua» y que «la policía tiene órdenes de no disparar» a los manifestantes.

Alegó que «la justicia no es solo para uno; no es que solo de un lado vamos a ver los muertos. Los muertos están de todos lados» y la policía ha sido agredida por los manifestantes.

El gobierno está interesado en hacer justicia por los muertos en el marco de las protestas y «por eso hemos invitado» a la CIDH, dijo Ortega.

El mandatario se preguntó si la policía «debe tolerar» actos vandálicos, encerrarse en los cuarteles y dejar que se aplique el caos para que el país «se llene de venganza, de odio».

Los que protestan «no son angelitos», aseveró, y agregó que quienes no participan en las protestas reclaman que se les deje «trabajar y movilizarse en paz, que no destruyan sus negocios y que no maten a los nicaragüenses».

Ortega denunció que de la sede de la Universidad Politécnica (Upoli), donde están atrincherados estudiantes desde el 19 de abril, «salen bandas paramilitares, de ahí salen armas. Vayan a la Upoli, ahí van a encontrar un arsenal de armas, de fusiles, bombas y de ahí salen a asaltar».

Decepción

Estudiantes de la Upoli, que siguen atrincherados en la universidad, rechazaron las acusaciones del presidente y anunciaron que no van a desistir de sus demandas.

«Le pedimos a la población que no nos abandone», dijo una estudiante con el rostro cubierto con una playera.

«Íbamos a negociar, (pero) ahora exigimos que se vaya Daniel Ortega y su familia, no los queremos en este país», agregó la joven.

Cientos de estudiantes y pobladores marcharon desde la Universidad Centroamericana (UCA) hacia el seminario de Nuestra Señora de Fátima para apoyar a sus representantes en la mesa de diálogo, pero fueron impedidos por la policía de llegar hasta el lugar.

En tanto, continuaban los bloqueos de rutas, principalmente en el centro y norte del país.

«Se esperaba una respuesta del presidente (Ortega) y lo que vimos fue negativa», manifestó el presidente de la Unión de Agricultores de Nicaragua (UPANIC), Michael Healy.

Por su lado, el dirigente del gremio empresario José Aguerri urgió a pensar en el país: «no podemos dejar que el país se destruya, pongamos al país en primer lugar», afirmó. (16/05/2018)

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Comenzó diálogo en Nicaragua entre reproches y ambiente crispado

Ortega y su esposa y vicepresidente, Rosario Murillo, llegaron al lugar de la reunión a bordo de un jeep Mercedes Benz con las ventanas cerradas y una caravana de vehículos de la policía, lo que no impidió que pobladores le gritaran "íAsesinos!".

/ 17 de mayo de 2018 / 02:48

Un esperado diálogo nacional comenzó este miércoles en Nicaragua con un presidente Daniel Ortega duramente cuestionado y quien no logró calmar los ánimos tras casi un mes de protestas contra su gobierno que dejan al menos 58 muertos.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que preside el cardenal Leopoldo Brenes, es mediadora en las pláticas, en las que los sectores estudiantiles, empresarios y grupos de la sociedad civil que se oponen al gobierno buscan una democratización e incluso la renuncia del mandatario.

Las conversaciones se realizaron en el seminario de Nuestra Señora de Fátima, en el suroeste de Managua, donde se desplegó un amplio operativo de seguridad, incluso aérea, mientras manifestantes se mantenían en puntos de la ciudad a la espera de las pláticas.

Ortega y su esposa y vicepresidente, Rosario Murillo, llegaron al lugar de la reunión a bordo de un jeep Mercedes Benz con las ventanas cerradas y una caravana de vehículos de la policía, lo que no impidió que pobladores le gritaran «íAsesinos!».

Exigencias

Ortega inició su discurso desconectado de la actual crisis, evocando la guerra que dejó 50.000 muertos contra la dictadura de la familia de los Somoza (1934-1979) y sus siete años en la prisión.

Pero fue interrumpido varias veces con gritos de «cese la represión» y «asesino», por parte de representantes estudiantiles en las conversaciones.

«Venimos a exigirle ahora mismo que ordene el cese inmediato de los ataques. Usted es el jefe de los paramilitares, de sus tropas y turbas adeptas al gobierno», increpó a Ortega el dirigente de la coalición universitaria, Lester Alemán.

El obispo de Estelí, Abelardo Mata, agregó que «esta no es una petición. Es una exigencia que pide la Conferencia Episcopal: que se retire la policía a sus cuarteles, y que dejemos actuar a la CIDH», exhortó el prelado en alusión a la esperada misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Mata señaló que si el gobierno quiere desmontar las protestas, «no es con bala de goma ni de plomo (…) escuche al pueblo (…) ha comenzado una revolución no armada; aquí no esta ejército contra ejército, es una población que esta desarmada».

La misión de la CIDH, integrada por 11 miembros llegará el jueves a Managua y permanecerá en el país del 17 al 23, confirmó en la noche el canciller Denis Moncada.

Sangre derramada

Ante las recriminaciones, Ortega se vio obligado a detener su discurso en las pláticas para afirmar que «no debe seguir corriendo la sangre de hermanos en Nicaragua» y que «la policía tiene órdenes de no disparar» a los manifestantes.

Alegó que «la justicia no es solo para uno; no es que solo de un lado vamos a ver los muertos. Los muertos están de todos lados» y la policía ha sido agredida por los manifestantes.

El gobierno está interesado en hacer justicia por los muertos en el marco de las protestas y «por eso hemos invitado» a la CIDH, dijo Ortega.

El mandatario se preguntó si la policía «debe tolerar» actos vandálicos, encerrarse en los cuarteles y dejar que se aplique el caos para que el país «se llene de venganza, de odio».

Los que protestan «no son angelitos», aseveró, y agregó que quienes no participan en las protestas reclaman que se les deje «trabajar y movilizarse en paz, que no destruyan sus negocios y que no maten a los nicaragüenses».

Ortega denunció que de la sede de la Universidad Politécnica (Upoli), donde están atrincherados estudiantes desde el 19 de abril, «salen bandas paramilitares, de ahí salen armas. Vayan a la Upoli, ahí van a encontrar un arsenal de armas, de fusiles, bombas y de ahí salen a asaltar».

Decepción

Estudiantes de la Upoli, que siguen atrincherados en la universidad, rechazaron las acusaciones del presidente y anunciaron que no van a desistir de sus demandas.

«Le pedimos a la población que no nos abandone», dijo una estudiante con el rostro cubierto con una playera.

«Íbamos a negociar, (pero) ahora exigimos que se vaya Daniel Ortega y su familia, no los queremos en este país», agregó la joven.

Cientos de estudiantes y pobladores marcharon desde la Universidad Centroamericana (UCA) hacia el seminario de Nuestra Señora de Fátima para apoyar a sus representantes en la mesa de diálogo, pero fueron impedidos por la policía de llegar hasta el lugar.

En tanto, continuaban los bloqueos de rutas, principalmente en el centro y norte del país.

«Se esperaba una respuesta del presidente (Ortega) y lo que vimos fue negativa», manifestó el presidente de la Unión de Agricultores de Nicaragua (UPANIC), Michael Healy.

Por su lado, el dirigente del gremio empresario José Aguerri urgió a pensar en el país: «no podemos dejar que el país se destruya, pongamos al país en primer lugar», afirmó. (16/05/2018)

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