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Mauricio Ovando: La película terminó siendo una catarsis familiar

‘Algo quema’ es la interpretación del director sobre la figura del Gral. Alfredo Ovando Candia.

Mauricio Ovando. Foto: Álvaro Valero

/ 12 de septiembre de 2018 / 04:00

A partir de la irresuelta muerte de su tío Marcelo —hijo mayor del expresidente de facto Alfredo Ovando Candia—, el cineasta Mauricio Ovando comienza a cuestionar la figura que las historias familiares habían construido sobre su abuelo.

A través de diferentes fuentes cinematográficas y testimoniales —oficiales, familiares y detractoras— el director construye una imagen emotiva y subjetiva de aquel personaje de la historia boliviana conocido, entre otras cosas, por dar la orden de ejecutar a Ernesto “Che” Guevara.

Algo quema se estrenó el 8 de septiembre como película de apertura del Festival de Cine Radical y se exhibirá el 14, a las 18.30 en la Fundación Wayna Tambo (C. 8 de Villa Dolores 20, El Alto) y el 16 en el Cine Teatro 6 de Agosto (Av. 6 de Agosto, esq. Rosendo Gutiérrez) a las 17.00.
 

— ¿De qué trata la película?

— Es un intento de conocer a mi abuelo —murió antes de que yo naciera— a través de sus imágenes y desde una mirada absolutamente personal. Es un viaje a través de diferentes documentos para intentar conocerlo. Éstos pueden ser oficiales, familiares y también están los que denuncian los crímenes del Estado. Esos son los materiales más importantes, a través de los cuales voy yendo y viniendo, a partir de una estructura que armé junto a la montajista uruguaya Cecilia Almeida. No es una biografía, no hay cronología ni un intento de escribir su vida. Es un collage de imágenes que intentan armar otra, una propiamente mía, que no es definitiva, porque no puedo hacerla.

— ¿Qué fuentes utilizó?

— Utilicé filmaciones y fotografías caseras, además de las imágenes que construyen los testimonios familiares. Son otros niveles de construcción de imágenes.

Hay un noticiero que muestra un reportaje sobre la vida cotidiana de los copresidentes (Ovando y René Barrientos, 1965-1966). Es uno de los principales materiales porque muestra cómo ese gobierno se presentaba a sí mismo. Tiene un discurso oficial que crea una imagen perfecta, infalible, de los presidentes. Se titula Todos los días (1966), es del Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB) y no tiene créditos de dirección.  

Si bien tengo pocos audiovisuales de denuncia, esos pocos le hacen gran contrapeso a la versión oficial. Entre éstos hay uno clave, que hizo que toda la película tenga más sentido para mí; El Coraje del pueblo, de Jorge Sanjinés, que es de 1968, justo después de la masacre de San Juan. Los primeros cinco minutos son denuncia directa, militante y panfletaria de las masacres mineras, creo que desde 1948. Es el único material que da datos concretos con muertos, heridos y años; y muestran a los directos responsables. En todos sale la foto de mi abuelo, porque era Comandante de las Fuerzas Armadas.

También tengo noticieros extranjeros. Una serie de entrevistas a Ovando y Barrientos, que son de un noticiero argentino. Llegaron (los reporteros) durante la guerrilla de Ñancahuazú. Y les hacen preguntas por separado, porque se pensaba que entre ellos había una rivalidad y que incluso conspiraban uno contra el otro.

Otro es el noticiero de la British Pathé (Agencia de noticias), que hace un reportaje del triunfo de Barrientos en las elecciones de 1966. Es muy interesante ver cómo hablan de Bolivia; terminan diciendo: “En el continente sudamericano es más fácil llegar a ser presidente que mantenerse como tal”. Es una visión sobre cómo veían todo esto de afuera, que no está muy alejada de la verdad.

— ¿Qué relación encuentra entre las imágenes familiares y aquellas históricas?

— Las imágenes familiares y las institucionales a veces se apoyan y crean una figura aún más imperfectible, pero hay momentos en los que las familiares contradicen incluso la historia oficial boliviana. Por ejemplo, la decisión de asesinar al Che. La mayor parte de las páginas de internet dicen que Ovando dio la orden en código: “Dí buen día papá”. Pero mi abuela cuenta que se reunió el alto mando, hicieron una votación y que él votó porque no lo mataran. Bien se contradigan o apoyen, siempre hay una relación entra ambas. Otro ejemplo es la muerte de Barrientos. Tengo una entrevista a un historiador —Tomás Molina Céspedes— que en su rubro no tiene muy buena fama, porque dicen que hace crónica roja de la historia boliviana, pero es de los pocos materiales audiovisuales donde muestran otra faceta de Ovando que yo jamás había escuchado. Molina dice que Ovando fue el autor intelectual de ese supuesto atentado.

Esta muerte no resuelta se une a otra, en este caso, familiar. El hijo mayor, Marcelo, mi tío, muere en una tragedia aérea, similar a la de Barrientos, en la que tampoco se llegó a establecer si fue un accidente o atentado. Meses antes Ovando había nacionalizado la Gulf Oil y se podría pensar que fue una represalia de la CIA. Por otro lado, la guerrilla de Teoponte estaba en sus peores días y también podría haber tenido que ver con eso. La situación era tan complicada que todo suena a conspiración, espionaje, traición, incluso dentro de los mismos militares. Y si hubiese sido un amedrentamiento, funcionó. Cuando se muere mi tío, mi abuelo decide renunciar y autoexiliarse en España junto a toda su familia. Escapan del país.

El momento más complicado de la presidencia de Ovando y la muerte de mi tío, ambas al mismo tiempo, son como el clímax de esta conexión de la historia familiar y la historia de Bolivia.

— ¿Cómo nace la necesidad de hacer este documental?

— Con diferentes matices, en general la familia cuenta la vida de mi abuelo con orgullo. No se habla de la masacre de San Juan o de Teoponte. El perfil humano es aún más grandilocuente; fue un esposo abnegado y un padre amoroso, cuya prioridad fue la familia. Entonces me pregunto, ¿por qué alguien querría asesinar al hijo de un presidente así? Eso desencadenó otros cuestionamientos, a los que mi familia tampoco supo cómo responder o hablar del tema porque es muy doloroso. La película es ante todo una catarsis emocional de todo esto.

— ¿Cómo fue la reacción de su familia a la cinta?

— He recibido más apoyo del que esperaba y contra todo pronóstico me han agradecido mucho por hacer el documental. Lo han visto con mucho dolor, ha sido una catarsis familiar, grupal. Estamos destapando la herida y dejando que respire. Todo lo político, social e histórico está rondando, pero lo que duele más es la pérdida de mi tío. Se prestaron a brindarme sus testimonios y también a que utilice su imagen, con todo lo que eso implica. Ellos decidieron exponerse y yo traté de ser responsable con eso.

Pérfil:

Nombre: Mauricio Alfredo Ovando

Profesión: Cineasta

Este es el primer largometraje del cineasta paceño de 31 años. Se formó en la Universidad Católica Boliviana San Pablo e hizo una maestría en cine documental en Buenos Aires. Allí gestó el proyecto cuyo resultado es  Algo quema, en  2010. Fue uno de los responsables del espacio cultural Casa Espejo y es parte de la organización del Festival de Cine Radical.

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Mario Ramírez, música en tiempos críticos

El músico lanzó en plena cuarentena ‘InEditadas Vol.2 de Mario Ramírez’, disco marcado por momentos de tensión, que busca contrarrestar con intimidad y conexión.

/ 27 de mayo de 2020 / 09:03

En noviembre de 2019, Mario Ramírez — compositor nacional, parte del dúo Negro y Blanco— se preparaba para cantar mientras motines policiales comenzaban a estallar en diferentes departamentos de Bolivia. Cuando la tensión en las calles subía, el artista actúo —a puertas cerradas— y compartió con su público 32 composiciones inéditas. En mayo de 2020, mientras el país y diversas partes del mundo todavía lidian con los estragos de la pandemia del COVID 19, el artista lanzó por internet InEditadas Vol.2 de Mario Ramírez, álbum que contiene 15 de aquella treintena de piezas.

“No fue casual que el álbum estuviera listo durante la cuarentena y nació una necesidad de compartir esas canciones ahora. Es el tiempo perfecto para lanzarlo por plataformas, ya que las personas tienen tiempo para escucharlo tranquilamente en casa. Habla de sanación, familia, pareja… cosas que todos estamos viviendo, en espacios y realidades diferentes. Durante este tiempo el arte, y sobre todo la música, ha mostrado cuánto hacen por nuestro bienestar y es muy lindo sumarse a esa iniciativa”, detalla el compositor, cuyo dúo cumplió 21 años de carrera, también durante la cuarentena.

InEditadas es un proyecto que Negro y Blanco inició ya hace un par de años, con conciertos y la producción del volumen uno, con canciones compuestas por Christian Benítez. Para seleccionar las primeras 50 canciones que podrían ser parte del volumen dos, Ramírez repasó más de 200 piezas suyas que habían quedado grabadas, algo relegadas, en cassettes.

“Algunas no recordaba que existían. Fue un proceso de redescubrimiento, donde me puse a escuchar piezas que había escrito desde 1998, más o menos. Algunas son muy luminosas, otras más complejas y reflejan diferentes etapas de mi vida”.

Que fuesen obras personales fue uno de los parámetros que definió para escoger las que serían parte de los conciertos. La diversidad de géneros y tonos fue lo que le permitió reunir las cincuenta. Luego comenzó a cantárselas a familiares y amigos cercanos para reducir la selección a poco más de una treintena.

“Durante un mes y medio fui mostrándole las canciones a personas cercanas, organizamos guitarreadas y me fueron comentando cómo resonaban con ellos. Con sus comentarios y lo que generaba más sentido en mí, armamos el repertorio que tocamos en cuatro conciertos, junto a Chris (quien abría los shows) y Mauricio Segalez”.

La votación del público en los recitales terminó por concretar qué obras serían parte de InEditadas, vol. 2. Cada asistente votó por sus favoritas y el compositor se comprometió a sacar un disco con las que recibieran más apoyo. El resultado estuvo lleno de sorpresas y algunas coincidencias. Los ritmos folklóricos — Chacarera Bolivia (2016) y Tinku Bolivia (2014)— tuvieron una enorme popularidad, algo esperado por Ramírez. Sin embargo, piezas menos convencionales se ganaron el corazón de su público.

“El inocente (2018) es la primera canción del disco. Por ésa estaba seguro de que no iban a votar, pero entró. Otra, Frente a frente (1998)—que tiene una estructura extraña y un transcurrir casi tenso musicalmente— también fue una de las favoritas. Y casi todos votaron por Del otro lado (1998) una canción que escribí cuando llegué a casa de una guitarreada en la madrugada y vi cómo hay muchas personas cuya vida ya había comenzado. Es una realidad que no siempre queremos ver”, detalla el compositor.

También hubo algunas que deseó que quedaran y no fue así, honró al pie de la letra el compromiso que tenía con sus fanáticos y respetó el resultado. InEditadas vol.2 tiene canciones compuestas desde 1998 hasta 2019, con ritmos que van desde lo folklórico, con huayños y cuecas; hasta zambas, trova y joropos. Fue grabado por Marcelo Torres, con arreglos y edición de Ramírez y Segalez y está disponible en todas las plataformas de streaming.

“Así, como Testimonios, el proyecto de Inéditas tendrá varios volúmenes. Ya estamos trabajando en un repertorio con canciones escritas por Christian y yo, con la misma dinámica, conciertos y discos grabados en vivo. Tal vez hayan más versiones de cada uno también y en medio algún disco de estudio. Lo importante es que hay compos, hay música que queremos seguir compartiendo”.

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Pizza para novatos, secretos de la receta ideal

Un set con ingredientes, masa lista e instrucciones llega directo a los hogares para que amantes de las pizzas puedan aprender a hacerlas en casa

Masa. La masa que se entrega está lista para colocar sobre el molde en que se horneará la pizza. Fotos: Imilla alzada

/ 25 de mayo de 2020 / 13:12

Son las siete de la mañana y es lunes. Luego de un clásico fin de semana en cuarentena por la pandemia del COVID-19 —es decir, sin poder salir a la calle—, Sukko Stach espera la llegada de dos amigos suyos que viven cerca de su casa. Estos encuentros no son solo para mitigar la necesidad de contacto, junto a ellos llegarán además masas y salsas.

Ingredientes. El queso que se utiliza ha sido seleccionado después de tres meses de búsqueda. La salsa de la casa es muy sencilla, pues su sabor radica en la nobleza de las materias primas.

“Cada quien tiene sus secretos y sus recetas. Así que nos vemos para intercambiar nuestras masas y salsas y ver qué podemos hacer con lo que ha llegado a nuestras manos. Es una forma de compartir que incluso ha llegado a ser una suerte de competencia en la que tenemos que inventar de todo para tener resultados interesantes con lo que tenemos en casa”, detalla el dueño de la Imilla Alzada (Álvarez Plata 50, Cota Cota), restaurante especializado en productos fermentados: cerveza, vino, sidra y pizza hecha con masa madre.

Estas reuniones —llenas de retos, charlas y pasiones compartidas— son una de las razones por las que decidió que la mejor forma de reactivar las actividades de su restaurante sería creando un set para que los comensales puedan lanzarse a hacer sus propias pizzas. Éste viene con masa para dos pizzas lista para meter al horno, salsa de la casa, queso mozzarella, pepperoni —si se escoge esta opción—, albahaca, pimiento morrón y cebolla, como un toque especial para despertar la creatividad.

“A un panadero no se le queda la masa en las manos. Pero eso luego de hacer miles de pizzas diariamente. La masa que preparamos para enviar —por Mr. Delivery o Yaigo— está pensada para que sea fácil extenderla directamente con los dedos en una lata de horno. Está un poco menos hidratada que la que solemos hacer en la pizzería. También incluimos instrucciones y sugerencias. Normalmente no le ponemos ni pimentón ni cebolla, pero los incluimos para que los clientes experimenten en casa con los diferentes sabores”. Para tener un resultado al estilo de una pizza napolitana, Sukko recomienda, también, precalentar el horno a la mayor temperatura posible y poner la lata en el escalón más alto.

La temperatura del horno asegura que la comida está libre de bacterias y virus; de esta manera y con sus propias manos, los clientes pueden estar seguros de que comen algo delicioso y libre de cualquier patógeno.

Los pedidos se hacen de 15.00 a 16.00 —esto para evitar la saturación de los servicios de entrega—, los envases pueden reutilizarse y todo está empacado para llegar fresco y listo para cocinarse, aunque también se puede dejar en la nevera para intentarlo al día siguiente.

“Durante varios meses trabajé haciendo pizzas caseras antes de abrir la Imilla Alzada, utilizando el horno eléctrico que tengo, que llega a unos 180 grados centígrados. La experiencia que gané así no pagó muchos frutos en el restaurante porque allí tenemos un horno de barro cuya temperatura puede llegar a los 500. En cambio ahora todo eso vuelve y utilicé lo que aprendí para planificar este kit, que es una buena forma de empezar a hacer pizzas en una cocina común”, narra el emprendedor paceño.

Para quienes se sientan un poco más inseguros antes de empezar, en las redes sociales del restaurante podrá encontrar fotografías que ilustran todo el proceso, así como más sugerencias y consejos. La web también está llena de opciones a probar para todos aquellos que tengan algo más de experiencia y quieran crear combinaciones gastronómicas más elaboradas o exóticas.

“Espero que ahora que podrán tocar y probar la calidad de los insumos haya más apreciación por ellos. Pasamos más de tres meses buscando queso de buena calidad, que es el mismo que enviaremos en los sets. Nuestra salsa es una combinación bastante simple pero rica y la masa ha pasado toda la noche reposando. Así, hacer una pizza puede transformarse en algo más. Es una manera de compartir, que además motiva a la creatividad”.

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Con humor, la galería Altamira cierra sus actividades en la Larga Noche de Museos Virtual

El espacio de arte lanzará un tercer video este sábado

Algunas de las obras expuestas en Altamira. CRÉDITO: Galería Altamira

/ 22 de mayo de 2020 / 22:02

“El arte sale bien parado de las grandes crisis”, declara contundente Ariel Mustafá, director de Altamira, galería de arte. Lejos de una actitud apocalíptica, el espacio de arte apuesta por el humor y la irreverencia para cerrar su participación en la Larga Noche de Museos Virtual con un video que lanzará este sábado a las 20.00, desde su página de Facebook https://www.facebook.com/altamiragaleria

“El goce estético es lo que nos ha acompañado en esta cuarentena, no estás solo si tienes un cuadro. Tras teletrabajar, el único momento en el puedes encontrarte contigo mismo es a través del arte. Las personas que tienen el privilegio de hacer la cuarentena han escuchado más música, han leído más literatura y creo que todos estamos más sensibles, condición que nos acerca a todo tipo de creación. Sé que será difícil volver al nivel en el que estábamos, pero estoy seguro de que no nos quedaremos con las manos vacías”, detalla Mustafá. 

Fiel a la visión de su director, Altamira produjo un proyecto audiovisual que busca innovar creativamente la manera en que se recorre la galería. Tres videos son parte de esta propuesta. El primero es una presentación, el segundo, una muestra de los cuadros que están en exposición virtual, denominada Cuarentenarte, que permanecerá en los muros de la galería durante un mes una vez que las medidas se flexibilicen.

Y el último, que se lanzará el sábado, es un monólogo que busca reflexionar con irreverencia, humor y nostalgia sobre la cotidianidad en este tiempo extraordinario.

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Convocan al concurso de ensayos Juventud y ciudadanía en tiempos de crisis

El certamen está dirigido a personas de 18 a 24 años. Los textos podrán presentarse hasta el 14 de julio y el primer premio recibirá 1.000 euros.

El concurso busca conocer las reflexiones de la juventud. Foto: Unión Europea

/ 22 de mayo de 2020 / 17:28

Juventud y ciudadanía en tiempos de crisis es un concurso de ensayo que busca recuperar las reflexiones y propuestas de los jóvenes en relación a los momentos de crisis que ha vivido Bolivia desde los últimos meses del 2019. Podrán participar personas desde los 18 a los 24 años. Además de premios en dinero en efectivo para los dos primeros lugares, los textos elegidos por el jurado serán parte de un libro a publicarse. La fecha límite para enviar los escritos es el 14 de julio.   

“El objetivo del concurso es contribuir al intercambio de visiones, pensamientos y análisis, desde la mirada de la ciudadanía y desde la juventud, particularmente, en este tiempo caracterizado por cambios inesperados, con la idea de generar un espacio de reflexión e intercambio con la sociedad civil. Asimismo, el concurso quiere apoyar el ejercicio ciudadano de los jóvenes, como los actores emergentes, constructores del nuevo país”, explica la nota de prensa de la Delegación de la Unión Europea en Bolivia, organizadores de esta iniciativa.

1.000 euros recibirá el ganador y 750 el segundo puesto. Participar no tiene costo y solo se podrá enviar un ensayo, obligatoriamente inédito, por persona. Deberá tener 2.500 palabras como mínimo y un máximo de 4.500. Los interesados pueden descargar la convocatoria completa de la página web www.uetrabajandojuntos.org/documentos/  o bien mandar las consultas al mail UEConcurso@gmail.com

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Historietistas e ilustradoras nacionales e internacionales se reúnen en un conversatorio, sobre el libro Las viñetas se ilustran en femenino.

Viñetas con Altura organiza esta actividad, centrada en su última publicación en la que participaron 20 autoras

El tema de la más reciente versión del Festival Internacional de Historietas Viñetas con Altura fue la mujer

/ 22 de mayo de 2020 / 00:45

El tema de la más reciente versión del Festival Internacional de Historietas Viñetas con Altura fue la mujer. Como resultado, en febrero se publicó “Las viñetas se ilustran en femenino”, una antología que reúne la obra inédita de 20 artistas bolivianas y extranjeras. Ahora, como parte de la Larga Noche de Museos, la asociación Viñetas con Altura organiza un conversatorio virtual con la participación de gran parte de las autoras.

“En esta ocasión contaremos con la intervención de gran parte de las historietistas, ilustradoras y humoristas que fueron parte de esta antología. Ellas hablarán sobre las obras que crearon especialmente para el libro y sobre sus proyectos actuales”, detalla Alexandra Ramírez, directora de la editorial Con Altura —proyecto de la Asociación Viñetas con altura— expresidenta del festival, historietista, ilustradora y animadora nacional.

Alejandra Andrade, Ana Medinacelli, Avril Filomeno, Diana Cabrera, Alejandra Lunik, Susana Villegas, Sofía Cueto, Antagónica Furry y Daniela Peterito, son algunas de las participantes. Además de estar escrito en español “Las viñetas se ilustran en femenino” tiene traducciones al aymara y quechua y contiene códigos QR que se conectan con audios y diferentes elementos interactivos por internet.

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