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Tuesday 27 Feb 2024 | Actualizado a 14:06 PM

Equidad tributaria

Los impuestos debieran ser invertidos en seguridad, salud y educación de calidad

/ 23 de diciembre de 2013 / 06:05

Según informe presentado días atrás por el presidente del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), Erik Ariñez, la recaudación tributaria de este año creció un 23% respecto a la gestión 2012. Esta cifra se traduce en un ingreso fiscal de Bs 42.000 millones, equivalentes al 20% del Producto Interno Bruto (PIB), esto que marca un récord en la gestión del SIN.   

Más allá de las cifras y las comparaciones, el informe resalta que algo más de la mitad de los ingresos fiscales se concentra en el sector hidrocarburos, con los impuestos Directo y Específico a los Hidrocarburos (IDH e IEDH), lo que refleja el alto nivel de dependencia que las cuentas nacionales tienen de este sector extractivo.

Esta composición tributaria llama a la reflexión e induce a realizar dos preguntas a las autoridades fiscales. La primera: ¿todos los posibles contribuyentes están tributando de manera equitativa?, y la segunda: ¿en qué actividades o qué tipo de inversiones se están efectuando con los impuestos? La respuesta a estas dos interrogantes podrá impulsar una más equilibrada recaudación tributaria quitándole la presión sobre el sector de hidrocarburos.

El principio de equidad tributaria sugiere que quienes tienen más deben aportar en mayor medida al financiamiento estatal, pero todos deben aportar.Aspecto que no se aplica de manera efectiva en el país. Aún existen sectores en la economía informal que evaden sus obligaciones impositivas, y en muchos casos son los principales beneficiarios de los esfuerzos de inversión pública.

Es necesario que los mecanismos de mitigación de evasión fiscal sean más eficientes en estos sectores informales, puesto que en muchos casos, medianos y grandes contribuyentes disfrazan su verdadera condición en regímenes tributarios especiales, a los que por tamaño o naturaleza de su actividad económica ya no corresponden, causando obviamente perjuicios a la recaudación del SIN.

En un segundo plano, los gastos e inversiones estatales efectuados con estos recursos tributarios debieran responder a una racionalidad asociada a la obtención de la máxima rentabilidad social posible, en beneficio de los contribuyentes que pagaron efectivamente sus impuestos. Si bien es deseable que el Estado asigne los recursos tributarios en función a las desigualdades económicas a través de mecanismos compensatorios, también es relevante que exista algún criterio de prestación de servicios públicos de calidad para aquellos que cumplen “religiosamente” con el pago de sus impuestos.

Es cierto que de los impuestos no podremos librarnos, pero al menos debieran ser retribuidos en salud y educación de calidad, seguridad ciudadana, inversión pública con alta rentabilidad social y en un aparato público eficiente y humano, porque algún día los hidrocarburos se agotarán y los ingresos fiscales se mermarán.

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Plantas de biodiésel, una alternativa

El cambio climático es una realidad, por lo que debemos modificar la actual matriz energética

Rolando Kempff Bacigalupo

/ 27 de febrero de 2024 / 10:15

El Gobierno y empresarios acordaron una ruta común para reactivar la economía a través del «Acuerdo económico, productivo y empresarial», el cual prioriza 10 puntos. En ese sentido, se estableció la inversión y producción privada y pública de biodiésel, contando actualmente con la construcción de dos plantas estatales, una en Santa Cruz y otra en El Alto.

El país necesita encontrar, con urgencia, alternativas a la importación de diésel. La creciente compra de este producto y el precio subvencionado que tiene representan una elevada y cada vez mayor pérdida de divisas.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2020 se importaron aproximadamente 1,3 millones de toneladas de diésel y 2,5 millones de toneladas de gasolina.

El INE señala que el valor de la importación de combustibles (gasolina y diésel) casi se triplicó al primer semestre de 2022, con un valor de $us 2.945 millones.

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Este ritmo de incremento en la demanda de diésel y gasolina en el país hará insostenible mantener la subvención, con el consiguiente riesgo de problemas sociales si se elevan los precios de los carburantes.

La alternativa que maneja el Gobierno es la Planta de Biodiésel 1, que es construida en Santa Cruz con una inversión de $us 40 millones, la cual entró a fase final en enero. Contará con una capacidad para generar 1.500 barriles de diésel al día, equivalente a más de 38.500 litros diarios, lo que significa que anualmente podrá superar los 86 millones de litros producidos.

El Gobierno utilizará como materia prima para el biodiésel no solo la soya, sino también la jatropha, el totaí, el cusi, entre otros, de los que se extraerán aceites vegetales de segunda generación, no aptos para el consumo humano.

Como empresarios interesados en un mayor cuidado del medio ambiente, producir biodiésel con procesos de la llamada economía circular, reciclando llantas en desuso y aceites de desecho, nos parece una alternativa muy buena. La producción no solo generaría combustible, sino que también cuida el medio ambiente al limpiarla de las llantas en desuso, además de generar fuentes de trabajo.

El cambio climático es una realidad, por lo que debemos modificar la actual matriz energética, sustituyendo el carburante en base a carbono e hidrógeno.

Es cierto que los alimentos y los vegetales para el biocombustible necesitan de los mismos recursos para su producción: tierra y agua, a lo que debemos sumar los agroquímicos. Pero si se tiene una adecuada planificación que tenga como objetivo cuidar el medio ambiente, alimentos y combustible no necesariamente entrarán en competencia.

El biodiesél se puede producir de una amplia variedad de materias primas. Entre ellas están las semillas de girasol, maní y algodón, así como distintos aceites como el de mostaza, el de palma, entre otros. También, el bioetanol comercial es producido principalmente a partir de la caña de azúcar, remolacha y azúcar, al igual que árboles e incluso productos de desecho de las cosechas.

Es necesario remarcar que el proyecto de biocombustible demanda que el Gobierno se involucre de forma activa en el desarrollo de programas y tenga una sólida colaboración del sector privado. El primer paso gubernamental para desarrollar proyectos de biocombustible es la creación de un ambiente favorable para los inversionistas nacionales e internacionales, a través de asociaciones público-privadas.

Juntos los dos sectores, con acuerdos público-privados, pueden tener avances favorables para el país, haciendo realidad el cambio de matriz energética que nos permita tener sustitutos para la gasolina y el diésel.

(*) Rolando Kempff Bacigalupo es economista, licenciado en la UMSA, académico de Número de la ABCE y presidente del Directorio de la UREAL

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Esto es normal…

Rodrigo Mamani

/ 27 de febrero de 2024 / 10:11

La ciudad de La Paz, debido a su topografía y el descontrolado crecimiento territorial, es susceptible a eventos adversos en riesgos y desastres naturales, eso no es novedad; desde la lamentable riada de 2002, pasando por el megadeslizamiento de Callapa en 2011, ha sufrido constantemente por el tema de riesgos.

Esta problemática ocasionó que la agenda municipal gire en torno a un enfoque de ciudad resiliente, entre 2005 y 2015 se constituyó en una ciudad con la capacidad de planificar y actuar en torno a eventos adversos por desastres naturales.

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Sin embargo, hoy se desnudan una serie de debilidades como gestión municipal para afrontar esta problemática, no solo desde un enfoque técnico-operativo-administrativo. En menos de una semana se suscitaron eventos como el sifonamiento de la calle 17 de Obrajes, el desmoronamiento de mazamorra en San Isidro, el derrumbe de un talud en Jinchupalla y estancamientos de agua en cunetas y desbordes en ríos de la ciudad.

Si bien se debe reconocer que la actual época de lluvias presentó mayores precipitaciones pluviales que años anteriores, el problema de fondo dista de la magnitud o continuidad de lluvias.

Es necesario hacer hincapié a la falta de empatía y gentileza del Alcalde, quien como es usual, ingeniosamente respondió a la consulta de un medio con la ya famosa frase: “¿Qué quiere, que pare la lluvia?”, respuesta que nos transporta a un ya lejano 2019 cuando el entonces gobernador Félix Patzi generó una expresión tan cómica como bochornosa al evadir responsabilidades y responder: “¿Qué voy a hacer yo en el lugar? No soy tractorista”, respuestas que hacen notoria la falta de interés de ambos por dar una solución tangible o al menos algo de serenidad a la población.

Por lo descrito, es menester reconocer que La Paz no tiene autoridades a la altura de la situación y mucho menos una planificación, evidentemente, “esto es normal”, nos encontramos en una época de lluvias, sin embargo, los sucesos descritos (y los que seguramente vendrán) son el resultado de una incapacidad edil frente a un escenario de atención que se debería planificar cada año.

La ex Secretaría Municipal de Gestión Integral de Riesgos fue rebautizada como Secretaría Municipal de Resiliencia y Gestión de Vulnerabilidades, nombre tan rimbombante como alejado de lo que realmente hace dicha instancia. La falta de planificación en materia de riesgos y en prevención es nula, pues no se trabaja desde una visión resiliente y manifestarlo no es “mala leche” ni mucho menos “mala fe”, es la realidad. Es por tal motivo que el reto del Alcalde está en inicialmente sobrevivir a la actual época de lluvias, sin que se generen siniestros o perdidas personales y materiales a raíz de eventos adversos; paralela y urgentemente, trabajar desde ya en un plan de acción y prevención para la época de lluvias de 2024-2025, año preelectoral para los comicios subnacionales de mayo de 2026, momento en el que definitivamente su gestión será evaluada, siendo la temática de riesgos primordial dentro de muchos retos y no, cambiar las siglas de una instancia municipal, jugar a ser agente de tráfico o tener encuentros de boxeo verbal con medios y vecinos no es hacer gestión, La Paz necesita mucho más.

(*) Rodrigo Mamani es arquitecto

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Turismo como herramienta de ingreso de divisas

/ 26 de febrero de 2024 / 09:53

En un mundo cada vez más globalizado e interconectado, el turismo se ha convertido en una de las actividades económicas más importantes a nivel mundial. Su impacto va más allá de la simple generación de ingresos, ya que también juega un papel fundamental en la creación de empleos, el desarrollo de infraestructuras, la promoción de la cultura local y la diversificación de las economías nacionales.

En este contexto, el ingreso de divisas proveniente del turismo extranjero se configura como un elemento vital para la estabilidad financiera de los países. Estas divisas, que son obtenidas a cambio de la prestación de servicios turísticos a visitantes internacionales, permiten financiar proyectos de desarrollo, fortalecer la seguridad social, mejorar la calidad de vida de la población y, en general, contribuir al crecimiento económico sostenible.

El turismo no solo genera ingresos directos a través de la actividad turística en sí misma (alojamiento, alimentación, transporte, actividades), sino que también tiene un efecto multiplicador en otros sectores de la economía. Por ejemplo, la construcción de hoteles y resorts genera empleos en el sector de la construcción, mientras que la compra de souvenirs y artesanías beneficia principalmente a los productores locales. Además, puede ayudar a promover la agricultura local, la producción de alimentos y la industria artesanal.

Por otra parte, el desarrollo del sector puede generar un impacto positivo en la sociedad en su conjunto, como reducir el desempleo y la pobreza, contribuir a la mejora de la educación y la salud de la población local, así como a la promoción de la cultura y la diversidad. Sin embargo, su desarrollo no está exento de desafíos. Es importante que se gestione de manera sostenible para evitar impactos negativos en el medio ambiente y la sociedad local. La planificación y gestión del turismo debe tener en cuenta la capacidad de carga del territorio, la protección del medio ambiente y la participación de las comunidades locales.

Ahora bien, para comprender la importancia del sector turismo como generador de divisas, tomo como ejemplo tres países: Costa Rica, Perú y España.

Costa Rica es un ejemplo paradigmático del éxito del turismo como motor de desarrollo económico. En 2022, el sector turístico representó el 8,2% de su Producto Interno Bruto, generando $us 3.900 millones en divisas. Este flujo de ingresos ha permitido financiar proyectos de infraestructura, fortalecer la seguridad social y mejorar la calidad de vida de la población. El turismo de naturaleza, ecoturismo y aventura son los principales subsectores que impulsan la economía costarricense.

Por su parte, Perú ha experimentado un crecimiento sostenido del turismo en los últimos años. En 2022, el sector representó el 3,9% del PIB peruano, generando $us 5.400 millones en divisas. El turismo cultural, el turismo gastronómico y el turismo de aventura son los principales subsectores que impulsan el crecimiento del sector en Perú. La riqueza cultural y natural del país, junto a la mejora de la infraestructura y la promoción internacional, han contribuido a posicionar a Perú como un destino turístico de primer nivel.

Por otra parte y en una escala mucho mayor, España, con una larga tradición turística, es uno de los líderes mundiales en este sector. En 2022, el turismo representó el 14,3% del PIB español, generando $us 154.000 millones en divisas. El turismo de sol y playa, junto al turismo cultural y urbano, son los pilares de la industria turística española. La diversificación de la oferta y la apuesta por la calidad han sido claves para el éxito del turismo español.

Ahora bien, en comparación con los países mencionados anteriormente, Bolivia aún tiene un largo camino por recorrer en materia de desarrollo turístico. En 2022, el sector representó solo el 2,7% del PIB boliviano, generando $us 780 millones en divisas (en comparación: 20% de Costa Rica; 14,4% de Perú y 0,5% de España). El turismo cultural, el turismo de naturaleza y el turismo comunitario son los subsectores con mayor potencial de desarrollo. Asimismo, la falta de infraestructura, la débil promoción internacional y la escasa inversión pública son algunos de los desafíos que enfrenta el sector turístico boliviano.

Es de suma importancia establecer estrategias de crecimiento económico a partir del sector turismo, con la finalidad de que sea sostenible en el tiempo y beneficioso para la población en general, como lo es en los países mencionados y en nuestro caso en particular, para el ingreso de divisas que fortalezcan la economía nacional.

Mauricio Rocabado Rocabado
es economist
a.

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Fracaso de la ultraderecha boliviana

Yuri Torrez

/ 26 de febrero de 2024 / 09:47

Cuando los medios de comunicación, y específicamente la prensa boliviana, hacen los anuarios de fin de año, la mayoría se centra en los grandes acontecimientos sociales/políticos que tuvieron efectos mediáticos. En la revisión de 2023 quedaron soslayados aquellos hechos no producidos, aunque en años anteriores eran hechos noticiosos. Uno de esos hechos fue el protagonismo de la acción colectiva del movimiento cívico cruceño, a partir de 2019, que incluso condujo a un golpe de Estado. Posteriormente, en octubre de 2021, otra movilización fue para evitar el impuesto a las ganancias y, finalmente, en 2022, por la demanda de la fecha del Censo.

Todas esas movilizaciones cívicas adquirieron una tonalidad particular: la expresión de la ultraderecha. En rigor, esas movilizaciones, no solo por la violencia desenfrenada sino, fundamentalmente, por la discursividad propagada por sus principales promotores, responden inequívocamente al dispositivo ideológico de la extrema derecha de hoy.

Detrás de ese discurso aparentemente democrático que cabalgaba sobre las movilizaciones cívicas, se escondían propósitos desestabilizadores sobre la democracia. Umberto Eco, cuando se refería al fascismo, ya advertía que es “una colmena de contradicciones”. Esa frase cuaja en el proceder de la extrema derecha boliviana.

Los enunciados racistas de esa derecha, en un momento como el fortalecimiento del Estado Plurinacional, no sintonizan con los tiempos actuales, a excepción de bastiones de la clase media donde anidan resabios coloniales. Además, el discurso religioso propagado en esas movilizaciones devino en un discurso político de la extrema derecha.

¿Por qué fracasó la ultraderecha en Bolivia? En 2023 no hubo ninguna movilización del ente cívico cruceño, que presentó, entre otras cosas, una debilidad posacción colectiva de noviembre de 2022. La misma fue desbaratada y uno de sus efectos adyacentes fue la detención del gobernador cruceño y, al mismo tiempo, líder de esas manifestaciones, Luis Fernando Camacho.

Nada se evapora rápidamente, siempre quedan cenizas que al ser atizadas en cualquier momento pueden prender el fuego. Sin embargo, en el caso específico de las movilizaciones promovidas por la extrema derecha, hoy presentan una incapacidad en su convocatoria colectiva. Obviamente, la sociedad boliviana en su globalidad tiene asentada en su genética su opción por la democracia. Cosa que no sucede con la extrema derecha o el camachismo en el caso boliviano —cuestión similar pasa con los simpatizantes de Trump o Bolsonaro—, que mostraron su inclinación irreversible hacia posturas rupturistas con relación a la democracia.

Esa extinción de la ultraderecha boliviana se constata actualmente en la disputa de liderazgos en la entraña del ente cívico cruceño, entre la facción camachista y la más renovadora. Más allá de la disputa por el liderazgo, esa trifulca tiene un aditamento ideológico. O sea: esa ala renovadora en el ente cívico tiene el desafío de desprenderse de esa telaraña tejida por la ultraderecha para encontrar otras vías más democráticas para su devenir institucional.  

En suma, en el campo político boliviano, específicamente en el polo opositor, la irrupción de la ultraderecha conllevó que, en la crisis poselectoral de 2019, como si fuera una fuerza centrífuga concéntrica, atraiga a la derecha más democrática y la condujo a un golpe de Estado. Hoy en el mismo campo opositor de la derecha, el debilitamiento de la ultraderecha tiene un efecto inmediato: incertidumbre y confusión política e ideológica.  

Yuri Tórrez
es sociólogo

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El año electoral

Eliana Quiroz

/ 26 de febrero de 2024 / 06:59

El 2024 será un gran año electoral en el mundo y es la antesala para nuestras elecciones presidenciales de 2025. Cerca de 100 países celebrarán comicios, de los que la mitad serán presidenciales. En América Latina, ya tuvimos elecciones presidenciales en El Salvador, en febrero, y para los siguientes meses están México, Venezuela, Uruguay, República Dominicana y Panamá. Además, Estados Unidos también irá a las urnas.

Este dato preocupa a muchos porque varias de las últimas elecciones han inspirado actos violentos, polarización, campañas de desinformación y atentados contra los procesos e instituciones democráticas. En Estados Unidos, el asalto al Capitolio que probablemente fue lo que inspiró acciones violentas similares en Alemania con el asalto al Bundestag y en Brasil, el asalto al Congreso Nacional, que han puesto nerviosos a más de uno y han dejado impávidas a las fuerzas de seguridad que quedaron en offside.

Probablemente, el fenómeno que resulta más retador es la desinformación durante las elecciones, aunque también acompañan a otros eventos de importancia social como las dos guerras que estamos viviendo en estos días: la de Ucrania y la de Gaza. Tal su importancia que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado en varias ocasiones que el principal problema de las democracias actualmente es la desinformación.

Cuando la desinformación (o las noticias falsas, como calificábamos al fenómeno en los inicios de su salto a la popularidad, allá por 2011) toma el espacio informativo, la desconfianza y el tremendo sentido de ambigüedad dan paso a la credulidad de teorías conspirativas y finalmente de las “posverdades”. Entonces, las personas nos refugiamos en ecosistemas informativos más pequeños, incluso barriales o construimos unos propios, como ocurrió en la crisis de 2019 en Bolivia, cuando los grupos de WhatsApp barriales, de edificio, de rotonda, de plataforma ciudadana, se convirtieron en la principal fuente informativa para muchos, llevando a la extrema desvalorización de la función periodística.

La circulación de desinformación sucede en redes sociales, servicios de mensajería y medios de difusión masiva tradicionales, es una vorágine que toma por asalto nuestras interacciones sociales, las digitales y las presenciales. Sin duda, hay varios actores a quienes hay que reclamar soluciones, están los gobiernos, el OEP, los partidos políticos, las y los candidatos, las empresas de marketing político que venden servicios sanos e insanos, los medios, las y los influencers y líderes de opinión, y claro, también las usuarias y los usuarios. Todos y todas tenemos una gran tarea en frente, en la preparación de las elecciones del 2025.

Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata.

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