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Saturday 25 May 2024 | Actualizado a 18:43 PM

Fomentando ciudades verdes

La agricultura familiar es una alternativa importante para frenar la inmisericorde expansión de la urbe

/ 21 de mayo de 2014 / 04:36

Como en muchos otros países, en Bolivia somos cada vez más urbanos. Se estima que hasta 2025 solo el 25% de nuestra población permanecerá en áreas rurales. Ante esto, el gran desafío del desarrollo rural es contener a la población migrante, procurando que haya cada vez más oportunidades en su lugar de origen. Para el Estado es diez veces más costoso mantener a una familia en las ciudades que en la zona rural. Las grandes urbes son además una fuente de graves problemas sociales, por la disgregación familiar, la pérdida de identidad cultural y la adopción de vicios que llevan a la prostitución y a la delincuencia.

Una alternativa en tal sentido es que se fortalezcan las ciudades intermedias, y la agricultura familiar (cuya expansión permite crear una conciencia de fomento de ciudades verdes) es una gran oportunidad medioambiental y económica tanto para estos centros de menor población como para las grandes ciudades.

Hay estudios que sugieren que la biodiversidad urbana representa entre 8 y 25% de la que se encuentra en ambientes naturales. Las grandes aglomeraciones son una maraña de concreto, asfalto e industrias contaminantes que llevan a pensar que son espacios inertes, y sin embargo, la vegetación y la vida animal se adaptan por sobrevivir.  Fomentando ciudades verdes, a través de parques y bosques, y la expansión de prácticas agrícolas familiares en pequeña y mediana escala, podríamos apuntalar la sobrevivencia de fauna y flora, lo que llevaría a aumentar el número de especies y el bienestar de la vida humana en la urbe.

A diferencia de los espacios públicos verdes, la agricultura familiar representa un área vegetal productiva, y en la medida en que se desarrolle es una alternativa para frenar la expansión del mercado de la construcción con las mismas reglas mercantilistas. Tal como ocurre con las zonas en las que las urbanizaciones tratan de invadir tierras fértiles, si la productividad agrícola es alta, el mercado paga buenos precios por la cosecha, entonces hay un fomento municipal a su permanencia y la presión del asfalto puede ser atenuada con éxito.

En el año internacional de la agricultura familiar debemos despertar la conciencia de que se trata de una alternativa importante para frenar la inmisericorde expansión de la urbe sobre terrenos que otrora fueron vergeles. Todo ciudadano adulto recuerda con nostalgia el hermoso lechugal o la apacible arboleda que había donde hoy se impone un centro comercial o una enorme estación de servicio.

En Bolivia tenemos además la ventaja de contar con sociedades que desarrollaron por fuerza mayor una gran capacidad de emprendedurismo. No es casualidad que El Alto sea una de las diez ciudades  de Latinoamérica que produce hortalizas en huertos urbanos y sea también una de las urbes con mayor emprendedurismo de la región. Además de los huertos en invernaderos, desde el aire se puede ver que muchos patios traseros de esta ciudad están cubiertos de cultivos de papa.

La expansión de la agricultura familiar dependerá de la capacidad de desarrollar un esfuerzo conjunto entre ciudadanos, municipios, políticas estatales de extensión agrícola y conciencia de lo mucho que significa una ciudad verde. Desde ya, podría crearse un premio al municipio que frene efectivamente la expansión de asfalto y cemento con los rendimientos económicos de la producción agrícola urbana.

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‘Micromangement’ maternal

/ 25 de mayo de 2024 / 09:19

Las madres, al menos quienes somos millennials, hemos escuchado, ejercemos o tratamos de ejercer «una crianza respetuosa», tarea no sencilla, pero que se compara fácilmente con un liderazgo efectivo en el mundo laboral.

Estamos lejos de querer ser madres controladoras. Juramos muchas veces no repetir patrones de nuestro legado; en pocas palabras, no queremos ser las micromanagers de nuestros hijos, porque el mundo laboral nos ha mostrado que el micromanagement limita el crecimiento, elimina la autonomía y reduce la motivación.

Un estudio de una importante universidad encontró que colaboradores que se sentían micromanageados tenían un 50% menos de probabilidades de estar motivados y un 60% más de probabilidades de renunciar. Además, este estudio de la Universidad de Michigan revela que el micromanagement daña la creatividad y la innovación de los equipos.

Las y los colaboradores que son micromanageados no suelen crecer —o sentir que están creciendo—, o adquirir nuevas habilidades porque, claramente, no se les permite experimentar, equivocarse o tomar decisiones. Además de sentirse constantemente supervisados, incluso en actividades operativas, lo que mina su autoestima y eleva sus niveles de estrés.

Un micromanager y una madre controladora comparten una negativa característica: la falta de confianza en su equipo, o en sus hijos. Quieren que sus hijos ganen una BMX, pero no los dejan ni montarse en un triciclo y van solas al velódromo. Quieren que su restaurante tenga una estrella Michelin, pero solo está permitido cocinar su comida favorita y debe ser ella, personalmente, quien coloque los condimentos. Quieren que ganes un Pulitzer, pero no sin antes cambiar cada una de las comas de tu artículo.

Si eres un o una micromanager, no esperes tener un equipo que te hable con honestidad o que confíe en ti. Esos colaboradores te dirán lo que saben que quieres escuchar. Probablemente no es miedo lo que sienten, pero saben que no vale la pena exponer un punto que no será escuchado. Es como cuando los hijos te responden con monosílabas, porque saben que usualmente no los escuchas.

Probablemente esos colaboradores micromanageados estén con LinkedIn abierto buscando otro trabajo, mientras esperan a que les digas exactamente qué es lo que quieres que hagan. Porque la iniciativa y la creatividad ya no existen o por lo menos, no hay cabida para ellas. Son como esos hijos que solo esperan salir de casa porque la relación con su madre es insostenible. Quizás no puedan irse cuando quieran, pero lo harán en cuanto puedan.

No es fácil ser madre, no es fácil ser líder, pero en ambas posiciones puedes ser inspiración y confiar y dejarte sorprender es mucho más productivo, a todos los niveles, que querer hacerlo todo tú, o a tu manera.

Y tú, si sientes que no estás creciendo en un ambiente laboral, quizás no sea tu culpa. No puedes cambiar de mamá, pero sí de trabajo.

Nabilia L. Rivero
es madre y comunicadora estratégica.

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Perfil del jefe de Hamás

Carlos Antonio Carrasco

/ 25 de mayo de 2024 / 08:56

Bajo la censura total imperante y la ausencia de prensa extranjera en la Franja de Gaza, se hace difícil obtener datos de fuente segura acerca de la evolución de la situación provocada por la invasión israelí en esa zona. Sin embargo, el New York Times, mediante corresponsales encubiertos, se da modos para revelar las atrocidades cometidas por los agresores y las avenidas posibles para el “día después” de la guerra. Entre esos elementos he recogido ciertos indicios acerca del estancamiento de las negociaciones en curso para arribar a un anhelado cese al fuego, la liberación de los rehenes y la posibilidad de una tregua de larga duración. Los contactos entre las partes beligerantes, sean en El Cairo o en Doha, se realizan mediante representantes de alto nivel de países mediadores como el director de la CIA americana, diplomáticos egipcios o cataríes y delegados de Hamás. Luego, las conclusiones se trasladan para su aprobación o enmiendas al gabinete de guerra del premier hebreo Benjamín Netanyahu y, por otro lado, a los túneles en Gaza donde la última luz verde está en manos de un personaje singular llamado Yahya Sinwar, de quien se dice ser “el muerto que camina” por haber eludido innumerables intentos de asesinato orquestados por Tel Aviv, tarea en la cual descuella el aparato judío. En efecto, su baja es uno de los mayores objetivos militares de las fuerzas de ocupación. Pero… quién es Sinwar. A sus 62 años, cabello cano, bigote y barba rala, solo sus ojos negros proyectan esa mirada fría, inexpresiva. De mediana estatura, posee el carisma natural que lo catapultó a la cima del poder político y militar de Hamás. Su carrera partidaria comenzó cuando concluyó en 2001 su encierro de 20 años en las mazmorras israelíes acusado de ser autor de la muerte de algunos palestinos sospechosos de colaborar con el enemigo. En la cárcel, aprendió con fluidez la lengua hebrea y pudo estudiar profundamente la estructura del Estado judío, sus fortalezas y las debilidades de su complicado mosaico político. De retorno a su nativa Gaza, no le fue difícil ser reconocido como líder del intrincado tejido de compartimentos estancos que caracteriza a Hamás. Se dice que Sinwar fue el arquitecto de los luctuosos hechos del 7 de octubre de 2023 y responsable ostensible de sus consecuencias para la población gazatíe. No obstante, analistas más cínicos piensan que el 7 de octubre revivió la causa palestina que ya estaba olvidada incluso por los países árabes proclives a los acuerdos de Abraham. Además, la asimétrica campaña militar que destrozó casi totalmente la infraestructura de Gaza y causó 35.000 muertes civiles y 70.000 heridos, produjo el repudio universal de Israel en las Naciones Unidas, los organismos internacionales y la opinión pública en general; puso en duda el sostén tradicional de Estados Unidos, su mejor aliado, e impulsó el fraccionamiento de la sociedad israelí y hasta del judaísmo mundial. Por el contrario, la solidaridad con Palestina creció exponencialmente y sigue aumentando conforme más dura sea la represión, en particular con el asedio a Rafah, al punto que en la Corte Internacional de Justicia se considera calificar esa ofensiva como genocidio.

Irónicamente, tanto Netanyahu como Sinwar, indiciados en La Haya como criminales de guerra, comparten iguales motivos personales para prolongar la matanza. Mientras el primero está consciente que al final del conflicto, él saldría derrotado electoralmente, el segundo sabe que la devolución de los rehenes significaría también el término de su escondite al convertirse en el blanco favorito de su propio asesinato selectivo, incluso una vez pactada la paz.

Carlos Antonio Carrasco
es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia

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El fin de la polio, a la vista

Gran parte de este éxito se debe al uso de la vacuna oral Sabin en lugar de la vacuna inyectable Salk

Richard Conniff

/ 24 de mayo de 2024 / 11:20

La lucha para erradicar la polio ha sido larga y difícil. Han pasado casi 50 años desde que las vacunas eliminaron la enfermedad en Estados Unidos. Pero la polio continúa hasta el día de hoy incapacitando o matando a niños en algunas partes del mundo a las que es más difícil llegar. La buena noticia es que ahora estamos a punto de erradicar esta terrible enfermedad en todas partes y para siempre.

La Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio es un consorcio de actores importantes en la lucha: la Fundación Gates, Rotary International, la Organización Mundial de la Salud, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y Gavi, la Alianza para las Vacunas. El grupo tiene el ambicioso objetivo de poner fin a la transmisión del virus que causa la enfermedad, el poliovirus salvaje, para finales de año en Afganistán y Pakistán, los dos países donde todavía infecta activamente a los humanos. Si la iniciativa tiene éxito, será la culminación de una campaña que ha reducido la incidencia del poliovirus salvaje paralizante de unos 350.000 casos estimados en 1988 a solo 12 casos conocidos el año pasado.

Consulte: Brecha salarial de género

También será el resultado de lo que puede parecer una estrategia contraria a la intuición: el conocimiento sobre la enfermedad fluye no solo de los expertos médicos de los grandes centros de investigación a las personas de los países en desarrollo, sino también en sentido inverso, con los trabajadores en primera línea proporcionando información crucial para detener la enfermedad en sus propias zonas y más allá. La lección aquí es que las herramientas médicas necesarias para detectar y contener cualquier enfermedad funcionan mejor en manos de las personas más directamente afectadas por ella. Después de haber utilizado esta estrategia para detener la polio, la gente de los países en desarrollo ya está buscando aplicar esas mismas herramientas contra otras enfermedades, tanto conocidas como emergentes.

Por supuesto, el virus podría propagarse fuera de estas regiones, como ocurrió en 2022, cuando los viajes aéreos internacionales llevaron la polio a un puñado de otros países, incluido Estados Unidos. Pero los trabajadores de primera línea en Pakistán y Afganistán sirven como una red para rastrear sus posibles rutas de escape, mientras las familias van y vienen a través de la frontera.

Gran parte de este éxito se debe al uso de la vacuna oral Sabin en lugar de la vacuna inyectable Salk. La vacuna oral, que contiene un virus vivo debilitado, es más fácil de administrar y tiene la ventaja fundamental de inducir inmunidad no solo en el torrente sanguíneo de los receptores, como lo hace la vacuna Salk, sino también en sus intestinos. Eso significa que detiene la transmisión del virus en las condiciones insalubres que son comunes en las áreas afectadas (y universales en los niños). En cambio, la propia vacuna viva se propaga y protege a los niños que, de otro modo, no estarían vacunados.

En Pakistán y Afganistán, las mujeres en primera línea ven el fin de la polio a la vista. Esta lucha les ha dado la oportunidad de trabajar fuera de casa, ganar dinero y marcar una diferencia que salve vidas en sus aldeas. Cuando el gobierno de Pakistán los encuestó recientemente sobre su experiencia, una gran pregunta que hicieron fue: ¿En qué podemos trabajar a continuación?

Los trabajadores de la salud pública de todo el mundo ya tienen la respuesta. Si se les dan las herramientas, las naciones en desarrollo aplicarán las lecciones aprendidas en esta lucha contra enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la malaria, el sarampión, la fiebre tifoidea y otras aún desconocidas. El resultado final será un mundo más seguro para todos nosotros.

(*) Richard Conniff  es escritor y columnista de The New York Times

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La ciudad de Nueva York

Patricia Vargas

/ 24 de mayo de 2024 / 11:13

Existen ciudades en el planeta que por su cotidianidad efervescente, su permanente transformación y evolución de la vida citadina, lograron convertirse en grandes metrópolis, como es el caso de Nueva York.

Una urbe que comenzó a edificarse inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, por lo que fue en 1940 que nació como la más vibrante metrópoli del orbe. Denominada también la ciudad de los 20 km, se unía con el continente a través de puentes y subterráneos. Una bella ciudad que en ese entonces ya contaba con 1,9 millones de habitantes.

Consulte: El Greenwich Village de Nueva York

 Con ella nació la genial idea del crecimiento vertical de las edificaciones y se hicieron populares los grandes edificios en altura. El primero, el Empire State, de 105 pisos, fue terminado en 1931. Una gran obra que legó a la Arquitectura y la Ingeniería Civil  nuevos conceptos de diseño y cálculo estructural.

Cabe recordar que en la primera mitad del siglo XX se afirmaba que mientras Washington crecía con mecanismos fatigados y la construcción de edificios pomposos del siglo XVIII, Manhattan comenzaba a brillar como “la ciudad nueva”.

Mucho más, en esos momentos Nueva York era una urbe con infinidad de imágenes y realidades, que ya contaba con barrios con identidad propia (nos referimos a uno de ellos en el anterior artículo).

Momentos en que distintos escritos exaltaron la historia de la Nueva York del siglo XX, representada por el gran Empire State, un rascacielos que maravilló al mundo en esos años por su gran altura y su atractivo formal.

Hoy, el planeta tiene grandes metrópolis, cuyos centros urbanos son por demás atractivos y cuentan, en la mayoría de los casos, con edificios que rebasan los 100 pisos de altura. Algo que caracteriza a la ciudad del presente, cuyos orígenes se remontan a 1931, en Nueva York.

Para nadie es desconocido que la ciudad neoyorquina recibió y aún recibe a infinidad de inmigrantes de diferentes culturas, razas y costumbres de todo el orbe, quienes se encargan de construir un entorno urbano rico y diverso, que tiene como sello la pluralidad cultural que allí se respira. Una superposición arqueológica, por tanto, de ciudades en la vertical del tiempo, como afirman ciertos escritos.

Asimismo, las expresiones de orígenes diversos le otorgan signos de identidad a cada uno de esos lugares por las distintas culturas que allí se asientan, lo cual realza el significado de esta metrópoli. Por eso, para los millones de turistas que la visitan anualmente, esa superposición de culturas que reina en Nueva York es inocultable, pues los más de 200 barrios que acoge en su interior la reflejan.

Actualmente, la imagen urbana de Nueva York está remarcada por decenas de edificios en altura que semejan un pentagrama musical donde existen los fuertes acompañados del silencio. Una estampa que no deja de ser armónica en su multiplicidad de formas, alturas, materiales de acabado y colores, sin olvidar la naturaleza que acompaña a la arquitectura. Todo ello, rodeado siempre de la riqueza de la vida urbana que allí se desenvuelve.

Desde la perspectiva que se prefiera, no se puede negar que la ciudad del futuro tendrá un crecimiento urbano cada vez más vertical debido al crecimiento poblacional, lo cual conduce inevitablemente al incremento de las edificaciones en altura. Un detalle simbólico de la ciudad contemporánea y seguramente del futuro. Este, que tuvo su origen en Nueva York, en la tercera década del siglo XX.

(*) Patricia Vargas es arquitecta

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Para una adecuada política exterior nacional

El principio rector de la política exterior es la promoción y la defensa del interés nacional

Jorge Lizárraga

/ 24 de mayo de 2024 / 11:08

La política exterior es una de las funciones indeclinables del Estado, es así que la representación, promoción y defensa de los intereses nacionales ante gobiernos extranjeros y foros o entidades regionales e internacionales, y la protección de sus ciudadanos en el exterior, son los elementos fundamentales de la política exterior de un país.

El principio rector de la política exterior es la promoción y la defensa del interés nacional y, como tal, debe ser el único criterio para determinar su diseño y continuidad, con independencia de consideraciones ideológicas o partidistas.

Revise: La IA y sus bemoles

Nuestro país mantiene una desinstitucionalidad galopante, que no hace sino permitir “dibujo libre” de parte de nuestros representantes, a pesar de la Ley 465 del Servicio Exterior, sus objetivos, alcances y perspectivas (artículo 5 y siguientes).

A pesar de la claridad meridiana del artículo 5 y siguientes, a la fecha muy pocos servidores están capacitados para desempeñar altas funciones diplomáticas o en servicio exterior, y no solo hablamos de capacidad profesional, sino capacidad moral o ética para ejercer un cargo de tremenda responsabilidad para el Estado, “demasiado politizado”, y al menos en estos tres años de gobierno no se logra apreciar la dimensión de resultados de nuestros representantes.

Solo por poner ejemplos, tenemos ocho países (Estados Unidos, España, Argentina, Brasil, China, India, Alemania y Chile) con los cuales el Estado debiera concretar, formalizar y demostrar que estamos a la altura de fortalecer relaciones bilaterales. Y al menos cinco organismos a través de los cuales nuestros representantes debieran hacerse conocer como altos interesados dentro la multilateralidad, para que Bolivia sea identificado como un potencial país en desarrollo y con oportunidades, estos son la Organización de Naciones Unidas (ONU, misión en Nueva York y Ginebra), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la Comunidad de Estados Latinaomericanos y Caribeños (Celac) y una mención importante al Mercado Común del Sur (Mercosur), y al menos incidir en la apertura de la embajada de Bolivia en África (lo de Egipto, un saludo a la bandera).

No obstante, a la fecha las relaciones con los países antes señalados se caracterizan por más bien creer que no existe relación bilateral alguna, todo un fracaso en España, Brasil, Argentina e India, una incógnita en relación a Chile, Alemania y China; nada que decir ante los organismos referidos o peor aún: ¿pensar en abrir una embajada en África?

Las labores del servicio exterior están definidas por ley, existiendo un margen muy amplio sobre el modo y la forma en que éstas pueden cumplirse, y aun así, los resultados no se aprecian más allá de los intentos que se hagan por las fotitos y los tecitos, y ello es algo que irremediablemente debe cambiar por el bien del país y por el mejoramiento de nuestras relaciones e imagen en el exterior.

No estamos en contra de quienes nos representen en el exterior sin ser parte de la Academia Diplomática y/o sean nombrados políticamente, en lo que estamos en contra es que se designen a hombres o mujeres incapaces para hacer gestión por el bienestar de un pueblo que merece de atención, trabajo y decisión de estas personas, porque más allá de no hacer gestión lo que están haciendo es cobrar por nada, por lo que quedarnos sin embajadores puede incluso significar un ahorro para el Estado y una oportunidad para ministros consejeros o consejeros, y demostrar capacidad e idoneidad real ejerciendo funciones en el exterior.

La promoción de las relaciones económicas, concretamente del comercio y la inversión, en coordinación con los organismos competentes de estas tareas y del Gobierno central, es esencial y debiera ser prioritario para los representantes en el exterior.

Las perspectivas para una adecuada política exterior nacional deben caracterizarse por darle al país una presencia internacional correcta, tarea que dará muy buenos frutos si y solo si se nutre con el aporte de una nueva generación de representantes nacionales que en realidad hagan país y digan “Bolivia presente”.

(*) Jorge Lizárraga es abogado

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