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Tuesday 16 Apr 2024 | Actualizado a 14:13 PM

Montañas de basura

El problema está en el mal manejo que hacen las vendedoras de sus desperdicios.

/ 5 de julio de 2016 / 05:01

Cada día, los principales 40 mercados de abasto de La Paz producen en promedio 250 toneladas de residuos y desperdicios, equivalentes al 40% de toda la basura que se recoge diariamente en la ciudad. De más está decir los muchos riesgos de salubridad que ello implica, pero resolver el problema parece ser más difícil de lo esperado, por los malos hábitos de la gente.

En efecto, un reciente reportaje de La Razón evidenció que en los mercados Rodríguez, Villa Fátima, El Tejar, Garcilaso de la Vega y Huyustus, los más populares y populosos de la urbe, en fines de semana la cifra anterior puede multiplicarse. Los problemas principales tienen que ver con la salubridad, pero también con la presencia de perros y vectores infecciosos, así como el riesgo de que las bocas de tormenta adyacentes a los cerros de desperdicios que se forman resulten tapados.

El reportero de este diario recogió decenas de testimonios de vecinas y vendedoras de estos centros de abasto, y el elemento común es la preocupación por lo que queda en las calles en forma de montañas de basura y su posible efecto en el vecindario. Sin embargo, según autoridades municipales que tienen que ver con el tema, el problema está en el mal manejo que hacen las propias vendedoras de sus desperdicios.

Según las normas, el servicio de recojo de basura en la ciudad es pagado a través de un cobro añadido a la factura de electricidad; aunque parezca sorprendente, no existe una tarifa especial para centros de abasto, donde las vendedoras pagan el servicio junto a las facturas de luz eléctrica de sus puestos de venta. Al respecto, lo único que éstas pueden comentar es que el monto mensual se ha incrementado, cosa que desde la municipalidad niegan.
Tal vez por esta razón, más allá de la incomodidad que manifiestan por vivir y trabajar cerca de las montañas de basura, las vendedoras no han mostrado ningún interés en disponer de mejor manera sus residuos; es decir, separándolos por clase (el Gobierno Municipal intentó años atrás un programa en la zona Sur, que fracasó, por falta de interés de los vecinos) y disponiéndolos apropiadamente. El único caso, que es sin duda ejemplar, en el que esta idea ha funcionado es el mercado de Achumani; en los demás centros de abasto las vendedoras incluso objetan la idea de que la empresa de basura instale contenedores donde dejar los desechos para facilitar su recojo cotidiano.

Se tiene, pues, como en muchos otros ámbitos de la vida social, una especie de comportamiento anómico que afecta en primer lugar a quienes deben padecer este tipo de circunstancias, sin que ello les inspire a adoptar nuevos hábitos. El resultado es una merma en su calidad de vida, al igual que en la del resto de los vecinos de la ciudad. Tal vez sea tiempo de que la Alcaldía comience a pensar en métodos que obliguen a las personas a tener mejores hábitos.

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‘Manosfera’ tóxica

Sin embargo, la ética del éxito es, en última instancia, vacía y nuestros hijos sienten ese vacío

David French

/ 16 de abril de 2024 / 07:02

Para comprender la situación de los hombres en EEUU es necesario saber tres cosas. En primer lugar, millones de hombres se están quedando atrás académicamente y sufren de una falta de significado y propósito. En segundo lugar, no hay consenso alguno sobre si existe un problema, y mucho menos sobre cómo responder y sacar a millones de hombres del abismo. En tercer lugar, muchos hombres están llenando ellos mismos el vacío recurriendo a gurús para que guíen sus vidas. No están esperando que la cultura de élite, el sistema educativo o la iglesia definan la masculinidad. Están recurriendo a Andrew Tate, Joe Rogan, Jordan Peterson y muchos otros, incluidos Elon Musk y Tucker Carlson, para que les muestren el camino. No todos estos influencers son igualmente tóxicos.

Sí, los hombres se sienten absolutamente desmoralizados, como lo expresó Richard Reeves en su brillante libro De niños y hombres: por qué el hombre moderno está luchando, por qué importa y qué hacer al respecto. Pero, ¿cuál es el consejo del influencer en respuesta? Arremeter. Luchar. Desafía a la élite cultural que supuestamente destruyó tu vida. La mayoría de los influencers de la “manosfera” observan la desesperación existencial de los hombres y responden con una cura principalmente material. El éxito (con dinero, con mujeres) se convierte en tu mejor venganza.

Revise: Trump no es ningún salvador

El libro La búsqueda de la felicidad, de Jeffrey Rosen, presidente del Centro Nacional de la Constitución, no es un libro de autoayuda ni una guía para hombres jóvenes. El argumento central es que la frase “búsqueda de la felicidad” se malinterpreta fundamentalmente. Pensamos en la felicidad como la búsqueda del placer, escribe Rosen, «pero los pensadores clásicos y de la Ilustración definieron la felicidad como la búsqueda de la virtud: ser bueno, en lugar de sentirse bien».

¿Y cuáles son las virtudes clásicas? La lista de Benjamín Franklin incluía templanza, silencio, orden, resolución, frugalidad, laboriosidad, sinceridad, justicia, moderación, limpieza, tranquilidad, castidad y humildad. Prefiero la formulación más breve y sencilla de las cuatro virtudes cardinales de Aristóteles: prudencia, justicia, templanza y coraje.

En el libro de Rosen encontrará tanto las personas como la filosofía que pueden reemplazar a los influyentes de la manosfera moderna. Franklin, John Adams y otros fundadores no fueron perfectos, pero sus ideas y ejemplos son mucho más positivos que las ideas y ejemplos que dominan el discurso masculino actual.

Gran parte de nuestro sistema educativo y muchos de los padres de nuestra nación se centran en la ética del éxito, no en la ética de la virtud. Nuestras escuelas capacitan a los estudiantes para carreras, y los padres empujan a sus hijos hacia el éxito. En la ética del éxito, las virtudes son a menudo un medio para alcanzar un fin. La prudencia, la templanza y la laboriosidad pueden contribuir a su éxito, pero ese no es su objetivo final.

Sin embargo, la ética del éxito es, en última instancia, vacía y nuestros hijos sienten ese vacío. Si se quedan atrás, sienten pánico y temor. Pero incluso cuando lo logran, su éxito no llena ese vacío en sus corazones, al menos no por mucho tiempo. La virtud, sin embargo, es diferente. La perfección es imposible, pero la virtud es un propósito en sí misma. Y es esa búsqueda de la virtud, no el mero logro, lo que en última instancia define quiénes somos.

Vuelvo a estos valores universales no porque rechace la idea de que los hombres jóvenes tengan una experiencia masculina distinta, sino más bien porque el argumento sobre la masculinidad ideal está desviando nuestra atención de la búsqueda más urgente: llenar el vacío en los corazones de nuestros hijos para proporcionarles un propósito que sea infinitamente más satisfactorio que la ambición y la rebelión que definen el espíritu de los gurús que están desviando a tantos jóvenes.

(*) David French es columnista de The New York Times

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Nidos

Margaret Renkl

/ 16 de abril de 2024 / 06:58

La primavera avanza rápidamente en este jardín, a pesar de mis peores temores. Durante 28 de los 29 años que mi esposo y yo hemos vivido en esta casa, la anciana viuda de al lado compartió principalmente nuestro compromiso con un jardín natural. Y como su casa también daba a un pequeño bosque, entre nosotros logramos crear un santuario de vida silvestre en miniatura. Podía sentarme afuera en primavera y quedarme muy quieta mientras un carbonero con mechones me arrancaba los pelos de la cabeza y los llevaba a su nido en el patio de al lado.

Después de la muerte de mi vecino el año pasado, una retroexcavadora demolió la casa y casi todos los árboles viejos. Me preocupaba lo que les pasaría a los pájaros ahora que habían desaparecido tantos sitios de anidación.

Lea: Respirar con los árboles

En muchos sentidos, ha sido una primavera gloriosa de todos modos, a pesar del incesante martilleo de la casa de al lado. Las bellezas primaverales y las violetas del bosque ya casi han florecido, pero otras flores ya han ocupado su lugar. Será así hasta las heladas. Y, sin embargo, durante toda la primavera, nuestro jardín estuvo desprovisto de nidos.

Un año, una pareja de cardenales anidó en un arbusto tan cerca de la casa que rozaba la ventana de nuestro dormitorio. Dejé las cortinas cerradas para no molestar a los pájaros, pero de vez en cuando metía la lente de mi cámara por la rendija donde se unían las cortinas. De esa manera observé a la hembra sentarse pacientemente sobre sus huevos durante las noches frías y las lluvias primaverales. Yo también estaba observando cuando ambos bebés tomaron su primer vuelo.

La mayoría de los nidos de pájaros cantores son milagros de la arquitectura y la ingeniería. Una paloma huilota es una ingeniera descuidada, pero casi todos los demás hacen todo lo posible para crear la guardería perfecta. Los pájaros azules tejen paja de pino en una copa poco profunda, tan perfecta que jurarías que se trata de pulgares oponibles. Los reyezuelos de Carolina construyen elaborados nidos abovedados adornados con hojas esqueletizadas.

Mi constructor de nidos favorito en el patio trasero puede ser el carbonero copetudo, que desafía la ira de todo tipo de mamíferos para arrancarles el pelaje y forrar sus nidos. ¿Se imagina un carbonero, que pesa menos de una onza, atreviéndose a recolectar materiales para su nido a partir de los cuerpos vivos de mapaches, zarigüeyas, perros, ardillas, marmotas y ensayistas? Y, sin embargo, lo hacen. Por el bien de los jóvenes que esperan criar de forma segura, lo hacen.

La incertidumbre, el conocimiento de unas pocas cosas en el contexto de todas las cosas que no puedo saber, es inevitablemente la forma en que suceden las cosas en este patio, y también en casi todas partes. ¿Mis cajas nido compensan la pérdida de las cavidades naturales de los árboles en una ciudad sumida en un crecimiento convulsivo? ¿O simplemente están atrayendo a pájaros indefensos para que anidan en lugares peligrosos?

No sé la respuesta a esta pregunta y es posible que nunca la sepa. Lo único que sé es que por fin hay pajaritos en mi jardín. Y, Dios me ayude, nunca dejaré de regocijarme.

(*) Margaret Renkl es columnista de The New York Times

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Cambiar la ley: ¿Volver a caminos trillados?

La urgencia del momento no puede dejarnos extraviar con discusiones parlamentarias

José Pimentel Castillo

/ 16 de abril de 2024 / 06:55

La crisis de los hidrocarburos nos golpea a todos, es una preocupación real, la solución no es lamentarse, sino buscar soluciones realistas y factibles. La Ley 3058, dictada el 17 mayo de 2005, tiene propósitos específicos: recuperar un recurso natural en boca de pozo y el uso de su valor en favor del pueblo boliviano. Su promulgación fue mandato de un referéndum, en medio de dudas, que llevaron al presidente de entonces a negarse a firmarlo; estas “dudas” estaban referidas a la capacidad nacional de sustituir a las transnacionales en la parte operativa y a que nos cierren la expansión de la actividad hidrocarburífera, con suspensión de inversiones y transferencia tecnológica. Era un desafío que había que afrontar ante el saqueo y la indignación del pueblo. La tendencia estatista avanzó cuando el 1 de mayo de 2006 se promulgó el Decreto de Nacionalización de los Hidrocarburos, que subió la participación del Estado de un 50% a 82%; visiones que se consolidan con la promulgación de la Constitución Política del Estado (CPE) Plurinacional en 2009.

Consulte: Octavio Carvajal Dalence

La rememoración viene como reflexión a la declaración del ministro de Hidrocarburos y Energías que señala que la Ley 3058 se constituye en “una dificultad para avanzar en una mayor exploración hidrocarburífera”, anunciando la socialización de una nueva ley. ¿En qué aspectos perjudica la ley?, no lo dice, sin embargo, suponemos se refiere a la participación del Estado en la renta y la propiedad de los hidrocarburos, elementos que están inscritos en la CPE y no pueden ser modificados por una ley. El cuestionamiento es al carácter del Estado, que dejó de ser neoliberal y asumió un norte de potenciamientos del país con la industrialización de los recursos naturales; sin duda, hay un problema existencial en el ministro. El problema no es nuevo, en la gestión de Evo Morales se trató de dar incentivos como el reconocimiento de un plus sobre los precios internos y los gastos de inversión, sin resultado alguno. Por otro lado, en esta gestión se han firmado siete contratos de operación que han sido mostrados como solución a la sequía del petróleo, empero, no dieron resultados, al igual que 17 contratos que están vigentes. ¿Por qué se mantiene y amplían los contratos si no les interesa? Más allá de la subida de sus acciones en la bolsa, lo hacen las compañías para presionar el cambio de las normas y, al final, el cambio del modelo de Estado y de gobierno.

La misma ley y la CPE establecen que, para ser independientes, debemos fortalecer la empresa estatal YPFB: “es la única facultada para realizar las actividades de la cadena productiva de hidrocarburos y su comercialización”. Esta entidad, convertida en rematadora de contratos en el neoliberalismo, pasaba a ser una empresa productiva, transición nada fácil; surgieron dificultades como los sueldos, elevándolos por encima de lo ganado por el Presidente, se buscó elevar el nivel técnico de los profesionales dando becas en el exterior. Se emprendió procesos de industrialización, como la planta de urea que no tiene el personal ejecutivo para darle continuidad a las operaciones, ni sortear las dificultades cotidianas; no se avanzó en la producción de plásticos. Si bien crece el consumo doméstico del gas, la sustitución energética se ha parado y hay incertidumbre de su provisión al futuro. No tiene rumbo YPFB.

En cuanto a la exploración en el período 2006-2019, YPFB invirtió directamente $us 4.378 millones, cifra nada despreciable, sin los resultados esperados; no es cuestión de suerte, la ingeniería es una labor científica que identifica los problemas y los soluciona, acción que se deriva de un personal capaz, dotado de los instrumentos necesarios. La actual administración programó para la presente gestión cerca de $us 400 millones; la noticia del fracaso de la exploración del pozo Astillero 1, donde se invirtió $us 67 millones, señala que Chaco Exploraciones contrató a una empresa extranjera para realizar el trabajo, es decir, no tiene la capacidad para realizar sus tareas específicas por su cuenta.

Nuestra independencia la lograremos creando nuestras propias capacidades, pero el colonialismo pende sobre nuestras cabezas; en la comprensión de esta realidad buscamos un mundo multipolar, por eso hablamos de integración de los pueblos del sur, de la alianza con los BRICS; pero este discurso se queda en lo declarativo y no se aprovecha para superar nuestro rezago tecnológico y económico.

La urgencia del momento no puede dejarnos extraviar con discusiones parlamentarias. ¡A trabajar, potenciando las capacidades de YPFB, humanas, técnicas y económicas!

(*) José Pimentel Castillo fue dirigente sindical minero

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Innovación pública

La innovación pública nos permite creer que un futuro más inclusivo y eficiente para los gobiernos y las sociedades es posible

Wilmer Alavi

/ 16 de abril de 2024 / 06:51

La innovación es la chispa que enciende la llama del progreso. Desde Tesla, Larry Page y Sergey Brin, Steve Jobs y muchos más, han catalizado el desarrollo y progreso de la humanidad, desafiando los límites de lo posible y cambiando el curso de nuestra historia. Desde la invención de la rueda hasta la llegada del internet, la innovación ha sido la fuerza motriz detrás de las transformaciones que han redefinido nuestra realidad. En este artículo, se explorará la posibilidad de generar mayor valor público a partir de la innovación gubernamental.

La innovación pública es un enfoque estratégico que promueve cambios en las políticas públicas, procesos y estructuras con el propósito de mejorar la eficiencia, la transparencia y la calidad de los servicios públicos ofrecidos a la población.

Lea también: La desigualdad invisibilizada desde el privilegio

La innovación pública permite una gestión más eficiente de los recursos limitados, una mejor utilización de los recursos públicos y una mayor rentabilidad social en los servicios públicos. Asimismo, fomenta la efectividad de las políticas públicas al promover soluciones creativas y adaptativas para los problemas sociales, económicos y ambientales, lo que fortalece la confianza de la ciudadanía en las instituciones gubernamentales.

Existen varios enfoques de innovación, por un lado, en la formulación de políticas públicas la innovación se puede aplicar en estrategias innovadoras para abordar problemas sociales complejos, como la pobreza, el cambio climático y la desigualdad. Por otro lado, administrativamente se puede mejorar la eficiencia y la efectividad de los procesos y procedimientos de las instituciones públicas. Asimismo, la profundización en la tecnología, así como la utilización de herramientas como la inteligencia artificial, el blockchain y el análisis de datos pueden mejorar la prestación de servicios públicos.

Existen numerosos ejemplos de innovación pública que evidencian su potencial, desde ciudades inteligentes, becas en áreas de ciencias, transporte público, salud universal, alfabetización, seguridad alimentaria, plataformas en línea de atención al público, gestión documental, automatización de procesos administrativos, gestión y analítica de datos, presupuestos basados en resultados, colaboración interinstitucional, etc.

Para fomentar la innovación en el sector público, es indispensable crear un entorno propicio que promueva la creatividad, la colaboración y el aprendizaje organizacional. Esto requiere un liderazgo visionario que respalde y promueva la innovación, una cultura organizacional abierta al cambio y dispuesta a asumir riesgos calculados, y colaboración efectiva.

A pesar de la importancia y el potencial de la innovación pública hay muchos desafíos que pueden obstaculizar su implementación, por ejemplo, la resistencia al cambio dentro de las estructuras organizacionales tradicionales que pueden dificultar que surjan nuevas ideas y prácticas innovadoras. Por otro lado, la disponibilidad de recursos financieros y capacidades especializadas, también pueden limitar la capacidad para implementar proyectos de innovación a gran escala. Ni qué decir de la complejidad regulatoria y los problemas de gobernanza que pueden obstaculizar la implementación de cambios significativos en el sector público.

La colaboración entre el Gobierno y la sociedad civil puede fortalecer la co-creación de soluciones innovadoras, evidencia de ello son los presupuestos participativos, elaboración de programas operativos anuales y otras formas de participación ciudadana para identificar necesidades y preocupaciones de los ciudadanos.

La innovación pública nos permite creer que un futuro más inclusivo y eficiente para los gobiernos y las sociedades es posible. Es importante mantenernos atentos a las nuevas tendencias y las oportunidades de mejora continua en áreas clave como la tecnología, políticas públicas, investigación y desarrollo, buenas prácticas internacionales e incluso tendencias sociales y culturales. La innovación pública no es solo un desafío, sino una responsabilidad compartida para un mejor futuro.

(*) Wilmer Alavi Argandoña es analista económico financiero

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Izquierda

Farit Rojas

/ 15 de abril de 2024 / 07:07

Una de las distinciones que realiza Norberto Bobbio, en su libro Derecha e Izquierda, se refiere a la diferencia entre estos dos términos en sus expresiones y derivas políticas. Para Bobbio, la diferencia se encuentra en la manera en la que se trata la idea de “desigualdad”. Si se considera que la mayoría de las desigualdades entre los hombres son construcciones sociales, políticas, económicas y, ante todo, históricas, se admite que frente a ellas se pueden desarrollar iniciativas sociales, políticas y económicas para desmantelarlas, y así arribar en distintos tiempos a una igualdad. Si se piensa así estamos en la llamada izquierda, que varía entre los métodos para lograr la igualdad y los matices de lo que se entiende por igualdad. Por otro lado, si se considera que la mayoría de las desigualdades, por no decir todas, son naturales y, en consecuencia, vienen dadas por la suerte o una especie de lotería natural, se admite que por mucho que se intente cambiarlas el ser humano no puede ir contra natura, es decir, las desigualdades son y serán imposibles de eliminar, al punto que ni siquiera se debe perder el tiempo en pensar en políticas y alternativas para lograr la imposible igualdad, sino en fórmulas para la convivencia entre desiguales. Si se piensa así, estamos en la derecha, que varía entre los métodos para lograr la convivencia entre desiguales y los matices de lo que se entiende por desigualdad.

También lea: Platt, ‘in memoriam’

Una idea similar la encontramos en la historia que se cuenta sobre el acto de ocupar la izquierda o la derecha. Se dice que en la sala de la asamblea francesa, en agosto de 1789, los conservadores y leales al rey que defendían las desigualdades que no deberían cambiar, entre ellas la sobrevivencia de la monarquía, la nobleza y el clero, se sentaron a la derecha, en cambio, los revolucionarios que consideraban que se debía llevar a cabo un cambio radical que tenía como horizonte la igualdad de todos los hombres, se sentaron a la izquierda. Es curioso que la expresión “hombres”, en 1789 aún excluía a las mujeres, y no era un término genérico que las incluía. Sin embargo, la idea de la izquierda, si bien aún patriarcal, buscaba la eliminación de las distinciones sociales y se abría al cuestionamiento de la desigualdad.

La tarea de la izquierda, si se siguen las distinciones de Bobbio y las sugeridas por los revolucionarios franceses del siglo XVIII, sería la de denunciar las desigualdades existentes y naturalizadas y proponer las formas y procedimientos para desmantelarlas y superarlas, por ello, en distintos momentos, la izquierda encontró alianzas y traducciones de sus demandas de igualdad en las reivindicaciones feministas, indígenas, inmigrantes, del precariado laboral y de varios otros grupos humanos que viven en desigualdades naturalizadas.

(*) Farit Rojas es docente investigador de la UMSA

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