Voces

lunes 2 ago 2021 | Actualizado a 04:31

Los ‘puros’

Desde hace 14 años que las y los ‘puros’ se dedicaron a descalificar todo el proceso de cambio

/ 17 de mayo de 2020 / 06:49

Ya la historia nos dio ejemplos de la estupidez y la crueldad humana al manipular, para intereses de dominación, el concepto de pureza. Por ejemplo, la vieja aristocracia feudal y colonial en nuestros territorios, especialmente en Sucre, quiso diferenciarse del resto a través del mito de la sangre azul. Ignorantes de los efectos de la falta de melanina en sus pieles, que los hacía casi transparentes a tal punto que se veían sus venas, divulgaron el cuento de la sangre azul.

Otro ejemplo de este tipo de manipulación es el concepto de la “pureza de la raza aria” enunciado por Hitler y sus seguidores, quienes condujeron a todo un pueblo (al alemán) a convertirse en cómplices de miles de crueles asesinatos, cometidos contra judíos, artistas, intelectuales y homosexuales, tanto de Alemania como de otros países, que no estaban de acuerdo con el nazismo.

Las y los “puros” viven la neurosis de su existencia sin mancha y sin errores; y con ese autoengaño se dan el permiso de señalar con el dedo, juzgar y condenar. En el caso del golpe autoritario que sufre el pueblo boliviano, desde hace 14 años que las y los “puros” se dedicaron a descalificar todo el proceso de cambio. Incluso pese a beneficiarse económicamente de las políticas públicas propiciadas por los “impuros”, complotaban desde dentro y fuera del gobierno del MAS.

La pureza racista y fascista hoy se pronuncia ante la evidencia de la incapacidad y corrupción del gobierno que ellos mismos, los “puros”, pusieron. Ante tanta mediocridad y corrupción, sus discursos dan cuenta de su neurosis, hablan sobre la gran culpa que tienen los indios de poner al Gobierno actual. ¿Pueden creer? Argumentan que hubo un fraude, que nunca demostraron. Por el contrario, esta mentira se cae a pedazos ante las encuestas de intención de voto. Pero eso no importa, todos son unos indios mentirosos, y por culpa de ellos está Jeanine Áñez en el gobierno, dicen.

También dicen que los partidarios de Evo tienen la culpa, y por tanto no deberían postularse de nuevo. ¿Por qué no, si lo hizo bien? Dicen que violaba la Constitución, pero se olvidan que la nueva CPE fue atacada antes de nacer por las y los “puras” en Sucre. Y que el artículo para restringir la reelección fue impuesto entre gallos y media noche por el miedo que tenían al proceso de cambio. Hoy el régimen de Áñez vulnera continuamente la Constitución y no le hacen un golpe de Estado; y tampoco hacen vaquita para comprar militares y policías corruptos.

Son tan “puros” y “puras” que pueden convivir con el robo, la represión, la censura a los medios de comunicación, los narcovínculos, la corrupción. Pero jamás se mezclarían con la chusma, ahí está el límite. Por eso, ante las elecciones que el pueblo impone con el petardazo y cacerolazo contra la dictadura, tienen que manipular a través de los medios serviles a la “pureza” racista. Cambian encuestas y trabajan para legitimar a su caballero como candidato, que servirá para las políticas fascistas, racistas e imperialistas de EEUU.

Julieta Paredes, feminista comunitaria

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Jarabe para el mal de ojo

/ 24 de julio de 2021 / 23:57

Después de la Segunda Guerra Mundial, los años 50 marcan un periodo en Latinoamérica donde las burguesías nacionales, de los Estados nación, van a hacer intentos por desarrollar el capitalismo y la industrialización de sus países. Es la etapa en la cual paralelamente los Estados Unidos posicionan en el continente el llamado “panamericanismo”, que consistía en que los gringos eran los nuevos dueños del continente.

Indudablemente que los hijos pródigos de Alemania, Inglaterra y Francia tienen muchos complejos frente a la sociedad de castas en Europa, por eso es que decidieron probar suerte en los territorios de Abya Yala (América, Latinoamérica) a costa de los pueblos originarios, a quienes masacraron para apoderarse de sus tierras y territorios. Después de la segunda guerra mundial se frotaban las manos satisfechos, porque de aquí para adelante el imperialismo y la neo-colonia funcionarían a pedir de boca para ellos. Son los nuevos ricos que levantan sus fortunas gracias al genocidio de indios y la esclavización de africanos.

Cuba fue motivo de permanente asedio, los Estados Unidos, los intereses estadunidenses dominaron la política y la economía antes de la revolución cubana. Cuba era el espacio de prostitución y droga dominada por los mafiosos del norte. Cuba es un símbolo para todo el continente.

¿Cuál es la importancia de los símbolos para la vida? El modelo burgués de ser humano implantado en la revolución francesa es individualista, autosuficiente, estúpidamente racional, soberbio. Estos atributos burgueses no les permiten a estos Supermanes tener símbolos de vulnerabilidad y lucha a los cuales aferrarse. Es un modelo de vida deshumanizado, egocéntrico. Se pasan la vida corriendo tras el lucro, tras el poder. Necesitamos símbolos de resistencia, pues la humanidad es vulnerable, la pandemia del COVID-19 nos confirma este hecho.

Los símbolos conectan con la vida, pues la vida necesita ser vivida, necesitamos sostener nuestra existencia más allá de todas las dificultades, vacíos, miedos e incertidumbres. Los símbolos de carne y hueso nos convocan a seguir caminando, a no desanimarnos. Cuba para las y los revolucionarios es el símbolo de nuestra peligrosa pequeñez, es la demostración de la testarudez de un pueblo que convoca al diálogo. Cuba es un símbolo revolucionario, sin romanticismos de por medio, sabemos que los procesos revolucionarios tienen errores y también delitos, que caminan junto a los logros y las victorias. Pero Cuba no se toca, se respeta.

Así como Cuba es un símbolo, lo es también Vietnam. Son la muestra de que la organización de las hormiguitas puede vencer la bota del gigante. Muchas familias gringas tuvieron que llorar sus muertos en Vietnam, no solo los vietnamitas lloraron a los suyos. Los y las abusivas creen que pueden golpear y matar sin ninguna consecuencia. Creen tener la verdad y que nadie se les va a parar al frente. No es así, los pueblos se defienden, ya no nos dejamos.

A mí que me gusta la música, claro pues, que ya y rapidito aprendí la letra y la música del Jarabe Vietnamita. Por eso y por mucho más, lo que el yanqui necesita es una aumentada dosis de jarabe vietnamita.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Brujas y monstruos

/ 11 de julio de 2021 / 00:53

En los actuales momentos políticos en los que se están moviendo muchas cosas en nuestro país, por decir, se mueven decisiones en el Gobierno, en las organizaciones sociales, en el MAS, en nuestros cuerpos, en nuestras mentes y en nuestros corazones, tenemos que lograr que estos movimientos que hacen a esta nueva etapa del proceso de cambios construyan a pesar de la pandemia y a pesar de los fachos “pititas” que siguen y siguen vociferando y complotando, ciertamente no se cansan de arruinar Bolivia.

En estos momentos será necesario reflexionar y desenmascarar uno por uno los pensamientos y comportamientos que nos están haciendo mucho daño. Uno de ellos es el purismo moralista, que se expresa en la creación de monstruos.Es una antigua artimaña inventada para perseguir a rivales políticos o enemigos con pensamientos revolucionarios; esas conductas manipuladoras están presentes a lo largo de la historia, pero en la etapa donde más se desenmascararon en su origen oscurantista y cruel fue en la Edad Media, con la inquisición que enarbolaba la pureza cristiana, y decían que tenían a dios como aliado. Se mató a muchos hombres, pero con el asesinato de miles de mujeres sabias y autónomas, estigmatizadas como brujas, quedó demostrado el carácter político de la misoginia; la representación de la imagen de ellas es monstruosa, y está destinada a crear aislamiento, desconfianza, repulsión y violencia

Esos purismos moralistas que fueron y son impulsados desde pensamientos conservadores destinados a hacer de nuestro proceso de cambios uno estigmatizado y criminalizado.Un proceso político que traía y trae profundos cuestionamientos a cómo se manejó el poder a lo largo de la historia, ya que lo convirtieron desde discursos de odio en un proceso llevado adelante por “indios e indias monstruosas”.Estos monstruos son quienes, por ningún motivo, deberían —ni deben— ser legitimados en el Gobierno, a pesar de vencer en las elecciones democráticamente realizadas.Es un recurso desesperado de las y los racistas no solo nacionales, también internacionales, apostados por ejemplo en la OEA. Está claro que fue golpe, que no hubo fraude. Pero como se asesinó, torturó, encarceló y persiguió a monstruosos indios e indias, pues siguen en su retórica mentirosa sobre el golpe y lo que compete ahora es que los y las golpistas respondan por sus crímenes.

Construimos con lo que tenemos, y eso es fundamental entenderlo, no hay angelitos ni angelitas en el proceso de cambios, somos humanas y humanos, por supuesto con muchos errores y quien comete errores no es un monstruo. A lo largo de los 14 años del proceso de cambios nosotras desde el Feminismo Comunitario de AbyaYala fuimos constructoras críticas y apuntamos a la formación política, para tener recambio y profundización del proceso, pero no se quiso escuchar y no solo por parte del Gobierno, también en las organizaciones sociales, tan acostumbradas al clientelismo de las ONG y partidos de derecha que deslumbraban y deslumbran a las y los dirigentes, con hoteles, viajes y comidas de lujo.

Ni ángeles ni demonios, somos gente, necesitamos trabajar ese purismo moralista y medieval, dentro de las organizaciones sociales. Necesitamos dentro de la formación política tratar la ética revolucionaria, en principio aprender a reconocer los errores y repararlos. Por otro lado, no por miedo o por cálculo político, dejar de señalar errores y ayudar a solucionarlos. Creo que tomar conciencia de que construimos con lo que tenemos es descolonizarnos del purismo y la doble moral burguesa.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Entre broncas

/ 26 de junio de 2021 / 23:22

Una de las características del proceso de cambios revolucionarios en Bolivia es que convive la multiversidad de expresiones y concepciones respecto a cómo construir el “vivir bien” en nuestro territorio. Estas multiversiones de cómo caminar el suma qamaña tendrán, en diferentes momentos, acuerdos, diálogos, encuentros, disputas y broncas. Todos elementos que no deberían significar una pugna por el poder, como ejercicio de imposición de una “verdad”, porque eso sería mentir y traicionar a quienes construimos esperanzas.

En la presencia de las escuelas políticas “evistas” y “choquehuanquistas” se está levantando un binarismo maniqueo muy peligroso, que pretende atrincherarnos para destruirnos mutuamente y eso no lo vamos a permitir como feministas comunitarias de Abya Yala, organización que nos representa.

Por un lado, están las críticas a la rosca alrededor del hermano Evo, se le acusa de estar rodeado de k’aras. Decimos nosotras: pues con blancones clasemedieros también vamos a construir Bolivia y con todos los terribles errores políticos que tuvieron, como proponer capitalismo andino o convertirnos en clasemedieros/ as mestizos —solo por haber mejorado nuestra calidad de vida— o por tener como interlocutores privilegiados a los empresarios en vez de las organizaciones sociales. En fin, el pragmatismo ideológico y el funcionalismo en la administración del Estado Plurinacional fueron algunos graves errores, sin embargo y a pesar de ellos hemos caminado con nuestro proceso de cambios, en medio de poderes internacionales y un planeta globalizado por el capitalismo y la hegemonía patriarcal colonial y burguesa eurocéntrica.

El hermano David está acompañado por hermanos indígenas originarios, pero a la vez hoy está rodeándose de una rosca de pachamamistas, de ONG feministas golpistas y racistas, intelectuales oportunistas, ambientalistas anti Evo, que en común vociferan el discurso contra Evo. En la explicación del hermano David está que “hay que oír a los contrarios”. Sí hay que oírlos, pero no promoverlos y difundirlos. Hay que tomar posición frente a ellos y ellas. Y el odio al hermano Evo no es el lugar para hacer aliados.

¿Qué tienen en común nuestros hermanos Evo y David? Pues el hecho que es una pelea de machos, donde las mujeres de las organizaciones sociales —que no se llunkean— no cuentan. La alianza de mujeres de las organizaciones sociales está después de las ONG feministas golpistas y racistas, después de intelectuales, clase media blanca y después de todos los hombres que están en sus entornos. ¿Cuál equilibrio chacha-warmi? Ninguno.

Entendemos las broncas, no somos angelitos ni angelitas que no sienten rabias por conductas contrarias a la ética, pero no es sano hoy alimentar un caudillismo binario, ni odios. Necesitamos escuelas para la formación política de manera de descolonizar y despatriarcalizar la administración del Estado y la vida cotidiana. El feminicidio de hermanas mujeres a manos de hombres indígenas y de la clase trabajadora no es de su preocupación, no les escuchamos pronunciarse y actuar, uno como vicepresidente, y otro como líder del MAS, organización política que reúne a la mayoría electoral en Bolivia.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Entre mujeres

/ 13 de junio de 2021 / 01:41

Las energías de las luchas de las mujeres en lo que hoy llamamos Bolivia, han nutrido con muchas experiencias y reivindicaciones que favorecen a todos y todas que habitamos estos territorios. Cuestionar la representación parlamentaria dentro de la democracia burguesa, es una muestra de ello.

El feminismo tiene la cuna de la Revolución Francesa y proviene del planteamiento de luchas por los derechos individuales de las mujeres, principalmente basados en los derechos que las mujeres burguesas consideraban como sus demandas, ante los hombres burgueses en Europa.

Es necesario, sin embargo, analizar el concepto globalizador de “las mujeres” porque es uno destinado a confundirnos y manipularnos a partir de que vivimos en nuestros cuerpos el machismo, como un instrumento de control de nuestras vidas; es un concepto que pretende decir que las mujeres entre mujeres seríamos iguales, y no lo somos.

Quiero compartir el análisis de la actuación de las mujeres en el poder. Desde los movimientos sociales —en el proceso de cambios en Bolivia— iniciamos discusiones profundas sobre la forma cómo se llevaba adelante la participación política de las mujeres; si bien estábamos presentes, a veces era una simple decoración.

El proceso de cambios se inicia en 2003; sin embargo, desde 1985 en nuestros territorios el sistema dominante, a partir de los financiamientos de la cooperación internacional, privatizó el accionar político organizativo de las mujeres, supeditándolas a la intermediación de las ONG.

Tanto en Bolivia como en Perú, como ejemplo de este accionar, las ONG hablaban con los Estados y gobiernos neoliberales a nombre de las organizaciones de mujeres, este control no permitía la organización autónoma, el pensamiento propio, las demandas y metodologías propias de las mujeres. Controlaron su iniciativa y creatividad, pero lo peor fue que en la negociación e intermediación de las demandas de las mujeres, las ONG y las feministas neoliberales de los partidos consiguieron limosnas ridículas, como el 35% de cuotas para las mujeres, más ridículo aún cuando esa cuota de poder en el gobierno de las representantes de las mujeres estaba en las manos y los cuerpos de las mujeres familiares y amigas de los hombres neoliberales.

Las mujeres de la derecha como Jeanine Áñez y Keiko Fujimori son hoy una excelente representación de lo que son y en lo que están estas mujeres como clase social.

Están llenas de amargura y odio, racistas, ávidas de la sangre y la humillación del pueblo.

Las mujeres no somos lo mismo y los procesos de cambios revolucionarios en los que se inscriben en Bolivia y Perú van a garantizar los derechos de todas las mujeres, incluidas las derechistas, pero construyendo un país sin discriminaciones y opresiones de ningún tipo.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Entre conservadores

/ 30 de mayo de 2021 / 00:03

El proceso de cambios revolucionarios en Bolivia enfrenta un momento vital, donde fuerzas y energías conservadoras atacan —desde dentro y desde fuera— todo el tejido de las alianzas y pactos constructivos hilados desde las organizaciones sociales, que son las redes vivas que sostienen este proceso.

El pueblo boliviano ha realizado y ensayado — a través del Movimiento Al Socialismo (MAS)— una nueva estrategia de los pueblos que luchan y se enfrentan a las manipulaciones del sistema dominante, que usa la institucionalidad de la democracia para legitimar la cooptación del gobierno y el manejo del poder del Estado, en beneficio de la hegemonía cultural y la acumulación capitalista.

Usar la democracia burguesa, a través de una sigla partidaria, tener en el hermano Evo un símbolo de nuestros pueblos originarios, ganar las elecciones y tomar el gobierno para las organizaciones sociales vivas, fue una jugada genial. Fue el logro de una nueva metodología de coordinación, que enlazaba las reivindicaciones corporativas más sentidas con el objetivo político de construir el “vivir bien” desde el poder popular. Esta metodología, ciertamente, no fue inspirada en el centralismo democrático del leninismo, más bien tomaba el ajayu de las formas ancestrales de los pueblos originarios, que por cientos de años se mantuvieron vigentes en sus autogobiernos.

Esta forma tuvo diferentes momentos, lo que habla de que evidentemente el proceso de cambios estaba en marcha. Después de aquel primer momento, grupos de influencia dentro del MAS se conformaron. Poco a poco estos grupos muestran distintas posiciones políticas, pero que coexisten, se nutren y son funcionales a la administración del gobierno.

El siguiente momento está marcado por la crítica a la participación de las organizaciones sociales, tildándola de desorganizada, anarquista, arbitraria, donde cada quien hace lo que quiere. A raíz de eso se aplica una presión constante para conformar —dicen— un partido en serio. Hace pocos días en una entrevista, un “pitita” dijo que el MAS es el único partido en Bolivia y que muy probable se convierta en lo que es el PRI de México que gobernó 30 años. Esa es la esperanza de la derecha boliviana, que el MAS se pudra.

¿Cómo lograr que se supere esa tendencia de convertir al MAS en un partido y siga construyendo la orgánica revolucionaria de los pueblos? Recordar que derrotamos al golpe no con la lógica partidaria. Fueron todos los esfuerzos unidos, principalmente las organizaciones y movimientos sociales movilizados, que derrotaron el golpe. El conservadurismo partidario es la vieja lógica del poder que burocratiza los sueños y las revoluciones. Como pueblos originarios heredamos los conocimientos de la organización, en nuestros ayllus y comunidades. La formación política y orgánica fuerte al interior de nuestras organizaciones consideramos que es la clave para saber a dónde vamos a trabajar y combatir los apetitos personales, la corrupción, el machismo, el racismo, el desclasamiento, el arribismo y muchas otra conductas y sentimientos que nos alejan de construir el “vivir bien” de la humanidad y de la madre y hermana naturaleza,

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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