Este año, el lema para el Día Internacional de la Diversidad Biológica, que se conmemora el 22 de mayo, pone énfasis en el hecho de que “nuestras soluciones están en la naturaleza”. Y es que en tiempos como el que estamos viviendo, la solidaridad y la esperanza nos convocan a trabajar juntos por un mundo más sano y empático.

La diversidad biológica incluye a los seres humanos, pues somos fruto de la diversidad que nos rodea. Y ésta a su vez es fruto de nuestras acciones, sociedades y culturas, que viven en simbiosis con ambientes diversos. Bolivia es uno de los 15 países con mayor biodiversidad del planeta. Por lo cual deberíamos tener motivos para celebrar. Sin embargo, no reconocemos ni valoramos nuestra riqueza natural y cultural, no comprendemos que perder biodiversidad implica perdernos a nosotros mismos; es decir, una parte de nosotros.

Permanentemente destruimos nuestra biodiversidad. De muchas maneras maltratamos a nuestra Madre Tierra, la que nos da el aire, los alimentos, y la vida. En los últimos tres años hemos deforestado en promedio 440 hectáreas por año, según datos de la FAN, a pesar de que sabemos que nuestros bosques son los mejores pulmones que cualquier especie puede tener. No satisfechos, el año pasado se quemaron más de 6 millones de hectáreas de bosques y pastizales. Y por si esto no fuera suficiente, tal parece que estos trágicos acontecimientos no nos han marcado, pues en lo que va del año hemos generado más de 15.000 focos de calor.

Está claro que aún no hemos asimilado el hecho de que mientras más sigamos destruyendo nuestra biodiversidad, más perdidos estaremos como seres humanos. El camino está en nosotros, en mirarnos y en darnos cuenta que la naturaleza puede solucionar nuestros problemas. Pero nuestra soberbia y falta de empatía nos lleva a mirar desde la acera del frente, lo que nos vuelve ciegos frente a esta realidad.

El resto de este 2020 debería servirnos para reflexionar sobre nuestras acciones y las de nuestro entorno. La naturaleza hoy está en crisis, está amenazada por la pérdida de biodiversidad, el calentamiento global y la contaminación. Debemos tener presente que al momento de tomar una decisión nuestra mejor opción es apostar por el cuidado de la naturaleza. No actuar ahora significa fallarnos a nosotros mismos. Nosotros somos biodiversidad.

Karina Sauma, directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN).