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lunes 21 sep 2020 | Actualizado a 15:16

¡Entreguemos pasión!

/ 4 de agosto de 2020 / 09:24

Todavía no llegamos a levantar las cenizas de los incendios del año pasado en la Chiquitanía y hoy vemos cómo el fuego se expande otra vez en el país. Somos un país tan rico en biodiversidad que en vez de tomar acciones sabias cometemos grandes errores de seguir dañando y destruyendo. Si al menos tuviéramos una pequeña reflexión sobre la importancia de conservación de nuestro Patrimonio Natural, estoy segura que otros serian los escenarios.

Para darnos cuenta de esta gran riqueza, Bolivia cuenta con 17.758 especies entre plantas vasculares y vertebrados. Nuestros bosques alcanzan el 3,5% de los bosques del mundo. Yungas, Amazonía, Gran Chaco, Bosques Interandinos y el Bosque Chiquitano, único en el mundo por su estado de conservación, habitan en nuestro territorio, que comprende 7 biomas, 36 regiones ecológicas y 205 ecosistemas, siendo uno de los 15 países más megadiversos del planeta. Bolivia tiene aproximadamente 14,8 millones de hectáreas (ha) declaradas como sitios Ramsar, encabezando la lista mundial con la mayor extensión de humedales de importancia internacional.

Cerca de la mitad de la superficie del territorio está cubierto por bosques, unas 40 millones de hectáreas se encuentran en las tierras bajas. Tenemos 22 áreas protegidas nacionales que constituyen el 17% del territorio, además de las áreas protegidas departamentales y municipales. Bolivia tiene 34 naciones y pueblos indígena originario campesinos. Tanta riqueza natural y cultural nos hace realmente sentirnos privilegiados de contar con tanto capital, que en vez de proteger y conservar, dejamos que sea destruido por nuestras propias manos.

Las presiones y amenazas afectan el funcionamiento de los ecosistemas y ocasionan alteraciones importantes de los bienes y servicios que éstos proporcionan.  Recordemos que el año pasado se quemaron 6,4 millones de hectáreas de bosques y pastizales, o sea 6 canchas de fútbol por minuto. En el periodo 2015-2018 la deforestación alcanzó 440 mil ha/año, es decir, 50 canchas de fútbol por hora.

Tanta riqueza natural nos exhorta a pensar qué estamos haciendo por la conservación de nuestro Patrimonio Natural. Se debe dar prioridad nacional a políticas que permitan un desarrollo con conservación. Es el momento de tener un Estado que priorice una agenda ambiental. Dejemos de lado el oportunismo y la imagen, entreguemos pasión a este país que tanto nos da.

Karina Sauma es directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN)

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Mientras sigamos destruyendo nuestra biodiversidad, más perdidos estaremos como seres humanos

/ 26 de mayo de 2020 / 06:05

Este año, el lema para el Día Internacional de la Diversidad Biológica, que se conmemora el 22 de mayo, pone énfasis en el hecho de que “nuestras soluciones están en la naturaleza”. Y es que en tiempos como el que estamos viviendo, la solidaridad y la esperanza nos convocan a trabajar juntos por un mundo más sano y empático.

La diversidad biológica incluye a los seres humanos, pues somos fruto de la diversidad que nos rodea. Y ésta a su vez es fruto de nuestras acciones, sociedades y culturas, que viven en simbiosis con ambientes diversos. Bolivia es uno de los 15 países con mayor biodiversidad del planeta. Por lo cual deberíamos tener motivos para celebrar. Sin embargo, no reconocemos ni valoramos nuestra riqueza natural y cultural, no comprendemos que perder biodiversidad implica perdernos a nosotros mismos; es decir, una parte de nosotros.

Permanentemente destruimos nuestra biodiversidad. De muchas maneras maltratamos a nuestra Madre Tierra, la que nos da el aire, los alimentos, y la vida. En los últimos tres años hemos deforestado en promedio 440 hectáreas por año, según datos de la FAN, a pesar de que sabemos que nuestros bosques son los mejores pulmones que cualquier especie puede tener. No satisfechos, el año pasado se quemaron más de 6 millones de hectáreas de bosques y pastizales. Y por si esto no fuera suficiente, tal parece que estos trágicos acontecimientos no nos han marcado, pues en lo que va del año hemos generado más de 15.000 focos de calor.

Está claro que aún no hemos asimilado el hecho de que mientras más sigamos destruyendo nuestra biodiversidad, más perdidos estaremos como seres humanos. El camino está en nosotros, en mirarnos y en darnos cuenta que la naturaleza puede solucionar nuestros problemas. Pero nuestra soberbia y falta de empatía nos lleva a mirar desde la acera del frente, lo que nos vuelve ciegos frente a esta realidad.

El resto de este 2020 debería servirnos para reflexionar sobre nuestras acciones y las de nuestro entorno. La naturaleza hoy está en crisis, está amenazada por la pérdida de biodiversidad, el calentamiento global y la contaminación. Debemos tener presente que al momento de tomar una decisión nuestra mejor opción es apostar por el cuidado de la naturaleza. No actuar ahora significa fallarnos a nosotros mismos. Nosotros somos biodiversidad.

Karina Sauma, directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN).

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