Voces

jueves 22 abr 2021 | Actualizado a 16:47

Discriminación: una discusión criminológica necesaria

/ 5 de abril de 2021 / 02:21

El respeto a la Dignidad de las personas es producto de un largo proceso histórico que logra un salto cualitativo con el advenimiento del Estado Moderno, y, es este, que por sus propias contradicciones produce otro nivel cualitativo con el Estado Social y Democrático de Derecho, también conocido como el constitucionalismo social.

Hasta inicios de este siglo, en los programas de criminología se mostraba que el positivista Lombroso sustentaba su racismo evolucionista en Comte y antes en Darwin (siglos XVIII-XIX) cuando ya Foucault (Foucault, 1976) había retrotraído ese sustento a los siglos del Medio Evo tardío e inicios del Renacimiento.

Conocer el cómo se origina, desarrolla y utiliza ¿nos permitirá proponer alternativas para dificultar su reproducción? Este es el reto, consideramos, de la criminología desde nuestra indo-afro-latinoamérica.

La evidencia del racismo en la concepción antropológica de los estudios criminológicos de Cesare Lombroso, es solo el punto de partida en la retrospección históricocultural de cómo se construye este instrumento de indignidad humana. Hoy, en el inicio del tercer milenio de la era cristiana, este instrumento está presente no solo en Europa, sino también en nuestra indo-afrolatinoamérica en su núcleo cultural, repartido en diferentes generaciones, niveles socioeconómicos y pigmentaciones dérmicas. Exploramos cómo y por qué el proceso discriminatorio comienza desde la perspectiva física en los griegos, su proceso de acumulación con el judaísmo, el cristianismo romano, la influencia de un invasor «extraño» como Atila, las cruzadas contra los herejes demoniacos, la Inquisición católica, el “renacimiento” y los nuevos mundos y su colonialismo. También, los mecanismos de dominación y el «salto» de la racionalidad y el cientificismo necesarios para su hegemonía. Finalmente, el determinismo biológico del siglo XIX y, obviamente, los estudios de Lombroso, conocido como el padre de la criminología.

En las sociedades nómadas como en los primeros milenios de las sedentarias, la belleza estuvo vinculada a la “reproducción” biológica y también a las deidades, que al haberse “hecho” humano (Egipto) se vinculó a la casta. Y, es a partir de los griegos que la belleza tiene una mutación, por su realidad material —geográfica principalmente—, que también implicó la discriminación, hasta la eliminación, de su antónimo: la Fealdad.

Esa construcción se ve fortalecida con la expansión romana y el desarrollo de las religiones monoteístas, y acelerada cuando el cristianismo se torna en poder al ser “oficial” y más aún cuando es poder real e instrumentaliza a la Escolástica, la “Santa” Inquisición y las Cruzadas, logrando poder “absoluto”.

Será a partir del “descubrimiento”, “encuentro” o “invasión” de los nuevos mundos que esa acumulación sociocultural dará un salto en la justificación de la nueva colonialidad de los “nuevos” mundos. Será a partir de allí que el poder posa sus ojos y bolsas de dinero en la intelectualidad que justifica una supremacía cultural, “racial” (se divide al mundo) y geopolíticamente, discriminadora de lo sometido. Llega a su punto más alto en el siglo XIX, con la emergencia de la criminología positivista, y al mayor grado de la barbarie a inicios del siglo XX.

La discriminación por color de piel, mal llamada “racismo” (porque reproduce la colonialidad eurocéntrica), ha penetrado hasta el ADN cultural en nuestra indoafro- latinoamérica por lo que, también desde la criminología, se debe contribuir en su desmontaje. 

Alejandro Colanzi Zeballos es criminólogo y profesor universitario. Correo: acolanzi@ gmail.com

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¿Daltonismo ideológico en Moldiz?

/ 17 de marzo de 2021 / 02:54

 “Acá no hay blancos”, escribe Moldiz Castillo (26/02/21 LA RAZÓN). ¿Dónde los hay, compañero Moldiz? En un seminario de Criminología Crítica al que asistí en 2019, realizado en Santa Fe, Argentina, alguien observó y dijo “¿blancos? hasta rosaditos llegan…” Entonces, ¿dónde están?; porque pareciera que acepta su existencia. El daltonismo lo utilizamos aquí como genérico y no específico en cuanto a colores.

La “blanquitud” en los europeos fue y es una construcción que va de la mano de la iglesia al asociarlo a la pureza, belleza y bondad divina, contraria al negro que vinculaba a lo diabólico y que influye y se traduce en lo supuestamente “biológico”, que es utilizado geopolíticamente en la dominación de los “nuevos” mundos; aunque las CASTAS ya lo hacían desde siglos antes en este lado del mundo. Por ello la pregunta… si acá no hay, ¿dónde están?

En 1974 conocí y me enamoré de La Paz, amor que aún vive. Allí vi cómo se trataba a los de polleras y de piel morena: “hijita” le decían a la anciana los aún jóvenes, lo que me llamó poderosamente la atención, más aún si es en una región mayoritariamente indígena. Dice que hay que salir de su casa para darse cuenta de lo que sucede en la nuestra o propia.

La estratificación social es transversal en nuestra patria que está preñada de discriminación, también por color de piel (visión y categoría constitucional). A inicios de la década de 2010 se hizo un estudio en nuestra indo-hispano-africano-américa (o Abya Yala, Latinoamérica, etc.) con niños y niñas de entre 9 y 12 años, a quienes se les ponía en la mesa una o un (dependiendo del sexo) muñeca o muñeco de Barbie o Kent, a un lado un@ muñec@ rubia y al otro un@ o una muñeca morena, contándoles cuentitos para aterrizar en preguntas sobre culpabilidades o inocencias: más del 90% culparon a la y el moreno. La discriminación, ¿está en el tuétano cultural? Cómo superar esto, es la cuestión, es la búsqueda de respuesta a la colonialidad que manda la Constitución vigente.

Buscar y descontextualizar expresiones discriminatorias —y forzadamente vincularlas a una región— para culpar, es ideologizar; y, como tal, la ideología es per se FALSA CONCIENCIA; además hablar de “raza o racismo” es reproducir la colonialidad que debemos desmontar por mandato constitucional. En sociedades de profunda inequidad no podemos dejar de entender la CONCURRENCIA de la calidad doble de víctima y victimador al mismo tiempo y en la individualidad del SER SOCIAL: soy víctima y a su vez victimador, soy reproductor de las relaciones de poder. Recuerdo una discusión radial con el compañero Felipe Quispe, que ya no está en este mundo, cuando me atacaba por ser del oriente, de apellido foráneo y, supuestamente, en su decir ser “blanco”; y, obviamente, como superficializó su debate, la respuesta también fue superficial: “el foráneo —mi padre— era más moreno que vos y siendo yo del oriente, vos, compañero Felipe, tenés ojos verdes que yo no tengo”. Ideologizar, insisto, es ponerse lentes y pretender subsumirlo todo: es por naturaleza despótico y autoritario.

El discriminado se vuelve discriminador, como por ejemplo cuando llama k’ara y/o corta la corbata, etc., o viceversa. Se reproducen las relaciones de poder y se abandona la búsqueda de la síntesis dialéctica: el avance, el progresismo, el superar la tesis criticada. Obviamente, ni los “zurdos” ni los “diestros” (que son reproducciones de categorías coloniales y eurocéntricas) se dan cuenta de que al ideologizar reproducen hasta lo supuestamente negado: repiten como cuando vamos a dar la primera comunión o confirmación y nos hacen aprender de memoria el catecismo. En algún momento le dije a mi amiga Martha Harnecker en Caracas —hoy tampoco en este mundo— , que su libro sobre el materialismo histórico había sido como el Manual de Cortapalos de los sobrinos del pato Donald: vademécum; ella, muy sabiamente me dijo, yo lo escribí y si alguien lo mal utilizó, ya no era su responsabilidad. Lo mismo pasa con los supuestos idealistas diestros. 

Alejandro Colanzi Zeballos es criminólogo y profesor universitario. Correo: acolanzi@ gmail.com

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¿Racismo en Bolivia? Lo que Molina no dice

Lacan señala que cuando negamos algo, al hacerlo desde lo negado, lo reproducimos.

/ 22 de febrero de 2021 / 02:03

Fernando Molina, notable y profundo intelectual, de quien me honro en conocer, escribió dos opiniones sobre expresiones del racismo. De allí nuestra provocadora pregunta del título presente.

No niego la existencia de la discriminación por color de piel en Bolivia. Lo que Molina no dice es que las categorías raza, racial y racismo son construcciones coloniales y eurocéntricas; que, al ser reconocida esta visión en el preámbulo de la Constitución Política del Estado (CPE), consecuentemente en sus articulados se refiere como discriminación por color de piel. Claro, antes de la colonia no existía discriminación por color de piel, pero sí perversa discriminación por condición de las impermeables castas (Quebracho o Liborio Justo), las que fueron formalizadas en el nuevo orden jurídico de la colonialidad en las Leyes de Indias.

Lacan señala que cuando negamos algo, al hacerlo desde lo negado, lo reproducimos: la antítesis también reproduce a la tesis (ya en la visión dialéctica).

La visión constitucional es deslegitimada en la Ley 045 (irónicamente denominada ley contra el racismo y toda forma de discriminación), cuando reproduce las categorías colonialistas y eurocéntricas de “raza” (4 veces), “racial” (10) y “racismo” (56); en su DS Reglamentario, “raza” (2 veces), “racial” (3) y “racismo” (26); y ni qué decir de la Unesco, que reproduce en su último documento de 1965 las categorías “racial” (30 veces) y “raza” (10). Esto contraviene, además, el mandato de descolonización expreso y explícito en el artículo 9 de la antes citada CPE.

El “blanco” o “el blanqueado”, como señala mi querido amigo Fernando Molina a la casta dominante, que equivale a la que otros denominan como la blanquitud, también es una construcción socio-geopolítica de la colonialidad eurocéntrica, preñada de valores greco-romanos y judeo- cristianos, la base de la cultura occidental. Y, como diría alguien: “¿Son blancos?, no, hasta rosaditos pueden llegar a ser, pero blancos, no”. Pareciera que retrocedemos siglos en la falsa y perversa discusión dicotómica de blanco=bueno y negro(incluye al casi negro)=malo.

La lucha por la visibilización —de los “otros”— es larga, y apenas hicieron sus pininos formales (legítimos y legales) desde 1952 (profundizados en las últimas décadas); y, que no está teniendo los éxitos necesarios y suficientes como muestran los datos oficiales del comité nacional de lucha contra el “racismo” que registra entre 2010 y 2018 la cifra de 1.394 denuncias (delincuencia aparente) de discriminación por color de piel y tan solo tres sentencias (delincuencia legal) condenatorias por dicho delito, sin detectar la cifra negra o real de la discriminación que, por conciencia o inconciencia, incredulidad o rechazo del sistema no se denuncian, y usualmente las cifras negras de la delincuencia, en general, superan el 80% del total.

Por ello insisto en que no debiéramos reproducir las categorías que ideológicamente negamos, porque las fortalecemos; y, en la CPE se da un salto cualitativo importante, al respecto.

¿Cuál es la respuesta a esta realidad? ¿La del aislamiento como propuso el mestizo Felipe Quispe con la nación Aymara, la que tuvo como respuesta del mismo talante a la Nación Camba? No lo sé, pero al igual que Fernando Molina no estamos dispuestos a cruzarnos de brazos. Por lo menos desde la criminología, desde y para nuestra indo-latino-afroamérica, contribuiré a lo que denomino “desideologizar para construir” una otra criminología, que es posible.

  Alejandro Colanzi Zeballos es criminólogo y profesor universitario. Correo: acolanzi@ gmail.com

 

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Segundo aguinaldo, dónde está la trampa

La trampa, a nuestro modo de ver, está a mediano plazo, entre  2015 y 2016, por dos variables posibles

/ 4 de diciembre de 2013 / 04:29

El Palacio Quemado marca agenda, nuevamente. Y, obviamente, es una aparente agenda social, por lo que sería suicida oponerse a ella, políticamente, aunque contenga exclusiones como el de los jubilados y otros.

Electoralmente, la decisión de un segundo aguinaldo para los sectores público y privado es calculada, porque apunta y beneficia principalmente a sectores urbanos (burocracia estatal, obreros, etc.), áreas débiles de quienes ocupan hoy el Palacio Quemado: campaña gratis con dinero de todos. Obviamente, el Órgano Electoral no actuará. Todo esto es inocultable.

Jurídicamente es inconstitucional. Veamos por qué: a) la división de poderes, los pesos y contrapesos constitucionales, señala que el Órgano Legislativo produce leyes, y es el Ejecutivo quien reglamenta y ejecuta; el segundo aguinaldo emerge con un Decreto Supremo (carácter reglamentario);  b) sólo la ley produce derechos y no un DS, que solamente reglamenta el derecho legislado, y de esto, hay sentencias constitucionales (591/12 del 20/07/12 exp. 150-2012-01-aic); c) la retroactividad sólo se da mediante ley y expresamente definido dicho carácter (Art. 123 de la CPE), no así mediante DS y menos aún no definido el carácter retroactivo expresamente en dicho decreto y; d) por la calidad sorpresiva no puede darse la retroactividad, y de esto también existen sentencias constitucionales.

En la misma línea jurídica, los miembros del Tribunal Constitucional debieran no beneficiarse, hasta que fenezca el plazo para la interposición de cualquiera de los recursos constitucionales —los directos o los indirectos (derechos colectivos)—, porque de lo contrario se contagiarían e inhabilitarían de conocerlos.

No compartimos con quienes afirman que provocará un doble efecto: inflación y recesión. El retirar del mercado Bs 8.000 millones hasta el 31 de diciembre (BCB, solicitada del 25/11/13); reducir los créditos de consumo tipo “personal” a tan sólo un 20% del salario (capacidad de pago) y aumentar un 43% el arancel aduanero para importación de vehículos 0 km evitan ese doble efecto.

La trampa, a nuestro modo de ver, está a mediano plazo, entre 2015 y 2016, por dos variables posibles: la recuperación económica de EEUU, que incidirá finalmente en la baja del precio de los hidrocarburos; y en la poca inversión para la búsqueda de nuevos pozos hidrocarburíferos en nuestro país (mientras las Fuerzas Armadas en 2014 tendrán un presupuesto de Bs 2.779 millones, hidrocarburos tendrá sólo
Bs 347 millones).

De darse esas dos situaciones, Bolivia disminuirá sustancialmente su ingreso principal y será el momento en que el Palacio Quemado pedirá a los hoy beneficiarios que se ajusten los cinturones; y, los ahora “perjudicados”, los empresarios, serán los grandes beneficiarios del grueso de las políticas públicas, que buscarán equilibrar lo debilitado por los bajos precios de los hidrocarburos.

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