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martes 5 jul 2022 | Actualizado a 06:22

¿Nos importan los humedales?

/ 2 de febrero de 2022 / 02:51

Las fechas ambientales nos hacen reflexionar sobre el gran valor de biodiversidad que tiene Bolivia. Cada vez que aparece, el “Día de…” mostramos datos, hacemos reflexiones, nos enojamos o celebramos por la riqueza cultural y natural que tiene nuestro país. Hoy es 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales, Bolivia se adhirió a la Convención de Ramsar en 1990 ratificando esta decisión mediante la Ley No 2357 el 7 de mayo de 2002. Hasta 2014, en el mundo se declararon 2.204 sitios Ramsar cuya superficie cubre los 204 millones de hectáreas; 11 se encuentran en Bolivia en una extensión de 14,8 millones de hectáreas que representan el 7% de los sitios Ramsar del mundo, consolidando a nuestro país con la mayor superficie de humedales de importancia internacional. Esos son los datos.

Según estudios realizados por la Fundación Amigos de la Naturaleza, el 31% de nuestro territorio está conformado por ecosistemas acuáticos, abarcando más de 34 millones de hectáreas. Sin agua no hay posibilidades de vida, los humedales son fundamentales para la reproducción de la flora y fauna. El documento de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional revela las funciones ecológicas de los humedales como reguladores de los regímenes hidrológicos y como hábitat de una fauna y flora características, especialmente de aves acuáticas, y que los humedales constituyen un recurso de gran valor económico, cultural, científico y recreativo, cuya pérdida sería irreparable. Esa es una breve reflexión de lo mucho que hay por compartir.

Estos ecosistemas son subestimados por la población, cree que puede vulnerarlos construyendo puentes, deforestando y rompiendo su ciclo natural de vida bajo la consigna del desarrollo. La Revista Nómadas, https://bit.ly/3rh6grb, develó una dura pero triste realidad: deforestación, construcciones y gran avasallamiento en una zona de gran valor de biodiversidad como son los bañados del Isoso. Más de 3.000 hectáreas desmontadas, un puente ilegalmente construido de 150 metros de largo sobre el río Parapetí, y lo que vendrá en más 14.000 hectáreas compradas cercanas al Parque Nacional Kaa Iya. Para entender el valor de este sitio, me remito a una cita, “Los Bañados del Isoso son un sitio de reproducción, crecimiento, alimentación y refugio migratorio para cientos de especies de peces, reptiles, anfibios, aves y mamíferos (Convención RAMSAR 2001, Ibisch et al. 2002)”. Ese es el enojo.

La catástrofe ambiental que esto significa no está dimensionada por quienes dieron la venia o se hicieron de la vista gorda para semejantes atrocidades, y, por lo visto, por quienes compraron y se sienten dueños del lugar. No puedo evitar retornar a la reflexión: nos queda en estos momentos entender la importancia que un ecosistema acuático es fuente de vida por su importante diversidad biológica, social y cultural. Si, el enojo continúa.

Ahora entre enojo y demanda, más allá de las declaraciones y denominaciones de estos sitios, necesitamos políticas públicas y estrategias hacia la conservación de ecosistemas y una norma que no tenga contemplación alguna con la vulneración a lugares designados como sitios Ramsar u otros de carácter especial. Así también, el abandono hacia nuestras áreas protegidas y sitios de conservación del patrimonio natural es cada vez mayor, están librados a su suerte con una alta deforestación, minería, avasallamientos de tierras, narcotráfico, depredación. Siempre decimos, cuándo será el día que nuestros gobernantes comprendan que el desarrollo de un país se basa en su riqueza natural, que es posible un desarrollo país con conservación. Ahora, demandamos atención inmediata seria y consecuente con la Madre Tierra, dejemos la hipocresía y pantalla, atendamos las amenazas que nuestro país está siendo víctima por grupos que no tienen la más mínima idea o sí, tal vez, esta parte la escribo con bastante ironía, del daño que están ocasionando. El desarrollo integral y sustentable del país depende de la disponibilidad de agua almacenada en los humedales, posibilitando la generación de agua para el consumo humano, para la producción agropecuaria, la industria y la Naturaleza. El daño que hoy estamos aceptando, será la destrucción irreparable en el futuro.

Karina Sauma es directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN)

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¡El fuego está en nuestras manos!

/ 11 de mayo de 2022 / 01:53

En el departamento de Santa Cruz, según datos generados por la Fundación Amigos de la Naturaleza, en los últimos 10 años se quemaron aproximadamente 17,5 millones de hectáreas, de las cuales el 34% fueron bosque y el 66% formaciones sabánicas y campestres. El desafío actual está en transitar desde una mirada de atención a emergencias a una mirada de gestión integral, que consiste en acciones orientadas hacia la prevención, el uso del fuego, el control y comprender el rol ecológico, social y cultural que significa el fuego. La gestión integral del fuego antes que únicamente apagar incendios requiere una mirada de largo plazo, que en Bolivia estamos enfrentando y lo seguiremos haciendo los próximos años.

“Nosotros vivimos de lo que producimos, el incendio nos ha quemado todo lo que teníamos el 2019…” “Nosotros tenemos que realizar la práctica de los chaqueos como hacían nuestros ancestros”, son declaraciones que escuchamos de comunarios de la Chiquitanía que sienten en la piel el calor del fuego y tienen los conocimientos de sus ancestros para realizar estas prácticas. Ellos son conscientes del rol que tiene el fuego en sus vidas.

El uso del fuego es una práctica ancestral; sin embargo, su mal uso genera que cerca del 99% de los incendios forestales sean causados por la mano del hombre y, por supuesto, las condiciones climáticas potencian mucho más esta situación, ante escenarios cada vez más secos, más calientes, que sumados a la deforestación acelerada provocan más incendios forestales.

Hay que entender que enfrentar los incendios forestales no significa salir a apagar el fuego, sino crear agendas coordinadas entre los niveles de gobierno que coadyuven en brindar acciones de capacitación en prevención, uso y control del fuego para justamente no tener que salir a apagar incendios. Comprender el rol del fuego desde una perspectiva ecológica, reconociendo que forma parte de la dinámica de muchos ecosistemas, significa reconocer tanto sus beneficios como sus perjuicios a fin de desarrollar estrategias adecuadas que permitan aprovecharlo y minimizar los daños.

Contar con sistemas de monitoreo y alerta temprana de incendios forestales, mecanismos de coordinación y cooperación interinstitucional para la preparación y respuesta ante emergencias, personal organizado y capacitado para el combate, incluyendo bomberos profesionales y brigadas comunitarias, además de equipamiento e infraestructura de respuesta, son fundamentales en torno al enfoque de manejo integral del fuego.

Debemos entender la necesidad de integrar la realidad cultural-ancestral de las comunidades para manejar el fuego, que lleva intrínseca un enfoque holístico, ecológico y social junto con la visión del “manejo integral del fuego”, que consiste en reducir las amenazas a través del uso, prevención y control. Nosotros, juntos, podemos evitar los incendios forestales. ¡El fuego está en nuestras manos!

Karina Sauma es directora de Comunicación de la FAN.

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¡Cultura viva!

/ 29 de septiembre de 2021 / 02:24

El turismo es una de las industrias más prometedoras a nivel mundial y nuestro país, por su riqueza cultural y de biodiversidad, tiene un gran potencial. Es un sector que apuesta por el desarrollo económico local y la puesta en valor de la cultura viva de los pueblos.

Decidí escribir sobre turismo sostenible no solo para registrar que el 27 de septiembre se celebró el #DíaInternacionaldelTurismo, sino para resaltar la importancia de iniciativas locales que se vienen realizando en torno a este sector que durante la pandemia se vio muy afectado y lastimado desde sus raíces, pero que a la vez ha demostrado fuerza, resiliencia y valentía, trabajando por la reactivación para colocar el nombre de nuestro país como referente de destino turístico.

El turismo sostenible, según la Organización Mundial del Turismo, es aquel que hace un uso óptimo del entorno, conservando los recursos naturales y la diversidad biológica; el que respeta la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas, conservando su cultura y tradiciones, y, por último, el que asegure una actividad económica a largo plazo bajo una distribución justa y equitativa de las comunidades anfitrionas.

Bajo este escenario, Bolivia es un gran ejemplo de iniciativas que ponen en valor la cultura viva de los pueblos, rescatando usos y costumbres de sus habitantes, permitiéndoles ser protagonistas de sus historias, invitando al visitante no solo a recorrer el lugar, sino a disfrutar de su gastronomía, biodiversidad, artesanías y ese convivir con el otro, donde hay una inclusión al turista para sentirse parte viva hacia y con el entorno que visita.

Iniciativas de turismo sostenible están empoderando comunidades locales, no solo desde la mirada de la visita del turista, sino también desde el manejo de los recursos de la biodiversidad, brindando al visitante una exquisita y variada carta gastronómica, con frutos del bosque, rescate de recetas ancestrales que marcan una identidad propia de la zona. La riqueza viva de los pueblos es nuestro mayor legado que podemos conservar y preservar. Fomentar el turismo, la gastronomía local, las rutas hacia espacios naturales bajo la mirada de #ConocerparaConservar es el camino que necesitamos para crear empatía con el territorio y orgullo por la cultura local.

Tenemos mucho camino por recorrer en base al desarrollo del turismo sostenible. Las ofertas turísticas con principios sostenibles tienen una mirada de empatía hacia y con nuestra Madre Tierra, sin embargo, es importante mencionar que estas iniciativas necesitan apoyo, pero sobre todo una mirada país que ponga en alto la mística y cultura de los pueblos, recuperando saberes y tradiciones de la memoria colectiva para hacer que la cultura viva se mantenga y sea puesta en valor.

Karina Sauma es directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN)

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Prevenir para no arder

/ 4 de agosto de 2021 / 02:42

Los incendios forestales son una de las mayores amenazas hacia la conservación de la biodiversidad. En 2019, Bolivia fue el escenario de una de las temporadas más extremas registradas con cerca de 6 millones de hectáreas quemadas, siendo el departamento de Santa Cruz el más afectado con 4,1 millones de hectáreas.

El acelerado avance de la frontera agrícola; el cambio climático con estaciones secas, severas y prolongadas; la deforestación, entre otros, demandan una mayor atención para encarar la gestión de incendios forestales, adoptando prácticas de prevención y control para evitar llegar a escenarios extremos como los de 2019 y ahora parecen estar volviéndose a repetir.

La implementación de buenas prácticas en torno al manejo del fuego junto a los actores directos es una estrategia positiva y propositiva que se viene implementando en comunidades de la Chiquitanía. Las medidas de prevención están basadas en lo que se denomina el “triángulo de la prevención”, que está constituido por medidas coordinadas de educación, prevención cultural en torno al fuego, prevención física y la prevención legal.

La prevención está enfocada en las buenas prácticas de uso del fuego, donde los actores locales toman en cuenta la hora del día, calendario de quemas, condiciones favorables del clima y otros aspectos como medidas de prevención y también habilitación para actividades agropecuarias. El entender el concepto del manejo integral del fuego que incorpora aspectos ecológicos, económicos y técnicos es la clave para evitar los grandes eventos de incendios.

El quemar, sin tomar en cuenta el triángulo de prevención, es lo que provoca fuego en zonas vulnerables que luego se transforman en incendios. Estas acciones están penadas por ley y deben ser sancionadas. Las acciones de prevención deben ser aplicadas en las zonas de mayor vulnerabilidad del país para evitar escenarios extremos en torno a los incendios forestales. Si bien, la situación climática no es el mejor aliado, los otros factores que dependen del hombre sí pueden serlo al aplicarse una buena gestión y estrategias basadas en la prevención y reducción de riesgos.

Agosto, un mes crítico por los fuertes vientos, sequías prolongadas y heladas de meses anteriores, es un mes propenso a fuertes incendios. Si tomamos en cuenta la importancia de la prevención podríamos evitar escenarios dramáticos para los ecosistemas y la biodiversidad que hemos atestiguado en pasadas gestiones.

Bolivia requiere la adopción de enfoques integrales, que logren equilibrar las acciones de contingencia y fiscalización, con acciones de prevención, considerando las necesidades de uso del fuego de la población y promoviendo la participación comunitaria y la colaboración entre los distintos actores involucrados en la problemática. Las respuestas efectivas al problema deben estar incorporadas en instrumentos de política pública, que a su vez estén integrados en un contexto más amplio de gestión del territorio y contribuyan al manejo sostenible de los recursos naturales, el desarrollo local y la conservación del medio ambiente.

Entender que la prevención tiene mayor valor que apagar el fuego cambiará por completo el escenario de los incendios forestales en Bolivia.

Karina Sauma es directora de Comunicación de la FAN.

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Áñez condena la corrupción durante su gestión y pide ‘todo el peso de la ley’ contra Murillo

"La corrupción es un tema que nunca acepté en mi gobierno, lastimosamente hubo funcionarios que se alejaron de toda ética”, escribió la exmandataria transitoria.

/ 27 de mayo de 2021 / 12:12

Desde la cárcel de Miraflores, la expresidenta Jeanine Áñez condenó la corrupción cometida por algunos miembros del que fue su gabinete ministerial, entre ellos su mano derecha, el exministro de Gobierno Arturo Murillo, para quien pidió «todo el peso de la ley».

Así reaccionó la exmandataria este miércoles al conocer la detención de su antiguo hombre de confianza detenido en Estados Unidos acusado de presunto soborno y lavado de dinero.

«La corrupción es un tema que nunca acepté en mi gobierno, lastimosamente hubo funcionarios que se alejaron de toda ética. Nadie elige colaboradores para que se corrompan, y estos hechos tienen que ser castigados con todo el peso de la ley, porque hacen quedar mal al país», escribió en su cuenta de Twitter.

La exmandataria es acusada de “conspiración”, “terrorismo” y “sedición” a instancias de la exdiputada del Movimiento Al Socialismo (MAS) Lidia Patty, quien abrió causa contra ella en el caso “Luis Fernando Camacho y otros”, sobre el “golpe” de 2019.

En el proceso están incluidos además los exministros de la Presidencia Yerko Núñez, de Justicia Álvaro Coímbra y de Energías Rodrigo Guzmán. Mientras el primero se declaró en la clandestinidad, los dos últimos guardan detención preventiva de seis meses en la cárcel de San Pedro de La Paz imputados por los mismos delitos señalados contra Áñez.

A esa lista se suman Murillo y el exministro de Defensa Luis Fernando López, ahora radicado en Brasil, según el reporte de las autoridades del Gobierno.

Murillo y López son investigados por el Ministerio Público por su presunta participación en la compra con sobreprecio —$us 2,3 millones, según el Buró Federal de Investigaciones (FBI)— de material antidisturbios en 2019. Al final, el Estado de Bolivia pagó $us 5,6 millones por la compra a la intermediaria Bravo Tactical Solutions (BTS) en Estados Unidos.

Los exministros fueron imputados por el caso el 8 de enero de este año, y el 16 de noviembre de 2020 la Fiscalía Departamental de La Paz dictó las órdenes de aprehensión en su contra debido a la omisión a las citaciones judiciales.

Fugaron del país dos días antes de que Áñez abandone el poder, el viernes 6 de noviembre de 2020.

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Una mirada al Parque Noel Kempff

/ 12 de mayo de 2021 / 02:15

El Parque Nacional Noel Kempff Mercado es una de las áreas protegidas emblemáticas del país. Según un estudio realizado por la Fundación Amigos de la Naturaleza hace varios años, un “87% de la superficie cubierta por las áreas protegidas se encuentran en buen a muy buen estado de conservación. Trece áreas protegidas cuentan con un 70% o más de su superficie en buen estado de conservación, destacándose el Kaa-Iya, Noel Kempff y San Matías”, siendo el Noel Kempff uno de los que cuenta con mejor estado de conservación. Las áreas protegidas, y en particular las que tienen un buen estado de conservación, son los órganos vitales del funcionamiento de los ecosistemas.

Las amenazas y presiones hacia estos ecosistemas están avanzando de manera acelerada, el aumento de la tasa de deforestación, los incendios forestales, la contaminación por actividad minera, entre otros, degradan su calidad y dañan a estos órganos vitales.

En el Parque Nacional Noel Kempff Mercado, entre 1986 y 2019, se han deforestado 684 hectáreas, representando el 0,06% de su extensión, por lo que su estado es bueno; sin embargo, las amenazas y presiones están avanzando de manera acelerada hacia el parque poniendo en riesgo su buen estado de conservación y sobre todo su biodiversidad. San Ignacio de Velasco, que se encuentra en el ingreso al parque, desde 1986 hasta 2019 tiene una deforestación de más de 329.000 hectáreas. Mucho está cambiando alrededor del parque desde que fue ampliado y creado en memoria del profesor Noel Kempff Mercado, asesinado por narcotraficantes en la meseta de Caparú.

El Parque Noel Kempff es rico en biodiversidad, en sus más de 1,5 millones de hectáreas tiene 14 sistemas ecológicos, 139 especies de mamíferos, más de 600 especies de aves, 74 especies de reptiles, 62 especies de anfibios y más de 400 especies de peces. Sin duda, su denominación como Patrimonio Natural de la Humanidad es debido no solo a su estado de conservación y biodiversidad, sino también a la belleza escénica que rodea esta hermosa parte del planeta Tierra.

Si bien sus valores de conservación son altos, las amenazas que enfrenta requieren atención urgente de las autoridades, la cacería furtiva, la deforestación cercana, los incendios, los avasallamientos de tierras en sus proximidades, el riesgo de extracción de uranio, y la contaminación del río Iténez provocada por la agroindustria del Brasil junto a actividades pesqueras comerciales, son temas a ser considerados. Está claro que la gestión de las áreas protegidas requiere atención inmediata. Estamos frente a una alarmante situación que quizás en el corto plazo no se pueda revertir.

El profesor Noel Kempff Mercado dejó un legado para Bolivia y Santa Cruz, su interés por la región, sus investigaciones, sus registros de nuevas especies y la cruda realidad de su muerte como testimonio de que este tipo de zonas estaban siendo invadidas para actividades ilícitas, viven en nuestra memoria. Nuestras áreas protegidas están siendo vulneradas, están indefensas, y le corresponde al Estado protegerlas, pues brindan bienes y servicios ambientales primordiales para las comunidades cercanas y población en general. De su protección, atención, cuidado, gestión transparente, depende el desarrollo de pueblos y comunidades locales.

Karina Sauma es directora de Comunicación de la FAN.

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