Si hablamos de energías renovables y un cambio energético, la instalación de kits solares, el autoconsumo fotovoltaico, el bombeo solar, las placas solares, estufas de pellet, son alternativas para avanzar en ello; si bien el parque automotor aún sigue dominado por vehículos a gasolina y diésel, los vehículos eléctricos son un elemento esencial para llevar a cabo esta transición.

Con el Decreto Supremo 4539 de julio de 2021, el Gobierno ha impulsado al Estado hacia el tránsito y cambio significativo en las dimensiones técnicas, digitales y sociales de la infraestructura de transporte y la energía renovable. La adopción masiva de la movilidad eléctrica cambiaría profundamente nuestra sociedad y nuestras rutinas individuales; el Gobierno ya dio un paso fundamental.

Recordemos que en marzo se inauguró la primera estación de carga para coches eléctricos en la ciudad de El Alto, oportunidad en la que se destacó que en la denominada “electrolinera” se brindará la recarga gratuita a los usuarios durante un año. Todo este trabajo se desarrolló para fortalecer la reactivación económica y generar un impacto económico positivo en la ciudadanía boliviana.

Reparar y mantener un automóvil eléctrico es mucho más económico que los vehículos de gasolina o diésel, no requieren pruebas de smog y casi no tienen necesidad de reparación, toda vez que un coche eléctrico contiene un menor número de piezas y, por lo tanto, menor gasto en autopartes; así como por su simplicidad mecánica, que no demanda cambio de aceite o de combustible.

La calidad del aire es un elemento adyacente para la ejecución de este gran desafío, la combustión interna (emisión de dióxido de carbono por los motores a diésel y gasolina) es una de las principales causas de contaminación urbana del aire, la exposición crónica a partículas en el ambiente provoca una cantidad de riesgos para la salud. El dióxido de carbono es, de lejos, el mayor contribuyente al fenómeno del calentamiento global, otra razón para encaminar el uso de vehículos eléctricos libres de emisiones. En el largo plazo, se tendrá que analizar la explotación de recursos de energías renovables, especialmente las energías hidráulica, solar y eólica.

Teniendo en cuenta los desafíos que plantea la transición hacia un sistema de energía sustentable: la instalación de cargadores rápidos en lugares geográficamente estratégicos, con la posibilidad de cargar más de un vehículo al mismo tiempo (reforzada por cargadores eléctricos que incluyan diferentes conectores, por ejemplo CHAdeMO, CCS1 y GB/T, que son las tecnologías más utilizadas en el mundo); descuentos en la revisión técnico-mecánica; descuentos de un porcentaje en los seguros SOAT; descuentos sobre el registro o impuesto vehicular; tarifas diferenciadas en parqueos; excepciones en las medidas de restricción a la circulación por la terminación de placas; acciones tendientes a garantizar que un porcentaje de los automotores utilizados en las operaciones de transporte masivo de pasajeros sean eléctricos o de cero emisiones contaminantes; entre otros, son iniciativas a implementarse también por los demás actores de la sociedad (empresas, gobiernos locales, usuarios individuales, etc.)

Los automóviles eléctricos parecen ser la solución a una gran variedad de problemas donde los intereses públicos como la salud, la mitigación del cambio climático, la seguridad energética, la movilidad limpia y sustentable y una economía próspera están claramente en juego; el Gobierno ya inició el proceso, ahora deberán también encaminarlo los gobiernos locales y los mayores beneficiarios, los usuarios y la población en general.

Grover Chuquimia M. es ingeniero comercial.