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Durmiendo en el espacio

Los crew quarters son los nuevos espacios en que los astronautas tienen oscuridad total durante ocho horas

/ 17 de octubre de 2021 / 19:37

Los astronautas ven desde la Estación Espacial Internacional (ISS) días de 90 minutos terrestres, lo que dificulta su sueño

Son 16 amaneceres en 24 horas. Desde la Estación Espacial Internacional, la única tripulada que orbita la tierra, los astronautas pueden ver 16 puestas de sol en un día terrestre mientras realizan investigaciones o filman una película, como sucede en este momento. Tienen una vista privilegiada del planeta Tierra con “días de 90 minutos”. Este ciclo de tiempo es uno de los factores que afecta el sueño de los tripulantes. Y en el espacio no pueden haber personas somnolientas.

El “hogar” de los astronautas está a 400 kilómetros de distancia de la Tierra, en ese lugar viven varios meses investigando y realizando ensayos de biología y física, entre otros. Además, la Estación Espacial Internacional genera imágenes que asisten en la agricultura y desastres naturales. Y durante 12 días la ISS, por sus siglas en inglés, recibe a una inédita tripulación que tendrá que adaptarse a vivir en el espacio.

Es la primera vez en la historia que un director de cine (Klim Shipenko) y una actriz (Yulia Peresild), guiados por un veterano cosmonauta (Anton Shkaplerov) filman el primer largometraje ruso de ficción rodado en el espacio: El desafío. Los nuevos huéspedes de la estación experimentarán los beneficios y dificultades de la microgravedad, y de los 16 amaneceres. 

“La ISS rodea la Tierra cada 90 minutos. Esto significa que los astronautas experimentan un ‘día’ de 45 minutos y una ‘noche’ de 45 minutos”, dice a ESCAPEErin FlynnEvans, directora del Laboratorio de Contramedidas a la Fatiga del Centro de Investigación Ames de la NASA.

“Los seres humanos tenemos un reloj interno llamado ritmo circadiano. El ritmo circadiano determina cuándo se debe dormir y despertar de manera óptima. La palabra ‘circadiano’ proviene del latín, que significa ‘aproximadamente un día’. El ritmo circadiano de todos es un poco más largo o un poco más corto que 24 horas. Sin embargo, la luz a la que estamos expuestos en la Tierra interactúa con el ritmo circadiano para ayudarnos a estar listos para dormir por la noche cuando está oscuro y para ayudarnos a mantenernos despiertos durante el día cuando hay luz”, explica Flynn-Evans.

Para los investigadores de la NASA es importante brindar las mejores condiciones a los tripulantes, y hay avances a 52 años del lanzamiento del Apolo 11.

“Durante las misiones anteriores —como Apolo, Skylab, el transbordador espacial y Mir— los astronautas no tenían un ambiente de sueño tan agradable como el que tienen ahora. Durante muchas de esas misiones, los astronautas tenían que dormir en la misma área, lo que significaba que podían interrumpirse más fácilmente. Los astronautas informaron que se habían despertado debido al ruido, la temperatura incómoda o también por la contaminación lumínica”, dice Flynn-Evans.

Era 16 de julio de 1969 cuando unas 650 millones de personas vieron la imagen televisada del Comandante Neil Armstrong, y escucharon su voz que describía la llegada a la Luna, y quedaba grabada para la historia la frase: “… un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”. Desde entonces las condiciones de trabajo de los astronautas han cambiado. 

NASA

¿Dónde y cómo duerme un astronauta?

“Los astronautas de la Estación Espacial Internacional tienen compartimentos para dormir que se denominan ‘crew quarters (CQ)’. Estos CQ son bastante agradables y brindan a los astronautas condiciones ambientales que incluyen privacidad, oscuridad, temperatura fresca y buen flujo de aire”, explica  Flynn-Evans.

Los CQ son similares al tamaño de una cabina de teléfono. Además de bolsas de dormir, tienen computadoras desde las que se puede hacer llamadas personales, escuchar música o ver películas.   

Los astronautas duermen ocho horas diarias en estas cápsulas verticales que contienen un saco de dormir atado a la pared. Sin embargo, no duermen totalmente estáticos.

“Los CQ tienen un saco de dormir que se adhiere a la parte posterior del CQ con velcro — gancho de terciopelo— . Los sacos de dormir también tienen correas para que los astronautas puedan apretarlos o aflojarlos según su preferencia de flotar o sentirse contenidos mientras duermen”, explica Flynn-Evans.

Desde abril de 2021, la Estación Espacial Internacional tiene siete cuartos permanentes para la tripulación o espacios personales para que los astronautas duerman o trabajen durante su estadía en la estación. Este espacio exclusivo permitió mejorar el descanso de los astronautas. Y también fue resuelto el problema de la luz de los 16 amaneceres.

“Nuestros cuerpos no pueden adaptarse a un ‘día’ de 90 minutos y, por lo tanto, este tipo de patrón de luz-oscuridad puede causar interrupciones del sueño y somnolencia durante periodos de vigilia. Este sería un gran problema si fuera la única fuente de luz del astronauta. Sin embargo, en la ISS, los astronautas tienen acceso a las luces mientras están despiertos y pueden experimentar una oscuridad total, lo que ayuda a minimizar este tipo de interrupciones”, asegura Flynn-Evans.

La Estación Espacial Internacional empezó a construirse a finales de 1998 y tras dos años llegaron los primeros tripulantes. Para su construcción se requirió la colaboración de 15 países y actualmente las principales agencias a cargo son la NASA (EEUU), Roscosmos (Rusia), Jaxa (Japón), la Agencia Espacial Europea (ESA)y la Agencia Espacial Canadiense (CSA).

Actualmente es la única estación espacial con tripulación permanente, y tiene un tamaño similar al de una cancha de fútbol y está dividido en pequeños espacios. Otras de las estaciones lanzadas fueron las del programa Salyut entre 1971 y 1982. Cinco de ellas fueron civiles, mientras que otras dos fueron militares.

Tras el programa Salyut, la Unión Soviética lanzó en 1986 la Estación Orbital Mir, siendo la primera estación espacial en ser habitada de forma estable. Tras 15 años en uso, en 2001 fue destruida de forma controlada cayendo en el océano Pacífico. También se lanzaron la estación espacial Tiangong-1 de China que tuvo una reentrada en 2016, y Tiangong-2 lanzada el 15 de septiembre de 2016.

En la ISS se investiga el cuerpo y la microgravedad. Por ejemplo, un estudio descubrió que los astronautas perdieron masa muscular paraespinal significativa durante una misión de larga duración. Además, realizan la demostración de una nueva tecnología para eliminar el dióxido de carbono de las naves espaciales.

Y durante estos días la Estación Espacial Internacional no solo será escenario de investigaciones, sino también un escenario cinematográfico.

Fotos: NASA

La piel de mariposa, frágil y no contagiosa

La epidermólisis bullosa distrófica, enfermedad con la que 14 niños viven en Bolivia, provoca que la piel de éstos sea muy delicada

La pequeña Belén tiene la piel muy delicada debido a la epidermólisis bullosa distrófica

/ 22 de noviembre de 2021 / 11:42

No tiene cura”. Las palabras llegaron como un golpe repentino que robó el alma de un solo jalón. Había muchas preguntas sobre una enfermedad que nunca antes había escuchado y que ahora padecía su primera y única bebé, aquella recién nacida con ampollas en los dedos de sus pies y en su boca. Sin las respuestas que necesitaban y aún con el peso de lo desconocido, ambas, una mamá joven y su bebé con algunas vendas, retornaron a casa.

“Su piel es delicada, tiene dos capas, y solo con pomadas tiene que hidratarla”, escuchó Rocío al salir del hospital. Estudios durante el embarazo no detectaron la epidermólisis bullosa distrófica, una enfermedad genética que se caracteriza por la excesiva fragilidad de la piel y las mucosas; es conocida como piel de mariposa.

“Vivirá hasta los dos años”, sentenciaron por ahí, en una de las salas médicas. No había maldad en el diagnóstico, era un caso “raro”, de esos que solo se leen en la literatura médica. Lo que sí había era desconocimiento.

Hoy Belén tiene siete años, cursa segundo de primaria y es una de los cerca de 14 niños que tienen piel de mariposa en Bolivia, aunque el número podría ser mayor por los casos no reportados. En el mundo la prevalencia de la enfermedad es baja, se estima que la incidencia es de 15 a 19 bebés afectados por cada millón de nacimientos, según datos de la Organización Internacional de apoyo para los pacientes con epidermólisis bullosa EB (Debra). 

 Junto a su madre, como esos equipos perfectos capaces de remontar los resultados más adversos, vencieron capítulos dolorosos del mal que se manifiesta con heridas parecidas a quemaduras, y ahora ellas, junto a otros padres de niños con EB, tienen dos metas más por alcanzar.

Primero: que la gente sepa que la enfermedad no es contagiosa, es uno de los prejuicios que no termina de desaparecer. Las ampollas y heridas solo necesitan ser curadas para calmar el dolor y principalmente para evitar infecciones que pueden derivar en complicaciones. Esas miradas de espanto no ayudaron en nada, ni a Belén, ni a su madre. 

“Algunos niños quieren jugar con ella en el parque y sus mamás les dicen ‘no, no te acerques, te vas a contagiar’ y eso nos hace sentir mal, porque no es así”, relata Rocío. Segundo: buscan el reconocimiento de la enfermedad, que se divide en tres grupos (EB Simple, EB Juntural, EB Distrófica), para la obtención del carnet de persona con discapacidad.

Anahí y Belén han superado momentos muy difíciles gracias a lo unidas que son

“Los niños con EB van a vivir con esta enfermedad hasta que sean grandes, entonces no van a poder hacer muchas cosas que hacen los otros adultos, y ese apoyo que se recibe por el carnet para nosotros es importante, ya que tenemos muchos gastos por las pomadas que hay que traerlas de Estados Unidos”.

Belén disfruta de un chocolate y una sopa de maní en el almuerzo, le gustan las matemáticas, pintar y subir al columpio, pero evita el resbalín para no tener nuevas ampollas por la fricción de la bajada. Cuando habla sobre sus pasatiempos, su primer diente permanente, de esos que se ven grandes con relación al rostro que aún no termina de crecer, llama la atención. Y Rocío, su madre con 24 años, además de ser parvularia, habla como doctora especialista, farmacéutica y activista. Ambas graban videos juntas, tienen su página en Facebook y TikTok.

“Ellos pueden integrarse a la sociedad, pueden adaptarse al tema de la escolaridad perfectamente porque cognitivamente no tienen ningún problema”, menciona Anahí Kampour, encargada de la Organización Piel de Mariposa Bolivia. Desde 2017, Anahí junto a Renato Espada, su esposo, empezaron una tarea detectivesca: contactar a otros padres de niños con EB.

“Tenemos un hijo de seis años con la enfermedad, lo que nos llevó a crear esta organización y buscar en todo el país a otros pacientes. Comenzamos brindando información, y con el tiempo fue creciendo el apoyo económico que recibimos para comprar cremas y pomadas que no hay en Bolivia”, explica Anahí.

La fragilidad de la piel en los niños con EB, como las alas de una mariposa, obliga a proteger con vendas las zonas más expuestas como codos, rodillas o tobillos, pero las heridas y ampollas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluso en los párpados internos y la faringe, lo que dificulta una buena alimentación.

“Nos ha tocado vivir a nosotros también, como padres, el rechazo de instituciones, colegios que no quieren aceptar a nuestros niños porque no saben de qué se trata la enfermedad, se asustan y piensan que quizá puede traerle problemas con los demás niños y padres. Algunos piensan que es hasta maltrato”, y nuevamente el desconocimiento duele entre las familias de los niños con EB.

“Nuestro objetivo es ir  encontrando más pacientes, y trabajar con hospitales para que al momento de que sospechen que un bebé pueda tener la enfermedad se contacten con nosotros, y así podamos enviar a doctores que tienen conocimiento sobre cómo tratar la enfermedad”, menciona Anahí.

Por ahora, el tratamiento consiste en aliviar los síntomas para una mejor calidad de vida de los niños. Eso mientras se realizan investigaciones para encontrar una cura a la piel de mariposa.

“Soy una niña valiente, y cuando sea grande seré veterinaria, chef, peluquera”, dice sonriente Belén con la entereza de vivir.

FOTOS: MARÍA NOEL ANGLARILL Y PROIDEAS

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Damodara, el mes especial para el movimiento ‘Hare Krishna’

La Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna celebra en Bolivia el mes dedicado al Dios en su forma de niño

Por Claudia Fernández

/ 14 de noviembre de 2021 / 17:18

Cada día, durante un mes, se encenderán lámparas que tienen algodón y mantequilla en el templo Hare Krishna en la zona de Obrajes. Son para Damodara, Dios en su forma de niño travieso, según el movimiento conciencia de Krishna o Vaishnavismo; una tradición del hinduismo que reivindica que solo hay un único dios con varios nombres y formas. En el altar hay cuadros de un niño de color azul junto a su madre, guirnaldas y flores, muchas flores.   El movimiento Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna (Iskcon, por sus siglas en inglés), con más de 400 templos en el mundo y millones de seguidores, llegó a Bolivia hace 50 años y se calcula que actualmente hay más de 200 personas en todo el país que practican esta “filosofía de vida”. La comunidad organiza diferentes celebraciones, y uno de los meses más especiales es el Damodara, que comienza los últimos días de octubre y finaliza a mediados de noviembre. Es el mes para profundizar el amor hacia Krishna y recordar cuando fue atado a la cintura por su madre, Yashoda, como castigo por sus travesuras infantiles; una de ellas comer mantequilla sin autorización, comentan los fieles.

“La primera vez que llegué al templo fue gracias a mi papá, quien se cautivó por la filosofía milenaria de la India (Los Vedas), en ese entonces yo era muy joven pero quedé impresionada por las prácticas espirituales, el estilo de vida y la alimentación compasiva para con otros seres vivientes y posteriormente el conocimiento acerca de quiénes somos, qué hacemos en este mundo”, menciona Vaijayanti, nombre que significa la guirnalda que lleva Krishna (es el nombre designado por un Gurú). Vaijayanti junto a sus cinco hijos y esposo son devotos de Krishna.

Los “Hare Krishna”, una expresión coloquial occidental para nombrarlos, cumplen con cuatro principios básicos; la misericordia, limpieza, austeridad y veracidad que se encuentran en Los Vedas o textos milenarios. Veda quiere decir “conocimiento” en el idioma sánscrito. “Consideramos que comer carne es producto de la violencia, y por lo tanto nuestra alimentación es vegetariana. El segundo principio es la limpieza interna, ahí cultivamos pensamientos positivos y actividades piadosas. Una de las formas de llevar una vida sana es mantener relaciones sexuales solo con tu pareja en el matrimonio”, comenta Omar Muñoz, quien recibió el nombre espiritual de Om Kesavaya luego de su iniciación en el movimiento conciencia de Krishna. Hoy es presidente del Templo Hare Krishna Iskcon La Paz.

Los otros dos principios los practican con la abstención de productos tóxicos, como bebidas alcohólicas o drogas, tampoco están permitidos los juegos de azar y es muy importante la meditación.

LA GRÁFICA

Foto: Templo Hare Krishna Iskcon La Paz

Una lámpara para iluminar un cuadro de Damodara, en el que está junto a su madre, Yashoda. Foto: Templo Hare Krishna Iskcon La Paz

Foto: Templo Hare Krishna Iskcon La Paz

Foto: Templo Hare Krishna Iskcon La Paz

Foto: Templo Hare Krishna Iskcon La Paz

 Durante el mes de Damodara se celebra también el Govardhana Puja, un festival hindú donde se prepara y ofrece una montaña de comida vegetariana que metafóricamente representa la colina de Govardhan, ubicada en la India. Esta festividad reunió a decenas de personas en Obrajes, quienes prepararon platos vegetarianos en señal de gratitud, y luego compartieron entre todos la montaña elaborada a base de sémola y mantequilla.

“Tenía 20 años cuando vi a un grupo que cantaba Hare Krishna en las calles, y deseaba averiguar qué estaba pasando, y cuál era su mensaje. Entonces me acerqué y tuve contacto con esas personas que aparentemente eran muy raras para mí”, comparte Om Kesavaya.

Esos cantos que escuchó Om Kesavaya son los mismos que se corearon y bailaron al ritmo de tambores (mridangas) e instrumentos orientales en la Plaza Mayor de San Francisco durante otra actividad, el festival hindú Ratha Yatra. Cada año una carroza decorada con las formas divinas de Krishna y mujeres con saris o vestimenta de colores para ceremonias especiales recorren vías céntricas paceñas.

“Es una festividad donde las deidades de Krishna salen a las calles a tener contacto directo con la gente de una manera calurosa, festiva, y donde cantamos, bailamos y distribuimos alimento espiritual que es alimento vegetariano”, menciona Om Kesavaya, quien tiene en la frente una marca pintada de color naranja claro o tilak (barro del río Ganges de la India, considerado sagrado) y una túnica o mantra, aunque aclara que pueden también vestir ropa occidental. Damodara es también un mes especial para el movimiento “Hare Krishna”, porque recuerdan la muerte de  Bhaktivedanta Swami Prabhupada, el fundador de Iskcon, movimiento que surgió en 1966 en Estados Unidos y que se extendió por toda Latinoamérica.

En Bolivia generalmente los jóvenes son los que tienen más inquietud para investigar y practicar la conciencia de Krishna. “Están en una búsqueda de elevación espiritual, de desarrollo de la conciencia y generalmente se da en personas que están entre los 20 y 30 años, pero no hay un límite de edad”, agrega Om Kesavaya. 

El mes de Damodara finalizará el 18 de noviembre con una ceremonia de ofrendas personales y más lámparas con algodón y mantequilla.

“Hare Krishna”, son las palabras de despedida de Vaijayanti.

FOTOS: TEMPLO HARE KRISHNA ISKCON LA PAZ

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El Valle de Kaque Marka: viaje por los chullpares, entre rostros de montañas

En este Jardín del Edén alteño, la comunidad Amachuma recibe a los turistas con música y comida

. La zona goza de un clima templado que llega a los 16º C

Por Claudia Fernández

/ 31 de octubre de 2021 / 18:27

En aymara es el “Pueblo de los loros”,  y por su ubicación  — carretera La PazOruro, a 20 minutos del puente Vela— se puede contemplar la Cordillera Real, desde el Illampu hasta el Illimani. En este destino turístico se camina entre montañas que tienen formas de rostros, y los pobladores de la comunidad de Amachuma son los anfitriones y encargados de proteger los chullpares o monumentos mortuorios precolombinos.

“El Valle de Kaque Marka recibió ese nombre porque antiguamente sobrevolaban bandadas de loritos. Hoy se pueden apreciar pequeños grupos de aves en épocas calurosas”, comenta Hidelberto Márquez, jefe de la Unidad de Turismo de la Alcaldía de la ciudad de El Alto.

Los pobladores de la comunidad Amachuma, perteneciente al distrito rural 10 del municipio alteño, reciben a los turistas con música, comida y entusiasmo por mostrar la vista privilegiada que tienen desde el mirador Kaque Marka. Aunque la mística está en los chullpares que se conservan desde hace más de 800 años y, según algunos, la energía se siente al aproximarse a los monumentos mortuorios que guardaron por años los restos de los antiguos y notables aymaras.

CHULLPAS. Estos monumentos mortuorios datan de los señoríos aymaras. Foto: Unidad de Turismo GAMEA

El Valle de Kaque Marka es un lugar que se caracteriza por las formaciones y erosiones geológicas que parecen rostros esculpidos en las montañas.

“Los rostros se fueron formando naturalmente por la erosión de la lluvia, viento y calor, éstos se asemejan a un inca e incluso a un monolito. Se insinúa que estos rostros han sido trabajados antiguamente por los señoríos aymaras que habitaban este Valle para rendir tributos o realizar ceremonias ancestrales, y también en las montañas se pueden ver estructuras de castillos”, agrega Márquez.

Los señoríos aymaras de Pacajes vivían en este territorio hace 1.200 años d.C. Entre los comunarios se comenta que los antiguos eligieron este lugar por el clima templado que tiene. En verano la temperatura llega a los 16 grados centígrados.


La historia de los Pacajes o Pakaxa se remonta al periodo de Tiwanaku imperial, es decir al periodo llamado expansivo. En esta etapa del proceso de la cultura Tiwanaku, según Ibarra Grasso, se percibe en forma homogénea “una sola cultura básica general, pero dividida en numerosos Estados independientes”.

Uno de los legados de los señoríos aymaras son los restos arqueológicos que hay en el Valle de Kaque Marka. Las chulIpas o chullpares son monumentos mortuorios, de 2 metros de altura aproximadamente, destinados a personajes de gran prestigio.

“Hay tres chullpares en Kaque Marka que fueron edificados de este a oeste, precisamente para que los primeros rayos del sol penetren el interior. Éstos fueron restaurados en el año 2007 y se hallaron restos esqueléticos, cerámica precolombina, herramientas de caza y vestimentas”.

Estudios arqueológicos determinaron que estos chullpares están construidos con arcilla, penca, y sus paredes están hechas de tierra arcillosa.

“Los chullpares fueron construidos como un monumento a un miembro de esta sociedad, siempre emplazadas en lugares celosamente elegidos para el descanso de sus seres queridos muchas veces, como es el caso de Kaque Marka, con una vista hacia una de las montañas tutelares que es el Illimani”, definió Roberto Carlos Hidalgo, antropólogo.

Además de los chullpares, en el Valle está el Mirador natural de Kaque Marka con más de 500 metros de recorrido y ubicado a 4.000 m.s.n.m. Con un panorama de 360º se puede ver: al norte el imponente nevado Huayna Potosí y las zonas de Atipiris y Alpacoma de la ciudad de El Alto, al este se luce el Illimani y el Mururata, mientras si uno mira al sur están las erosiones y al oeste la comunidad Amachuma y una alfombra de plantas y hierbas medicinales como la chilca, que se utiliza para aliviar inflamaciones y dolores reumáticos, la k’oa y el cedrón.

“Para muchas personas es difícil creer que El Alto posea un sitio natural como éste, por esta razón es considerado el Jardín del Edén alteño por la diversidad de flora y fauna que alberga, realmente es un sitio ideal para tomar fotografías y pasar un fin de semana en contacto con la naturaleza”, menciona Márquez.

Los comunarios, quienes se dedican principalmente a la agricultura y a la producción de leche, comentan que hay halcones, bandadas de pájaros, zorros andinos y “si uno es cauteloso y paciente, puede ver vizcachas y cuyes en las paredes montañosas”. El Valle de Kaque Marka es una opción para quienes desean salir de las bulliciosas calles y caminar en medio de montañas.

Es otro de los destinos turísticos alteños a bajo costo donde se puede apoyar directamente a la comunidad comprando sus productos o contratando sus servicios. Junto a este Valle, el cementerio de Milluni, el nevado Huayna Potosí, las lagunas Roja y Esmeralda y Apachetas son algunas opciones para sentir la diversidad del municipio alteño.

FOTOS: UNIDAD DE TURISMO GAMEA

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Las adopciones desde la mirada de niños y niñas

En Bolivia hay 5.678 menores que viven en 180 centros de acogida, pero no todos podrán ser recibidos en una familia

Adopciones (referencial)

/ 24 de octubre de 2021 / 18:22

Cuando un visitante llega a un centro de acogida de niños se escucha: “¿tú serás mi mamá?”, “¿me vas a llevar?”, o se comenta en los corredores “tengo nuevos papás” o “a mí no me van a adoptar porque cumplí nueve años”. Son niños y niñas que a su corta edad también hablan con términos jurídicos sobre la adopción. Ellos irradian esperanza al imaginar una nueva oportunidad de vida, pero también sienten el temor de un segundo abandono. En Bolivia hay 5.678 niños que viven en 180 centros de acogida; no todos serán adoptados —algunos por su edad (el 71% tiene entre 7 y 18 años), otros por su situación jurídica— y pocos retornarán con su familia ampliada.

“Por mi cuenta supe que era adoptado”, menciona Mario Crippa, un técnico industrial que organiza colectas a favor de los centros de acogida. Los años permitieron que Mario mirara el pasado con mayor reflexión. 

“El primer recuerdo que tengo es a mis tres años; estaba sentado en un avión y frente a mí había un televisor, una pantalla grande que me impresionó”, relata Crippa. Ese avión que recuerda era aquel que lo llevaba a Italia a encontrarse con su nueva familia y su nueva vida.

Los padres adoptivos de Mario nunca le escondieron su situación; lo llevaban cada fin de año a una fiesta que era organizada por familias adoptivas. En ese lugar se reunía con otros niños adoptados y conversaban sobre sus experiencias de vivir en otro país, aunque en su caso no había recuerdos del Hogar Virgen de Fátima en La Paz para compartir.

Los últimos datos de los centros de acogida muestran que en 2018 hubo 109 egresos. De estas adopciones, el 85% fueron nacionales, mientras que las adopciones internacionales llegaron a 15%. 

“Más grande empecé a ver libros con fotos de Sudamérica, había fotos de Perú y Bolivia, y pensé ‘tengo que ir’, era algo que tenía en el corazón. Cuando cumplí 25 años llegué por primera vez al país donde nací. Mi papá me acompañó”, dice Crippa.

“A veces me pregunto sobre mis padres biológicos. Yo puedo pensar muchas cosas; que la pobreza los obligó a abandonarme, o que consumían drogas o alcohol, no sé la verdad, pero estoy tranquilo porque pienso que al final han tomado una buena decisión y Dios me dio otra oportunidad”, relata Crippa, quien hace unos meses decidió vivir en Tarija, y dentro de sus objetivos está abrir una ONG a favor de los niños. Mientras su madre y hermanas se quedaron en Milán.

Actualmente en el país predominan los niños que llegan a los centros de acogida por abandono y negligencia; seguidos por maltrato físico y psicológico. Y hay un grupo reducido de niños que tienen como causal la “protección de la situación económica deficitaria”, algo que es contrario a lo establecido en el Código Niña, Niño y Adolescente, según describe el Estudio sobre el Estado de Situación de Niñas, Niños y Adolescentes en Acogimiento Institucional, elaborado por el Ministerio de Justicia (2021).

Cochabamba, Chuquisaca, Santa Cruz y Tarija tienen las mayores proporciones de niños, niñas y adolescentes (NNA) privados de cuidados parentales en relación al promedio nacional. Y desde 2009 hay una reducción importante en el número de niños que son acogidos por los centros. Ese año eran 10.728 niños, hoy 5.678.

Para que los niños y adolescentes puedan ser adoptados deben tener uno de estos dos documentos: Filiación Judicial (que restituye el derecho a la identidad del niño en casos de abandono) o la Extinción de la Autoridad Materna y/o Paterna (en este documento los progenitores pierden de manera definitiva sus derechos y obligaciones con relación a sus hijos, por haber vulnerado sus derechos).

“Muchas veces los procesos de Extinción de Autoridad Materna y/o Paterna demoran más por la búsqueda de la familia ampliada, que es prioridad para las defensorías. Hubo casos donde un familiar solicitó una visita al niño y después ya no volvió. Esto paraliza el proceso de adopción”, explica Leyla Tapia, abogada del Hogar Carlos de Villegas.

Este centro de acogida recibe a recién nacidos y a niños hasta los seis años. Trabajan para que todos sean adoptados “porque tienen derecho a una familia”, y también para evitar los traspasos a otros centros para niños más grandes. Este traspaso resulta “otro abandono”, otra pérdida más para el niño.

“Antes de la pandemia, en el Hogar teníamos habilitado el torno, un cilindro donde podían dejar anónimamente a los niños. Con este torno llega alrededor de un niño por mes, incluso a veces nos llegaban tres por mes”, relata Tapia. Este cierre, por motivos de bioseguridad, no frenó la llegada de nuevos bebés al centro de acogida, los padres biológicos empezaron a dejar a sus hijos en la puerta del Hogar.

“Hablar de mi adopción es normal porque mis padres me contaron desde que era niño mi historia. Tengo un álbum de fotos con todo el proceso de adopción, fotos de cuando estaba en el Hogar Carlos de Villegas y cuando llegaron mis padres a Bolivia”, relata Emile Claudio Schotvanger, de 34 años de edad y graduado en Relaciones Internacionales.

“Yo fui encontrado cuando era bebé en la calle por una buena persona que me llevó al Hogar. Ahí viví un año y cinco meses antes de ser adoptado por mis padres holandeses”, expone Emile, quien visita el país cada cuatro años aproximadamente para empaparse de la cultura boliviana.

A sus 17 años, Emile llegó a Bolivia para ser voluntario en el Hogar. Durante seis meses apoyó con clases de inglés y matemáticas. “La hermana Caridad —exdirectora del Hogar Villegas— me conoció cuando era bebé, y cuando nos reencontramos luego de 15 años me dijo ‘hola Claudio’ y fue especial porque era mi nombre de acá”, relata Emile. Hoy su relación con Bolivia va más allá del centro que lo acogió cuando era recién nacido, tiene amigos a quienes visitar. 

A seis meses de las modificaciones al Código Niña, Niño y Adolescente (Ley 548) para agilizar las adopciones, la Asociación de Familias Adoptivas y los centros de acogida detectan problemas en el Registro Único de Adopción Nacional e Internacional-Ruani, una base de datos única de niños que cuentan con sentencia ejecutoriada de filiación o extinción.

“Tenemos entendido que hay muchas carpetas de solicitantes, pero el Ruani no visibiliza a los niños, por tanto en estos meses no hubo adopciones”, asegura Inés Villegas, presidenta de la Asociación de Familias Adoptivas. El otro problema detectado son los retrasos que genera el cambio de funcionarios que trabajan en adopciones. “El trámite de adopción en realidad tendría que durar tres meses, y dura tres meses en algunos casos, pero para la asignación familiar se espera mucho tiempo”, menciona Villegas.

En el país, las familias monoparentales también pueden adoptar, deben cumplir con todos los requisitos, excepto el certificado de matrimonio. “El momento en que les decimos a los niños que van a tener papás, ellos se ponen ansiosos, felices. Y no les importa si solo es mamá o si es solo papá”, agrega Tapia.

“Y durante este tiempo hemos visto que ya no hay un pensamiento cerrado sobre la edad de los niños. Hubo adopciones de niños de cinco años que antes eran rechazados, aunque en general prefieren bebés”, explica Tapia.

Si se desea adoptar a un niño, el primer paso es ir al Sedeges con una carta sencilla donde se pida ser tomado en cuenta para el taller de padres adoptivos. Así habrá más niños como Mario y Emile que tendrán una nueva oportunidad de vida.

FOTOS: FREEPIK E INTERNET

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Ellas eligieron convertirse al Islam

Las mujeres musulmanas bolivianas decidieron seguir esta fe tras conocer esta comunidad que tiene más de 2.500 adeptos en el país

Por Claudia Fernández

/ 1 de agosto de 2021 / 20:13

Carolina recuerda que llegó a la mezquita, a metros del mercado Sopocachi, con ropa limpia que cubría desde los tobillos hasta los hombros, y un hiyab que dejaba ver solo el rostro, en ese momento su familia no sabía que ella había decidido abrazar el Islam. Segura del giro que estaba realizando, esperó a que finalice el Salat, oración de los musulmanes, y levantó el dedo índice de la mano derecha y pronunció en voz alta: “No hay dios más que Allah, Muhammad es el Mensajero de Allah”. Desde ese día empezó a usar el velo islámico, al principio solo en las oraciones, y después de seis años de su conversión definió utilizarlo de forma permanente.

En Bolivia todavía resulta llamativo ver a las musulmanas; algunas veces son vistas como símbolos de opresión, otras veces la curiosidad reina para adivinar qué hay detrás del velo y en algunos casos son confundidas con árabes, pero en nuestro país cerca del 100% de las musulmanas son mujeres que decidieron convertirse al Islam, la segunda religión monoteísta más extendida en el mundo. Se estima que hay 1.700 millones de creyentes en total, mientras que la comunidad musulmana en Bolivia llega a 2.500 sunitas —una de las dos ramas del Islam que surgieron desde la muerte de Muhammad o Mahoma en el año 632 para decidir quién tenía el derecho legítimo a liderar a los musulmanes— y los chiitas son un grupo aún más reducido, 50 personas.

“Jamás encontré algo que me ha llenado como el Islam y desde ese día mi vida ha cambiado”, expone Carolina, quien comenzó a leer sobre la religión en su celular una de esas largas tardes de trabajo. Ese interés desencadenó en la decisión de cumplir con la Shahada o testimonio de fe, en una América Latina que tiene uno de los más bajos índices de crecimiento de la fe islámica. En el caso de Nora, cambió de religión cuando tenía 50 años: “Tras la muerte de mi hijo no encontraba consuelo en nada, hasta que llegué a la mezquita”. 

“En La Paz tenemos mensualmente cuatro a cinco personas que se convierten al Islam y durante el Ramadán —mes sagrado y de ayuno durante el día— llegan a 10 las personas que abrazan la religión”, informa Ayman Altaramsi, presidente de la Asociación Islámica de Bolivia, desde la mezquita As-Salam, fundada hace 16 años en La Paz, la segunda en antigüedad. La primera fue fundada en Santa Cruz hace 30 años mientras que en Cochabamba, Sucre y Oruro habilitan espacios pequeños como lugares de oración colectiva.

MUSULMANAS. Las mujeres llevan el hiyab, que cubre cabellos, orejas y parte del cuello. Foto: MEZQUITA AS-SALAM

El velo islámico

Una de las costumbres musulmanas que no resulta fácil de integrar en la esfera social de países europeos y países latinoamericanos es el uso del velo islámico. En Bolivia no hay musulmanas que usan burka o niqab, prendas que cubren todo el rostro. Ellas eligen el hiyab que cubre los cabellos, orejas y parte del cuello.

“Aún hay algunos tabúes, muchas veces viéndonos con el velo piensan que somos personas oprimidas, que nuestros derechos están subordinados al esposo, al hermano o al padre, pero la verdad no es así. Por ejemplo, la religión nos permite trabajar y estudiar, lo importante es darle el tiempo adecuado a la familia. A diferencia de alguna cultura árabe que no permite que las mujeres sigan aprendiendo”, aclara Escarlet León, fisioterapeuta y madre de tres niñas. Ella eligió el Islam cuando estaba en la universidad, conoció sobre los cinco pilares de la fe islámica a través de un grupo de amigos palestinos.

“Además de la fe, llevar un velo necesita un grado de madurez en la sociedad donde vivimos. Hay hermanas que solo lo utilizan para las oraciones, pero su comportamiento ha hecho que den a conocer a otras personas que son musulmanas”, dice Escarlet.

Desde 2013 y tras una solicitud de la Asociación Islámica de Bolivia al Servicio de Identificación Personal (Segip), las musulmanas pueden salir con el velo en las fotografías de sus cédulas de identidad y pasaportes, esta aprobación mejoró el trato hacia las mujeres aunque no eliminó por completo los problemas por el uso del velo.

“Alguna vez en el banco te quieren obligar a sacarte el hijab y tenemos que mostrar la cédula y hablar con el encargado para que nos permitan hacer el trámite”, comenta Dana, quien se convirtió al Islam hace nueve años. La decisión la asumió después de ver el apoyo de la comunidad a una compañera enferma.

Que traten de quitarles el velo o les insulten en las calles son excepciones que viven las musulmanas en Bolivia, un país que reconoce la libertad de culto desde 2009.

SEDE. La mezquita As-Salam se encuentra en la calle Fernando Guachalla, en Sopocachi. Foto: MEZQUITA AS-SALAM

Las primeras de la familia

La mayoría de las creyentes del Islam vienen de familias que practican otras religiones. “Nunca les avisé nada, directamente me vieron con el velo. Al principio había un poco de rechazo por el desconocimiento hacia la religión, algunas amistades se me fueron y las verdaderas se quedaron; aquellas que sí realmente me aprecian, nos aprecian tal como…”, dice Dana, lingüista de profesión y antes de que termine la frase empieza a sonar un ritmo árabe en uno de los celulares. Es el muecín, que está llamando a la oración del mediodía. La entrevista hace una pausa mientras las musulmanas agachan la cabeza y cierran los ojos.

Cumplen así otro de los pilares de la fe islámica, el Salah: orar cinco veces al día, en dirección a La Meca, ciudad ubicada en Arabia Saudita y lugar donde nació el profeta Mahoma. Se puede rezar en cualquier lugar y cuando se quiere realizar la oración colectivamente se visita los viernes la mezquita. Además de las oraciones, hay otros pilares: el Zakat, dar limosna legal, los musulmanes eligen a quien ayudar; Sawn: cumplir el mes de Ramadán; Hajj: peregrinar a La Meca al menos una vez en la vida. Los principios de la fe islámica están en el Corán, libro sagrado que explica las vivencias y conocimientos del profeta Mahoma.

Finaliza la oración y continúa: “Algunos te dicen ‘cómo vas a ir a ese grupo, si son terroristas, si te van a agarrar y te van a encerrar’, pero eso no es el Islam”, menciona Dana. Esta división también la marca la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados ACNUR; establece que el Islam se refiere a la religión monoteísta practicada por los musulmanes. No es lo mismo islamista que en su acepción generalizada, es la ideología que subyace al fundamentalismo islámico. Suele hablarse de “islamismo radical” cuando se trata de la tendencia ideológica que apoya la guerra santa y el uso de prácticas radicales como el terrorismo.

Una diferencia importante que se debe remarcar es que islamista no significa practicante del Islam.

ORACIÓN. Todos los viernes, los fieles se reúnen en la mezquita de La Paz para la oración. Foto: MEZQUITA AS-SALAM

Las cuatro esposas

Los musulmanes pueden tener hasta cuatro esposas al mismo tiempo bajo la jurisprudencia matrimonial del Corán; mientras que la práctica de que una mujer tenga más de un marido es un pecado en el Islam. “Al principio pensaba: ‘Si me caso, cómo voy a compartir a mi esposo con otras mujeres’, pero Dios es sabio y lo que dice el Corán es que el hombre cuando tiene dos mujeres tiene que darles todo por igual. Incluso tiene que ser equivalente en el amor”, reflexiona Carolina.

En Bolivia no se permiten los casos de poligamia y la mezquita celebra los matrimonios bajo las normas bolivianas. Es decir que primero se casan ante el Estado boliviano, que permite una sola unión a la vez. “Les llama la atención a los hombres eso de las cuatro esposas, pero el Islam dice ‘si tú no vas a ser justo económicamente y sentimentalmente con una o dos mujeres, no lo hagas, porque eso te va a llevar al infierno’. Y un creyente de Dios no va a querer nunca ir al abismo”, explica Escarlet.

En eso interrumpe un comentario con tono burlesco de una de las mujeres que están ahí: “Además,  a ver si aguantan también cuatro suegras”.

Luego de las risas y con un tono sereno, Carolina menciona que “el Islam pone en un pedestal a la mujer, si el hombre va por delante no es porque las mujeres tenemos que estar por detrás, es porque él las cuida, simplemente por eso”.

Se podrían escribir líneas y líneas sobre el rol de los musulmanes, sobre los pilares fundamentales del Islam y el rol de la mujer, se podría entrar en intensas discusiones, pero hay palabras que las musulmanas mencionan en varias oportunidades; respeto y falta de información sobre el Islam.

“Cuando nos ven piensan que nosotras estamos retrocediendo los derechos, no es así, porque nosotras respetamos su ideología. También pienso que tendrían que respetar nuestros principios y la forma en la que nosotros vivimos”, finaliza Escarlet.

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