Thursday 1 Dec 2022 | Actualizado a 13:45 PM

Jubileo plantea una medición real de la pobreza

Vocación productiva es la base de ‘la lucha’.

/ 5 de septiembre de 2018 / 04:00

La Fundación Jubileo plantea construir nuevos indicadores de pobreza para que el análisis anual que realiza el INE al momento de medir esta condición refleje la realidad del país. La “multidimensionalidad” es un concepto que debe incluirse en el debate.

“Hoy hay una discusión extensa sobre cómo se mide la pobreza a la que es necesario incluir el tema de la multidimensionalidad, un nuevo concepto que se debe trabajar a profundidad y debe llevar a un debate tanto del Estado como de la sociedad para tratar de acercarnos a la realidad y construir nuevos indicadores de pobreza”, afirmó Juan Carlos Núñez, director ejecutivo de Jubileo.

La medición de la pobreza, considera, no solo debe circunscribirse a ponderaciones de las Necesidades Básicas Insatisfechas, que son estadísticas de pobreza asociadas a un estado de necesidad, carencia o privación de los bienes y servicios que determinan la satisfacción de las necesidades primarias de una persona o un hogar.

Esas cifras, según información del Instituto Nacional de Estadística (INE), evalúan específicamente condiciones de infraestructura de la vivienda, acceso a electricidad y combustible para cocinar, niveles educativos y atención de salud de la población.

Datos de Jubileo dan cuenta que en Bolivia la pobreza moderada se redujo de 60,1% en 2006 a 36,9% el año pasado, mientras que la extrema disminuyó de 37,7 a 17,1% en ese mismo periodo.

El 2017, de acuerdo con los resultados de las encuestas de hogares, la pobreza moderada en el país se redujo a su nivel “más bajo históricamente”. En el área rural registró una baja de 1,8 puntos porcentuales (pp), mientras que en el área urbana disminuyó en 3,4 puntos porcentuales, indica el INE en su página web. La pobreza extrema, por su lado, presentó una baja de 1,2 puntos porcentuales, de 2 en las zonas del campo y de 0,7 en las áreas citadinas.

“La pobreza tiene otras características, no como se mide actualmente, sino que hay otras dimensiones como ser la calidad en el acceso a la salud y educación, la vulnerabilidad a la inseguridad ciudadana o la carencia de un acceso a la justicia que hacen que una persona sea pobre”, afirmó Jaime Pérez, analista de la fundación.

Este medio envió al INE un cuestionario para conocer el método de cálculo de la pobreza en el país, pero no obtuvo respuesta.

Pérez sostuvo que desde 1976 —cuando el 86% de la población boliviana era pobre y no podía cubrir sus necesidades básicas— el Instituto no actualiza su cálculo de las Necesidades Básicas Insatisfechas y de la línea de la pobreza (que considera pobres a las personas cuyo ingreso no es suficiente para mantener un nivel de vida considerado adecuado), por lo que Jubileo propone una actualización de conceptos a la hora de medir los indicadores de esa condición.

Hay que tomar en cuenta, subrayó Pérez, que los datos del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2012 muestran que el 45% de la población boliviana tiene sus necesidades básicas insatisfechas, por lo que se concluye que ese es el porcentaje de los habitantes en Bolivia que es pobre y no el 36,9%, como indica el INE.

“Esa proporción de hogares no tiene acceso a educación, salud, servicios básicos ni buenos insumos en sus viviendas”, agregó.
En criterio de Núñez, un indicador de pobreza hoy en día puede ser la “inseguridad ciudadana”, la “violencia intrafamiliar”, el empleo y la calidad del empleo, la capacidad de una familia de generar ingresos en un determinada zona de una ciudad o la informalidad de la economía, entre otros.

Estadísticas. El consultor económico Rafael Aramayo sostuvo a su vez que las actuales políticas de lucha contra la pobreza incluyen elementos “deficientes”. Por ello, propuso que otro de los factores que debería tomarse en cuenta a la hora de medir la condición es el de la vocación productiva de los municipios.

“Hoy estamos en un debate enorme sobre el concepto de pobreza. El INE debería ser el ente que se motive para que estos datos macroeconómicos en Bolivia reflejen la realidad que está viviendo la población (…), porque se ven aspectos contradictorios como el hecho de que hay personas que mueren de hambre en El Alto, como el caso de una muchacha en esa ciudad”, dijo Núñez.

El caso mencionado por Núñez trata de una joven de 16 años que murió de inanición y que tenía acceso a educación y salud, así como a servicios de luz, agua, alcantarillado y transporte público.

Observación. Desde 1976 no se actualizan los indicadores que miden la condición

Marcelo Padilla

Una forma de luchar contra la pobreza es aprovechar el potencial económico que tienen los municipios del país.
Es la propuesta de Rafael Aramayo, autor de El sistema económico de los sistemas locales, en el que se presenta una serie de indicadores de lo que se produce en Bolivia en los 339 municipios del país.

Planteó que las políticas contra la pobreza deben ser construidas sobre la base de las capacidades y las virtudes que el país tiene en materia productiva. “Como no tenemos esa información, se está obligando a las instituciones a planificar sobre la base de deficiencias”, lamentó.

En su criterio, hay que comenzar a proyectar la lucha contra las carencias identificando lo que las regiones son capaces de generar. “Por eso se habla de la vocación productiva del país. En base a eso se creará desarrollo, que es la mejor forma de reducir la pobreza”, afirmó.

Para la gente en el área rural, por ejemplo, algunos indicadores de pobreza pueden ser así fácilmente superables.

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Pobreza extrema creció en América Latina

Datos. La CEPAL presentó esta semana su informe anual sobre la región.

José Manuel Salazar-Xirinachs.

Por Pablo Deheza

/ 27 de noviembre de 2022 / 06:23

MUNDO

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) informó que la pobreza en la región impactará a 32,1% de la población.

Esto equivale a 201 millones de personas, de acuerdo a sus proyecciones para finales de 2022

La CEPAL presentó su informe “Panorama Social de América Latina y el Caribe 2022”. Según los datos, la pobreza extrema se ubicará a final de año en 13,1%, vale decir a 82 millones de personas.

“La cascada de choques externos, la desaceleración del crecimiento económico, la débil recuperación del empleo y la inflación al alza profundizan y prolongan la crisis social en América Latina y el Caribe”, señaló el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar- Xirinachs, durante la presentación del documento en la sede del organismo en Santiago de Chile.

Pobreza

Las proyecciones de la CEPAL señalan que el indicador de pobreza muestra una disminución leve, bajando 0,2 puntos porcentuales respecto a 2021, año en que se ubicó en 32,3%.

Lo que más preocupa es la pobreza extrema, que se elevó 0,2 puntos porcentuales en ese mismo periodo, para ubicarse en 13,1%.

“Estas cifras implican que 15 millones de personas adicionales estarán en la pobreza con respecto a la situación previa a la pandemia, y que el número de personas en pobreza extrema será 12 millones más alto que el registrado en 2019”, señala el informe de la CEPAL.

Esto “representa un retroceso de un cuarto de siglo para la región”, indica el documento.

Por ello poblaciones más afectadas son la infantil, adolescente, indígena, afrodescendiente y mujeres de 20 a 59 años.

De esta forma la desocupación proyectada para 2022 también muestra un retroceso de 22 años.

Puede leer: Expertos de UNFPA y Cepal desahucian un Censo en 2023 por razones técnicas y tiempo

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Caen los precios del crudo, un alivio para la inflación

Economía. El precio del Brent llegó a cotizarse en $us 83,84 el viernes.

Petróleo. Plataforma de extracción petrolera en alta mar.

Por Pablo Deheza

/ 27 de noviembre de 2022 / 06:18

MUNDO

La caída en los precios del crudo es en principio una buena noticia. Sin embargo, detrás del hecho, en las causas estructurales, se revela una contracción de la demanda que no favorece la recuperación de la economía global al menos en el corto plazo.

Los precios del petróleo han caído considerablemente en los últimos días, proporcionando señales contradictorias para la economía mundial. El importe del Brent, el crudo de referencia en Europa, cotizó el viernes en $us 83,84 por barril. Esto dista mucho de la situación en marzo, cuando su valor superaba los $us 130. Si bien el combustible y la energía más baratos son bienvenidos en un mundo inflacionario, no todas son buenas noticias.

Con el precio del petróleo bajando alrededor de $us 8 en los últimos diez días, Ziad Daoud, analista financiero de Bloomberg Economics, estima que gran parte de la caída se debe a la reducción de la demanda. Los brotes de COVID-19 en China están generando temores de restricciones más amplias en el mayor importador de crudo del mundo.

Mientras tanto, la escasez de suministro se ha inclinado hacia el otro lado, ya que Arabia Saudita declara su voluntad de reducir aún más la producción.

“La combinación de demanda débil y oferta escasa es doblemente mala para la economía global”, escribió Daoud en un informe en la Terminal Bloomberg. “Lo primero indica una desaceleración del crecimiento que ya está en marcha. Esto último probablemente causará una mayor debilidad de la actividad en el futuro”.

Sin embargo, en un periodo de tiempo más largo, el precio del barril de petróleo sigue subiendo alrededor de $us 15 en comparación con el año pasado.

TEMORES.

En las tres recesiones más recientes antes de la pandemia, el petróleo se disparó en el periodo previo. Se vio que los precios subieron a principios de año, solo para enfriarse en los últimos seis meses. Esto alienta a quienes esperan que la economía global encuentre el camino para un aterrizaje suave. También plantea dudas sobre si el petróleo es un indicador económico tan destacado como lo ha sido en el pasado.

Históricamente, los altos precios del petróleo han sido malos para las economías del mundo porque presionan a los consumidores y productores, por supuesto, exceptuando a las de los grandes productores de hidrocarburos. La recesión de 1990 comenzó con el inicio de la Guerra del Golfo, cuando los precios del petróleo se duplicaron. Nuevamente, los precios subieron a $us 33 por barril desde $us 12 antes de que la economía entrara en recesión a principios de 2001. Y la recesión de 2008 fue aún peor porque los precios del petróleo seguían subiendo después de que había comenzado la contracción económica.

Cuando los precios del petróleo se dispararon después del comienzo de la guerra en Ucrania a principios de este año, parecía que la historia podría estar repitiéndose. Entre noviembre de 2020 y junio de 2022, el precio del barril de crudo West Texas Intermediate, el de referencia en Estados Unidos, subió de $us 40 a $us 120. La Reserva Federal hizo su primer aumento de la tasa de interés del 0,75% en junio, en parte debido a la inflación creada por el aumento de los precios del petróleo.

También puede leer: El petróleo se dispara por fortaleza de demanda de crudo

Pero ese resultó ser el pico en el precio del petróleo. Hay varias razones para explicar por qué los precios han bajado: los aumentos agresivos de las tasas por parte de la Reserva Federal enfriaron la especulación en los mercados de materias primas, la liberación de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo por parte de la Casa Blanca aumentó el suministro, y los esfuerzos de China para controlar la propagación de COVID-19 debilitaron la demanda de petróleo.

Con el precio del petróleo ahora un 35% por debajo de su máximo, se podría argumentar que el petróleo se está convirtiendo más en un viento que sopla en contra del crecimiento económico.

En síntesis, es una realidad que la caída en los precios del crudo es una buena noticia en el corto plazo, porque esto alivia las presiones inflacionarias, pero preocupan las causas estructurales por las que esto está pasando.

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La COP27 dejó pocas acciones concretas

Cumbre. El evento reunió a 800 líderes de sectores, generaciones y países.

Por Pablo Deheza

/ 27 de noviembre de 2022 / 06:15

MUNDO

La 27ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022, comúnmente conocida como COP27, se llevó a cabo en Sharm el-Sheij, Egipto. Concluyó con pocas acciones concretas y la esperanza de mayores avances futuros.

La COP27 se conoció también como la COP de África y la COP de implementación. Brindó la oportunidad de presentar temas críticos y de convertir las palabras, redactadas en la COP26, en acción. Frente a una crisis mundial de alimentos y energía, el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos y concentraciones récord de gases de efecto invernadero, la COP27 fue un hito clave para inculcar una solidaridad renovada entre los países y cumplir con el histórico Acuerdo de París.

En el evento se llevaron a cabo más de 50 sesiones interactivas, reuniendo a más de 800 líderes de sectores, generaciones y países. Estas sesiones impulsaron la acción de múltiples partes interesadas en áreas tan amplias como aumentar la ambición climática, financiar la transición al cero neto en emisiones de carbono, acelerar la descarbonización de la industria, la seguridad del agua, la financiación de la adaptación, la innovación oceánica y más.

Cop27-Antonio-Guterres
onu. Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas. Foto. WEF

La COP27 no avanzó en los compromisos ni mostró evidencia de acciones significativas por parte de los países para reducir aún más las emisiones globales. Cada año y cada COP es fundamental para avanzar en este objetivo clave. Sin estos esfuerzos el mundo no logrará limitar el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 grados centígrados. Según esta medida, la COP27 fue una oportunidad perdida y potencialmente un paso atrás.

Sin embargo, los temas de importancia crítica para las economías en desarrollo, incluida la adaptación climática y las pérdidas y daños, se destacaron, reequilibrando las negociaciones y restableciendo la confianza entre las partes. Un acuerdo innovador para proporcionar financiamiento para pérdidas y daños a los países vulnerables más afectados por los desastres climáticos se consideró un éxito, aunque aún se deben concretar los detalles del fondo, la procedencia y sostenibilidad de los recursos financieros.

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EXPECTATIVAS.

Si bien la COP27 no alcanzó a copar las expectativas de las partes, hubo muchos aspectos positivos que dejan espacio para el optimismo en el futuro.

Junto con el acuerdo alcanzado sobre pérdidas y daños, también fue alentador presenciar que China y Estados Unidos reabrieron su conversación sobre cómo abordar el cambio climático. También comenzaron los diálogos de adaptación para mejorar la resiliencia de 4.000 millones de personas que viven en las comunidades más vulnerables al clima para 2030.

GETTY
Desastres Personas afectadas por el cambio climático en Filipinas. Foto. GETTY

El modelo financiero innovador en gran parte sin explotar (habilitado por las negociaciones de la COP, que monetiza las emisiones evitadas o reducidas a través de los mercados de carbono) fue aprovechado por las naciones africanas, que anunciaron una asociación de mercado de carbono. Según el Artículo 6 del Acuerdo de París, los países pueden trabajar juntos para recaudar dinero para proyectos de descarbonización y adaptación muy necesarios, mediante el comercio de créditos de carbono en mercados regionales o internacionales.

Luego, en el G20, que se llevó a cabo junto con la COP27, se lanzó la Asociación de Transición Energética Justa de Indonesia para ayudar a financiar la transición energética. Esto es importante porque el carbón contribuye a las tres cuartas partes de las emisiones de CO2 del sector eléctrico y el carbón debe eliminarse casi seis veces más rápido que en los últimos cinco años para alinear el sector eléctrico con un promedio mundial muy por debajo de la meta de limitar a 1,5 grados centígrados el aumento de la temperatura en el planeta.

PRIVADOS.

El sector privado asumió un papel importante en la COP27, particularmente en las áreas de ambición climática, tecnología baja en carbono y adaptación climática. Se reconoció que el mercado de la adaptación podría tener un valor de $us 2 billones por año para 2026 y el mundo en desarrollo se beneficiaría en gran parte de esto.

El grupo First Movers Coalition creció de 25 miembros cuando se lanzó en la COP26 a 65 miembros, que incluye empresas y gobiernos. Esos pioneros enviaron una señal de mercado de $us 12.000 millones para impulsar tecnologías críticas bajas en carbono del futuro para descarbonizar la industria del cemento y el concreto.

También puede leer: Los principales puntos adoptados en la COP27

Más de 100 directores ejecutivos y altos ejecutivos de grandes corporaciones multinacionales, todos los miembros de Alliance of CEO Climate Leaders, firmaron una carta abierta a los líderes en la COP27 comprometiéndose a trabajar codo a codo con los gobiernos para llevar a cabo una acción climática audaz y alentar a todas las empresas a acelerar la transición energética global.

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El medio ambiente y los límites al crecimiento

Hoy podríamos estar a las puertas de una nueva crisis económica, energética y ambiental, agravada por la guerra en Ucrania.

/ 27 de noviembre de 2022 / 05:55

OPINIÓN

Este año se cumple el 50 aniversario de la publicación por el Club de Roma de un informe interdisciplinar fundamental: The limits of the growth (Los límites el crecimiento), elaborado por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts. Dicho informe ponía a los dirigentes del planeta en guardia sobre las consecuencias de un crecimiento económico ilimitado. En el Informe del Club de Roma se consideraron cinco variables: el crecimiento de la población, la producción de alimentos, la industrialización, el agotamiento de los recursos naturales y la contaminación, se analizaron, a partir de complejos modelos matemáticos, las interacciones de estas variables entre sí y se proyectaron hacia el futuro de cada una de ellas.

Las conclusiones eran tan controvertidas como preocupantes: de mantenerse de forma sostenida el aumento de la población mundial y los niveles de industrialización entonces vigentes, el mundo colapsaría antes de los próximos 100 años (ya han pasado 50). Sin embargo, también abría la puerta a la posibilidad de modificar esas tendencias, estableciendo condiciones de estabilidad ecológica y económica que harían posible la satisfacción de las necesidades de toda la población en el mundo.

La población mundial cuando se redactaba el aquel trascendental informe era de 3.700 millones de habitantes, actualmente sobrepasamos los 8.000, si bien el crecimiento natural ha pasado del 2%, al 0,9%. El mundo en 1972 se hallaba en el año previo a la gran crisis del petróleo de 1973 y hoy podríamos estar a las puertas de una nueva crisis económica, energética y ambiental, agravada por la guerra en Ucrania. El mundo crecía económicamente, en 1972, un ritmo del 4% anual; en el año 2020 experimentó un decrecimiento del -3% y en el año anterior había sido del -2,6%.

En la actualidad, 50 años después, puede afirmarse que aquel ambicioso trabajo interdisciplinar no sirvió para alcanzar los objetivos que con él se perseguían, pues el impacto y la presión sobre medio ambiente son mucho mayores y las teorías e ideologías construidas alrededor del objetivo de crecimiento económico parecen asumidas, al tiempo que han salido a la luz las profundas y crecientes desigualdades socioeconómicas y territoriales.

Conocemos, asimismo, que el crecimiento del PIB no es el mejor instrumento para medir el desarrollo y hemos constatado, además, que el crecimiento económico de muchos países en desarrollo no ha ido acompañado de desarrollo social.

También, de entonces a hoy, hemos aprendido a medir. Unos pocos datos: según el Banco Mundial, la actividad humana hace que en el mundo emita casi 50 millones de Kt. de gases de efecto invernadero. China aparece como la nación que más contamina con el 30% de esa cifra, le siguen Estados Unidos con 15% del total, la Unión Europea (UE) con el 10%, India con un 7 %, Rusia con el 6%, y Japón con el 5. Pero si se considera la población de cada uno de esos territorios deducimos que la carga ambiental sobre el planeta, medible a través de la huella ecológica, es aún más desigual: la de un norteamericano, casi 10 hectáreas globales per capita, es casi el doble que la de un europeo y casi diez veces más que la de un africano. Junto a esa desigualdad por territorios hemos de considerar, asimismo, las grandes desigualdades por grupos sociales y así sabemos que el 10% de la población del mundo es responsable de casi el 50% de las emisiones de dióxido de carbono que la Tierra emite.

Contamos, igulmente, con datos más fiables que los de 1972; hemos teorizado sobre el desarrollo sostenible desde 1987 llegando a formular en 2025 los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) con el horizonte 2030; previamente, ellos en 2000 se formularon y se pusieron en marcha los indicadores del milenio (ODM); se calcula desde 2005 el famoso índice de desempeño del cambio climático (IPCC), hemos incorporado al medio ambiente en las consideraciones económicas; se ha desarrollado extraordinariamente la industria turística y se han estudiado sus consecuencias económicas y sociales –más que las ambientales–; tenemos un mayor conocimiento de los recursos del planeta; disfrutamos de un desarrollo tecnológico exponencialmente mayor que entonces, pero también sabemos que el consumo y la extracción de los recursos materiales nunca ha sido tan alto como ahora: en 2020 una persona, en promedio en el mundo, consume un 65% más que en 1972.

El principal objetivo de la Cumbre del Clima COP 27 celebrada en Egipto es revisar la situación mundial y las medidas llevadas a cabo en todo el planeta para combatir la crisis del calentamiento global. Poco cabe esperar de ella. De momento conocemos un dato inquietante: esta edición anual, según El País, “reúne a más lobistas de los combustibles fósiles que la de Glasgow”, la del año pasado, lo que nos permite vislumbrar el enorme peso y el gran poder de las grandes corporaciones de este sector en las políticas energéticas del mundo.

Y es que el problema ambiental, aunque de base económica, no es solo económico, es sobre todo social, porque como señalaba hace medio siglo –aunque la reflexión es plenamente actual– el profesor Barry Commoner, fundador de la ecología moderna, “cuando investigamos el origen de cualquier problema ambiental, salta a la vista una verdad ineludible: la causa fundamental de la crisis [ecológica] no se encuentra en cómo los hombres interactúan con la naturaleza, sino en la forma en que interactúan entre sí. Esto es, que, para resolver la crisis medioambiental, hay que resolver los problemas de la pobreza, la injusticia racial y la guerra. Que la deuda que tenemos contraída con la naturaleza, que es la medida de la crisis ambiental, no puede ser enjuagada, persona a persona, utilizando envases reciclables o poniendo en práctica hábitos ecológicamente sanos, sino que hay que dirimirla con la antigua moneda de la justicia social. En suma, a la paz con la naturaleza, debe anteponerse una paz entre los hombres”.

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Pedro Reques Catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Cantabria.

 

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‘Así sabe mi tierra’ busca revalorizar el área rural

Gastronomía. Más de 300 jóvenes de Bolivia fueron convocados.

Una finalista del certamen.

/ 27 de noviembre de 2022 / 05:50

EMPRESA

Diez jóvenes fueron los finalistas de “Así sabe mi tierra – Cocina desde el campo”, llevado a cabo el 24 de noviembre, donde cocinaron en vivo una receta original, utilizando ingredientes locales. La ganadora fue Faviana Mostacedo, de Cochabamba, quien combinó sabores yuracarés, por lo que ganó un viaje a Colombia para un intercambio gastronómico.

Kenzo Hiroze, de Gustu; Valentina Arteaga, de Phayawi; Juan Pablo Gumiel, de Nativa; Jaime Barbas, de Sach’a Huasca; y Camila Lechín, de Hapo fueron parte del jurado.

La iniciativa fue organizada por ICCO Cooperación, Manq’a y Conexión y contó con el apoyo de la Cooperación Alemana implementada por la GIZ y su Fondo de Innovación, del FIDA y su proyecto PUENTES, de la Cooperación Suiza en Bolivia a través de Swisscontact – FAUTAPO, e INFINITY Sede de Eventos.

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