Sunday 3 Mar 2024 | Actualizado a 13:26 PM

Resultados de la política de lucha contra la corrupción

/ 12 de noviembre de 2023 / 06:00

La autoridad del sector explica los avances del país para hacer frente a los actos que atentan contra el bien público.

Dibujo Libre

En febrero de la presente gestión, se promulgó el Decreto Supremo Nº 4872, que aprobó la nueva Política Plurinacional de Lucha Contra la Corrupción “Hacia una Gestión Pública Digitalizada y Transparente”, con cuatro líneas de acción.

Hasta el momento se han tenido avances importantes en esta materia, tomando en cuenta los desafíos de mediano plazo planteados al momento de la aprobación del decreto supremo. Las acciones ejecutadas hasta el presente tienen los siguientes resultados:

1.- Digitalización de la información e interoperabilidad. Se ha implementado el Sistema de Gestión de Denuncias S2+, que permite a la población presentar denuncias a través de un formulario en línea, así como el seguimiento de la gestión desde su celular o computadora. Dicho sistema permite la interoperabilidad de 335 Unidades de Transparencia que se encuentran trabajando en la misma plataforma y la recepción de denuncias desde cualquier punto del país, sin necesidad de la presentación física del denunciante. Asimismo, permite contar con información estadística actualizada respecto a la cantidad y estado de los trámites para el seguimiento y control.

El Viceministerio de Transparencia Institucional y Lucha Contra la Corrupción ha desarrollado e implementado un sistema de seguimiento de procesos penales que permite contar con información actualizada del estado y avance de los casos de Corrupción, Enriquecimiento Ilícito y de Legitimación de Ganancias Ilícitas. Dicho sistema tiene la posibilidad de incluir a todas las entidades del Estado a fin de optimizar el seguimiento y control de resultados, lo que permitiría medir la efectividad en la aplicación de sanciones por estos delitos.

El mes de junio del presente año, se remitió ante la Asamblea Legislativa Plurinacional un anteproyecto de ley para la creación del Sistema de Gestión de Riesgos, como mecanismo de seguimiento de procesos de contratación públicos, verificación de declaraciones juradas de bienes y rentas, y control de incompatibilidades en las entidades públicas, esto permitirá evitar hechos de corrupción a través del uso de inteligencia artificial, big data y herramientas tecnológicas que permitan identificar de manera oportuna posibles desviaciones para así proceder al control y la corrección.

2.- Articulación con la sociedad civil organizada. Se ha trabajado en el diseño conceptual y arquitectura del Observatorio Ciudadano de Transparencia, con la finalidad de que la población tengan acceso directo a los resultados en la gestión de transparencia y lucha contra la corrupción, contenida en información estadística de las denuncias presentadas por la vía administrativa o judicial, sus incidencias y resultados, los datos publicados en los procesos de Rendición Pública de Cuentas, cursos autoformativos respecto a la legislación vigente, proyectos desarrollados y encuestas de interés. Se tiene prevista su presentación en el mes de diciembre de esta gestión.

Por otro lado, junto al sector privado se ha iniciado un proceso de sensibilización para la incorporación en la gestión empresarial de sistemas de cumplimiento normativo, mediante la elaboración de estándares de integridad a través de guías que orienten la implementación de buenas prácticas, códigos de ética, mecanismos de evaluación de riesgos, debida diligencia y líneas de denuncia, como mecanismos preventivos que permitan erradicar posibles hechos que vulneren la integridad de las empresas.

3.- Formación en valores de ética y transparencia. Este pasado octubre se ha concretado la firma de un Convenio de Cooperación Interinstitucional entre los ministerios de Educación y de Justicia, que ha permitido la incorporación de contenidos trimestrales para la formación de valores en los estudiantes, los mismos que serán evaluados y actualizados anualmente.

Contamos con una herramienta didáctica a través de la miniserie “Trascender” en su primera y segunda temporada, que permitirá reforzar la promoción y formación en valores en el ciclo escolar con el apoyo de las guías pedagógicas de trabajo en aula, por lo que se prevé la formación de maestros y estudiantes en valores, ética y transparencia.

4.- Acceso a la información de forma colaborativa. A través de una encuesta ciudadana e institucional se pudo evaluar la importancia y utilidad de la información publicada a través de portales web; con base en estos datos se inició un trabajo de diseño del Portal del Estado en coordinación con la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC), con la finalidad de agregar la información contenida en todas las páginas web de las entidades públicas bajo un mismo formato, con información parametrizada y accesible a la población.

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Los avances señalados tienen el objetivo de generar conciencia ciudadana respecto a la problemática de la corrupción y que la misma se constituya en la base de un acuerdo social que permita contar con diversos aliados estratégicos para que la población en su conjunto acceda a información confiable y de esa manera pueda constituirse en garante de la gestión pública, a fin de controlar el adecuado uso y administración de los bienes y recursos del Estado.

Es también importante resaltar la voluntad de las empresas privadas para generar mejoras objetivas en su gestión que permitan identificar posibles desviaciones en los procesos internos, contribuyendo a una sociedad con relaciones económicas y comerciales más transparentes.

Todos estos esfuerzos no serían posibles sin el mandato claro del Gobierno nacional de “Cero Tolerancia a la Corrupción” establecido a través del Decreto Supremo Nº 4872, y el respaldo de las organizaciones sociales que, como depositarias de la soberanía del Estado, han presentado un Manifiesto en el que se prioriza la erradicación de la corrupción.

Si bien la erradicación de la corrupción no depende únicamente de las autoridades, el acceso a la información a partir de una política de datos abiertos y el fortalecimiento de valores y mecanismos de seguimiento a los resultados de las denuncias administrativas y judiciales por hechos de corrupción, permitirán contar con el apoyo y la credibilidad de la población en una relación que sólo puede ser fortalecida a partir del nivel de transparencia que otorgan las herramientas informáticas, y que debe avanzar con la mejora en el uso y aprovechamiento de las tecnologías de la información.

 (*)Julia Susana Ríos es viceministra de Transparencia Institucional

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La degradación del debate político

Reymi Ferreira y Luis Claros dan sus perspectivas sobre el vaciamiento argumentativo de la clase dirigente y el reemplazo de la palabra por los puños.

La degradación del debate político

Por Pablo Deheza

/ 3 de marzo de 2024 / 07:00

El punto sobre la i

Karl Marx decía que las cosas aparecen en la historia primero como tragedia y luego como farsa. Esta última semana, los “padres de la patria”, congregados en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), por lo visto han optado por darle una vuelta al precepto planteado por el economista y filósofo alemán: comenzaron zapateando el piso, farsanteando como en un encuentro de tinku, y acabaron empujando la disputa política hacia una resolución que pudo ser dramática para el país. Con ánimo de hacerse daño entre ellos, los diputados estaban poniendo en riesgo una serie de créditos necesarios para diversos proyectos.

Con todo, el lamentable espectáculo que brindaron los parlamentarios, transmitido en vivo para el país y el mundo, no comenzó ayer ni tiene visos de acabar mañana. Las cosas ya venían mal desde mucho antes, con la discusión cada vez más reducida a consignas binarias. El conflicto interno al interior del oficialismo nacional acabó por borrar los últimos resabios de mesura. Hoy es el tiempo de los tambores tribales, de la pelea torpe y desnuda, de la fantochada.

Pero, entonces, ¿por qué? ¿Qué está pasando con la clase política nacional para que se muestre tan alegremente atrevida y soez? Conversamos al respecto con el abogado y exministro Reymi Ferreira, también con el economista y filósofo Luis Claros.

El primer punto a considerar es el rol de los intelectuales en los procesos políticos y en la explicación crítica del devenir histórico. Esto es algo cada vez más disminuido en Bolivia. Lejos estamos de aquellos tiempos intensos en que grupos de reflexión, como Comuna o Santa Cruz Somos Todos, proponían ideas.

En criterio de Luis Claros, “una de las funciones que tienen los intelectuales, sobre todo en el terreno teórico, político y social, tiene que ser la complejización. Si hay un lujo que no se pueden dar los intelectuales y que, lastimosamente, a veces se dan, es la simplificación. Tenemos una larga tradición teórica que tiende a simplificar de manera polar la realidad política, a pensar en términos antagónicos. Aquello tiende a simplificar las típicas narrativas bien versus mal, salvación versus infierno, etcétera. Lo que hacen justamente es simplificar de manera sustancial procesos mucho más complejos. El intelectual es más bien quien, lejos de acelerarse y sumarse esas simplificaciones que usualmente provienen del discurso político, tiene que meter pausa, poner frenos, tiene que tratar de dar un panorama más amplio, pero justamente lleno de matices y dar cuenta de las sutilezas y de las contingencias en la realidad mediante las cuales articulamos sentido socialmente”.

Dibujo Libre

Por su parte, Reymi Ferreira sostiene que “los intelectuales en una organización política es lo que hace la diferencia entre un partido político y una banda de camorreros, una banda de boxeadores, porque son los que finalmente plantean la idea y la acción programática de cualquier organización política. Si no serían el apenas un grupo aglutinado en torno a la búsqueda del control y del poder político, sin sentido y sin una razón, Y eso no importa de qué bando se trate, del partido, ya sea de vocación revolucionaria, de izquierda o derecha. No es posible pensar que no haya componentes intelectuales en las expresiones políticas. Incluso en las dictaduras más feroces contaron con gente, a la que de todos modos vamos a llamar intelectuales, que trabajaban los decretos, planteaban el discurso, les escriban los mensajes a los generales. También hemos tenido épocas de oro en el Parlamento, con diputados como Marcelo Quiroga, José Fellman Velarde, Guillermo Bedregal y otros. Era gente con aportes, que podían al mismo tiempo que plantear un programa político, plantear una interpelación. Y eso creo que notoriamente está ausente en esta legislatura. No hablo de un partido en particular, hablo de lo general. Me parece que el requisito para estar en la Cámara Legislativa hoy es saber pelear bien. Son personas que pelean, se boxean, insultan. Bueno, ese es el nivel al que estamos llegando. Es un nivel de desorientación. Creo que parte de la crisis que estamos viviendo en este periodo del proceso del Estado plurinacional”.

Devenir

Ahora bien, las cosas en política siempre tienen una historia. El economista y filósofo hace un recorrido sobre la evolución del debate en los últimos años hasta llegar al presente.

“Hubo una suerte de ciclo ascendente en la labor intelectual diversificada, sobre todo en lo que llega a principios del siglo XXI, durante la primera década y todo lo que tiene que ver con el proceso constituyente. Está motivada porque es un periodo de producción y de contraposición de proyectos. Estamos hablando de proyectos sociales sustanciales. Es decir, desde la impugnación, por ejemplo, concentrada claramente hacia las formas de democracia liberal que, más que generar democracia, terminaban reduciendo los escenarios y los movimientos de democratización. Hay una impugnación y hay el intento de producir, de pensar o de alimentar y brindar espacios a otras formas de construcción democrática. En ese sentido, van a haber varios frentes, que ya estaban presentes, pero van a tener más espacios. Por ejemplo, cierta reactivación un poco más tardía del movimiento de los pensadores indianistas. Lo que vemos luego es un periodo más, ya no de producción de un nuevo orden social, que obviamente tiene uno de sus lugares en la constituyente, sino de gestión y administración del orden. Y ahí es donde empieza el declive. O sea, ya no es la producción del orden, sino la gestión de un orden ya constituido, instituido. Obviamente interpelado, debatido, lo que sea. Pero eso hace, creo, que en parte baje, digamos, el ritmo de producción intelectual y los temas del debate”, afirma Claros.

Prosigue y señala que “esto no sólo se manifiesta en los diseños o en la producción académica, también se manifiesta, como hemos podido ver, también hasta en los diseños de campaña. El MAS es un claro ejemplo, que va desde sus primeras campañas destinadas a la producción del proceso de cambio, incluyendo la terminología, la revolución democrático cultural, etcétera, hasta las últimas centradas básicamente en la preservación de los logros económicos, apuntando más a la gestión y administración del Estado. Entonces, de alguna manera, el terreno de debate bajó de intensidad y se reactivó momentáneamente con la crisis política de 2019, pero bajo formas demasiado polarizadas. Éstas, en lugar de enriquecer y volver otra vez a un momento de diversos ámbitos de interpretaciones de la realidad social, ha terminado igual, afectando el campo intelectual, el cual acaba igual, sufriendo una polarización y simplificación en su discurso. En general, diría que los intelectuales en cierto momento acompañaban una efervescencia de la discusión de un proyecto y luego hemos pasado a discusiones de baja intensidad, donde lo que está en juego es la administración del Estado, más que su refundación o reconstitución”.

Ferreira observa que, en los últimos años, “la parte violenta, la parte hormonal, es la que ha sustituido a la parte del razonamiento, que era lo que normalmente daban los profesionales en los gobiernos, en la oposición y en el oficialismo, y que se refleja también en el Órgano Legislativo y en todos los niveles, incluso en los niveles subnacionales. ¿Qué es lo que ocurre? Creo que es un tema de época, No nos olvidemos que en el momento de construcción de un proyecto alternativo ante un proyecto que decae es donde es muy útil la presencia de la clase intelectual. El esfuerzo teórico es el que debería estar trabajando a favor de la oposición hoy para presentar un proyecto alternativo, que es lo que no se ve. Entonces yo creo que por el tipo de crisis interna que tiene el MAS no estamos viendo análisis político, lo que estamos viendo es simplemente guerrilla, pugilato. Eso tampoco contribuye a la discusión. Porque no hay una crisis ideológica, en el fondo plantean ambas facciones del MAS no tiene gran diferencia. Ambos plantean mantener la presencia del Estado en la economía”.

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“Lo que ha hecho el gobierno, en su lógica, es un esfuerzo técnico por la gestión, por mantener el proyecto sobre el andamiaje ideológico, institucional y teórico que está sustentado en un modelo bastante bien fundamentado. Hay un modelo social comunitario que tiene un análisis y que encarna un programa ideológico que es la Constitución Política del Estado. Ahí se nece si t a más parte técnica, que es lo que está pasando ahora, por lo menos con una parte del oficialismo. En el caso de la oposición, que es la que deberá plantearse, el paradigma seguir, el planteamiento alternativo con análisis de la economía, de la sociedad, del Estado, es lo que no hay. Y eso hace que el tecnicismo y la fuerza sean los que terminen dominando en los últimos tres años, eso es notorio. Ha habido un profundo descenso de la calidad de la política, que al mismo tiempo es un descenso en la calidad de la gobernabilidad y un descenso de la tolerancia”, puntualiza el exministro.

Oposiciones

Ahora bien, resulta evidente que el oficialismo está atravesado por una crisis interna en la que la reflexión ha pasado a un segundo plano. Esto abre una oportunidad para sus adversarios. Claros indica que “en líneas generales, los llamados sectores de oposición todavía no han podido trascender el espacio del discursivo que el MAS ha puesto. Por lo que se ve, son discursos de reacción, en realidad. Es decir, lo que hacen es reocupar parcialmente, simplemente invirtiendo las valoraciones, los planos discursivos que el MAS ha sentado, que ha concretado y que sigue siendo el actual. Está ahí como el horizonte de sentido en el cual todavía se mueven los discursos de la oposición, pero simplemente negándolo. De ahí, por ejemplo, que en cierto momento de 2019 se planteó la negación del Estado plurinacional, lo que demuestra llanamente una incomprensión profunda del proceso que ha llevado al mismo. Su intento discursivo fue el famoso retorno a la República. Todavía tienen la labor pendiente de construir un contenido para ver si a partir de ahí pueden generar un imaginario social lo suficientemente rico e interesante, donde las diversas demandas e insatisfacciones de diversos sectores puedan inscribirse. Pero en la medida en que tengan solo un discurso de reacción, la iniciativa la va a seguir teniendo el MAS. Así sea que el MAS ahora maneje retóricamente ese discurso y ya no avance en él. No hay un trabajo de política pública sustancial sobre ese horizonte. Creo que fue el primer gobierno del MAS el que avanzó sobre ese horizonte discursivo, de 2005 al 2009, luego fue mayormente un movimiento inercial. Pero ese sigue siendo el discursivo aún no superado. Así, por un lado, tenemos al MAS, que no avanza y se mueve por inercia, y por otro lado a la oposición, que simplemente actúa por reacción, sin generar un contenido propio”.

Ferreira tiene la idea de que “estamos frente a un fatalismo, porque una parte de la oposición quiere asumir el gobierno, en función a destruir y que no funcione el modelo, sin plantear algo nuevo. No sabemos en base a qué, porque nadie sabe qué va a plantear. Muchos dicen que estamos frente a un fin de ciclo, pero el tema es que un fin de ciclo antes de que ocurra en la realidad, ocurre primero en el mundo de las ideas y lo que no hay ahí es una alternativa a lo que estamos viviendo”.

(*)Pablo Deheza es editor de Animal Político

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Democracia a golpes

El antagonismo debe ser aplacado a tiempo, antes de llegar a mayores.

Los bochornos durante la sesión legislativa

Por Susana Bejarano

/ 3 de marzo de 2024 / 06:54

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El comunicador político argentino, Mario Riorda, publicó en su cuenta de X unos datos muy interesantes relativos a la devaluación del debate público. Los datos los extrajo del artículo en inglés “Examen de las tendencias de largo plazo en la política y la cultura a través del lenguaje de los líderes políticos y las instituciones culturales”, de Kayla Jordan et al. Este documento analiza textos políticos, discursos e intervenciones en las cámaras de todos los presidentes de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia, así como dos millones de artículos del New York Times, 5.400 libros, los subtítulos de 12.000 películas y las trascripciones de 20 años de la CNN, entre los años 1800 y 2000. Como resultado, el estudio llega a la conclusión de que en los últimos dos siglos hay un “decrecimiento promedio del pensamiento analítico (capacidad argumental coherente) y una caída estrepitosa de este tipo de pensamiento en los debates políticos”.

No hay que ir tan lejos para saber que el debate público, los ataques sin argumentos, con descalificaciones personales, son el pan de cada día en la esfera pública mundial y, asimismo, en la boliviana. Esta semana, la cámara de Diputados dio nuevamente la nota con dos peleas campales en torno a la definición del orden del día de una importante sesión. El bochorno fue tal que hasta medios internacionales cubrieron lo que pasó. Vimos a diputados y diputadas cumplir tareas específicas, como tomar la testera, cuidarla, empujar, jalonear, escupir, exponer técnicas de box, hacer reclamos acalorados por el refrigerio… Para alimentar aún más el show, los diputados sacaron sus cámaras y filmaron episodios específicos para documentar quién era más bárbaro. Estos “representantes” han perdido tanto el respeto al país como se lo han perdido a ellos mismos. Puesto que las bancadas de las tres fuerzas políticas con representación parlamentaria están divididas, la lluvia de insultos y golpes no solo se produjo entre adversarios conocidos, sino también entre excompañeros y examigos, lo que volvió todo aún más absurdo y triste.

Hoy no falta quien se desgarre las vestiduras por lo sucedido en la Asamblea Legislativa, sin pensar que no fue un rayo en cielo sereno, sino la continuación de las borrascas que sacuden el debate político boliviano en los medios tradicionales y las redes. Es cierto que estos espacios, por ser virtuales, no permiten un ejercicio de la violencia física. En cambio, ¡qué despliegue de violencia verbal y psicológica al que dan lugar!

Hemos llegado a un punto de la polarización alimentada por estos nuevos medios de comunicación y que se expresa en la debacle del razonamiento analítico de la que alerta Riorda, que los políticos democráticos hoy temen llegar a acuerdos y ser vilipendiados por eso. En las últimas semanas, todas las fuerzas políticas se han acusado entre sí por haber establecido alguna negociación con el “enemigo tradicional”. Los acuerdos que se han dado hasta ahora, como el que permitió la elección de Andrónico Rodríguez en el Senado a cambio de una agenda legislativa pactada, han sido el resultado de la necesidad antes que del reconocimiento del valor del pluralismo y la cooperación políticos.

El miedo al pacto tiene razones históricas en nuestro país; el concepto remite a muchos al compadrerío que reinó en los años 90 bajo el nombre de “democracia pactada”, un tiempo en el que se confundió pluralismo con cuoteo y difuminación de las fronteras ideológicas por razones oportunistas. Luego de este periodo de corrupción y de arrogancia de los políticos profesionales, que hacían lo que les daba la gana con los ciudadanos, vivimos 13 años de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), un lapso en el que los acuerdos con los adversarios se hicieron innecesarios para quienes ostentaban el poder y en el que todas las alianzas se produjeron, por tanto, entre similares (fracciones internas del MAS o articulaciones opositoras). Este largo periodo de hegemonía de un solo partido, completamente extraordinario en la historia del país, bloqueó la capacidad del sistema político para tramitar desavenencias y conflictos por medio de pactos y dio origen a la polarización MASantiMAS, que hoy continúa y explica el temor de varios actores a trabajar de forma pactada junto con sus adversarios.

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Pues bien, nadie que tenga sentido de la realidad puede llegar a creer que el bipartidismo MAS-antiMAS, asimétrico por el mayor peso del primero respecto del segundo, volverá en el corto plazo y reordenará el campo político. El MAS ha perdido los dos tercios por razones que no parece sencillo revertir dentro de las actuales circunstancias. Los políticos, por tanto, están llamados a encontrar otro modo de adaptarse a la realidad actual del país y el mundo. Su principal misión, la que les da sentido, es asegurar un orden político más o menos factible, sin hegemonía. Puesto que el MAS ya no puede garantizar estabilidad política, el nuevo orden político solo puede ser el resultado de un tiempo de transición en el que emerja un pluralismo radical (lo explicaré enseguida).

La sociedad esta ideológicamente polarizada en todo el mundo. La lucha ideológica entre los polos no es puramente racional; se sustenta siempre en un elemento de tipo emocional, con el que las masas se identifican. Como dice Chantal Mouffe, toda ideología es una pregunta sobre quiénes son ellos y quiénes somos nosotros. Esto tiende a formar identidades que chocan entre sí y que pueden terminar declarándose la guerra. Mouffe y su pareja, el desaparecido Ernesto Laclau, creen que esta tendencia es peligrosa e inaceptable dentro de una “democracia radical”. Por tanto, deben atenuarse por medio de un pluralismo también radical. Estos autores repudian la tendencia liberal a reprimir el carácter antagónico de la lucha política, pero al mismo tiempo creen que el antagonismo no debe convertirse en guerra civil. La clave reguladora es la conciencia de la comunidad.

Este “pluralismo radical” es un proyecto antes que una realidad, pero, en mi opinión, sirve de referente de la transformación a la que debemos propender. Los pactos de nuestro tiempo no deben hacerse para lograr la exclusión del pueblo o buscar beneficios personales. Deben tener como norte el atemperar la violencia implícita en la lucha política, al mismo tiempo que reconocen el carácter permanente e irreductible de la lucha de clases.

Puesto que formamos una sola comunidad, declaramos que no nos haremos la guerra, aunque esto no impida que nos enzarcemos en disputas ideológicas. En este marco, los pactos no comprometen a nadie, no mancillan ninguna bandera. Son la última posibilidad para evitar la guerra como la política por otros medios.

 (*)Susana Bejarano es politóloga

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Diez medidas para estabilizar el mercado cambiario

El autor establece un diagnóstico sobre la escasez de dólares en el país y plantea alternativas.

Un librecambista en La Paz, con dólares y bolivianos. Foto: Archivo

Por Omar Velasco Portillo

/ 3 de marzo de 2024 / 06:38

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El país atraviesa una escasez gradual de dólares y requiere de medidas urgentes. Para salir de esta situación, el sector público y privado acordaron una agenda de diez iniciativas que apuntan a corregir la balanza comercial deficitaria, garantizar el abastecimiento de combustibles al sector productivo, reducir los costos al comercio exterior y otros incentivos tributarios al sector privado nacional. El sector público parece mostrar un giro en sus relaciones con el sector privado que en el pasado reciente han estado confrontadas y se abre a los mercados.

¿Cuál es el origen de la falta de dólares? ¿Son estás políticas suficientes? ¿Es un retroceso del Estado en favor del mercado? ¿Cuál es el trasfondo e implicancias políticas de este acuerdo? Sin duda el tema de los dólares da mucho de qué hablar entre los bolivianos.

Para evaluar el alcance de estas medidas hay que partir entendiendo el problema. La baja liquidez externa tiene un origen real y estructural y otro artificial e inducido. El dinero cumple tres fines esenciales en toda economía: facilitar las transacciones, atesorar riqueza y sirve para especular. La economía boliviana no necesita muchos dólares para operar con normalidad. La demanda transaccional de bolivianos que se mide por las compras internas en moneda nacional que realizan los hogares, el gobierno y las empresas en bienes nacionales, es cuatro veces más grande que la demanda de bienes importados que si requiere de divisas. Los ciudadanos tampoco utilizan dólares para ahorrar, al menos los que lo hacen a través del sistema financiero. Por cada nueve bolivianos que están depositados en la banca, hay uno en moneda extranjera.

Si la demanda extraordinaria de dólares por motivo transaccional se mide por el exceso de importaciones sobre exportaciones -es decir- el déficit comercial, la pérdida de reservas internacionales (RIN) durante 2023 debió ser de $us 585 millones. En su lugar, los activos externos del país sufrieron una caída de $us 2.000 millones ¿dónde fue a parar el resto de dólares? La economía boliviana sufrió un ataque especulativo que derivó en una sobre demanda de más de $us 1.000 millones.

La semana que termina se cumple un año de especulación con el dólar. La demanda especulativa de dólares fue desatada por algunos economistas y políticos irresponsables, entre ellos el Sr. Samuel Doria Medina, que alentaron la especulación con sus temerarias apreciaciones al señalar que el país tenía 10 días de reservas internacionales para financiar importaciones y que la economía se encontraba al borde de un colapso total (Urgente.bo, 20 de febrero de 2023). Estas agoreras, pero falsas afirmaciones ¿podrían haber influido para que una semana más tarde se comience a reportar un tipo de cambio paralelo de Bs7,10 en las cuidades de Santa Cruz y Tarija? (El Deber, 27 de febrero de 2023). Hoy quienes cuestionan la política económica abiertamente en sus redes sociales quieren eludir su corresponsabilidad en la escasez de dólares.

Como resultado, una parte de la población boliviana comenzó a estocar dólares y con sus acciones, contribuyeron de manera inconsciente a la especulación. Esta conducta es “irracional” a nivel individual y colectivo porque la población -en el afán de proteger sus activos de una potencial devaluación- compra dólares cada vez más caros e induce a una mayor pérdida de su riqueza futura expresada en moneda nacional.

Ante la inminente fragilidad externa, el gobierno comenzó a realizar concesiones al sector privado. Se levantaron las restricciones a las exportaciones agropecuarias –principalmente de soya y derivados–, se anunció agilizar la entrega de Certificado de Devolución Impositiva (CEDEIMs) y la otorgación de créditos para mejorar el rendimiento agrícola que buscan estimular las exportaciones las cuales perdieron un quinto de su valor en 2023. Ahora bien, liberación no es igual que liberalización, aunque suenen lo mismo. El levantamiento de las restricciones no les exime a exportadores a dejar de abastecer el mercado interno. Estas medidas podrían elevar las exportaciones en al menos $us 500 millones, pero para que sea efectiva se deberá completar el mecanismo que lleve a los exportadores a retornar esos dólares al país y se vendan a los bancos a un tipo de cambio razonable.

A la caída de las exportaciones, se suma una fuerte presión de compras por combustibles que absorbieron más de un cuarto de las divisas destinadas a las importaciones. Para alivianar el costo de la subvención y mejorar su entrega, se diseñó un mecanismo de asignación mediante subastas de lotes de diésel para grandes consumidores como empresas agroindustriales y mineras. Esta política se justifica en la medida que la subvención debe beneficiar a los hogares de menores ingresos y no a grupos económicos adinerados. Además, estos sectores al ser exportadores cuentan con divisas para realizar sus propias compras directas cuyo número de usuarios se pretende ampliar y agilizar los procesos de internación de combustible para quienes opten por esta vía. Ello podría implicar un ahorro fiscal de cerca de $us 150 millones.

Para algunos economistas neoliberales el déficit fiscal es la causa principal de la caída de las reservas, sin comprender la composición del gasto público. La mayor parte del gasto estatal se realiza en bienes no transables, es decir, que no requieren de divisas. Un recorte abrupto del gasto fiscal no revertiría el descenso de las reservas internacionales, sino que nos orillaría a una recesión económica. El sector público debe ajustar sus cuentas, pero lo debe hacer para corregir su desequilibrio comercial más no el déficit fiscal global.

Para dinamizar el comercio exterior también se gestionará una ley que permita ampliar la capacidad de carga del transporte pesado en carretera. Ello permitirá un ahorro en costos de transporte en al menos un 20% ($us 180 millones). Sin embargo, la falta de consensos en la asamblea la vuelve poco viable a muy corto plazo.

El acuerdo también motivó la creación de un bono en dólares por el BCB -que fue lanzado esta semana- como una alternativa a los dólares físicos para que la población reduzca su demanda especulativa. El objetivo además es captar las divisas que se encuentran fuera del sistema financiero para que puedan ser reinsertadas al circuito de la economía y se destinen a quienes necesitan realizar transacciones de comercio exterior. Con el bono se espera generar cerca de $us 100 millones, pero es muy probable que se absorba mucho más.

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Para reducir la especulación cambiaria también se ha incluido la fijación de bandas a las comisiones de transferencias y giros al exterior con el fin de limitar el poder discrecional de los bancos en el cobro de comisiones. Esta disposición ya se encuentra vigente y establece que los pagos al exterior mayores a $us 1.000 tengan una comisión entre un 5% y 10% adicional. En cambio, las operaciones inferiores a ese monto gozarán del principio de gratuidad y estarán libres de erogaciones adicionales.

El conjunto de medidas generará un flujo de $us 1.000 millones adicionales que logrará contener temporalmente la escasez de dólares, mientras se gana tiempo para abordar el problema estructural de la economía que tiene que ver con la excesiva dependencia de nuestra matriz energética a los hidrocarburos y la manera de acelerar las exportaciones estatales con la industrialización. En esa línea, se incentivará a los empresarios privados a construir sus propias plantas de biodiesel de manera que puedan autoabastecerse y en caso de excedentes puedan ser vendidos en el mercado doméstico. También habrá nuevos incentivos tributarios para la importación de automóviles eléctricos y flexibles. Actualmente, los autos eléctricos están alcanzado con un IVA de importaciones de cero y exento del gravamen arancelario. Esta política podría ampliarse para autos flexibles y otros repuestos y auto partes.

Para contener la falta de dólares, el sector público está cediendo su iniciativa productiva al sector privado, pero corre el riesgo de volverse más dependiente y ser desplazado en algún momento.

 (*)Omar Velasco Portillo es economista

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México y Bolivia: Una relación de identidades comunes

Una mirada a la relación entre ambos países a partir de la memoria histórica y puntos de interés mutuo.

Presidentes Luis Arce y Andrés Manuel López Obrador en Ciudad de México marzo de 2021

Por Eduardo Sosa Cuevas

/ 3 de marzo de 2024 / 06:15

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Mi familia y yo hemos arribado a Bolivia coincidiendo con la Semana del Carnaval, tradición centenaria en este país y festividad nacional como sucede en diversas culturas latinoamericanas que sustentan su identidad sincrética en herencias precolombinas y coloniales.

Estas fiestas son botón de muestra que permite comprender el porqué del buen entendimiento que caracteriza a las relaciones entre México y Bolivia, cimentada en costumbres y tradiciones milenarias de los dos países más pluriétnicos en América Latina.

Al igual que México, la diversidad étnica boliviana se conforma a partir de una amplia gama de identidades, costumbres y riquezas culturales que no tiene símil en el Continente, lo que implica un puente natural de entendimiento y cooperación, vía de reconocimiento e intercambio a nivel social.

La ubicación geográfica del Estado Plurinacional boliviano en el centro de América del Sur le configura como un país con permanente interacción ante un importante número de naciones como Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Perú. Por su orografía y geografía, Bolivia es centro de recursos minerales y productos básicos de especial relevancia para la economía global del siglo XXI. Esta circunstancia destaca al considerar el cumplimiento de la agenda 2030 y el interés de avanzar en esquemas de integración regional. Ante ello, es un socio de México en diversos foros del ámbito multilateral.

Desde 2006 la Nación boliviana ha venido transformándose profundamente, cuestión a la que no escapa su relacionamiento exterior. La visión indigenista para el diseño e instrumentación de políticas públicas es un modelo singular e interesante para conocer y explorar vías de colaboración en beneficio de sectores de la población tradicionalmente menos favorecida. Derivado de estas particularidades, Bolivia es un país con el que México tiene importantes espacios para fortalecer su relación a nivel regional.

No podemos soslayar que los sucesos políticos de noviembre de 2019 en Bolivia y el papel central que México desempeñó en esa coyuntura tuvieron como resultado que el diálogo bilateral se encuentre en altísimo nivel, quizá como nunca en la historia de nuestras relaciones.

A partir de esta circunstancia, estoy convencido de que existe una agenda amplia y robusta para construir una relación estratégica entre México y Bolivia. Como muestra están, además de su plurietnicidad, la vocación progresista en América Latina; un modelo singular de crecimiento económico; el establecimiento de políticas públicas consistentes con los Objetivos de Desarrollo Sostenible; el desarrollo prioritario del sector mineral (reserva energética fundamental del siglo XXI); nuestras coincidencias en temas de la agenda multilateral y, sobre todo, el hecho de ser dos Naciones con importante riqueza cultural.

Bajo esta agenda la Embajada de México orienta sus trabajos en Bolivia, enriqueciéndose además del concurso de diversos actores relevantes. De ahí, el interés en ampliar el intercambio en el ámbito parlamentario con especial atención en temas como el desarrollo e inclusión social y pueblos originarios, considerando la diversidad étnica de ambos países y su representación en las cámaras legislativas.

México y Bolivia tienen las condiciones para dar forma a una agenda económica regional creada a partir de las características propias de nuestras dos naciones. En ese mismo tenor existen espacios de convergencia para fortalecer nuestro conocimiento mutuo que parte del patrimonio cultural de ambos países y de las identidades que compartimos como pueblos igualmente mestizos. Ahí está el Carnaval de Oruro, la riqueza del Barroco que predomina en las ciudades patrimonio de Sucre y el Potosí y, por supuesto, en el importante acervo que surge a partir de la lengua, vector singular para dar forma a excepcionales expresiones musicales y literarias.

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Bolivia, es un país que al igual que México cuenta con una importante diáspora, asentada en Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos y España. Son comunidades que contribuyen a la economía nacional pero que a semejanza de la nuestra están sentando las bases de una nueva identidad bicultural, fenómeno del cual compartimos puntos de interés y convergencia.

Y al igual que gran parte de las naciones en América del Sur, Bolivia se ha enfrentado al fenómeno del exilio, lo que denota una historia nacional de trascendentes cambios políticos. El importante papel que México tiene en ese capítulo con las sociedades sudamericanas no escapa a Bolivia por lo que es este un tema de particular relevancia en nuestras relaciones con mujeres y hombres de este país. Es dable, pues, recuperar la memoria histórica del exilio boliviano en México y las aportaciones para la relación bilateral.

Finalmente, quiero subrayar el aspecto académico. La relación entre México y Bolivia en este tema es de amplia data, a través de programas de intercambio, cooperación, becas e investigación conjunta. Con Bolivia, existen amplias oportunidades para profundizar nuestros intercambios en sectores académicos como Ingeniería minera, Antropología, Desarrollo Social (políticas públicas), Economía comunitaria, Medicina tradicional y Economía de los camélidos Bajo este contexto la Embajada de México en Bolivia ejecuta su plan de trabajo. Una ruta de acción cuyo fin principal es profundizar una relación de solidaridad que ha distinguido a dos naciones que desde sus albores han debido afrontar retos y desafíos comunes.

(*)Eduardo Sosa Cuevas es embajador de México en Bolivia

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Multipolaridad y fragmentación

Las placas tectónicas del mundo están en movimiento y va emergiendo un nuevo orden posterior al del momento unipolar.

El futuro es conflictivo, distópico, incierto

/ 25 de febrero de 2024 / 06:59

El punto sobre la i

La llegada de Donald Trump al poder en Estados Unidos el 20 enero de 2017, dejaba en claro que había cosas que estaban cambiando, no sólo en la potencia del norte, sino en el mundo. El millonario del jopo rubio se las arregló para derrotar en el camino tanto a demócratas y republicanos de viejo cuño, proponiendo una política centrada en asuntos domésticos y que se aleje de conflictos en otras latitudes.

Previamente, el 23 de junio de 2016, en el Reino Unido pasaba lo inimaginable: ganaba el Brexit, la salida bretona de la Unión Europea, en un referéndum cuyas consecuencias continúan dividiendo a esa sociedad cada vez más.

Las placas tectónicas en las que se asentaba el orden mundial del momento unipolar ya mostraban en ese entonces evidentes señales de desgaste. La llegada de la pandemia del Covid- 19 en un principio hizo que estas cuestiones pasen a un segundo plano. Sin embargo, luego acabaría por confirmar que las aguas ya no seguían el viejo curso establecido luego de la caída del muro de Berlín. Las guerras en Ucrania y Oriente Medio están acelerando la comprensión del tamaño colosal de los cambios en marcha. El orbe dominado por una única superpotencia se ha diluido y lo que va quedando es un escenario fragmentado y en reordenamiento, en la medida en que nuevos bloques de países, con un nuevo conjunto de acuerdos e instituciones, va surgiendo.

El profesor estadounidense de relaciones internacionales, John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, sostiene que “la caída del orden internacional liberal horroriza a las élites occidentales que lo construyeron y que se han beneficiado de él de muchas maneras. Estas élites creen fervientemente que este orden fue y sigue siendo una fuerza importante para promover la paz y la prosperidad en todo el mundo. Muchos de ellos culpan al presidente Donald Trump por su desaparición. Después de todo, expresó desprecio por el orden liberal cuando hizo campaña para presidente en 2016. Sin embargo, sería un error pensar que el orden internacional liberal está en problemas únicamente por la retórica o las políticas de Trump. De hecho, están en juego problemas más fundamentales, que explican por qué Trump pudo desafiar con éxito un orden que goza de apoyo casi universal entre las élites de la política exterior de Occidente”.

Liberalismo

Ahora bien, es necesario ir precisando qué es el orden liberal. Siguiendo con Mearsheimer, “Estados Unidos ha liderado dos órdenes diferentes desde la Segunda Guerra Mundial. El orden de la Guerra Fría, al que a veces se hace referencia erróneamente como ‘orden internacional liberal’, no era ni liberal ni internacional. Era un orden acotado que se limitaba principalmente a Occidente y era realista en todas sus dimensiones clave. Tenía ciertas características que también eran consistentes con un orden liberal, pero esos atributos se basaban en una lógica realista. El orden posterior a la Guerra Fría liderado por Estados Unidos, por otro lado, es liberal e internacional y, por lo tanto, difiere en aspectos fundamentales del orden acotado que Estados Unidos dominó durante la Guerra Fría”.

Aquí entra Francis Fukuyama. En su libro El Fin de la Historia y el Último Hombre (1992), este politólogo estadounidense postula que, la caída del comunismo y la disolución de la Unión Soviética marcaron el fin de las grandes ideologías políticas y el triunfo definitivo de la democracia liberal como el sistema político más deseable y efectivo. Entonces, Estados Unidos, al erigirse como la única superpotencia dominante tiene la oportunidad única de moldear el orden internacional de acuerdo con sus valores e intereses.

Fukuyama argumenta también que el individuo liberal democrático, al satisfacer sus necesidades materiales y políticas básicas, carece de grandes aspiraciones trascendentales y se conforma con una vida cómoda pero relativamente superficial. Esto plantea desafíos en términos de cómo mantener la vitalidad y la creatividad en sociedades que pueden volverse complacientes y conformistas.

A partir de entonces, lo que queda es acomodarse a vivir bajo los cánones de la democracia liberal y a procurar expandir este orden a aquellos países que aún no tienen la “suerte” de haberlo adoptado ya. Este es, de manera muy sintética, el planteamiento medular que subyace en el mito del orden liberal dominado por Estados Unidos después de 1989.

George Herbert Bush ilustraba esto en 1990 cuando decía que “no hay sustituto para el liderazgo estadounidense”. Ese año, el 11 de septiembre, vaya casualidad, expuso su visión ante una sesión conjunta del Congreso norteamericano. Acababa de regresar de una reunión con su par soviético, Mikhail Gorbachov, y la guerra en Kuwait había comenzado un mes antes.

“Es evidente que un dictador ya no puede contar con la confrontación Este-Oeste para obstaculizar la acción concertada de las Naciones Unidas contra la agresión. Ha comenzado una nueva asociación de naciones. Nos encontramos hoy en un momento único y extraordinario. La crisis en el Golfo Pérsico, por grave que sea, también ofrece una rara oportunidad de avanzar hacia un período histórico de cooperación. De estos tiempos turbulentos puede surgir un nuevo orden mundial: una nueva era”, dijo Bush padre in illo tempore.

Ahora bien, Mearsheimer define un orden mundial como un conjunto organizado de instituciones internacionales que ayudan a gobernar las interacciones entre los estados que lo conforman. “Pero cuando el sistema es unipolar, la ideología política del polo único también importa. Los órdenes internacionales liberales sólo pueden surgir en sistemas unipolares donde el Estado líder es una democracia liberal”, precisa el profesor de la Universidad de Chicago.

En su criterio, “el orden internacional liberal posterior a la Guerra Fría estaba condenado al colapso, porque las políticas clave en las que se basaba eran profundamente defectuosas. Difundir la democracia liberal en todo el mundo, que es de suma importancia para construir tal orden, no sólo es extremadamente difícil, sino que a menudo envenena las relaciones con otros países y a veces conduce a guerras desastrosas. El nacionalismo dentro del Estado objetivo es el principal obstáculo para la promoción de la democracia, pero la política de equilibrio de poder también funciona como una importante fuerza de bloqueo. Además, la tendencia del orden liberal a privilegiar las instituciones internacionales por encima de las consideraciones internas, así como su profundo compromiso con las fronteras porosas, si no abiertas, ha tenido efectos políticos tóxicos dentro de los propios estados liberales líderes, incluido el unipolar estadounidense. Esas políticas chocan con el nacionalismo en cuestiones clave como la soberanía y la identidad nacional. Dado que el nacionalismo es la ideología política más poderosa del planeta, invariablemente triunfa sobre el liberalismo siempre que ambos chocan, socavando así el orden en su núcleo”.

Actualidad

La guerra en Ucrania está poniendo a prueba a Occidente. Más allá de que muchos analistas consideran que se trata en realidad de una confrontación intermediada (proxy war) entre Estados Unidos y Rusia, son los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y los ucranianos los que están teniendo que lidiar con las consecuencias negativas. En el fondo está China, cuyas relaciones con el gobierno de Vladimir Putin no han hecho otra cosa que fortalecerse.

Las sanciones contra Rusia, principalmente por parte de la Unión Europea y Estados Unidos, no han tenido los resultados esperados. Todo lo contrario, son los países europeos los que tuvieron que verse privados de acceder al gas ruso, al que reemplazaron por el suministrado desde Estados Unidos. Esto está afectando directamente a economías como la alemana, que esta semana confirmó que pasa a estar en recesión.

Más aun, la guerra está poniendo a prueba qué tan posible es realizar la presunción liberal del momento unipolar, de expandir su hegemonía a otros países.

“Es muy importante entender que lo que pasó es que el momento unipolar quedó en el espejo retrovisor. Se fue. Ahora estamos en un mundo multipolar en el que pasamos de una gran potencia a tres grandes potencias: Estados Unidos. China y Rusia. Ahora consideramos a Rusia una gran potencia porque Vladimir Putin, desde que asumió el poder en 2000, ha resucitado a los rusos de entre los muertos. La mayoría de ustedes saben que en la década de 1990 Rusia básicamente había muerto. Putin los resucitó. Entonces, Rusia es una gran potencia y China es una gran potencia y, por supuesto, el Tío Sam es una gran potencia”, afirma Mearsheimer.

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Prosigue señalando que “la hiperglobalización, que buscaba minimizar las barreras al comercio y la inversión globales, resultó en la pérdida de empleos, la caída de los salarios y una creciente desigualdad de ingresos en todo el mundo liberal. También hizo que el sistema financiero internacional fuera menos estable, lo que provocó crisis financieras recurrentes. Esos problemas luego se transformaron en problemas políticos, erosionando aún más el apoyo al orden liberal”.

“Una economía hiperglobalizada socava el orden de otra manera: ayuda a que países distintos del unipolar se vuelvan más poderosos, lo que puede socavar la unipolaridad y poner fin al orden liberal. Esto es lo que está sucediendo con el ascenso de China, que, junto con el resurgimiento del poder ruso, ha puesto fin a la era unipolar.

El mundo multipolar emergente consistirá en un orden internacional basado en el realismo, que desempeñará un papel importante en la gestión de la economía mundial, el control de armas y el manejo de problemas de bienes comunes globales como el cambio climático. Además de este nuevo orden internacional, Estados Unidos y China liderarán órdenes acotados que competirán entre sí tanto en el ámbito económico como en el militar”, concluye el profesor de relaciones internacionales.

(*)Pablo Deheza es editor de Animal Político

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