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Monday 8 Aug 2022 | Actualizado a 18:58 PM

Feria del libro

Hay muchos paceños que no han ido aún a la feria. En ello hay que trabajar ahora

/ 19 de agosto de 2010 / 05:00

El año pasado, la feria, que tiene lugar en Bajo Següencoma (al sur de La Paz), recibió a 70.000 visitantes. Número que refleja una tendencia ascendente, si se compara con las primeras versiones, y que confirma lo dicho sobre el entusiasmo de los vecinos de esta urbe, suficiente como para animar, año tras año, a quienes viven de escribir, editar y vender libros a invertir en el evento.

La feria paceña ha motivado, además, a replicar el ejemplo en otras ciudades. Santa Cruz, por ejemplo, que abre el año de ferias del libro, ha crecido lo suficiente como para ratificar el acierto de prestarle atención al mundo bibliográfico, que lectores seguro que hay.

Se suele decir y repetir que en Bolivia se lee poco. Si bien no hay estudios precisos al respecto, que puedan ayudar a identificar las razones, lo cierto es que una de las soluciones para acortar la brecha entre libro y público resulta ser la feria. Sobre todo porque ésta, como pasará ahora, hasta el 29 de agosto, dedica un espacio privilegiado a los niños.

La mejor inversión que se puede hacer en este sentido es, justamente, atraer a los niños. Se puede afirmar que ya hay una generación (hoy de 18 años, más o menos) que ha crecido con la experiencia de visitar la feria. Basta ver a un niño de tres años recorrer entusiasta los estantes y anaqueles, deseoso de tocar esos objetos de lomos variados, para sospechar que, de alimentarse esa fascinación, el lector estará asegurado para un futuro próximo.

Este año, los chicos tendrán para elegir carpas de terror, fantasía, superhéroes… diversión en grande, que eso es también la lectura.  Seguramente hay muchos habitantes de La Paz que no han visitado aún la feria. En ello hay que trabajar, pero no cabe duda  de que la continuidad es una forma de ir conquistando a la gente.

Quizás hay que pedir a los expositores un poco más de retribución a la fidelidad de los visitantes. Por ejemplo, cumpliendo con los descuentos que se suele ofrecer y que no siempre se concretan. O trabajando más para posibilitar la presencia de figuras de las letras. En años pasados vinieron Quino, Carlos Monsiváis, incluso Paulo Coelho… El peso de nuestra fiesta se mide también en este sentido.

En todo caso y para descubrir valores más allá de la fama, ahora están aquí varios autores italianos deseosos de hacer contacto con el lector boliviano. Un motivo más para acudir a la cita.

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Pedagogía sobre el arbitraje de inversiones

/ 8 de agosto de 2022 / 00:39

Tras la emisión del laudo del caso de arbitraje sobre el fondo de pensiones, medios de prensa nacionales han sido inundados de panfletos propagandísticos sobre la “derrota” y “pérdida de millones de dólares” en este y otros casos del proceso de nacionalización en Bolivia. Lo cierto es que no es ni uno ni lo otro; el arbitraje internacional de inversiones posee una lógica perversa y complejidad técnica que debe ser explicada de forma sencilla para evitar su instrumentalización política contra la defensa legal del Estado.

Primero, debe recordarse que las demandas internacionales contra el Estado son el producto de la era neoliberal en la cual los gobiernos de turno suscribieron acríticamente 21 Tratados de Bilaterales de Protección de Inversiones, eximiendo a los inversionistas de estar sujetos a las leyes nacionales, en violación al artículo 24 de nuestra anterior Constitución. Acuerdos que, en pocas palabras, ataron las manos del Estado si deseaba recuperar sus recursos naturales, la propiedad sobre sus empresas estratégicas o implementar políticas sociales y, por el contrario, permitieron que las corporaciones puedan demandar sumas astronómicas si éste osaba a hacerlo. Un análisis de este sistema legal nos permite ver que estos tratados son un catálogo de derechos solo para las corporaciones transnacionales, que la mayoría de los tribunales arbitrales privilegia los derechos privados por encima de los Derechos Humanos que el Estado debe proteger con sus medidas soberanas y que incluso si los inversionistas incumplen normas ambientales y sociales, estos puedan escapar del sistema legal nacional y refugiarse en este sistema de privilegios. Bajo este sistema, el único objetivo de estas demandas es encontrar un monto “justo” de compensación (más conocido como “quantum”) que “repare” a las corporaciones por las decisiones soberanas del Estado. Pero, ¿el Estado podría no pagar ningún monto por sus medidas soberanas? La respuesta es sencillamente: No.

Al respecto, el derecho a la nacionalización se encuentra claramente consagrado en el artículo 2 de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados de las Naciones Unidas, y como tal, debe efectuarse por razones de utilidad pública y para la protección de derechos humanos (servicios básicos, salud pública, desarrollo, etc.), pero debiendo existir una compensación obligatoria para el inversionista. Por ello, por regla general un arbitraje de inversiones debe resultar inevitablemente en un pago, incluso si el Estado cumplió el derecho internacional al tomar dicha decisión (así es, incluso si cumplió). La lógica maniquea de que pagar per se es una “derrota” no se corresponde con la lógica de estos casos. La única posición objetiva es comparar cuánto demandó la corporación transnacional y cuánto logró reducir el Estado dicha pretensión en su defensa y, sobre todo, cuál es el beneficio económico que esta medida soberana creó para los bolivianos(as).

Para citar ejemplos, en el caso South American Silver, Bolivia pagó $us 25 millones de los 385,7 millones demandados por la multinacional, es decir, solo 6,6% de la pretensión. Por otra parte, en los acuerdos con las empresas del sector de hidrocarburos para recuperar nuestro patrimonio, en promedio se compensó con el 27% de las peticiones, generando luego utilidades netas de $us 35.000 millones solo hasta 2017. Montos que no pueden considerarse como una “pérdida”, sino como el precio por la recuperación de la propiedad de los bolivianos( as), lo que fue esencial para cimentar la era de prosperidad más importante de nuestra historia. Asimismo, en el caso de Entel, los 100 millones pagados por esta empresa (de los 134.000 millones exigidos) lograron generar una utilidad neta de más de $us 1.050 millones solo hasta 2017, es decir, 10 veces más del monto de recuperación, lo que a su vez ayudó a redistribuir la riqueza a través de varios bonos sociales y efectuar inversión pública.

Basados en evidencia, la retórica de la derrota no tiene asidero alguno. Recordemos que Bolivia, en 2009, fue el último país en América Latina en crear su Procuraduría para la defensa legal internacional de sus intereses, ello debido a la mentalidad patrimonial y hereditaria del Estado de quienes ya gobernaron y que hoy se autoproclaman “defensores” de los recursos del Estado. Por el contrario, una reflexión desapasionada nos debería llevar a valorar la labor de los procuradores Montero, Arce, Menacho y hoy Chávez, en la creación del sistema de defensa legal del Estado y por haber contribuido a la recuperación del patrimonio del pueblo boliviano.

Franz Zubieta Mariscal es investigador en Derecho Internacional de la Universidad de Nottingham.

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Los costos ocultos de la transición energética

/ 8 de agosto de 2022 / 00:33

Desde hace ya varios lustros, el mundo se ha metido (y con razón) en una lógica de transición de uso de energía, con la intención de despegarse de las energías “sucias” —carbón, petróleo, gas—, que son causantes de los gases invernadero, el deterioro de la capa de ozono y, por ende, del calentamiento global.

La transición energética implica que como humanidad usemos más energías renovables: hidroeléctricas, eólica, solar —para mencionar solo las más relevantes—, pues su uso no implica la emisión de contaminantes. Este es el beneficio más tangible que se puede obtener de la transición energética; es un beneficio incuestionable.

Y como todo en la vida, la transición energética tiene costos que es necesario incorporar en la ecuación para, al menos, estimar el balance que quedará como resultado de esta tendencia que, al día de hoy, es irrefrenable.

Los costos más visibles son aquellos relacionados con la verdadera capacidad de las energías limpias para sustituir a las energías “sucias”: en primer lugar, hay que considerar la densidad energética de cada una de las fuentes presentes en el abanico de opciones actuales; en segundo lugar, tenemos que considerar la tasa interna de retorno de cada fuente de energía; y, en tercer lugar, el impacto ambiental derivado de los nuevos materiales y nuevas infraestructuras requeridas para la generación masiva de energías limpias.

Se llama densidad energética al ratio de energía producida por superficie requerida para producir dicha cantidad de energía. Por ejemplo, nos dice la experta en mercados y energía Lyn Alden, que una planta nuclear puede producir enormes cantidades de energía en superficies comparativamente muy pequeñas, lo mismo ocurre con la energía proveniente del carbón. Al otro lado de este abanico está, por ejemplo, la energía solar, que requiere de grandes extensiones de terreno para generar proporcionalmente menos energía que las fuentes más densas, nos explica Alden.

La tasa interna de retorno energético mide el ratio de cuánta energía se obtiene de una fuente determinada a lo largo de su vida útil, versus cuánta energía se debe invertir para obtener dicha producción. En otras palabras, de nuevo según Alden, se requiere cierta cantidad de energía para extraer petróleo de un pozo petrolero, pero la cantidad de energía que dicho pozo provee es muchísimas veces superior a la cantidad invertida en su puesta en marcha.

Daniel Weissbach realizó un estudio en 2013, Intensidades energéticas, tasa de retorno energética y períodos de repago de plantas de generación de energía. Como nota aclaratoria, el título es mi libre traducción, pues no cuento con una versión en español de dicho artículo. El estudio refleja que la tasa de retorno energética de la energía nuclear es 25 veces mayor a la de la energía solar; que la tasa de retorno del carbón es tres veces mayor a la energía eólica. La energía hidroeléctrica queda en una muy buena situación, pues su tasa de retorno es mayor a la del carbón en un 20%. Las plantas de ciclo combinado tienen una tasa de retorno que se sitúa al medio de la mejor (nuclear) y la peor (solar), con un resultado apenas inferior al del carbón

Por otro lado, la enorme demanda de nuevos materiales para la transición energética implica una gran demanda por nuevos tipos de minerales, como las tierras raras y otros. Se prevé que la demanda de níquel, aluminio, fósforo, hierro, cobre y litio —entre otros minerales— se multiplique por 10 o más veces hasta 2030, lo cual tendrá un impacto directo sobre sus precios.

Como boliviano, no puedo menos que estar optimista gracias a que nuestro territorio cuenta con recursos para proveer de casi todo tipo de energía; en hidrocarburos tenemos el gas, que es la menos contaminante, pero también tenemos eólica, hidroeléctrica y, además, contamos con litio. Si se confirman las sospechas del Gobierno, que hace muy poco creó el Viceministerio de Minerales Tecnológicos para investigar la existencia de uranio y tierras raras, cubrimos todo el abanico posible de energías. Sumado a ello, contamos con la mayor reserva de litio.

Ninguna transición es pura, y la transición energética no lo será. La humanidad tendrá un gran avance si al menos las energías nuevas van desplazando al carbón, que representa algo más de un tercio de la energía total que consumimos. De ahí para arriba, seguramente iremos sustituyendo el petróleo, etc. Bolivia está posicionada como para participar en todo el abanico. Es un reto y una oportunidad.

Pablo Rossell Arce es economista.

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República

/ 8 de agosto de 2022 / 00:25

Según Maquiavelo, en su breve texto El Príncipe (1532), “todos los estados, todos los dominios que han tenido y tienen soberanía entre los hombres, han sido y son repúblicas o principados”. Obviamente Maquiavelo se concentra en esta obra en los principados, pues se dedicó al estudio de la república en otro texto llamado Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Como vemos, Maquiavelo opone la república a los principados. Dicho de otro modo, lo contrario a la república serían las autocracias (monarquías o principados).

Doscientos años después, Montesquieu en su obra El espíritu de las leyes (1735), señala que hay tres formas de gobiernos: el republicano, el monárquico y el despótico. El gobierno republicano es aquel en el que todo el pueblo, o una parte mayoritaria de él, tiene el poder supremo, en contraste con las otras dos formas autocráticas: la monarquía y el despotismo. En consecuencia, lo opuesto a la república es la monarquía.

La idea de la república se encuentra en la etimología de la palabra, res (cosa) publicus (del pueblo), es la forma de gobierno orientada hacia el bien común, basada en la participación de los ciudadanos, bajo una ciudadanía extendida y protegida por derechos fundamentales. La república, como forma de gobierno, se encuentra en la división y separación de poderes, por ello Montesquieu encontrará la forma republicana en la Constitución. El pensamiento de Montesquieu influirá a los revolucionarios franceses que señalarán, en el artículo 16 de la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano de 1879, que “una sociedad en la que no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los Poderes, carece de Constitución”. La tensión es siempre la misma, evitar que el poder se concentre en pocas manos y garantizar la soberanía del pueblo.

Se ha dicho erróneamente que Bolivia ha dejado de ser república desde 2009, sin embargo, la sola idea de Constitución debería hacernos pensar lo contrario, Bolivia no abandonó su forma republicana desde el 11 de agosto de 1825, cuando mediante un decreto adquiere la misma. Desde 1825 existe separación de poderes, reconocimiento de derechos, y elección popular de gobernantes. En la CPE boliviana de 2009, el artículo 11 señala expresamente a la república de Bolivia.

Entonces, los elementos básicos de una república se encuentran en la CPE, y lógicamente el Estado Plurinacional no es lo opuesto a la república.

¿A qué se opone el Estado Plurinacional? Pues al Estado-nación, pero, como ya decía el canadiense Will Kymlicka, en su libro Ciudadanía Multicultural (1995), de todos los Estados a nivel mundial son muy pocos los Estados-nación, en tanto la pluralidad de culturas, de pueblos y naciones, hacen muy difícil retornar al proyecto del Estado-nación.

Farit Rojas T. es docente investigador de la UMSA.

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Laberíntico

/ 8 de agosto de 2022 / 00:20

La historia de los laberintos se remonta a varios siglos antes de Cristo, el mito más famoso con relación a esta figura recae en el laberinto de Creta, el cual fue construido para encerrar al Minotauro, un monstruo que se alimentaba de ofrendas humanas; esta estructura considerada como clásica contaba con una única entrada que conducía a un centro, por lo tanto, una única salida. En general, los laberintos han simbolizado un sinfín de aspectos de la vida, desde caminos que conducen a la virtud o la eternidad hasta un recordatorio de lo compleja que puede ser la existencia misma.

En la evolución de los laberintos se observa el hecho de que las entradas y, por lo tanto, las salidas se han multiplicado, la única ruta enredada se ha convertido en varios caminos o atajos, muchos de los cuales no conducen a nada; esta transformación ejemplifica a su vez el continuo proceso que siguen las ideas, necesario recordatorio de que no existen las verdades absolutas y que el tiempo se encarga de mejorar o reformular los conceptos previos.

Por su lado, la construcción mental de laberintos atraviesa por una de sus etapas más fecundas, ¿la evidencia?, al derrumbe de varias teorías preconcebidas como irrefutables hay que sumarle la particular dificultad que confrontamos para diferenciar los verdaderos fines y objetivos de las personas o sus grupos de interés respecto a su oratoria; en los hechos, a las peculiares intenciones altruistas de uno de los hombres más ricos del mundo para adquirir la red de opinión más en línea que existe hay que agregarle su reciente “desistimiento”, un indisimulado engaño para bajar artificialmente la cotización de dicha empresa, ¿no se trata acaso de tomar el control comercial con ventajas de esta poderosa y reconocida herramienta de comunicación?; en el ámbito nacional, ¿no es contradictorio el cuestionamiento a la subvención de combustibles de parte de los principales beneficiarios de esta medida?

¿Vale la pena insistir en el fin de la historia o fue un apresurado y no tan ingenuo cierre economicista? Considerando el grado de manipulación y canibalización que observamos en el mundo de los negocios privados, ¿es favorable para la gente de a pie que el Estado cumpla solo un papel de garantizar y normar los derechos de propiedad y que el mercado regule la totalidad de la actividad económica?

El ejercicio económico muchas veces ignora o deja en el limbo el hecho de que los humanos somos mucho más complejos que una operación de maximización de beneficios o minimización de costos, que además vivimos en sociedades complejas y poco homogéneas, por lo que el mismo concepto de escasez no puede aplicarse de forma lineal a los mismos bienes o servicios. En un escenario de conflicto bélico donde al parecer varios intereses económicos se encuentran en pugna, la especulación y las previsiones a lo largo del mundo se guían por aquello de que a guerra ajena no se le miran las fauces, por lo que al igual que en la pandemia es necesario que el Estado participe de forma activa para garantizar principalmente el bienestar de la mayoría de sus ciudadanos.

Al respecto, un engañoso y peligroso debate se ha abierto al cuestionar ciertos sectores los esfuerzos que realiza el Estado boliviano para mantener niveles de inflación bajos y controlados, socavar esta tarea de interés público es al menos incoherente, ¿quién en su sano juicio pretendería en circunstancias como las actuales provocar o contribuir a un proceso inflacionario? ¿Quiénes ganarían con tal situación?

Los laberintos tienen bastante de conjetura y mucho de consigna, en estos parajes la discrecionalidad enfrenta a los datos y los hechos con creencias o fantasmas; la economía por su parte, dista mucho de convertirse en un dogma por lo que indaga y propone alternativas para las soluciones. Los laberintos también pueden interpretarse como una invitación a una aventura con los ojos vendados; por el contrario, la economía por su carácter social tiene como pocas ciencias la obligación de observar y adaptarse a las necesidades de la gente, no al revés como varios especialistas parecen propugnar.

Franco Guzmán Bayley es economista.

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Fútbol de ciencia ficción

Jorge Barraza, columnista de La Razón

Por Jorge Barraza

/ 7 de agosto de 2022 / 19:22

Dinámica total, velocidad, presión (presión hasta tocar al adversario para no darle un solo centímetro de libertad de movimientos), agresividad de marca y de juego, entradas fuertes, potencia física, ida y vuelta, ataque tras ataque, fuego graneado, prestación atlética al límite del esfuerzo.

Un fútbol de ciencia ficción que nos recordó a Rollerball (1975), aquella película con el recientemente fallecido James Caan en el protagónico. Rollerball constituía un deporte posmoderno, ficticio y violento, feroz, deshumanizado, con jugadores equipados con armaduras que se desplazan sobre patines e intentan meter una bola de acero en un pequeño agujero que es la portería contraria en medio de deliciosas villanías.

En ese menester chocan, se golpean durísimo y se muestran crueles. Caan, el inolvidable Sonny Corleone de El Padrino, encarnó perfecto el papel. Villanísimo

¡Uuuuffff… qué arranque de Premier…! El sábado muy temprano (7.30 hora boliviana), el ascendido Fulham recibía al Liverpool en su célebre guarida de Craven Cottage, al borde del Támesis, estrenada hace “apenas” 128 años, en 1896, o sea, recién. Y le dio una áspera bienvenida al campeón de la Copa Inglesa. Acostumbrado a atosigar a sus rivales, a acosarlos para quitarles la pelota primero y atacarlos después, el Liverpool de Klopp, la más acabada muestra del fútbol moderno, se vio avasallado de entrada por el Fulham, que lo hizo sentir verdaderamente incómodo, mal. ¡Qué Klopp ni Klopp…! El Fulham se plantó con una actitud intimidante en cada trabada, en cada choque. Y salió un partido frenético, ultrafísico, casi de ciencia ficción como en Rollerball. Y demás se jugó bien, se vieron cosas buenas, esto es lo notable: con tan alto grado de oposición, el futbolista actual igual se ingenia para crear, armar juego, dibujar combinaciones geométricas a un toque, fabricar situaciones de gol. Y goles.

Fue 2 a 2, pero hubo peligro suficiente como para 3-3, 4 a 3. Los dos pudieron ganarse, aunque siempre flotó la sensación de que el Fulham ladraba más alto. Sobre todo, cada vez que entraba en acción ese fantástico 9 que es el serbio Aleksandar Mitrovic, quien nunca suena en el mercado de pases, pero sería también estelar en cualquier otro equipo. Mitrovic logró el año pasado dos proezas memorables. En Championship (segunda división) marcó 43 goles en 44 partidos. El ascenso es casi suyo. Y en el último partido de la Eliminatoria hizo el histórico gol a Portugal en Lisboa. Con empatar, Portugal iba al Mundial. Serbia caía frente a los lusos, pero igualó y en el minuto 90 Mitrovic metió un cabezazo mortal para el 2-1 que le dio la clasificación directa a Qatar 2022.

Ayer le anotó dos al empinadísimo Liverpool, el primero, con un salto magnífico, cabeceando sobre la misma cabeza de Alexander Arnold, y la clavó arriba. El segundo, de penal, que Van Dijk le cometió a él mismo. Nadie lo duda, habrá estatua para Mitrovic en Craven Cottage en un futuro cercano.

Recién en el minuto 64 pudieron emparejar los Reds. Y fue por la entrada de Darwin Núñez, quien está llamado a ser un grande. El uruguayo entró a los 51’ y rápidamente mostró los dientes. Igualó con un taquito, pero además fue el que le revolvió los papeles al Fulham. Se hablará harto de él. Luego bajó la bola para el gol que cerró el telón, a cargo del egipcio Salah. Dato aparte: más allá de un bonito desborde con remate al palo, fue otra actuación no destacada de Luis Díaz, y está Darwin Núñez en el banco. ¡Ojo, Lucho…! Al colombiano le dieron hasta para vender; primero una entrada rigurosísima de Tete y luego otra de Kebano, con codo incluido. Rollerball puro.

El resultado, sin embargo, es anecdótico. Lo impresionante fue el nivel de intensidad total del partido, en especial del primer tiempo. En el segundo amainó la furia porque, desde luego, los actores son seres humanos. Estamos yendo cada vez más hacia ese fútbol enérgico, hiperdinámico. Y en esa dirección van todos los demás. Así es hoy. Liverpool tiene un plantel valuado en 885 millones de dólares, el del Fulham en 196. En la cancha no se notaron diferencias porque sigue habiendo tres aspectos que no están relacionados con el presupuesto: la actitud, la preparación y la táctica. Llevada a un plano de excelencia, esa trinidad puede igualar muchas otras virtudes adversarias. Podría agregarse una cuarta: la mística. Si un líder o un plantel logra crearla en su propio beneficio, todos rendirán el doble. En eso, el Fulham fue igual o mejor que el Liverpool.

Cuenta Claudio Vivas, técnico argentino, que cuando le mostró por primera vez a Marcelo Bielsa un video de un juvenil llamado Lionel Messi, por entonces de 17 años, Bielsa le dijo “ponga el video en velocidad normal”. Le pareció que era demasiado rápido. “Está en normal”, respondió Vivas. Si le mostramos este Fulham-Liverpool a un futbolista de los ’50, los ’60 o los ’70 posiblemente pida lo mismo que Bielsa: “desacelérelo”. Por eso es mucho más difícil sobresalir hoy. A cualquier crack del pasado le hubiese costado hacer lo mismo que Mitrovic. Por el altísimo nivel de obstáculo. Solamente la velocidad lo llevaría más frecuentemente al error. Sin contar la presión y la movilidad del rival.

Vemos mucho fútbol, varios partidos por semana, de Europa y Sudamérica. La tendencia va por ahí. El miércoles apreciamos Vélez 3 – Talleres 2, volcánico también. El fútbol argentino, achicado por la economía, vaciado de figuras que emigran a todas partes, sigue siendo de una intensidad atrapante. Son todos Fulham. Corren, luchan y traban sin parar, se mueven como enzimas y además intentan jugar. Y todos buscan ganar. Patronato golea a Boca 3 a 0 y River cae en el Monumental con 70.000 partidarios frente a Sarmiento. Todos se ganan. Palmeiras conquistó la última Libertadores perdiendo un solo juego: ante Defensa y Justicia, en San Pablo, 4 a 3. Con nada, buscan ganar. Es la mentalidad imperante.

El viernes asistimos por TV al sensacional inicio de la Bundesliga: Eintracht Frankfurt, flamante campeón de la Europa League, recibía en su Waldstadion abarrotado al Bayern Munich y el descomedido visitante le hizo seis. ¡Seis a uno…! El club de Müller y Beckenbauer ha tiranizado el fútbol alemán a base de excelencia y superioridad. El miércoles, el Frankfurt jugará la Supercopa Europea frente al Real Madrid y ya el Bayern le aplastó la ilusión. También allí observamos, además de goles y buen fútbol, un duelo electrizante, de notable movilidad. Los veintidós actores se movieron durante 96 minutos como el conejito de Duracell, sin pararse nunca, con llamativa vivacidad. Todos van a hacia eso, caso contrario no pueden competir.

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