Voces

miércoles 8 dic 2021 | Actualizado a 12:13

‘Historiador golpista’ versus ‘dictador fugado’

/ 27 de octubre de 2021 / 02:04

Las tensiones políticas del país se resumen en la guerra de adjetivos de dos actores principales de la crisis poselectoral de 2019: Evo Morales y Carlos Mesa. La relación entre ambos políticos es insostenible desde 2016, cuando el segundo dejó de ser colaborador del primero en la demanda marítima, provocado por las divergencias surgidas luego del referéndum de febrero de ese año.

El encono de ambos llegó a extremos impensables, que también es impensable creer que en enero de ese mismo año Mesa hubiera elogiado por última vez la trascendencia del presidente derrocado: “Es imprescindible reconocer de nuevo que el gobierno de Evo Morales está sin duda entre los más significativos de nuestros casi dos siglos de vida independiente”.

Tres años más tarde, ya como rival electoral, sus conceptos respecto de Morales cambiaron radicalmente, al extremo de culparlo de un “fraude monumental” o llamarlo “dictador fugado”, como repite ahora en respuesta a otros calificativos del líder del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Aquel episodio había comenzado con la suspensión de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), sistema de información en línea no definitivo pero cuyo parón fue fervientemente denunciado por Mesa luego de las elecciones del domingo 20 de octubre de 2019. Entonces había llamado a vigilias en los tribunales electorales —cinco de ellos fueron quemados luego— y se consideró víctima de fraude electoral.

Desde esa vez, Mesa no ha dejado de pronunciar la frase en su intento de librarse de acusaciones y de otro calificativo de Morales en su contra, “historiador golpista”, que lo acuñó para denunciar que el expresidente y ahora político de oposición fue uno de los primeros operadores de lo que considera un golpe de Estado en 2019.

Mesa fue un actor clave de la ruptura constitucional que desembocó en la cuestionada llegada al poder de la senadora de minorías Jeanine Áñez, cuya sucesión defiende con mucha fuerza.

Morales no lo perdona. Escenario que encuentra, aprovecha para endilgarle a su rival el “golpe” y su papel. Mesa hace lo mismo, en respuesta. Pero en réplica, es tildado de haber generado la crisis de 2019 al zafar el referéndum de 2016 que le dijo no a la repostulación y forzado una resolución del Tribunal Constitucional que supuso su derecho a la repostulación.

Cierto, Morales forzó los hechos y por eso se desencadenaron las protestas en 2019, resolución que, sin embargo, no terminó con el resguardo de la institucionalidad democrática del país.

Entonces, a la luz de los hechos, ¿quién de ambos rivales se acerca a la verdad? Obviamente, cada quien defiende sus tesis, lo que mutuamente llaman “relatos”. Pero en ambos casos hay dos hechos y dos relatos.

Claro, habrá que identificar cuáles de esas tesis son relatos y cuáles, hechos. En eso no habrá consenso/acuerdo, debido a intereses políticos, pero los bolivianos vieron cómo sucedieron. Y entre esos relatos está la tesis de la “sucesión impecable”.

Mesa considera y defiende que la sucesión de Áñez “fue impecable”. ¿Impecable más allá de la línea de sucesión? Sabe él, y está registrado en la cobertura de los medios, que exigió que en la sucesión no participe ningún masista y, al contrario, sea una senadora de minoría, fuera de la línea de sucesión, la elegida: Áñez.

Ante hechos inéditos de entonces, impecable habría sido el esfuerzo sobrehumano por instalar los actores políticos y “demócratas” la Asamblea Legislativa, como Mesa proclamaba ese 10 de noviembre, y la reconfiguración de las directivas antes de forzar una sucesión amparada en una declaración constitucional basada en una vieja Constitución, y destinada al “Vicepresidente de la República”. Y bajo el cumplimiento de la Constitución y los reglamentos legislativos, incluso en las formas: no hubo sesión, no hubo quórum ni hubo acto de posesión, sino, al contrario, hubo una imposición de la banda por parte de un oficial de la Casa Militar, y no en la Asamblea Legislativa sino en la intimidad del Palacio de Gobierno, solo con la presencia de correligionarios y familiares.

Que se digan adjetivos Morales y Mesa, pero a la luz de los hechos hubo una sucesión irregular, menos impecable, a no dejarse engatusar con ese relato.

Rubén Atahuichi es periodista.

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El factor Evo Morales

/ 8 de diciembre de 2021 / 03:55

Cuando Evo Morales fue derrocado en 2019, un colega sugirió a la Redacción que aquel debía quedar proscrito en la cobertura periodística. Cuando le refutaron por qué, dijo que políticamente había muerto, que no era ni fuente ni factor que incida en la marcha del país. No, Morales va a haber siempre, a pesar de los periodistas.

La mañana del 12 de noviembre de 2019 llegó a México, el mandatario dimisionario comenzó a hablar, y nunca dejó de hacerlo. Antes de aterrizar en Buenos Aires, el 11 de diciembre, el entonces presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, le propuso asilarlo: “Acá en Argentina muévete con libertad, haz lo que tienes que hacer”. Y así fue.

No hubo días en que dejara de hablar; siempre como fuente de declaraciones o factor de reacciones políticas. Aunque no diga ni haga nada, siempre se ocupaban de él: los medios, sus detractores o los académicos.

En Buenos Aires, junto con sus correligionarios, construyó las candidaturas de Luis Arce y David Choquehuanca, y desde allí dirigió la campaña masista de la redención.

Cuando el MAS ganó las elecciones, recuperó aliento y comenzó a hablar más fuerte. Y al retornar a Bolivia, al día siguiente del juramento de Arce, el hombre se disparó.

No estaba proscrito ni muerto políticamente. Siempre estuvo/está vigente. Siempre (in)oportuno, incómodo, soberbio, polémico, torpe, mordaz, directo… sin tapujos.

Y su palabra es ley, para bien o para mal; siempre comidilla de los medios de información, de los periodistas y sus detractores.

Hace poco, antes que Luis Fernando Camacho lo planteara, desempolvó de la nada la propuesta de federalismo al plantear “un debate sincero” e incluso la posibilidad de un referéndum con ese fin. Una vez que el gobernador de Santa Cruz le hiciera el juego, Morales viró en su criterio y consideró a la iniciativa de separatista.

En las últimas semanas, con la convocatoria a la “Marcha por la Patria”, su protagonismo hasta ensombreció a Arce. Las malas lenguas dijeron que la multitudinaria movilización fue convocada con el objetivo de lavarle la cara a Morales, en recurrente cuestionamiento por su papel de la crisis poselectoral de 2019 —Carlos Mesa no deja de llamarlo “el dictador fugado”— y sus affaires personales.

“Que no provoquen al movimiento indígena, vamos a defender nuestro movimiento; les decimos públicamente (…): esta marcha no termina aquí”, desafió en el mitin de la movilización que terminó en La Paz.

Y, claro, la marcha estuvo convocada con el fin de contrarrestar el protagonismo cívico de la última movilización contra la ahora abrogada Ley 1386 y en respaldo al gobierno de Arce, afectado por sus iniciativas legales.

Insaciable en el discurso duro contra sus adversarios y políticamente ambicioso, Morales no deja de copar el debate político, aun a costa de sus seguidores y correligionarios. O en Kawsachun Coca o en sus redes sociales.

Acaba de causar incomodidad en el oficialismo y el gobierno de Arce con su propuesta de un encuentro con la oposición y los empresarios para la discusión del programa de gobierno. Lo digo “con cierta autoridad”, dijo.

No es el presidente del país, pero parece olvidar su rol de exmandatario.

Es imparable. No va a cesar en su protagonismo político; su influencia política mantiene a su partido en permanente actividad orgánica: movilización, talleres y organización.

Seguirá siendo noticia, así sea para atacarlo o generar repercusión sobre sus acciones. Seguirá transitando entre el bien y el mal, entre el odio y el amor; se alimenta de eso. A pesar del cansancio de su militancia sobre sus dislates, a pesar de sus detractores.

Parte de los males de la democracia se lo debemos a él; parte de los “bienes”, también.

Rubén Atahuichi es periodista.

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El Presidente informa que las remesas familiares a octubre alcanzaron $us 119,9 milllones

A abril de este año, los ingresos por esos aportes habían repuntado en 42%, luego de un año 2020 con cifras bajas, que cayeron incluso al 28%.

/ 7 de diciembre de 2021 / 12:33

A través de sus redes sociales, el presidente Luis Arce informó que las remesas familiares a octubre de este año alcanzaron $us 119,9 millones y el acumulado en los 10 meses llegó a $us 1.147 millones.

“Valoramos el trabajo y esfuerzo de nuestras y nuestros compatriotas en el exterior, que aportan de gran manera a la reactivación económica”, escribió el mandatario en su cuenta de Twitter.

En 2019, antes de la emergencia sanitaria derivada de la irrupción del nuevo coronavirus o COVID-19, los envíos del exterior a Bolivia llegaron a $us 438,8 millones.

Y el pasado año, cuando el mundo entero experimentó una crisis económica a consecuencia de la primera y segunda olas de la pandemia, las remesas bajaron a $us 316,6 millones, es decir, se redujeron un 28%.

Con cifras oficiales, a abril de este año esos ingresos habían tenido un repunte del 42%, a pesar de la situación sanitaria.

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Morales aboga por Huarachi, quien en 2019 pidió su renuncia, como las FFAA y la Policía

En 2019, el líder de la COB pidió la renuncia de Morales: “Si hay la necesidad de renunciar, por pacificar al pueblo, lo hacemos, lo decimos desde la COB”.

Evo Morales y Juan Carlos Huarachi en la "Marcha ´por la Patria". Foto:

/ 5 de diciembre de 2021 / 14:16

La vida da vueltas; en alguna circunstancia, Evo Morales y Juan Carlos Huarachi hicieron las paces. El expresidente acaba de abogar por el líder de la Central Obrera Boliviana (COB), quien, como las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana, en 2019 pidió su renuncia.

Ambos aparecieron juntos el lunes, cuando llegó a La Paz la llamada “Marcha por la Patria”, que organizó Morales para movilizar al Movimiento Al Socialismo (MAS) y sus organizaciones sociales para respaldar al gobierno de Luis Arce a título de defender la democracia contra afanes, en su criterio, de un nuevo quiebre constitucional.

En su discurso encendido en la Plaza Mayor de La Paz, el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB) protestó contra la dirigencia del Comité pro Santa Cruz, que desde el 8 de noviembre mantuvo un paro regional en contra de la ahora abrogada Ley 1386, de Estrategia de Lucha contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas.

También puede leer: Morales cuenta que luego de pedir su renuncia en 2019, Huarachi no quiso hablar con él

Aunque días después dijo que lo malinterpretaron, Huarachi arengó el 29 de noviembre: “Nosotros no hemos venido a generar violencia, pero si nos provocan, aquí estamos; cuidado, no nos provoquen, porque esta marcha se puede trasladar a Santa Cruz y vamos a ir a tomar las fábricas, las industria!”.

Sus declaraciones causaron gran repercusión, especialmente de dirigentes cívicos de Santa Cruz y políticos de oposición.

Al contrario, Morales lo justificó este domingo en su programa de radio Kawsachun Coca. “Yo entiendo la reacción y bronca del hermano Juan Carlos Huarachi, (quien dijo) vamos a ir a Santa Cruz a tomar y nacionalizar las empresas, pero de impotencia tal vez (dijo eso porque durante el paro en esa región) sus afiliados estaban sin trabajo, (mientras) las industrias seguían funcionando”, dijo.

Luego de tres semanas de conflictos tras las fallidas elecciones generales de 2019, en medio de protestas políticas y un motín policial, el Alto Mando de las Fuerzas Armadas y el entonces comandante de la Policía Boliviana, Yuri Calderón, sugirieron y pidieron respectivamente la renuncia de Morales.

Huarachi dio entonces la estocada final. “Compañero presidente (Morales), le llamamos a la reflexión de que pueda asumir esta responsabilidad. Si hay la necesidad de renunciar, por pacificar al pueblo, lo hacemos, lo decimos desde la COB para pacificar al país”, dijo acto seguido.

El dirigente y Morales coincidieron en el palco del mitin de la marcha, además del presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca, y la cúpula del MAS y de los movimientos sociales.

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Sosa asegura que no se irá del país y que se someterá al caso Ítems fantasma

“Por otro lado, también lo he dicho de manera pública, pido y exijo una investigación amplia y profunda con relación a los supuestos ‘ítems fantasma’”, insistió la exalcaldesa.

La exalcaldesa de Santa Cruz Angélica Sosa.

/ 5 de diciembre de 2021 / 10:21

A través de sus redes sociales, la exalcaldesa de Santa Cruz Angélica Sosa desmintió rumores acerca de su eventual salida del país y aseguró que se someterá a las investigaciones sobre el “supuesto” caso de ítems “fantasma”.

“Quiero decirle a mi pueblo, de frente como siempre lo he hecho, que estoy y seguiré estando en Santa Cruz, no me voy a ir”, afirmó la exfuncionaria, señalada en el caso de la presunta creación de falsos puestos de trabajo durante su administración y la de su predecesor, Percy Fernández.

Sosa, citada a declarar por el Ministerio Público, consideró que “personas mal intencionadas han venido haciendo circular en las redes sociales” rumores en sentido de que planifica salir del país.

Negó ese extremo e insistió en que se someterá a las investigaciones. “Lo he manifestado públicamente, me someto y me someteré a toda investigación de cualquier clase”.

“Por otro lado, también lo he dicho de manera pública, pido y exijo una investigación amplia y profunda con relación a los supuestos ‘ítems fantasma’”, insistió la exalcaldesa.

También puede leer: El capo de los ítems ‘fantasma’ en la Alcaldía de Santa Cruz registró 18 vehículos y seis casas

La semana pasada, Valeria Rodríguez, otrora esposa de Antonio P. V., jefe de Recursos Humanos durante la gestión de Fernández, de la creación de al menos 800 ítems “fantasma” cuyo daño al erario local resultó millonario.

En entrevista con La Razón, el director jurídico de la Alcaldía de Santa Cruz, Ever Mérida, apuntó a otros exfuncionarios, entre ellos Javier C. C. (director de Recursos Humanos de la gestión de Sosa), Javier C. M. (asesor de Recursos Humanos) y Julio H. A. (exfuncionario municipal).

Y denunció que Antonio P. V. apareció con el registro de al menos seis viviendas de su propiedad y 18 vehículos, además de otros bienes a nombre de sus familiares. “Son inmuebles de cuantiosas sumas y que fueron adquiridos el mismo año, el mismo mes y el mismo día, es decir que en un solo día este señor Antonio P. adquirió, (por ejemplo), tres inmuebles y otro día compró cinco vehículos”, dijo.

Sosa, según su abogado Jerjes Justiniano, negó las vinculaciones con el caso que, en estos momentos, tiene gran repercusión política.

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Camacho cree que su propuesta de federalismo comienza a escribir su capítulo en la historia

“No impondremos un proyecto, porque no venimos de la política de la imposición”, se justificó el gobernador Luis Fernando Camacho.

Luis Fernando Camacho en su estancia en Santa Cruz. Foto: Luis Fernando Camacho

/ 4 de diciembre de 2021 / 12:56

Dos días después de haber sufrido el repudio de manifestantes que incluso le arrojaron huevos en Tarija, el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, cree que su propuesta de federalismo comienza su capítulo en el país.

“Hemos empezado a construir un nuevo capítulo en la historia de Bolivia”, escribió en Twitter.

Su criterio fue expresado a colación de su agradecimiento a las muestras de apoyo que dice haber recibido luego de los incidentes del lunes y del martes en la ciudad sureña del país.

“Agradezco a los tarijeños por su enorme cariño; un reducido grupo de funcionarios públicos no opaca el espíritu hospitalario de la chura Tarija. A los federalistas que formaron parte del encuentro, GRACIAS”, completó.

El 22 de noviembre, una semana después de terminado el paro contra la ahora abrogada Ley 1386, de Estrategia de Lucha contra la Legitimación de Ganacias Ilícitas, secundadas por el presidente del Comité pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, Camacho sorprendió con su propuesta.

“El masismo se ha hegemonizado en el Gobierno y juega con todo esa realidad, nos miente, divide y confronta solo para mantener ese poder, el centralismo”, justificó entonces el gobernador.

La iniciativa fue recibida con cierto recelo de parte de algunos políticos, entre ellos el expresidente Carlos Mesa, líder de Comunidad Ciudadana (CC), aunque dijo que tiene la mente abierta para el debate. En tanto, Arce, que dijo al inicio que con federalismo o no su partido va a ganar elecciones, denunció esta semana en el Grupo de Pueblo, bloque de gobiernos de izquierda, que la propuesta de Camacho es separatista.

En tanto, el gobernador, de la alianza Creemos, optó por comenzar a socializar su idea, por eso estuvo en Tarija esta semana. “No impondremos un proyecto, porque no venimos de la política de la imposición”, se justificó.

“Queremos que todos los departamentos y las regiones se sumen y aporten ideas a un proyecto que es para todos. #BoliviaFederal”, tuiteó el 1 de diciembre.

A partir de la Constitución de 2019, Bolivia es un Estado Plurinacional y autonómico.

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