Saturday 27 Apr 2024 | Actualizado a 10:04 AM

El Gobierno incumple con el Convenio 131 de fijación de salarios mínimos

Julio Gamero. El especialista en Empleo y Políticas de Empleo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para los Países Andinos realiza una evaluación del mercado laboral boliviano y de las políticas implementadas por el Ejecutivo en el sector.

/ 25 de junio de 2017 / 04:00

El experto peruano, a través de una entrevista telefónica con este medio, se refiere también a la ausencia de datos “frescos” sobre la calidad del empleo en Bolivia, lo que impide al organismo de Naciones Unidas fijar una posición sobre el tema.

El 27 de abril, la administración del presidente Evo Morales y la Central Obrera Boliviana (COB) acordaron un incremento salarial de 7% al haber básico y de 10,8% al mínimo nacional “a pedido” del ente matriz de los trabajadores, “dejando el Gobierno salvada su responsabilidad en el caso de presentarse efectos negativos sobre el empleo”. La determinación, tomada en un momento de desaceleración de la economía y con el más alto desempleo en los últimos ocho años (4,1%), generó el rechazo de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), que fue “excluida sistemáticamente” de este tipo de decisiones. Así, producto de la política salarial del Gobierno, entre 2006 y este año, el incremento al salario mínimo nacional (SMN) acumuló un 163% y al sueldo básico un 97,5%, mientras que la inflación sumó un 73,08%, si se toma en cuenta el 5% calculado para esta gestión.

— ¿Cómo evalúa el actual mercado laboral de Bolivia?

— Los mercados laborales no están desvinculados de lo que ocurre con las economías. En ese nivel, lo que uno encuentra es que —no obstante haber disminuido su ritmo de expansión— el Producto Interno Bruto (PIB) del país sigue creciendo un poco más allá del 4%, lo cual es bastante significativo en términos de la región. Esto repercute en el mercado laboral, que ha continuado incorporando mano de obra, pero no con la intensidad de años anteriores. También se observa que se ha registrado un aumento en la tasa de desempleo abierto, que al ser comparada con las de la región es de las más bajas. Entonces, lo que podemos decir es que la desaceleración de la actividad económica ha impactado en las cifras de empleo, aminorando la creación de puestos de trabajo e incrementando un poco el desempleo. Pero, en general, cuando lo comparamos con los de la región, encontramos que los indicadores del mercado laboral bolivianos están un poco mejor que el promedio regional.

— ¿Qué datos tiene sobre la calidad del empleo en el país?

— Un elemento para medir el empleo de calidad es el peso que tiene el trabajo informal en el conjunto del empleo en el país. Para el caso de Bolivia, no hay información reciente sobre los indicadores que nos dan una imagen de cómo está la calidad del empleo, como qué cantidad de trabajadores están cubiertos por la seguridad social o cuál es el grado de cobertura del salario mínimo.

— ¿Cuántos años de rezago tiene la disponibilidad de esta data del Estado Plurinacional?

— Más de cinco años, y han pasado muchas cosas en ese tiempo como para poder decir hoy algo sobre el empleo de calidad.

— De acuerdo con las últimas cifras a las que accedió la OIT, ¿cuál es el porcentaje de empleo informal en Bolivia?

— La aproximación no es tanto por empleo informal, sino por sector informal, porque la data que producía la oficina respectiva en Bolivia permitía llegar al 70%, sumando el sector semiempresarial más el de cuentapropistas.

— Según el sector privado, mantener en el país las actuales políticas de incremento salarial puede, en un contexto de desaceleración, aumentar el desempleo en el corto plazo. ¿Cómo analiza esta situación?

— Lo que es cierto es que Bolivia está entre los cuatro países de América Latina donde ha aumentado más el salario mínimo. Ese aumento ha tenido impactos en el aumento del desempleo. (NdE. El SMN se cuadruplicó en el periodo 2006-2017).  Las tasas menores de desocupación que se observaron hasta 2014 han empezado a subir en los dos últimos años. Entonces, la asociación entre el aumento del salario mínimo y el desempleo se da cuando la economía se desacelera en demasía y cuando el porcentaje del SMN sube en mucho más que el promedio de remuneraciones de un país. Analizando las cifras de Bolivia, el salario mínimo de Bs 1.800 de 2016 estaba más o menos al 33% de la remuneración media nominal del país, un porcentaje que se asemeja al peso relativo que tienen los salarios mínimos en los países de la OCDE, entre un 30 a un 50%. (NdE. El bloque mencionado, estigmatizado como “el Club de los Países Ricos”, está conformado por las 35 economías más desarrolladas del mundo). Entonces, el SMN de Bolivia está en ese rango, pero eso no significa que no pueda haber impactos, sobre todo cuando el marco institucional para acordar o negociar el salario mínimo no se ajustan mucho, por ejemplo, a lo que señala el Convenio 131 de la OIT sobre la fijación de salario mínimo, el cual indica de que tanto las organizaciones de empleadores como las de los trabajadores más el Gobierno deberían participar en espacios de diálogo para concordar los aumentos.

— ¿La norma fue convalidada por el Estado Plurinacional?

— El Convenio 131 está vigente y ha sido ratificado por el Gobierno boliviano (…). Muchas veces, cuando no hay participación de todas las partes involucradas, pueden haber algunos problemas o algunos efectos no deseados derivados de esa situación de no diálogo. Por eso, el Convenio 131 indica que son las tres partes las que deben discutir en esta materia.

— ¿Cuáles pueden ser estos efectos en el caso del país?

— Bolivia tiene un mercado laboral muy parecido al de varios países andinos, que tienen una importante participación de trabajo por cuenta propia e informal. Y lo que suele ocurrir es que, cuando las economías se desaceleran, no aumenta tanto el desempleo, sino se incrementa el empleo informal y el independiente, y se observa un retiro del mercado de trabajo de, sobre todo, jóvenes y mujeres con bajos niveles de calificación. Estas personas ya no salen a buscar empleo porque tienen una percepción adversa de la economía. Lo contrario ocurre en países en los que entre el 70 u 80% de la fuerza laboral es asalariada, la desaceleración de la economía los afecta en las tasas de desempleo abierto.

— ¿Por qué no se entiende como desempleo este retroceso de una posición de búsqueda activa de trabajo a una inactiva?

— Eso tiene que ver con la definición de desempleo. Si me hicieran hoy una encuesta, el instituto de estadística me calificaría como desempleado si estuviera buscando trabajo, pero no lo he encontrado, pero no aparezco como desempleado si habría dejado de buscar trabajo hace seis meses porque no lo encontraba. Ahí la estadística debiera permitir identificar otra categoría de desempleo que es el oculto, es decir, aquel desempleo que acontece por el efecto desaliento.

— Volviendo a la cuestión del sector privado boliviano, la negociación de los incrementos sin tomar en cuenta a las empresas, ¿qué efectos podría causar en el rubro en el corto plazo?

— En el caso de Bolivia, hay una institucionalidad que no está completa, porque se sabe cuándo va a haber el incremento del SMN, pero no todas las partes están sentadas en la mesa de diálogo, lo que incorpora un elemento de impredictibilidad. Es decir, si el sector empresarial participara de las negociaciones podría internalizar más pronto cualquier porcentaje de aumento, pero al no participar hay una situación de impredictibilidad que puede afectar decisiones futuras.

— ¿Es sostenible para el empresariado nacional responder a incrementos elevados sin participar de las decisiones?

— Toda empresa puede absorber costos siempre que tenga demanda y mejoras de la productividad. Si las mejoras salariales van de la mano de una mayor eficiencia en la producción y del crecimiento de la economía, no habría problema. Lo que habría que trabajar son estudios para medir hasta qué punto los aumentos salariales que son incorporados por las empresas guardan correspondencia con las mejoras en su productividad.

— ¿Los aumentos salariales en Bolivia han estado acompañados por mejoras en la productividad de las empresas?

— La medición de la productividad es complicada. La forma más rápida de calcular este índice es dividir el PIB real del país sobre el número de población ocupada y lo que se observa es que, en los últimos años, ha habido en ese ratio una mejora en la productividad. Pero habría que tomar en cuenta todos los factores, no solamente la productividad del trabajo, sino también del capital, de las empresas, y en el caso boliviano no he encontrado esa información.

— ¿Qué cambios se pueden esperar en el desempleo de Bolivia en los próximos años?

— Va a depender de cuál sea el rumbo de la economía. Si la actividad económica se mantiene como hasta ahora, más que un alza en la tasas de desempleo lo que podría ocurrir es un mayor aumento del trabajo independiente y del empleo en condiciones de informalidad. Así que a mediano y largo plazo, lo que habría que buscar es la diversificación de los aparatos productivos. A corto plazo, dependiendo de sus capacidades, los gobiernos van a tener que implementar políticas activas de mercado de trabajo, es decir, políticas de formación que permitan inyectar a la economía mano de obra con mayor calificación.

— ¿Cómo ve la capacidad de generación de empleo del país?

— El Gobierno ha lanzado un plan de obras que busca ayudar a que la economía genere 60.600 puestos de trabajo. Analizando unos 10 años de la economía plurinacional, hemos encontrado que la elasticidad empleo-producto de Bolivia es del 0,5%, eso significa que el primero crecerá en medio punto si el segundo se expande en 1%, que la ocupación aumentará en 1% si el PIB avanza en 2%. Entonces, ese indicador nos dice que si se mantienen las actuales condiciones, si la economía crece en 4% o más, el empleo crecerá en 2%. Ese dato tendría que contemplarse en perspectiva tomando en cuenta la población económicamente activa de Bolivia, que está por los 5,3 millones.

— ¿Qué sector privado de los países andinos se encuentra con mejor proyección tomando en cuenta la política salarial de los mercados en los que operan?

— Si uno la compara con América del Sur encuentra que en la región andina en general —a diferencia de otros países, que están en recesión— la economía aún está creciendo y eso le da todavía oportunidades para desarrollarse al sector privado, el cual juega un rol importante porque es el que invierte y crea puestos de trabajo.

Perfil

Nombre: Julio Gamero

Profesión: Economista

Cargo: Especialista en Empleo y Políticas de Empleo de la OIT

Comprometido con el empleo para el desarrollo

El economista de la Universidad del Pacífico (Perú) obtuvo su Maestría en Gestión y Desarrollo en la Universidad Nacional de Ingeniería de ese país. Cuenta con estudios de especialización en empleo y proyectos sociales en instituciones como el Prealc de la OIT, el Indes del BID y la CEPAL. Fue profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú, presidente de Desco, gerente de CRS y Copeme, coordinador de los proyectos sociolaborales en la Comunidad Andina, viceministro de Promoción del Empleo y Microempresa y miembro del Comité Consultivo de Empleo del Ministerio de Trabajo y de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional, entre muchos otros cargos. Cuenta con diversas publicaciones en temas de empleo y desarrollo..

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América Latina está en un momento económico crítico

La región puede verse impedida de capitalizar a su favor las oportunidades.

Un informe del Banco Mundial señala que el crecimiento de las economías en la región está estancado

Por Pablo Deheza

/ 21 de abril de 2024 / 07:02

INFORME

Un reciente informe del Banco Mundial señala que el crecimiento de las economías en la región está estancado y que se incrementan las presiones sobre la población.

América Latina y el Caribe ha llegado a una coyuntura crítica. Si bien en las últimas décadas la región ha logrado avances significativos en la estabilización económica, el crecimiento se ha estancado, lo que socava el progreso. Se necesitan medidas urgentes para revertir el rumbo. El Banco Mundial señala, en su nuevo informe, “Competencia: ¿el ingrediente que falta para crecer?”, áreas potenciales de acción para los países. El organismo enfatiza que aprovechar las políticas e instituciones de los Estados son fundamentales para cualquier estrategia con impacto.

El Banco Mundial prevé que el PIB regional se expandirá un 1,6% en 2024. Se espera un crecimiento del PIB de 2,7% y 2,6% para 2025 y 2026, respectivamente. Estas son las tasas más bajas en comparación con todas las demás regiones del mundo e insuficientes para impulsar la prosperidad. Muchos hogares se encuentran bajo presión debido a que las transferencias sociales están disminuyendo y los salarios aún no se han recuperado a los niveles de prepandemia.

El bajo nivel de crecimiento, de manera sostenida, no es solo una estadística económica sino una barrera para el desarrollo. Se traduce en servicios públicos reducidos, menos oportunidades de empleo, salarios deprimidos, con mayor pobreza y desigualdad.

“Cuando las economías se estancan, el potencial de su gente se ve limitado. Debemos actuar con decisión para ayudar a América Latina y el Caribe a romper con este ciclo”, dijo Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. Los factores detrás de estas cifras incluyen bajos niveles de inversión y consumo interno, altas tasas de interés y elevados déficits fiscales, la caída de los precios de las materias primas y la incertidumbre en las perspectivas de socios importantes como Estados Unidos, China, Europa y otros países del G7. Un escenario global adverso, marcado por tensiones geopolíticas, interrupciones en el transporte a través del Canal de Suez y el fenómeno de El Niño, podría perjudicar aún más las perspectivas regionales.

Fotos: LA RAZÓN-ARCHIVO
Fotos: LA RAZÓN-ARCHIVO

INFLACIÓN.

El buen manejo de la inflación ha sido un punto positivo en la región, reflejo de décadas de reformas macroeconómicas sólidas, señala el informe del Banco Mundial. La inflación regional, excluyendo Argentina y Venezuela, se sitúa en el 3,5%, frente al 5,7% en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que incluye a las naciones con las economías más desarrolladas. En la mayoría de los países, las expectativas inflacionarias siguen ancladas y se espera que los bancos centrales alcancen sus objetivos en 2024. Para capitalizar este progreso y reavivar las economías, la región debe abordar desafíos de larga data. Las reformas en infraestructura, educación y comercio son fundamentales para mejorar la productividad y la integración al mundo.

“A medida que retrocede el impacto de la pandemia, las tasas de crecimiento de la región vuelven a los niveles de la década de 2010. Esto muestra que la región no ha abordado los problemas persistentes que bloquean su potencial, incluidos los bajos niveles de educación, infraestructura deficiente y altos costos de inversión, que también alimentan el descontento social”, dijo William Maloney, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. Añadió que se requiere perentoriamente “una agenda que impulse el crecimiento y que aborde seriamente estas brechas. De lo contrario, la región quedará estancada y no podrá atraer inversiones ni aprovechar nuevas oportunidades, como la relocalización de industrias o la economía baja en carbono. La mejora de los sistemas de competencia debería ser parte de estas estrategias, lo que beneficiaría a los consumidores y las empresas”.

Fomentar la competencia es fundamental para reactivar la economía y recuperar la confianza de los inversores. Cuando la competencia se sustenta en políticas, instituciones y marcos sólidos, se alienta a las empresas a innovar, ser más eficientes y ofrecer avances tecnológicos. Los precios más bajos y la variedad de opciones benefician a los consumidores. Este es un asunto urgente. La región tiene bajos niveles de competencia, lo que socava la innovación y la productividad. Los consumidores también se ven perjudicados al enfrentar costos más altos que el resto del mundo.

COMPETITIVIDAD.

El informe analiza las razones detrás de este escenario. El panorama empresarial está concentrado y existe un marcado contraste entre unas pocas grandes empresas que dominan los mercados y numerosas pequeñas empresas. El 70% de los trabajadores son autónomos o trabajan en empresas de menos de 10 empleados, ocupados en su mayor parte en actividades de baja productividad.

Además, pese a que muchos países de la región cuentan con agencias y leyes de competencia, su aplicación es débil debido a que muchas agencias carecen de fondos o de personal suficiente. Las firmas poderosas suelen influir en las políticas gubernamentales, lo que reduce la eficacia de las leyes de competencia.

Todo esto crea un ciclo en el que un puñado de grandes empresas dominan e influyen en los mercados, y tienen pocos estímulos para innovar. Con bajos incentivos para sobresalir, empresas poco productivas permanecen en el negocio y terminan mal preparadas para competir, sofocando su potencial para impulsar el crecimiento.

A la vez que exploran nuevas vías para revitalizar el crecimiento, los países deberían evitar la tentación de limitar la competencia, lo que podría perpetuar el actual ciclo de baja productividad y ralentización. Para corregir los marcos de competencia y mejorar la posición de los países de la región en el mercado global, el Banco Mundial sugiere áreas clave de acción. Estas incluyen lo siguiente.

Primero, fortalecer las agencias de competencia. El informe contiene nueva evidencia de que las agencias nacionales de competencia efectivas tienen un impacto positivo en la productividad, las ventas y los salarios. Reforzar estas instancias incluye garantizar su independencia y hacer cumplir su capacidad para hacer cumplir las regulaciones antimonopolio y a favor de la competencia, especialmente para las empresas más grandes. Esto supone también promover prácticas efectivas de gestión pública y capacitar a funcionarios.

Segundo, apoyar las políticas de innovación. La competencia per se no es suficiente para que las empresas prosperen. Las empresas deben estar preparadas para una mayor competencia, tanto nacional como internacional. Esto requiere políticas complementarias que estimulen a las empresas a innovar y ascender en la escala tecnológica para que puedan competir, adoptar nuevas técnicas y crecer.

Tercero, potenciar la capacidad dirigencial. Mejorar los conocimientos de gestión ayudará a las empresas a responder a los mercados, identificar nuevas oportunidades, desarrollar planes de negocios y estimular a los trabajadores. Esto debería ir acompañado de una agenda para mejorar la educación en todos los niveles, preparando a los estudiantes y a la fuerza laboral para prosperar en entornos competitivos.

DESAFÍOS.

Uno de los desafíos definitorios del siglo XXI es el cambio de los combustibles fósiles a la energía verde. Esto tendrá profundos efectos macroeconómicos. En América Latina, el uso de combustibles fósiles sigue siendo generalizado, pero el uso de energías renovables está aumentando rápidamente. La región se beneficia de una rica oferta de fuentes no fósiles, incluidos biocombustibles, hidroeléctrica, solar, eólica y geotérmica. También es rico en minerales como el litio, un insumo crucial para las baterías de los vehículos eléctricos. La inversión en infraestructura de energía renovable no solo puede abordar las preocupaciones ambientales; también ofrece beneficios económicos, incluida la creación de empleo, la independencia energética y una mejora de los saldos en cuenta corriente.

América Latina tiene una población todavía joven en comparación con la mayoría de las otras regiones del mundo, pero ahora está envejeciendo rápidamente. El dividendo demográfico de la mayoría de las economías está llegando a su fin. Esto significa que hay menos trabajadores activos para sustentar a un número creciente de dependientes. El envejecimiento de la población plantea desafíos como mayores costos de atención médica, crecientes gastos en pensiones y una fuerza laboral cada vez menor. Sin embargo, existen oportunidades para mitigar estos desafíos, por ejemplo, mejorando la participación femenina en la fuerza laboral, promoviendo el empleo formal e implementando reformas graduales en los sistemas de pensiones y atención médica. Esto puede incluir aumentar la edad de jubilación y promover el empleo de los trabajadores de mayor edad. Estas medidas pueden aliviar la presión sobre los presupuestos gubernamentales y al mismo tiempo garantizar un acceso justo a la atención sanitaria y provisiones de pensiones suficientes.

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La transformación digital continúa avanzando gracias a una mayor conectividad, una mayor adopción de tecnologías digitales y un crecimiento considerable de los servicios digitales. América Latina ha sido testigo de una rápida digitalización, particularmente en el sector financiero y de pagos. Las asociaciones exitosas entre el sector público y el privado (el primero proporciona la infraestructura y el segundo impulsa la innovación) han resultado en un apogeo para los sistemas minoristas de pago rápido. Esto ha impulsado la inclusión financiera, promovido la competencia y aumentado el bienestar económico general. Sin embargo, todavía existen importantes brechas en el uso y el acceso a las tecnologías digitales. Garantizar un acceso generalizado a la infraestructura digital y fomentar la alfabetización digital sigue siendo fundamental para un crecimiento inclusivo.

Las crecientes fricciones entre las grandes potencias están teniendo repercusiones en todo el mundo. América Latina se encuentra en una posición en la que puede aprovechar los cambios geopolíticos a su favor. La región puede beneficiarse del nearshoring o del friend-shoring a medida que las empresas buscan diversificar las cadenas de suministro y mitigar los riesgos. Sin embargo, la perspectiva de un mundo dividido presenta riesgos, ya que América Latina podría quedar atrapada en rivalidades geopolíticas y sanciones económicas.

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Aumentan las señales de alarma para Tesla

Sin una explosión renovada de innovación, Tesla correrá el riesgo de rezagarse en la industria que ayudó a crear.

/ 21 de abril de 2024 / 06:49

Opinión

Tesla está en un mal momento.

El lunes, el fabricante de autos eléctricos más grande del mundo les comunicó a sus empleados que despedirá a más del 10% de su fuerza laboral. Más aun, dos altos ejecutivos anunciaron que dejaban la empresa.

A inicios de este mes, Tesla anunció una impresionante caída de las ventas: entregó 387.000 autos en todo el mundo en el primer trimestre, un 8,5% menos que en el mismo periodo del año pasado. Las acciones de la empresa han caído más del 35% este año, lo que incluye el desplome del 5,5% que se registró a inicios de la última semana. Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, parece extrañamente desvinculado de los tropiezos de la empresa y ha mostrado su preocupación por otros asuntos.

A Tesla, que sigue siendo el mayor fabricante de vehículos eléctricos, se le da el crédito de haber creado casi por sí sola este sector. Conforme avanzaba Tesla, también lo hacía la industria.

Sin embargo, en un periodo extraordinariamente corto, el negocio de los vehículos eléctricos parece haberse desconectado de Tesla.

Las automotrices estadounidenses, coreanas, chinas y europeas tienen líneas grandes y estables de productos de vehículos eléctricos con ventas crecientes. Ford vendió 20.223 vehículos eléctricos en el primer trimestre del año, un incremento del 86% en comparación con el año anterior, lo que la convierte en la segunda marca más vendida de este tipo de vehículos en Estados Unidos.

BMW señaló que entregó 82.700 autos totalmente eléctricos en todo el mundo en los tres primeros meses del año, una cifra muy superior a la del año anterior. Y, en China, donde Musk ayudó a crear el mercado de los vehículos eléctricos y la experiencia para producirlos, Tesla está perdiendo ventaja sobre su competencia asiática.

En meses recientes, las ventas totales de vehículos eléctricos se han enfriado un poco. Sin embargo, los analistas esperan que sigan aumentando a largo plazo. La eliminación progresiva de los autos de gasolina es una manera eficaz y relativamente sencilla de reducir las emisiones que calientan el planeta. Además, el desarrollo de políticas en todo el mundo casi garantiza que la mayoría de las grandes automotrices lo apuesten todo a los vehículos eléctricos en los próximos años.

“Los desafíos de cualquier empresa, Tesla o la que sea, no significan perspectivas pesimistas para el sector de los vehículos eléctricos en general”, afirmó Pete Slowik, del Consejo Internacional de Transporte Limpio. “Nos encontramos en un momento en el que esta transición es real y tenemos un impulso significativo de todas las automotrices del mundo”.

Tesla fue la primera automotriz que demostró que había un mercado para los vehículos eléctricos. Esto la convirtió en la compañía de este tipo más valiosa del mundo y eso hizo que los fabricantes tradicionales de autos se lanzaran al mercado de los vehículos eléctricos. No obstante, en últimas fechas la innovación de Tesla ha sido lenta.

No ha lanzado un auto nuevo en años. Al parecer, la empresa canceló los planes de un modelo de bajo costo frente al aumento de la competencia. Los problemas han estropeado el lanzamiento de la Cybertruck. La promesa del modo de conducción autónoma sigue siendo inasible. Y Musk, quien también es director ejecutivo de la empresa de cohetes SpaceX y dueño de la plataforma X, antes conocida como Twitter, ha alienado a muchos consumidores con su comportamiento polarizador.

Ahora, la participación de mercado de Tesla en las ventas de vehículos eléctricos en Estados Unidos es del 51%, una caída en comparación con el 65% de hace menos de dos años.

Hay muchos factores en juego, pero en la raíz de los problemas de Tesla está el volátil Musk.

Musk es un emprendedor que siempre ha apostado en grande. En la actualidad, se está alejando de la estrategia tradicional de las automotrices de ofrecer mejoras graduales cada año e introducir unos pocos modelos nuevos cada década. En cambio, le está apostando a las grandes innovaciones, como la Cybertruck y, en especial, el modo de conducción autónoma, para resucitar a Tesla.

“En estas fechas, tan solo parece interesado en fotos de Marte”, comentó mi colega Jack Ewing, quien ha hablado con fuentes enteradas de lo que ocurre dentro de Tesla. “Parece aburrirle la idea de salir con un Modelo 3 actualizado”.

Esa estrategia puede ser atractiva para las ambiciones que Musk tiene de conquistar el mundo. Sin embargo, no es una fórmula ganadora en el negocio del automóvil, al cual lo rigen las actualizaciones graduales y la introducción regular de nuevos modelos.

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Tesla, empresa que no tiene un departamento de relaciones con los medios, no respondió a una solicitud para ofrecer comentarios.

Los cambios políticos recientes casi garantizan que el mercado de los vehículos eléctricos siga creciendo.

El mes pasado, el gobierno del presidente Joe Biden concluyó unas normas que en esencia obligarán a las automotrices a que la mayoría de los autos nuevos de pasajeros y las nuevas camionetas ligeras que se vendan en Estados Unidos sean totalmente eléctricos o híbridos para 2032. En la actualidad, los vehículos eléctricos apenas representan el 7,6% de las ventas de autos nuevos en Estados Unidos.

En Europa, China y otros países del mundo, los gobiernos han introducido políticas diseñadas para estimular la adopción y producción de vehículos eléctricos.

Además, los vehículos eléctricos van a mejorar mucho y pronto. Se espera que las baterías sean más ligeras y potentes, que la autonomía mejore y que los precios bajen.

Estos avances facilitarán más que nunca la participación de mercado de las empresas nuevas, en especial si Tesla no se mantiene al día con las últimas funciones o la introducción de nuevos modelos.

Tesla no va a desaparecer pronto. Sigue siendo el principal vendedor de vehículos eléctricos en Estados Unidos y vale 10 veces más que Ford. Todas las grandes automotrices norteamericanas han acordado adoptar la norma de carga de Tesla y la empresa no ha dado ninguna señal de que esté ralentizando la construcción de cargadores.

No obstante, sin una explosión renovada de innovación —ya sea con nuevos modelos, mayor autonomía, nuevas funciones o precios radicalmente más bajos— Tesla correrá el riesgo de rezagarse en la industria que ayudó a crear.

David Gelles Reportero de negocios del New York Times.  

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Cumbre Industrial de Tarija busca el progreso del sur

Un centenar de líderes empresariales se dieron cita para impulsar la economía tarijeña.

Ejecutivos de la CNI y Caincotar presidieron la Cumbre Industrial de Tarija.

Por Pablo Deheza

/ 21 de abril de 2024 / 06:40

Empresa

El encuentro representa un paso significativo hacia el fortalecimiento y la promoción del sector industrial en la región sur de Bolivia. Para lograr esto, se requiere una convergencia de esfuerzos públicos y privados.

En un esfuerzo conjunto por impulsar el desarrollo industrial en la región sur de Bolivia, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) y la Cámara de Industria, Comercio, Exportaciones, Promoción de Inversiones, Servicios y Turismo de Tarija (Caincotar) llevaron a cabo con éxito la Cumbre Industrial de Tarija. El evento congregó a más de 100 líderes industriales, representantes académicos y autoridades locales con el propósito de abordar los desafíos y oportunidades que enfrenta la industria en esta próspera región del país.

En la inauguración del evento, la presidenta de la Caincotar, Marina Ruiz, resaltó la trascendencia de la ocasión para todos los tarijeños, particularmente para el sector empresarial e industrial del departamento. Precisó que la cumbre representa una colaboración conjunta con la CNI, en la que participan activamente las nueve cámaras empresariales de los nueve departamentos. La ejecutiva señaló como un desafío pendiente la carencia de condiciones adecuadas para el desarrollo del sector industrial en Tarija, subrayando la ausencia de un parque industrial y las limitaciones que ello implica para el progreso y la eficiencia en el trabajo.

En Tarija, la producción vinícola está bastante desarrollada, también hay oportunidades en minerales y alimentos.
En Tarija, la producción vinícola está bastante desarrollada, también hay oportunidades en minerales y alimentos.

Durante el evento, se abordaron diversos aspectos relacionados con la coyuntura económica, política y social que tienen un impacto directo en el desarrollo industrial de Tarija. Entre los temas destacados se encuentra el preocupante descenso en el crecimiento de la industria tarijeña desde 2018, atribuido al aumento de los costos laborales, la elevada carga tributaria, la complejidad burocrática, la falta de incentivos y el incremento del contrabando y las importaciones.

A pesar de estos desafíos, se identificaron importantes áreas de potencial, especialmente en sectores como los minerales no metálicos, las bebidas y los alimentos.

Se resaltó que, a pesar de las dificultades, las exportaciones industriales de Tarija han experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, lo que evidencia la existencia de oportunidades para el desarrollo y la expansión del sector.

El acto se realizó en el Salón Central El Marqués.
El acto se realizó en el Salón Central El Marqués.

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En el evento se propusieron diversas líneas estratégicas para el desarrollo del sector industrial en Tarija, que incluyen el fortalecimiento de las cadenas productivas, la gestión de instrumentos financieros adecuados, la capacitación y actualización del personal, la mejora de los servicios públicos, la promoción de la formalización empresarial y la creación de un sistema de información del sector.

Por su parte, el presidente de la CNI, Pablo Camacho, destacó la importancia de un fuerte liderazgo local y la necesidad de unidad y fortalecimiento tanto en las instituciones empresariales como en las entidades públicas. Enfatizó la importancia de una alianza públicoprivada- académica para impulsar el desarrollo de Tarija.

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El FMI prevé una década lenta, ‘los tibios 20’

Kristalina Georgieva habló de un decenio ‘lento y decepcionante’.

Kristalina Georgieva en la cita del Atlantic Council, en Washington, Estados Unidos.

Por Pablo Deheza

/ 21 de abril de 2024 / 06:33

Novedades

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional advierte sobre un crecimiento económico global que se mantiene por debajo de los promedios históricos, planteando la necesidad de nuevas políticas para el desarrollo.

Dado que se prevé que el crecimiento mundial se mantendrá “muy por debajo” de su promedio histórico (ligeramente por encima del 3%), “tomar las decisiones políticas correctas definirá el futuro de la economía mundial”, dijo la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.

“La aleccionadora realidad es que la actividad económica mundial es débil según los estándares históricos”, la inflación “no está completamente derrotada” y los amortiguadores fiscales “se han agotado”, explicó en un evento de la última semana del Atlantic Council en Washington, Estados Unidos. “Sin una corrección del rumbo, de hecho, nos dirigimos hacia ‘los tibios años 20’, una década lenta y decepcionante”, aseveró Georgieva.

Sin embargo, hay motivos para el optimismo, argumentó la ejecutiva mientras anticipaba una mejora de las previsiones de crecimiento global que el FMI publicará próximamente. El crecimiento es “marginalmente más fuerte” gracias a la “robusta actividad” en Estados Unidos y en muchas economías de mercados emergentes, incluyendo un aumento del consumo de los hogares, la inversión empresarial y la atenuación de los problemas de la cadena de suministro.

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La inflación está cayendo “algo más rápido de lo esperado”, una tendencia que Georgieva espera que continúe en 2024. Si bien la inflación ha bajado en Estados Unidos, nuevos datos de la semana pasada mostraron que puede estar volviendo a subir. “Eso es preocupante”, dijo Georgieva, “pero creo que la Reserva Federal está actuando con prudencia”.

En respuesta a algunas predicciones de que la inflación bajaría, lo que llevaría a la Reserva Federal a recortar las tasas de interés este año, la directora gerente del FMI advirtió que “no tan rápido”.

Por otro lado, afirmó que las altas tasas de interés en Estados Unidos “no son una buena noticia” para el resto del mundo. “Las altas tasas de interés significan que el dólar también es más fuerte”, lo que para otros países significa que sus monedas “son más débiles”, explicó. Advirtió que esto “podría ser una preocupación en términos de estabilidad financiera”.

Las tasas altas afectan además los pagos por la deuda de los países. 

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Emprende Pro Mujer llega al país y apoyará a las emprendedoras

La plataforma digital facilita financiamiento, educación y mentoría para las empresarias.

Ejecutivos de Pro Mujer Bolivia y de Mi Teleférico en el lanzamiento de la plataforma digital al servicio de las mujeres empresarias.

/ 21 de abril de 2024 / 06:27

BREVES

En el marco del Día Mundial del Emprendimiento, Bolivia recibe la llegada de Emprende Pro Mujer, una plataforma diseñada para respaldar a emprendedoras con necesidades financieras, educativas y de mentoría.

La plataforma Emprende Pro Mujer, presente ya en 23 países, llega a Bolivia de la mano de Mi Teleférico, que cumple su décimo aniversario, y Pro Mujer. El lanzamiento se hizo en el marco del Día Mundial del Emprendimiento, que se celebró el martes 16 de abril. La herramienta digital promueve la igualdad de género.

Emprende Pro Mujer surge como una necesidad para acompañar a miles de emprendedoras con necesidades puntuales de financiamiento, educación financiera y mentoría. Se trata de una plataforma de formación emprendedora que responde a las necesidades de las mujeres y que se adapta a la etapa del emprendimiento en la que ellas se encuentren.

“El objetivo es que las mujeres accedan a contenidos dinámicos que les permitan adquirir o fortalecer sus habilidades digitales, de liderazgo, gestión, desarrollo personal, finanzas y ventas. En ello radica el compromiso de Mi Teleférico, en generar alianzas que brinden oportunidades a la población”, indicó Alejandro Gonzales Blacutt, gerente ejecutivo de la empresa estatal de transporte por cable, Mi Teleférico.

A través de sesiones virtuales, las mujeres tienen un seguimiento personalizado con las facilitadoras y comparten con más emprendedoras, nutriéndose de las experiencias de otras y caminando juntas en el proceso de aprendizaje.

Desde su lanzamiento, Emprende Pro Mujer ha impactado a más de 66.000 mujeres en al menos 23 países de América Latina, y ha alcanzado grandes resultados.

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Entre los logros se puede indicar que el 86% de las emprendedoras mejoró su liderazgo, el 85% mejoró sus habilidades blandas para la gestión, el 87% considera que a partir de su paso por el programa mejoran sus ventas, el 34% incorporó canales digitales para la comercialización, y el 84% mejoró sus habilidades financieras.

Según el Reporte Global de Brecha de Género de 2023, del Foro Económico Mundial, al ritmo actual, América Latina y el Caribe tardarían 53 años en cerrar su brecha de género.

“En Bolivia, el 47% de los emprendimientos son liderados por mujeres, pero únicamente el 2% accede a créditos de entidades financieras para impulsar su negocio, provocando que el 73% lo haga con sus propios ahorros (Coordinadora de la Mujer, 2024), por ello es sumamente importante que las emprendedoras tengan oportunidades y herramientas para salir adelante”, sostuvo Marcelo Mallea, gerente general de Pro Mujer.

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