Thursday 13 Jun 2024 | Actualizado a 17:44 PM

Dólares, oro y reservas: las preocupaciones bolivianas

El economista boliviano Horst Grebe habla sobre la economía global y cómo afecta directamente a las economías emergentes.

/ 5 de mayo de 2024 / 06:59

Horst Grebe: Se refirió también a las políticas monetarias que sigue el Banco Central Europeo (BCE). Precisó que los tipos elevados inciden el costo del endeudamiento de las naciones y a la disponibilidad de divisas.

ENTREVISTA

La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), de mantener sus tasas de interés referenciales en su nivel máximo en 23 años, ha generado un debate alrededor del mundo sobre las perspectivas de la economía global y afecta directamente a las economías emergentes. El encarecimiento de la moneda norteamericana impacta en el costo del endeudamiento y la liquidez en divisas. Además, el Banco Central de Bolivia (BCB) ha presentado su reporte a abril de la situación de las Reservas Internacionales Netas (RIN) del país, que muestran una disminución en los últimos años.

Conversamos sobre estos temas con el destacado economista boliviano Horst Grebe. El profesional y académico prescribe un sinceramiento de la situación económica y una comunicación más clara por parte del Gobierno para afrontar un momento con turbulencias e incertidumbres.

—¿Cuál es su criterio sobre la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos por mantener sus tasas de interés en su máximo de los últimos 23 años?

 —Como es notorio, hay una evaluación muy desigual por parte de los diferentes analistas sobre las condiciones macroeconómicas en Estados Unidos, en particular de la situación de las tasas de interés de la Reserva Federal (Fed). Y así como hay observadores que han venido pronosticando que ya se acerca la recesión, que va a ser una estanflación, con caída de la dinámica económica de aumento de la inflación; hay otros que dicen que esto fue pesimista y que no ha ocurrido. Y en el medio están otros que dicen que no ha ocurrido, efectivamente, todavía. Entonces, hay una pelea sobre las cifras en Estados Unidos, lo cual es lamentable que ocurra porque se trata de un país con estadísticas de muy buena calidad, pero con una polarización muy fuerte en torno a la política. De tal manera que, lo que piensan los demócratas por un lado y los republicanos por el otro, es altamente diferente. Creo que Estados Unidos tuvo un 2023 que ha sido mucho mejor de lo que se esperaba y eso ha hecho abrigar las expectativas de que bajarían las tasas de interés pronto. Sin embargo, como los componentes de la tasa de inflación han mostrado que hay una inflación subyacente que no cae, es aquella que corresponde a todos los productos, excluyendo alimentos e hidrocarburos, entonces han decidido que mientras eso no se reduzca por debajo de 2%, no habrá modificación de los tipos de interés. Eso quiere decir que el sistema económico estadounidense seguirá siendo un destino atractivo para la inversión de capitales a los extranjeros. De esta manera, el dólar se fortalece porque hay una demanda grande y los Estados Unidos sigue siendo una economía que de alguna manera es influyente sobre el resto del mundo.

—Hasta ahora, en el presente ciclo, el Banco Central Europeo (BCE) movió sus tasas al alza siguiendo los movimientos de la Fed. ¿Seguirá siendo así esto?

—Las condiciones económicas en Estados Unidos y en la Unión Europea son muy diferentes, porque Estados Unidos no ha resentido mayormente nada en lo que ha significado el cambio en el comercio exterior fruto de la guerra. Alemania ha sido el país más afectado por la situación en Ucrania, ya dos años, puesto que se le han movido drásticamente sus factores de estabilidad. Ha perdido las importaciones del gas ruso, que eran la base de su dinamismo económico, compras muy convenientes, y ahora tiene que abastecerse de energía de diferentes procedencias y a precios más caros. Esto ha afectado a la competitividad de su industria y, por lo tanto, Alemania está al borde de la recesión. Se está salvando un mes tras otro, pero está a la cola en el desempeño de los principales países de la Unión Europea. Consecuentemente, no son comparables las condiciones económicas y políticas en Estados Unidos y en Europa, principalmente Alemania.

—¿Cómo afectan las elevadas tasas de interés a los países en desarrollo, como los que están mayormente en Sudamérica?

—El costo del endeudamiento es el rubro más grande que se está viendo afectado con las tasas altas de interés. Y además del costo del endeudamiento, para todos los que utilizan el dólar para sus transacciones financieras, hay el efecto del riesgo país. En América del Sur hay una serie de países que tienen un riesgo país muy alto, con lo cual sus tasas de adquisición de deuda son muy elevadas. Esto nos afecta a nosotros, particularmente. Por esta razón, no estamos pudiendo colocar bonos para adquirir recursos de inversión en el exterior y estamos dependiendo de los bancos multilaterales, que obviamente no se rigen por las tasas de interés del mercado. Es una restricción que no es menor. También con los organismos multilaterales de financiamiento hay requisitos que cumplir. No todos aplican el mismo criterio y por lo tanto tienen sus políticas para la clasificación de los diferentes deudores. Y ahí a algunos países no les va muy bien. Y a eso le añadimos, en el caso de Bolivia, que no se aprueban los créditos por razones políticas en la Asamblea Legislativa Plurinacional, entonces la situación de la deuda y del endeudamiento futuro no es muy promisoria.

—¿Cómo afecta esto la liquidez en dólares en las economías en desarrollo?

—Bueno, yo creo que ahí el problema es que la situación de liquidez depende de la moneda y la política monetaria que sigan los diferentes países de América del Sur. No olvidemos que hay varios países que tienen la moneda, en la circulación normal, en dólares. Es el caso del Ecuador, el caso del Panamá, el caso de Salvador. Hay otros países que tienen una situación de metas inflacionarias, con lo cual sus bancos centrales hacen una política monetaria muy activa. Hay otros países que no tienen tantas herramientas para el manejo de la liquidez, la creación de dinero, la estabilización del dinero. Entonces, es un asunto bastante idiosincrático, que depende de las condiciones de las políticas macroeconómicas, como las monetarias y las políticas fiscales.

—¿Cuál es su perspectiva sobre el informe del Banco Central de Bolivia (BCB) respecto a las Reservas Internacionales Netas (RIN) que se conoció el jueves?

—He visto las cifras que han presentado, su justificación. Me parece que, como siempre, es una información que es el mínimo necesario para presentar algo que no sea demasiado preocupante para los lectores y los usuarios de las cifras. No se puede tener una idea de la situación real de las Reservas Internacionales si solamente se toma en cuenta la evolución del saldo de las mismas. Según la primera gráfica del informe, en abril de este año las RIN están en $us 1.796 millones. A continuación, la siguiente gráfica muestra las compras de oro que habrían llegado a un total, desde agosto del año pasado, a 8,65 toneladas de este metal. Pero después ya no nos dan las proporciones en las cuales las RIN del país están distribuidas entre divisas y oro. Esto ha sido algo que ha existido en el pasado y ha generado varias preocupaciones que se han manifestado, porque las divisas reales, las disponibilidades reales de divisas, ha bajado bastante en el curso de los últimos dos años. Probablemente los problemas que hemos tenido desde 2023 han sido complicados y por eso que no se ha contado con la información detallada por parte del BCB. ¿Y en qué influye esto? Yo empezaría por la tasa de crecimiento del producto, por la situación de la balanza comercial, que en el comparativo enero-febrero, ya desde el año pasado, ha estado en déficit creciente. En 2023, de enerofebrero, teníamos un déficit de $us 89 millones en el balance comercial, que se ha convertido en un déficit de $us 245 millones en enero-febrero de 2024. Esto se debe básicamente a los enormes déficits comerciales que tenemos en hidrocarburos. En 2022 han sido $us 52 millones y en 2023 subió a $us 859 el déficit comercial en hidrocarburos. Esta es la explicación principal de nuestra situación con las RIN. Otro asunto, que hay que decir, es ver para cuantos meses de importaciones alcanzan las reservas. De acuerdo con lo que vemos en la tendencia, del año 2014 a 2024, más o menos el promedio mensual de importaciones está en alrededor de $us 450 millones aproximadamente. Con el nivel actual en las RIN, si necesitamos $us 850 millones por mes, quiere decir que tenemos para dos meses, dos meses y medio de importaciones.

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FOTOS: MIGUEL CARRASCO Y AFP
FOTOS: MIGUEL CARRASCO Y AFP

—¿Cómo ve los desafíos hacia adelante?

—Bueno, el principal desafío es que ocurra un sinceramiento de las interpretaciones. Hasta un poco tiempo atrás, había una negación de parte del oficialismo sobre la existencia de una crisis. No han dicho que hay crisis, pero han dicho que no hay plata y que no se pueden atender todos los compromisos que van surgiendo; que, por lo tanto, la situación ha cambiado con respecto al pasado. Esas frases, que son siempre críticas, muestran que también en el gobierno hay preocupación en el sentido de que las cosas no están como ellos desearían y que hay necesidad de adoptar medidas para acomodarse a los próximos 18 a 24 meses. La tendencia es que tenemos huecos en diversos lados, que hay que rellenar, expectativas que cumplir, compromisos que adelantar. Esto se traduce también en las calificaciones de riesgo, que han bajado con las tres calificadoras. El gobierno se pone a pelear con ellas, diciendo que no entienden la situación, que no comprenden el esfuerzo que está haciendo Bolivia, que Bolivia nunca ha dejado de pagar su deuda externa, etcétera, etcétera; pero sin dar cuenta de que estos organismos aplican un mismo método para todos los países. Ellas califican a cientos de Estados y no pueden hacer para cada uno una evaluación con parámetros diferentes al resto. Creo que la comunicación que comparte el gobierno no es buena y mientras eso no se sincere y sea verosímil para la población, vamos a seguir teniendo el mercado paralelo, con expectativas de inflación en aumento, porque los mercados no dicen los precios oficiales. Hay muchos mercados donde ya se han notado subidas importantes. La situación hacia adelante no es fácil, requiere un manejo mucho más prolijo y un sinceramiento de la comunicación para explicar a los agentes económicos cuál es la estrategia del Gobierno.

Perfil

Nombre: Horst Grebe Profesión: Economista Cargo: Presidente de Prismabol 4.0

Trayectoria  Economista con maestría y doctorado en Economía en la Universidad Bruno Leuschner de la República Democrática Alemana.Fue coordinador académico de la FLACSO-Bolivia.Actualmente, es presidente del Instituto Prisma y de Prismabol 4.0.

Horst Grebe: El economista habló sobre la situación de la economía global y los vientos adversos que enfrentan las economías emergentes. Abordó la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos por mantener sus tasas de interés en su máximo de los últimos 23 años. Se refirió también a las políticas monetarias que sigue el Banco Central Europeo (BCE). Precisó que los tipos elevados inciden el costo del endeudamiento de las naciones y a la disponibilidad de divisas. Compartió su perspectiva sobre el informe del Banco Central de Bolivia (BCB) respecto al estado de las Reservas Internacionales Netas (RIN) del país. Finalmente, subrayó los principales desafíos económicos que se avecinan para el Gobierno y lo que ve proyectado en un futuro próximo.

Escasez de dólares, una retrospectiva crítica

La pandemia y las guerras fueron detonantes de la crisis económica en el mundo.

Una mirada a las crisis que vivió el país a inicios de los 80 y principios del presente siglo para sopesar lo que pasa ahora.

Por Pablo Deheza

/ 9 de junio de 2024 / 07:00

Informe

La falta de dólares es un problema actual en el país y también en otras latitudes del mundo. No es la primera vez que en Bolivia toca experimentar una situación de este tipo. A continuación, un repaso a momentos similares.

Para no retrotraernos hasta el inicio de la República, baste recordar lo que tocó vivir en los primeros años de la década de 1980 y luego con la crisis de principios del presente siglo. Hoy, luego de la pandemia y con un mundo donde las guerras vuelven a tensionar la geopolítica, estamos nuevamente frente a una circunstancia adversa que toca atravesar.

Así, haremos una retrospectiva crítica de estos momentos para revisitar lo que pasó, lo vivido y padecido. A modo, también, de entender el presente.

1982 – 1986. La crisis comenzó, a nivel mundial, debido a múltiples causas, incluido el endurecimiento de las políticas monetarias por parte de Estados Unidos y otras naciones desarrolladas. El antecedente directo fue la escasez petrolera de 1979, causada principalmente por la Revolución Iraní, lo que originó un fuerte aumento en los precios del crudo. Esto empujó las ya altas tasas de inflación en varios de los principales países avanzados a nuevos niveles máximos de dos dígitos, con países como Estados Unidos, Canadá, Alemania Occidental, Italia, el Reino Unido y Japón endureciendo sus políticas monetarias aumentando las tasas de interés para controlar la inflación.

El gráfico que acompaña la presente nota muestra un pico en las tasas de los fondos federales alrededor de 1981 a 1982, cuando alcanzaron niveles de hasta el 20%. Es importante comprender esto, porque al ser el dólar la moneda estadounidense, las decisiones que toma el banco central de ese país sobre el costo del endeudamiento (el costo del acceso al dinero en esta divisa), afecta a los flujos de liquidez en todo el mundo.

“Lo que pasa es que, si la Fed sube sus tasas de interés, esto hace que sea interesante comprar bonos del tesoro estadounidense. Entonces, todos los otros tipos de activos se hacen menos atractivos. Entre ellos, por ejemplo, la deuda latinoamericana. Así, para conseguir financiamiento se tiene que recurrir a tipos de interés más altos y eso jala hacia arriba todo el financiamiento. No solo el público, sino también el privado”, explica el economista Armando Ortuño.

En la crisis de la década de 1980, la alta tasa de interés en EEUU llevó al encarecimiento de los pagos de deuda externa denominados en dólares. Bolivia, como muchos otros países de América Latina, había acumulado una gran cantidad de deuda externa durante la década anterior. El incremento en las tasas de interés hizo que el servicio de esta deuda se volviera insostenible.

La fuerte depreciación de la moneda local frente al dólar exacerbó la inflación y redujo la capacidad del gobierno para importar bienes esenciales, lo que contribuyó a una crisis económica, política y social severa.

Como consecuencia de lo anterior, se llegó a un impresionante y traumático proceso hiperinflacionario. Esto derivó en el acortamiento del mandato de Hernán Siles Suazo y la Unión Democrática Popular (UDP). Más aún, esto valió a la postre la aplicación de la Nueva Política Económica, con Víctor Paz en el poder, la imposición del tan mentado D.S. 21060 y la relocalización de los trabajadores mineros. En otras palabras, shock mediante, se impuso el neoliberalismo en el país.

Como señala el escritor Fernando Molina, “la historiografía no ha comprendido la importancia de este momento, que es el de quiebre del Estado del 52. La hiperinflación fue un terremoto que sacudió de tal manera a los bolivianos que los llevó a abandonar, temporalmente, la ideología nacionalista- revolucionaria que, desde los años 30 del siglo XX, se había ido decantando como la forma específicamente boliviana de modernización”. Tal fue la gravedad de aquel momento.

1999-2001. A finales de los años 1990 y principios de los 2000, las tasas de los fondos federales nuevamente subieron, aunque no tan dramáticas como en la década de 1980. Sin embargo, cabe tener presente que los actuales tipos de interés referenciales de la Fed están exactamente en los máximos que registraron en 2001, 23 años atrás. “La crisis de 2001 afectó a muchos países emergentes. Ahí estuvo lo que se llamó la crisis de los tigres asiáticos, la crisis de Brasil, de Argentina. Y por cierto eso nos iba a afectar a nosotros”, señala el economista Alberto Bonadona.

Ortuño observa que “en el año 2000 Bolivia estaba con un problema de financiamiento del Estado brutal. Es lo paradójico del régimen neoliberal, que era altamente dependiente de la cooperación internacional. Por ejemplo, se pagaban salarios con cooperación internacional, salarios públicos. Ya nadie se acuerda de eso. Tiene que ver fundamentalmente con el debilitamiento de la economía boliviana por un shock externo. En el caso de 2000 fue evidentemente la crisis global de esos años, más un tema endógeno, que era la lucha contra el narcotráfico, que hizo que la economía se contrajera”.

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En esos años se dio también un enorme éxodo de bolivianas y bolivianos que salieron del país a buscar trabajo en el extranjero y a enviar remesas, dada la recesión que experimentó el país.

En esos años se decía, en Santa Cruz, que la ciudad estaba en venta y no había quién compre. “Teníamos que comercializar a mitad de precio e incluso con crédito directo. Aceptábamos otros bienes como parte de pago, terrenos, movilidades, lo que se pudo”, recuerda el arquitecto Carlos Roca, un empresario cruceño dedicado al desarrollo inmobiliario.

“De esas crisis sales o con un ajuste muy fuerte, como el que se hizo en los 80, pero que necesita un enorme apoyo externo, o finalmente se sale con un nuevo boom de alguna materia prima. De la crisis de 2000 se salió con el gas, finalmente”, asevera Ortuño.

La gran crisis financiera de 2007 y 2008 fue atenuada en Bolivia por el buen momento del gas. “Esa casi ni la sentimos”, comenta el empresario cruceño.

2022 – 2024. El actual ciclo de crisis tiene como antecedente directo la pandemia del COVID-19. Las cosas no venían bien, en el país y en el mundo, pero todo se aceleró con el inicio de la guerra en Ucrania y empeoró aún más con el conflicto en Gaza.

A partir de marzo de 2022, la Fed inició su más reciente campaña de endurecimiento monetario, elevando sus tipos referenciales de prácticamente cero hasta 5,5% en la actualidad. Llegó a esto tras 11 subidas consecutivas, la última de ellas en julio de 2023.

“Las tasas de interés que trepan nos afectan a nosotros, a los países de la región, porque suben el costo de cualquier crédito que tengamos que hacer. Ahora, esa es una situación que sí nos puede afectar, pero tampoco podríamos pensar que hemos estado acudiendo de manera muy activa al mercado internacional para prestarnos. Como que pasó y ahora con el riesgo país elevado, no es que no estén abiertos los mercados, es que nos saldría demasiado caro tomar prestado. O sea, tener una tasa de interés del 24% o 25%, pues es verdaderamente ya escandaloso para cualquier país”, explica Bonadona.

“La situación que veo que se presenta para Bolivia es muy complicada, lo que está reflejando es la caída del gas. O sea, la caída del gas es lo que a nosotros nos ha puesto en esta situación. Así como nos salvó a partir de 2003 y estuvo en una situación relativamente ascendente, continua, pues ahora la situación es descendente, continua. Además, sin poder sustituir un producto de exportación que nos reemplace los ingresos que nos daba la exportación de gas natural”, agrega.

En criterio de Ortuño, en estas circunstancias, “lo primero que hay que hacer es maximizar las fuentes de financiamiento externo. La primera fuente de financiamiento externo es el crédito. Entonces, ¿qué es maximizar el crédito? Lo primero es ir por el crédito multilateral. CAF, Banco Mundial, etcétera. La recomendación económica es gastar más crédito multilateral. No menos. Segundo, y a partir de eso, se va a otras fuentes. Por lo general, cuando hay una crisis como ésta, por ejemplo, no puedes acceder a recursos del mercado porque éste desconfía, entonces estás en crisis. Pero en Bolivia somos tan fantásticos que nos estamos negando hasta a la fuente multilateral. Es insólito”.

Así las cosas, efectivamente hay una crisis actualmente en curso, cuyas causas son internas y externas. Con variables que Bolivia puede controlar y otras que no. Con todo, el país se muestra, hasta ahora, en mejores condiciones para afrontar las dificultades que en el pasado. Sin embargo, se podría haber llegado a este momento con más fuerza. La dureza de la brega política en momentos tan delicados tampoco ayuda, ni a orientar los esfuerzos conjuntos ni a generar certidumbre.

El jueves, el Banco Central Europeo (BCE) realizó el primer recorte en sus tipos de interés en cinco años. Es una señal que alienta la posibilidad de que la Fed comience a hacer lo propio a partir de septiembre. Un hilo de esperanza en medio de un mundo que parece, por otro lado, irse aprontando para escaladas bélicas.

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Emprendedoras, entre el empoderamiento y la precariedad

El 76% de las 818 emprendedoras encuestadas en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz se considera a sí misma como jefa de hogar.

/ 9 de junio de 2024 / 06:50

Liderazgo

En Bolivia, el 70% de las micro, pequeñas y medianas empresas (PyME) son lideradas por mujeres que en su mayoría se autoidentifican como jefas de hogar, tienen un nivel de educación secundaria, técnica y universitaria, muchas lidian con la informalidad.

La necesidad, la flexibilidad para conciliación de vida familiar y laboral, y el desafío personal son las motivaciones principales para que las mujeres emprendan un negocio. La mayoría de ellas se encuentran en un mercado informal y deciden permanecer allí porque las complejidades impositivas, la falta de capacidad económica para cumplir con la regularidad y la desinformación, prejuicio y desconfianza en la administración pública, destaca la reciente investigación sobre el perfil de la mujer emprendedora en Bolivia, estudio realizado por el Instituto de la Mujer y Empresa (IME) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El nivel de educación más común entre las emprendedoras bolivianas es el de la educación secundaria, de cada 10 mujeres emprendedoras solo 2 tienen educación primaria. “Las emprendedoras bolivianas son mujeres capacitadas; 8 de cada 10 cuentan con estudios de secundaria, técnico o universitario”, destacó Xiomara Zambrana, directora Nacional del Instituto de la Mujer y Empresa (IME) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), citando la reciente investigación sobre el perfil de la mujer emprendedora en Bolivia. Esta sólida base educativa refleja el potencial y la preparación de estas emprendedoras para enfrentar y superar los desafíos empresariales.

El estudio destaca que el 76% de las 818 emprendedoras encuestadas en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz se considera a sí misma como jefa de hogar, mientras que el 56% es propietaria de su propia casa. Estos datos subrayan la capacidad de liderazgo y autonomía de estas mujeres en el ámbito familiar y económico.

Además, el 76% de las emprendedoras utiliza el Internet, de las cuales el 41% lo emplea para impulsar su negocio. Respecto a la propiedad de sus negocios, el 72% de las mujeres encuestadas es la única propietaria, mientras que el 12% comparte la propiedad con su esposo o pareja, el 11% con alguien de su familia y el 3% con una tercera persona o socio no familiar. Estos datos reflejan una fuerte independencia y control sobre sus emprendimientos.

En cuanto a las formas de cobro, todas las emprendedoras prefieren el pago en efectivo. El segundo medio más utilizado es el código QR por su facilidad transaccional; en tercer lugar, se encuentran las transferencias bancarias y, finalmente, el cobro por tarjeta de crédito o débito y otros pagos como Tigo Money. Esto pone en evidencia que, aunque muchas de las emprendedoras están bancarizadas y usan medios electrónicos de pago, el uso de servicios financieros como las tarjetas de débito y crédito sigue siendo limitado.

El objetivo del estudio fue revelar las rutas que transitan las emprendedoras bolivianas que desarrollan su actividad económica en la informalidad, caracterizar sus diversos perfiles y entender las dinámicas de sus emprendimientos. Esta información es vital para formular recomendaciones que eliminen los obstáculos y desarrollen proyectos y programas pertinentes para ellas.

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La investigación mostró asimismo que las empresarias también generan empleo, aunque precario. De cada 10 mujeres emprendedoras, 6,4 emplean a otras personas, principalmente familiares y también mujeres (61%).

El estudio revela que el emprendedurismo femenino en el país es diverso y múltiple, lo que impide construir un perfil único.

“Empecé hace cuatro años mi emprendimiento desde cero, aprendiendo el oficio y administración mientras buscaba financiamiento”, cuenta Laura Delgadillo, una estilista de 30 años, dueña de un salón de belleza. Como muchas otras, Laura inició su negocio sola y, a medida que sus ingresos mejoraron, amplió sus servicios y contrató ayuda.

Las emprendedoras se inclinan más por el sector del comercio (65%), seguido por los servicios (20%) y la manufactura (7%), especialmente la elaboración de alimentos. Otro dato relevante es que el 72% de los negocios son de propiedad única de la emprendedora, el 12% lo comparte con su esposo o pareja, el 11% con alguien de su familia y el 3% con una tercera persona o socio no familiar. En cuanto al capital semilla, el 57% de los negocios se financian con ahorros propios, el 28% con préstamos de entidades financieras, el 11% con préstamos de familiares y el 4% restante con prestamistas y otros medios.

Santa Cruz es el lugar donde hay más economía informal, pero a la vez es el motor económico del país. Verónica Ágreda, CEO del IME y rectora de Unifranz, destacó que el estudio permite conocer mejor los emprendimientos de las mujeres y entender las dinámicas de la informalidad y formalidad. “El street data, la información desde la calle, nos muestra las cosas como realmente son. Muchas veces criticamos la economía informal sin darnos cuenta de que el sistema es interdependiente. Las causales para dar el salto a la formalidad no dependen solo de la voluntad, sino también de políticas públicas, servicios financieros y programas de capacitación”, afirmó Ágreda.

En Bolivia, el 95% de las empresas son PyME, y el 70% de ellas es liderada por mujeres.

Según datos del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), en Bolivia el 95% de las empresas son micro, pequeñas y medianas, y el 70% de ellas es liderada por mujeres, la mayoría en la economía informal. Estas mujeres crean empresas para garantizar su subsistencia y la de sus hijos, con el 56% de ellas registradas formalmente, siendo la patente municipal (32%) el registro más común, seguido de la licencia de funcionamiento (25%) y el NIT (24%).

El perfil de la mujer emprendedora en Bolivia es diverso y complejo, influenciado por factores sociales, económicos y culturales. La edad promedio de las emprendedoras es de 39 años, con variaciones regionales. Si bien los perfiles tienen una relación directa con el nivel de instrucción, edades productivas, digitalización y bancarización, la diversidad de perfiles también está relacionada con la actitud emprendedora, los gremios y los emprendimientos circunstanciales.

Si bien el emprendedurismo es un camino que empodera a la mujer boliviana, también es uno de grandes sacrificios. “A pesar de la mayor flexibilidad temporal y de decisiones al emprender, la presencia de contratos laborales, vacaciones pagadas y seguridad social es excepcional en lugar de ser la norma en diversas ciudades”, puntualiza el informe del estudio.

El estudio concluye que entender estas dinámicas y apoyar a las mujeres emprendedoras con políticas y programas adecuados es fundamental para su éxito y el desarrollo económico del país.

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La economía mundial se recupera, con lentitud y cautela

Las tensiones geopolíticas y el poder disruptivo de la IA son claves.

El reporte ‘Perspectivas de los jefes de economía’ del FEM es publicado tres veces al año

Por Pablo Deheza

/ 9 de junio de 2024 / 06:46

Economía

La inteligencia artificial y la geopolítica se destacan como factores determinantes en el futuro económico, con una mejora significativa en las expectativas de crecimiento, según un informe del Foro Económico Mundial.

Las perspectivas a corto plazo para la economía mundial parecen más esperanzadoras, pese a la situación de agitación que experimenta el orbe. Un reciente informe encontró que la incertidumbre y la volatilidad persisten entre los ejecutivos encuestados y que la geopolítica y la inteligencia artificial son factores centrales en los cambios que están en curso, señala el documento “Perspectivas de los jefes de economía”, publicado por el Foro Económico Mundial (FEM), la semana pasada.

Casi siete de cada 10 especialistas esperan que el crecimiento global vuelva al 4% en los próximos cinco años. A pesar de las tensiones geopolíticas y los persistentes obstáculos económicos, las perspectivas de la economía mundial están mejorando.

El informe del FEM encontró que solo el 17% de los economistas encuestados espera que las condiciones empeoren este año, una mejora significativa en comparación con el 56% registrado en enero.

“La incertidumbre persiste, pero en la última encuesta se reflejan signos de mejora”, señala el informe. “El sentimiento económico en desarrollo es de cauteloso optimismo”.

El conflicto en Ucrania y Gaza altera el comercio mundial.
El conflicto en Ucrania y Gaza altera el comercio mundial.

“Perspectivas de los jefes de economía”, que se publica tres veces al año, encuesta a los principales economistas en jefe de todas las industrias y organizaciones internacionales. La última edición explora las tendencias clave de la economía global, incluidas las últimas perspectivas de crecimiento e inflación, las implicaciones de los recientes acontecimientos geopolíticos y políticos internos y las perspectivas de reactivar el crecimiento a mediano plazo.

“Muchos de los acontecimientos globales que han sido destacados como fuentes de mayor volatilidad y complejidad en esta y en las últimas ediciones de ‘Perspectivas de los jefes de economía’ –incluidas las divisiones geopolíticas y la transformación tecnológica– tienen implicaciones profundas y de largo alcance para el ritmo y la trayectoria futuros de la economía mundial”, se afirma en el informe.

Si bien algunos de los riesgos más graves a corto plazo para la economía mundial pueden haber disminuido, la incertidumbre sigue siendo alta y los economistas en jefe destacaron una serie de factores potencialmente perturbadores.

Casi todos los encuestados (97%) esperan que la geopolítica internacional provoque volatilidad económica global a lo largo de 2024, frente al 90% en septiembre de 2023.

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La política interna también ha surgido como un riesgo para la economía global. Más de ocho de cada 10 encuestados (83%) dijeron que la política interna será una fuente de volatilidad en 2024, un año en el que más de la mitad de la población mundial acudirá a las urnas.

Los economistas jefes fueron más optimistas sobre los impactos inmediatos de las tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA). De hecho, la mayoría de los economistas jefes (69%) no están de acuerdo con que la IA sea una fuente de volatilidad en 2024.

Según los ejecutivos, las perspectivas de crecimiento económico varían significativamente según la región.

Casi todos los economistas jefe encuestados (97%) esperan ahora un crecimiento moderado o más fuerte de la economía estadounidense en 2024, frente al 59% en enero.

Asia también sigue siendo una fuente de optimismo. Todos los encuestados esperan un crecimiento al menos moderado en el sur y el este de Asia, y en el Pacífico este año.

Para el resto del mundo, la mayoría de los economistas jefes esperan un crecimiento moderado, con una ligera mejora de las expectativas desde lo indicado en el informe de enero.

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Arce se reúne con ruso Sberbank

Se abordaron temas de energía, salud, tecnología e industria.

El presidente Arce en la cita con ejecutivos de Sberbank.

/ 9 de junio de 2024 / 06:27

Novedades

Acompañado de una delegación de autoridades bolivianas, el presidente Luis Arce se reunió el viernes en San Petersburgo con uno de los bancos más importantes de Rusia y analizó mecanismos de apoyo financiero en materia energética, salud, tecnología e industria a favor de Bolivia.

Mediante sus redes sociales, el dignatario de Estado informó que, en el marco de su participación en el XXVII Foro Económico Internacional de San Petersburgo, sostuvo un encuentro con el presidente del Consejo Administrativo de Sberbank, uno de los bancos más importantes de Rusia, Germán Oskarovich Gref.

“Analizamos diversos temas y mecanismos de apoyo financiero en materia energética, salud, tecnología e industria en favor de Bolivia”, posteó el Mandatario.

El presidente Arce cumple una rigurosa agenda en Rusia. El jueves se encontró con su homólogo Vladimir Putin, con quien conversó sobre los proyectos de cooperación bilateral en materia de tecnología nuclear y litio. Además, sostuvo encuentros con otras entidades estatales rusas como Rosatom.

Asimismo, brindó una conferencia magistral sobre los resultados de la aplicación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) en Bolivia, en la Universidad Estatal San Petersburgo.

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Sberbank es el banco más grande de Rusia y uno de los más grandes de Europa, crucial para la economía rusa por su tamaño, alcance y variedad de servicios. Administra una vasta red de sucursales, siendo el principal proveedor de préstamos y depósitos en Rusia, lo que lo convierte en un pilar del sistema financiero nacional. Propiedad en parte del Estado ruso, Sberbank juega un rol central en la implementación de políticas económicas gubernamentales. Ha invertido significativamente en tecnología, liderando en servicios financieros digitales y creando un ecosistema diversificado que incluye seguros y gestión de activos.

Arce participó en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), un evento único en el mundo de los negocios y la economía, que reúne a más de 130 países y 19.000 asistentes.

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BCE recorta sus tasas por primera vez en años

Europa comenzó a flexibilizar su política monetaria.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, en conferencia de prensa.

Por Pablo Deheza

/ 9 de junio de 2024 / 06:10

Novedades

El Banco Central Europeo (BCE) realizó el primer recorte en sus tipos de interés por primera vez en cinco años. La baja en las tasas clave fue de 0,25%, según se anunció el jueves y sugieren una disminución gradual de la inflación en el horizonte.

Es el primer cambio sustancial desde hace años, durante los cuales las tasas aumentaron a un ritmo sin precedentes y la postura monetaria se volvió notablemente restrictiva. La decisión tomada por el BCE marca el inicio de un proceso que alejará sus políticas de endurecimiento.

Los tipos de interés de las principales operaciones de financiación, la facilidad marginal de préstamo y la facilidad de depósito se redujeron al 4,25%, 4,5% y 3,75%, respectivamente. Estas nuevas cifras entrarán en vigencia a partir del 12 de junio, dijo el banco central en una declaración.

“Sobre la base de una evaluación actualizada de las perspectivas de inflación, la dinámica de la inflación subyacente y la fortaleza de la transmisión de la política monetaria, ahora es apropiado moderar el grado de restricción de la política monetaria después de nueve meses de mantener las tasas estables”, dice el comunicado.

Al comentar la decisión en una conferencia de prensa posterior a la reunión del consejo de gobierno, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, señaló que se trata del primer recorte de tipos realizado por el banco central en muchos años.

En junio de 2014, el BCE se adentró en el territorio inexplorado de los tipos de interés negativos para los depósitos y mantuvo los tipos de interés en niveles ultrabajos hasta septiembre de 2019.

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Lagarde recordó que la inflación alcanzó un máximo del 10,6% en octubre de 2022 y se redujo a la mitad, hasta el 5,2%, en septiembre de 2023. En ese período, el BCE subió los tipos de interés en 4,5%, hasta niveles históricamente altos.

Desde septiembre de 2023 hasta ahora, el BCE mantuvo estables los tipos de interés y la inflación de la zona euro siguió cayendo hasta el 2,6%, destacó Lagarde.

El banco central espera que la inflación fluctúe alrededor de los niveles actuales durante el año y continúe bajando hasta llegar al 2,2% en 2025.

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