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Con su dúplica, Chile enfrenta la obligación de negociar

La dúplica chilena admite que hubo escenarios de tratativas reales con Bolivia; niega en cambio que esto genere un deber. Se aferra al Tratado de 1904

/ 24 de septiembre de 2017 / 20:38

Septiembre está marcado por la demanda impetrada por Bolivia a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para que Chile negocie “de buena fe” un acceso soberano al mar. Hace dos años, el alto tribunal se declaró competente —precisamente en este mes— para conocer el fondo del litigio y es muy posible que en 2018, más o menos dentro de 12 meses, se conozca el histórico dictamen. Las dos naciones llegarán al día del fallo tras haber agotado sus alegatos sobre el fondo de la demanda: la obligación de negociar un acceso soberano al mar.

Siendo esa la recta final del proceso que comenzó en 2013, Chile comenzó a recorrerla el viernes cuando presentó su dúplica, el último documento que corresponde a las alegaciones escritas. Al igual que Bolivia, esa nación debe prepararse para defender su tesis en las audiencias orales que eventualmente se desarrollarán en el primer semestre de 2018.

En el último documento del proceso escrito, Chile admite haber negociado con Bolivia en 1950, cuando ofreció mar soberano a merced de un trasvase del agua del Titicaca a las áridas tierras del desierto de Atacama. También confirma las fallidas conversaciones de 1975 sobre el canje territorial que se dieron tras el “abrazo de Charaña”, cuando los dictadores Augusto Pinochet y Hugo Banzer se juntaron para resolver la centenaria demanda marítima. Ambos aspectos del documento se deslizaron en Santiago a través de la agencia EFE y medios chilenos.

El legajo fue presentado por el canciller chileno Heraldo Muñoz, el agente chileno Claudio Grossman y los coagentes Alfonso Silva y María Teresa Infante, tras una andanada de mensajes emitidos para negar la solvencia jurídica de la demanda boliviana.

“Si el fallo se limitara a plantear la conveniencia de una negociación bilateral, Chile no tendría motivo para oponerse (…). Incluso sin relaciones diplomáticas, siempre estuvo Chile dispuesto a negociar. Obviamente, hay que entender que negociar no es imponer una posición predeterminada”, le dijo a Animal Político José Rodríguez Elizondo, director del Programa de Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, quien además es parte de un equipo de asesores externos de la Cancillería del vecino país.

Pero, el propio Muñoz, tanto en una entrevista que concedió al diario La Tercera como en la columna de opinión que publicó el jueves El País de España, se refiere a estas negociaciones. A cambio asegura que Bolivia no pudo demostrar la existencia de una “obligación jurídica” por parte de Chile para encarar estas negociaciones. El viernes puso la cereza cuando aseguró que esas charlas eran “esporádicas”.

Aun a pesar de que el Tratado de 1904 no figura en la demanda, la autoridad diplomática se aferró una vez más a este documento en un anticipo de lo que serán los argumentos de su defensa oral en el Palacio de la Paz. “Demandaron un derecho de acceso soberano en términos de cesión territorial y luego terminaron diciendo que estaban dispuestos a alguna modalidad práctica o una zona especial. No puedo ir más allá (porque los argumentos escritos se mantienen en reserva). Nuestro alegato se sustenta sólidamente en hechos y en el derecho. La integridad territorial de Chile está garantizada y el Tratado de 1904 que establece el régimen jurídico de la relación entre Bolivia y Chile no está ni estará en cuestión”, declaró Heraldo Muñoz.

En esa misma línea, el agente Grossman señaló, en una columna publicada por el diario El Mercurio, que Chile reiteró en la dúplica “sólidos argumentos jurídicos” como el tratado suscrito en 1904 por ambas naciones, que incluye, entre otros puntos, “la inexistencia de una obligación de negociar acceso soberano”.

Basada en la memoria y el contenido de demanda boliviana, el fallo por el que la CIJ se declaró competente para tratar este asunto (24 de septiembre de 2015), “recuerda que Bolivia no pide a la Corte que declare que tiene derecho a un acceso soberano al mar ni que se pronuncie sobre el estatus jurídico del Tratado de Paz de 1904” [párrafo 33]. Luego el tribunal concluyó que el objeto de la disputa es “si Chile está obligado a negociar de buena fe un acceso soberano de Bolivia al océano Pacífico y (…) si Chile la ha incumplido” [párrafo 34].

“Solo están reiterando los argumentos de negar la demanda boliviana desde la conocida posición chilena, que desde los años 90 intenta desconocer sus propios actos; cuyos efectos no resultan tan fácilmente descartables. En todo caso, este debate se atenderá en la Corte (…). Bolivia sostendrá sus argumentos con el respaldo de evidencias y razonamientos jurídicos sólidos”, respondió el agente de Bolivia ante la CIJ, Eduardo Rodríguez Veltzé, en un contacto con esta redacción.

“La verdad es que dificulto que alguien crea, seriamente, que ése (la modificación del Tratado de 1904) no es el objetivo, mediato o inmediato. Me basta leer la Constitución de Bolivia”, anotó Rodríguez Elizondo al aludir el artículo 267 de la Carta Magna promulgada en 2009.

Ante este debate, la internacionalista boliviana Karen Longaric aclaró que “ni Bolivia ni Chile pueden modificar sus tesis ni sus petitorios”, siendo la negociación “de buena fe” para una salida soberana al mar la que corresponde al país. “Bolivia debe ratificar en las audiencias la tesis expresada en su demanda, en la memoria y en la réplica, reiterando su petitorio, tal cual lo planteó inicialmente. Debe fortalecer sus fundamentos con coherencia argumentativa y solidez jurídica. Debe orientar sus alegatos orales a demostrar que Chile tiene obligación jurídica de negociar con Bolivia, en virtud de los antecedentes expuestos en la demanda judicial”, precisó la experta.

Cuando concluya septiembre de 2018, Bolivia y Chile seguirán siendo vecinos. Es posible que para entonces este tema sea “cosa juzgada” y que el  Tratado de 1904 aparezca para ser cumplido a partir de un sistema de libre tránsito efectivo y de provecho para ambas naciones. ¿Renegociarlo es posible? “No (aún). Para modificar un tratado de frontera se requiere la voluntad de las partes que lo firmaron”, opina Rodríguez Elizondo.

“Lo  ideal es que antes de 10 años lleguemos a un acuerdo saludable. Somos vecinos, tenemos muchas cosas e intereses en común que deberían aproximarnos”, concluye Longaric.

José Rodríguez Elizondo: La solución no es solo bilateral

La fórmula judicial para zanjar la demanda marítima está a punto de recalar en puerto. El fallo de la CIJ, inapelable, vinculante y de cumplimiento obligatorio, puede abrir las puertas de una negociación que, de cualquier forma, requerirá de voluntad política.

José Rodríguez Elizondo, director del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile, espera un periodo “sin agresividad, (….) una tregua”, tras el fallo de 2018. “Esto permitiría establecer las bases de una relación de provecho mutuo, autosustentable, con una base de gobernantes sabios y una diplomacia de negociación realista. Esto es, una diplomacia capaz de asumir que una cesión soberana de territorio marítimo chileno, para Bolivia, no es un tema solo bilateral”, afirmó con miras a la posibilidad de incorporar a Perú, el tercer involucrado en la Guerra del Pacífico (1879-1883).

“Habría que redimensionar el problema y la solución, eso permitiría abrir un espacio marítimo que satisfaga plenamente a Bolivia. Lo ideal es que antes de diez años lleguemos a un acuerdo saludable”, apunta luego Karen Longaric.

Mauricio Quiroz Terán es periodista y editor de Animal Político

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El estremecimiento de occidente

Los recientes resultados electorales en el Reino Unido y en Francia, además de las tendencias favorables a Donald Trump en Estados Unidos, ponen en evidencia un creciente descontento con el statu quo en los países que son el núcleo del orden occidental.

Por Pablo Deheza

/ 7 de julio de 2024 / 06:15

El Punto sobre la i

La política en el centro de Occidente está experimentando cambios significativos a medida que los resultados electorales recientes en Reino Unido y Francia, además de las tendencias electorales en Estados Unidos reflejan realineamientos importantes. Las transformaciones no son menores, en medio de un mundo que se ve obligado a lidiar nuevamente con la amenaza real de una escalada bélica, tanto en Europa del Este como en Oriente Medio. Las tensiones geopolíticas están disparadas, alterando las relaciones internacionales y el comercio global.

En Reino Unido, el Partido Laborista, liderado por Keir Starmer, ha vuelto al poder después de casi una década y media en la oposición, obteniendo una victoria aplastante que refleja el descontento de los votantes con la gestión conservadora. El fracaso del Brexit y las falsas promesas de Boris Johnson dejaron heridas que el hasta hace poco oficialismo no pudo superar. El nuevo primer ministro se enfrenta ahora al desafío de revitalizar una economía estancada y una nación desanimada, una tarea monumental que definirá su mandato.

En Francia, la situación es igualmente volátil. La denominada extrema derecha, representada por el partido Agrupación Nacional (Rassemblement National, RN) de Marine Le Pen, ha logrado un éxito considerable en las recientes elecciones, superando al partido del presidente Emmanuel Macron en la primera vuelta de las elecciones anticipadas para el Legislativo Esta victoria ha generado protestas y movilizaciones de los votantes de izquierda, que buscan evitar que el RN obtenga la mayoría. La polarización en Francia se intensifica, y la política del país se encuentra en un punto de inflexión crucial. Hoy domingo se realiza la segunda vuelta de la consulta popular.

Paralelamente, Hungría asumió la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE) este mes. Viktor Orban, el primer mandatario húngaro, dijo que quiere usar esta posición para abogar por el fin de los combates en Ucrania.

Orban ha sido criticado por adoptar posturas que desafían las políticas unificadas de la Unión Europea, especialmente en lo que respecta a la guerra.

Ha sido percibido como un líder pro ruso y ha bloqueado en ocasiones esfuerzos del bloque para imponer sanciones más estrictas contra Rusia, luego de iniciada la guerra en Ucrania. Su nueva posición como presidente de la UE podría implicar un cambio en esta dinámica, ya que se espera que actúe como un mediador entre los intereses divergentes de los Estados miembros de y Rusia.

Del otro lado del Atlántico las cosas están igualmente revueltas. En Estados Unidos, la tendencia favorable hacia el expresidente Donald Trump refleja un cambio significativo en el panorama político. A pesar de las controversias y desafíos legales, Trump ha incrementado su ventaja sobre el presidente Joe Biden en las encuestas, lo que indica un posible retorno al poder. Esta situación plantea preguntas sobre la dirección futura del país, sobre todo en cuanto al comercio mundial y la geopolítica. El candidato republicano se mostró en el pasado crítico con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) y su expansión en Europa del Este, que a la postre acabó determinando el inicio de las acciones bélicas en Ucrania por parte de Rusia. Trump ha dicho repetidamente que él podría acabar con el conflicto en cuestión de días.

Estos desarrollos en el Reino Unido, Francia, la Unión Europea en general y Estados Unidos tienen implicaciones globales. Primero, reflejan un descontento generalizado con el statu quo y una búsqueda de alternativas, ya sea a través de líderes de izquierda como Starmer, movimientos de extrema derecha como el RN, o figuras populistas como Trump. Es de esperar que esta dinámica de cambio influya en otros países occidentales, fomentando movimientos similares y alterando el equilibrio político.

Además, estos cambios resaltan la creciente polarización y fragmentación en las democracias occidentales. La lucha por recuperar la confianza de los votantes y abordar problemas económicos y sociales profundos será una tarea monumental para los nuevos líderes. A nivel global, la dirección política de estas naciones influye en la estabilidad económica y política mundial, afectando las relaciones internacionales, la cooperación en temas globales como el cambio climático y la respuesta frente a los conflictos bélicos.

No es poca cosa lo que está pasando. Ahora bien, ¿cómo se ha llegado a esto? Conversamos al respecto con el destacado sociólogo boliviano Rafael Loayza. Él es, además, comunicador social y un especialista en temas de socialización y política.

Orígenes

“Yo estudié en Inglaterra entre aproximadamente 2001 y 2005, fue en pleno auge del neoliberalismo. Tony Blair estaba en el poder y también era la época de la guerra del Golfo, cuando todo el mundo veía con buenos ojos las intervenciones de Estados Unidos y la Otan en Yugoslavia y luego, por ejemplo, la eliminación de Saddam Hussein. Era el momento en que surgió el Talibán y había un enemigo común. Hago esta introducción porque he sido testigo de cómo todo ese auge del neoliberalismo ha borrado las fronteras que existían entre la izquierda y la derecha europeas, en países como Francia, Alemania e Inglaterra”, comienza señalando Loayza.

Desarrolla su punto de vista recordando que “Tony Blair comenzó a implementar políticas públicas bastante liberales, al mismo tiempo que tenía un enfoque, digamos, socialista. Los laboristas en Gran Bretaña son los socialistas británicos, mientras que los conservadores, los Tories, representan a la derecha. Sin embargo, Tony Blair gobernaba con una idea que se conoció como la tercera vía. Incluso Anthony Giddens escribió un libro llamado «La Tercera Vía y sus enemigos». Era como una especie de corriente que había surgido en las universidades que decía que no había que ser ni de izquierdas ni de derechas. Esto estaba relacionado con la iniciativa del Consenso de Washington, que comenzó a influir en las democracias de América Latina y África para intentar estandarizar el modelo económico. Demandaba democracia, demandaba inclusión social, pero al mismo tiempo exigía ajustes económicos”.

“Fue a principios de los 90, luego de que cayó el muro de Berlín en 1989, que comenzaron a aparecer estas versiones capitalistas y liberales de izquierda, como por ejemplo Tony Blair en Gran Bretaña, pero también estaban Fernando Henrique Cardoso en Brasil, o Ricardo Lagos en Chile. Eran figuras que no parecían ni de izquierda ni de derecha. Tenían sensibilidad social, pero aplicaban políticas neoliberales”.

“A finales de los 90, en paralelo al Consenso de Washington surgió otra iniciativa: la ola multiculturalista. Europa, y especialmente las sociedades postcoloniales como Gran Bretaña, Francia, España, comenzaron a sentir una especie de culpa por todo lo que habían causado en el pasado durante la época de la colonización. ¿Por qué? Porque recibían oleadas enormes de migrantes de África y América Latina, de los países donde habían dominado. Así aparecen estas políticas de inclusión multicultural, particularmente en Gran Bretaña, que luego se extienden a España, los franceses tienen su propia versión, y comienzan, digamos, a través de este sentimiento de culpa postcolonial, a recibir olas de migrantes y a implementar políticas públicas tremendamente inclusivas para los recién llegados. Les otorgan visas de trabajo, residencias y eventualmente la nacionalidad con bastante facilidad. De repente, Europa empieza a descubrir su lado multicultural”.

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“En Estados Unidos llega la acción afirmativa. Harvard, por ejemplo, que tenía unas políticas complicadas de inclusión de nuevos estudiantes, pone cuotas para afrodescendientes e hispanos y así comienzan los migrantes a estudiar en sus universidades más sofisticadas. Esto pasa también en Cambridge u Oxford en Gran Bretaña, la Universidad Libre de Berlín en Alemania. Stanford, Princeton, comienzan a tener estudiantes afrodescendientes y otros por igual”.

“Entonces llegamos al siglo XXI con todos los blancos que antes eran los reyes y eran la clase media en sus países, en Gran Bretaña, en Estados Unidos, en España, en Francia, en Alemania. Sentían que sus Estados le daban más importancia a los migrantes. De repente, una persona que vivía en Notting Hill en Londres o en Westminster, comienza a tener vecinos hindúes, paquistaníes o afrocaribeños, y entonces comienza el racismo a aflorar. Las clases medias blancas caucásicas empiezan a renegar en Estados Unidos, en Francia, en Alemania, en España”.

“Comienzan a surgir liderazgos radicales que le están diciendo a sus gobiernos que no se olviden de los blancos. No son necesariamente fuerzas de derecha. Son fuerzas nacionalistas que dicen que los Estados han abierto demasiado las puertas”.

Nacionalismos

Cabe recordar que el Consenso de Washington fue un conjunto de políticas económicas neoliberales recomendadas por economistas prominentes, principalmente de instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Estos planteamientos surgieron en 1989 durante una conferencia celebrada en Washington, Estados Unidos, de ahí su nombre.

El Consenso de Washington se relaciona estrechamente con la globalización debido a que promovió la integración económica de los países en el mercado mundial. Las políticas recomendadas buscaban abrir las economías al comercio internacional, facilitar la entrada de inversión extranjera y ajustar las políticas macroeconómicas para cumplir con estándares globales. Esto implica una mayor interdependencia entre países y una adaptación a las normas económicas y financieras internacionales establecidas por las instituciones mencionadas.

Loayza nota que “cuando apareció la globalización, recuerdo muy bien el debate que se dio a principios de los 2000, algunos decían que el capitalismo se estaba expandiendo, que el Consenso de Washington tenía una agenda de homogeneización del sistema económico y de los procesos culturales. Había otros que pensaban que no pasaría nada, como Zygmunt Bauman o Anthony Giddens, quienes afirmaban que la globalización simplemente transparentaba la sociedad tal cual es, y que ni expandía el capitalismo ni eliminaba las culturas. Al final, lo que ha ocurrido con la globalización es que no ha logrado expandir ni homogeneizar la cultura. Más bien, han surgido dos fenómenos antiglobalizadores. Aquellos que veían a la globalización como un peligro alertaban que las culturas originarias podrían desaparecer, que la cultura local se diluiría en la cultura global. Y lo que ha sucedido, por el contrario, es que ha emergido una identidad local, territorial, étnica, y ha comenzado un avivamiento religioso tremendamente fuerte”.

El sociólogo observa que “en Bolivia, la identidad étnica se politizó en los 2000, no antes, como consecuencia directa de la globalización. Desde el llamado al flujo multicultural y multiétnico de Gonzalo Sánchez de Lozada hasta la emergencia de Evo Morales, en todo el mundo, se comienza a exaltar la identidad local. Por eso, los nacionalismos empiezan a ganar fuerza. Así, el diagnóstico que se hizo de la globalización al final no fue correcto, porque lo que ha hecho la globalización es promover la emergencia de identidades locales y éstas han empezado a fomentar el nacionalismo”.

“Por lo tanto, el mundo sigue globalizado. No es que haya dejado de estar globalizado. Vladimir Putin, por ejemplo, tiene una nueva postura en Rusia. Ahora, Putin, ¿es de izquierda o de derecha? Tiene políticas tremendamente liberales en cuanto al manejo del mercado, pero también tiene un nacionalismo muy proteccionista, que podría considerarse de izquierda, pero es similar al que tienen los británicos o los chinos. ¿Los chinos son de izquierda o de derecha? Tienen millonarios, tienen burguesía, tienen empresas privadas, pero también tienen una educación pública excelente, al igual que los británicos, por ejemplo. Entonces, la globalización, en última instancia, ha hecho lo contrario de lo que se pensaba que haría. En lugar de hacer que todos nos volviéramos gringos u occidentales, hemos comenzado a competir con nuestras identidades en el mundo. La emergencia, por ejemplo, del voto étnico de Evo viene precisamente de la globalización, al igual que la emergencia de nacionalismos anti étnicos en Europa”.

“Creo que el mito de que la globalización terminaría por hegemonizar el mundo ha caído precisamente porque la globalización lo ha hecho más plural. Al hacerlo más plural, también lo ha vuelto más tenso, porque la gente responde con miedo al conocimiento preciso del otro. Hay tensiones étnicas, raciales, plurales que han comenzado a surgir precisamente en el siglo XXI, cuando parecía que habíamos superado todas esas cosas en el siglo XX”, concluye Loayza.

(*)Pablo Deheza es editor de Animal Político

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Manual para urgencias políticas

La gestión de crisis requiere un análisis metódico de las causas y la implementación urgente de acciones, evitando el quietismo y la falta de liderazgo.

Jorge Richter en una anterior entrevista en Piedra, Papel y Tinta

Por Jorge Richter Ramírez

/ 7 de julio de 2024 / 06:11

Dibujo Libre

Si como Estado y sociedad nos acercamos a eso que desde la Ciencia Política, con carácter categorial, llamamos policrisis, sabemos que se debe optar por dos posibilidades: analizamos las causas y establecemos un diagnóstico -como suele ser lo esperado- o bien, en lógica compleja y subjetiva, listamos aquellas acciones que deben ser implementadas con urgencia desde los niveles de decisión de un gobierno. Si el quietismo controla al centro decisor, los problemas estructurales y cotidianos van creciendo corpóreamente, urge reconocerlo, comprender y extraer de esa realidad cada una de las consecuencias dables y tratar de restablecer el momento. Diríamos entonces, que la urgencia de hoy está en construir algo así como un Manual para Urgencias Políticas ante atmósferas de crisis.

En 1947, Albert Camus escribía en la revista Combat: “Demócrata, en definitiva, es aquel que admite que el adversario puede tener razón, que le permite, por consiguiente, expresarse y acepta reflexionar sobre sus argumentos. Cuando los partidos o los hombres están demasiado persuadidos de sus razones como para cerrar la boca de sus oponentes por la violencia, entonces la democracia no existe más.” Aún tiene, quien gobierna nuestro Estado, la posibilidad de ser un ejemplo. De ser amplio y receptar lo que desde la sociedad se sugiere. Aún puede, también, reconducir el tiempo de policrisis a nueva estabilidad; renunciando, por supuesto, a las verdades únicas, a los dolores de la confrontación y al desgarramiento de la democracia.

Oír escuchando, escuchar oyendo, reflexionar y emprender la acción, entonces:

Lo primero: no se gobierna sin método para el análisis y para la toma de decisiones. En situaciones complejas y procesos sociopolíticos la necesidad de elaborar conocimiento sobre la sociedad, la política, las lógicas de movilización y el poder, citando solo algunos campos, requiere un método de comprensión que posibilite analizar y construir el mapa de hechos para conseguir una decisión perfeccionada. Se pueden adscribir a métodos diferentes, bien Max Weber, Descartes u otros, pero el proceso de análisis, comprensión y causas debe ser sistemático e integral hasta abarcar todos los bordes del fenómeno instalado en el Estado y en la sociedad.

El quietismo y la ausencia de liderazgo son las primeras muestras de un gobierno que avanza imaginariamente y que en realidad se lo percibe desnortado y alejado de las conversaciones cotidianas de la sociedad. Entonces, en la urgencia, los hombres con responsabilidades encargadas y decisiones permanentes deben observar, analizar y sintetizar. El gobierno debe examinar, ejemplificando rápidamente, que la prórroga indefinida de magistrados en el Tribunal Constitucional ha irritado al país y que esta ya se ha asociado a una cuestión por la candidatura interna del MAS. Debe analizar el conflicto en todos sus elementos, a detalle, construyendo los escenarios posibles de conflictologías y dejar el uso intensivo del método intuitivo, que suele ser la vía fácil para evitar el trabajo metódico y reflexivo.

Segundo: todos somos artífices del destino común, pero ninguno es instrumento de la ambición de nadie. Juan Domingo Perón decía que esta afirmación era la base mayor sobre la cual debía asentarse la conducta de los militantes del Partido Justicialista: “el peronismo no es de nadie en particular, porque pertenece a todos los peronistas que lo formamos y defendemos. Dentro de él tenemos las mismas obligaciones y los mismos derechos, pero nadie que no cumpla bien con las primeras, puede invocar los segundos”. La policrisis actual tiene varias raíces, algunas ya vetustas y otras recientes. Entre las nuevas están las ambiciones personales que subyugan el proceso político a un personalismo ingobernado. El gobierno debe enfocarse en el destino común y dejar la lucha interna intrascendente para la sociedad boliviana.

Tercero: hay que distinguir siempre a “los buenos” de “los demás”. Ya lo decía el Martín Fierro: “nace el hombre con la astucia que ha de servirle de guía. Sin ella sucumbiría; pero según mi experiencia, se vuelve en unos prudencia y en los otros picardía”. Los demás son la especie abundante, los que inducen al error por medio del engreimiento. Fomentan la vanidad hasta endiosar. El cultivar la vanidad y no la tolerancia sólo construye derrotas y finales entristecidos. Se está avanzando hacia un final pesaroso.

Cuarto: son tres los principios que no pueden olvidarse, pues son puntos de partida. No dejar de estar bien informado, contener y guardar el secreto del designio de nuestra voluntad, la que define hacia dónde vamos y accionar siempre toda decisión reservando el factor sorpresa. Sorpresa es un factor que evita ser predecible, que invalida el perfilamiento que hacen los adversarios sobre quien gobierna. La sorpresa/iniciativa es aquello que los rescatará del quietismo.

Quinto: la gobernabilidad es algo que se reconstruye permanentemente. Se la rehace con un trabajo incansable de persuasión. Hoy está quebrada. La Asamblea Legislativa es contraria a quien requiere de gobernabilidad, deben avanzar operando un arco extenso de acuerdos sectoriales e integrales. Compromisos que deben dejar de lado los preconceptos y abrirse en grandeza complementaria e inclusiva. La palabra crisis sobre la economía se soluciona con la palabra política. La solución es política, antes que conversar de economía.

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Sexto: abandonar el reeleccionismo. Allí está instalada la pulsión política. Deben conducir todos los esfuerzos hacia la reparación política y económica de la gestión actual. Es importante conocer la naturaleza del gobierno que a uno le toca presidir. Esa naturaleza está señalada y determinada por el tiempo histórico, los contextos y los factores referentes del momento. Un gobierno que tiene la tarea de reencauzar la institucionalidad democrática, reconstruir la economía devastada y resistir el impacto de una pandemia no es un gobierno con impronta revolucionaria que pueda avanzar en la idea de reelección. Esa es una batalla de derrota previsible.

Séptimo: En política se pierde más por lo que se dice antes que por lo que se calla. El consejo es como sigue, en la vida diaria de la política se habla mucho de las cosas, poco de los demás y nada de sí mismo, pues la obsesión con el “otro” beneficia al “otro” antes que a uno mismo. La construcción de narrativas heroicas y referencias auto personales constantes son una estrategia de resultados inversos, esto es, fatiga y molestia en quien escucha a diario a ese ejército de perros guardianes que, como diría Camus, busca con su ladrido de mayor o menor rabia, tapar los ecos del descontento. Por lo tanto, menos narrativas de heroísmos perfectos y mejor información hacia la sociedad.

Octavo: trabajen un Acuerdo Nacional Participativo y de amplio alcance. Una policrisis no atendida en tiempo conveniente convertirá al gobierno en alguien con sentencia de muerte. Legitimidad perdida; Asamblea Legislativa en ingobernabilidad; Institucionalidad Judicial pulverizada; Interna por el reeleccionismo sin opción de victoria política; Apoyo social en la calle disminuido; Idea de acortamiento de mandato en distintos estamentos sociales; Instituciones decadentes y dominio territorial en impreciso. Frente a esas condiciones el camino democrático que facilite concluir el tiempo del mandato constitucional es un Acuerdo Político, un Pacto que incorpore en un nuevo rol a la Asamblea Legislativa, que sume entidades productivas, empresariales y sociales. Con ello, una búsqueda de legitimidad para seguir en posibilidad de gobernar.

La democracia está afiliada a muchas ideas imprescindibles. Una de ellas es la imposible disociación de que la democracia se construye con diálogo. No es dado imaginar una solución urgente donde un grupo de mujeres y hombres creen ser dueños de la verdad terminante. Gobiernen con diálogo y salgan del quietismo cuanto antes, porque esta es una enfermedad que paraliza.

 (*)Jorge Richter Ramírez es politólogo

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Bolivia y China, 39 años de relaciones

El relacionamiento diplomático entre ambos países se estableció formalmente el 9 de julio de 1985.

/ 7 de julio de 2024 / 06:03

Dibujo Libre

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Bolivia y la República Popular de China, se efectuó el 9 de julio de 1985, reconociendo que el gobierno de la República Popular China es el único gobierno legal en China. Con el principio de lealtad diplomática, nuestro país, reconoce que Taiwán es una parte inalienable del territorio de China continental. Bolivia y China han establecido una relación de amistad y cooperación de 39 años, hasta la actualidad, donde se destaca la firma de; convenios, acuerdos, intercambios comerciales y demás instrumentos de integración bilateral.

Las relaciones de Bolivia y China, cumplirán, este 2025, en el bicentenario de nuestro país, 40 años de vigencia ininterrumpida, caracterizándose esta relación, por la cooperación, amistad e integración entre ambas naciones. Y es que hace casi dos decadas, ambos países dieron un impulso extraordinario a la agenda bilateral, con la puesta en marcha del primer satélite de comunicaciones, desarrollado y lanzado por China para Bolivia, la transferencia de tecnología, cooperación y asistencia en Defensa, el préstamo para infraestructura vial e industria, la apertura del mercado interno chino para productos bolivianos, por medio de la suscripción de protocolos para la exportación de carne de res, soya, quinua, café, etc. Ambos países, en el desarrollo bilateral, en primer lugar, pusieron en frente la ventaja de la confianza política mutua, apoyándose en los asuntos e intereses fundamentales y principales de la relación, consolidando la base política de la cooperación bilateral en diversos campos. En segundo lugar, ambos países, también pusieron en relevancia la ventaja de la complementariedad económica y fortalecimiento de la cooperación en las áreas de infraestructura, minería y agricultura, así como la cooperación en las nuevas energías, que forman parte del proceso de industrialización con sustitución de importaciones de Bolivia. En tercer lugar, pusieron en juego la ventaja del aprendizaje mutuo entre las diversas civilizaciones, asimilando los valores de las respectivas historias y culturas, con los intercambios culturales y humanos.

El gobierno del presidente Luis Arce, mantiene con acierto el modelo económico social comunitario y productivo y la orientación histórica de política exterior de Bolivia en las relaciones con China. En enero del año 2021, un dialogo telefónico y virtual entre el primer mandatario boliviano y el presidente Xi Jinping, permitió retomar y robustecer la agenda bilateral entre ambos países. Estos intercambios estrechos de alto nivel, expandieron rápidamente la cooperación económica y comercial y la consecuente coordinación en los asuntos de agenda multilateral.

En mayo del 2023, durante la cumbre mundial de promoción del comercio y la inversión del consejo de China para el fomento del comercio internacional, el presidente Arce de manera virtual, resalto y apoyo la propuesta del presidente Xi Jinping, de apostar hacia una civilización global sustentada en la tolerancia, la coexistencia, los intercambios y el aprendizaje mutuo. A finales del mes de octubre del 2023, el gobierno boliviano, dando una señal diplomática importante, designo un nuevo Embajador de Bolivia en China, cargo vacante en años, debido al golpe de Estado del 2019 en Bolivia y luego la pandemia del Covid-19. Es en este contexto que Bolivia y China han logrado una fructífera cooperación pragmática en el campo económico y comercial, especialmente en la proyección de la industrialización de litio y otros proyectos que contribuyen al desarrollo conjunto. La visita oficial de la canciller Celinda Sosa a China y el encuentro con el canciller Wang Yi, a fines de abril de 2024, se constituyó en visita histórica, por tratarse de la primera canciller boliviana mujer, que visita China. Esta visita de alto nivel de Bolivia a China ha permitido, trabajar, actualizar y priorizar la agenda bilateral entre ambos países, consistente en los procesos de Industrialización del litio, que encabeza el presidente Luis Arce, con la suscripción de contratos de tecnología EDL con firmas chinas para la construcción de Plantas de carbonato de litio y otros derivados industriales de litio en Bolivia, el ingreso de Bolivia a los BRICS y el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS con el apoyo de China, la otorgación de un Swap de divisa Yuan Rmb para efectuar operaciones trasfronterizas de comercio en monedas soberanas entre Bolivia y China, la habilitación de nuevos productos bolivianos de exportación como chía, sorgo, vísceras de carne bovina, pollo, carne de cerdo, singani, vinos y otros, La cooperación para la continuidad del Proyecto de Seguridad Ciudadana BOL 110, la cooperación aeroespacial y el intercambio académico entre la Academia Diplomática Plurinacional con la Universidad de Estudios Exteriores de China, entre otros temas de interés de China en el campo bilateral como multilateral. El canciller Yi, destaco los lazos de amistad históricos entre los 2 países, y en el marco del 40 aniversario de las relaciones de Bolivia y China, propuso elevar la relación, a Asociación Estratégica.

Bolivia y China comparten principios fundamentales en el relacionamiento bilateral; respeto mutuo a la soberanía estatal e integridad territorial, no agresión, no intervención en los asuntos internos de otros países, igualdad, beneficio recíproco y coexistencia pacífica. A partir de estas coincidencias, es que Bolivia y China han establecido una relación de amistad y cooperación de 39 años, hasta la actualidad y donde se destaca, la iniciativa del presidente Xi Jinping , sobre la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, firmado como memorándum de entendimiento entre ambos países , ratificado por la Ley 1170 en Bolivia, como estrategia de integración internacional en el ámbito de tecnología, la conectividad y motorización del comercio.

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En el mundo de configuración multipolar, China es un referente fundamental en la política exterior de cualquier país y se diría que también uno de los principales factores de cambio, sino el principal, en el sistema internacional. En los últimos años, China, no ha hecho sino incrementar su presencia e influjo en todos los ámbitos de cooperación y trasferencia de tecnología por doquier, afianzándose como un Estado clave, que respeta la soberanía de los países en el mundo. Como se puede constatar a través de la potenciación del bloque de cinco países con el acrónimo BRICS, (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) ampliado con Egipto, Irán, Etiopia, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, que juntos representan al 46 por ciento de la población mundial y el 36 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) global. Este Grupo estadocéntrico e intergubernamental, ahora ampliado, cuenta con el enorme peso económico de China, orientada a comandar el proceso de globalización, que Occidente poco a poco va dejando vacante. Por ello Bolivia trabaja su inserción a los BRICS. China apoya el ingreso de nuestro país a los BRICS y al Banco de Desarrollo de los BRICS respectivamente. Este hecho coincide precisamente, con los riesgos y amenazas de bloqueo económico para Bolivia. Las pretensiones y presiones imperiales de Estados Unidos sobre los recursos naturales en Sudamérica expresados por la Sra. Laura Richardson del Comando Sur, de ese país. Y las claras intenciones de acabar con el Estado Plurinacional de Bolivia y el desarrollo económico social alcanzado como país en la última década y el Proceso Revolucionario iniciado el año 2006. Finalmente, Bolivia tiene las mayores reservas de lito del mundo, y como país, desarrolla una asociación estratégica con China, con el objetivo de potenciar la tecnología, el financiamiento para la industrialización soberana del litio como recurso energético, así como garantizar el mercado para productos bolivianos con valor agregado derivados del litio, en China y los mercados emergentes del Sur, constituidos por los BRICS. Este 39 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Bolivia y China, ratifica la robusta relación bilateral entre dos países hermanos, que día a día contribuyen a la construcción y ejecución de la agenda de trabajo de interés y futuro compartido.

(*)Hugo Siles Nuñez del Prado es embajador de Bolivia en China

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El legado de Julian Assange

Una retrospectiva sobre la vida y hechos del reconocido hacker, activista y periodista australiano.

Julian Assange

/ 7 de julio de 2024 / 05:50

Dibujo Libre

Desde muy joven Julian Assange tenía grandes habilidades de hacker, es decir alguien que usa computadoras para ganar acceso no autorizado a datos. Cuando tenía 16 años la policía había redado su casa y confiscado su equipo. A sus 19 años ya era uno de los hackers más notables de Australia. En esta etapa con dos personas conformó los “Subversivos Internacionales”; un grupo que logró acceder a la NASA, redes de universidades australianas y sistemas militares estadounidenses. “Llevo leyendo correos electrónicos de generales militares desde que tenía 17 años”, contó él en una conferencia en Malasia en 2007.

Cypherpunk: A inicios de los 90, Assange formaría parte del movimiento “cypherpunk”: una corriente que aboga por el uso de criptografía y tecnologías que mejoren la privacidad como ruta hacia el cambio social y político. En 1997 co-publicó el libro “Subterráneo: Historias de Hacking, Locura y Obsesión en la Frontera Electrónica” en donde describe las hazañas de un grupo de hackers durante los inicios de internet.

Poco más de una década después, saldría “Cypherpunks: Libertad y Futuro de Internet” (2012). En esta profética obra Assange argumenta que el reino platónico de internet, con libertad de flujo instantáneo de ideas e información, amenaza con ser invadido y captado por el estado policial de vigilancia. “Internet, nuestra mayor herramienta de emancipación, se ha transformado en la facilitadora más peligrosa del totalitarismo jamás vista”, escribe en la introducción. Frente a aquello la esperanza es la criptografía por una simple razón: es más fácil y requiere menos energía cifrar información que descifrarla.

Wikileaks: Assange junto con otros colaboradores fundó WikiLeaks el 2006 con el objetivo de usar filtraciones, mayormente relacionadas con guerra, espionaje y corrupción, para forzar a los estados y otras organizaciones a reducir sus niveles de abuso y deshonestidad. “Cuanto más reservada o injusta es una organización, las filtraciones inducen más miedo y paranoia en el círculo de liderazgo y planificación” escribió en un artículo titulado “Conspiración como Gobierno” (2006).

WikiLeaks asegura haber publicado 10 millones de documentos. Entre los más conocidos se encuentran: los Registros de Guerra de Iraq y de Afganistán (2010) que revelan el verdadero número de muertes civiles, violación y abuso por parte de militares y policías, el Reporte Minton (2009) que demuestra como la multinacional holandesa Trafigura vertió residuos tóxicos en Costa de Marfil, Cablegate (2010) que filtra miles de documentos de las embajadas de Estados Unidos alrededor del mundo y “Boveda 7” (2017) que detalla las capacidades de hackeo de la CIA y herramientas de software para infiltración celulares, computadoras y otros dispositivos conectados a internet.

Wikileaks también reveló otros hechos más concretos y locales como la corrupción del ex presidente nigeriano Daniel arap Moi y su familia (2007), las actividades ilegales del banco Suizo Julious Baer en las Islas Caimán (2008), la liberación de 86 llamadas telefónicas que evidenciaban corrupción entre políticos peruanos y empresarios petroleros (2008), los complejos arreglos hechos por el banco multinacional británico Barclays Bank para evitar pagar impuestos (2009) y reportes de varios encuentros del grupo Bilderberg (2009). Sobre Bolivia, recuerdo haber leído hace varios años un cable donde nuestro Embajador en Egipto mantenía reuniones (¿secretas?) con la agencia de inteligencia británica MI6.

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El 2015 Assange publica “Los Archivos WikiLeaks: El Mundo de Acuerdo al Imperio Estadounidense”. El libro es intento por organizar las filtraciones por país: desde Rusia, Turquia, Israel, hasta Sud África y Venezuela. Para Assange estos documentos son un subproducto logístico de las actividades de los estados: “su publicación es la disección de un imperio viviente, que muestra qué sustancia fluyó de qué órgano estatal y cuándo”. Leerlos una de las maneras más efectivas para entender la naturaleza real de fenómeno político estatal. Es una lástima en que la mayoría de las universidades, incluidas las bolivianas, los profesores no consideren como una fuente “seria” la información de WikiLeaks.

¿Seguirá Assange publicando cables luego de su liberación? Sólo el tiempo lo dirá. No obstante, sin duda es un héroe que aportó mucho en la lucha contra ese “Estado de Seguridad Nacional” del que habla Gore Vidal; esa última mutación que va más allá incluso del Leviatán absoluto de Hobbes. Es una lucha conjunta la que tenemos, más necesaria que nunca debido al momento de inflexión histórico mundial actual.

(*)Álvaro Montenegro Pinto es politólogo

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El Zuñigazo, lo que pasó y lo que deja

Por un breve momento, el país volvió a recordar la importancia de la democracia y el respeto al orden constituido, por un muy breve momento.

El Zuñigazo, lo que pasó y lo que deja

Por Pablo Deheza

/ 30 de junio de 2024 / 06:55

El punto sobre la i

Era un miércoles normal, común y silvestre. Los noticieros del mediodía habían cerrado edición sin mayores sobresaltos, siendo la noticia de la jornada, hasta ese momento, el acuerdo al que llegó el Gobierno nacional con el transporte pesado y el consiguiente anuncio de que se suspendían los bloqueos. La gente retomaba la jornada después del almuerzo y el cielo paceño irradiaba una claridad parsimoniosa.

De pronto, en algún momento después de las dos y media de la tarde, comenzaron a llegar las noticias del movimiento de fuerzas militares en la Plaza Murillo. A las tres ya era un hecho: una asonada estaba en curso. La gente corrió a los cajeros y a los supermercados como si no hubiera un mañana. El Zuñigazo entraba en funciones.

Detengámonos en este punto y rebobinemos. ¿Cómo es posible que prácticamente de la nada se arme una intentona de cuartelazo en Bolivia? Más aun, ¿cómo es posible que las autoridades del Gobierno nacional se enteren de lo que estaba pasando a partir del ulular de las sirenas de las tanquetas que ya estaban en la Plaza Murillo, según sus propios relatos de los acontecimientos? ¿Qué tuvo que pasar por la cabeza del ahora excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, para acometer semejante atropello a la Constitución, a su propia institución y a la cordura?

LO QUE PASÓ

Comencemos con un breve recuento de los hechos, señalando que es de conocimiento público que el general Zúñiga venía siendo cuestionado de tiempo atrás por muchas voces, dentro y fuera del Ejército, incluyendo críticas y reclamos del expresidente Evo Morales. El pasado lunes, el militar no tuvo mejor idea que presentarse a una entrevista con la periodista Jimena Antelo en la que amenazó al exmandatario. Esta conducta, contraria a lo que establece la Constitución, en sentido de que el personal de las Fuerzas Armadas no delibera sobre política, resultó inaceptable e intolerable para el Ejecutivo. Según cuenta el propio presidente del país, Luis Arce, al día siguiente, el martes último, le hacen conocer la intención de retirarlo de sus funciones, de “cesarlo”. Este es el antecedente directo de la insurrección del comandante del Ejército y que deriva en la fugaz y tremebunda asonada.

Las declaraciones de Zúñiga en la tarde de ese miércoles de miércoles fueron profusas, bizarras y patéticas. Del pedido del reemplazo del ministro de Defensa, pasó a pedir el cambio de todo el gabinete, habló luego de “restablecer la democracia” y “liberar a nuestros presos políticos”, citando a Luis Fernando Camacho y a Jeanine Añez, además de otro personal militar.

El momento cúlmine de aquella tarde es el careo que tiene lugar entre Zúñiga y el presidente Arce. “General, vuelva a sus órdenes y lleve a toda la policía militar a sus cuarteles en este momento”, sentenció el primer mandatario. “No puede ser eso. No puede ser tanto desprecio, tanta lealtad de las Fuerzas Armadas”, fue la respuesta entre amenazante y dudosa del comandante. El reclamo quedó claro, la querella del militar era por su despido. Las redes sociales se dispararon y el país estaba en las primeras planas alrededor del mundo, no por alguna noticia positiva, sino por todo lo contrario y otra vez.

“Zúñiga actúa, digamos, en reacción a lo que él entiende como una deslealtad, porque en ese careo con Arce él habla de lealtades. ¿Lealtad a qué? A ver, este señor entiende la lealtad de él con Arce por su pelea con Evo Morales. Desde mi perspectiva, el hecho de que él haya salido a los medios y que supuestamente se haya enfrentado al expresidente representa, para él, una muestra de lealtad al presidente Arce. Esto está en la sintonía con lo que está pasando en general. Es decir, una prueba de lealtad con Arce es estar en contra de Evo Morales y una prueba de lealtad para Evo Morales es ofender al gobierno de Arce y a todos sus seguidores. Entonces, cuando uno se pregunta qué es lo que ha pasado aquí, para Zúñiga, en su fuero interno, esta es una cuestión de lealtad”, explica la politóloga Susana Bejarano.

En criterio del también cientista político, Carlos Saavedra, “estamos ante la aventura golpista de un militar que quería cerrarse al poder como comandante del Ejército y que, en un día de furia, no tuvo mejor idea que planificar y entrar con tanquetas para amenazar el poder constituido en la Plaza Murillo, hasta la Casa Grande del Pueblo y el Palacio Quemado. Esto tiene que ver con un contexto político de una multipolarización ya muy larga, destructiva en el país, que está socavando los cimientos de la vía institucional para la resolución del conflicto. Ante esa debilidad, cuando se decide cesarlo de sus funciones, como es tuición del presidente, y más aún ante una falta tan flagrante como las declaraciones de Zúniga, abriéndose de manera pública a discutir temas políticos, violando la constitución y el rol que tiene como comandante del ejército, su respuesta es organizar un grupo de militares, porque no actúa solo. Yo creo que él y su grupo de poder al interior del Ejército deciden ir con tanquetas a hacer toda una protesta.

Yo entiendo que lo que querían era tomar el poder, pero al parecer algo le falla en su plan y no pueden concretar este golpe de Estado al poder constituido democráticamente”.

LO QUE QUEDA

El hecho que gatilla, literalmente, la insubordinación Zúñiga es que el Gobierno le diga que ya no será el comandante del Ejército, pero sin reemplazarlo efectivamente. Al respecto, Bejarano comenta que “no creo que sea una muy buena alternativa que pase mucho tiempo en las Fuerzas Armadas con una acefalía, tomando en cuenta los malestares y tensiones que existen permanentemente ahí dentro. Es decir, no se puede tener un cargo tan alto acéfalo y esto creo que es una lección para el gobierno de Arce en cuanto al modelo decisional que carga el Ejecutivo. El suyo es un modelo donde las decisiones se toman demasiado lento, tardan por demás en existir. Entonces, al señor se lo cesa y se tarda más de 36 horas en establecer un nuevo mando. Entre el cese y lo que sucede con el intento de golpe existe ya una insubordinación pública que debió alertar, si no al presidente, por lo menos a los conductores del área, al ministro de Defensa. Se informó que lo cesan en la noche y al día siguiente Zúñiga les dice a dos medios de comunicación que va a seguir a trabajando normalmente hasta que superiores le digan lo contrario. No hay nadie más superior a él que el presidente del país. Entonces ya hay un proceso en curso de insubordinación. Esa declaración ya es una declaración de insubordinación notable que debió tener una reacción de parte del poder político y que no la tuvo”.

La politóloga prosigue señalando que “existe una necesidad urgente de que se repiense cómo opera el Estado y cómo funcionan los mecanismos de inteligencia en el país. Porque no es la primera vez que éstos no funcionan. En 2019 pasó lo mismo. Los mecanismos de inteligencia no funcionan o están a cargo precisamente de personas que están dispuestas a ir en contra del poder político. Entonces, tiene que haber mecanismos de inteligencia que sean lo suficientemente capaces de detectar irregularidades también dentro del Estado. Normalmente en muchos otros Estados hay inteligencia militar, pero también hay inteligencia civil”.

Por su parte, Saavedra reflexiona indicando que “no es casual que, en menos de cinco años, las fuerzas del orden hayan intervenido en temas políticos. Pasó el 2019, pasó ahora, pero lo peor es que siento que puede volver a pasar. Pienso que la intentona de golpe no ha acabado. Siento que estamos en un momento muy frágil y que hay fuerzas internas y también factores geopolíticos externos que siguen amenazando el orden democrático en Bolivia. Y eso preocupa”.

“Esta vez el gobierno la sacó barata, pero pudo no haber sido así. Pudo haber sido una cosa más radical”, advierte Bejarano.

“En determinado momento, esperar de manera paciente que los conflictos evolucionen le resultó muy bien al Gobierno. Hoy estamos en otro contexto. La política está mucho más dinámica y exige una toma de decisiones mucho más rápida. El Gobierno tiene que entender que no está ya en un momento normal, que está en un momento de crisis y ante ese escenario tiene que operar de manera mucho más pragmática. Debe cambiar el estilo decisional en el gobierno porque en este momento hay amenazas múltiples”, señala Saavedra.

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DE REGRESO AL ABISMO

Pasadas las cosas, el infortunio es saber que el país se salvó por poco de rodar por el precipicio de una nueva aventura golpista, sólo para volver a la “normalidad” de la polarización abismal,

“Cuando vi la imagen de la tanqueta intentando entrar al Palacio, se me venían a la cabeza las palabras de Álvaro García Linera y su advertencia en 2021, que le costó el mote de traidor y toda esa cuestión, cuando él decía que habí aque tener cuidado con las formas. O sea, esta ruptura interna no es una consecuencia simplemente de una candidatura. Es un proceso, una forma de leer y entender al Estado, una forma de concebir al país”, dice Bejarano.

Agrega que “si se hace un recorrido cronológico de los actores políticos y sus seguidores hora a hora, la reacción inicial fue de unidad en favor de la democracia y, como el gobierno democrático hoy es el de Luis Arce, entonces fue a su favor. Tres horas ha durado eso, tres horas. Luego de la última declaración de Zúñiga (pasadas las 19:00, cuando fue aprehendido) se tiene un evismo durísimo, radical, mucho más radical que la oposición, comprándose la tesis de autogolpe, después de que todo el MAS en 2019 fue víctima de un golpe de Estado. Es decir, nadie mejor que el MAS sabe que no son broma los efectos políticos posteriores que puede tener un tema con los militares. Entonces, esa sensación de racionalidad política, de defensa de Estado de derecho, de defensa de un gobierno popular, se disipa en tres horas. Cuando de alguna manera se vuelve a la normalidad política, el MAS continúa con su disputa y no aprende ninguna lección”, En las filas del arcismo, el correlato a la formulación de la narrativa del autogolpe que impulsan tanto la oposición tradicional como el evismo, es la generación de otra narrativa, que aspira a un aire épico, sobre una heroica resistencia a un golpe militar en toda su extensión.

“Si bien en ese momento hubo una reacción institucional, de búsqueda de Zúñiga y toda aquella cuestión, la construcción del mensaje no es exigir que se haga una investigación transparente, que de una vez se conforme una comisión multipartidaria, que llamen a observadores internacionales, para que no haya dudas sobre ese proceso”, afirma Bejarano.

“Lo que también ha mostrado la gente ahora es que existe una duda permanente sobre todo lo que hace el Gobierno, sobre todo lo que dice el MAS. Hay una duda sistemática sobre la clase política y lo que la clase política le entrega a la gente”, añade.

Ahora bien, lo acontecido debería ser terreno fértil para la reflexión serena y la propuesta, sobre todo del lado de las oposiciones, poque, al menos en teoría, están pugnando por conducir al país y deberían tener algo que decir cuando algo como el Zuñigazo acaba de ocurrir. Sin embargo, no fue así.

Saavedra sostiene que en el país “se tiene una oposición simplona, cegada por el odio y encerrada en sus burbujas ultrarradicales. La oposición actúa de manera también absolutamente inmadura. Lo único que hace es intentar aplaudir el error ajeno, pero tiene una incapacidad estructural de leer y de conectar con la población”.

El politólogo añade que, con todo, “no es un hecho de ahora, este ya es un comportamiento recurrente del opositor tradicional al MAS, que tiene miopía política. Una miopía que es alimentada justamente por un odio que es visceral, que no propone nada, no reflexiona y lo único que quiere es exacerbar odios, sentimientos de rechazo. El recurso fácil ahí es construir la descalificación rápida, la mofa, que coincide con esa lógica de estar más preocupados de cómo se genera el meme antes de cómo se genera la reflexión política y cómo la oposición le plantea algo serio al país. La oposición tiene un momento de oro para construir una propuesta política que pueda cautivar a la población ante la implosión del MAS. En realidad, el MAS ha encontrado a sus peores enemigos en el propio MAS, pero también tiene su mejor aliado en la oposición”.

Para Bejarano, “la reflexión de la oposición es cómo le pasa esto al Gobierno en la nariz y nadie se da cuenta. Esto refleja una serie de cosas que me parece que la oposición debió ser quien nos invite a pensar, que nos invite a pensar qué pasa con la institucionalidad del país, qué pasa con el modelo decisional, qué pasa con la fortaleza o no del Gobierno, con la legitimidad o no del Gobierno, qué pasa con la capacidad de gobernar un país. Ahí hay muchísimas reflexiones que hacer y salen con lo más fácil. O sea, lo más simple es decirle a la gente que ha sido un autogolpe. Es la versión más fácil de las cosas, pero, a la vez, la menos reflexiva y la más pequeña”.

(*)Pablo Deheza es editor de Animal Político

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