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Wednesday 28 Feb 2024 | Actualizado a 16:31 PM

La guerra de aniquilación israelí

Ante la inoperancia del Consejo de Seguridad de la ONU, ¿a qué instancia recurrir?

Mahmoud Elalwani

/ 10 de noviembre de 2023 / 08:25

La situación en los territorios palestinos ocupados después de un mes del deliberado y brutal bombardeo israelí, especialmente en la Franja de Gaza, empeora de día en día con un número de muertos que superan los 10.165, entre ellos más de 4.500 niños, y 27.000 heridos. Asesinar a civiles palestinos en sus hogares, atacar hospitales y refugios, matar de hambre a un pueblo entero y despojar a una nación de su humanidad a lo largo de 75 años son actos abominables e ilegales que, sin lugar a dudas, no se pueden interpretar ni aceptar interpretaciones.

El ministro extremista de Patrimonio israelí, Amichai Eliyahu, dijo que una de las opciones de esta guerra es lanzar una bomba atómica sobre la Franja de Gaza, aunque de este modo también destruiría ciudades israelíes, añadió que no proporcionará ayuda humanitaria a los nazis y que no existe la no interferencia en Gaza, añadiendo que «las vidas de los rehenes no son más importantes que las vidas de los soldados».

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Eliyahu no fue el único funcionario israelí en pedir el uso de armas atómicas, el exmiembro del parlamento Moshe Feiglin pidió, en su cuenta de la plataforma X, atacar a la Franja de Gaza con armas nucleares. También, el 11 de octubre, otra miembro del parlamento, Tali Gottliff, llamó al ejército israelí a “utilizar armas nucleares” en Gaza en respuesta al ataque de Hamás. Los funcionarios israelíes ignoran deliberadamente la cuestión palestina y subestiman las posiciones internacionales que piden acelerar su solución.

El expresidente estadounidense Barack Obama, en una entrevista realizada el viernes 3 de noviembre, dijo ante miles de sus exasistentes que todos son “cómplices hasta cierto punto” en el actual derramamiento de sangre. El periódico The New York Times estadounidense explicó que Obama había pasado años de fricciones y de desconfianza con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien se sintió frustrado porque se le exigiera que Israel suspendiera la construcción de nuevos asentamientos. Obama dijo: «Lo que hizo Hamás fue horrible y no hay justificación para ello, también es cierto que la ocupación y lo que les está sucediendo a los palestinos son insoportables».

Los países del mundo deben tomar medidas apropiadas y retirar a sus embajadores del Estado ocupante, deben adoptar medidas efectivas para aplicar el derecho internacional, deben detener los tratos diplomáticos, económicos y de comercialización de armas con el gobierno extremista israelí que promueve la guerra genocida contra el pueblo palestino, han de actuar ante la necesidad de salvar las vidas de los palestinos e impedir que se ataquen campos de refugiados y hospitales en la Franja de Gaza bajo el lema del derecho a la autodefensa, lo que lleva al genocidio a más de dos millones de palestinos.

No es posible que los países que controlan la toma de decisiones internacionales sigan usando su poder de veto en el Consejo de Seguridad contra las resoluciones emitidas para detener la guerra, ya que esto significa permitir que Israel continúe cometiendo sus crímenes y supone que el Consejo de Seguridad de la ONU esté paralizado y que no se pueda actuar colectivamente ni cumplir con nuestras responsabilidades. Nos sorprende la exigencia al declarar treguas humanitarias y no cesar el fuego, algunas partes quieren volver a atacar a la población civil después de haberle dado la oportunidad de obtener la ayuda humanitaria.

Ante la inoperancia del Consejo de Seguridad de la ONU, ¿a qué instancia recurrir? La ONU nació con la idea de ser la institución donde se podrían arbitrar y solucionar los conflictos entre los países intercediendo entre las partes. Después de la caída de la Unión Soviética se consagró y centralizó el poder de la ONU; es el organismo donde se pueden denunciar crímenes de lesa humanidad como el genocidio de los sionistas sobre Palestina, sin embargo, tras haber sido testigos de cómo el representante de Israel mandó callar al Secretario de la ONU y pedir su dimisión, sin recibir ningún tipo de castigo o, por lo menos, una amonestación posterior, ¿qué pueden esperar el resto de los representantes? Si la ONU no funciona, estamos a la deriva. ¿Qué hacer ahora? Los Estados están atados de pies y manos, están obligados a asistir y ser parte de una institución que no tiene un poder de acción efectivo ni de implementar justicia. Ante ello, ¿es necesaria otra instancia con acción efectiva que actúe objetivamente sin discriminación y sin racismo?

(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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Soluciones a expensas de la víctima que fracasan

El mundo no llora por Gaza, ésta es una metáfora fuera de lugar, más bien dejamos que Palestina llore por el futuro de este mundo

Mahmoud Elalwani

/ 16 de febrero de 2024 / 10:14

Durante más de 75 años, las resoluciones internacionales y las iniciativas de paz, ideas y propuestas relacionadas con el conflicto palestino-israelí encaminadas a ponerle fin o salir de él, fracasaron porque servían a los intereses del poderoso ocupante o de quienes lo apoyan. El fracaso se debe a que fueron siempre a expensas de la víctima, exigiéndole modificar su comportamiento, cambiar su conciencia o aceptar la reducción de su geografía. Siempre han pretendido que la víctima calme al más fuerte, que elimine sus miedos y le dé una sensación de seguridad, satisfacción y contento. La víctima siempre debe probar de antemano sus buenas intenciones y debe pagar las deudas de calma y estabilidad con su vida, su sangre, su agua, su aire, su tierra; con todo.

Todas las iniciativas, ideas y propuestas asumen que la víctima es quien debe pagar el precio de todo, debe comprar su supervivencia, sueños y esperanzas con su sangre. Cualquier iniciativa política que no comience con el reconocimiento del Estado Palestino y su membresía plena del Estado de Palestina en las Naciones Unidas está condenada al fracaso y que lo mantenga como rehén de la postura israelí.

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Las soluciones fracasan porque presuponen que la víctima no necesita seguridad tanto como pan, no necesita soberanía tanto como adaptación, no necesita tanto la geografía como un “permiso de paso”, que no necesita tanto desarrollar un yo nacional como un documento de identificación biométrico que muestre el número de sus infracciones y los años de su encarcelamiento.

Las soluciones fracasan y fracasarán si continúan asumiendo que se puede engañar a la víctima y eludir sus demandas para siempre.

Que el hecho de que la comunidad internacional esté satisfecha con la fórmula (queremos hacer tal o cual cosa… etc.) sin ninguna traducción práctica de lo que dice significa que su posición sigue siendo rehén y secuestrada por la parte israelí, lo que desvirtúa la legitimidad internacional, sus decisiones en tomar las medidas que exige el derecho internacional para detener la guerra de genocidio contra el pueblo palestino.

Ciento treinta días de guerra y destrucción causaron 28.364 muertos, entre ellos 12.100 niños, 7.600 mujeres y 700 ancianos, además de 69.000 heridos son más que suficientes para que el panorama quedara claro para todos. La comunidad internacional no tiene ningún valor en la escala de toma de decisiones, las decisiones de sus gobiernos y los decretos de sus líderes no tienen ningún efecto para cambiar los hechos.

Esta guerra fue suficiente para que entendiéramos que lo que dice Israel, lo hace. Israel dijo que limpiaría la Franja de Gaza como si fuera una alfombra, y así lo hizo. Dijo que cortaría el agua, los alimentos, las medicinas y el aire de Gaza, y así lo hizo. Dijo que impediría que el mundo llevase ayuda humanitaria a los niños de Gaza, y así lo hizo. Dijo que asaltaría los hospitales y mataría a todos los que se movieran, y así lo hizo. Israel habría querido atacar Gaza con una bomba nuclear si no hubiera sido por la presencia de los rehenes israelíes allí, si no fuera así, no habría dudado en utilizar armas de destrucción masiva para vengarse del pueblo palestino.

Los meses de guerra nos han enseñado que el sistema político mundial es hereditariamente estéril. A pesar de toda esta barbarie, destrucción y sangre de inocentes derramada, ninguna organización internacional ha ideado una solución eficaz, repitiéndose siempre el mismo discurso político e ideológico improductivo.

Israel ha anunciado que atacaría Rafah y que mataría y destruiría todo; dio orden al ejército de prepararse para el ataque, incluso durante el mes de Ramadán. La comunidad internacional advierte, denuncia, condena, despliega ejércitos de ayuda humanitaria y abre el aire para transmitir en vivo al genocidio que se prepara para Rafah.

Rafah no es solo una ciudad, ni un lugar donde se reúnen casi dos millones de refugiados palestinos pobres, sin hogar, agotados, heridos, enfermos y hambrientos. Rafah es el reflejo impactante que expone las partes íntimas de todos y relee la escena. Todas las manifestaciones en el mundo no han servido para tomar una sola decisión para detener las lágrimas de un niño huérfano que corre descalzo por las calles de Gaza.

Gaza es la línea que separa la luz de la oscuridad, es el título de honor de un pueblo resistente, es el espejo que debería estar en la oficina de todo responsable en la toma de decisiones.

El mundo no llora por Gaza, ésta es una metáfora fuera de lugar y un robo de emociones, más bien dejamos que Palestina llore por el futuro de este mundo.

(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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Justicia Internacional ante el genocidio en Gaza

La decisión de la Corte Internacional de Justicia recuerda al mundo que ningún Estado está por encima de la ley

Mahmoud Elalwani

/ 30 de enero de 2024 / 07:18

Como resultado de la solicitud que presento Sudáfrica contra Israel por Delito de Genocidio en Gaza, el pasado viernes 26 de enero, la Corte Internacional de Justicia en La Haya se pronunció y ordenó a Israel a tomar medidas para prevenir actos de genocidio contra los palestinos y a mejorar la situación humanitaria en la Franja de Gaza, pero la decisión no incluía un texto de “alto el fuego”.

El tribunal aceptó la demanda de Sudáfrica y las medidas cautelares temporales que debían implementarse de inmediato, medidas que están vinculadas al artículo 2 de la Convención sobre Genocidio que define genocidio como “Cualquiera de los actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente un territorio nacional, grupo étnico, racial o religioso y causar daño físico o mental grave o asesinato a miembros del grupo».

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Las decisiones tomadas por la Corte fueron las siguientes: Israel debe tomar medidas para impedir cualquier acto relacionado con el genocidio, debe evitar todo lo relacionado con asesinatos, ataques y destrucción contra los residentes de Gaza. Israel debe garantizar la provisión inmediata de las necesidades humanitarias urgentes en Gaza y tomar medidas para prevenir la incitación al genocidio. El tribunal solicita la liberación inmediata de presos y detenidos. Finalmente, y transcurrido un mes, Israel deberá presentar un informe a la Corte Internacional de Justicia con los resultados.

A la luz de las decisiones anteriores, se deben tomar medidas inmediatas. Estas decisiones, en primer lugar, deben ser llevadas inmediatamente al Consejo de Seguridad por parte del denunciante para su implementación, pero para la ejecución de estas decisiones urgentes y medidas cautelares se necesita urgentemente un alto el fuego. En segundo lugar, ahora Israel está acusado de genocidio y será juzgado en consecuencia, siendo la primera vez que Israel se siente en el banquillo. En tercer lugar, el tribunal ordena a Israel a tomar medidas cautelares para prevenir el genocidio de conformidad con el artículo 2. Aunque, de hecho, Israel es culpable de genocidio, los procedimientos al respecto serán largos. En cuarto lugar, es cierto que la Corte Suprema de Justicia no ha tomado una decisión de alto el fuego, pero la resolución emitida requiere un alto el fuego para su implementación. En quinto lugar, Israel está acusado de genocidio frente al mundo.

El secretario general de las Naciones Unidas destacó que las decisiones de la Corte Internacional de Justicia son vinculantes y confía en que todas las partes las cumplirán y decidió remitir inmediatamente la notificación de las medidas temporales impuestas por la Corte al Consejo de Seguridad de la ONU.

El primer ministro israelí, Netanyahu, declaró que la afirmación de que Israel está cometiendo genocidio contra los palestinos no sólo es falsa, sino escandalosa, y que la voluntad del tribunal de discutirlo es una mancha que no se borrará con el paso de las generaciones, y añadió: “Continuaremos la guerra hasta que aseguremos que Gaza ya no represente una amenaza para Israel”.

La situación puede cambiar si Netanyahu y sus generales toman decisiones equivocadas, si con su huida hacia delante abren otros frentes que pueden arrastrar a la región y, con ella a la OTAN, en una guerra destructiva.

Es cierto que el tribunal sacó la tarjeta amarilla a Israel, pero no es una tarjeta roja. La resolución comienza con un resumen del conflicto solamente a partir del 7 de octubre, sin considerar la ocupación de 75 años como base del problema. La decisión de la Corte Internacional de Justicia intentó satisfacer a todas las partes, no levantó la espada israelí del cuello de los niños, no detuvo los bombardeos con aviones y cañones y no acusó a Israel de los crímenes de guerra que cometió, solamente advirtió sobre la gravedad de estos crímenes.

La decisión de la Corte Internacional de Justicia recuerda al mundo que ningún Estado está por encima de la ley y que la justicia se aplica a todos. Esta decisión pone fin a la cultura de crimen e impunidad de Israel, representada por décadas de ocupación, limpieza étnica, persecución y apartheid. La Decisión de Justicia Internacional pone al mundo ante un desafío ¿Victoria de la fuerza del derecho o del derecho de la fuerza? El mundo se encuentra ahora en una encrucijada, la victoria de la justicia y la encarnación de los principios y objetivos de las Naciones Unidas mediante el establecimiento de la paz y la seguridad internacional imponiendo la implementación de la resolución de justicia internacional o el caos y el socavamiento de la paz y la seguridad internacional.

(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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La CIJ y el genocidio en Gaza

Se espera que la CIJ se reúna para presentar el caso de Sudáfrica contra Israel este 12 de enero

Mahmoud Elalwani

/ 12 de enero de 2024 / 07:48

El pasado 17 de noviembre, Bolivia junto a Sudáfrica, Bangladés, Comoras y Djibouti, presentaron ante el Fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) una solicitud para investigar cuál es la situación en los territorios palestinos ocupados, como afirmó el fiscal de este tribunal, Karim Khan, anunciando que “su mandato se aplica a presuntos crímenes cometidos durante la guerra actual”. Sin embargo, los equipos del tribunal no pudieron entrar en la Franja de Gaza ni en Israel, sobre todo porque este último no es miembro de la CPI, subrayando en un comunicado que su oficina “recibió la remisión y actualmente está investigando la situación”.

El Gobierno boliviano había presentado esta solicitud junto con otros Estados “que comparten las mismas preocupaciones”, para que este tribunal preste “atención urgente a la situación actual en vista de su gravedad” y alentando a otros Estados, partes del Estatuto de Roma, “a unirse a la remisión o a proporcionar remisiones separadas de forma independiente”.

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Los esfuerzos del Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia son una expresión de la conciencia humana, una victoria para las víctimas y una protesta contra las complejas violaciones de los principios de derechos humanos por parte del Estado ocupante, con una superposición entre el castigo colectivo, la limpieza étnica, el desplazamiento y los peligros de la violencia forzada.

Estos esfuerzos son una expresión de la voz de millones de personas que salieron a las calles de las principales capitales y ciudades del mundo en rechazo a las atrocidades y crímenes de guerra practicados por la máquina de destrucción y agresión de ocupación contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza. Es importante que estos esfuerzos sean parte de un enfoque continuo dentro del marco de la legítima lucha legal y de derechos humanos para que el Estado ocupante no logre escapar al castigo.

El 29 de diciembre de 2023, el gobierno sudafricano presentó una nueva demanda ante otro tribunal, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en relación a las violaciones por parte de Israel a sus obligaciones sobre la Convención sobre el Genocidio con el pueblo palestino en la Franja de Gaza.

El 7 de enero de 2024, El Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia valoró esta histórica acción emprendida por la República de Sudáfrica porque está comprometida con la paz y la justicia y es signataria de la Convención sobre el Genocidio, reconociendo que Sudáfrica dio un paso histórico en la defensa del pueblo palestino y considerando que dicho liderazgo y esfuerzo deberían ser acompañados por la comunidad internacional que clama por el respeto a la vida, considerando que el informe elaborado por Naciones Unidas reporta que más de 23.000 personas han sido asesinadas desde el 7 de octubre de 2023, en su mayoría niños y mujeres, dando cuenta del accionar inhumano del Estado de Israel.

En su demanda, Sudáfrica afirmó que Israel “desde que lanzó su ofensiva contra Gaza en octubre, ha participado, está practicando y corre el riesgo de seguir participando en actos de genocidio con el objetivo de destruir a los palestinos de Gaza que forman parte del grupo nacional, racial y étnico más grande del pueblo palestino”.

Sudáfrica ha confirmado que la acusación de Israel está justificada porque esta “intención clara fue expresada en los niveles más altos del Estado por el presidente israelí, el primer ministro y el ministro de Defensa”. Estas acciones incluyen “matar a palestinos en Gaza, causarles graves daños físicos y psicológicos e imponerles condiciones de vida que probablemente conduzcan a su destrucción física, el uso indiscriminado de la fuerza y el traslado forzoso de residentes, la falta del suministro de alimentos, agua, medicinas, combustible, refugio y otra ayuda humanitaria al pueblo palestino asediado, empujándolo al borde del colapso por inanición”. Sudáfrica destacó que había recurrido al tribunal «para determinar la responsabilidad de Israel por las violaciones de la Convención sobre el Genocidio», pero también «para garantizar la protección posible, urgente y más completa para los palestinos”.

Se espera que la Corte Internacional de Justicia se reúna para presentar el caso de Sudáfrica contra Israel este 12 de enero. El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí criticó a Sudáfrica desde el momento de la presentación de esta demanda.

(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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Netanyahu, el enemigo de la paz

El silencio internacional no puede continuar con el suministro de múltiples y diversos tipos de armas al Estado de Israel

Mahmoud Elalwani

/ 14 de diciembre de 2023 / 09:24

La radio israelí reveló que, tras discusiones cerradas, Netanyahu informó al Comité de Asuntos Exteriores y Seguridad del Parlamento que el ejército israelí se está preparando para la posibilidad de luchar contra el personal de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania.

Netanyahu, desde que asumió las riendas del Estado ocupante en 2009 hasta ahora, no desperdicia ninguna oportunidad para subrayar su hostilidad a la paz y conspirar contra el socio de paz palestino, en una clara extensión de su política basada en frustrar todas las formas de negociación, socavar cualquier oportunidad para anular los acuerdos firmados y sabotear cualquier esfuerzo regional e internacional destinado a reactivar el proceso de paz.

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Las declaraciones de Netanyahu y su equipo, hostiles al pueblo palestino y a sus justos y legítimos derechos nacionales, su continuo ataque a la Autoridad Nacional Palestina y la piratería a los fondos del pueblo palestino, son considerados una extensión de sus campañas engañosas; sus continuas calumnias están destinadas a prolongar su permanencia en el poder prolongando la guerra contra Gaza y tratando de vender, con falsas justificaciones, la sangrienta escalada que tiene lugar en la Palestina ocupada, tratando de ganar tiempo para implementar proyectos y planes coloniales más expansionistas en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, en el camino hacia su anexión total. El programa de su gobierno se basa en perpetuar la ocupación y el sistema de apartheid, profundizar los asentamientos y destruir cualquier oportunidad de encarnar el Estado palestino de acuerdo con el principio de la solución de dos Estados. Netanyahu insiste en secuestrar a los pueblos palestino e israelí y jugar con su futuro para servir a sus propósitos políticos, reuniendo la coalición más amplia de colonos y extremistas y ampliando su base electoral a expensas de la seguridad y la estabilidad de la región y del mundo.

El gobierno israelí está intensificando deliberadamente su agresión contra el pueblo palestino en la Cisjordania ocupada, a la vez de mantener una guerra genocida contra la Franja de Gaza; está intentado demonizar al pueblo palestino, atacar su causa y sus derechos nacionales justos y legítimos tal y como se establece en las resoluciones internacionales de legitimidad. El gobierno israelí se aprovecha de la doble moral internacional y del fracaso internacional de poner fin a la agresión israelí, así como de la protección que le brindan una serie de países influyentes que le garantizan su impunidad.

La guerra destructiva emprendida por las fuerzas de ocupación contra la Franja de Gaza durante 68 días consecutivos va acompañada de continuas masacres genocidas contra civiles inocentes, incluidos miles de niños y mujeres, el bombardeo de viviendas e instalaciones residenciales en toda la Franja de Gaza, así como del uso de armas prohibidas internacionalmente, incluidas bombas que pesan una tonelada, según los medios de información israelíes.

El uso del veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para impedir que éste emita una resolución de alto el fuego que obligue a Israel a detener su agresión, es una violación flagrante de todos los valores y principios humanitarios, es una vergüenza y supone una nueva licencia para que Israel siga matando, destruyendo y desplazando al pueblo palestino de sus tierras. El uso del veto revela que la preocupación por la vida de los civiles es una hipocresía. Lo ocurrido es un insulto a los pueblos libres del mundo y una violación de los valores del derecho, la justicia, la libertad y los derechos humanos, y un desafió a la comunidad internacional.

No hay duda de que esta política convierte a los socios de Israel en partícipes del crimen de genocidio, limpieza étnica y crímenes de guerra cometidos por las fuerzas de ocupación israelíes contra los palestinos en Gaza, Cisjordania y Jerusalén. Ha quedado en evidencia que esta política se ha convertido en un peligro para el mundo y una amenaza para la paz y la seguridad mundial.

El silencio internacional no puede continuar con el suministro de múltiples y diversos tipos de armas al Estado de Israel para su uso en la agresión contra Gaza. Es necesario continuar los esfuerzos para lograr un alto el fuego inmediato, garantizar la entrega de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza y proporcionar protección internacional al pueblo palestino.

(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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Netanyahu y su guerra destructiva contra Palestina

Ha quedado claro que la guerra en Gaza tiene como uno de los verdaderos objetivos liquidar la causa palestina

Mahmoud Elalwani

/ 30 de noviembre de 2023 / 08:44

Después de más de 50 días, la maquinaria de guerra israelí ha matado a más de 6.150 niños; sus bombardeos bárbaros e indiscriminados han provocado la muerte de más de 16.232 palestinos y más de 39.000 heridos, al menos 7.000 ciudadanos siguen desaparecidos bajo los escombros. Además, Israel desplazó a un millón y medio de palestinos; cortó el agua, la luz, el acceso a medicamentos, alimentos e internet; bombardeó hospitales, escuelas, universidades, iglesias, mezquitas y viviendas a la vista del mundo entero.

 El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirma que está librando esta guerra destructiva en la Franja de Gaza en nombre de “la civilización y sus países”, es decir, los países que lo apoyaron con el pretexto de la autodefensa. Está matando, destruyendo, violando el derecho internacional y cometiendo los crímenes más atroces bajo este pretexto.

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Aquellos países que declararon que Israel tiene derecho a defenderse ¿ignoran que Netanyahu está cometiendo en su nombre una política de genocidio? ¿Está violando el derecho internacional humanitario en su nombre? ¿Esos países aceptarán que se cometan tales crímenes y masacres en su nombre cuando se trata de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, crímenes de limpieza étnica masiva; crímenes de corte de electricidad, agua, alimentos, medicinas y combustible para los ciudadanos; crímenes de bombardeos y ataques contra hospitales, centros de salud y ambulancias, escuelas y refugios? ¿Aceptarán esta guerra bárbara en nombre de ellos?

Esos países deben responder a estas preguntas, deben confirmar si son parte o no de estos crímenes en curso, deben rechazarlos y condenarlos e ir más allá con la necesidad de tomar medidas prácticas para impedir que continúen y que se repitan, deben detenerlos inmediatamente y exigir consecuencias a sus responsables.

Los países que apoyan a Israel en esta guerra catastrófica y destructiva con el pretexto de la autodefensa, se enfrentan a una prueba real y grave impuesta por la historia y por los valores y principios de la humanidad; deben condenar esta guerra, trabajar para detenerla y rechazarla o serán parte de esta barbarie liderada por Netanyahu. Al mismo tiempo, esta ambigüedad injustificada adoptada por muchos países en su intento de justificarla con el principio del derecho a la legítima defensa debe estar unido con la exigencia a Israel de respeto al derecho internacional humanitario, especialmente porque no se están cumpliendo estas dos condiciones en lo que se está haciendo en Gaza. Los crímenes de Netanyahu han quedado en evidencia para el mundo entero, se utiliza la excusa de la autodefensa para cometer masacres, genocidio, limpieza étnica y desplazamiento forzado contra dos millones de palestinos, expulsándolos fuera de la Franja de Gaza.

El ministro de Patrimonio israelí declaró que el lanzamiento de una bomba nuclear sobre la Franja de Gaza era “una de las opciones”. Esta declaración de parte de una autoridad israelí sobre el uso de armas nucleares contra Gaza plantea una serie de preguntas sobre la presencia de estas armas en el arsenal de Israel. ¿Dónde están las organizaciones internacionales? ¿Dónde está la Agencia Internacional de Energía Atómica? ¿Dónde están los Estados miembros? ¿Dónde están los inspectores?

Ha quedado claro que la guerra en Gaza tiene como uno de los verdaderos objetivos liquidar la causa palestina, utilizando como pretexto la autodefensa de Israel y la eliminación de Hamás. Pero el verdadero objetivo es anexar Cisjordania y aislar el norte de Gaza como frontera amortiguadora para la seguridad israelí. Y el segundo objetivo de esta guerra no está ni estará vinculado a ella, ni geográfica ni políticamente, pero según el artículo en el Washington Post del 17 de noviembre de 2023 del presidente de los Estados Unidos: está vinculado a acuerdos geopolíticos en el Medio Oriente, incluido el restablecimiento de parte del «prestigio perdido de Estados Unidos», especialmente después de la «guerra de Ucrania» y su impacto en el equilibrio internacional de poder y la polaridad global, y la ruptura de la inversión monopolio entre algunos países del Golfo, especialmente Arabia Saudita y los Emiratos con China y Rusia, y el aumento de las relaciones entre ellos a niveles sin precedentes, llegando a la interacción al formar un bloque internacional bajo el nombre de “BRICS”, lo que Washington ve como una amenaza para sus intereses nacionales.

(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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