Voces

Saturday 2 Mar 2024 | Actualizado a 09:40 AM

Cooperativistas capitalistas y disfrazados

/ 12 de noviembre de 2023 / 00:30

El 6 y 7 de noviembre, cooperativistas mineros en todo el país llevaron un bloqueo de las ciudades principales, demandando al gobierno del presidente Luis Arce seguridad jurídica; promulgación del proyecto de ley del impuesto al oro; apoyo por parte del Gobierno central con financiamiento económico y mecanización e industrialización en recursos mineralógicos; garantizar el abastecimiento de diésel; políticas para las cooperativas con nuevas tecnologías para un mineral responsable, y prosecución de trámites de adecuación en áreas forestales y áreas protegidas, entre otras peticiones. La movilización en la ciudad de La Paz casi paralizó todas las actividades, como el movimiento de autos, la suspensión de labores escolares y otras del comercio. Además de largas caminatas forzadas a los ciudadanos, toma violenta de alguna institución del Estado y la agresión a periodistas.

Entre las demandas nos llama la atención la de seguir usufructuando el diésel subvencionado o que paguen tan poquito sus impuestos, es decir, el 4,5%. Pues el ciudadano común paga con el IVA el 13%. Por varios medios de comunicación, los representantes de los cooperativistas declararon que “no quieren ingresar a explotar minerales en los parques nacionales”, pero en su petición aludida, hacen referencia a la “prosecución del trámite en áreas forestales…” ¿Qué supone este pedido? Invasión legal o forzosa a los parques nacionales o áreas protegidas. Lo cual supone la violación abierta a la madre naturaleza, además del gran impacto negativo a los pueblos indígenas, que habitan cerca o alrededor de los parques nacionales.

Pero ¿quiénes son los cooperativistas mineros movilizados? Hace varios años los cooperativistas mineros dejaron de ser actores comprometidos con el pueblo y el país. Hoy ya no son los “revolucionarios”, como otrora. Optaron por la línea capitalista depredadora de la última generación, contaminando los ríos, soslayando impuestos o pidiendo apoyo al Gobierno para la industrialización minera, etc. Queda claro que hoy son poseedores de ingentes cantidades de ganancias y quieren seguir esa senda capitalista salvaje.

En estos días que bloqueaban, hubo varias denuncias sobre cómo repartían cascos o guardatojos flamantes, ¿será a sus afiliados o a personas camufladas como cooperativistas? Después de hacer un vistazo por los lugares del bloqueo, tengo serias dudas si todos/as los que obstaculizaban en las calles céntricas de la ciudad son mineros, pues los vi muy citadinos de “caritas cuidadas” y “hasta maquilladas”, e incluso el uso de los flamantes guardatojos hace denotar que jamás lo utilizaron antes. Otro dato, no los vi p’ijchar o masticar la hoja de coca y casi todos estaban muy ocupados con sus celulares de última generación. Fuera de los perjuicios ocasionados, dejaron ingentes cantidades de basura en los lugares de vigilia. Entonces, ¿cuántos son mineros? ¿Cuántos son mineros empleados de los cooperativistas capitalistas? ¿Cuántos fueron pagados para acrecentar el número de “mineros”?

Otro dato, hubo muchas mujeres en los días de movilización, todas con cascos de mineros o guardatojos. En el sentido social y desde el vocabulario nuestro había “señoritas”, chotas, birlochas y cholas. Posiblemente estas últimas podían ser parte de las actividades mineras, no sé en qué condición, ¿de palliris, esposas…? A las primeras, posiblemente su participación se deba a que fueron pagadas y en el mejor de los casos, son parientes de algunos capitalistas llamados cooperativistas.

Atrás quedaron las ideas del vanguardismo minero y revolucionario del país. Como lindos recuerdos están las tesis de Pulacayo, etc. En las últimas movilizaciones del pueblo, sobre todo en el periodo nefasto de Janine Áñez, Arturo Murillo, Luis Fernando Camacho y sus seguidores, las cooperativas apoyaron abiertamente al régimen de facto. Qhuyan irnaqiritwa, sakixay wali munañani purintanipxchixa. Janiw thakhisanqhiti. Wali uñisir jaqinakapxiwa. ¿ Janicha?

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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Entre la Anata y el Carnaval

/ 18 de febrero de 2024 / 01:20

Con diferentes actos, ha pasado otro año más, las celebraciones entre la Anata y el Carnaval. Anata para la región andina ancestral tiene un profundo significado espiritual, es la estrecha relación de respeto y reciprocidad construida entre la Pachamama, los wak’as con los seres humanos y en general, con los seres vivos. De esta ancestralidad profunda proviene la ch’alla o la libación a la Pachamama. A pesar de que la Anata aún reproduce formas de representación en música y danza autóctonos. Posiblemente algo de este significado es la entrada del jueves de la Anata en Oruro, días previos al Carnaval.

Lamentablemente esa ch’alla que en sus orígenes era con el agua de las primeras lluvias, de los manantiales, las cascadas, etc. ha quedado tergiversada con la idea de que es con diferentes formas de alcohol. En las ciudades del país, el Martes de Ch’alla se ha convertido en un día de gran consumo etílico y gran borrachera. A la par, se despilfarran grandes cantidades de material contaminante como los globos plásticos, serpentinas, los cohetillos asiáticos y ahora los envases de espuma en la ch’alla a las casas, lugares de trabajo, etc. La profunda irracionalidad hace que no se reflexione de cuánta basura se deja y cuántos árboles más se tumbaron para fabricar más serpentinas de papel. Siempre oímos alguna declaración de alguna autoridad departamental y del país sobre que el Carnaval arroja grandes sumas de ganancia, pero jamás se escucha decir cuánto de contaminación nos ha dejado.

No se ha sustituido del todo el “juego con el agua” por las espumas. ¿Echarse con espumas es saludable? No sabemos exactamente cómo se afecta a la piel, los ojos y otros órganos del cuerpo humano.

Lo único que dejan estas fiestas para estudiar es el comportamiento societal. Toda fiesta es una representación social, además de sus acciones que en tiempos normales no podemos apreciar. Por ejemplo, el Carnaval nos permite ver cómo se inician formas de agresividad en los niños/ as. ¿Acaso no es cuestionable que los padres incentiven a sus hijos/as, inculcando que echen espuma de manera abierta y sin medir consecuencias? Hay que recordar que el “echarse con globos, sobre todo a las mujeres” aún es una forma brutal de machismo. Parecería que se está transformando esa práctica, pero con espumas.

Creo que las farándulas carnavaleras en ciudades como La Paz, Cochabamba y otros son muy similares. La de Santa Cruz merece una atención especial, pues está conectada con el derroche económico de las élites y las logias cruceñas, que cada año se muestran con sus reinas artificiales y sus alegorías burdas. Desde las élites retrógradas se escucha decir que es una ciudad moderna, pero ver actos de imitación feudal como el reinado y sus derivaciones es realmente una vergüenza en estos tiempos. Sigue primando la mentalidad patronal que organiza una fiesta bufa para mostrar cuánto dinero se tiene y cómo se derrocha. Ni qué decir de los días posteriores al corso del Carnaval, donde a nombre de que “los cambas son alegres” se agrede usando pinturas y variedad de tragos para violentar, pero muy camufladamente.

El Carnaval de Oruro es parte de la sociedad del espectáculo, aunque sea reconocido como patrimonio cultural por la Unesco. Está claro que la única danza que aglutina a miles de danzarines y adherentes es la morenada. Pero a nivel de composiciones de música de la morenada en bandas, hay una ausencia total. Este gran vacío posiblemente explique por qué las composiciones de las morenadas de José Jach’a Flores, como La mentirosita, siguen vigentes. El festival de bandas que se realiza como parte de las actividades del Carnaval, debería ser para que cada banda presente sus nuevas composiciones, incluidas las letras. Pero es tan ridículo observar a algunas bandas que se creen que son las mejores, mostrando coreografías infantiles y que estén convencidas que son galácticas. Existen muy pocas bandas de música de gran calidad, pero que no gozan de prestigio, porque no hacen mucho show ni espectáculo. Wali amuykipañani ¿kunatsa alkulampikipuni ch’allasktanxa pachamamaruxa? Nayra pachanakanxa, umampiwa wali suma ch’allt’asipxiritayñaxa. Uka suma thakhi q’al armasxtanxa ¿ janicha?

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

 

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Ecuador, entre la derecha de Noboa y los narcos

/ 21 de enero de 2024 / 00:19

En estos últimos años, Ecuador vive una vida muy difícil. Formalmente con la declaración de “conflicto armado interno” o guerra interna, del pasado 9 de enero, el gobierno del derechista Daniel Noboa declaró la guerra a 22 grupos armados y narcotraficantes.

Siguiendo las noticias por diferentes medios, hay una serie de interrogantes que quiero compartir con los lectores. Un primer aspecto es la psicosis colectiva que se ha apropiado de los ciudadanos/as del país. Varios analistas la han comparado con la vivida en la guerra entre Ecuador y Perú en 1995. Ante la amenaza externa del entonces presidente peruano Alberto Fujimori, de bombardear con misiles a Ecuador, el pueblo vivió un verdadero nerviosismo. Recuerdo que por esa amenaza habían muchas marchas nacionalistas contra “los peruanos” y “los chinos” (aludiendo a Fujimori por su origen asiático), además del racionamiento de servicios básicos como la energía eléctrica, el agua, ante cualquier acontecimiento que se podía presentar.

La diferencia con lo que sucede en estos días es que en 1995 la amenaza era externa y hoy es interna, pero los actores principales son los militares. Es interesante comparar cómo hoy son recibidos por la población en los lugares de intervención como héroes y salvadores, y también lo fueron en 1995. La relación de la población ecuatoriana con las Fuerzas Armadas tiene características particulares y no es de extrañar que, por esa reciprocidad, se tengan muestras de cariño y agradecimiento mediante la entrega de agua o comida. Aunque en estos últimos días se ha prohibido realizar muestras de esta naturaleza ante posibles envenenamientos por parte de los enemigos internos.

La gran pregunta es ¿por qué se dejó crecer a grupos armados y narcotraficantes? ¿Por qué el gobierno de Noboa solo les atribuye como terroristas y no como narcotraficantes? Estudiosos en Ecuador atribuyen este problema a “las fronteras abiertas” que siempre ha tenido Ecuador, sobre todo con los/as colombianos y en estos últimos años también con venezolanos. Se cree que después de la asunción de Gustavo Petro como presidente de Colombia, varios grupos delincuenciales e incluso ligados con grupos armados se trasladaron a Ecuador, porque en Colombia ya no tenían gran cabida.

Aquí hay otros interrogantes, hoy se atribuye que los 22 grupos armados y delincuenciales serían parte de los grupos de narcotraficantes mexicanos con prácticas del sicariato y la extorsión. Pero tras ver algunas imágenes y el apresamiento de los integrantes de estos grupos, se ve que viven en casas precarias y espacios marginales. Aunque se muestra la tenencia de algunos vehículos blindados y de lujo. Deducimos que se detiene más a los ejecutores e incluso al lumpen de los grandes narcotraficantes, pero aún no se ha capturado a los verdaderos cabecillas.

Parece que la mayoría de los integrantes de estos grupos delincuenciales son de ascendencia afroecuatoriana, sobre todo en ciudades como Guayaquil, y además son jóvenes. Por ejemplo, quienes tomaron el canal de televisión fueron jovencitos. La gran pregunta es ¿por qué los gobiernos de Ecuador se han olvidado de sus jóvenes y la ascendencia afro en sus políticas sociales?

Pero el presidente Noboa pretende imponer políticas económicas, como el aumento del IVA del 12 al 15% para financiar la guerra. Está claro que en una normalidad, el pueblo ecuatoriano ya se estaría movilizando para rechazar este intento de incremento, pero en un país declarado en guerra interna no será posible manifestarse y al parecer se está optando por imponer políticas de profundización del capitalismo y el neoliberalismo mediante la guerra interna. ¿Cuánto tiempo durara el “conflicto armado interno”? ¿Es la solución para las causas estructurales que han ocasionado la constitución de los grupos delincuenciales?

La intervención militar, acompañada del componente policial, parecía que iba a controlar todo, sin embargo, hay respuestas del crimen organizado y se cree que no se dejará aplastar fácilmente. El asesinato del fiscal César Suárez, que llevaba varios casos de corrupción y sobre los acusados de la toma del canal televisión, entre otros. Toda intervención militar tiene varias paradojas. En el caso que analizamos, continúan las fugas de los delincuentes de las cárceles o el descuido en la protección a fiscales, como el caso Suárez. Pero también otros jueces que siguen dejando en libertad a acusados de actos criminales. Nuestra profunda solidaridad con el pueblo ecuatoriano, que siempre fue generoso con sus visitantes. Ecuador markanxa wali ch’axwañaruw puripxi. Jach’a lunthat jaqinakawa wali asjarawapxi markachirinakaru.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo. 

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Otra vez el espíritu cleptómano de los militares

/ 7 de enero de 2024 / 05:19

Hace unos días nuevamente quedamos consternados ante un salvaje asesinato de un soldado en el municipio de San Matías del departamento de Santa Cruz. Según información escueta, el soldado Edwin Veizaga, de 23 años, apareció sin vida en el Regimiento 14 de Florida, luego de ser entregado por los dueños de una casa donde supuestamente “fue sorprendido robando”. Un carnicero de la región fue quien habría encontrado al soldado dentro de su inmueble. Una vez reducido, habrían entregado a Veizaga al personal de guardia del cuartel. “El joven ingresó caminando, pero al día siguiente apareció sin vida en las piletas del regimiento”, denunciaron los habitantes del municipio.

Según la acusación de los pobladores, varios (¿muchos?) militares instructores de esa unidad ordenan a los soldados a hacer “misiones de robo” fuera del regimiento. Esta práctica es muy común en todos los cuarteles del país. ¿Cómo es posible justificar la instrucción militar, obligándo a ser ladrones a los soldados? Según la psicología social, solo el ladrón/a o ladrones tienen la idea en su mente de que lo que “saben hacer mejor” (en este caso robar) puede ser útil para los otros, en este caso conscriptos que prestan el servicio militar obligatorio. Si se actúa y se permite esta lógica, ¿hoy cuántos ladrones solapados de militares existen en las Fuerzas Armadas? Hago énfasis en esta última afirmación, porque eliminar a los soldados mediante formas de violencia atroz ya no es nueva, cada año existen casos similares al del soldado Veizaga y con culpables que pocas veces son sancionados, o no se identifica a los autores intelectuales, que siguen gozando de ascenso y privilegios.

A pesar que el ministro de Defensa sustituyó al teniente coronel Fernando Seltzer Barbosa del Regimiento de Infantería 14 Florida, o al sargento Milton García se le haya encarcelado por 20 años, no se está sancionando a todos los culpables.

Milton García cínicamente reconoció haber instruido a otros conscriptos aplicar a Veizaga el castigo del “paño húmedo”, que consiste en hacer ahogar a una persona. Una institución que no entiende y menos practica lo que es vivir en democracia y con el respeto a los derechos humanos plenos, no cambiará en la aplicación de la violencia extrema y el comportamiento de buenos cleptómanos de los militares bolivianos. Obviamente existen algunas excepciones, pero creo que son muy pocos/ as o cada vez más reducidas.

Pero suceden varias acciones paradójicas en las Fuerzas Armadas. El ciudadano común se pregunta, ¿cómo se demuestra tanta brutalidad frente a soldados jovencitos y no así frente a los grandes contrabandistas? Hay que recordar que en varias operaciones militares, los contrabandistas resultaron triunfantes frente a los “luchadores contra el contrabando”. Otra ciudadana, más directa, dijo en algún medio de comunicación que entre los contrabandistas y las Fuerzas Armadas existe una hermandad natural. Todo es posible en nuestro país, lamentablemente.

Otro hecho ocurrió hace un par de años en las instalaciones del colegio militar, donde se pretendía hacer una demostración de “valentía militar” con saltos suicidas, para los que no estaban preparados. El resultado fue el fatal accidente de algunos cadetes. Existe la mentalidad de pensar que son competentes, pero en la realidad son incompetentes en lo mental y físicamente, por eso el uso de la violencia extrema para demostrar que supuestamente son mejores. Desgraciadamente, las Fuerzas Armadas se están quedando como una institución parasitaria que solo aprendió a usufructuar tan descaradamente de la sociedad, como posicionarse en el golpe de Estado de 2019 o como tener la jubilación al ciento por ciento, etc. ¿Qué respuesta tiene el pueblo? El servicio militar obligatorio no es más que estar expuestos a morir acusados de ser ladrones.

En estos últimos días, las redes sociales se han inundado de opiniones y críticas duras. Recojo algunas. “¿Para qué queremos a las Fuerzas Armadas si no coadyuvan en la convivencia humana y menos saben respetar los derechos humanos?” Otras más drásticas dicen: “promoveremos la extinción de las Fuerzas Armadas y todo ese dinero se destine para la educación y la salud que tanta falta hacen”. Incluso, se dice que “deberíamos ser como Costa Rica, sin Fuerzas Armadas y no es invadido por ningún país, ¿no es posible imitar esa iniciativa?”, en fin. Jach’a pallapallanakaxa jaqi jiwayañakqhay yatipxchixa. Waynanakaruxa jank’akijay jiwayapchixa. Ma pitatay chhaqtayañaspa uka ñanqhankaruxa, ¿ janicha?

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo

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En la Araucanía mapuche…

/ 24 de diciembre de 2023 / 00:26

Hace algunos días tuve la oportunidad de visitar la Universidad Católica de Temuco (UCT), en Chile. En el marco de la cátedra Fray Bartolomé de las Casas, que dirige el hermano mapuche José Quidel Lincoleo. Cada año la UCT despliega un curso con un invitado especial y este año tuve el privilegio de formar parte de esa larga lista de connotados académicos/as, comprometidos con su pueblo ancestral o que son militantes solidarios. En pasados años estuvieron personalidades de la talla de Armando Muyolema (kichua de Ecuador), Aura Cumes (maya kaqchikel de Guatemala), Catherine Walsh (por propia voluntad ecuatoriana), Silvia Rivera (Bolivia), entre otros. Fuera de brindar la conferencia, nuestra estadía nos permitió interactuar con diferentes organizaciones y personalidades con las que trabaja la cátedra de la UCT.

Tuve la oportunidad de reencontrarme con algunas amistades o mejor dicho hermandades y también conocer a gente joven, sobre todo que son parte o vinculados con el pueblo mapuche. Rosa Isolda Reuque Paillalef es una de las entrañables hermanas, con quien nos vimos después de varios años. Recuerdo su libro Una flor que renace: autobiografía de una dirigente mapuche, tan pulcramente editado y presentado por otra connotada historiadora chilena, Florencia Mallon. Isolda, como siempre muy activa y reflexiva sobre el quehacer político, que fue el tema que nos permitió charlar nuevamente. Le recordé mi primera visita hace varios años a su comunidad llamada Petrufquen. Donde, por ejemplo, el visitante realiza el primer saludo a un árbol sagrado y luego a las autoridades y comunarios, respectivamente. Aquí está la práctica viva y cotidiana de que el ser humano es parte de la naturaleza.

La grata visita a la casa de José Quidel fue otra de las inmejorables oportunidades para conocer una comunidad mapuche. José y su familia se preparaban para el ritual espiritual del Guillatum, de profunda relación de los seres humanos con la naturaleza. Es parecido a nuestro ritual andino del lakan phaxsi, que se realiza en agosto a la Pachamama. José me contó que lo hacen cada cuatro años y este año le tocaba a él encabezarlo porque es el lonko de los lonkos, es decir, la principal autoridad comunal. Siempre me pregunté sobre cómo es el bosque mapuche, que no se parece a la Amazonía ni tampoco al Chaco nuestros. A pesar de la deforestación y la apropiación por parte de los patrones empresarios, como del ganado y la madera, aún mantienen mucho de las vegetaciones ancestrales, que le dan un paisaje muy especial.

Otra larga conversación fue con Exequiel Antilao, un joven doctorando en la UC de Temuco, quien nos contó desde dentro y fuera de una comunidad mapuche, y sus aportes a las luchas en el avance de la defensa de los derechos indígenas, pero también de las profundas contradicciones y formas de dominación que reproduce el colonialismo interno chileno, particularmente en la región de la Araucanía. Con Exequiel llegamos a visitar al machi Ignacio, quien tan gentilmente nos recibió en su casa, situada en otra comunidad. En un diálogo de hermandad, que me parecía a cada momento tan similar entre los pueblos aymaras y quechuas. En medio de una fogata comunal, charlamos sobre cómo se convirtió en machi. Es decir, para nuestro caso, es cómo se hace un/a yatiri. Cuál es su rol, etcétera, pero también sus contradicciones en una sociedad actual del espectáculo y el marketing.

Otra linda conversación fue con Pablo Mariman, el gran historiador mapuche, para saber más sobre sus trabajos de investigación en el mundo académico, porque son vitales para la comprensión de la emancipación del pueblo mapuche. Forma parte de la comunidad de historiadores mapuches que en estos últimos han aportado publicando investigaciones sobre la memoria histórica del pueblo rebelde.

Finalmente, visitamos una escuela llamada Truf Truf, perteneciente al municipio del mismo nombre y ubicada casi en las afueras de la ciudad de Temuco. Acompañado de Andrea Castillo, parte del equipo de la UCT, tuve el privilegio de estar en una reunión de diferentes organizaciones del municipio sobre cómo construir una educación intercultural en la región. La presencia de varios mapuches (hombres y mujeres) le dio un marco particular a la discusión, no exenta de alguna tensión con el director de la escuela citada. Al final, me pidieron que les contara algo de nuestra experiencia sobre la educación intercultural. Pasir urunakanxa Chili markaru sarawayta. Timuku una markararu, uka jach’a uraqinxa jakasipxiwa mapuchi jilata kullakanaka. Jallalla!!!!!

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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Aprendiendo a con-vivir con las tecnologías

/ 10 de diciembre de 2023 / 01:09

Estos tiempos de la gran reproducción de la sociedad del espectáculo, ¿cómo vivimos? La tecnología actual, en el sentido de aquella herramienta que se utiliza más, sobre todo los celulares, marcan varias medidas, incluso la relación de las generaciones humanas. El celular está definiendo formas de ser y de con-vivencia. Los que nos dedicamos a la docencia —creo extensivo a diferentes niveles de formación—, nos enfrentamos con jóvenes que tienen una dinámica particular, de estar “pegados” a su celular.

En el transporte público, vemos cotidiamente que están chateando, hablando por celular, incluso viendo documentales y novelas. Al caminar por las calles de nuestras ciudades, siempre existe el peligro de colisionar con algún fanático que sigue usando el teléfono y a la vez caminando. ¿Existe alguna norma exhortativa del uso excesivo del celular? Difícil que lo haya, porque es más conciencial que por obligación jurídica. Son “juguetes in-necesarios” de este tiempo y creo pensados más para las actuales generaciones. Algunos le llaman adicción al uso descomunal, es decir, una nueva forma de relacionarse sin límite de tiempo ni de día.

En una de mis clases, armamos con los estudiantes una conversación sui generis. Pues no siempre es fácil charlar sobre estos temas de adicción, porque cuando uno solicita que guarden los teléfonos móviles, se exterioriza que están siguiendo la clase por ese aparato porque contiene el libro digital de lectura.

Una primera pregunta fue ¿por qué les fascina tanto chatear? Fueron varias las respuestas, por ejemplo, para saber lo que pasa en el entorno social o mejor dicho en su círculo de redes, pero también para anoticiarse del contexto nacional e internacional. Gran respuesta, ¿verdad? A veces pensamos que los/as jóvenes solo ven banalidades y no siempre es así.

Me comentaron que están siguiendo lo que pasa en la Argentina con la elección para presidente al ultraderechista Javier Milei, pero a otros les llama la atención la guerra entre Israel y Palestina y la masacre horrorosa a los palestinos. Incluso saben sobre temas centroamericanos como el encarcelamiento a las “maras pandilleras” por el presidente Nayib Bukele en El Salvador. Hoy es muy común que se chatee tanto, uno al lado del otro/a, pero no se interactúa entre los chateadores. La gran paradoja de la in-comunicación actual.

Antes, el flujo de las noticias tardaba mucho tiempo en comunicarse. Hoy las nuevas generaciones reciben mucha información de manera instantánea y permanente. Los más importante, los problemas locales e internacionales no han dejado de impactar a las nuevas generaciones, aunque de manera especial. ¿Cómo le llamamos a esta nueva forma de informarse? Algunos le llaman “información de la inercia”. Es decir, saben, pero no se manifiestan como lo hacíamos antes, saliendo a las calles. Aunque también están aprendiendo a tomar las plazas, las calles, etc. Pero mediatizados por las redes sociales.

Otro detalle interesante que me manifestaron es el “mostrarse” y siempre en algún lugar de las redes. Exponerse supone también cómo informar, lo que hacen e incluso hacernos creer en qué actividad estarían. Aquí el uso de la fotografía es lo central y es una forma de autopublicidad. Otro dato interesante que aprendí es buscar rápidamente a autores que se citan en las clases. Esta inmediatez es muy gratificante, porque permite conectar a otros pensadores y temas colaterales inmediatamente. Aquí la pregunta es, frente a la inmediatez y la rapidez ¿insistiremos en sugerir la visita a las bibliotecas físicas? Si los repositorios públicos no brindan acceso fácil y rápido, existe el peligro de no tener mayor funcionalidad, aunque cobijen joyas bibliográficas. A pesar que, en nuestro medio, crecen las bibliotecas virtuales, pero aún tienen obstáculos para su rápido acceso.

Pero también existen otros peligros. Es una generación que construye la idea de que todo está en el internet y lo que no está no existe e incluso no tendría mayor importancia. Pero, mientras esta generación chatea muchas horas, existe otro conglomerado de ciudadanos que no están conectados al internet y por lo tanto existe el peligro de que sean ignorados y excluidos totalmente de la dinámica societal actual.

Sabemos que no todo va a estar en el internet y lo que está tiene la vida muy efímera. Aka pachanxa, silularak wali unch’ukisktanxa. ¿Walipachaki ukhama jakañaxa, janicha?

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

 

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