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Argentina: Una nueva generación de bolivianos se profesionaliza

MIGRANTE. El agricultor boliviano Freddy Padilla cosecha lechugas en su quinta en Argentina. Sus hijos han conseguido profesionalizarse

/ 4 de julio de 2021 / 20:13

Los bolivianos migrantes se han dedicado en el vecino país a la mano de obra, la confección y la agricultura. Sus hijos estudiaron y se tecnificaron

Son las 08.00 en la Provincia de Buenos Aires y Freddy Padilla ya recorrió, con la espalda doblada, media hectárea cosechando verduras. Junto a él está Jeanneth, una joven de cabellos negros. Ambos tienen el mismo gesto entre las cejas, pero ella relata su graduación como médica cardióloga, y él recuerda su juventud en Bolivia. “Todos estos productos van al mercado de Bajo Flores, mañana hay feria”, explica Freddy, quien no tiene tiempo para sentarse: debe llenar seis cajas de lechugas y cuatro de cebollas de verdeo.

El agricultor boliviano tiene cuatro hijos, todos ellos llegaron cuando eran niños a Argentina. Su hija mayor, Jeanneth Padilla, de 29 años, se graduó como médica en 2017; fue la primera profesional de la familia. “Mis padres no terminaron la escuela, no tenían opción de estudiar, tenían que trabajar. Yo tuve la oportunidad de ir a la universidad pública”, detalla.

Jeanneth tenía 10 años cuando su abuela falleció por cáncer. Ese episodio de su vida marcó su rumbo profesional; desde ese momento sabía que quería estudiar Medicina para ayudar a los demás. Antes de recibir su título tuvo que hacer una pausa obligada porque había otras necesidades que cubrir. Fue así que sacó primero una tecnicatura y, con el dinero de algunos trabajos, compró los libros que le pedían en la facultad.

Hoy vive en la ciudad de Buenos Aires y trabaja en el Hospital General de Agudos Dr. Cosme Argerich y en el Hospital Universitario (Cemic). A pesar de la responsabilidad de sus dos trabajos, la joven ayuda a sus padres en la venta de verduras. “Mis compañeras al principio me preguntaban por qué llegaba de los descansos con las uñas con tierra o con el mandil sucio. Les expliqué sobre el trabajo de mis padres, no creían que una doctora esté en la quinta”.

Era 1999 cuando la familia Padilla salió de Culpina, un pueblo al sur de Chuquisaca, y emprendió viaje a Argentina. “Me dijeron que en este país el que trabaja avanza y decidí venir. Llegué con un bolso vacío y sin dinero. Empecé haciendo ladrillo; era un trabajo en negro, sin feriados, ni fines de semana. Luego tuve que aprender a cultivar verduras y, después de mucho sacrificio, logré ahorrar y conseguir esta tierra”, recuerda el agricultor desde su quinta, una hectárea ubicada a media hora de la rotonda Gutiérrez, camino a La Plata, provincia de Buenos Aires.

Freddy es uno de los 345.272 residentes bolivianos, según los datos del censo de población 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC). Aunque los representantes de la colectividad boliviana estiman que hay más de un millón de bolivianos que no participan de los procesos de empadronamiento.

“Admiro un montón a mis papás. Si lo ves vestido así es por sus hijos, es porque quiere que sus hijos estén mejor, sencillamente por eso”, dice Jeanneth.

Obtener un título universitario permitió a Jeanneth acceder al seguro social,  y a un sueldo mensual. Además, trajo cambios a la casa de la familia Padilla. “Nosotros que trabajamos en el campo ni pensábamos en tarjetas de crédito, pero mi hija consiguió una y ahora puede comprar electrodomésticos. Es un gran apoyo, pero pese a todo nosotros no nos confiamos y seguimos con la quinta”, afirma Cándida Reinaldes, de 53 años, madre de Jeanneth. Su otra hija, de 27 años, se graduó de maestra jardinera.

Dentro de la comunidad boliviana fueron identificados cuatro estamentos laborales para el residente boliviano: “los profesionales, que pueden provenir de diferentes especialidades; los pequeños empresarios como los talleristas; los agricultores, que trabajan en las quintas y no tienen acceso a ninguna obra social; y los ladrilleros, aquellos que realizan labores de mano de obra pesada”, explica el investigador Sergio Arrieta.

“Vení, te voy a mostrar el sistema de riego automático que tenemos”, exclama un joven en la quinta de los Padilla. Es Jonnathan, de 26 años y el menor de los hijos de Freddy; llegó a Argentina cuando tenía siete años y hoy está a cargo de la venta de los productos. Lleva las verduras hasta las ferias, instala su puesto y contacta a los compradores por WhatsApp.

“Me saco selfies en mi quinta para mostrar a los compradores que no somos revendedores”, aclara Jonnathan.

Los horticultores bolivianos, conocidos también como quinteros, dominan la producción. “El 80% de las frutas y hortalizas consumidas son cosecha de manos bolivianas”, informa Ramiro Tapia, embajador de Bolivia en Buenos Aires. Se estima que en Argentina los pequeños productores son alrededor de 200.000 y que apenas ocupan el 13% de la tierra cultivada.

Pero los migrantes bolivianos no se han quedado solo en la producción agrícola. Con el tiempo han ido consolidando el conocimiento de los flujos comerciales, aprovechando el crecimiento de la economía de los años anteriores y la capacidad de irradiación hacia otros espacios. En los últimos 15 años, los productores comenzaron a avanzar hacia la comercialización a mediana escala.

“En Argentina hay movimiento económico. Acá podés vender rápido una carga grande, en Bolivia no”, explica Jonnathan. Según la Dirección Nacional de Migraciones argentina (DNM), desde 2004 a septiembre de 2020, unos 355.554 bolivianos obtuvieron la radicación permanente en ese país, mientras que 376.420 obtuvieron su residencia temporaria. 

LA GRÁFICA

COMUNIDAD. La fachada del comedor en la Cooperativa Trabajo La Matanza, en Buenos Aires. Ahí se brinda ayuda a los migrantes. Foto: Claudia Fernández Valdivia

HISTORIAS. Jeanneth Padilla en su graduación de médica. Foto: Claudia Fernández Valdivia

HISTORIAS. Carlos Eduardo López y una wiphala. Foto: Claudia Fernández Valdivia

HISTORIAS. Jonnathan Padilla y su camión. Foto: Claudia Fernández Valdivia

En 2011 hubo más radicaciones resueltas, llegaron a 35.997 las solicitudes de bolivianos aprobadas. Y desde 2017, Bolivia pasó del segundo lugar al tercero en la entrega de residencias; irrumpió las solicitudes de ciudadanos venezolanos, que ocupan el primer lugar, doblando la cifra de solicitudes bolivianas resueltas.

“Vemos cómo las nuevas generaciones continúan el trabajo, pero con un cambio importante, con una producción más sofisticada, con mayor capacitación y muchos pueden administrar mejor que nosotros, los mayores. Nosotros por la necesidad salimos sin estudios”, apunta Marcos Aguilar, asesor de la Confederación de Micro y Pequeñas Empresas Conamype Bol-Arg.

A diferencia de la primera generación de migrantes, que optó directamente por el trabajo y de preferencia en círculos de bolivianos, los hijos eligen, sin abandonar del todo el oficio del padre, la educación como mecanismo de movilidad social y ampliación de sus esferas de socialización hacia los círculos que antes eran exclusivos de los argentinos.

“Gracias a la universidad descubrí la política. Ahí te cuestionás cosas del mundo. Ahí podés ir moldeando algunas estructuras que permitan otros pensamientos”, detalla Carla Olori a través de Zoom. De fondo se ve una mochila con un cinto verde del movimiento feminista.

Carla nació en Buenos Aires. Sus padres tuvieron que elegir entre Brasil y Argentina para buscar mejores opciones laborales, y optaron por este último país por el idioma. “No fue que llegaron y en pocas horas lograron juntar dinero y comprar una casa, fue muy sacrificado. Todo lo dedicaron para laburar”, dice la joven de 32 años, estudiante de Economía y asesora en la Legislatura porteña, quien además trabaja en la mesa de salud de su zona, Villa Cildáñez, para la implementación de políticas públicas a favor de los migrantes.

En la universidad pública de Buenos Aires (UBA) el 4% de los alumnos son extranjeros, y en este grupo predominan aquellos de los países limítrofes y Perú (8.123 estudiantes). Las unidades académicas que presentan mayor presencia de estudiantes extranjeros son: el Ciclo Básico Común (7,2%), la Facultad de Odontología (6,0%) y la de Medicina (5,7), según el censo 2011 de la UBA.

Por su parte, en la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), universidad pública argentina con sede en Florencio Varela, Buenos Aires, más del 60% de los estudiantes de la carrera de enfermería son bolivianos.

Los alumnos extranjeros asisten mayoritariamente a escuelas estatales. Sin embargo, se advierten comportamientos diferenciales según el país de nacimiento. “Los provenientes de Paraguay, Bolivia y Perú tienen más altas tasas de asistencia a escuelas estatales que el promedio”, informa Mariana Lucía Sosa, investigadora.

El sector textil es otro de los rubros donde los bolivianos incursionan con fuerza. Comienzan como costureros, luego son talleristas que prefabrican la ropa para terceros y finalmente se convierten en fabricantes que tiene su propia marca.

“Llegué a la Argentina cuando tenía tres años. Recuerdo que mis padres nos contaban sobre Bolivia”, cuenta Carlos Eduardo López, técnico químico, mientras levanta dos rollos de tela en su casa en el barrio de Villa Lugano, ciudad de Buenos Aires. Él desembarcó en  Argentina junto a su familia en 1993. Eligieron este país debido al auge textil de la década de los años 90 y el tipo de cambio que llegó a un peso argentino igual a un dólar. 

“Mis padres tuvieron que ser emprendedores a la fuerza: o luchaban o morían de hambre. Mientras mi padre estaba en el taller de costura, mi madre iba a vender a la feria La Salada en el municipio de Lomas de Zamora”, asegura el joven de 30 años.

La familia López compra la materia prima, elabora toda la cadena de producción y se encarga de la comercialización. Tiene un local a tres cuadras de la plaza General Pueyrredón, en el barrio de Flores, donde vende ropa para niños. Carlos es el encargado de la promoción y venta online de la ropa que confeccionan, ofrece las prendas por Instagram y su próximo objetivo es tener una marca de ropa juvenil con diseños autóctonos e inaugurar otras sucursales.

“Con mi hermana de 25 años estamos pendientes del negocio familiar, ayudamos principalmente con la tecnología. Mi generación sabe que la lucha de nuestros padres no fue en vano. Tenemos que seguir sacando cara por los bolivianos y seguir avanzando”, indica Carlos. 

Surge así una nueva generación que sustituye el oficio de los padres o, en muchos casos, lo mejora introduciendo modificaciones técnicas y logísticas; a la vez, cultiva los círculos sociales heredados de los padres, pero se abre también a nuevos ámbitos con argentinos, resultantes de sus apuestas educativas.

Cuando no se necesita a un periodista: la inteligencia artificial crece en las redacciones

La IA permite que se optimice el tiempo haciendo las tareas morosas y que se acceda a los datos de forma efectiva para su análisis

/ 20 de septiembre de 2021 / 09:50

La inteligencia artificial (IA) nos recomienda, según nuestros gustos, películas en Netflix o música en Spotify, identifica los mensajes SPAM que llegan a los correos electrónicos, personaliza nuestras redes sociales, nos responde inmediatamente en los chat de servicio al cliente cuando buscamos información de algunas empresas o puede darnos la mejor ruta para evitar el congestionamiento vehicular.

El campo de la IA es amplio; desde ayudar en la medicina con un software para detectar cáncer de mama y pulmón mediante análisis radiográficos o escribir artículos periodísticos, sin necesitar de que lo haga un periodista.

No hay magia detrás de la inteligencia artificial: lo que existe son datos, miles de datos y órdenes de los humanos. Se puede enseñar al sistema de IA (el aprendizaje automático, Machine Learning), pero también puede aprender por sí misma (Deep Learning). Y antes de entrar a los robots periodistas, no necesariamente como los vimos en las películas, nos quedamos con los datos. Ahí entra el Big Data. 

Es el “volumen y tipo de datos provenientes de la interacción con dispositivos interconectados como celulares, GPS, relojes inteligentes, computadoras todo aquello que es capaz de producir información y enviar electrónicamente a otra parte”, describe el investigador Walter Sosa Escudero en su libro Big Data.

Medios de comunicación

Los medios de comunicación, por el momento los más grandes en el mundo, apuestan por el procesamiento automatizado del lenguaje; en palabras más sencillas: son más las notas periodísticas elaboradas por inteligencia artificial, elaboradas por robots.

No es extraño leer noticias deportivas, financieras, el pronóstico del tiempo o análisis de los datos del COVID-19 en diarios donde ningún periodista participó de la redacción.

“Gracias a la generación de lenguaje natural, la IA es capaz de redactar todos los partidos de una jornada normal en cualquier liga en apenas segundos. Esto libera al periodista de tareas repetitivas, lo que le permite centrarse en lo verdaderamente importante: el análisis de la realidad. Además, el artículo generado por la inteligencia artificial puede suponer un borrador que el periodista puede enriquecer con sus conocimientos”, menciona a ESCAPES ofía Sánchez González, PR y Marketing de Narrativa, la startup española que interpreta datos estadísticos y elabora noticias de forma automática con su sistema Gabriele.

Este sistema envía algunas notas para Infobae (medio de comunicación argentino), el Heraldo (medio español), Ansa (Agencia italiana de noticias), Rtve (radiotelevisión española), y diferentes medios deportivos como Encancha (medio de comunicación chileno), entre otros.

“Cada cliente requiere un tipo de contenido, por lo que nuestro sistema de IA (Gabriele) lo personaliza según las necesidades de cada medio. El proceso de configuración comienza con un corpus de ejemplos del propio medio, es decir, utilizamos textos generados por ellos para que nuestro sistema de inteligencia artificial aprenda y pueda reproducirlos de la manera más fiel posible. Por último, realizamos un análisis avanzado de estos datos utilizando algoritmos de Machine Learning y Deep Learning”, dice Sánchez.

En los medios de comunicación son dos las áreas más utilizadas por IA. Uno: “Para aumentar la capacidad de generación de informes”. Aquí se revisan grandes volúmenes de documentos con aprendizaje automático, se detectan eventos de noticias de última hora en las redes sociales y extraen datos de COVID-19 de sitios web gubernamentales y oficiales.

Dos: “Para reducir los costos variables”. La segunda área importante en la que se utiliza la IA en el periodismo incluye herramientas que automatizan el proceso de transcripción —la palabra que a la mayoría de los periodistas nos espanta, “desgrabar” (transcribir). Para aquellos que no están relacionados; imagínese una entrevista de una hora, bueno esa hora de conversación debe ser convertida en texto, palabra por palabra—, automatizan también el etiquetado de imágenes, videos y generación de historias, según un análisis de la Fundación Knight sobre cómo la IA impacta en el periodismo.

Algunos medios de comunicación y empresas tienen sus propios sistemas de IA, estos sistemas tienen nombre como; Heliograf (que utiliza el Washington Post), Syllabs (Le Monde), Quakebot (Los Angeles Times), Quill (Forbes) y Cyborg, el sistema utilizado por Bloomberg, compañía de asesoría financiera, para automatizar miles de artículos sobre los resultados financieros de empresas cada trimestre.

“La labor de un periodista es fundamental y no va a cambiar. Lo que varía es el modo en el que ejerce su profesión, un modelo que combina tecnología e investigación para lograr mejores resultados. El periodista será más inteligente gracias a la inteligencia artificial y podrá utilizar herramientas que ya existen para analizar patrones y extraer información. Así, su labor tendrá más impacto”, dice Sánchez.

New York Times

El gigantesco medio estadounidense con 7,5 millones de suscriptores, el medio con más suscriptores en el mundo, también se subió a la IA. Por ejemplo, El New York Times, con el apoyo de Google Cloud, está digitalizando su inmensa colección de fotos.

“Durante más de 100 años, el New York Times archivó aproximadamente siete millones de fotos antiguas en un lugar llamado la Morgue dentro de sus oficinas en Times Square en Nueva York. Muchas de las fotos se han almacenado en carpetas y no se han visto en años”, explicó Sam Greenfield, director técnico de Google, a través de un blog. Uno de los primeros pasos es digitalizar las fotos, pero para que el material fotográfico sea más accesible y útil es conocer el contenido de las imágenes. ¿En qué año fue tomada?, ¿dónde?, ¿quiénes salen en las fotos? Ahí entra la API de Cloud Visión, una herramienta de Google que permite analizar una gran cantidad de imágenes y extraer información valiosa para comprender su contenido.

Y éste, es solo un ejemplo del uso que da el New York Times a la IA. Seguro sus innovaciones deben ser diversas y grandes, como los recursos que tiene.

Funes

Aunque a un ritmo menor que en los países desarrollados, los medios de Latinoamérica poco a poco se van sumando a optar por alguna forma de automatización en sus procesos. “La inteligencia artificial es una herramienta de acompañamiento y no de sustitución, por lo que la automatización no acabará con los puestos de trabajo para los periodistas: facilitará sus tareas”, menciona Sánchez.

Funes —como el nombre del extraño personaje de Jorge Luis Borges, ese joven con memoria prodigiosa capaz de recordar cada uno de los detalles insignificantes— es un algoritmo creado por una iniciativa peruana para luchar contra la corrupción. La herramienta analiza miles de datos recopilados por Ojo Público, un medio de comunicación peruano, en contrataciones públicas del Estado e “identifica relaciones políticas y financieras a través de un modelo algorítmico que muestra escenarios de riesgo de corrupción”.

Otro ejemplo de inteligencia artificial fue potenciado por Verificado, un medio mexicano, que incorporó a su redacción a Pinpoint, una herramienta de investigación que ayuda a explorar y analizar grandes colecciones de documentos, esta herramienta es gratuita y cualquier periodista puede utilizarla. Admite archivos PDF, imágenes, correos electrónicos, archivos de audio y la mejor parte es que los convierte en texto ¡adiós “desgrabar”!, identifica organizaciones, personas y tiene 115 GB de almacenamiento para cada cuenta.

“La automatización es el futuro en muchos campos, no solo en el periodismo. La pandemia ha acelerado la transformación digital de muchas empresas, que se han dado cuenta de que la automatización supone una ayuda fundamental para crecer: los empleados pueden dedicarse a tareas de valor añadido sin perder el tiempo en trabajos repetitivos”, asegura Sánchez.

Y antes que la tecnología nos gane, mejor vamos migrando a otro tipo de periodismo menos mecánico.

FOTOS: ACOOL_STUDIO,UPKLYAK, RAPIXEL.COM, FULLVECTOR Y STARLINE (FREEPIK)

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‘Las personas no binarias existimos en Bolivia’

No se identifican con el esquema masculino/ femenino y luchan por ser visibles y tener respeto en la sociedad

COMUNIDAD. Integrantes de TODES, escuela de líderes LGBT de la ciudad de El Alto

/ 12 de septiembre de 2021 / 18:05

Cómo prefieres que te llame: ella, él, elle? “Estoy posicionando elle, pero no me hago problema si utilizas cualquiera de los tres pronombres”. Esta es la primera pregunta a Yam Medrano tras empezar la entrevista. Yam es una persona que se identifica como no binaria. 

“Nosotros estamos tan acostumbrados a suponer la identidad de otra persona… Por ejemplo, yo te veo con el cabello largo y uñas pintadas, y creo que eres una mujer/ella, pero ¿qué tal si tú no eres ella? Preguntar con qué pronombre te identificas es un principio de respeto, no saben lo feliz que se sienten muchas compañeras, compañeros y compañeres cuando hacen el esfuerzo de respetar su pronombre”, asegura Yam mientras acomoda una polera con el escudo de Bolivia y los colores de la bandera de la comunidad LGTB y la bandera no binaria.

Durante estos meses el término “no binario” se menciona con mayor frecuencia, y no necesariamente porque artistas como Demi Lovato, Elliot Page o Sara Ramírez revelaron que se identifican como no binarios, sino que hay un debate sobre el concepto e importancia de la identidad que rompe con la binariedad de género entre hombre y mujer. Se trata de un tema que desata discusiones inclusive dentro de la misma comunidad LGTB.

“Nosotros cuando nos autodenominamos personas no binarias pasamos por un proceso. En mi caso fueron tres. Al entrar en un sistema binario, como te dicen que solo hay hombre y mujer, yo me autodefinía como lesbiana, pero como mujer tenía que cumplir con ciertos cánones. Luego transmuté y entré en una crisis, sentía que era un chico trans, lo reivindiqué, y como chico tenía que utilizar ropa varonil, ser más musculoso o tenía que cambiar de voz. Yo no encajaba cuando me decían solo ella o cuando me llamaban solo él. Empecé a indagar y me encontré con el tema de las personas no binarias, personas que han sido invisibilizadas por mucho tiempo. Y no es una moda, como critican algunos”, afirma Yam.

En Bolivia no hay cifras sobre la cantidad de personas que se identifican como no binarias. Una de las primeras diferenciaciones que mencionan se refiere al concepto de sexo, masculino y femenino,  como descripción de los órganos sexuales, mientras que la identidad se entiende como una construcción social.

“No hay una forma en realidad de ser no binaria, no hay una forma estética porque otra vez estaríamos encasillados. Por ejemplo, muchas compañeras, compañeres que se sienten no binarios adoptan ‘elle’. Todo depende de con cuál te sientas cómo de y cómo  quieras reflejarte ante la sociedad o ante tu entorno”, comenta Yam.

(De izq. a der.) Yam Medrano, de la colectiva La Pesada Subversiva, en Santa Cruz; Shadé Mamani es parte de Wiñay Wara D.S.G. (El Alto) y Lily Honorio, integrante de la Red No Binarie Latinoamericana

Más que la apariencia

Además de la enebefobia o rechazo a las personas no binarias, otro de los conflictos que éstas enfrentan es que son confundidas con personas andróginas, aquellas cuya apariencia tiene rasgos que no corresponden a los de su sexo biológicos.

“La androginia es más estética, muy de tu cuerpo, del físico y tus rasgos corporales. La no binariedad es como tú te sientes, cómo está tu interior y qué es lo que quieres expresar hacia afuera”, menciona Shadé Mamani, integrante del Colectivo Wiñay Wara D.S.G. y coordinadora general de la escuela TODES, un espacio habilitado para la educación de nuevos jóvenes líderes LGTB en la zona Ballivián en la ciudad de El Alto. En el lugar todavía se puede leer escrito en la pizarra “tipos de violencia”: son los títulos de la clase anterior.

“Yo en algún momento me he sentido más conectada con mi lado masculino. Hace seis, siete años pasaba por la calle y me decían ‘joven’, hasta que escuchaban mi voz, porque yo no la fingía, y hace como unos tres años empecé a conectarme más con mi lado femenino”, dice Shadé, quien se identifica como lesbiana y no binaria.

“¿Cómo referirse a una persona no binaria?”, fue la pregunta de un usuario a la Real Academia de la Lengua Española (RAE) a través de Twitter. La respuesta de la RAE no dejó dudas, ni espacios para interpretaciones: “Le recomendamos que pregunte a dicha persona cómo desea ser tratada”.

“Yo tengo otro nombre en mi cédula de identidad con el cual no me identifico, y para que respeten el pronombre que me identifica me costó lágrimas, me costó la familia. Tenés que pelearte para poder ser libre”, relata Yam, que es integrante de La Pesada Subversiva, una colectiva transfeminista y de disidencia sexual de Bolivia, un espacio de “convergencia para las inadaptadas” de intervención callejera con sede en Santa Cruz.

Una perspectiva política

—¿Cómo prefieres que te llame: ella, él, elle?

—Bueno, hoy mis pronombres son ella y elle, no tengo ningún problema con cualquiera, lo importante es que preguntes. Algunas veces sin preguntar me dicen “la señorita” y no me siento cómoda.

Es Lily Honorio, tiene 24 años, se autoidentifica desde hace cuatro años como persona no binaria. Hoy luce cabellos largos, zapatillas deportivas, lleva en el cuello una pañoleta verde —símbolo a favor de la despenalización del aborto— y pertenece a la Red No Binarie Latinoamericana.

“Desde mi perspectiva política, yo me identifico como no binaria porque no me siento cómode con los dos géneros que la sociedad nos impone desde que nacemos, con los estereotipos. Si eres hombre no lloras, te vistes de azul y juegas con autitos; si eres mujer, todo lo contrario: eres débil, tienes que atender a tu esposo y vistes de rosa. No me quiero identificar como mujer, pero tampoco me quiero identificar como hombre, entonces ahí es donde trasciende esa no binariedad dentro de mí y si quiero también puedo fluir”.

Una de las formas de protesta y visibilización de las personas no binarias es el uso del lenguaje inclusivo, aquel que incorpora “x”, “@”, o la terminación “-e”. Aunque la RAE no incorporó estas modificaciones en el lenguaje alegando que “se basa en un esquema binario, sustentado en las categorías biológicas de sexo masculino/femenino. La forma “elle” y las terminaciones en “-e” en voces con flexión “-o/-a” son recursos facticios promovidos en ciertos ámbitos para referirse a quienes no se identifican con ninguno de los géneros del par binario, pero su uso no está generalizado ni asentado”.

Mientras, la cuenta oficial de Larousse Latinoamérica identifica que el lenguaje es también una herramienta política que “comunica sus necesidades por medio de ésta, siendo una de las principales el reconocimiento, la visibilidad”.

“Si deciden utilizar algún morfema de género neutro, nosotros les recomendamos preferir la vocal  ‘-e’, por sobre la ‘x’ y el ‘@’. La razón de esto es que, a diferencia de las otras dos posibilidades, la ‘-e’ sí que puede leerse y pronunciarse, mientras que la ‘x’ y el ‘@’ no. Si la razón de todo es incluir, utilizar la ‘x’ y el ‘@’, siendo marcas de género que no pueden realizarse en el habla, excluyen a las personas que no pueden leer. Así que gana la ‘-e’ por ser la más incluyente”, explica la cuenta de Larousse Latam.

“El lenguaje inclusivo es una forma de resistencia. Yo creo que para que realmente la gente se dé cuenta de que hay otras, otros y otres. La sociedad hace al lenguaje y no al revés”, apunta Shadé.

El debate sigue centrado en tratar de aclarar si es necesario utilizar un morfema neutro para ser más inclusivo o si el masculino se mantendrá para referirse a todos. “Yo entiendo muchísimo cuando dicen que es difícil acostumbrarse al lenguaje inclusivo, hasta para nosotros ha sido difícil. Nos dicen que estamos locos, que nos estamos inventando otro género, pero se trata de respetar a las diversidades porque también en Bolivia existen las personas no binarias”, asegura Lily.

El 21 de julio de 2021, Argentina se convirtió en el primer país en Latinoamérica que reconoció en sus documentos de identidad (DNI) a las personas que no se identifican con las categorías femenino o masculino, y permite que usen en cambio la opción “X”, reconociendo el derecho a la identidad de género como una “vivencia interna y subjetiva que no depende ni de las características biológicas, ni de las categorías impuestas de hombre y mujer”. 

“En Bolivia falta mucho para llegar al reconocimiento de los derechos de las personas no binarias. En Argentina, hace más de 10 años aprobaron el matrimonio entre personas del mismo sexo —o Uruguay y Brasil—. Acá en nuestro país ni siquiera se reconoce el ejercicio de los derechos de las personas trans, hay que ir avanzando a paso seguro”, asegura Shadé.

Fotos: La Pesada Subversiva y Claudia Fernández

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DIEGO COLLARANA: La AI aún no avanza en Bolivia; Google capacitará a 140 jóvenes

El Director del Instituto de Inteligencia Computacional de la UPB evalúa el avance de la Inteligencia Artificial (AI) en Bolivia, los desafíos que implican la aplicación de esta nueva tecnología y cómo la compañía más popular del mundo apoyará a los jóvenes bolivianos en este tema.

Por Claudia Fernández V.

/ 5 de septiembre de 2021 / 19:19

ENTREVISTA

En el mundo, la pandemia del COVID-19 impulsó el uso de la Inteligencia Artificial (AI) en diferentes sectores, aunque este despegue tecnológico todavía se ve lejano en Bolivia. Para potenciar su aplicación, el director del Instituto de Inteligencia Computacional de la Universidad Privada Boliviana (UPB), Diego Collarana, apuesta por la elaboración de una estrategia nacional. Además, informa que Google AI financiará la creación de material de aprendizaje gamificado para Deep Learning en español. Se prevé capacitar a 140 jóvenes bolivianos de manera gratuita.

—¿Cómo está avanzando la aplicación de la Inteligencia Artificial en Bolivia?

—La AI es un tema muy importante para el mundo. Vemos cada día innovaciones tecnológicas empujadas por inteligencia artificial que van a revolucionar todas las áreas de nuestra vida; el área profesional y personal. Y Bolivia todavía no ha caído en cuenta de su importancia. Las organizaciones candidatas a tomar el liderazgo en esta tecnología, como el Gobierno central, gobiernos locales, universidades y empresas, juegan un rol importante en la adopción de nuevas tecnologías de información. Y para llegar a un auge tenemos que establecer lo antes posible una estrategia, definir políticas a nivel nacional.

—¿En qué áreas hay mayor potencial para la AI en el país?

—Veo una gran oportunidad en las áreas de salud y educación porque nuestros servicios están limitados al personal que tenemos. Por ejemplo, hay un gran avance en el análisis de imágenes médicas con modelos de AI; entonces los especialistas pueden ser apoyados en el análisis automático de radiografías y tomografías para dar un diagnóstico asistido por un modelo especial, lo cual ayuda bastante a reducir el tiempo. Lo mismo en la educación, vemos especialmente en escuelas públicas a profesores con 40 alumnos y dar una educación personalizada, así es complicado; pero si un profesor es asistido por modelos de inteligencia artificial que sean capaces de analizar el estado de aprendizaje de los alumnos, automáticamente, y diseñar y proveer materiales de aprendizaje personalizados para cada alumno, entonces la educación también puede ser beneficiada.

—¿Y cuáles son los desafíos que enfrenta la Inteligencia Artificial en Bolivia?

—Uno de los grandes problemas que tenemos es que no existen fondos para hacer innovaciones e investigación, programas donde podamos aplicar y que sean empujados, especialmente por el Gobierno.

—¿La Inteligencia Artificial nos dejará sin trabajo?

—No, la idea de la Inteligencia Artificial es no reemplazar trabajos, va a automatizar tareas de tal manera que una persona se concentre en otros temas. Lo que sí va a suceder es que los oficios que ahora vemos van a sufrir cambios, habrá un surgimiento de nuevas profesiones en otras áreas.

—En ese marco, ¿en qué está trabajando el Instituto de Inteligencia Computacional (ICI)?

—Estamos haciendo una plataforma para la creación de asistentes digitales, chatbots o asistentes para call center basados en un grafo de conocimiento. Es decir, el conocimiento que nosotros le damos a los chatbots no viene de tablas Excel ni de bases de datos, sino el conocimiento que tiene este chatbot está representado en conceptos y sus relaciones. Estamos armando esta tecnología con el objetivo de que estos agentes conversacionales le den al usuario una experiencia más intuitiva, más sencilla y mejor.

—Google AI anunció que financiará un proyecto del ICI. ¿De qué trata?

—La convocatoria fue abierta a todo el mundo, y nosotros enviamos una propuesta a Google AI con dos objetivos: crear material de aprendizaje gamificado para Deep Learning en español, ya que la gran cantidad de material que uno encuentra está en inglés. Por otro lado, vamos a combinar este material con actividades lúdicas. Además del material tradicional de aprendizaje, como videos o presentaciones, también vamos a diseñar juegos donde los jóvenes, profesionales, puedan forzar el conocimiento de los conceptos de Inteligencia Artificial. El objetivo es entrenar a 140 personas entre profesionales y estudiantes en inteligencia artificial de manera gratuita y con certificación. Además queremos tener un balance de género entre las personas capacitadas.

—¿Cuándo comienza está capacitación sobre Deep Learning?

—Lo primero es elaborar con expertos de Google AI la currícula de aprendizaje que va a tardar algunos meses. Y calculamos empezar con la capacitación a principios de 2022 y la idea es que la convocatoria sea lo más abierta posible.

PERFIL

Nombre: Diego Collarana

Cargo: Director del Instituto de Inteligencia Computacional de la Universidad Privada Boliviana (UPB)

EXPERIENCIA

Es líder del área de competencia del Centro de Investigación Aplicada Fraunhofer IAIS ubicada en Alemania. Obtuvo su doctorado con honores (Magna Cum Laude) de la Universidad de Bonn, Alemania, en 2018. Trabaja en Inteligencia Artificial (AI) aplicada a la Industria 4.0, como el proyecto Speaker, una plataforma IA para crear asistentes conversacionales inteligentes. Es autor de dos libros, más de 35 artículos científicos y dos premios internacionales al mejor artículo.

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Libros que cambian princesas por heroínas de la vida real

La serie literaria de ‘Cuentos de Buenas Noches para Niñas rebeldes’ fue traducida a 51 idiomas y ha vendido más de 6 millones de copias en el mundo

Por Claudia Fernández V.

/ 29 de agosto de 2021 / 19:39

El autobús estaba repleto y ya no había lugares en la sección delantera reservada para la gente blanca, el conductor le dijo a Rosa que cediera su lugar a una persona blanca que acababa de subir. Rosa dijo que no”, así describe el libro Cuento de Buenas Noches para Niñas Rebeldes la historia de Rosa Parks, la mujer afrodescendiente y activista que fue a la cárcel por esa decisión, desde ese momento empujó el fin de la segregación racial en los Estados Unidos en 1955.

Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes, es el bestseller que dejó de lado a las princesas que esperan el rescate de un príncipe, y en su lugar visibiliza las historias de mujeres de la vida real que vencen obstáculos, que cumplen sus metas, y se convierten en astrofísicas, activistas, deportistas; que llegan a ser lo que desean, que son rebeldes. Y en septiembre la marca global Rebel Girls lanza un nuevo libro dedicado a amplificar las historias de mujeres afrodescendientes.

“Quería crear algo que pudiera impactar la forma en que las mujeres jóvenes perciben su poder en sus vidas personales y en la sociedad en general”, dice a LA RAZÓN Elena Favilli, co-creadora del libro, escritora y empresaria italiana de 39 años.

La co-creadora Elena Favilli. Foto: Rebel Girls

Oportunidad sin explotar

Era 2016 cuando Elena Favilli y Francesca Cavallo publicaron el primer tomo de Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes con 100 historias de mujeres de todo el mundo. “Me di cuenta de que había una gran oportunidad sin explotar para crear un nuevo tipo de cuentos para dormir. Cuentos de hadas que intercambiaran princesas por heroínas de la vida real”, dice Favilli, creadora también de la primera revista infantil para iPad en 2011.

Rebel Girls cuestiona el doble estándar de los libros infantiles a través de un video, La horrible verdad de los libros para niños (The Ugly Truth About Children’s Books), basado en un estudio sobre los 100 años de prejuicio de género en los libros para niños de la Universidad de Florida. Fueron investigados 6.000 títulos publicados entre los años 1900 y 2000. Determinaron que los hombres eran personajes centrales en el 57% de los libros para niños publicados por año, mientras que solo el 31% tuvo personajes centrales femeninos.

Para que la estantería no esté vacía de protagonistas mujeres y se llegue a una equidad, hace aproximadamente 15 años hay un impulso en la producción de libros con enfoque de género. Por ejemplo, en 2015 la editorial argentina Sudestada y Chirimbote lanzó una iniciativa similar a Rebel Girls: una colección de libros de “antiprincesas” que relata las historias de Frida Kahlo, la cantante chilena Violeta Parra, Juana Azurduy y Evita Perón.

“Las niñas todavía están subrepresentadas en todos los medios de comunicación, por lo que es extremadamente importante ofrecerles un lugar donde puedan ver la representación más diversa de talentos y logros femeninos”, asegura Favilli.

Las Cholitas Escaladoras son parte de las historias en los dos tomos. Foto: Rebel Girls

La serie literaria de Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes fue traducida a 51 idiomas y ha vendido más de 6 millones de copias en todo el mundo, en Latinoamérica fue publicada por la Editorial Planeta y es un bestseller del The New York Times. 

“La pluralidad de historias siempre ha estado en el centro de los libros y creo que es esencial para su atractivo internacional. Siempre hemos ofrecido una verdadera representación interseccional de las mujeres, que creo que está fuertemente alineada con lo que los lectores jóvenes quieren cuando se trata de contenido”, menciona Favilli.

En el libro, que tiene dos tomos, se lee la biografía de Marie Curie, la científica ganadora de dos premios Nobel; Agatha Christie, la novelista; Sara Seager, astrofísica; María Montessori, médica y educadora, y se descubre las historias de Amelia Earhart, la primera mujer que sobrevoló el océano Atlántico, y Zhang Xian, la directora de orquesta, entre las decenas de relatos que tiene cada libro.

También destaca la historia de las Cholitas Escaladoras, las bolivianas que conquistan las cimas de las montañas con sus polleras y crampones.

El nuevo libro que será presentado el 28 de septiembre. Foto: Rebel Girls

El primer volumen de Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes se lanzó a través de una campaña de Kickstarter —una plataforma estadounidense de financiamiento para proyectos creativos— donde recaudaron más de $us 1,2 millones. “Inmediatamente quedó claro que el libro había capturado la imaginación de una audiencia global ansiosa por leer un nuevo tipo de cuentos de hadas a sus niñas y niños”, dice Favilli “Latinoamérica siempre ha sido uno de los mercados más fuertes para la serie de libros y actualmente es nuestro segundo mercado más grande. Cuando fui a GuadalajaraMéxico en 2017, me impresionó lo apasionados que eran los lectores y cómo el libro se había convertido en un faro de esperanza para un cambio por el que las mujeres jóvenes luchaban tanto”.

Este 28 de septiembre se presentará Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes: Black Girl Magic, el nuevo libro de Favilli, esta vez inspirado en el aporte de las mujeres afrodescendientes. “El libro está repleto de lecciones poderosas sobre la pasión y la perseverancia y alentará a las niñas de todo el mundo a descubrir la magia que vive dentro de ellas”. El próximo volumen fue editado por la periodista Lilly Workneh y el prólogo está escrito por CaShawn Thompson, el creador del hashtag y el movimiento #BlackGirlMagic. Y presenta a mujeres que reflejan una diversidad de profesiones. Cada historia va acompañada de una ilustración a todo color a página completa. Las ilustraciones fueron creadas por 60 artistas afrodescendientes y no binarias de todo el mundo.

“Las niñas y mujeres de todo el mundo siguen pagando el precio más alto en lo que respecta a la violencia y las violaciones de los derechos humanos, por lo que es fundamental que creemos herramientas que eduquen a las nuevas generaciones sobre la igualdad de género”, finaliza Favilli.

La ilustración de la activista afrodescendiente Rosa Park. Foto: Rebel Girls

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Influencers de raíz agraria ¡Y con orgullo!

Sin planificarlo se están convirtiendo en gestores de la cultura boliviana, llegando a millones en Bolivia y otros países

Influencers de raíz agraria

/ 22 de agosto de 2021 / 21:08

TikTok por acá, TikTok por allá. Es inevitable escuchar sobre la aplicación que atraviesa su boom. ¿Cuántos habremos pensado que es una pérdida divertida de tiempo? ¿O, en algunos casos, una distorsión de la realidad por los rostros y cuerpos perfectos que se ven? Pero en las redes sociales bolivianas hay también jóvenes, espontáneos, creadores de contenido, que muestran un nuevo fenómeno de orgullo de su identidad, y que tienen como pilar la franqueza cotidiana. No necesitan grandes escenarios, guiones, ni filtros de perfección para ser admirados y seguidos. Y sin planificarlo se están convirtiendo en gestores de la cultura boliviana, llegando a millones de personas en Bolivia y otros países. Y millones no es una cifra inflada.

Los nuevos influencers tienen la capacidad de difundir en menos de un minuto —tiempo máximo que permite TikTok en sus videos— tradiciones, vestimentas típicas, bailes autóctonos, idiomas originarios, y “el cómo” se vive en el campo o barrios populares. Pero no se sorprendan porque ellos también pueden preparar platos veganos, ser divertidos, tener sesiones fotográficas, o lucir “ourfis” a la moda.

Cristian Choque 

“Los del campo tenemos mucho para aportar”, menciona Cristian Choque, conocido como @crissemprende12, un joven de 21 años que llegó a los 2,6 millones de seguidores en TikTok en menos de un año, aunque su despegue se dio en Facebook, gracias a un video grabado en quechua donde explicaba qué es el COVID-19 al inicio de la pandemia.

“Yo muestro a un chico que es del campo que habla quechua, está orgulloso de sus raíces, que ama todo lo que está en su entorno, pero que no se queda ahí, que quiere seguir adelante, que quiere aprender inglés e incursionar en nuevas áreas, o sea una persona que quiere superarse”, afirma el muchacho nacido en la comunidad de Redención Pampa de la provincia Zudáñez, en Chuquisaca.

Criss grabó videos sobre la tradición de Todos Santos en su comunidad, a su mamá tejiendo phullus—palabra en quechua que hace referencia a una manta antigua—, mostró el uso de las abarcas en el campo, y tiene cápsulas sobre cómo moler ají en batán, entre algunos temas. Hoy enseña a cocinar con productos tradicionales y orgánicos, rescatando los sabores del campo. “Con las redes sociales se puede apreciar todo el conocimiento que existe en el campo, todo lo que se puede vivir allá. Y considero que tengo la oportunidad de mostrar eso y darle un enfoque diferente”, explica Criss, quien desea ser chef profesional y conferencista internacional.

Además de revalorizar la cocina del campo, Criss también puede elaborar comida vegana, grabar publicidades o cocinar para diplomáticos. “Cuando tú te concilias de dónde vienes y aceptas quién eres, va a ser mucho mejor porque así pisas tierra y todo, y además tengo un compromiso para transmitir cosas positivas”. 

TikTok permite subir videos que duren de 6 a 15 segundos y encadenar como máximo cuatro videos durante un total de 60 segundos. “Varía mucho el formato que manejas. Por ejemplo, yo publico algún video de TikTok a mi Facebook, y dicen ‘por qué tan cortito’, entonces adapto ese video a 4 minutos y les gusta más”.

Esta adaptación, mencionada por Criss, también puede darse por la edad promedio de los usuarios de las plataformas. En TikTok prevalece la generación de los centennials (de los 18 a los 24 años). O Instagram, donde predomina la generación de los millennials (de los 25 a los 34 años). O Facebook, que tiene un público más adulto.

“No vayan a las redes para buscar seguidores, vayan por el impacto que pueden llegar a causar y qué es lo que ustedes quieren dejar, o sea el para qué quieren las redes sociales”, dice Crissemprende.

Albertina Sacaca

“No escondo nada, me muestro tal como soy. Una persona como las miles que hay”, dice Albertina Sacaca, joven de 21 años nacida en Chayanta (Potosí) que superó el millón de seguidores en seis meses desde su primer video en TikTok como @albertinasacaca1.

Con naturalidad muestra bailes tradicionales de su comunidad Jatun Cancha Baja, juegos de antaño —Albertina es muy buena jugando con el trompo—, cosecha papas, explica los tejidos de su región y en algunos videos se escucha su “quechuañol”, la mezcla entre castellano y quechua. 

“Este año descargué TikTok, primero para ver los videos de otras personas hasta que un día me animé a grabar. La verdad nunca imaginé que podía llegar a tener un millón de seguidores —comenta la joven que actualmente vive en Sucre y estudia Educación Física en el Centro de Educación Superior—, me decían “hay chicas más bonitas que vos, no vas a poder”.

Albertina también participa de los challenges—tendencias musicales o retos—, luce sus “ourfis” —vestimenta para diferentes ocasiones, en inglés outfit— y también graba las dificultades que atraviesa para bañarse cuando el agua no llega a su barrio. 

“Podrás verme arreglada o con mi facha, pero soy la misma persona trabajadora con ganas de salir adelante”, comenta esta muchacha que busca tener su propia línea de ropa. “Ch’ala es que la gente te tenga cariño”.

Ella tiene seis hermanos, su madre está a cargo de una tienda de abarrotes y su papá es albañil. “Una vez acompañé a mi abuela al mercado y algunas personas se acercaron a pedirme fotos y mi abuela preguntó: ¿Por qué te piden fotos? ¿Eres famosa?”, cuenta entre sonrisas la joven de cabellos rojizos. Albertina fue reconocida por el Ministerio de Culturas como artista por su aporte a la difusión de las tradiciones bolivianas.

Esta certificación permitió a Albertina demostrar a su familia que no pierde el tiempo con las redes sociales, y que no es solo un juego; es una gestora cultural, aunque no tenga los ingresos que tienen otros creadores de contenido.

En Bolivia TikTok no paga por la cantidad de seguidores o “me gusta” que se consiguen, son las empresas que pagan a los jóvenes por promocionar sus productos. “No tienen por qué sentir vergüenza de lo que somos, de nuestra cultura”, dice Albertina, mostrando una forma popular y masiva de construcción de modernidad, sin imposturas.

María Leydi Mamani

“Hago todo tipo de contenidos para las redes; muestro cómo es la vida en el campo, hago también videos divertidos, de todo”, dice María Leydi, conocida en las redes como @marialeydi21, quien tiene 3,2 millones de seguidores en TikTok.

“Siempre digo que soy plurinacional, porque tengo familia en varias regiones del país y admiro sus costumbres, aunque yo nací y crecí en Santa Cruz”, menciona la joven de 21 años, estudiante de Trabajo Social en la universidad Gabriel René Moreno, mientras se prepara para una producción fotográfica. Tiene los párpados llenos de brillos, un labial rosado y sonrisa que permite ver sus brackets.

María Leydi tiene en su cuenta de TikTok videos de diversas tradiciones, como un ritual de duelo donde se lava en un río la ropa de las personas que mueren y después se quema para eliminar los apegos que los difuntos dejan en sus prendas, o la celebración del Año Nuevo Andino Amazónico, y a su abuelo “coqueando” en el campo.

La joven fue noticia internacional por una respuesta que dio a uno de los usuarios de la red, quien comentó: “Deben bañarse al llegar a la Ciudad huelen no es por insultar pero así son” (sic). Y María Leydi respondió: “Sí sé qué es bañarme y he llegado a la ciudad sucia, y no es porque yo quiera sino que el transcurso para llegar a la ciudad es muy lejos. Sudo, hay polvo, pero llego a la ciudad y me baño, eso se quita, pero pensamientos como el tuyo no, así que no sé, ¿quién de los dos está mal, tú o yo?”.

Los haters—usuarios que solo critican, muchas veces desde el anonimato— son un problema que enfrentan los tiktokers. Todo ese desprecio podría tener consecuencias negativas en la construcción de la identidad de los jóvenes, pero ellos lograron un alto nivel de impermeabilidad.

“Ya no me afectan los haters, me concentro en las personas que me expresan su cariño, que me siguen”, dice María Leydi, quien también publica mensajes de empoderamiento femenino. “Todas las mujeres son hermosas, basta de estereotipos de bellezas”.

Con la llegada de las redes sociales hay una democratización del espacio público virtual; no solo los personajes conocidos, figuras de la televisión, artistas, políticos pueden marcar tendencias e influir en el comportamiento de las personas. Hay muchos jóvenes, como María Leydi, Albertina y Criss, que son exitosos por reflejar la cotidianidad popular y el lenguaje que la mayoría de bolivianos tiene, donde la recepción del mundo no es solo imitativa, sino en torno a una cultura propia.

FOTOS: CRISTIAN CHOQUE, MARÍA LEYDI MAMANI Y ALBERTINA SACACA

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