La Revista

jueves 16 jul 2020 | Actualizado a 09:14

Artistas y gestores culturales buscan articular el gremio para recuperar el Ministerio

El Consejo Departamental de Culturas de La Paz llamó a los creadores a una reunión de emergencia

/ 5 de junio de 2020 / 18:23

La actriz Erika Andia

Por Jorge Quispe

Tras el cierre del Ministerio de Culturas y Turismo, artistas y gestores buscan articular el gremio para recuperar esa cartera ejecutiva, mientras otros sugieren crear un fondo de emergencia para ayudar a los artistas en esta coyuntura sanitaria. Por su parte, el secretario de Culturas de la Alcaldía de La Paz, Andrés Zaratti, destaca cómo el Mercosur y el BID relievaron el rol de la cultura.

La presidenta Jeanine Añez anunció el jueves el cierre de ese ministerio al igual que el de Deportes, que desde ahora dependen del Ministerio de Educación.

“Se debe articular un movimiento para recuperar el Ministerio de Culturas”, sostiene la teatrista Martha Monzón, que lleva formando actores en Bolivia, 30 de sus 44 años de edad. Añade que el cierre de ese despacho ministerial puede conllevar “la desaparición de la cultura”.

Y si bien los artistas habían articulado un movimiento a raíz de la pandemia del COVID-19 ahora es el momento de que los gestores culturales se expresen. “Yo estoy en la Coordinadora Nacional del Teatro y nos sumaremos si hay una coordinación nacional por rubros para ir juntos”.

Movilización cultural

Por su parte, el Consejo Departamental de Culturas de La Paz y la Gobernación del departamento invitaron a los presidentes y secretarios generales de las diversas instituciones artísticas y culturales a una reunión de emergencia para realizar un pronunciamiento “acerca de esta mala decisión tomada por el Gobierno”.

Rodrigo Urquiola, Premio Nacional de Novela 2010, considera que el cierre de Culturas debe ser una oportunidad para perfilar cómo debe funcionar un nuevo Ministerio de Culturas en el próximo gobierno, “no organizando rallys Dakar sino apoyando a los artistas bolivianos”.

Y si buen admite que sería complicado efectuar una movilización “que no sea digital, por el riesgo, este Gobierno debe convocar a Elecciones y con el Gobierno que entre se deben proponer los parámetros para que reviva el Ministerio de Culturas”.

El músico Freddy Mendizábal también expresó su molestia con la decisión gubernamental. Foto: Facebook

Conquista sectorial

Gabriela Claros, gestoras de artes escénicas, calificó la decisión del gobierno de Jeanine Añez como desacertada, cree que el actual gobierno considera que el haber tenido un Ministerio de Culturas “no fue un logro del anterior partido, sino una conquista de varios sectores culturales”, por ello ve urgente “movilizarnos para ponernos fuertes y recuperar el Ministerio”.

Christian Asturizaga, violinista y exdirector de la Sinfónica Nacional, afirma que la decisión de cerrar el despacho ministerial es una determinación miope.

“Este es un réquiem de la cultura y de un esfuerzo de más de 20 años de todos los gestores culturales por construir un espacio para crear políticas culturales”. Añade que el hecho de que ahora Culturas dependa del Ministerio de Educación solo creará “un cuello de botella, por la problemática gigantesca que actualmente tiene ese Ministerio”.

La artista visual Alejandra Alvarez. Foto: Facebook

Gestión efectiva

Juan Espinoza, gestor cultural, señala que ante la actual coyuntura se debe exigir al gobierno la creación de “un Fondo de Emergencia para los trabajadores y trabajadoras de la cultura”, tomando en cuenta que este sector será uno de los últimos en reactivarse tras la pandemia del coronavirus.

Espinoza afirma que el ahora exministerio de Culturas, “no hacía nada desde su creación en 2009, no fue efectivo”, y que por eso se debe organizar foros y conferencias para crear “un nuevo Ministerio de Culturas, y las claves de su gestión pública en los tres niveles del Estado”.

Leonel Fransezze, vocero de la Coordinadora del Audiovisual Boliviano (CAB), que reclama desde hace semanas el respeto a la institucionalidad de la Agencia del Desarrollo del Cine y Audiovisuales Bolivianos (Adecine) y el desembolso de Bs 7 MM en favor de esta organización, ahora no sabe con quién hablará ese sector.

“Necesitamos certidumbres para saber cómo se viabilizarán las cosas pendientes y con qué autoridades debemos hablar ahora”, afirmó el director y productor.

Secretaría de Culturas

El secretario municipal de Culturas del Municipio de La Paz, Andrés Zaratti, lamentó el cierre del ministerio del ramo y destacó el rol de la cultura y el arte en Bolivia y el mundo.

“Desconcertado”, así dijo sentirse Zaratti a través de un comunicado en Facebook, tras la decisión del Gobierno de cerrar el Ministerio de Culturas, para luego relievar el papel internacional de la cultura y cómo la Organización de Estados Iberoamericanos, Mercosur, CGLU- Ciudades y Gobiernos Locales Unidos y la propia Organización Mundial de la Salud, de los que forma parte Bolivia, “han publicado pronunciamientos e investigaciones sobre la importancia del sector cultural para el desarrollo de nuestras sociedades y para afrontar los retos que como planeta debemos afrontar a raíz de la pandemia”.

Citó que instancias como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) “han señalado esta prioridad hace años y países como Colombia lo han demostrado ratificando su rol fundamental en la económica y su capacidad de generar recursos y desarrollo económico, como por ejemplo a partir de las industrias creativas y culturales”.

Espinoza identificó en el arte y las culturas su papel “sanador ante la pandemia”, pero que pese a ello, cuando muchos artistas buscan sobrevivir “se toma la determinación de cerrar el Ministerio de Culturas”.

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Murciélagos: la lucha contra el estigma mundial

Son las otras víctimas del coronavirus. Hay 138 especies en Bolivia. Una está en Peligro y seis en la categoría Vulnerable.

/ 12 de julio de 2020 / 13:38

Un miembro Carollia. Foto: Merlyn D. Tutle, bad conservation international

En marzo, miles de murciélagos fueron quemados en Indonesia y China, así como en Ecuador y Perú, “al creer falsamente que transmiten el COVID-19, cuando no existe una evidencia científica que ratifique aquello”, lamenta Luis Fernando Aguirre, el mayor experto de estos alados en Bolivia. En el país existe una especie En Peligro y seis en la categoría Vulnerable.

En marzo, varios informes internacionales, uno de ellos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), apuntaron a que los quirópteros podrían ser los transmisores del virus que apareció en Wuhan, China, a fines de
2019, aunque nunca se presentó una prueba científica de que aquello sea cierto. Posteriormente apareció otro sospechoso, el pangolín, que finalmente también fue absuelto. Sin embargo, el estigma sobre los murciélagos quedó en el imaginario mundial.

Por ello, en marzo, cuando la cifra de infectados de coronavirus había alcanzado a 858.000 positivos y 42.000 muertos en todo el mundo, miles de estos mamíferos alados fueron sacrificados en Perú, Ecuador, Cuba, Indonesia, China y otros países al creerse que son los responsables de transmitir el mal.

En Bolivia y el mundo, los biólogos luchan desde hace años para restaurar la mala imagen que tienen los murciélagos, que desde antaño eran relacionados con el inframundo por vivir en cuevas o con los vampiros. Pese a ello, campañas mundiales a favor de estos inofensivos animales destacaron más bien su función como ‘jardineros’ o polinizadores del ecosistema y eliminadores de plagas de insectos, posicionándolos mucho mejor.

Todo marchaba bien hasta que llegó la pandemia con los informes que los acusaron de ser transmisores del virus. “Hubo un retroceso en la apreciación del murciélago en general: otra vez su imagen y su reputación han sufrido un grave retroceso. En Perú, Cuba y Ecuador han empezado a perseguir murciélagos y a quemar cuevas, pensando que pueden ser transmisores de la enfermedad y eso es absolutamente falso», asegura el «Batman boliviano», como también se conoce en Latinoamérica al actual director del Centro de Biodiversidad y Genética de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Cochabamba.

“No se puede decir que este virus provenga de un murciélago, todavía no se ha probado esa información. No se sabe el origen: quizás provenga de un murciélago, pero puede ser también de un pangolín”, ratifica Aguirre. La proximidad evolutiva del SARSCoV-2 o COVID-19 a un virus huésped de murciélago (RaTG13) han provocado que se acuse falsamente a estos inocentes animales alados de ser los responsables de la pandemia.

Y en este periodo de la pandemia, la transmisión es de humano a humano “ya no interviene ningún otro animal”.

Especies en Bolivia

El país se encuentra entre las 10 regiones del mundo, más ricas en murciélagos y en Latinoamérica es el séptimo con mayor variedad de acuerdo con los datos que maneja Aguirre.

Bolivia posee 138 especies catalogadas hasta la fecha y por año se descubren al menos dos nuevas. “Estimamos que podemos tener más de 150 especies en poco tiempo”. Entre ellas hay una endémica, que solo habita en Bolivia, la Micronycteris yatesi o Murciélago de yates que vive en los bosques interandinos de Cochabamba, LaPaz, Chuquisaca y parte de Santa Cruz.

Es posible que la de yates esté en la categoría Vulnerable a la extinción. Un primer estudio realizado sobre estos animales en Bolivia se hizo en 2010, pero no fue actualizado y la endémica ya debe ser categorizada, opina el académico.

Hay también otras siete que preocupan al especialista. La Lonchorhina aurita que está En Peligro y otras seis que están en la categoría Vulnerable que son: Vampyrum spectrum, Glyphonyctesis daviesi, Trinycteris nicefori, Anoura cultrata, PLatyrrhinus albericoi y Natalus macrourur. «La que está En Peligro habita en San Matías, Santa Cruz, las otras seis, que están en la categoría Vulnerables, se encuentran a un pasito de estar En Peligro de extisión, sostiene el experto cuya fascinación por los murciélagos nació cuando vio uno de ellos a sus 11 años en los Yungas de La Paz.

En Bolivia, estos animales no han sufrido la persecución ocurrida en Perú y Ecuador, no obstante Aguirre cuenta que cada año recibe al menos tres o cuatro llamadas preguntándole si podría conseguir algunos ejemplares para curar la epilepsia. “Esta creencia está bien arraigada en la región andina de Bolivia y Perú.
En La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, así como en algunas regiones de tierras bajas creen algo similar, pero no hay ninguna evidencia científica de que ello, lo más probable es que al ser un animal silvestre nos podamos contagiar de algo de ellos”. En la sede de gobierno se venden murciélagos muertos en la calle Santa Cruz, sin embargo ese comercio no es tan fuerte, porque el verdadero enemigo de estos alados es el hombre.

Los enemigos del murciélago

Hace una década se identificaron a cuatro factores que pusieron contra las cuerdas a los murciélagos de Bolivia, pero en los últimos años se sumó un quinto. “Son las llamadas Amenazas emergentes, que son las construcciones de grandes represas o hidroeléctricas, donde las hélices de las turbinas y los parques eólicos “golpean tanto a pájaros como a murciélagos y eso estaría causando un efecto relativamente grande, tanto en aves como murciélagos, perdiéndose cientos de miles de individuos por año”, revela. En Bolivia no hay capacidad todavía para medir ese impacto.

Los otros cuatro factores que ponen en alerta a las poblaciones de estos mamíferos son: la destrucción del hábitat, que es la amenaza principal para los murciélagos; en segundo lugar, la destrucción de guaridas y refugios seguida por el vandalismo de sus cuevas, “la gente quema guaridas, mete llantas, prende fuego e incendia su hogar”.

El tercer enemigo invisible de los quirópteros en Bolivia es la contaminación por pesticidas que contaminan insectos o frutas que ellos comen y, por último, el cuarto: el conflicto en torno a los murciélagos de la especie Desmodus rotundus, que afectan a la ganadería, manejada por humanos.

Esta especie también es conocida como vampiro común, se alimenta de sangre, puede volverse una plaga donde el ser humano le pone mucha comida, es decir, las zonas ganaderas. Como todo mamífero, el murciélago pueden transmitir enfermedades, como la rabia, y tener un efecto ocasional en la economía de la ganadería familiar, pero existen métodos de control, como la vacunación del ganado.

“Lo que sucede es que la gente por querer controlar al vampiro va y mata cualquier murciélago, sin preguntar. Otros los ven en sus techos de casas, les meten veneno y los matan”, denuncia Aguirre, de 52 años, de los cuales 30 lleva estudiando estos seres.

Animales benéficos

El documento oficial Plan de acción para la conservación de los murciélagos de Bolivia, publicado en 2010 y del que Aguirre y otros biólogos son autores, indicó en esa época que en Bolivia el 55% de los quirópteros eran insectívoros que ayudan en el control natural de las poblaciones de insectos que pueden constituirse en plagas agrícolas. El «Batman boliviano» resume en tres las bondades de los murciélagos que muchos ahora desconocen.

Primero, los alados por medio de la polinización de las plantas garantizan la reproducción de la flora, muchas de ellas importantes para la economía agrícola. En segundo lugar son grandes dispersores de semillas, que al comer frutas esparcen cientos de semillas por las noches, ayudando a una regeneración de los bosques que hayan sufrido talas de árboles. “Por eso son los primeros jardineros de la naturaleza”, reafirma Aguirre, para quien se necesitarían millones de dólares para sustituir su papel controlando las plagas de los cultivos de maíz y arroz.

Quizás por esas cualidades y ante el riesgo de que en realidad el hombre contagie el coronavirus al murciélago, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Humanos (IUCN), a través de la Bat Specialist Group (Grupo de especialistas en murciélagos) y la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM), “recomendaron en abril no agarrar, no tomar murciélagos para estudiarlos, porque existe el temor de que los seres humanos podamos contagiar a los animales silvestres. Se dió esa alerta a todos los investigadores en el mundo para que, hasta no saber qué pasa con ellos, no manejemos murciélagos en nuestras investigaciones bajo el potencial de que nosotros los enfermemos y eso sería catastrófico”.

Guías de turismo de Toro Toro, Potosí preguntaron a Aguirre en las últimas semanas cómo se puede implementar un programa de prevención para evitar que algún turista pueda tener contacto con los quirópteros y eventualmente contagiar al animal. En la cueva de Umajalanta, la más grande del país, centenares de estos animales viven en su interior.

Pero no todo es gris para estos animales, pues en algunas comunidades del oriente, sus pobladores se felicitan cuando uno de estos alados ingresa a la choza. “En las tierras bajas, los murciélagos están relacionados con la fertilidad, por eso se piensa que cuando uno de ellos entra a la casa es una se;al de que va a nacer un bebé o que va a ser un buen año para los nacimientos de niños”. Porque ante todo, los murciélagos representan la vida.

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Mujeres de la cultura mollo lanzan a la venta barbijos andinos bordados

Los tapa bocas cuentan historias que reflejan la cultura de este pueblo y el amor por la naturaleza

/ 1 de julio de 2020 / 17:33

Barbijos con diseños de la cultura Mollo

Por Jorge Quispe

Mujeres de las comunidades de Chuma, Ayata y Aucapata, pertenecientes a la cultura mollo de La Paz, lanzaron barbijos andinos bordados que reflejan historias cotidianas, el amor por la naturaleza y la importancia de la familia, informó su impulsora, Alicia Layme.

En 2008, esa región de la provincia Muñecas difundió un libro bordado que contenía la historia de la cultura mollo, una civilización preincaica que, debido a la gran habilidad de sus bordadoras, comenzaron a producir una variedad de productos textiles. Sin embargo, a raíz de pandemia, muchos mercados se les cerraron.

“Somos mujeres de 15 comunidades;como Titicachi, Tikamuri, Ayata, Chuma y Aucapata; que conformamos una asociación y que hemos comenzado a elaborar estosbarbijos que muestran nuestra cultura”, sostiene Alicia Layme, una de las principales impulsoras de este proyecto.

La iniciativa se llamó en principio Wayatex, pero debido a que a desconocidos les habrían robado el nombre para incluso registrarlo, según Layme, ahora el proyecto se llama Iskanwayatex Bolivia S.R.L., en homenaje a las ruinas arqueológicas de Iskanwaya, que se encuentra en esa región al norte de La Paz.

Historia

Estos tapabocas andinos tienen historias bordadas ligadas a la pandemia y el medio ambiente. Un primer stock de 1.000 barbijos ya está a la venta y se espera elaborar otro stock, siempre reflejando la vida cotidiana de las mujeres, niños y hombres de la cultura mollo en La Paz, la única región del departamento donde se habla quechua.

“Nuestro primer stock de barbijos tiene mensajes relacionados con la familia ante la pandemia y sobre cómo los padres e hijos debe dialogar, luego otro lote de barbijos lleva el mensaje de la armonía con la madre naturaleza y finalmente la visibilización de la mujer, que no solo carga su wawa (bebé) sino también cómo ayuda a la familia”, explica Layme, muy activa en las redes sociales, donde se toma selfies con estos particulares tapa bocas para promocionarlos.

Materiales

Los barbijos que las mujeres mollo diseñan son reutilizables o lavables, además tienen un pequeño bolsillo, para colocar un filtro adicional u hojas de eucalipto, la planta que puede ayudar a una mejor protección.

“Nuestros productos bordados están hechos de aguayo, bayetilla (lana sintética) y bayeta (lana de oveja) y cumplen todas las medidas de bioseguridad para una protección del 100 por 100, porque además tienen un forro de tocuyo”, detalla Layme.

Los barbijos hechos en bayetilla cuestan a Bs 20, los que son diseñados en material de bayeta Bs 25.
Iskanwayatex Bolivia S.R.L. tiene su página en el Facebook y también se pueden realizar pedidos al teléfono 680-79336.

(01/07/2020)

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Tarántulas bolivianas a la venta en internet

Se sabe que hay 30 especies de estos arácnidos en Bolivia y nueve endémicas. Son víctimas de los traficantes y es necesario un estudio para protegerlas

/ 1 de julio de 2020 / 10:30

Belleza. Los machos de la Pamphobeteus antinous tienen ‘patas azules’, una característica por la que es traficada. Fotos: fearnottarantulas y mymonsters.co.za

Ninguna se salva. Dos portales web con asiento en Estados Unidos ofrecen a la venta de manera ilegal cuatro tipos de tarántulas bolivianas, dos de ellas son endémicas. Bajo el rótulo: “¡Posea la mascota más genial del mundo!”, el mercado internacional trafica con estos animales.

En Bolivia solo existe un relevamiento preliminar que indica que hay 30 especies de tarántulas, de las cuales nueve son endémicas. Se trabaja en un proyecto de gestión y protección de estos invertebrados, mientras que en la Dirección General de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente se pide más coordinación con Pofoma para combatir el tráfico ilegal.

Las páginas www.mymonsters.co.za y www.fearnottarantulas.co.za son los espacios donde se ofertan las arañas bolivianas. “Como ha ocurrido con las mariposas y los escarabajos, estos dos sitios trafican con las tarántulas. Ellas son hermosas y si bien algunas tienen veneno, generalmente son muy dóciles y por eso las capturan fácilmente para venderlas”, denuncia el entomólogo Fernando Guerra, autor de ese relevamiento preliminar.

Exótica. La Hapalotremus albipes es endémica de Bolivia y es conocida como la tarántula ‘pierna blanca’. Se vende ilegalmente por internet.

El reconocido científico, que además es uno de los pocos biólogos que conoce sobre las tarántulas en Bolivia, tiene una teoría sobre cómo los traficantes llegan al país y luego se dedican a la recolección de estos octópodos. “Algunos turistas que arriban a Rurrenabaque (Beni), que en realidad se camuflan como tales, llegan específicamente para recolectarlas o comprarlas de algunos comunarios”.

En www.fearnottarantulas.com se oferta a la Habiotremus albipes, endémica de Bolivia en $us 210; a la Cyriocosmus perezmilesi, que también es endémica y se vende en $us 75 y a algunas de menor tamaño a $us 45. Además aparecen la Acanthoscurria chacoana y la Pamphobeteus antinous, que si bien también hay en países vecinos, fueron colectadas en Bolivia.

Si eso sucede con la primera página, en www.mymonsters.co.za se lee en inglés sobre las ofertas: This product is currently out of stock and unavailable, es decir, “los productos están agotados”.

Desde la DGB, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, Luigi Guisada, de la unidad de monitoreo, admite tras estas pistas que estamos ante un caso de tráfico internacional. “Si las páginas están en inglés estamos hablando de un mercado internacional, que puede ser una red mucho más compleja”, admite el experto.

Al escribir “tráfico de tarántulas” en Google, se puede encontrar una docena de links relacionados con los siguientes títulos: “Encuentran un criadero con más de 400 tarántulas venenosas en España”, “Incautan en Colombia 23 tarántulas que iban al comercio ilegal”, “La nueva tarántula azul que puede haber destapado el tráfico de arácnidos” y “Tarántulas, monos y cangrejos: ninguno se salva del tráfico de animales”, entre otros.

El biólogo Guerra expone que la belleza de estos arácnidos, su docilidad, su capacidad de vivir desde 10 hasta 20 años y su exoticidad son las características por las que los traficantes las escogen para comercializarlas en el mundo.

A través de estas páginas, los traficantes promocionan las tarántulas bolivianas. “Habiotremus albipes (tarántula de pierna blanca de Bolivia) una hermosa especie de gran altitud de las montañas de los Andes en Bolivia. ¡Primera vez disponible!”, reseña el portal www.mymonsters.co.za. El animal mide 15 centímetros.

Especies. Ejemplares de Cyriocosmus perezmilesi endémicas, viven en Beni.

Especies. Ejemplares de Cyriocosmus perezmilesi endémicas, viven en Beni.

El mismo sitio vende la tarántula boliviana Cyriocosmus perezmilesi: “Tarántula enana de belleza boliviana. El paquete completo incluye todo: hábitat con sustrato y follaje, garantía de 30 días y un suministro de dos semanas de comederos”. Este invertebrado es oriundo de Beni y puede medir más de 15 centímetros. La tercera especie, Acanthoscurria chacoana, que puede medir hasta 18 centímetros, es rápida, dócil, audaz y puede vivir hasta 20 años. “Terrario de cuatro veces el tamaño de la araña, sustrato con un refugio y un plato de agua”. La especie no es endémica y se la puede encontrar en Argentina y Paraguay.

La cuarta tarántula en oferta es la Pamphobeteus antinous, puede medir de 18 a 22 centímetros. “Excavador terrestre/ oportunista del nuevo mundo, crecimiento rápido. Es tranquilo, pero asustadizo”.

La Antinous es víctima de los delincuentes por su belleza. En la página www.fearnottarantulas.co.za se la conoce como la tarántula “pierna azul boliviana”.

“La Antinous es muy linda y por eso la cazan, porque algunos machos tienen patas azules”, ratifica el biólogo Guerra. La especie puede ser hallada en La Paz, Beni y Santa Cruz, pero también habita en los bosques de Brasil y Perú.

Ante la evidencia de que existe un mercado internacional de tarántulas bolivianas traficadas, Guisada, de la DGB, apunta a la falta de coordinación con la Policía Forestal de Medio Ambiente (Pofoma).

“Lamentablemente no hay comunicación entre Pofoma La Paz y las autoridades. No ha existido comunicación, no hemos recibido reportes de recepción de estos animales o de otros operativos de decomiso. No es frecuente que Pofoma nos informe de las acciones que toma ni de los casos que tienen en decomiso”.

El coronel Javier Olaguibel, director departamental de Pofoma, indica que “es mentira que no se coordine las acciones con las autoridades”. Al respecto, el investigador policial revela que el año pasado recibieron una tarántula que después fue enviada al refugio Senda Verde en Coroico. Según la autoridad, “el arácnido fue entregado voluntariamente” por un ciudadano que la tenía en su poder.

“Nosotros siempre estamos revisando redes sociales y varios portales, pero no tenemos nada sobre ese tráfico que usted indica”, sostuvo el coronel Olaguibel a La Razón, que desconoce estas dos páginas que trafican con las arañas bolivianas.

La Acanthoscurria chacoana; si bien no es endémica, fue colectada en el país.

La fauna y la flora están protegidas por la Constitución Política del Estado, pero además por la Ley 1333 de Medio Ambiente. La primera norma en su artículo 381 declara que son “patrimonio natural las especies nativas de origen animal y vegetal. El Estado establecerá las medidas necesarias para su conservación, aprovechamiento y desarrollo”.

Añade que para su protección, el Estado “establecerá un sistema de registro que salvaguarde su existencia, así como la propiedad intelectual en favor del Estado o de los sujetos sociales locales que la reclamen. Para todos aquellos recursos no registrados, el Estado establecerá los procedimientos para su protección mediante la ley”. Es justamente lo que falta en el caso de las tarántulas en Bolivia.

En tanto, la Ley 1333 en su artículo 106 indica que los delitos ambientales serán sancionados por el Código Penal, que en su artículo 223 puntualiza: “El que destruyere, deteriorare, substrajere o exportare un bien perteneciente al dominio público, una fuente de riqueza, monumentos u objetos del patrimonio arqueológico, histórico o artístico nacional, incurrirá en privación de libertad de uno a seis años”.

Pese a ello, el tráfico ilegal internacional de tarántulas, mariposas y escarabajos florece. “Bolivia, por ser el corazón de Sudamérica y por tener todos los pisos ecológicos, tiene al menos unas 30 especies de tarántulas, de las que unas nueve son endémicas. Debemos tener un documento para su protección, por eso es importante saber con precisión cuántas son y cómo están”, recomienda Guerra.

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Payasos: Con la sonrisa en el barbijo

Unos 5.000 animadores infantiles no pueden trabajar en el país. Un grupo de ellos realiza barbijos para subsistir

/ 1 de julio de 2020 / 10:15

Fotos: Christian Calderón

¡Barbijos tres capas! ¡Baratitos y reutilizables! Así promociona Reynaldo Luna o Rapito Mix, un payasito, los tapa bocas que junto al grupo Jóvenes en acción comenzaron a fabricar en La Paz ante la imposibilidad de hacer presentaciones públicas por la cuarentena a raíz del COVID-19.

Artistas. Barbie

Artistas. Chaqui

Artistas. Chepeto

Artistas: Chiri.

“Los payasitos también tenemos familia y debido a que ya no podemos hacer presentaciones en público decidimos confeccionar barbijos personalizados que además tienen tres capas y que son reutilizables”, promociona Payasito Mix desde su taller en la zona de El Tejar.

Junto a Tati, Liz, Brandon, Remix y Kevin —otros payasitos— Luna elabora estos protectores que cuestan Bs 15 y que son ofrecidos en el portal de Facebook de la tienda Magnate y también en el portal de Rapito Mix.

Payasos: Chiri y Toni pasean por el empedrado.

“Con este nuevo emprendimiento pretendemos ayudar a nuestras familias”, indica el animador. Hay 45 diseños para todos los gustos.

Dentro del grupo de artistas, los animadores infantiles, que podían tener hasta cuatro presentaciones por fin de semana, conforman uno de los sectores más golpeados por la pandemia del COVID-19, pues impide reuniones públicas por miedo al contagio del virus, incluyendo los cumpleaños infantiles.

En Bolivia hay cerca de 5.000 animadores infantiles o payasos que no pueden trabajar por las restricciones por la emergencia sanitaria según Yoel López, presidente de la Federación de Artistas en Recreación y Artes Escénicas La Paz (Farael).

Papu, con su polera de Guasón.

La compañía de Papu.

Ojitos.

Rosquillas.

En la sede de gobierno, los animadores infantiles llegan a más de 500. “No fuimos escuchados por el Gobierno al que acudimos para pedir ayuda”, lamentó López.

El gremio, a pesar de la desgracia, se mantiene unido y ofrece a la ciudadanía su alegría característica tras un barbijo, como se ve en este fotoreportaje. Porque nunca está demás pintarse una sonrisa.

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Sobodaycom publica su tarifario para eventos on line y se retracta en cuestión de horas tras lluvia de críticas

La publicación del anuncio desató el enojo de artistas de diferentes ramas que, pese al posterior comunicado de cese de cobros por la pandemia, exigen una auditoría

/ 30 de junio de 2020 / 18:45

Ante la lluvia de críticas que recibió en las redes sociales, la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores de Música (Sobodaycom) dejó sin efecto este martes un tarifario publicado en un medio impreso con el que pretendía cobrar regalías a los artistas que realicen presentaciones de forma virtual, confirmó su director general, Geoffrey Baldivieso.

“Hemos hablado con el directorio y por eso lanzamos el comunicado con el que estamos dejando sin efecto la cobranza online, pese a que la norma nos ampara”, explicó Baldivieso a La Razón.

Unas horas antes, el director había sostenido firmemente que los artistas que efectuaban transmisiones de forma virtual, que cobran entradas y que además usaban obras que no eran suyas debían necesariamente pagar Derechos de Autor ante esa Sociedad.

Eventos on line

Artistas y gestores culturales se expresaron en Facebook y Twitter ante lo que consideraron “un abuso” de parte de esta organización en tiempos en que el sector ha sido uno de los más golpeados por la crisis sanitaria, por ello se reunió la cúpula de la entidad.

“Tuvimos una reunión con el directorio y se decidió, considerando que la gente en las redes sociales está mal interpretando las cosas, y también por un tema de solidaridad con el sector, dejar de lado este cobro mientras dure la pandemia, luego lo evaluaremos”, complementó Baldivieso.

El comunicado que emitió Sobodaycom a través de su página de Facebook añade: “Si bien la normativa nacional e internacional nos faculta para los cobros online de eventos de cobro de entradas y constituye de parte del Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi) una exigencia su publicación respecto a las tarifas; en la situación empática que las circunstancias por las que atraviesa nuestro país y el mundo entero por la pandemia del COVID-19 y mientras dure el mismo, dejamos sin efecto toda cobranza on line”.

El tarifario

Este martes, a través de una publicación en la prensa, Sobodaycom dio a conocer un tarifario para los conciertos de forma virtual y los pagos que los artistas debían realizar, montos que iban desde los Bs 100 hasta los Bs 300 en diferentes modalidades. Inmediatamente los artistas se expresaron en las redes fustigando a la sociedad por su falta de sensibilidad con este sector.

Tras este retroceso, la cantante y compositora Marisol Díaz, dijo que “la presión en internet les hizo retroceder, porque estaban totalmente equivocados”.

Por su lado, Claudia Montes, que el fin de semana presentó de forma virtual el espectáculo de danza Ella baila sola, por el cual el lunes ya le habían llamado desde Sobodaycom para que pague por el uso de pistas musicales, según reveló; se mostró más aliviada.

“Era lo más coherente que podían hacer. Ahora dicen ellos que son empáticos, pero esto se logró porque los artistas reclamamos ante este atropello que pretendían realizar”, indicó Montes.

Pedido de auditoría

El bajista Bladimir Morales, de Efecto Mandarina, grupo de jazz que toca sus propias composiciones, publicó en su cuenta de Facebook ante el anuncio de cobros: “Jamás recibimos ni 10 centavos de esta institución, al contrario; siempre nos sacaron plata. Esto ya es el colmo, Sobodaycom en esta situación que vivimos!”.

Tras el comunicado, el músico rené Ponce escribió: “Señores de Sobodaycom, esto no los exime de nuestro pedido, que es claro ¡El primer paso es una auditoría externa inmediata!

(30/06/2020)

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